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gaisTORiA 



V 

DE 



M E X I C O. 



POR 



DON LUCAS ALAMAN. 



CON UNA NOTICIA PKELIMINAB 



DEL SISTEMA DE GOBIERNO QUE REGIA EN 1808 Y DEL ESTADO 



SN QUE SE HALLABA EL PAÍS EN EL MISMO AÑO. 



í> 



TOMO JV y 



MÉXICO. 



Imprenta de Victoriano Agüeros y Comp., Editores. 

Despacho: Calle de San Felipe de Jesús nám. 2. 

1884. 



1 • 



Ar"3>'v\o .-a.r 






-¿U**^ f . /^>'z«ru 



CÓ^'w-i.-v^tHCí 



^\ 



PROLOGO. 



Con el tomo qae ahora presento al público, se completa la prf-^ 
mera parte de la Historia de México, que comprende desde el prin« 
cipio délos movimientos que prepararon la independancia, hasta la 
terminación de la insurrección en los años de 1818 á 1820, y pueda 
ser considerada como una obra del todo terminada y diversa de la 
segunda parte que formará su continuación. El lector conocerá fá-^ 
cilmente, que el periodo que este tomo abraza, desde el ataque de 
Valladolid por Morolos en Diciembre de 1813, bástala conclusioa 
de la revolución, ha debido ser la parte más laboriosa y difícil de mi 
trabajo: para redactarla con más acierto, ha sido preciso recoger la 
m.ultitud de hechos que encierra, registrando causas y corresponden* 
das en los archivos, leyendo gran número de impresos y folletos 
sueltos, y preguntando á las personas que tienen conocimiento de 
los sucesos, por haberlos presenciado ó tenido noticia original de 
ellos: pero no era esto todo; en el caos de tantos acontecimientofir 
incoherentes, era indispensable tomar algún hilo y adoptar algua 
sistema para darles claridad é interés, especialmente hablando de 
las disensiones de los insurgentes entre sí, que forman una parte 
muy importante de la historia de este periodo y de que no he teni* 
domas noticias que las esparcidas sin orden alguno en las obras da 
D . Carlos Bustamante, ó en los escritos de los mismos insurgentes^ 
acusándose ó defendiéndose unos á otros. Quédame para el toma 
siguiente la tarea mucho mas fácil, de describir el periodo corrido 
desde que D. Agustín de Iturbide proclamó en Iguala el plan qua 
tomó su nombre de aquel pueblo, hasta la muerte del mismo Itur- 
bide y el establecimiento de la república mexicana, que formará el 
quinto tomo, con lo que termina lo que por ahora he ofrecido pu*^ 
blicar. 



HISTORIA DB M¿XICO. 

Persuadido de que el único mérito de esta obra, y por el que ha 
tenido tan favorable acogida del público, tanto en este país coma 
en los extranjeros, consiste en la imparcialidad que me he pro* 
puesto profesar en la relación de todos los sucesos, mi objeto pre« 
sj ferente ha sido indagar la verdad y presentarla con toda la severi- 

dad que las leyes de la historia exigen. Guiado por este principio, 
he dicho con absoluta igualdad el bien y el mal que hizo cada par* 
tido, y he presentado la conducta de todos los individuos que la 
serie de los sucesos ha ido llamando á figurar en ellos, tal como 
resulta de los hechos en que intervinieron. Parecerán acaso dema- 
siado menudas las noticias que he dado y pormenores en que he 
entrado acerca de algunos de éstos; pero tratándose de personas 
que han representado un papel muy principal después de la inde- 
pendencia, era indispensable hacerlas conocer desde que por la pri- 
mera vez se presentaron en la escena política, de manera que pue- 
da formarse su biografía con solo extractar lo que aquí se dice de 
cada uno en los diversos periodos de su carrera pública. Esta ob- 
servancia rigurosa de la verdad en todo lo que llevo escrito y publi- 
cado, se halla comprobada por el hecho de que hasta ahora, ningu- 
na impugnación ha salido á luz atacando la certidumbre de lo que 
refiero, y todas cuantas observaciones sé me han comunicado, se 
reducen á rectificaciones de algún suceso particular de poca im- 
portancia, y á ampliaciones ó aclaraciones que sirven para confir- 
mar ó dar mayor claridad á mi narración. 

Alguna variación he introducido en la ortografía de que hago 
uso, más por conformarme con la práctica general, que porque en- 
cuentre ventaja alguna en ella. Punto es este . en que, como en 
otras muchas cosas, hubiera sido mejor dejarlas como estaban, que 
iniroducir reformas que no eran indispensables, y que solo han ser- 
vido para aumentar dificultades, y chocar no solo con la costumbre 
de los mismos nacionales, sino con la de todas las naciones extran- 
jeras, como por ejemplo, escribiendo G¿nova y Ginebra con J. 
También se notará por los puristas severos, que se me habrá esca- 
pado alguna vez hacer uso de voces que no se hallan en el Diccio- 
nariOj ó que en él se definen con diversa acepción: pero ellas son 
generalmente recibidas en México, que como todos los países 



HISTORIA DE MÍXICO 

en qae se habla la lengua castellana^ tiene el derecho de introducir 
en ella algunas palabras nuevas ó fijar su significación, siendo ad* 
mitidas por el uso, que hace siglos está reconocido por uno de 
los mas célebres legisladores del buen gusto, como el arbitro y mo- 
derador en este género de materias. 

La publicación de este tomo ha sido algún tanto retardada, no 
solo por las ocupaciones legislativas á que he tenido que consagrar 
una parte de mi tiempo, sino también por la extensión misma de( 
volumen, que es irucho mayor que la que se ofreció en el prospec- 
to. £1 siguiente y último saldrá con la posible brevedad. No deba 
concluir sin manifestar mi reconocimiento á todas las personas que 
me han favorecido dándome noticias, y suplicando me las conti* 
núen, protestando aprovecharme de cuantas se me comuniquen co-^ 
mo lo he hecho hasta aquí, y comd seguiré haciéndolo en adelante*. 

México, Junio 26 de 1851. , 

Lucas Aláman. 



L_ 



A.% 



LIBRO SEXTO. 



Pesdb el ataque de Valladolid y batalla de Püküaban, 

hasta la mitad del año de 1815. 

CAPITULO I. 



AiSM Horelos i Valladolid. -^enpan Galeana y Bravo la garita del Zapote.— Llegada da Llano y 
de Itarbide^^Becliaan á loa liisii];genteB.-*Accion de las lomaa de Santa María.— Faga de Ho- 
leloa.— Batalla de Pnnxaian. — Derrota de los insurgentes y prisión de Matamoros.— Su proceso y 
•jecndon. — Dispoeicianes del virrey. — Oiicular á todos los comandantes. — Hace marchar tropas á 
lléxleo.— Invadon de loe realistas en el Sur.— Pasa Armijo el Mescmla.— Derrota ¿ Don Tíctor 
Bis?Oi.— DispoaidoiieB del Congreso de Chilpandngo,— Trasládase á Tlacotepec— Crespo y Boa- 
tamante se separas del Congreso y so van á Oazaca:— Tarias deliberaciones.— Nombra Moielospor 
su a^nnde á Boeaína y lo hace teniente general. — ^Llegada de Morelos i Tlaootepeo.— Acuerda 
con el CoBgitao la muerta de loa prisioneros espaftole«.— Haee dimisión dal Poder ejecutivo.— 
Acción de Chicldhnálco.— «Derrota y alcance de Tlacotepec ó de las Animas.— Retirase Moreloa 
hada Aeapulca — Botín y prisioneros cogidos en Tlacotepec por Arm\jo. — Marcha Rosains á la 
pirovincta de Pnebla.-^Aumento de diputadoa del Congreiio.^Retírase ^te á Uroapan. 

Morolos desde las lomas de Santa María que con todas sus tuer- 
zas ocupaba, dio principio al ataque de la ciudad de Valladolid el 
23 de Diciembre de 1813, destacando á las nueve de la mañana 
las dos divisiones que mandaban Don Hermenegildo Galeana y D. 
Nicolás Bravo, que entrambas hacian tres mil hombres de la gente 
más florida de su ejército, para apoderarse de la garita del Zapote, 
pues aunque era ésta la más distante de su campo, debian llegar 
por ella al socorro de la plaza Llano é Iturbide, que sabia estaban 
en marcha con-las tropas de Toluca y del bajío, que como hemos 
dicho, formaban el ejército llamado del Norte, mandado por Llano 
en jefe é Iturbide como su segundo, y con otra parte de las suyas, 
hizo un ataque falso por el llano de Santa Catarina, para encubrir 
el objeto verdadero de su movimiento. (1) El comandante de la 

(1) Para el ataqae de Valladolid y acción de las lomas de Santa María, he 
tegnido las declaraciones de Morelos en sa cansa; la relación histórica de Ro- 
sains, impresa en Paebla en Enero de 1823, varias veces citada en esta ohra; 
las noticias particulares qne me han dado varios jefes [que se hallaban en es- 
tas aceionef, y los partes de «Llano é Itarbide, insertos en el tom. 5* de gace- 
tas del gobierno, fol. 9 y 181, y el de Landázari, fol. 79. 



8 HISTORIA DS MÉXICO. 

plaza Don rotningo Landázuri. (2) distribuyó en las garitas los 
cuerpos de la guarnición, que eran el primer batallón de la Corona, 
el Ligero de México y los dragones de Tulancingo con varios des- 
acamentos de otros; las cortaduras de las calles fueron custodiadas* 
por el paisanaje armado de la ciudad, al mando de los vecinos más 
distinguidos de ella, y dejó un cuerpo de reserva en la plaza con 
cuatro cañones, para acudir al punto por donde más apretase el 
enemigo, dando aviso á Iturbide, cuya unión con Llano ignoraba, 
Galeana y Bravo atacaron reciamente y tomaron el fortin construi- 
do á corta distancia de la garita del Zapote para defensa de ésta, 
-conforme á las órdenes que tenían, quedando el primero sostenien- 
do aquel punto, y el segundo se adelantó al camino por donde de- 
bían llegar Llano é Iturbide, entre tanto que Landázuri, visto que 
sel ataque verdadero era al Zapote, cargó allá todas las fuerzas de 
m. reserva y las que pudo retirar de otros puntos, con lo que reco- 
bró el fortin perdido, de que volvieron á hacerse dueños Galeana y 
Bravo reunidos, restableciéndose en sus posiciones, pero en este 
momento se presentó IturbidOi que habiendo atravesado la cerca 
de Penguato, oculto por la loma que forma la subida al cerro de 
este nombre, amenazaba envolverlos por la izquierda con la caba- 
llería que mandaba, al mismo tiempo que Llano con el 2? batallón 
de la Corona, dos piezas ligeras y setenta caballos, los atacaba de 
frente en las cercas en que estaban parapetados, y habiendo en es- 
ta sazón vuelto á la carga la guarnición, Galeana tuvo que aban- 
donar en dispersión la posición que ocupaba en la garita, y la divi- 
sión de Bravo atacada por todos lados, intentó retirarse en buen 
orden; pero siendo muy largo el espacio que tenia, que atravesar 
hasta volver á las lomas de Santa Mana, sin que Morolos hiciese 
movimiento alguno para socorrerlo, perdió casi toda su [infante- 
ría, dejando en poder de los realistas tres piezas de á 3, ban- 
deras, parque y doscientos treinta y tres prisioneros, la mayor par- 
te desertores de las tropas del gobierno y entre ellos muchos de los 

(2) Aunque en el tomo 3? se di6 á Landázuri por español europeo, y por 
tal lo tuvo Morolos al dirigirle la intimación inserta en el apéndice al mismo 
tomo, era americano nativo de Lima, según la gaceta de 22 de Enero de 1814, 
tom. 6*, núm. 616, fol 87. 



HISTORIA DB MÉXICO. 9 



regimientos europeos, que todos fueron fusilados á la orilla de las 
zanjas en que habían de ser enterrados sus cadáveres^ 

£n la mañana del 24 entraron en Valladolid las divisiones de 
Llano é Iturbide con toda su fuerza, y los insurgentes se mantu- 
vieron tranquilos en su campo hasta la tarde, en la que Matamo- 
ros, á quien Morelos habia encargado la dirección de las operacio- 
nes militares, hizo pasar lista y presentó delante de la plaza toda 
su infantería en la llanura que media entre ésta y las lomas de San- 
ta Maríay haciendo ostentación de sus músicas y formando una dé- 
bil line^ á dos de fondo, mientras que la caballería quedó sobre las 
lomas en la misma disposición. Llano, dudando si aquel movimien- 
to era con objeto de atacar la plaza en la noche, ó para hacer en 
ésta su retirada, dispuso que el coronel Iturbide saliese á practicar 
un reconocimiento con ciento setenta infantes de la Corona, Fijo de 
México y compañía de Marina, y ciento noventa caballos de Fieles 
del Potosí, dragones de San Luis y San Carlos y lanceros de Orran» 
tía. (3) La raiinion de las dos divisiones de Llano é Iturbide habia 
excitado una rivalidad honrosa de valor entre ambos: ndícese que 
son valientes esos Fieles de Potosí, n dijo Iturbide al salir de la pla- 
za, á Don Matías de Aguirre que los mandaba: ««ahora lo veremos, 
mi coronel, ti contestó Aguirre con laconismo vascongado. Iturbide 
se adelantó hacia el enemigo, llevando los infantes á la grupa de 
los caballos, y en vez de hacer un reconocimiento, empeñó la ac- 
ción, rompiendo fácilmente la débil línea de la infantería de los in- 
surgentes, y aunque bajó en apoyo de ésta un cuerpo numeroso de 
caballería, emprendió atacar á Morelos en su mismo campamento, 
defendido por vientisiete cañones, teniendo que trepar por una su- 
bida estrecha y difícil, dominada por todas partes por los fuegos de 
los contrarios. La oscuridad de la noche que sobrevino, aumentó la 
confusión y desorden causado por el ataque de Iturbide en el cam- 
po insurgente: (4) el mismo Morelos corrió riesgo de ser cojido^ 

(3) Los lanceros de Orrantia se incorporaron después en los Fieles del Po- 
tosí formando el 5^ ó 6? escuadrón de aquel cuerpo, pero no hacian parte de él 
todavía. 

(4) Dice Rosains, que la gente de Morefos, teniendo por enemiga á la del P. 
Navarrete que' llegó en esta sazón, rompió el fuego sobre ella, y que eíta fué 
la cansa del desórdeo. Bnstaraante, Cuadro histárico, tom. 2"*, fol. 418, copia 
á Rosains, pero no he creido suñoióntes estas autoridades para referir en el 
texto este hecho . 

TOMO iv.— 2 



\ 



10 HISTORIA DK MÉXICO. 

habiendo estado algún tiempo entre algunos Fíeles del Potosí» que 
no conociéndolo porque casualmente montaba en silla militar, cosa 
que no acostumbraba, hirieron gravemente á su confesor el P. bri- 
gadier Don Miguel Gómez, cura de Petatlan: los que acompaña*- 
ban á Morelos diron muerte á tres de aquellos y lo libraron. (5) 

El desorden crecia y los insurgentes sin conocerse, creyendo que 
los realistas estaban entre ellos, siguieron haciéndose fue gounos á 
otros durante mucha parte de la noche, mientras que Iturbide vol- 
vió á la ciudad á las ocho, llevando por trofeo de su victoria cua- 
tro cañones y dos banderas tomadas en el campamento enemigo. 
Llano habia mandado para reforzarlo, á su ayudante Don Alejan- 
dro Arana con tres compañías del Fijo do México, á las órdenes 
del capitán Don Vicente Filisola, y ciento cincuenta caballos, que 
lio llegaron á tomar parte en el combate. No parece que tuviese 
nunca efecto la orden de Morelos, para que en su ejercitóse pinta*- 
isen de negro todos, de capitán abajo, la cara y manos, y también 
las piernas ios que las tuviesen descubiertas, pues no se hace men- 
ción de esta circunstancia (6) en ninguna de estas acciones. 

La de las lomas de Santa María, mas que una función de gue- 
rra, se asemeja á las ficciones de los libros de caballería, en que 
un paladin embestía y desbarataba á una numerosa hueste: en estai 
Iturbide con trescientos sesenta valientes, acomete en su campo á 

(5) Rosains dice que Morelos estaba sin más compafíia qno D. Juan N. Al- 
monte y el P. Gómez, á quien con equivocación dá el nombra de Gutiérrez, 
cuando éste fué herido atravesándole los ríñones con un tiro uno de los tres 
Fieles del Potosí que lo seguían sin que Morelos lo conociese, y que entonces 
Rosains mató á dos con sus pistolas, y al tercero, el Lie. Arguelles, ;que se 
habia unido á.Morelos poco rato antes. Se puede desconfiar un poco de esta j 
otras noticias de Rosains, que otros contradicen, y en las que sin duda hay 
muchos errores ó equivocaciones. 

(6) Véase t. 3® Antes de dar Morelos esta orden por escrito la habia dado 
de palabra á Matamoros, lo que prueba la importancia que atribuía á esta pue- 
ril estratagema, pues en otra de 20 de Diciembre, fecha en Llano Grande y 
publicada en la gaceta de 5 de Mayo de 1814, tom. 6?, nám. 563, fol. 488, di- 
ce á Matamoros: '^Mandará T. E. recoger el carbón de pino que se haga esta 
noche con las lumbres, para que llevándolo en costales se pueda moler en 
Acuitzio mañana, para la tiznada que tenemos dicho, regulando un costal pa- 
ra cada regimiento." D. Carlos Bustamante Cuadro histórico, tom. 2*, fol 417, 
atribuye el desorden que se introdujo en el campo de Morelos, á que habiendo 
eogido aquella orden los realistas, la tropa que salió con Iturbide llevaba la 
cara tiznada y no fué conocida. ¡Podrá darse tal credulidad! 



HISTORIA DE MÉXICO. 11 



un ejército de veinte mil hombres acostumbrado á vencer, con 
gran número de cañones, y vuelve triunfante entre los suyos» de- 
jando al enemigo en tal confusión, que realizándose la fábula 
en que la fecunda imaginación del Ariosto finge que la discordia 
conducida por el arcángel San Miguel por orden de Dios se intro- 
duce en el campo de los moros y hace que éstos se destruyan pe* 
leando entro sí, los insurgentes combaten unos con otros, y llenos 
todos de terror se ponen en fuga, el primero Morelos, con su escol- 
ta llamada de los cincuenta pares, abandonando artillería, municio- 
nes y todo el acopio de pertrechos hecho á tanta costa y en tanto 
tiempo para venir á ponerlo en poder del enemigo. En vano Mata- 
moros, Geleana, Bravo. Sesma y algunos otros, trataron de conte- 
ner á los que huian; casi todos los abandonaron, no pudiendo reu- 
nir doscientos hombres de tan gran multitud, y tuvieron que ceder 
al impulso general. Acción tan extraordinaria exige que se haga 
mención de los principales oficiales que en ella se hallaron: manda- 
ba á los Fieles del Potos! como ya hemos dicho, el teniente coronel 
Don Martin Matías de Aguirre, navarro, avecindado desde joven 
en las minas de Catorce, en cuyas inmediaciones vive todavía, cuan- 
do esto escribo, (7) y entre los oficiales de aquel cuerpo se contaba 
el capitán Don Miguel Barragan, que ha muerto siendo presidente 
interino de la República: el piquete de la Corona iba á las órdenes 
del capitán Don Vicente Endérica; la compañía de cazadores del 
Fijo de México á las del teniente Don Rafael Senderos, y la com- 
pañía de Mariana á las del teniente de navio D. Dionisio Guiral: á 
Iturbide lo acompañaban|conio ayudantes Don Ramón Ponce de 
León y Don Antonio Gaona; todos americanos, á excepción de 
Aguirre, Guiral, algunos oficiales y los marinos. Pero lo que excede 
toda credibilidad y á que apenas podrá :lar crédito ningún hom- 
bre sensato, cuando acaben de calmarse las pasiones excitadas por 
las preocupaciones é intereses del momento es, que cuando después 

(7) Despaes de tal accioto, tenia ein duda este bizarro jefe el derecho de pre- 
guntar, como lo hizo, lleno de noble indignación á un amigo 6ujo, en carta es- 
crita deapuea de la toma de México por el ejército norte-americano, en Se- 
tiembre de 1847, en que^ la caballería mexicana hizo tan triste papel, ¿Clué? 
|Ya no hay caballería mexicana?¿Ya no hay hombies como los Fieles del Fo- 
tón? 



12 HISTORIA DE MÉXICO. 

« 

de la independencia se han variado los nombres dé muchas pobla^ 
Clones, causando grande confusión en la historia y en la geografía, 
se haya dado á Valladolid el nombre de Moi'elos, qne huyó ver- 
gonzosamente á la vista de aquella ciudad, la que hubiera tenido la 
suerte funesta de Oaxaca si hubiera caído en sus manos, y no el de 
Iturbide nacido en ella, que la libró do una ruina cierta por una a c 
clon tan bizarra que raya en lo fabuloso, no habiéndose erigido nin 
gun monumento público á su memoria, ni aun puesto una simple 
inscripción para designar la casa en que vio la luz primera. Tal ha 
sido el trastorno que ha producido en las ideas, el absurdo princi- 
pia que ofendiendo á la verdad y al buen sentido, se ha querido es- 
tablecer, de despojar de la gloria de haber hecho la independencia 
á los que verdaderamente la verificaron, para atribuirla á los que 
lio hicieron más que mancharla y retardarla! 

Dispuso Llano el 25, que todas las tropas del ejército del Norte 
unidas con las de la guarnición, lo que componia una fuerza de 
tres mil hombres, avanzasen en dos columnas sobre el campo de 
Morelos, creyendo que éste se mantenía en él: todo habia sido aban- 
donado y los pocos insurgentes que aun habian quedado, se pusie- 
ron precipitadamente en huida; solo se encontró al desgraciado P. 
Gómez, que estando gravemente herido, fué conducido á Vallado- 
lid para ser fusilado en una de las plazas de aquella ciudad. Llano 
hizo que Iturbide con toda la caballería siguiese el alcance, y ha- 
biendo, perseguido á los que huian hasta el pueblo de Atécuaro á 
cuatro leguas de distancia, temó porción de municiones. Morelos 
llegó á la hacienda de Hhupio, en donde se detuvo para reunir los 
dispersos, y de allí se retiró á la de PuruaraH, distante veintidós 
leguas al S. O. de Valladolid, con el designio de pasar al pueblo 
de üruapan; pero se quedó en Puruaran, habiéndosele reunido en 
aquel punto Don Bamon Kayon con la gente que sacó de Zitácua- 
ro, que eran unos setecientos hombres, con los cuales ^y los fugiti- 
vos de Valladolid que continuaron presentándose, volvió á juntar 
una fuerza de cosa de tres mil hombres, de los que dos mil dos- 
cientos eran de infantoría, con veintitrés cañones. 

Llano, resueltx) á seguir á Morelos hasta donde se hubiese reti- 
rado, salió de Valladolid el 30 de Diciembre dirigiéndose á Tacám- 



HISTORIA DB MÉXICO. 13 

baro: mas varió tomando el rumbo de Pátzcuaro, por habérsele ia 
formado de que aquel se hallaba en esta ciudad. (8) £1 3 de Enera 
ll^ó á los ranchos de Zatzio, eu donde supo con certeza que Mo- 
rólos, unido con Matamoros, Galeana, Bravo, Mu&iZ| Don Kamon 
y Don Rafael Kayon, se había detenido en Puruaran, en donde 
construía parapetos y otras obras de defensa. Temeridad era sin 
duda aventurar nueva acción con las tropas que pocos días antea 
hhbian sido derrotadas, y debian de estar poseídas de un terror pá- 
nico, contra aquellas mismas que las habían desbaratado y que 
marchaban en su seguimiento con el orgullo del triunfo. Los es- 
critores de táctica militar y más que todo la sana razón, aconsejan 
en tsX caso retirarse y tratar de restablecer el ánimo del soldado, 
antes de presentarle otra vez al enemigo, y esto mismo manifesta- 
ron k Morolos todos los jefes de su ejército; pero contra la opinión 
de todos resolvió esperar allí á Llano, porque como dice su secre- 
tario Kosains en su Relación histórica, ''en toda esta expedición á 
Yalladolid se cometieron tantos errores, cuantos Calleja, disfrazado 
uo pudiera inventar, n Morelos, sin embargo, no quiso exponer su 
persona al riesgo de un funesto resultado, y dejando el mando á 
Matamoros, se retiró con su escolta á la hacienda de Santa Lucia, 
distante algunas leguas de Fumaran. 

Acampó Llano en la noche del 4 de Enero de 1814 en los ranchos 
de los Hacheros, dando la orden de marcha para las tres de la 
mañana del dia siguiente miércoles 5, con el intento de estar sobre 
Puruaran. distante solo legua y medía de aquel punto, al amane- 
cer; pero lo difícil del camino en el que fué menester que los solda- 
dos llevasen á mano la artilleiía.hizo que el ejército no pudiese lle- 
gar hasta las once de la mañana, á situarse á un cuarto de legua 
de los insurgentes. Por los informes que Llano tenia por sus espías, 
destacó al mayor del regimiento de Nueva España Don Domingo 

(8) Me apoyo en los mismos dAtos citados al principio de este capítulo pa- 
ra la relación de esta batalla. E] primer parte de Llano dado en el mismo Pti- 
ruaran el 7, se publicó en la gaceta núra. 515 dé 22 de Enero, fol. 77: el 2* bu 
fecha en Yalladolid el 20 de Enero; se insertó en la gaceta extraordinaria de 
30 del mismo, núm. 519, fol. 118: aunque en él se hace referencia n uji plano 
que debió acompañarlo, en e! njlcio de remisión se dice que se reservaba el en- 
viarlo por ocasión más iffi^ura. .Icbiéndolo buscado en el archivo general no 
416 ha encontrado, por lo que parece que no llegó á remitirse o que se extravió 



14 HISTORIA DS MÉXICO. 

Claverino con un batallón de su cuerpo, para que atraVesaiido unas 
barrancas á la izquierda^ sorprendiese á los que se decía estar em- 
boscados en aquella dirección y él mismo ocupó una altura que do- 
minaba la hacienda j los puntos en que se hablan fortificado los 
insurgentes, y en ella colocó un obús y dos cañones. Prot^ido por 
el fuego de éstos, se acercó á hacer un reconocimiento el teniente 
coronel D. Francisco Orrantia con el 2* batallón de la Corona, el 
tercero del Fijo de México, doscientos cincuenta caballos de diver- 
sos cuerpos y un cañón. Los insurgentes ocupaban las fortificaciones 
que hablan formado al rededor de los edificios de la hacienda, laa 
que consistían en cercas de* piedra suelta, y al otro lado del rio, so- 
bre el cual había un estrecho puente, estaba la gente que habia 
venido con Don Eamon Rayón, que por la posición que tenía, no 
podia prestar mucho auxilio al grueso del ejército. Al aproximarse 
Orrantia á los parapetos, los insurgentes rompieron el fuego, y con- 
testad 3 por los realistas, no pudieron aquellos . sostenerse en las 
cercas de piedra que defendían, porque dando en ellas las balas 
de artillería, causaban grandísimo estrago con las piedras que ha- 
cían saltar y que producían el efecto de la metralla sobre los que 
estaban guarecidos tras de ellas, lo que observado por Orrantia, 
mandó que cargasen por dos puntos los batallones de la Corona y 
México, y con corta resistencia se apoderó de los parapetos. 

La acción quedó decidida en menos demedia hora: los insurgen- 
tes, no teniendo otro punto por donde huir que el estrecho puente 
que había sobre el rio, se agolparon á él, y habiendo sido muy pron- 
to ocupado por Iturbide, á quien Llano mandó á seguir el alcance 
con toda la caballería, solo Oaleana y Bravo lograron forzar el pa- 
so, pero Matamoros fué cogido buscando vado para pasar el rio, 
por un dragón del cuerpo de Frontera, llnmado José Ensebio Ro- 
dríguez, el cual sin detenerse á quitarle el reloj y otras alhajas 
apreciables para un soldado, sino solo el sable, lo entregó á un gra- 
nadero de la Corona, y se dirigió prontamente á protejer á un com- 
pañero suyo que lidiaba á corta distancia con dos insurgentes; 
Iturbide, á cuya escolta pertenecía Rodríguez, habiéndole pedido 
éste por todo premio dos meses de licencia para ir á su casa, reco- 
mendó tan heroica acción al virrey^ quien mandó ' se le diesen de 



HISTORIA DE MÉXICO. 15 

gratificación doscientos pesos del fondo de bienes de insurgentes, 
y qae se procediese á comprobar el hecho, según se prevenia en la 
orden de creación de la cruz de San Fernando, establecida por las 
Cortes á imitación de la Legión de honor de Francia, para premiar 
con ella tan bizarro comportamiento. (9) 

También fueron cogidos diez y ocho, entre coroneles, tenientes 
coroneles- y otros jefes de plana mayor, que todos fueron pasados 
por las armas, reservando solo á Matamoros para que se le juzga- 
se en Yailadolid. Tanto en la acción como en el alcance que Itur - 
bidé siguió hasta dos leguas de distancia, fueron muertos unos 
600 hombres y se hicieron 700 prisioneros: entre los primeros se 
contaron dos ó tres eclesiásticos, de los cuales solo fué conocido el 
P. D. Juan Zavala. Rayón con su gente se pudo poner en salvo, 
hallándose al otro lado del río. La pérdida de los realistas se redu- 
jo á un oficial y cuatro soldados muertos y algunos heridos. Los 
insurgentes perdieron toda su artillería, que consistía en 23 caño- 
nes de corto calibre, 1,000 fusiles ó escopetas, 163 cajones y 92 ter- 
cios de parque, con cantidad de otros pertrechos. En esta acción, 
en el ataque de la garita del Zapote, y en las lomas de Santa Ma-* 
ria, la pérdida de cañones sufrida por los insurgentes, fué de más 
de cincuenta piezas. 

Toda la infantería del ejército real que se halló en la acción de 
Furaaran, pertenecía á los regimientos de línea de las tropas de 
!Nueva España, sin más excepción que la compañía de marinos. £1 
virrey premió á los cuerpos que concurrieron á estas acciones, y á 
la guarnición de Valladolid con un escudo de distinción, y á^LlanO| 
que era brigadier, se le declararon las letras de servicio (10). Itur- 
bide no tuvo premio ninguno particular, quizá porque en aquel 
tiempo, ascender en tres años de teniente de una compañía de mi* 
lícías á coronel de un cuerpo, era cosa tan extraordinaria, que aun- 

(9) Oficio de Iturlíide de 1? de^Mayo en San Felipe, dirigido al virrey, y de- 
creto de éste de 19 de Junioj insertos ambos en la gaceta de 30 de Junio, nú- 
mero 592, fol. 706. 

("10) Gaceta núm. 227 de 16 de Febrero, fol. 188. El grado de brigadier era 
cosa honorífica, pero que no daba el carácter de general, que se obtenía tenien- 
do las letras. Los primeros llevaban en la bocamanga un bordado de plata 
con los tres galones de coronel: en los brigadieres con letras, el bordado era 
de oro y lo llevaban también en el cuello. 



16 HISTORIA DE MÉXICO. 



' ^ ^,^^^^_^ fc^^^^_^^^_^^^^^ . » ^ ifc » ^ ^.^^^^ .— ^— — ■» — — — ^ — ^ — ^ — ^_^ ^^^^_^^ ^ ^ _ ^^ ^ ^ ^ ^ ^_^^^^^_^^^^ ^^^^^^^^^^ ^^^^^^^^^_^^— ^^.-^^^-— ^^^— ^^»^ 



que cada grado hubiese sido ganado^ como en él se habia verifica* 
do, con una acción brillante y lo fuesen tanto las últimas, todavía 
el virrey no creyó deber darle un nuevo ascenso sobra los ya obte- 
nidos. 

Morelos con solo ciento cincuenta hombres de su escolta se retí- 
ró por Coyuca y Ajuchitlan á Tlacoiepec, habiendo reunido en su 
tránsito hasta mil de los dispersos de Yalladolid y Puruaran con 
pocas armas. Su gloria militar se eclipsó para no volver ^á brillar 
más, habiendo dado pruebas en todos los acontecimientos de ésta 
expedición, de la más completa incapacidad, desmintiendo ademas 
la reputación de valor que habia ganado, con su fuga vergonzosa 
de las lomas de Santa María, y con no habeise encontrado en la 
acción de Puruaran que imprudente y temerariamente comprome- 
tió contra la opinión de todos sus oficiales. Por el contrario, la fa- 
ma de Iturbide creció cuanto era correspondiente á las acciones 
con que se habia ilustrado, y en las que un hombre de profundos 
pensamientos, comenzó á entrever un nuevo peligro para la domi- 
nación española en estos países. El obispo Abad y Queipo, dando 
noticia al virrey Calleja de todo lo ocurrido en el ataque de la ga- 
rita del Zapote y lomas de Santa María, atribuía, como era justo, 
todo el mérito á Iturbide; pero le decía que aquel joven estaba lle- 
no de ambición y no seria extraño que andando el tiempo, él mis- 
mo fuese el que hubiese de efectuar la independencia de su patria. 
Esta carta, con el primer parte de Llano, la conducía oculta un re- 
ligioso dieguino, que fué detenido por las partidas de Rayón, cuan- 
do éste marchaba á unirse con Morelos en Puruaran, y aunque 
Rayón estuvo inclinado á remitirla á Iturbide, para que viese cómo 
pensaban de él los mismos á quienes con tanto ardor servia, no lle- 
gó á verificarlo. (11) 

Desde Coyuca propuso Morelos al virrey, por medio de un eu- 
ropeo á quien dio liberta^^l é hizo conducir á Toluca. el cange de 
Matamoros por doscientos prisioneros dül batalbui de Asturias* y 
de otros cuerpos expedicionarios qne tenia en diversos pueblas de 
la costa. Esta propuesta que el virrey recibió tarde (5 de Febrero) 

(11) Me lo ha asegurado asi el general Torael, que se hallaba entonces 
Rayón, como más adelante yeremo». 



HI8T0BIA DE MÍXICO. 17 

7 de que probablemente no habría hecho tampoco aprecio, aun 
cuando la hubiese recibí lo con oportunidad, no pudo impedir que 
Katamoros fuese condenado á muerte j ejecutado en la plaza de 
Yalladolid en la mañana del 3 de Febrero (12). En la declaración 
que f*e publicó en su nombre, hecha ante el provisor, Lie. D. Fran- 
eisco de la Concha, reconoció sus errores y pidió perdón á fós au- 
toridades politice 7 eclesiástica, dirigiendo al general Llano una 
proclama en la que exhortaba á sus compañeros en la insurrección 
á apartarse de aquel partido 7 volver á la obediencia al gobierno» 
Mucho se ha dudado de la autenticidad de estos documentos, de 
que no he podido cerciorarme (13); mas pareee cierto que si no 
fueron escritos por el mismo Matamoros, fueron sí firmados por él, 
lo que no es de extrañar teniendo á la vista la muerte 7 ocupándo- 
se de sus disposiciones cristianas para la eternidad. Matamoros 
fué el auxiliar mas útil que Morolos tuvo 7 el jefe más activo 7 fe- 
liz que habia habido en la revolución: ninguno de los que en ella 
tomaron parte ganó acciones tal^s como la de Tonalá contra las 
fuerzas de Guatemala 7 la del Palmar, en que fué derrotado 7 he- 
cho prisionero el batallón de Asturias; en el sitio de Cuantía lo 
hemos visto salir á viva fuerza de aquel pueblo para procurar in- 
troducir víveres en él, 7 en la toma de Oaxaca tuvo una parte muy 
principal, habiendo sido constantes sus esfuerzos para organizar 

(12) El oficial que mandaba la escolta que condujo á Matamoros al cadal- 
10 é hizo la ejecución, fué D. Antonio Esnaurrizar, que era entonces teniente 
de la Corona, y después ha sidor ministro de la tesorería general, y ha muerto 
poco tiempo ha. En la misma macana de la ejecución, los adictos á la revoln- 
cien en Valladolid, hicieron celebrar con otro pretexto un servicio fúnebre por 
Matamoros, en la Tercera Orden de San Fraucisco^de aquella ciudad, y un ve- 
cmo de la- mlsmii conr.erv¿ el pañuelo empapado en la sangre de aquel, con 
que le fueron vendados los ojos para el acto de fusilarlo, que ahora está ea 
poder del general Tornel. 

(13) LltiDO, en el oficio de 3 de Febrero, d¡a de la ejecución, con que remi» 
tió al virrey el manifieñto de Mutamoros, publicado en la gaceta de 12 del 
mismo mes, niiraero 516 con todo lo demás relativo^ dice que lo manda origi* 
nul, lo que no habria hecho si fuese supuesto: sin embargo, habiéndolo busca- 
do en el archivo general, no se ha encontrado. Por el estilo pedante de este 
documento, parece cosa que escribió algún otro y !a firmó Matamoros, porqufr 
no escribe así quien va A morir dentro de media hora. Véanse, por«l contraria, 
en el apéndice al tomo 2*, documentos nüms. 14 y 15, las manifestaciones de 
Hidal<^o y de D. Juan Aldama, que tienen por el contrario, todo el carácter 
de originales y propias de la circunstancia. 

TOMO IV. — 3 



18' HISTORIA DK MÉXICO, 



tropas y establecer el orden y la disciplina militar éiitré Iqs insur- 
gentes, por todo lo cual Morelos lo creyó digno de rápidos ascen- 
sos, los que sin embargo excitaron no poca rivalidad entre sus 
compañeros. La pérdida de Matamoros fué por todos estos moti- 
vos muy sentida, considerándola irreparable en el estado en que 
habia quedado la revolución después de tantos reveses. 

Ella habia recibido el gran golpe que Calleja esperaba darle, y 
á que se hablan dirigido todas sus miras desde que entró A gober- 
nar. Morelos, habiendo intentado salir de aquel espacio fortificado 
por la naturaleza y defendido por el clima en que se tenia por inex- 
pugnable, habia perdido todas sus fuerzas: su prestigio habia caí- 
do; su reputación habia desaparecido, y todo su poder, adquirido 
en tanto tiempo y por tantos sucesos felices, habia venido á tieiTa, 
casi solo con presentarse en otro terreno y delwte de otras tropas 
y otros jefes, que aquellos con que habia combatido hasta entón* 
ees. Era, pues, llegado el momento de sacar las ventafas que ofre- 
cían tan desfavorables circunstancias, y de poner en ejecución las 
medidas combinadas de antemano para recobrar todo lo perdido y 
para atacar á Morelos en el centro mismo del país que dominaba. 
La atención del virrey se dirigió desde luego á impedir que los dis- 
persos en las acciones de Valladolid y Fumaran se rehiciesen, y 
para evitarlo circuló en 22 de Enero una orden á todos los coman- 
dantes militares, recordando el- cumplimiento de la de 18 de Junio 
del año anterior, por la que se les habia mandado, que luego que 
tuviesen conocimiento de estarse formando en el territorio de su 
mando alguna reunión de insurgentes, la atacasen y dispersasen, 
sin dar tiempo á que engrosase y tomase cuerpo, poniéndose en 
combinación si fuese menester, con los comandantes de los distri- 
tos inmediatos, y ahora, reiterando más estrechamente esas preven- 
ciones, agregó la de que cuantos fuesen aprehendidos con armas ó 
sin ellas, constando que habian hecho parto de las fuerzas de Mo- 
relos, fuesen ilesde luego fusilados sin forma de proceso, en cual- 
quier húmero que fuesen, publicando por bando en todos los luga- 
res del distrito respectivo, que todas las personas que tuviesen no- 
ticia de hallarse en él individuos regresados del ejército de More- 
los que no hubiesen pedido indulto, el cual solo se concedería por 



BmOWB&iL BJB IdUklOO* 19 



Orden del virrey^ los deauncíasen y entregasen á la jurisdicción mi* 
litar, so pena de aer tenidos y castigados como sospechosos de inñ- 
dencia si los encubriesen, abrigasen ó no los delatasen inmediata-* 
mente (14). . Ésta orden que después se explicó en términos que na 
se impidiere la presentación al indulto, tuvo todo su cumplimiento^ 
y la persecución en todos loi distritos militares fué más activa que 
Buuca: por efecto de ella, Arroyo que huia con otros de Vallado- 
lid por caminos extraviados y se dirigía á la provincia de Puebla 
pasando por entre los volcanes, estuvo en riesgo de ser cogido por 
D. Diego Pérez de Mendoza, indio noble y decidido por la causa 
real, que mandaba los patriotas de Ameca, quien lo derrotó to- 
mándole su equipaje, y en él su uniforme de mariscal de cam-^ 
po (15). 

Calleja para reforzar la guarnición de la capital, de la que se 
habían sacado algunos de los cuerpos que se destinaron á formar el 
ejército del Norte, hizo marchar á ella bajo el mando del coronel 
Águila, los batallones de Castilla y América, y los escuadrones da 
dragones de Espafia que estaban en Puebla, (16) en cuya provin* 
cia no habia cuidado entonces, habiendo llamado Morolos á Bravo 
y á Matamoros para que lo acompañasen á Valladolid. De esta 
manera tenia también una reserva en México para atender á don-^ 
de conviniese, sin retirar fuerzas ningunas del Sur, que era dondo 
hablan de ejecutarse las operaciones principales de su plan. Para, 
dar principio á ellas, luego que supo el resultado de las acciones 
de Valladolid y de Puruaran, dio orden al teniente coronel Armi* 
jo, en quien recayó el mando de la sección del Sur, habiéndse reti* 
rado á México, como en su lugar dijimos, el brigadier Morena 
Daoiz, para quí) pasase el Mescala y marchase á Chilpancingo. Ar» 
mijo, (17) amenazando al pueblo de Mescala con una corta fuerza 
al mando de D. Cristóbal Huber, (e) como si intentase pasar pop 
allí el rio, cuya defensa estaba encargada á D.Víctor Bravo, se di- 
rigió á los vados de Oapan, seis leguas más abajo, con una divisioa 

(14) Gaceta núra. 518 de 29 de Enero, fol. 110. 

(15) En la misma í]jaceta, fol. 109. 

(16) Entraron en México en la noche del 31 de Diciembre. Diario manuB-*' 
crito de A rechederreta. 

(17) Véanse los partes de Armijo en el suplemento á la gaceta de 29 d^ 
Enero, y en la extraordinaria de 30 del mismo, núm. 519, fol. 115. 



20 HlflfTORIA 0B íeksjúói 

de quinientos infantes de los batallones dé Santo Domingo, Fer- 
nando VII de línea, Sur y Mixto, y cien cabalaos del segundo es- 
cuadrón de Fieles del Potosí y del de el Sur, y al amanecer del 21 
se presentó de improviso en la ribera del rio, cuyo paso intentaron 
defender los insurgentes, que tenían tres cañones en la orilla opues* 
ta. Armijo mandó que lo atravesase parte de la caballería ¿ nada 
y alguna infantería en las balsas que pudo disponer de pronto:. 
Encarnación Mesa, cabo de los Fieles del Potosí, cuyo cuerpo pare- 
ce estaba destinado en esta guerra á obtener en todas partes la 
primacía del valor, fué el primero en cebarse al agua: hízolo tam- 
bién Huber con su guerrilla, que en la noche se habia reunido á la 
división después de desempeñar su comisión en Medcaki y los siguió- 
el subteniente de la Corona Argumosa con los infantes embarcados 
en las balsas, uniéndoseles luego el capitán Miota, con su compa- 
ñía de Fieles. Los insurgentes se sostuvieron por algún tiempo, 
pero por fin abandonaron los tres cañones pequeños que tenian y 
se pusieron en fuga, habiendo sufrido bastante pérdida. Armijo 
acabó de trasladar su división á la orilla izquierda, y mandó que el 
teniente coronel D. Francisco González, se dirigiese al pueblo de 
Mescala para destruir las fortificaciones que creía abandonadas 
y que habian sido construidas por D. Víctor Bravo; pero á po- 
co andar se encontró con éste, que salió á recibirlo con quinientoa 
á seiscientos hombres: empeñada la acción, Armijo, oyendo el fuego 
de cañón, marchó con el resto de la división en auxilio de Gonzá- 
lez, mas llegó cuando éste habia ya derrotado enteramente á Bravo,, 
quien huyó abandonando dos cañones que tenia. Su gente se des- 
bandó y parte se arrojó al rio, dejando noventa y cinco prisioneros 
en poder de los realistas. (18) 

Quedaba con esto abierto el paso á Chilpancingo, lugar de la re- 
sidencia del congreso. En éste, luego que se tuvo conocimiento del 
desastre de Fumarán, se renovaron todas las rivalidades que el 
poder y respeto de Morelos habian comprimido, y Rayón manifestó 
su resolución de separarse para recobrar su antigua autoridad, por 
lo que el congreso con el -fin de evitar otros males, lo comisionó pa- 

(18) El parte de González con el pormenor de esta acción, se inserta en la 
gaceta de 5 de Febrero, núm. 523, ful. 147. 



BímOKUL DE IfEXIOO. 21 

ra que fnese á encargarse de la defensa de la provincia da Oaxaca 
y sus limítrofes de Veracruz, Puebla y Norte de México; providen- 
cia desacertada, pues en ellas no tenia Kayon ni relaciones ni in* 
fluencia, y que Morelos tuvo muy á mal cuando la supo estando en 
Coyuca. (19) Itayoñ sé puso en camino para Oaxaca el 18 de Ene- 
ro, llevando en su compañía al canónigo S. Martin, nombrado vica- 
rio general del ejército y á algunos individuos más con una pequeña 
escolta, y atravesando por la Mixteca, llegó el 29 á Huajuapan, ea 
donde lo recibió D. Manuel Terán que estaba situado en aquel 
punto de orden de Morelos, para observar los movimientos de los 
realistas dó Puebla, con cuyo objeto se le hizo retroceder desde 
Ohilpancingo estando en marcha para la ezpedicion de Yalladolid^ 
aunque el nombramiento de Rayón careciese del requisito de haber 
sido comunicado por Morelos. como se previno debian serlo todas 
las órdenes superiores cuando aquel fué nombrado generalísimo; 
Terán, que dependía del comandante generalde Oaxaca Rocha, re- 
cibió orden de éste para reconocerlo, y de Rocha para organizar un 
•cuerpo de infantería para cubrir aquella frontera de la provincia, (20) 
La autoridad del congreso no había sido nunca determinada ni 
-definida, y por estose había dudado qué nombre había de tomar 

(19) RosaÍDS en su ''Justa repulsa*' refiere el suceso de este modor "ApeDas 
^npo (Rajón) la. derrota án Valladolid y que el enemigo se aprox^^aba ú Chil 
pauciogo, cuando se prefleQtó de botas, mandó liar sus equipajes y pT0test6 
que ninguna fuerza humana lo contendría para volver á su matido. £n tal 
-conflicto el congreso resolvió, como medio más prudente, destinarlo á Oaxaca^ 
4onde M qonexioaes slI aduladorea, pudiese dar ipenos vuelo á sus npiras am- 
biciosas. Solo el Sr. Morelos dijo en Coyuca: *• Valia más que volviese donda 
lo conocen, que á donde vaya á seducir á los soldados qVie yo he creado y per- 
der en un dia el fn^o de mis fatigas.'^ £1 secretario de Rayón en su diario di- 
ce en el artículo de 17 de Enero: oPorlas funestas noticias reci-bidas en los diaa 
anteriores, acerca del destiozo que en Valladolid y sus contornos sufrió el 
«jéreito del Sr. Morelos, tuvo el congreso sesión extraordinaria, en la que con 
presencia de las resultas peligrosas que seguirian á tal acaecimiento, se acor- 
dó nombrar í Y^ E. para que, ejerciendo la autoridad con qse unánimemente 
4o han revestido los pueblos, y de la que solo las intrigas y supercherías de 
una negra ambición pudieron despojarlo^ acudfee^ á la defensa y resguardo de 
la pirovlB€Íá de Oaxaca y sus Kmitrofes, promoviendo cuantos medios creyese 
ordenadóii 6 la conseeñcion de este fin interesante. A conseeuencía, se hicia- 
ron los aprestos |)afa marchar mañana.'* 

(20) Primera manifestación de Teran fol. 6. Este era entonceís teniente ce» 
ronel y no eorotioí^ como po^ equivocación se ha dicho en los dos tornas ante^ 
ñores. - ■' ' ''^'^' • • ' ' • . ' 



1 
I* 



22 ' HISTORIA DÉ UéXlCO. 

aquella corporación: (21) considerado como una ampliación de la 
Junta primitiva de Zitácuaro, ejercia como aquella todos los pode- 
res, pei*o conferido por ella misma el ejecutivo á Mprelos, no debía 
ejercer facultades ^gubernativas* Sin embargo, nunca. 6stas distin- 
ciones, imposibles en la práctica, habian sido bien enténdiidas por 
los individuos que componian aquel cuerpo, y en esta vez, ausente 
Morelos y aun ignorándose su paradero, las circunstancias lo obli- 
gaban á dictar las medidas gubernativas indispensables para la de- 
fensa. Desde pincipios de Enero habia comisionado á Don Francis- 
co Arroyabe, el mismo que habia sido en México ^leQtor para nom* 
brafr el primer Ayuntamiento popular y que había extraido del co- 
legio de Belén á Doña Leona Vicario, (22) para que con D. Anto- 
bío Vázquez Aldana, que como él habia servido en el ejército real, 
en el que Arroyabe habia obtenido el grado de teniente coronel de 
dragones^ hiciesen un reconocimiento del castillo de^ Acapulco y de 
£us medios de defensa. £1 informe que dieron fué jp^uj poco satis- 
factorio, pues de él resultaba que no existían ni vivera n| munigío- 
nes, habiendo sido consumidos los primeros y lie vá<^osB Morelos 
las segundas y alguna de su artillería para la expedición ^^a Valla- 
dolid: que la corta guarnición que habia se. hallaba' <le§conteivta, 
porque el escaso sueldo que recibía era en cobre, y eí intendente 
Ayala ^ue hacia el tráfico de proveedor nada vendía á los soldados 
sino aplata, y que las fortificaciones se hallaban en tal estado de 
abandono, que no se veian hasta estar dentro de ellas, pues esta- 
ban cubiertas de arbustos y maleza, como sf fu^se un bosque, en 
vista de lo cual el Congreso acordó que Liceaga fuese á aquella pla- 
za á disponer lo que conviniese. n 

(21) Eq la acta de la sesíoa de 22 de Octubre de 1813, ee dice: "dijo el Sr» 
QuintaQa que ya tenia concluido el manifiesto, pero que deseaba oir 4 los de* 
znaB vocales sobre varias proposiciones, especiaíniente sobre sí s^ llamaría la 
junta (el congreso) "gubernativa." Hubo sobre Jesto vanop . debsrtes, pero 
quedo resuelto que esta denominación se le aplicas^», supuesto que lo guber- 
nativo, le conviene por. su naturaleza; y en la de x¿3 "se acordó- que el encabe- 
zamiento que debe usarse paia anunciar las leyes e^^goM^^s^a fdrmula: £1 su- 
premo congreso gubernativo de la América septentiiqí^l etG«, y pata los de- 
cretos y nombramientos particulares la siguiente: £1 suprento congreso rnacio> 
nal americano.^?-^,Gac. de 19 de Octubre de 1816, niiim. 803, fol. L106 con re» 

:iereDCÍa á las ctctas originales existentes en la 4eoretaria.dal virreinato. 

(22) Véase tomo 3"^ con referencia al apéndice documento núm. 6,. . . 



I 



HISTORIA DJB MÉXICO. . 23 



^N^^^^^^^^^^^^ 



Multiplicábanse los agentes del gobierno» particularmente ecle* 
Elásticos, que con diversos pretextos se introducian más allá del 

Mescala, y al uno de ellos^ Fr. Mariano Bamirez, agustino natural 

t ^^ 

4el Perú, que iba de cura interino á Acapulco, nombrado por el ar- 
^sobispo Bergosa, se le cogió una carta que el virrey Calleja eicribia 
& Galeana» ofreciéndole el empleo de coronel si se indultaba. (23) 
^ peligro, pues, crecia por momentos, y en tales circunstancias el 
' (^gwso resolvió el 22 de Enero trasladarse al pueblo de Tlacote- 
jpec^ más distante del enemigo, en el que volvió á abrir sus sesiones 
^2^^del mismo mes, (24) reducido á solos cinco individuos que 
^^8^9 íl^Dr. Verdusco, Liceaga, Quintana, Herrera y el Dr. Cos, el 
limero y los dos últimos eclesiásticos, porque los dos diputados 
,Ci*ééfpo y B^ Carlos Bustamante, en medio de la precipitación y 
desórd^ con que la traslación se hizo, se separaron con dirección á 
,Oaxaea^;gl primero para volver á su país y el segundo para seguir 
íl £ayoiy«0n quien se reunió en Huajuapan. No por haber muda- 
do de lugv mejoró mucho la posición del Congreso: no contaba pir- 
ra su defensa mas que con cuatrocientos hombres que tenia A sus 
órdenes el teniente coronel Don Vicente Guerrero, y sus recursos 
se reducian á diez mil y pico de pesos en moneda de cobre, que el 
tesorero Berazaluca sacó de Chilpancingo y tuvo que dejar en el . 
camino por falta de muías en que conducirlos, treinta y seis resmas 
de papel y el maíz de diezmo que estaba en Chilpancingo, que aun- 
que se mandó hacer con él totopo, (25) no habia gente para ello, 
pues toda habia huido á los montes. El Congreso mandó volviesen 
á su seno los diputados Crespo y Bustamante que se habían ausen- 
tado »»de resultas do la impresión que ocasionaron en sus ánimos 

(23) A8Í lo dice Bastamante, Coad. hist., tom. y^ fol. 9, asegurando haber 
visto la carta. Me lo hará dudar el que dice ser toda de letra de Calleja, y en 
ella nota errores groseros de ortografía, siendo Calleja hombre de instrucción 
7 qae escribía y hablaba correctamente. 

(24) Tengo i la vista las actas aanque incompletas, porque siendo dos los se- 
cretarios Ortiz de Zarate y Enriquez del Castillo, cada uno llevaba en cua- 
derno separado las que extendía. Yo tengo el de Castillo, que me ha fran- 
queado el Sr. D. Manuel Bonilla, 

(35) Se Uama totopo, el maíz hecho^ tortilla y secada esta al fuego: dura 
mucho y 0e osa como la galleta para provisión de marehas en la tierra calien- 
te. VTieue de la palabra mexicana Totopochitle cosa muy tostada» Dice, de 
Molina. 



24 HISTOKIA DÉ MÉXICO. 

los motivos que obligaron á aquel augusto cuerpo á decretar su reu- 
nión en aquel pueblo n (26) negó á Verdusco el permiso: que pedia 
para retirarse á vivir privadamente en su provincia de Michoacan, 
aunque ofrecia seguir haciendo sus esfuerzos en favor de la causa 
que defendia, y se creia que con su presencia en aquella provincia 
y la de Cos enGuanajuato, se remediarían los males que ambas su- 
frían, habiendo manifestado Liceaga en un largo discurso en la se- 
:fiion de 14 de Febrero: »»que ambas se hallaban expuestas á perder- 
-se, y contrayéadose á hechos particulares, delineó con los coloridos 
más negros y feos, un cuadro odioso y abominable de los coman- 
dantes y mandarines de aquel distrito, proponiendo como el úni- 
«co remedio para reprimir sus concusiones, y para hacer pro- 
ducir á la hacienda nacional de aquellos países, las cuantiosas 
sumas con que podia contribuir al socorro de las necesidades del 
Estado, que aquellos diputados fuesen comisionados á ellos con am- 
plias y omnímodas facultades n (27) habiéndose ya resuelto' con res- 
pecto á Don Tomás Valtierra Salmerón, que se titulaba brigadier y 
tenia asolado el bajío de Guanajuato, "teniendo presente la mala 
fama del susodicho, por las maldades inauditas y atroces con que 
tiene llena de terror aquella comarca en donde tiene desacreditada 
la causa que defendemos, porque se ha hecho aun más terrible y 
odioso que los mismos gachupines,» (28) que le formase causa el 
comandante más inmediato que lo era Don Fernando Rosas y die- 
se cuenta con ella: más como aun permaneciendo en el Congreso 
Verdusco y Cos, posponiendo al objeto de mantener éste reunido 
cualquiera otra consideración, bastaba alguna indisposición pasa- 
jera de salud de alguno de los miembros para que no pudiese ha- 
ber sesión, se declaró que éstas se tuviesen con los diputados que 
pudiesen concurrir, aunque no llegasen á los cinco que el regla- 
mento prescribía. (29) 

Para ponerse en estado de defensa y rechazar á Armijo al otro 

(26) Así se dice en la acta de la sesión de 14 de Febrero. 

(27) Acta de la sesión de aquel dia. 

(28) Id. de la de 30 de Enero en la noche. No parece que exageraban mu- 
cho los realistas cuando llamaban á todos estos jef^s del bajío ladrones y ase- 
sinos: y asi eran los de otras partes, con poquísimas excepciones. 

(29) Acta de la sesión de 14 de Febrero. 



HMTOMA Py MfalOO 28 

lado del Mescala, disimso el Congreso que los dispersos de la gen- 
te de Don Victor Bravo, se reuniesen á la que Guerrero tenia y ¿ 
la que deda marchaba con Don Nicolás Bravo. Guerrero se puso 
en camino para unirse con estas tropas, pero todo fué en vano, puea 
éi mismo dio parte de que Armijo habia ocupado ya á Tixtla, Chi- 
lapa y Chilpancingo (30) y que avanzaba hacia Acapulco, exage- 
rando mucho las fuerzas que traía, y Don Víctor Bravo añadió que 
el mismo Armijo llegaría hasta donde quisiese^ pues no habia me- 
dio alguno de impedírselo. No quedaba, pues, otra esperanza que 
la venida de Morolos, quien dando parte de su marcha, habia ase- 
gurado al C!ongreso desde iijuchitlan, que dejaba cubierto con más 
de dos mil hombres el lado de Cacácuaro, por donde se temia se 
acercasen los realistas, y que con igual número se encaminaba 
á protejer á aquel cuerpo por el rumbo de Chilpancingo. (31) 
Al mismo tiempo avisó, que con motivo de haber sido hecho pri- 
sionero Matamoros en la batalla de Puruaran, y siendo muy pro- 
bable (que se le quitase la vida, no obstante el cange que habia 
propuesto al virrey, á quien llama "el primer jefe de los tiranos,ii 
habia nombrado por su segundo al Lie. Don Juan Nepomuceno 
Rosains^ dándole el empleo de teniente general* (32) El Congreso 
recibió mal esta medida, la cual causó mucho descontento entre loa 
que se llamaban militares, que veían ascendido momentáneamente 
sobre todos ellos á un hombre, cuya profesión no habia sido nun- 
ca las armas. (38) £1 mismo Bosains temiendo esta rivalidad, re- 
sistió según dice, por algunos dias, aceptar el empleo, que admi- 
tió por fin en Ajuchitlan, y Morelos lo dio á reconocer á la ¿ a 
gente que lo seguía. 

Llegado éste á Tiacotepec y sabida la ejecución de Matamoros, 
acordó con el congreso que se diese muerte á los doscientos y tres 
prisioneros españoles que tenia distribuidos en diversos luga];*es de 
las cercanías de Acapulco y otros puntos de la costa (34). Bayon 

(30) Su parte en ChichihaaUo fecha 8 de Febrero, unido á la acta do la 
eéflion del congreso de 1* de Febrero. 

(31) Oficio de Morelos al coDgreso, de V. de Febrero, unido & la acta da la 
sesión de 3 de Febrero. 

(32) Diverso oficio de la misma fecha, unido á la misma acta. 

(33) Roeains se califica á si mismo de ^^diplomático.^' Relación bistorica. 
^34) Declaración de Morelos en su causa. 

T«1I0IT.«— 4 



26 HISTORIA. DS MJ^ICO. 

dandQ cuenta al úoiigres» desde Huajuapan (4 de Febrero) de bá- 
ber mandado fusilar al teniente Ablanedo y á otros tres individuos 
que bizo prisioneros. (35) Koeba en un reencuentro en Iztapa (36)^ 
aconsejó que se hiciese lo mismo con todos los prisioneros españo- 
les confinados en lá costa^ mediante habw visto en las gacetas del 
gobierno de México, que Llano habia mandado fusilar á tod^s los 
que cogió en Yalladolid. Los prisioneros realistaa no debían á la 
verdad prometerse otra suerte, después de tales ejeojuciones, pues 
los insurgentes usando de represalias, no podían admitir d princi- 
pio que Calleja quería establecer en sus proclamas y gacetas, de 
que solo el gobierno tenia el derecho de castigarlos^ no consideran- 
dolos como enemigos, sino como rebeldes contra su rey^ pero toda- 
vía semejantes hechos parecen menos atroces, cuando son efecto 
de una orden de un jefe militar en el campo de batalla, en el calor 
de una acción, que cuando proceden de la fría deliberación de un 
congreso de cinco individuos, de los cuale<« tres eran oclesiásticos. 
Morelos, sin embargo,. no llevó á efecto por entonces esta cruetré- 
soluciftn, que tuvo su cumplimiento algunos dias después, como en 
su lugar veremos. 

£1 congreso, pogo satisfecho de Morelos, queria que dejase el po« 
der ejecutivo, y aun se aseguraba que Eayon habia dicho que era 
nienester mandarlo á decir misas á su parroquia de Caxácüaro; pe- 
ro ninguno se atrevía á decírselo directamente: al llegar á Tlacote- 
pee, el diputado Herrera salió á recibirlo á media legua de distan- 
>pia y se insinuó sobre este particular con Hosains, para que son- 
diease sus disposiciones. Morelos no manifestó repugnancia algüüa 
y ílntes bien contestó, que si no le creian útil como general, servi- 
ría d<p buena voluntad como soldado. El congreso tomó á su cargo 
el perder ejecutivo, reservando á Morelos el mando militar, aunque 
solo jcjuedó bajo sus (ordenes su escolta, compuesta de ciento cin- 
cuenta hombres, porque el mismo congreso distribuyó la gente que 
habiíi, de una manera que Morelos tuvo por desacertada, y este fué 
el principio de su desavenencia con aquel cuerpo (37). 

(35) Diario de Rayón en el 4 de Febrero. Procesólos D. Maoael Teran. Es- 
te diario que tan útil me ha sido, acaba el 6 del m smo mea. 

(36) Entiendo que fué el tiroteo con D. Melchor Alvarez, de quje habla la 
gaceta de 10 de Febrero, nüm. 625, folio 167. 

(37) Deojaracion de Morelos en su causa, 



1 

i 

I 



HISTORÍA DE MÉXICO. 27 



..»■ .^««^ 



Miéütras esto pasaba en Hacotepec, Araujo marchaba isbbra 
aquel pueblo, dirigiéudose desde Tixtla por Zumpango del Eio á 
Chíchibualeo (38), que eomo varias veces se ha dicho, es una ha* 
cienda perteneciente á los Bravos. Habíanse reunido en este pun- 
to las fuerzas de Galeana y de los dbs Bravos, D. Víctor y D. Ni- 
colás, con las que mandaba Guerrero, lo que hacia un total de uno£t 
1|600 hombres, aunque con pocas armas útiles: el mando superior 
lo teniít Kbsains, que iba é hacer en esta vez d primer ensayo de 
su capacidad como militar. Para defender el paso que dominaban 
unas cumbres en que era fácil sostenerse, se situó en ellas Guerre- 
ro con su gente, la que huvó sin^disparar un tiro, dejando sus ran- 
chos en el fuego, al aproximarse en la tarde del 18 la vanguardia 
de los realistas, mandada por el mayor del batallón de Fernando 
YII de linea D. Francisco Avila. Armijo acampó aquella noche á 
Ja vista de 1& hacienda, y Bosains, en una juntando jefes que cele*-^ 
bró, creyendo imposible sostenerse, propuso retirarse á la loma del 
Limón: todos fueron de la misma opinión, excepto Guleana, que» 
más resentido que los otros por el nombiramiento de Bosains, dijo 
que no retrocedería sin pelear, y que allí mismo había ganado una 
acción con sus soldados desnüdoi:, por estarse bañando (39). Bo- 
sains ofendido por estas palabras no quiso se le tuviese por cobar- 
de y tomó sus disposiciones para el combate. Armijo en la mafia* 
na del 19, destacó al mayor Avila con áOO infantes y 50 caballos» 
para que apoderándose de las alturas de su izquierda, flanquease 
la derecha de los insurgentes y amenazase su retaguardia, dirigién- 
dose él mismo por la derecha con el resto de su división. Los in- 
surgentes se pusieron en fuga á los primeros tiros de la artillería 
de Armijo: Galeána no correspondió con sus hechos á su jactan 
cía, y Bosains con Victbría que lo acompañaba y algunos pocos, 
pudo apenas ponerse en salvo, perseguido por una partida de ca- 
ballería de ios realistas. 

(38) Pura la moción dé Chtehihualoo y fuga de Tlacotepec, sigo lo qu6.¿i- 
ce Kosains en Án Relación histórica, y los partes de Armijo insertos en las ga- 
cetas del gobierno 'de 3 de Marzo, núm ^34, fol 237, 12 del mismo, núm. 536, 
ibi. 869, 7 2 de Abril núm. 648, fol. 349, ademas de otras íioticias particnla- 
res fidedigoatií y las declaraciones de Morelos en su causa. Véase ademas en el 
apéndiee documento núm. 1, una relación de esta acción duda por uno de loa 
principales jgfes de los insurgentes que se halló^^n^la* ' 
(39) ?éase el tom. 2* de eBtja^>bra« 



28 HISTORIA DK MÍXICX). 

No se detavo Arniijo en Chichihualco más de lo predso para 
disponer su salida de improviso con trescientos infantes, y ciento 
cincuenta caballos, disfrazando á*8U gente para que á su vista pu- 
diesen engañarse los insurgentes teniéndola por suya; con este ar- 
did y verificando su salida á las ocho de la noche del 21, esperaba 
sorprender á Morelos y al congreso, que con increíble temeridad 
permanecían todavía en Tlacotepec: (40) pero aunque marchó du- 
rante tres noches y dos días, sin más interrupción que las horas de 
preciso descanso, al llegar á aquel punto en la maftana del 24 supo 
que avisados por sus espías, se habían retirado los individuos del 
congreso desde la tarde anterior al rancho de las Animas, á distan- 
cia de dos leguas, habiéndolo verificado también Morelos en aquella 
mañana con sesenta hombres de su escolta, y otros trescientos de- 
sarmados. (41) Armijosin detenerse un momento, mandó en su al- 
cance dos partidas de caballería, la una de Fíeles del Potosí á las 
órdenes del subteniente D. Pablo Martínez, y otra del escuadrón 
del Sur á las del n3nidante D. Cristóbal Huber. La posición del 
rancho hi20 que fuesen descubiertas desdé lejos, con lo que todos 
se pusieron en fuga, abandonando el archivo y sello del congreso, 
correspondencia de Morelos, equipajes y municionas, siendo per- 
seguidos tan de cerca^ que Morelos habría sido sin duda cojido sin 
la herocidad del coronel Ramírez, que haciéndose fuerte con algu- 
nos de su escolta en un paraje ventajoso, se sostuvo á costa de su 
vida, dándole tiempo para mudar caballo y ganar una ventaja tal, 
que fuese ya imposible alcanzarlo, habiendo tomado también la pre- 
caución de arr(»jar el vestido por el que podía ser conocido. Sin 
embargo, fué perseguido hasta el pueblo de Huehuetlan, desde 
donde se desistió de seguirlo, sabiendo que se había internado en 
la sierra, y pasando por Coronilla siguió hasta Acapulco, á donde 
llegó á principios de Marzo. 

Entre los varios artículos de que los realistas se hicieron dueños 
en las Animas, ¿e cuenta el retrato de Morelos pintado al óleo, del 

(40) Parte de Armíjo en la gaceta de 2 de Abril, ni&m. 643, fol. 356, y de- 
claraciones ile MoreloB. Rosaíns en sn relación faistórícfei, solo dice con relación 
^ este Ruceso: ^'(vonira cuanto sugiere la prudencia, nos detavimosea Tlaco- 
tepec, y peniimos en las Animas, basta la esperansa de recuperarnos." 

(41) Asi lo dice Moreloa en sus declaraciones. Armijo eii su parta asienta 
que todos se retiraron desde la tarde anterior. 



HISTORIA DB MÉXICO. 29 

que se ha sacado el que se ha puesto en el tomo III de esta obra: 
el pectoral del obispo de Puebla: el uniforme de capitán general 
con dos bandas, la una encarnada correspondiente á aquel grado^ 
y otro azul de generalísimo: otro de teniente general con botones 
de oro macizo: la espada, bastón y sombrero armado con galones y 
plumas, todo lo cual se remitió al virrey, quien mandó á Espafla, 
con fé de embarque de escribano, el uniforme de capitán general y 
distintivos anexos que se han colocado en el museo de artillería de 
Madrid. Las demás alhajas y otros efectos que no eran útiles para 
uso de la guerra, se repartieron entre la oñcialidad y tropa, según 
lo prevenido en un reglamento que formó el conde de Castro Te- 
rreno en 24 de Abril del año anterior, y fué aprobado por el virrey 
en 23 de Diciembre del mismo: su valor se reguló en 12,481 pesos 
2 reales. (42) Cogiéronse ademas dos juegos de vasos sagrados^ el 
uno de oro y el otro de plata, de la capilla de campaña de Morelos, 
los cuales dice Armijo en su parte, que iba á enviar á la catedral 
de Puebla, por tener noticia de ser pertenecientes á aquella dióce- 
sis. £1 archivo y demás papeles, fueron remitidos á la secretaria del 
virreinato, y conservándose ahora en su mayor parte en el archivo 
general, han sido los materiales más importantes que he consulta- 
do para escribir esta obra. Las armas que se recogieron se distri- 
buyeron á los patriotas realistas, que se establecieron por el capi- 
tán D. Francisco Berdejo en los pueblos de Yoyotla, la Laguna y. 
otros, cuyos vecinos ayudaron á perseguir á los fugitivos, de los 
cuales mataron á algunos y presentaron á otros, obligándose á con- 
tinuar defendiendo con ellas aquellos distritos. 

Hiciéronse treinta y ocho prisioneros, que fueron juzgados en 
consejo de guerra de oficiales y condenados por éste á la pena capi- 
tal que se ejecutó inmediatamente. Entre ellos se hallaba D. Sal- 
vador Rejón, venido de Campeche, quo hacia de comandante de 
artillería entre los insurgentes, á lo<5 que se había pasado, siendo 
oficial del batallón de Castilla, y D. José Carlos Enriquez del Cas- 
tillo, secretario del congreso, cuya ejecución niantló suspender Ar- 

(42) Se dijo desde entonces que el botin fué mayor, y que el más aprove- 
chado en él habia sido el mismo Armijo, siendo este el principio do la rique- 
za que después tuvo, pues compró en la pro\rincia de Sau Luis las haciendas 
de Itt mnjer de Calleja cuando éste se retiró á España. 



30 HISTORIA DB M¿XICO. 

mijo, enviándolo al virrey, por si podían sacarse de él algunas no- 
ticias importantes; mas sea que no lo fuesen ó que no quiso decla- 
rar ningunas, (43) antes de llegará México fué fusilado en S. Agus- 
tín de las Cuevas. Rosains se separó de Morelos y se dirigió á Aju- 
ctótlan á donde se hablan retirado los individuos del congreso, y 
llegó tan falto de ropa^ que fué menester que Herrera lo habilita- 
se con alguna déla de su uso. (44) Allí se le confirmó el despa- 
cho de comandante general de Puebla, Veracruz, Oaxaca y Norte 
de México, y se expidieron por el secretario Ortiz de Zarate las ór- 
denes, para que en todas^artes fuese reconocido. Marchó luego á 
Sultepec, acompañándole Victoria y algunos otros, y atravesando 
€ntre mil riesgos y privaciones por las montañas que rodean los va- 
lles de Toluca y de México, llegó á las inmediaciones de S. Agus- 
tín de las Cuevas, y de aquí pasó cerca de Ameca en donde se en- 
traron á indultar seis de sus soldados, con lo que tuvo que acelerar 
el paso hasta llegar á Huamantla, en donde ya so consideró se- 
guro. 

Poco tiempo después de la instalación del congreso, se habla acor- 
dado auaaentar el número de sus vocales, y por considerar que el 
hacerlo era propio del poder ejecutivo, se declaró que este nombra- 
miento pertenecía al generalísimo Morelos, que ejercía aquel po- 
der, lo que prueba qué escasa idea tenían los diputados de aquel 
congreso, de la división y naturaleza de los poderes ó brazos prin- 
cipales de la administración. (45) No habiéndose verificado el nom- 
bramiento por Morelos, y destituido éste del poder ejecutivo, resol- 
vio el congreso, antes de salir de Tlacotepec, proceder á hacerlo por 
sí mismo, aunque por este hecho los nombrados c areciesen de in- 
vestidura de las provincias de que se decían i*cpresentantes. Que— 
dó pues compuesto este cuerpo de la manera siguiente, compren- 

(43) Así lo dice Bust., quien por este motivo le dedicó el número 1* de su pe- 
riódico iiLa Avispa de Chilpancingo.n 

(44) Todo esto está tomado de bu "Relación histórica." 

(45) Acta de la sesión del 8 de Octubre. **Se promovió el aumento de voca- 
les, y se discutió quién debía nombrar los suplentes, si el congreso ó el gene- 
ralísimo; y quedó indecisa la cuestión." 

Dia 9. ^'Continuó la discusión de ayer y después de algunos debates quedó 
resuelto que era **eiecutivo" el nombramiento de vocales, y que pertenecía al 
señor generalísimo." Actas del congreso, gaceta de 19 de Octubre de 1815, 
núm. 808, fol. 1405. 



HI3T0BIA D£ MÉXICO. 31 

diendo á los ausentes que continuaron considerados como miem- 
bros de él: D. José María Liceaga, diputado por Guanajuato, pre- 
sidente, cuyo empleo se sorteaba cada tres meses: Lie. D. Carlos 
María de Bustamante, diputado por México, vice-presidente: Lie. 
D. Ignacio López Rayón, por Nueva Galicia: Dr. D. José Sixto 
Verdusco, por Miehoacan : D. José María Morelos, por el nuero 
reino de León: Dr. D. José María Cos, por Zacatecas: Lie. D. Ma- 
nuel Sabino Crespo, por Oaxaca: Lie. D. José Manuel Herrera por 
Tecpam: Lie. D. Manuel Alderete y Soria, por Qucrétaro: Lie. D. 
Andrés Quintana, por Yucatán: D. Cornelio Ortíz de Zarate, por 
Tlaxcala: Lie. D. José Sotero Castañedo, por Durango: D. José 
María Ponce de León, por Sonora: canónij^fo D. Francisco Argan- 
dar, por San Luis Potosí: Dr. D. José de San Martín, no se dice 
por qué provincia, y D. Antonio Sesma por Puebla. Nombró tam- 
bién el congreso intendentes para diversas provincias: comandantes 
generales á Rayón para Técpam y Oaxaca, á Rosains para Puebla 
y Veracruz, (46) y á Cos para Miehoacan y Guanajuato. Aunque 
el congreso se había propuesto detenerse en Tlalchapa para ocu- 
parse en hacer una Constitución provisional, no creyéndose sega- 
ro en aquel punto, se internó por la Tierra Caliehte del Sur has* 
ta fijarse en Uruapan, en donde tendremos que ocuparnos de 
sus nuevas vicisitudes. 

(46) Todo 86 ha tomado de Bastamante, tom. 3*? fol. 70, con referencia á 
apunte de D. José Sotero Castañeda; mas parece que hay alguna equivocación, 
pues Rosains en su Relación dice que faé nombrado también para Oaxaca, y 
si se hubiera hecho esta distinción en los mandos conferidos á Rayón y Ro< 
saina; no hubiera habido motivo para Tas discensiones que entre ellos se susci- 
taroQ y que tanta materia darán para los siguientes capítulos. 



HISTORIA DK MÉXICO. 33 



CAPITULO II. 

Sstedo da la reTolucion despnea de la batalla de Ponianui.— Distribacioii de las tropaü reunidas o^ 
Yaüadolid. —Salida de un gran oanvoy para Yeracnia.— Pe nonas que fueron en él.— Conroyea 

i. del interior y de Tampico. — Comercios de los comandante». — Estado de Oaxaca y de su provincia. 
<-£l canónigo Yelasco.— Riralidades entra Bosains y Rayón. — Anarquía en la proTÍncia de Vera- 
craz.— Marcha á ella Eoeains. — £1 ooronel Alvares derrota i Bincoa en la barranca de Jamapa.— 
Invaden los realistas á Oaxaca. — Ocupación de Yillalta. — Entra Dambrini con los guatemaltecoa^ 
en Tehuantepee. — Marcha Alvares á Oaxaca. — Su entrada an aquella ciudad. — Individuos indul- 
tados. — Causas de la pérdida de Oaxaca* — Estado de Oaxaca después de su reconquists.— Prorii 

'dencias con los indultados. — Operaciones en las riberas del Mescala. — Prisión y muerte de D Mi"* 
gael Bravo.— Marcha Ann\)o á Acapulco. — Abandona Merelos aquella plaza y haaa quemar la pos 

blacion. — ^Toma del Yeladero por Armij o. —Invaden los realistas los pueblos de la Costa Grande. 

Manda Morelos degollar á los prisioneros aspafioles. — Sucesos de Galeana en la Costa Grande. — 
Su muerte. — Moreloa en el csmpo de At^'o. — Calabozos subterráneos en que encierra á los eclesiáss 
ticos.— Estado de la revolución en la Costa del Sur. — Eatero complemento del plan de Calleja y sn 
manifiesto. 

"Desbaratado Morelos en Valladolid y en la marcha retrógrada 
que hicimos," dice el Lie. Rosains en la "Relación histórica de lo 
que lo aconteció como insurgente,»» »»desapareció la fuerza, se perdió 
la opinión, se dÍYÍdieron los pareceres del congreso, chocaron los 
poderes legislativo y ejecutÍYo: apoderados entonces los hombres sin 
conocimientos de las riendas del mando militar, faltó una fuerza 
proponderante que los contuviera, y cada cual se demarcó un terri- 
torio, se hizo soberano de él, señaló impuestos, dio empleos, usurp(V 
propiedades y quitó vida s: hirvieron las pasiones, se confundió la 
libertad con la licencia y el libertinaje, y el país insurreccionado se 
volvió un caos de horror y de confusión, en el que solo podia mante- 
ner al hombre de bien, el poderoso estímulo de su honor, h Aunque 
pudiera decirse que antes de la batalla de Fumaran, el estado da la 
revolución era muy semejante al que con tanta verdad pinta Ro- 
sains en éstas líneas, no hay duda en que después de aquel suceso,, 
se desvaneció hasta la apariencia de algún orden que la autoridad 
de Morelos le habia dado, sin que por esto se calmase el movimien- 
to convulsivo que el país experimentaba, el que sostenido por la 
misma anarquía, contaba con tantos focos cuantos eran los jefea 

TOMO IV. — 5 



34 HISTORIA D£ MÉXICO. 



que se habían hecho del mando aisladamente en cada punto^ á loa 
cuales era menester combatir recobrando el terreno en que la re- 
volución se había establecido mas sólidamente, y este fué el obje- 
to de Calleja, de cuyas disposiciones vamos á seguir ocupándonos. 
" Lns victorias que acababan de ganar las tropas del gobierno, hicie- 
ron innecesario que permaneciesen unidas las fuerzas que habían 
concurrido á combatir contra todo el poder de Morolos en Valla- 
dolid. Las que mandaba Llano, quo conservaron el nombre de ejér- 
cito del Norte, so emplearon en cubrir aquella parte de la provincia 
de Michoacan que confina con las de México y Guanajuato, tenien- 
do su cuartel general en Maravatio y después en Acámbaro: en 
Valladolid no quedó más que su guarnición, dependiente del mis- 
mo ejército del Norte, é Iturbide volvió al bajío, habiendo hecho 
un viaje á la capital para concertar con el virrey el plan de sus ope- 
raciones. (1) Tampoco era ya necesaria en México la división que 
el coronel Águila había conducido, por lo que el virrey mandó vol- 
viese á Puebla escoltando un gran convoy que dispuso saliese para 
Veracruz. El 21 de Enero se pnsieron en camino para aquella plaza 
y Puebla ochenta y siete coches con pasajeros, multitud de éstos á 
caballo, más de siete mil muías cargadas con cinco millones de pe- 
fios y cantidad grande de efectos del país. (2) Los exorbitantes 
flotes que se pagaron, prueban las dificultades que había para ca- 
minar en aquel tiempo: cada coche se ajustó en seiscientos pesos, 
quedando libre para el alquilador el regreso que era de cuantía, 
pues dejando las cajas en Veracruz, cargaban en los juegos fardos 
de efectos, cuya conducción se pagaba á precios excesivos. En este 
convoy salieron el oidor D. Manuel de la Bodega, nombrado mi- 
nictro (b ultramar; el mariscal de campo D. Nemesio Salcedo, que 
se retiraba á España, habiendo sido por mucho tiempo comandante 
general «lo provincias internas, en las que había formado un grueso 
caudal: D. »Jacobo do Villa Urrutia, á quien se le obligó contra sn 
voluntad d ir á desempeñar su empleo de oidor de Sevilla, y otras 
niuchas p^Msonas distinguidas. Además de ellas, la víspera de la 

(1) Iturbide llegó á México el 16 de Febrero y salió el 27. Arechederreta 
ApU' t^'s hisI-oricoR. 

(2) Do todas las ocurrrencias de este convoy he sido testigo, pues fui en él 
hasta Veracruz para embarcaroae para Cádiz. 



HmoitiÁ DK Mixteo. 35 



^^^^^^^N^^M^^^^*^^^^^^^^*^^^^^^^^^^^^^^*'^^^^^ 



marcha/Call^ja dio orden para que fuese á las Cortes como diputa* 
do por la provincia de Guan^juato, el magistral de la catedral de 
México Dr. D. José María Alcalá. Era este eclesiástico hombre de 
grande consideración é influjo: en las elecciones populares^ en las 
que siempre era nombrado elector, todo lo dirigía y á él se atribuía 
la entera exclusión que en ellas se había hecho de los españoles en* 
ropeos. Mucha fué pues la sorpresa é indignación que manifestaron 
todos los que en México eran conocidos con el nombre de «ánsur- 
gentes vergonzantes,» que eran todos aquellos que sin declararse 
abiertamente por la revolrcion, la favorecian ocultamente, cuyo jefe 
era reputado ser Alcalá. Ofendíalos especialmente, el que en la or- 
den para su salida se dijese que esta providencia se tomaba "por 
convenir asi para la quietud pública, >> pero aunque se movieron to« 
dos los resortes posibles para que fuese derogada, Calleja, que ha- 
biendo triunfado de los insurgentes en la campafia, estaba decidida 
á combatirlos en lo interior de las poblaciones, se mantuvo ínflexi- 
ble y todo lo que pudieron obtener Alcalá y sus amigos, fué que se 
le diesen cuatro días más para disponer su viaje, saliendo con el al- 
cance al convoy que debía conducir la correspondencia para Es* 
paña. (3) Igual orden se dio al Lie. D. Manuel Cortázar, promotor 
de la independencia de México, nombrado también diputado por 
Guanajuato, agente muy activo de los insurgentes, y que había 
coadyuvado á la evasión de varios individuos de la capital. Ambos 
marcharon con una escolta á incorporarse al convoy: Alcalá perma- 
neció en España hasta el año de 1823 que murió en Madrid, sin 
admitir la propuesta que se le hizo de darle una canongía en algu- 
na de las catedrales de la península, en cambio do la que tenia en 
México; Cortázar regresó á su patria después de la independencia, 
y siguió sirviéndola con el mismo empeño hasta su muerte, acaecida 
en 1846. 

En el tránsito á Puebla ocurrió una desgracia lamentable: varios 
pasajeros á caballo, impacientes de las molestias de tan lenta cami- 
nata, creyendo que no había riesgo en lo que restaba que andar 
hasta aquella ciudad, se adelantaron desde Eiofrio, y fueron muer- 
tos por los insurgentes, quedando los cadáveres colgados en lo& 

(3J Arechedeireta, Apuntes hiatorícoB manuscritos. 



36 HISTORIA DE ÍILéXlCOé 



^^^^^^^i^Na^*^^^^^^ 



árboles del camino por doude había de pasar el convoy. Este tuvo» 
que detenerse en el puente de Texmelucan, entre tanto que la tro* 
pa de la escolta despejaba las alturas que lo dominau, de los in- 
surgentes que se presentaron en ellas, con lo que entfó de noche j 
en mucho desorden en el pueblo de San Martin. En PueUa per*^ 
xnaneció algunos dias, para hacer un reconocimiento del camino á 
Jalapa, á donde llegó el 14 de Febrero, y en esta villa hubo nueva 
detención, por no creerse suficiente la escolta que lo había acompa* 
fiado desde Puebla á las órdenes del teníen^ coronel D. Saturni- 
no Samaniego, comandante del batallón de Guanajuato, pues eran 
muchas y numerosas las partidas que infestaban la provincia do 
Veracruz, aunque sus jefes estaban discordes entre sí. Puesto otra 
vez en marcha, fué atacado en el paso de San Juan, habiendo co- 
gido los insurgentes, mandados por el guerrillero José Antonio 
Martínez, algunas cargas y entre ellas los equipajes del ministro 
Bodega y de Borbon, fiscal que habia sido de real hacienda de la 
audiencia de México, los cuales se distribuyeron entre sí, (4) el 
que tenia título de iníendente Aguilar, y el mismo Martínez, que- 
dando en poder del primero un baúl de Bodega, en cuyo fondo lle- 
vaba ocultas mil onzas de oro y las alhajas de su esposa, que va- 
lían cuarenta mil pesoss: perdió ademas Bodega muchos papeles in- 
teresantes, y entre ellos las representaciones de varios individuos^ 
de México contra Calleja, á cuyo conocimiento llegaron habiéndose 
divulgado entre los insurgentes, (5) sin haberse podido recobrar 
cosa alguna, aunque salió de Veracruz para procurarlo un sujeta 

(4) Rosains, Relación histórica y Jasta repnlsa. 

(5) Durante la deteDcion del convoy en Jalapa, el maestro Faz, de qniei>. 
se ha hablado ya, tomo 2*, quiso dar una prueba de las adelantos de los niños- 
que estaban en su escuela, dedicando un examen público al ministro Bodega^ 
al que concurrió toda la gente más distinguida que caminaba en el convoy; 
Preguntado uno de los niños sobre el modo en que debia entenderse la infali- 
bilidad de la Iglesia, dijo: "que si el cura de Jalapa anunciaba que el enemi- 
go francés habia desembarcado en Veracruz, debían todos tomar las ar- 
mas para defenderse, porque en virtud de esta infalibilidad no se debia dudar 
de la noticia/^ Kl canónigo Alcalá tuvo que interrumpir el examen para ex- 
plicar como se debia entender la infalibilidad de la Iglesia y de su cabeza el 
Sumo Pontífice, declarando que lo que se habia hecho decir al niño era heré- 
tico. Este maestro Paz fué después en México furibundo liberal. ¡Tan cerca 
está un fanatismo del fanatismo opuesto! Yo asistí al examen. 



HISTORIA DB MÍXICO. 97 



*'*'* — '*" » »— -.i ^ ^»»- -— .^- -_ , — _,- j^ 



enviado, por una de las casas, que por su comercio estaban en re* 
lacion con los insurgentes, y ofreció una suma considerable por los 
papeles y alhajas cogidas. Hasta Veracruz, donde el convcy entr6 
el 22 de Febrero, no hubo otro accidente notable, habiéndose en- 
contrado abandonado por los insurgentes el Puente del Rey. A sa 
regreso tuvo Samaniego diversos reencuentros con las partidas 0S« 
parcídas en el camino,. y se perdieron algunas muías cargadas. (6) 
£1 virrey dispuso que todo el cargamento quedase depositado ea 
Puebla, entre tant# que las muías que lo conduelan iban á Oriza* 
va á traer cuatro mil quinientos tercios de tabaco para la fábrica 
-de cigarros; con este nuevo retardo no volvió á México hasta el 14 
de Abril, siendo enormes los costos con que se recargaron en tanta 
tiempo los efectos que condujo. 

En el mismo intervalo hablan entrado en la capital dos convo* 
yes del Interior, que no solo proveyeron á sus consumos en la graa 
cantidad de víveres y otros efectos de la agricultura del país que 
cendujeroiB, sino que también llenaron el vacio que dejaba en la 
circulación de numerario la extracción que de éste se hacia por los 
convoyes de Yeracruz, con el considerable número de barras de 
plata, tanto del gobierno como de particulares, que en ellos vinie- 
ron. (7) La división estacionada en Tula y Jilotepec á las órdenes 
de OrdoQez, habia facilitado mucho el paso desde Querétaro, y la 
mayor dificultad y riesgo consistía en el tránsito hasta aquella ciu- 

(6) Parte de Samaniego en Jalapa de 13 de Marzo. Gaceta de 5 de Abril 
núm. 549, fd. 361. 

(7) £1 primero de eatoé convoyes eomenaó á entrar en México el i3 de Ene; 
ro, conduciendo d,08 mil cuatrocientas barras de plata y ochocientos mil peso* 
en oro; siete mil tercios de efectos, la mayor parte de China; ciento treinta 
mil carneroe; otiAtro mil toros; ires mil malas cerreras; catorce mil arrobas á% 
lana; trece mil botas de sebo; gran castidad de semillas y muchos pasajeros» 
Volvió á salir la escolta que lo custodiaba el 18, conduciendo efectos, y con 
«lia marcharon el brigadier D. Diego García Conde á recibir el mando de la 
provincia de Zacatecas, y el coronel oonde de S. Mateo Valparaíso, marqnéa 
del Jaral de Berrio, que iba á ponerse á la cabeza de su regimiento de Mon- 
eada. 

£1 segundo convoy llegó á México el 21 de Marzo, eon cuatro mil mulaa 
cargadas con semillas y otros efectos; y^á más quinientas y tantas barras de 
plata. La correspondencia se quedó por olvido en Gluerétaro, por lo que hubo 
uiueha difícaltádipara la entrega de las cat^aé por falta de documentos. Are^ 
ched., Apuntes históricos. 



S8 HISTORIA DE "tSÉXÍCO. 

dad. Habíase abierto otra yia de comunicadon con la costa, por 
Tulancingo y la Huasteca á Tampico, y por ella llegaron á México 
varios convoyes, escoltados por tropas de las guarniciones de Tu- 
lancingo y Pachuca: mas como solo se aprovechaban de ellos la 
casa de Murfí y otras pocas, esto excitó la rivalidad de las demás^ 
corriendo la voz de que Calleja, cuya reputación no era inmacula- 

' da en materia de intereses, tenia parte en este comercio^ y aun se 
dijo que para asegurar el ventajoso expendio de los efectos condu* 

> cidos por uno de estos convoyes que entró en México el 31 de Mar* 
ao, se mandó detener en Puebla el convoy de Veracruz, ¿ pretexta 
de mandar las muías á Orizava por tabaco, y que por dar escolta 
suficiente á aquel, se habia desguarnecido á Pachuca, en cuyo mi 
neral entraron los insurgentes y lo entregaron al saqueo, no ha- 
biendo llegado á tiempo el auxilio de México. Este ejemplo fué se* 
;guido por muchos comandantes y jefes militares, y los abusos que 
con esta ocasión se cometieron, cojbtribuyeron no poco á prolon- 
gar la revolución. El mismo Iturbide que habia adquirido tanta 
gloria, en la campaña, la empañó entregándose á este género do 
tráfico^ y cuando regresó á Guanajuato, después de concertar con 
el virrey los planes para la pacificación de aquella proviücia, llevó 
consigo un cargamento de azogue y otros artículos de consumo de 
las minas^ dejando establecidas sus relaciones en la capital, para 
continuar el giro lucrosísimo de llevar estos y otros efectos que ven- 
día muy caros, recibiendo su importe en plata pasta al precio ínfi- 
mo de cuatro y medio pesos el marco, á que los mineros se veian 
obligados á realizarla por escasear mucho el numerario, pudiendo 
Iturbide como comandante, retardar la llegada de los convoyes se- 
gún le convenia, de donde resultó la ruina de aquella minería y gra- 
vísimos perjuicios al comercio, como veremos á su tiempo. 

Para dar Calleja entero complemento á su plan de operaciones 
y sacar de la batalla de Puruaran todas las ventajas que debia pro- 
ducir, le faltaba recobrar á Oaxaca y su provincia y hacerse due- 
fio de la fortaleza de Acapulco. Aunque Morolos conociese la im- 
portancia de la primera, como en otro lugar hemos visto, (8) no su- 

.po aprovechar los recursos que era susceptible de ministrar» ni to^ 
(8) Véase el tomo 3? 



HISTORIA DE IfÉXICO. 39 

mar las medidas convenientes para su conservación j defensa. El 
partido realista no solo se habia mantenido sino aumentado por el 
descontento que causaban las providencias del gobierno insurgen- 
te: fomentábanlo los dos canónigos B. Jacinto Moreno y Bazo, que 
habia sido maestro de gramática latina de Morolos, y el Dr. Vas- 
concelos: (9) para impedir el daño que estos dos eclesiásticos hacian 
al partido independiente, comisionó Morelos desdo Chilpancingo, 
antes de su marcha para Yalladolid, para prenderlos y hacer que sa- 
liesen de la provincia, al canónigo Yelaseo, á quien no habia que- 
rido nombrar diputado como con empeño lo solicitó, y deseaba apar- 
tarlo de sí mirándolo con desprecio. Velasco llevó en su compañía al 
mariscal de campo D. Juan Pablo Anaya, y desempeñó su comisión 
obligando á los dos canónigos á retirarse el uno á México y el otro 
á Puebla, con lo que en vez de remediar el mal se aumentó, tenien- 
do por su medio el gobierno seguros y circunstanciados iuformoa 
del estado de la provincia y estableciéndose una correspondencia 
directa con los descontentos en ella por medio del cura Seni.nde, 
en Teotitlan del Camino, y del que lo era de Timaüan, Mejía. El 
mando de la provincia, por haber salido á Tehuacan D. Benito Bo- 
cha que lo obtenía, á cubrir aquel punto con la poca gente que que- 
daba del regimiento de Orizava por orden de Morelos, cuando este 
marchó hacia Yalladolid, habia recaido en el cura de Songolica> 
• brigadier D. Juan Moctezuma, hombre entregado al juego y a laa 
disipaciones, el cual habia dejado disolverse el regimiento de caba- 
llena de los Valles que D. Carlos Bustamante había organizado, 
y descuidándolo todo, se contentaba con hacer frecuentes discur- 
sos á los soldados y al pueblo, que terminaba con la aclamación de 
«viva la Virgen do Guadalupe, n Velasco, concluida su comisión^ 
habia permanecido en Oaxaca, abandonándose con el subdiacono 
Ordeño á la vida más licenciosa, y tanto él como Anaya teman ca- 
da uno su escolta, haciéndose tratar con la pompa do generales. 

(9) Se habla sospechado que el canónigo Vasconcelos afectaba adhesión S 
la cansa real por complacer al obispo Bergosa, pero un accidente acreditó tu 
buena fe y lo hizo estimar en el público. En unos sínodos para provisión de 
caratos, era uno de los sinodales y habiendo, dicho alguno de los examinados 
que los insurgentes eran herejes, le manifestó con energia que esto era un. 
error; qae eran muy criminales pero no herejes. 



40 HISTOBIA DB JáíXIGO. 



^^^^^■^Í^^i^^^^i^^^'^^^>^»^^^^^>^^^^^*<^*^^^w^N 



Todos estos desórdenes, que causaban mucho escándalo en una 
ciudad en aquel tiempo muy morigerada, unidos al inconveniente 
de la circulación de la moneda de cobre establecida por los insur- 
gentes, habian hecho llegar en Oaxaca el disgusto al más alto pun- 
to entre todas las clases de la sociedad. 

Acaecieron entonces los desastres de • Morelos en Valladolid y 
Puruaran y llegó á Huajuapan D. Ignacio Rayón, nombrado por 
«1 congreso para entender en la defensa de aquella provincia, el 
<;ual sin pasar á la capital despachó á ella al canónigo San Martin 
que lo habia acompañado desde Chilpancingo, para que le manda- 
se armas y municiones y además sesenta zurrones de grana que alli 
habia, con el fin de hacerse de recursos para la tropa que, bajo la 
dirección de D. Manuel Teran, habia ' comenzado á organizar en 
;aquel punto. (10) Ocurrieren luego á Rayón los cabildos eclesiás- 
tico y secular, exponiendo los excesos escandalosos de Velasco y 
pidiéndole que lo apartase de allí, por lo que dio orden á San Mar- 
tin para que procediese á prenderlo, así como también á Ordeño. 
San Martin dispuso ejecutar la prisión en la misma casa de juego 
á la que Velasco concurtia todas las noches, y pidió para ello au- 
xilio de tropa al comandante Moctezuma, quien se lo dio, pero dio 
también aviso de lo que pasaba á su amigo Velasen, y éste se hizo 
acompañar por su escolta y la de Anaya, que distribuyó en las ven- 
tanas de la casa para defenderla. En esta sazoR se presentó á ca- 
ballo San Martin con la gente que lo acompañaba y empezó un ti- 
roteo entre ésta, colocada en la acera de enfrente, y la escolta de 
Velasco; pero habiendo entrado sable en mano en la casa el coman- 
dante Montes de Oca, se hizo de la persona de Velasco, á quien 
llevó preso al convento de Santo Domingo. En el acto de condu- 
cirlo, un hombre desconocido se arrojó sobre San Martin con el sa- 
ble desenvainado: el canónigo quitándose el golpe, empezó á lla- 
mar á voces á un hombre de confianza que le acompañaba, cuyo 
nombre era España: el asesino corrió gritando con este motivo: 
«ahí están los gachupines,» y fué á caer muerto de un balazo cer- 

(10) Todo9 los sucesos de Oaxaca están tomados de Bastanaante, Cvad. 
hist., t. 3*, fol. 16 7 siguientes. Bustamante acompañaba & Rayón y asf lo sa- 
po todo origi nal mente, habiendo estado él mismo en Oaxaca. 



HISTORIA DE MÉXICO. 41 

ca de la guardia de Santo Domingo, la cual sacó la artillería para 
ponerse en defensa, creciendo en la ciudad con esto el desorden 
hasta un grado que fué difícil calmarlo. San Martin mandó preso 
á Yelasco para ponerlo en manos de Bayon en Huajuapan, pero 
se evadió en el camino con el oficial de la escolta que lo custo- 
diaba. 

Foco después de haber llegado Bayon á Huajuapan, sd presentó 
en Huamantla Rostains, nombrado como hemos dicho, por el con- 
greso para ejercer el mando superior en todas aquellas provincias 
del Oriente; pero se halló con que Rayón que tenia la misma co- 
misión y Pérez nombrado por el congreso intendente de Puebla, 
habian circulado órdenes para que no se le reconociese ni auxilia- 
se, considerándolo como prófugo déla acción de Tlacotepec. (11) 
Bosains hizo saber su nombramiento á Bayon, mandándole copia 
de sus despachos, mas este contestó con una orden imperiosa para 
que aquel se le presentase y el oficial Fiallo, á quien envió para 
que hablase con Bayon, tuvo que ponerse en salvo, para evitar que 
éste lo mandase poner en prisión. En vano Bosains comisionó al 
Lie. Arguelles para que fuese á tratar con Bayon; en vano solicitó 
y tuvo una conferencia con Pérez en San Andrés Chalchicomula: 
Bayon permaneció inflexible y resuelto á sostener su autoridad. No 
hacia consistir ésta en el nombramiento ó comisión del congreso, 
sino en el título que tenia de uministro universal de las cuatro cau- 
sas,!f que le había sido dado por Hidalgo y Allende desde el afio 
de 1810: en suponer existente la junta de Zitácuaro de que habia 
sido presidente y de la que el congreso no era más que una am- 
pliación, lo que le autorizaba á usar el sello de aquella junta: y por 
último, en que siendo capitán general y Bosains solo teniente ge* 
neral de muy reciente nombramiento, no podia estarle sujeto. (12) 
Establecida de este modo la competencia entre ambos», las conse- 
cuencias fueron las más funestas." Antes no se conocian más que 
dos partidos, dice el general Teran, (13) y todo el que no era rea- 

(11) Véase el trozo de la *'Ju8ta repulsa" de Rosains, publicado por Juan 
Martifiena, al fia de su cuaderno. 

(12) Tomado del trozo del ''Informe á la suprema junta nacional," que di- 
rigió Rayón el 6 de agosto de este afío, contra la injusta repulsa" de Rosains; 
impresa por Juan Marti&ena, al fin de bu 'Terdadero origen" etc. 

(13) £n su, primera manifestación fol, 7. 

TOMOIT.— 6 



42 HISTORIA D£ MÉXICO. 

lista era amigo, con cuyos esfuerzos se podia contar para la común 
empresa; pero después de abierta la escena de la anarquía, no se 
alcanza hasta dónde llega el número de enemigos, ni so sabe cuál 
es su lugar. Un oficial subalterno que quiere obtener ascenso no 
tiene mas que matar ó sorprender á su jefe y llevarlo al otro lado 
de los competidores, seguro de ser premiado y de que su presa su- 
frirá la muerte. La palabra traidor se aplica por todas partes, y sin 
que se pueda adivinar el motivo, servicios prestados de buena fé 
á la causa de la patria, son reputados por crímenes de perfidia • 

"El compás con que se presenta todo esto, por supuesto lo dan los 
realistas: éstos llaman rebeldes, cabecillas y alzados á los insurgen^ 
tes; pues asi llamaremos á nuestros rivales: aquellos tienen la bar- 
barie de pasar por las armas á los prisioneros que hacen; pues no 
esperen otra suerte los que no se han apresurado á venir á engro- 
sar este bando desde el primer llamamiento. Si se inquiere el ori- 
gen de todo esto, ya está dicho; dos generales enviados sobre un 
mismo país simultáneamente, y el segundo de ellos, Eosains. encar- 
gado, según decia, de contrarestar por todos medios al primero.» 
Hasta aquí el general Terán, y la pintura que hace de los efectos 
que produjo la rivalidad declarada entre Kosains y Kayon, nada 
tiene de exagerada, como veremos por los sucesos que voy á seguir 
refiriendo. 

Desengañado Rosains por los avisos de Arguelles de que no po- 
dia esperar reconciliación alguna con Rayón, ni aun proceder de 
acuerdo en ningún caso, pues no aceptó la propuesta de atacar jun- 
tos al convoy que volvía de Orizava con tabaco; desconfiando de 
Osorno, cuyas ambiguas disposiciones quiso sondear por medio de 
Victoria, y amenazado en San Andrés por los realistas, resolvió de- 
jar á su rival la provincia de Puebla y pasar á la de Veracrnz. con 
el intento de poner algún orden reprimiendo la anarquía que en 
ella era completa. Tenia el título de comandante general Don Ma- 
riano Rincón, nombrado por Morolos desde que marchó á Valla- 
dolid Don Nicolás Bravo; pero el congreso habia conferido el em- 
pleo de intendente, por recomendación del cura de Coscomatepec; 
Ames, á Don Joaquín Aguilar que habia sido guarda del tabaco, y 
habia prometido dentro de seis meses medio millón de pesos y la 



HISTORIA DE MÉXICO. 43 

toma de Veracruz. Este pretendió ejercer también el mando mili- 
tar, por lo que chocó con Rincón, y Rosains, en virtud de su auto- 
ridad superior, nombró para la misma comandancia al coronel Don 
Antonio Vázquez Aldana, que habia acompañado desde Chupan- 
cingo á Rayón, el cual le habia dado el grado de brigadier, Rosains 
no recibiendo ni aun respuesta de Vázquez Aldana, envió á Hua* 
tusco al Dr. Don «Tose Ignacio Couto para que tratase de conciliar 
á Aguilar con Rincón; pero no habiendo producido este paso el re- 
sultado que se deseaba, Aguilar fué á San Andrés en busca de Ro- 
sains, para que con su presencia remediase tantos males, lo que lo 
decidió á pasar á Huatusco. (14) 

Algún tiempo antes subió de Jalapa, en donde tuvo no pocas y 
desagradables contestaciones sobre víveres y bagajes con el Ayun- 
tamiento, el coronel Don Melchor Alvarez con el batallón de Sabo- 
ya, llegado de España en el año anterior, y se situó en San Andrés 
Chalchicomula, lugar colocado entre los caminos de Jalapa y Ori- 
zava, que ocupaban alternativamente los insurgentes, Andrés Cal- 
zada, segundo de Arroyo, se acercó al pueblo (7 de Enero) con una 
guerrilla de caballería á insultar á los realistas que estaban en él, 
Alvarez destacó para perseguirlo algunas partidas y salió él mismo 
con una de ellas, y habiéndose encontrado con Calzada, estuvo á 
punto de ser cojido por éste y recibió una herida en la cabeza, cu- 
ya señal le quedó toda su vida. (15) Pasó de allí Alvarez á Oriza- 
va, y el 20 de Enero derrotó en la barranca de Jamapa á Rincón, 
apoderándose de las trincheras que para dufender el paso tenia 
construidas, y destruyó en Huatusco la fábrica de cañones y mu- 
niciones que el mismo Rincón habia formado allí; (16) Rosains, 
que llegó á estos lugares un mes después, hizo restablecer las 
• trincheras en Jamapa, punto que vino á ser muy .importante por 

• 

(14) Relación histórica de Rosam?, fol. 6 y 6, 

(15) Bastamante, Cuad. hist., t. 3°, fol. 22, es ei único que habla de este 
suceso, de que dice haberse informado bien en S. Andrép, y lo copio con solo 
sa aatorídad. En cuanto á haberse aproximado los insargentes al pueblo y al 
^searamaza que con este motivo hubo, consta en la gaceta de 10 de Febrero, 
ntim. 625, fol. 167. 

(16) Gaceta de 6 de Febrero, núm. 523, fol. 151; parte de Alvares, y Bus- 
tamante, Caad. hist., t 3?, fol. 22. 



If 44 HISTORU DE MÉXICO. 

8u posición y fácil defensa y fué el teatro de diversas acciones 
de guerra, que iremos refiriendo. 

Para organizar la división que habia de marchar á Oaxaca, el 
virrey hizo subir á Tepeaca á Alvarez, con cuyo batallón y otras 
fuerzas que allí se reunieron, se formó un cuerpo de unos dos mil 
hombres de todas armas; mas para asegurar el efecto, precedieron 
otros movimientos en la circunferencia de aquella provincia. Desde 
Diciembre del año anterior, el comandante de Alvarado y Tlalco- 
talpan en la costa de Sotavento de Veracruz Don Juan Topete, ha- 
bia hecho ocupar por el capitán Vallecillo el pueblo de Tuxtepe- 
que, perteneciente á la provincia de Oaxaca, (17) y en Febrero si- 
guiente el subteniente Muriilo^ despachado por el mismo Topete, 
llegó hasta Villa-alta con una corta división, á cuyo subdelegado 
cojió, como también á un jefe llamado Pedro Flores, con el que 
volvió á Tlacotalpan en donde fué fusilado. (18) Murillo en su mar- 
cha hasta aquel punto tan avanzado en el interior de la provincia, 
no solo no encontró resistencia, sino que en todas partes fué bien 
recibiilo, manifestándose los habitantes muy deseosos del restable- 
cimiento del gobierno real. Por el Sur, Dambrini, derrotado en el 
año anterior por Matamoros en Tonalá, volvió á presentarse con 
los guatemaltecos ocupando á Tehuantepec, y en la Costa Chica, 
Keguera no solo habia extendido la reacción realista en toda ella, 
sino también en la Mixteca baja. El virrey entonces hizo moverlas 
tropas reunidas en Tepeaca, cuyo mando debia haber tomado el 
general del ejército del Sur, brigadier Don Ramón Diaz de Ortega: 
pero impedido por alguna causa accidental, se dio al coronel Alva- 
rez, á cuya retaguardia marchaba otra sección, bajólas órdenes del 
coronel del batallón de Castilla Don Francisco Hevia, compuesta 
de su mismo cuerpo, ciento veinte dragones de México y un cafion 
de á cuatro. Ortega dirigió á los soldados una proclama el 10 de 
Marzo, diciéndoles que iban á entrar en una provincia ñel al rey y 
cuyos habitantes debian ser tratados como amigos, amenazando que 
seria castigado con rigor cualquier exceso contra la disciplina. (19) 

(17) Gao. de 15 de Marzo de 1814, n. 539, fol. 277 en la que se publicaron 
los partes con todos sus pormenores. 

(18) Gaceta de 21 de Abril, núm. 556, fol. 416. 

(19) Gaceta de ]7 de Marzo, núm. 540, fol. 210, y la de 16 de Abríl| nüm* 
655, fol. 408 



HISTORIA DB M¿XICO. 45 

Alvarez, según las instruccioDes que se le dieron, tomó el cami- 
no de la Mixteca, y al acercarse á Iluajuapao, Rayón, que se ha- 
liaba en aquel punto, lo abandonó, retirándose con poca fuerza^ 
compuesta del cuerpo de infantería organizado por Teran, el regi- 
miento de Orizava en cuadro que mandaba Rocha y lo poco que 
quedaba del regimiento de Nuestra Señora de la Luz^ á Tehuacaiii 
donde se le unió D. Carlos Bustamante que volvía de Oaxaca. He- 
via continuó en seguimiento^de Rayón con su sección prevenida al 
efecto, pues estaba previsto que éste se retiraría, y Alvarez siguió 
su marcha á Oaxaca, sin encontrar el menor contraste, siendo re- 
cibido en triunfo en todos los lugares del tránsito, y aunque no ha- 
bia motivo alguno para pensar que se tratase de hacer resistencia 
en la capital, que habia sido abandonada por la poca gente que en 
ella habia, al aproximarse á la ciudad hizo al que mandaba las ar- 
mas una intimación tan extravagante, que solo puede compararse 
á la que Morelos dirigió al comandante de Vallalolid (20). Dice así: 
(21) "Las armas invenciblesjdel soberano más amado de todos los que 
ha habido en Europa, Fernando VII, rey de ambas Españas, mar- 
chan á mis órdenes para la reconquista do esta provincia: no he te- 
nido la menor oposición á mi entrada: vuestros facciosos compañe- 
ros como Rayón y otros, han huido aun antes de presentarse á 
nuestra vista: marchan fugitivos y errantes por los montes, entie- 
rran su artillería que ha caido en manos de una sección que envié 
á perseguirlos. Vuestro nominado generalísimo ha sido batido y 
derrotado, como vos no ignoráis, en todas cuantas acciones ha te^ 
nido (huyendo sin amparo) con las tropas de S. M. Ningún recur- 
so os queda más que el entregaros á discreción; mas si tenaces en 
vuestro ridículo capricho tratáis de defenderos, vivid persuadidos 
que mis tropas son aguerridas, que seréis sumergidos; quizá cuan- 
do imploréis el perdón será tarde. La menor gota de sangre que se 
derrame en esa ciudad, dé mis tropas, correrán por ella arroyos 
vuestros; el menor insulto á cualquier habitante, lo castigaré con 
el último suplicio. Estáis amenazados por todos los puntos, no lo 

(20) Yéase en el t. 3? apéndice n. 2. 

(21) Yéaae en la gaceta de 3 de Mayo núm. 5(52, fol. 462. En-epta gaceta 
•e insertaron todos lo» pormenoreR de la entrada de Alvarez en Oaxaca. El 
primer parte se publicó en la de 16 de Abril, núm. 655, foh 416. 



46 HISTORIA DE MÉXICO. 

ignoráis; pensad con reflexión lo que hacéis. Aguarda vuestra con- 
testación, teniendo el honor de saludaros. — El general en jefe, go- 
bernador intendente de la provincia de Oaxaca." 

Otra comunicación semejante dirigió al Ayuntamiento, llaman- 
do á los regidores padres de la patria, previniéndoles la conserva- 
ción de la tranquilidad y el orden, y haciéndolos responsables de 
ello; y otra, todavía más insensata, si cabe, al cabildo eclesiástico. 
Comienza con estas palabras: *» Escribo á V. SS. á la frente do una 
división de tropas invencibles de S. M. Fernando Vil, que han 
confundido el orgullo de Napoleón; tropas que, si fuera á contar 
sus victorias, no habría guarismo; tropas que, con solo su nombre, 
huyen los miserables insurgentes, n Como el comandante y los po- 
cos soldados que tenia habian huido, contestó Don Luis Ortiz de 
Zarate, militar antiguo retirado y muy adicto & la causa real, que 
habia tomado provisionalmente el mando, asegurando que las tro- 
pas reales no solo no encontrarían resistencia, sino que serian re- 
cibidas con aplauso; lo mismo dijeron los cabildos secular y ecle- 
siástico, que calificaron la intimación de iiaprecíable y por todos 
títulos satisfactoria, II nombrando cada corporación dos comisiona- 
dos que saliesen á encontrar al general, instándole para que apre-* 
surase su entrada. 

Esta se verificó el 29 de Marzo, y fué tal el aplauso con que fué 
recibido, que el mismo Alvarez asegura nque no se habría hecho 
más con el soberano: rebosaba la alegría en el semblante de todos; 
todo fué vivas y aclamaciones, ramos, flores y mixturas tendidas 
por las calles, y voces no interrumpidas de viva el rey, viva Espa* 
fia, viva nuestra amada patria, vivan nuestros libertadores, mueran 
los insurgentes, n (22) Los dos cabildos recibieron á Alvarez y sus 
tropas en el puente de la Soledad, y también salieron á encontrar- 
lo porción de damas vestidas de blanco, que llevaban coronas de 
flores para ofrecerlas al comandante y á sus oficiales, mientras 
otras presentaban vasos de aguardiente á los soldados. Todo fué 
júbilo, repiques de campanas y otras muestras de alegría, y todo 

(22) Parte de Alvarez de 31 de Marzo inserto en la gaceta de 16 de Abril, 
núm. 555. Ignoro qué quiso decir con las palabras »mixtura8 tendidas por laa 
calles;" pero así está en la gaceta. 



HISTOMi^^ 47 

manifestaba lo cansados que aquellos habitantes habían quedado de 
la dominación de los insurgentes en los diez y seis meses que ha- 
bía durado. 

Los que de éstos salieron de la ciudad al acercarse Alvarez, fue- 
ron burlados y apedreados por el populacho, y habiendo tomado 
el camino de la sierra para salir A Songolica, fueron asaltados en 
Chiquihuitlan por Murillc y las tropas realistas de Tlacotalpan, 
las cuales hicieron prisionero al coronel Mellado y á otros, que to- 
dos fueron fusilados por orden de Alvarez (23). El canónigo Ve- 
lasco se presentó A éste antes de su entrada en Oaxaca, solicitando 
el indulto, que se le conceiUó á reserva de la aprobación del virrey, 
y para hacerse más merecedor de él, publicó un munifiesto el 8 de 
Abril (24) en que pinta á sus antiguos compañeros y en especial á 
Rayón, con tan negros colores, que se tuvo más bien por un libelo 
infamatorio, no obstante las muchas verdades que contiene. El ca* 
nónígo S. Martin, vicario castrense de los insurgentes, acompaQó 
por algún tiempo á los que salieron de Oaxaca, pero se separó de 
ellos quedando oculto en la hacienda de Tlalíxtaca, y habiendo re- 
gresado á la ciudad, salió con el cabildo eclesiástico á recibir á Al- 
varez y se indultó también. Lo mismo hizo D. Manuel de Busta- 
mante, hermano de D. Carlos, presidente que era de la junta de 
seguridad: Murguía, que habiéndose retirado del congreso de Chil- 
pancingo muy poco después de la instalación de éste, habia vuelto 
á servir el empleo de intendente y presidia el Ayuntamiento, pre- 
sentó el bastón delante de un gran concurso á Alvarez, quien se 
lo devolvió, diciéndole "que estaba en buenas manos y á satisfac- 
ción del gobierno de México, n 

Alvarez encontró la provincia en un estado miserable y tuvo que 
pedir auxilios al virrey para mantener sus tropas: esta decadencia, 
de que dio idea en un informe circunstanciado con fecha 30 de 
Abril formado por Murguía, especificando el estado de cada depar- 

(23) Alvarez en su parte de 21 de Abril inserto en la gaceta de 5 de Mayo 
núm. 563, fol. 473, dice que fueron hechos prisioneros Mellado con 20 solda- 
dos, dos frailes y algunos particulares, todos los cuales dio orden para que 
fuesen pasados por las armas: 

(24) Se imprimió separadamente y también se insertó en la gaceta de 5 de 
Mayo, Dúm. 563, fol. 472. 

(25) Bufltamante, Cuadro histórico, tom. 3?, fol. 37. 



48 HISTORIA DE M¿XICO 



s» 



tamento^ (26) no procedía tanto de medidas rejatorias del gobierno 
insurgente, el cual solo había cobrado las contribuciones ordinarias 
y aun de éstas reducidas considerablemente las alcabalas, ni exigi- 
do mas que un donativo de totopo, sino de la ruina de caudales y 
edificios causada en el saqueo de los bienes de los españoles cuan- 
do Morolos ocupó la ciudad; de la extracción para uso del ejército 
de casi todas las muías y caballos empleados en la agricultura; de 
la circulación de la moneda de cobre y de la interrupción de las 
comunicaciones con Veracruz y las provincias circunvecinas, por lo 
que se carecía de fierro, acero, papel y otros artículos del más pre- 
ciso consumo. Alvarez pidi6 al virrey se remitiese un convoy con 
todos estos artículos: prohibió el uso de la moneda de cobre y de 
toda la que no fuese del cuño real mexicano: mandó cesasen todos 
los empleados nombrados por los insurgentes, restabledendo á los 
que habian sido desposeídos por ellos, y nombró interinamente pa- 
ra las plazas vacantes de subdelegados y otras: varió el Ayunta- 
miento, y el 12 de Abril hizo publicar y jurar la Constitución polí- 
tica do la monarquía. Concedió indulto á cuantos se presentaron á 
pedirlo, aunque solo de la vida, dejando á discreción del virrey so . 
ñalar el lugar en que debían residir los que lo habían obtenido y sin 
perjuicio de tercero. También mandó poner en posesión de sus ha- 
ciendas y biene<í á todos los que habian sido despojados de ellos, é 
hizo recojer la artillería y municiones que estaban esparcidas ú 
ocultas en diversos lugares. (27) Toda la provincia se sometió al 
gobierno con la misma buena voluntad que la capital, á excepción 
de algunos partidos de la Míxteca, en los cuales se sostuvo la gue- 
rra por mucho tiempo, y pronto se restablecieron las comunicacio- 
nes comerciales con Guatemala, pero no con Veracruz, por el esta- 
do de inquietud en que continuó todavía ésta. 

Así perdieron los insurgentes la rica provincia de Oaxaca, la más 
importante de las adquisiciones de Morelos, sin haber hecho el me- 
nor esfuerzo para defenderla. Si se quieren examinar las causas, 
nos las dará muy claras Kayon, en su informe al congreso de 6 do 
Agosto de este año, contestando á esta pregunta que le hizo Ro- 

(2G) Se iosertó en la gaceta núm. 573 de ¿i de Mayo, fo). 6oo, 
(27) Oficio de Alvarez al virrey, de 13 de Abriíl Gaceta de 3 de Mayo, nú- 
mero 662, fol. 461. 



/ 



HISTORIA DK ]ffÍXIC6 40 

sains en su papel titulado » Justa repulsa, ti (28) t«¿Por qué se perdió 
Oaxaca sin un tiro?ii "Para absolver este cargo/' dice Eayon, '*pci* 
diera responder, que porque no me acomodan los tiros, como los 
que S. E. (Rosains) ha empleado en Chilpancingpi Huatusco, San 
Hipólito, etc.; (29) pero contestaré directamente. El verdadero mo- 
tivo de haberse perdido aquella provincia fué, el haberse quedado 
sin tropa ni armas, y que habiéndoseme dado la comisión á fines 
de Enero en Chilpancingo, salí de allí con solos diez hombres y He* 
gué á Huajuapan el siguiente mes de Febrero, en donde hice alto 
sin atreverme á continuar la marcha, por saber que se preparaba 
la expedición enemiga, que llegó á este punto el 14 de Marzo. No 
se defendió Oaxaca, porque como llevo dicho, después de haberse 
puesto el mayor empeño en desarmarla, quedaron seriamente noti- 
ficadas las rateras partidas de los sefiores Bravos, de no obedecer 
otras órdenes que las del Sr. Morolos, como con encojimiento con- 
testó el brigadier Don Miguel, cuando le oficié para que se me reu* 
niera, cuyo documento, con algunos otros de no menos entidad, pa- 
ran en mi poder, según tengo indicado á Y. M. en mis contestacio* 
nes anteriores. Se perdió Oaxaca, purque residiendo allí el maris- 
cal Anaya, el canónigo y mariscal Velasco, y otros dignos émulo» 
de Kosains^ persuadieron y aun instaron al* intendente, tribunales 
y oficinas, que no debia obedecerse al congreso^ á mí ni á otro algu- 
no que no fuese el Sr. Morelos, con lo cual carecia de los auxilios 
que podia franquear para su defensa aquella desgraciada capi- 
tal. 

No se defendió Oajaca, porque despechados sus habitantes coa 
los robos, estupros, violencias, obscenidades y picardías de cuatro 
lafames aduladores, no solo me ofrecieron (30; la cantidad de se- 
senta mil pesos para costear la expedición, sino que tuvieron la osa» 

(28) Publicado por Joan Martiñena, al fin del "Verdade.x^ origen. »r 

(2^) Acre ironía por la acción de Chichihualco, que perdió Rosains como se 

dijo ea el capítulo aoterior, y por las otras dos que después perdió también, 

come yeremos. Sin embargo, Rayón que fué deFgraciadísínio en ch8Í todo 

cnanto emprendió, no era quien tenia derecho de hacer tales imputaciones á 

Rosains. 

(30) Creo que hay aquí, en el impreso de Juan Martiúena, una errata de 
impreuta, estando de más el »tme,'' pues lo que parece quiso decir es, que los 
fecioos de Oaxaca ofrecieron 60 mil ps. para costear la expedición de Alvares^ 

TOMO IT — 7 



50 HISTORIA DE MÉXICO. 



*^^t^t^^^^^^^^0^0>^ 



día de retirar á pedradas á los que habían quedado^ cuando se acer- 
có el enemigo. Por último, no se defendió Oaxaca, porque estaban 
perdidos y en poder de los contrarios, Villalta, la costa de Tehuan- 
tepec, los pueblos de Chilapa, Tlapa, etc., y por otras muchas cosas, 
que reservo para mejor ocasión, contentándome con decir, que Ro- 
sains jamas probará que he declarado guerra al Sr. Morolos, y lo 
único que se averiguará es, que conmigo no tienen lugar los bandi- 
dos, voluptuosos, los impíos y personas de esta calaña, m 

La desgraciada Oaxaca por mudar de duefio, no mejoró de con- 
dición. Por las intimaciones que hemos copiado, se habrá podido 
conocer que el carácter de Alvarez era vano y jactancioso, y toda 
su conducta estaba en consonancia con él: Dambrini había traido 
de Omoa una compañía de cien negros con uniformes encarnados, y 
Alvarez los hizo pasar á Oaxaca, y formó con ellos una guardia de 
su persona, se hacia tratar como pudiera un bajá de Oriente, y á 
proporción hacian lo mismo sus oficiales, no dejando de presentar 
los mismos excesos con que Velasco y su comitiva hablan causado 
tanto escándalo. Agregábanse algunos actos de crueldad, como haber 
hecho fusilar al alférez Aguilera del batallón de milicias, mandado 
levantar por Morolos, porque en su casa se encontraron ocultas las 
banderas del cuerpo, (81) y á unos infelices indios conducidos dé 
un pueblo inmediato, como prisioneros. (32) En ninguna parte eran 
menos necesarios estos castigos, aun suponiéndolos justos, que en 
una provincia en que las tropas reales habían sido recibidas como 
libertadoras, y en que la autoridad del gobierno se había restable- 
cido con tanto aplauso. Tales actos atroces no son por otra parte 
discupables, sino cuando los produce el fanatismo político, que asi 
<5omo el religioso, hace creer todo perviítido y todo necesario para 
el objeto que se propone. Concha en el valle de Toluca y Guizar- 
uótegui en Celaya, mandaron fusilar centenares de hombres, pero 
ellos tenían la convicción de que el crimen de rebelión era de tal 

(31) Parte citado de Alvarez el 21 de Abril, aunque no pone el. nombre del 
^alférez. Bastamaote dice llamarse asi: según dicho parte, iba á ser fusilado el 
dia FÍgn lente de la fecha. 

(32) Bustamante en el mismo pasaje, fol, 36 del tom: 3? del Cuadro histó- 
rico, dice haberlos mandado el cura de Pápalo, Terrón (e) y que no sabia ni 

«un hablar castellano. 



HI8T0BIÁ D£ MÉXICO. fil 



naturaleza^ que no podía haber en él parvedad, y que la muerte era 
el castigo justamente merecido por cualquiera falta á la ñdelidad 
debida al soberano, por la cual ellos mismos estaban dispuestos ¿ 
sacrificar sus propias vidas: en Alvarez, al contrario, no habia opi- 
nión ninguna fija; su fé política variaba según las circunstancias, j 
mientras servia al poder existente, iba preparándose á declararse 
por el que habia de seguirle, 9in otra consideración que la de su 
interés. Esta fué la norma de toda su vida, y quien no tiene opi- 
nión propia, no tiene derecho para censurar j menos para castigar 
ú los que profesan otra, que acaso será mañana la suya, cambiando 
el aspecto de las cosas. La crueldad en tales hombres, no es másr 
qae^un cálculo de interés sobre la sangre humana, y por lo mismo 
el más odioso de los vicios en que puede incurrir un hombre pú- 
blico. 

Algunas de las providencias del virrey con respecto á los quo 
habían obtenido el indulto de Oaxaca, ó servido empleos durante 
el dominio de los insurgentes en aquella provincia, produjeron el 
efecto contrarío al que se esperaba, y solo sirvieron para volver ái. 
precipitar en la revolución á los que de ella se habían apartado. 
Al canónigo S. Martin se le mandó devolviese á la clavería de la^ 
catedral, mil y trescientos pesos que de ella habia recibido para ir 
á Chílpancingo de orden de Morolos, y que fijase su residencia en 
Puebla, de donde se evadió vestido de arriero y fué á unirse con 
Osorno en Zacatlan, y de allí pasó después á las provincias del in* 
tenor. Murguia tuvo que presentarse en México, á contestar á loa 
cargos que se le hicieron, y fué declarado indigno de obtener em- 
pleo alguno, hasta que en Madrid se le absolvió. (83) Aun el cabildo 
eclesiástico, que en lo general se habia manifestado tan adicto á la 
cansa española, se vio en la necesidad de indemnizarse en Madrid 
con mucha demora y gastos^ (34) por los actos en que habia ínter* 
venido como Gobernador de la mitra durante la ocupación del obis- 
pado por Morelos y ausencia del obispo, y el tiempo y erogaciones 
que esto exigió, acabaron por convencer al canónigo Vasconcelos, 
tan celoso partidario de la causa real, de que un reino tan impor-^ 



(ZS) Bastamanie, Cuadro histórico; tom. 3^, fol. 37¿ 
(34) A «ada capitular le tocaron 400 pa. á prorata. 



52 HISTORLá. DE MÉXICO. 

tante como la Nueva España, no podía continuar dependiendo sin 
graves inconvenientes dé una metrópoli lejana» y que la necesidad, 
y la conveniencia exigian que tuviese un gobierno propio, aunque 
sin dejar poreso de detestar la revolución y á los qué la promovían^ 
Al mismo tiempo Dambrini en Tehuantepec, hacia fusilar á*los que 
en su primera expedición le habian sido contrarios, y vengaba en 
ellos la afrenta de la derrota que habia sufrido. Sin ninguna de 
estas causas y solo por la veleidad y perversidad de su carácter, el 
canónigo Velasco caminando para Veracruz algunos meses des- 
pués en compañía del teniente coronel Zarzoza, (35) abusó de la 
confianza de este jefe á quien robó, y se fugó presentándose á Ro- 
sains cuando éste, como veremos, se habia fijado en Tehuacan. 

Aunque la división más numerosa de las tropas reales emplea- 
das en el Sur de las provincias de México y Puebla, se hubiese 
adelantado bajo el mando de Armijo, hasta Chilpancingo y los lu- 
gares inmediatos, obligando al congreso á retirarse ,á Uruapan, y 
desbaratando las cortas fuerzas que le habian quedado á Moreloa 
reducido á huir á Acapulco, no se habian dejado descubiertas las- 
márgenes del Mescala: el teniente coronel D, Eugenio Villasaua. 
con la sección de Tasco, guarnecía desde Teloloapan toda aque- 
lla parte de la ribera derecha hasta Iguala, manteniendo abierta- 
la comunicación con Armijo y desalojando á las partidas de insur- 
gentes de los puntos en que intentaban hacerse fuertes, como lo ve- 
rificó apoderándose el 27 de Marzo del cerro de Zimatepec, qua 
habia fortificado con diversas obras el coronel XJrsúa, el cual so- 
puso en salvo arrojándose por un precipicio, en cuyas operaciones 
tomaban una parte muy activa los patriotas organizados en los 
pueblos, especialmente los del mismo Teloloapan mandados por D^ 
Anastasio Román. (36) Pero la parte más importante de las ope- 
raciones sobre el Mescala, era hacia donde este rio toma este nom- 
bre, reuniendo las vertientes de la Míxteca, Puebla y las faldas del 
Popocatepetl, cuyo territorio dependia de la comandancia de Izú^ 
car, encargada á D. Félix de la Madrid, (e) capitán de los Fieles 

(3o) Calleja, en su manifieBto publicado por Juan Martiñena dice qu«- 
"niarchaba libre á VerACruz." Bustaraante, Cuadro liistórico, tom. 3*, fol. 38^, 
dice que iba á Puebla. Ambos convieneu en la evasión y robo á Zarzosa. 

(36) Gaceta de 5 de Abril, núm. 549, fcl. 366. 



HISTORIA DE M¿XICO. 53 

úél Potosí, haciendo parte del ejército llamado del Sur. En la^^ 
•continuas correrías que La Madrid hizo en todo el territorio do su 
demarcación, desalojó ¿ los insurgentes del punto de San Juan del 
£io, (37) destruyó las obras de fortificación levantadas para defeo- 
<[er los vados, les tomó su artillería j municiones, j les causó la 
pérdida dB cuarenta muertos, inclusos los prisioneros que mandó 
fusilar: sorprendió é hizo fusilar á varios jefes: (38) obligó á los in- 
dios de los pueblos inmediatos á Izúcar á tener cohetes de señal 
para darse aviso de la llegada de los enemigos, debiendo reunirse 
todos para la defensa, haciéndolos responsables por el robo de cual- 
quiera casa que fuese saqueada; (39) 7 por último, hizo sacar los 
cañones que Matamoros dejó enterrados en Tehuicingo, cuando 
marchó con Morolos á Valladolid. (40) 

£1 jefe de mayor importancia que en aquel rumbo quedaba de 
los insurgentes, era D. Miguel Bravo, que tenia el grado de maxis- 
cal de campo; pero su fuerza estaba muy disminuida, habiendo 
mandado parte de ella á su hermano T>. Víctor,^ para resguardo del 
congreso, la que fué batida en Chichihualco. La Madrid haciendo 
una marcha forzada desde Saa Juan del Bio el 15 de Marzo y di- 
vidiendo su caballería en trozos que tomaron diversos caminos, lo- 
gró sorprender á Bravo en Chila y lo obligó á rendirse después d0 
porfiada resistencia, haciéndolo -prisionero con otros muchos en la 
casa áéi cura de aquel pueblo. (41)' £1 mismo La Madrid mandó 
fusilar al coronel Zenon Velez^al sargento mayor Herrera y á otros: 
<^orrió la misma suerte el eura de Ocuituco D. José Antonio Val- 
divieso, que habia acompañado á Morolos cuando á la salida de 
Cüuautla pasó por su curato, lo que hizo temeroso de ser maltrata-* 
do por la tropa que perseguía á aquel jefe: pero aunque desde en- 
tonces permaneció entre los insurgentes, no habia tenido otra ocu- 
pación que el servicio de su ministerio. Se le dio muerte sin for- 

(37) Febrero 16. Sa parte de aquella fecha se insertó en la gaceta de 26 del 
misino meíB, núm: 632, fol. 227. 

(38) Antonio Ortega, el 9 de Marzo: gaceta del 22, núm. 543: el coronel Se- 
queda 7 otros muchos de los que dio aviso en sus partes, insertos en las gace- 
tas de aquellos meses. 

(39) Gaceta.de 22 de Marzo, fol 310. 

(40) Gwseisk de ^ de Marze, fol. 3Í1. 

(41) Gácéiatfe 24.de Marzo, núm. 644, fol. 313. 



54 HISTORTA DE lf¿XICO. 

malidad alguna de causa, ni aun intimación de sentencia, fusilán- 
dolo por la noche en lo interior de la casa del cura, en la que fué 
tíogido con Bravo. Este, su capellán y el teniente coronel Alducin, 
fueron conducidos á Puebla, en donde Bravo fué juzgado por un 
consejo de guerra y condenado á la pena capital: esta se ejecutó el 
15 de Abril en el paraje donde está ahora el paseo público, en el 
que se ha construido un monumento que recuerda este suceso. (42) 
D. Miguel Bravo fué el segundo de su familia que subió al cadalso 
liabiendo servido á la causa de la independencia desde el princi- 
pio de la revolución con valor y co'ñstancia. Verileada la prisión 
de Bravo, ocurrieron á solicitar el indulto muchos de los pueblos 
que tenia bajo sus órdenes, entre otros el de Olinalá con su cura 
á la cabeza, presentando como mérito para obtener el perdón del 
capitán Paredes, que habia tenido en agitación el partido de Jo- 
nacate y fué pasado por laa armas. La Madrid, habiendo recibida 
en Tlapa algún refuerzo de doscientas hombres despachados por 
Armijo desde Ghilapa, dejó en aquel pueblo un fuerte destacamen- 
to, mandando levantar como en todas partes se practicaba, una 
compañía de patriotas, con lo que se aumentaban las fuerzas del 
ejército real, auxiliando aquellos con mucha utilidad en todas las 
operaciones de la campaña. (43) 

Sin dejar enemigo que temer á la espalda y aseguradas sus co- 
municaciones, Armijo, que habia sido ya ascendido á coronel, en 
premio de los grandes servicios que habia prestado en la campaña 
del Sur, se puso en marcha para dar cumplido fin á ésta con la to- 
ma de Acapulco y reconquista de la costa. (44) Con tal objeto sa- 

(42) Bastamañte, 'Cuadro histórico, tom. 3^, fol 97, refiriéndose á la relación 
por escrito que le dio nn corODel Robles, dice qne Bravo so se entregó prisio- 
nero hasta qne La Madrid le asegnro que se le guardaría la vida, i lo que fal- 
tó el brigadier Ortega mandándolo juzgar y fusilar en Puebla, por lo cual La 
Hadrid se manifestó resentido. Por varios informes que he tomada, no resul- 
ta cierto este hecho; pues parece que la casa del curato de Cbila fué tomado á 
Tiva fuerza; habiendo entrado en ella La Madrid á caballo y cogido á Bravo por 
an mano. De la muerte del cura Valdivieso no habla La Madrid, pero ademáa 
^e referirlo Bustamante, es cosa en que están conteztes todos los informes. 

(43) Partes de La Madrid de 20 y 21 de Mar7o en Tlapa, inserios en la. 
gaceta de 6 de Abril, nüm. 649, fol. 264. 

(44) La primera noticia de la toma de Acapulco la recibió el virrey por par- 
te que dio el comandante de Chilapa González, el 10 de Mayo, con referencia 
á carta de Cerro al subdelegado de aquel lugar de 2 del mismo, que se publi- 



HISTORIA DS MÉXICO. 55 



lió de ChilpancÍDgo el 2 de Abril con poco más de mil hombres de 
los batallones del Sur, Fernando Vil de linea, Santo Domingo, pi- 
quetes de la Corona y voluntarios de Cataluña/ formando su caba^ 
Hería el escuadrón de Fieles del Potosí que mandaba Miota, el del 
Sur á las órdenes de Cerro, y algunos destacamentos de otros cuer- 
pos. Siguió el camino real, cuyas rancherías encontró desiertas ha- 
biendo huido ¿ los montes los habitantes, y aunque en la cumbre 
del Peregrino habia un destacamento atrincherado en muy venta* 
josa posición, de difícil acceso por la aspereza de la cuesta que á éi 
conducía, huyeron los insurgentes al acercarse con el batallón del 
Sur, el comandante de este cuerpo Don Francisco Fernandez da 
Aviles. £1 11 de Abril llegó Armijo ai Ahuacatillo, en cuyo punto 
determinó establecer su campo, y dejando en él á Aviles en obser*^ 
vacion del cerro del Veladero en donde se hallaba Galeana, se di- 
rigió el dia siguiente á Acapulco con trescientos infantes y sesenta 
caballos, habiendo adelantado una i)artida de descubierta. Morelos^ 
persuadido de que no podía sostenerse en aquella plaza, se habia 
retirado al "Pié de la Cuesta," dejando desmantelada la fortaleza, 
clavados y retacados de balas con brea los cañones y quemadas las 
empeñas, puertas y toda la obra de carpintería. Desde el Pié de la 
Cuesta dio orden al teniente coronel Montes de Oca, para que 
quemase la ciudad, recomendándole coa empeño que no quedase 
cosa que no ardiese. (45) Así se verificó, y habiendo entonces ea 

c6 en la gaceta de 19 de Mayo, núro. 670, fol. 535. So recibió después el avi- 
so que dio D. Mariano Ortiz de la Pefia, comandante de Iguala, al comandan- 
te Yillasana en 19 de Mayo, publicado en la gaceta de 26 del mismo, núm. 
574, fol. 561, y esta demora prueba la dificultad de las comunicaciones desde 
Acapulco á Mescala. El parte muy circunstanciado de Armijo de que haré asa 
es de 26 de Mayo, estando ya de vuelta en Chilpancingo, y se publicó en la. 
gaceta de 4 de Junio, núm. 579, fol. 595. 

(45) La orden que Morelos dio para el incendio de la ciudad, es la sip^uien* 
te, que se copia del original con la ortografía con que está escrita: — Orden. — 
Despache V. dos que bailan á atisár solo las casas de Acapulco; pero que no 
le entretengan en pepenar nada, sino que atisen víen, que no quede nada que 
DO quemen, pues todo ade quedar redusido á cenizas. Que los que bailan seaa 
de empefío. 

Pie de la Cuesta Abril 9 1814.— Morelos.— Sr. Teniente Coronel D. leído- 
n> Montes de Oca. 

£1 lenguaje es enteramente el de Morelos. Para inteligencia de los que n(V 
tienen conocimiento del idioma de la gente mas grosera del pueblo se advier- 



66 HISTORIA DE MÉXICO. 



los almacenes cantidad considerable de cacao de Guayaquil, la gra*» 
sa de este fruto derretida con el calor contribuyó á sostener el in- 
cendio. Armijo dispuso el día 13, que una partida reconociese des« 
de las alturas fronterizas al Veladero los puntos fortificados de es- 
ta montaña, para fijar su plan de ataque, y mientras esto se efjec- 
tuaba recorrió aquellas inmediaciones, en las que encontró en el si- 
tio llamado la Quebrada, los cadáveres y la sangre todavía fresca 
de veintiún prisioneros de los batallones de Asturias y Fernando 
VII, que Morelos habia mandado degollar al retirarse: otros cinco 
tuvieron igual suerte en el hospital, y treinta y cuatro en una ba- 
rranca inmediata llamada la ^'Poza de los Dragos," habiendo sido 
degollado también un pasajero, cuya mala estrella lo condujo por 
allí cuando se estaba haciendo la ejecución, para que no diese aviso 
4e ella. Un sargento que consiguió escapar, (46) ocultándose en las 
barrancas de Moginoa, á una legua de la plaza, en las que se halla- 
ban ocultas varias familias que habian huido de la ciudad, se pre-* 
sentó á Armijo dándole aviso, y éste mando un destacamento* para 
que las pusiese en salvo y lai condujese á la población. El capitán 
de Asturias Longoria con algunos soldados de aquel cuerpo, logró 
evadirse del castillo algunos dias antes y se puso en salvo, reunión- 
-dose á Armijo en Tixtla. 

Morelos se dirigió á Tecpan, encargando á Don Juan Alvarez la 
defensa de los puntos que fortificó en el sitio llamado el uno »»el 
Bejucoii y el otro ^el Pié de la Cuesta. n Sin detenerse Armijo en 
Acapulco, y habiendo dejado á Aviles en Tixtlancingo á la vista 
del Veladero, resolvió marchar hasta Zacatula siguiendo á Morelos, 
con cuyo objeto salió de aquella plaza el 15 de Abril, y á dos le- 
guas de distancia se encontró con el primero de los dos puntos for- 
tificados, en que habia dos cañones en batería que fueron tomados 
t;on poca resistencia. El segundo dominaba el camino, que se estro- 
cha en aquel paraje entre el mar á la iafquierda, y á la derecha la 

te, qne '^pepenar^' significa entre ellos ''robar y atizar, pegar fuego.'' El cacao 
<|ae fué quemado pertenecía á la casa de Icaza de México, que snfrió una gran 
pérdida. 

(46) Se llamaba Manuel Carranco y era sargento del batallen expediciona- 
rio de Fernando VII, que con la calificación de 'iínea** se distinguia del le<, 
Tantado en Puebla con el nombre del mismo soberano. 



HISTORIA DE MÉXICO. 67 



montaña, en que estaba construido un reducto defendido por cien 
hombres con dos cañones que enfilaban el paso, y cuyos fuegos eran 
protegidos por los de otro reducto formado más arriba» en el que es» 
taban situadas dos culebrinas de á seis y cinco cañones de á cua- 
tro, siendo la mayor parte de estas piezas de la fábrica real de Ma« 
níla. Viendo avanzar con celeridad las columnas de ataque de los 
realistas, lo§ insurgentes abandonaron sus atrincheramientos y se 
dieron á la fuga por la montaña y por la laguna de Coynca que te^ 
nian á su espalda, en la que de antemano habian prevenido canoas 
para este fin. 

Aunque la tropa estuviese fatigada con dos ataques sucesivos, y 
para llegar á Coyuca fuese menester atravesar seis leguas de playa 
arenosa, en la hora del dia en que el calor es más opresivo en aquel 
abrasado clima, Armijo resolvió continuar á aquel punto para liber* 
tar á algunas familias de Acapulco, que con el cura Don Francisco 
Patino (47) se habian i^efugiado allí: en el tránsito halló inutilizada 
por los insurgentes é invadeable la boca llamada de Coyuca, tenien* 
do por esta causa que atravesar los lagos con el agua al pecho, y 
que acampar aquella nochera una hora de distancia del lugar, en el 
que entró el 16 en medio de los aplausos y muestras de regocijo de 
los habitantes. Desde allí destacó una partida de ochenta infantes 
montados y cincuenta caballos, á las órdenes de Miota, para que 
marchando con celeridad, tratase de sorprender á Morelos en Tec* 
pan; pero éste habia salido de aquel pueblo y huido á Petatlan, Iu«- 
gares todos por los que habia pasado con bien diversas esperanzas 
al comenzar la revolución, luego que supo haber sido forzado el pa- 
so del itPíé de la Cuesta, n dando antes orden para que fuesen de- 
gollados los prisioneros que estaban en Tecpan, como se verificó 
con cuarenta y dos que fueron muertos conduciéndolos á la iglesia 
vieja, (48) y los demás en número considerable salvaron la vida por 

(47) Es el mismo que ha muerto en 1847 siendo canóDÍgo de México y go- 
bernador del arzobispado, 

(48} Bastamante, Cuadro histórico^ t. 3?, fol. 76 atribuye estas matatizas í 
conspiraciones formadas por los prisioneros contra Morelos, pero el mismo 
Morelos lo desmiente pues en l&s declaraciones de su causa, dice terminante- 
mente que acordó con el congreso la muerte de los prisioneros que habia en 
los pueblos de la costa, por haber rehusado el virrey admitir su canje por Ma* 
tamoros. 

TOMO ir— 8 



68 HISTORIA DK MÉXICO; 

la VOZ que corrió de que se acercaban los realistas, lo que hizo que 
Morelos acelerase su fuga hasta Zíicatula, en cuyo lugar fueron 
también degollados los prisioneros que allí habia. Los ejecutores 
de estas matanzas fueron, según dijo Morelos en su causa, D. Pa- 
blo Galeana, Mongoy (49) y Brizuela, degollando estos dos á sus 
víctimas por su propia mano. Estuvo también en mucho riesgo el 
cura de Huitzuco Don Felipe Clavijo y el de Avutla. habiendo po- 
dido el primero escapar las de manos de los] que] lo sacaron del 
pueblo de Atoyac, donde se hallaba. (50) 

Moita siguió el alcance hasta Petatlan, y aunque no logró coger 
á Morelos, que desde allí se fué á Zacatula y á otros lugares de la 
costa, pero hizo prisionero al intendente de la provincia erigida eu 
Tecpan por Morelos, D. Ignacio Ayala, que fué entregado por D. 
José Eduardo Cabadas, el cual habia seguiio el partido de la re- 
volución y ahora se habia presentado á los realistas, contribuyendo 
á la prisión de Ayala el presbítero D. Joaquín Lacunza. Ayala no 
se había descuidado en hacerse de dinero, por lo que Morelos lo 
habia privado de la intendencia en castigo de sus depredaciones, y 
se le cogieron co^a de veinte mil pesos en reales y porción de plata 
labrada: fué remitido ¿ México y devuelto para ser fusilado en Tix- 
Üa, de orden del virrey, como se verificó. Miota dispuso se organi- 
zasen compañías de patriotas en varias poblaciones^ cuyos habitan- 
tes se manifestaron muy desengañados y cansados de la revolución» 
los cuales ademas hicieron considerables donativos para la manu- 
tención de las tropas reales, notándose entre los principales contri- 
buyentes en Tecpan, D. Fermín y Doña Juana Galeana, (51) her- 

(49) Mongoy se llamaba Francisco y ha vivido hasta ahora pocos años: te- 
nia una figura de mono ó mico, y ha sido por mucho tiempo el coronel de ca* 
ballería más antiguo del ejército. El general Bustamante en el periodo que 
gobernó la república desde 1830 á 32, siempre que para nombrar algún jefe 
era menester ocurrir al escalafón, no podía disimular su indignación al ver 
«1 nombe de tal sugeto á la cabeza de él. 

(50) El cura Clavijo lo fuó después de Acapulcoy en la revolución de 1831 
pereció habiénd^ose embarcado con el coiflaudante de Acapulco Barbabosa y va- 
rias familias, dirigiéndose á S. Blas por no caer bajo el poder de Guerrero, y 
no se volvió á saber del buque que los conducia: 

(61) El parte de Miota á Armijo inserto en 4a gac. de 7 de Junio, núm. 680, 
fbja 616, contiene todos estos pormenores. D. FVmin Galeana dio 600 pesos^ 
y Doña Juana 200. El encargado del curato de Tecpan Fr. José Teran, sus- 
cribid por mil doscientos. 



HISTOBJA DE MÉXICO. 59 

manos de D. Hermenegildo, que estaba á la sazón defendiendo el 
cerro del Veladero. 

Frustrado el intento de coger á Morolos, el empeño de Armijo 
se dedicó á apoderarse de este punto. De antemano habia preve- 
nido á Aviles, que dejando el campo del Ahuacatillo tomase posi- 
ción en el Egido Viejo, y el 20 de Abril hizo salir de Coyuca toda 
sa infantería á las órdenes del comandante accidental del batallón 
de Santo Domingo, D. Carlos Moya, con orden de situarse en el 
punto de los Tepehuaj es,. pasando por Tlixtlancingo y Texca, del 
biendo venir á reunirse el comandante Reguera, con las tropas de 
la Costa Chica, lo que no se verificó. El mismo Armijo, con solo 
una escolta de caballería, se dirigió al Egido Viejo, atravesando en- 
tonces vencedor por Texca y otros lugares, que andando el tiempo 
habían de ser su sepulcro. (52) Desde su llegada mandó estrechar 
las distancias á las secciones de Aviles y Moya, hasta ponerse á la 
vista de las fortificaciones enemigas, y trasladó su campo al punto 
llamado Tlalchicahuites, desde donde podia atender á todo, situan- 
do una partida en el camino de Carabali, del lado de Acapulco, pa- 
ra evitar que por él huyesen los insurgentes. Los sitiados intenta- 
ron desalojar á los sitiadores de dos de los puntos que ocupaban, 
atacando á Moya que mandaba la columna situada en el de los Ca- 
jones, y posteriurmente á Aviles; pero en ambas salidas fueron re- 
chazados, quedando muerto en la primera el capitán Gutiérrez, que 
era de representación entre ellos. 

Establecidos de esta manera todos los cuerpos de su peqüefio 
ejército, pasó j^rmijo el 30 de Abril á los jefes que los mandaban 
nna instrucción muy circunstanciada del orden en que debian pro- 
ceder en el ataque, según la disposición del terreno y situación del 
enemigo. (53) El Veladero lo forma un grupo de montañas bastante 
elevadas en que estaban construidos varios fortines, cuyos fuegos 
se sostenian unps por otros, hasta el de San Cristóbal que los domi- 

(52) Armijo'^mttnó en la acción del Manglar en 1830 en la guerra promo- 
vida en el Sur por D. Yiceute Guerrero. 

(53) Esta instrucción se halla inserta eíi la gao. de 7' de Junio, n. 680, fol. 
621: á la instrucción acompasaba no diseño del terreno. Pocas yects proce- 
diao con ejptaa precauciones aun los realistas. La idea que aquí se dá dei Ye* 
ladero estú, sacada de dicha instrucción. 



60 HISTORIA DE M¿XICO 

naba á todos y venia á ser la llave de la posición. Armijo. resuelto á 
dar el ataque en la noche del 5 al 6 de Mayo, hizo avanzar en la 
tarde que la precedió al capitán D. Ignacio Ocampo, con el bata- 
llón de Fernando VII y parte del Mixto, con orden de subir por la 
montaña en que estaba construido el fortin de San Cristóbal, si- 
tuándose á su espalda para atacarlo á las cuatro de la mañana del 
6, siguiéndolo Armijo con ciento sesenta hombres para sostenerlo. 
Ocampo fué descubierto en su marcha por los insurgentes, que ti- 
raron algunos cañonazos sobre su columna desde el fortin de la 
Purísima; pero pudo continuar su movimiento aunque teniendo que 
emprender el ataque sobre el de San Cristóbal, una hora antes que 
lo que se le había prevenido, el que hizo con tal denuedo, que en 
diez minutos se apoderó del puesto, poniéndose en fuga los que 
lo defondian sin ser perseguidos por razón de la oscuridad. Al 
amanecer se vio tremolar la bandera real sobre aquel punto, ha- 
biendo quedado con esto todos los demás en poder de los realis- 
tas, cuyas partidas apostadas al intento dieron alcance á los fugi- 
tivos, fusilando á todos los qué pudieron aprehender. ^Este ha si- 
do, dice Armijo en su parte, el fin del decantado Veladero, cuyas 
t^asas y fortificaciones he mandado destruir y entregar á las llamas, 
para que no quede más que vestigio de que existió, n En el mismo 
documento se gloría de haber concluido la reconquista del Sur con 
una división de mil hombres, con fondos para veinte dias por no 
habar podido llegar á tiempo los que el virrey le mandaba, y víve- 
res para un mes, en una campaña de cincuenta y dos dias, durante 
los cuales fueron asistidos abundantemente todos los individuos de 
su tropa, sin gravamen del vecino honrado y sin haber tenido más 
que diez y seis heridos, uno solo de los cuales había muerto en 
Acapulco, habiéndose apoderado de todos los cañones, pertrechos 
y municiones de los insurgentes, los cuales habían sido muertos, 
prisioneros ó dispersos. 

Galeana, por el monte y por sendas ocultas logró llegar á Caca- 
huatepec, que era el lugar que habia señalado para la reunión de 
ios dispersos, en el que en efecto se juntaron ciento sesenta hom* 
bres mal armados, con los que resolvió dirigirse á la Costa Grande, 
¿onde tenia partidarios y cuyas localidades le eran bien conocidas, 



HISTORIA DI uixiCO. 61 

dando orden á Montes de Oca para que con los que pudiese reu» 
nir marchase al mismo punto. (54) £n el paso del Papagayo se de- 
sertó el capitán Echeverría con casi toda la gente, y Galeana llegó 
con muy pocos á la hacienda del Zanjón. Aunque en todos aque- 
llos pueblos hubiese alguna tropa y se hubiesen organizado patrio» 
tas, emprendió hacer una reacción en toda la Costa Grande, unién- 
dose con Alvarez que estaba en el Arroyo del Carrizo, y ponién- 
dose en comunicación con Morelos que aun permanecia en Zacatu- 
la. Al mismo tiempo D. José María Avila, sobrino de D. Julián, 
comandante que habia sido del Veladero y que tanta parte tuvo en 
los primeros felices sucesos de Morelos, en las inmediaciones de 
Acapulco, sorprendió en el pueblo de Petatlan á D. José Eduardo 
CabadaSy que habia cogido en él y entregado á Armijo al intenden- 
te Ayala, por lo que se le habia nombrado capitán de los patriotas 
de aquel punto; tomó también un canon y algunos fusiles, é hizo 
prisioneros á otros vecinos del mismo lugar que habían concurrido 
con Cabadas á la prisión de Ayala, á todos los cuales fusiló en 
Churumuco Mongoy de orden de Morelos: Cabadas estando grave- 
mente herido, pues se defendió bizarramente, sufrió igual pena en 
el punto de los Bordones, en donde se hallaba acampado. Aumen- 
tadas sus fuerzas con los que se le fueron reuniendo, atacó Galea- 
na el pueblo de Asayac, distante dos leguas y media del Zanjón, 
y habiendo sorprendido una noche á la compañía de patriotas or- 
ganizada en él, se apoderó de su cuartel y armas é hizo prisionero 
á D. Jerónimo Barrientes que la mandaba, como subalterno del 
padre D. Salvador Muñoz, que era el capitán, el cual aunque hu- 
yó fué también cogido por D. Pablo Galeana que salió en su al- 
cance. 

Al retirarse Armijo con una parte de sus tropas al clima tem- 
plado, en el que estableció su cuartel general en Tixtla, distribuyó 
las demás para resguardo de Acapulco y del país circunvecino que 
había reconquistado, dejando con el mando de la Costa Grande al 
capitán Aviles, comandante del batallón del Sur, con este cuerpo 

(64) ParatodoB estos movimientos de Galeana, tengo-que referirme á loque 
dice Bustamante, Coad. histórico, tom. 3*,íbl. 76. En aquellos de que hablan 
las gacetas del gobierno se citarán éstas. 



62 HISTORIA DE MÉXICO. 

y alguna caballería que formaban una división volante. Hallábase 
Aviles con estas fuerzas en fines de Junio en Coyuca, cuando Ga- 
leana, animado con el buen resultado de sus recientes sucesos, se 
acercó á aquel pueblo, habiéndose reunido á él, Avila, Mayo y Mon- 
tes de Oca, y recibido un refuerzo que Morelos le mandó de Zaca- 
tula, haciendo todo unos quinientos hombres con poco más de cien 
fusiles y un canon. Aviles destacó una partida que fuese á recono- 
cer el bosque de la orilla del rio, mas apenas hubo penetrado en él 
un corto espacio, cuando se encontró con que por todos lados le ha- 
cían fuego, y aunque fué reforzada por otra, ambas tuvieron que 
retirarse, habiendo sido heridos los oficiales que las mandaban y 
con no poca pérdida en la tropa. (55) Aviles envió nuevo refuerzo 
con el ayudante D. Juan Feraud, pero viendo que esto no bastaba 
para decidir la acción, y que los insurgentes cargando reciamente^ 
dirigían sus esfuerzos á un solo punto, marchó él mismo y diví 
diendo su fuerza, flanqueó la de los enemigos que entraron en des- 
orden por su retaguardia. Galeana para atender á esta, abandonó 
el cañón que tenia y poniéndose los suyos en fuga trató de rehacer- 
los, conteniendo por sí mismo á los realistas que lo perseguían. Es- 
tuba á punto de alcanzarlo D. Juan de Olivar, capitán de los pa- 
triotas de Atoyac que habia sido su amigo, cuando Galeana que 
montaba un caballo fogoso, pasando debajo de en árbol recibió en 
la cabeza un golpe de une^ rama que lo hizo salir de la silla; pero 
aunque caido en tierra y casi fuera de sentido, todavía se disponía 
á defenderse, y entonces un soldado del escuadrón del Sur llama- 
do Joaquín de León, lo pasó con un tiro de fusil y le cortó la cabe- 
za. Los realistas entraron triunfantes en Coyuca, llevándola clava- 
da en una lanza y la pusieron en un árbol de ceiba que está en la 
plaza del pueblo. El comandante Aviles, indignado de los insultos 
que se le hacían por el populacho que se habia acercado á verla, 
reprendió á éste diciendo: nEsta cabeza es de un hombre valiente, ti 
y la hizo poner sobre la puerta de la iglesia, en la que después se 
enterró. Era justa esta calificación de su valor que había manifes- 

(65) El parte que Aviles dio sobre esta acción á Armijo y que éste copió al- 
virrey, se insertó en la gao. de 16 de Jalio, n. 600, fol. 790, con otros relati- 
vos á otrasj como la del Calvario en que fué batido Avila. Bustamaate en el 
lagar citado en el fol. 72, dá otros pormenores. 



HISTORIA DK MÉXICO. 65 

tado en todas ocasiones^ lo que hizo quo Morelos sabiendo su muer- 
te 7 con alusión á la de Matamoros exclamase: ti ¡Acabaron mis 
dos brazos: ya no soy nada!it Galeana fué muerto el 27 de Junio á 
las once de la mañana. 

Con la falta de Galeana y dispersión de la gente que habia reu- 
nido, se tranquilizó toda aquella costa afirmándose la autoridad del 
gobierno, sin dejar por eso en mucho tiempo de haber partidas de 
insurgentes que la hostilizasen. Morelos se habia retirado al cam- 
po de Atijo, que llamó tiel campo de los cincuenta pares, n nombre 
con que como hemos dicho, eran conocidos los cien hombres de su 
escolta. £s aquel sitio una montaña aislada situada en una llana-* 
ra en la provincia de Michoacan, que por su elevación goza de buen 
clima, aunque rodeada de países calientes; ofreciendo mucha opor- 
tunidad para la defensa. Por estas circunstancias y por lo muy 
distante que estaba en todas direcciones de las partidas realistas 
que pudieran perseguirlo, resolvió fortificar aquel punto y estable- 
cer en él maestranza para hacerse de artillería y armas, reuniendo 
y organizando los dispersos que se presentasen, y aprovechando 
unos socavones antiguos que habia en la montaña^ quizá restos de 
trabajos de minas ya olvidados, hizo de ellos bartolinas para los 
eclesiásticos que quería castigar. Un testigo ocular, el presbítero 
D. José María Morales, capellán del congreso, cuando fué apre- 
hendido con Morelos, describe estos subterráneos en la declaración 
que en México se le tomó, que se halla en la causa del mismo Mo- 
rolos, con estas palabras: nque metidos en ellos los eclesiásticos^ 
tapaban la boca con pared de mampostería, dejando un agujero 
por el cual les metían la comida, que era siempre muy escasa, y de 
cuando en cuando solian abrír la puerta de la entrada para que se 
ventilase algo el socavón, volviendo á cerrarla, de manera que (los 
individuos encerrados en ella) estaban prívados de toda comunica- 
ción por ser aquel lugar desierto, no habiendo quien lo viese que 
no se horrorízase, n Cuando el P. Morales vio estas infernales cár- 
celes, había encerrados en ella tres eclesiásticos; el uno, el P, agus- 
tino Bamirez, que estaba de capellán en Acapulco cuando Merelos 
tomó aquella plaza, y fué cogido en Chilpancingo dirígiéndose á 
aell en principios de este año, habiéndosele encontrado el nombra* 



f 4 HISTORIA DB MÉXICO. 



^^^^^^i^^*m^^rf^«^^«^i^^^^^^^^^i^^i^^^^^^a^^^^^%^^^^«^^*^^^^i^^i^"^^Hi^^^^a^^i^^^^tfl^M^^^^^iS 



miento de cura que le habia dado el arzobispo electo Bergosa; un 
P, Alegre, que ignoro quien fuese, y el P. franciscano Gotor, ca- 
talán, enviado por Bayon á Calleja desde Zacatecas, (56) hecho 
después prisionero por Ortiz (el Pachón) cerca de Dolores, cuando 
fué derrotado el teniente coronel de Moneada Bustamante. (57) 

Para resguardo de la entrada á la Mixteca y asegurar las comu- 
nicaciones de ésta con Acapulco, situó Armijo en Tlapa al capitán 
-Moya, en lugar del de igual clase Montoto, puesto por La Madrid. 
Reguera, nombrado comandante de la quinta división de milicias 
de la costa del Sur, habia hecho en la Costa Chica una completa 
reacción, sin auxilios algunos del gobierno, sino solo por sus pro- 
pios medios y por la decidida inclinación de aquellos habitantes en 
favor de la causa real, ayudándole eficazmente el capitán D. Agus- 
tín Arrasóla (llamado comunmente Zapotillo) y el cura interino de 
Jamiltepec, Fr. José Herrera, con los cuales en diversas correrías 
en los meses de Abril y Mayo, dispersó las cuadrillas de insurgen- 
tes que vagaban por aquellos lugares y organizó fuerzas para de- 
fenderlos. 

La toma de Acapulco habia terminado en todas sus partes la eje* 
cucion del plan de operaciones que desde su ingreso al virreinato 
se habia propuesto Calleja, quien en el manifiesto que publicó el 22 
de Junio, con orgullo pudo decir, que por resultado de sus medidas 
quedaba "desalojado y destruido con escarmiento el ejército auxi- 
liar de la revolución, mandado por el desertor del congreso nació» 
nal Toledo: exterminados los grandes cuerpos rebeldes dirigidos por 
Morelos y Matamoros/que amenazaban la existencia política de es- 
ta parte de la monarquía espafiola: muertos, presos ó fugitivos los 
principales jefes: destruidos sus talleres, perdida su artillería y la 
mayor parte de sus armas: descorrido por tantas derrotas el vela 
que cubría la ignorancia y cobardía de los caudillos revolucionarios: 
reconquistada la provincia de Oaxaca, y en contacto jus tropas con 

(56) Véase en los tomos 2.* y 3." 

(67) Id. 3** La descripción de los subterráneos de Atijo, se halla en el cua- 
derno 2? de la causa de Morelos fol. 80, vuelta, en la declaración del l\ Mo- 
rales. Parece que el P. Gotor fué puesto en esta prisión, por habérsele cojidc 
conespondencia dirigida al comandante de Valladolid, dándole razón de lo 
que pasaba entre loa insurgentes 



HISTORIA DH U±X1C^ 65 

las de Guatemala: ocupados por las tropas reales el castillo j puer- 
to de Acapulco y la extendida costa de sus dos lados, sin que eo 
todo el reino conservasen los enemigos otro punto militar que el de 
la laguna de Chápala, que no tardarla en ser su sepulcro: precisados 
por consecuencia á buscar en las fragosidades de las montañas ún 
asilo que los sustrajese á la constante persecución de las tropas 
del gobierno: frustradas las esperanzas de los sediciosos encubier- 
tos: desengañada la mayor parte de los pueblos, de que el único 
objeto de la rebelión era el de sacrificarlos á la loca ambición de 
una docena de hombres inmorales, abandonados á todos los yi« 
cios^ y sin más medios de subsistir que los de la rapiña disfra- 
zada en alzamiento, n Todas estas ventajas eran ciertas, y eUas 
hablan sido el resultado de las operaciones de los seis primeros 
meses de este año, en los cuales los insurgentes perdieron cuan- 
to habían ganado en los dos años anteriores; pero no obstante 
ellas, el término de la revolución estaba todavía muy distante, se- 
gún el curso que iba siguiendo en las demás provincias, de que va- 
mos á tratar en el siguiente capitulo. 



TOMO IV.— 9 



I 



HISTORIA DB MÍXICO. 67 



CAPITULO ill, 

V 

Sacesos de ks proyincias de Oazaeti Yeracniz, Paebla 7 KorU de México.— líarcha Hevia en segoL 
miento de Bayon. — ^Faga de éste i Zongolica. — Betírase Bayaa & Ointalca¿-^£ntra Hevia en Huft» 
taaeo. — Derrota á Bayoa en Omealoa. — B«tín«o éste á Zacatlaii.—DiTeiaoo jefes «n la proTinoIft. 
de Yeíacroz. — ^Asalto de Joié Antonio Martines k loa convoyes .—Persigae Bosains á Agnilar j £ 
Martínez. — ^Mnerte de éste. — Disposiciones de Rosains, — Prohibe el virrey la conducción de efecto» 
foera de eonvoy. — Ataca Osomo á Tnlancingo y as rechazado. — Llegada del general Hnmbart A. 
KaaÜa. — Snbe Boeains a San Andrés y es sorprendido por Hisvia en San Hipólito.— Betíimse al 
Geno Colorado. — Situación y ventajas de éste.^Yi^'e de D. J. P. Anaya á los Estados Unido* 
con Hnmbert. — Cheque entre Boiaíns y Arroyo* ^Hostilidades entre Bosains y Bayon. — Dispov^ 
aiolones del congreso raspecto 4 Bosains. — Snceaos de la Mizteca. — ^Ataqne del Ceiro Bncantadow 
— Sitio da Silacayoapan. — Sacases de las provincias del Interior. — Manifiesto del congreso. — Yen» 
t^as obtenidas por Don Bamon Bayon.— Persacacion activa de Iturbide á los insurgentes. — Oami». 
no de Qaerétaro. 

La dÍYision que mandaba HeYía, que como antes hemos Yisto, s» 
separó de la de Alvarez en Huajuapan cuando éste último marcha* - 
ba sobre Oaxaca, (1) estaba destinada & ssguir á Bayon, que al 
aproximarse estas fuerzas se retiró á Tehuacan y de allí á Teotitlan 
del Camino^ y á proteger el paso del couYoy de tabacos que conda- 
cia de Orinaba el teniente coronel Zarzosa, que debía reunirse] coxl 
.el de Yeracruz detenido en Puebla, para llegar ambos á México.. 
(2) HoYÍa, no esperando alcanzar á Eayon, se dirigió á Tehuacan 
con el intento de volYer á Puebla (3) con el couYoy, pero habién- - 
dosele prestentado en aquella ciudad D. Simón ChaYez, que habia 
sido lego belemitay hacia de cirujano de Eayon, y un cadete de 
lanceros de Verucruz llamado Alvarez, que estaba prisionero y lo- 
gró fugarse, el primero á solicitar el indulto, y el segundo á incor- 
porarse en las tropas reales^ supo por ambos que Rayón permane- 
cía en Teotitlan y que tenia número considerable de zurrones da- 
grana y otros efectos Yaliosos traídos de Oaxaca. Salió pues en su. 
busca el 1** de Abril, y en Coxcatlan, á nueve leguas de Tehuacan^ 
encontró una partida de grana que conducía el capitán Buenbrazo».^ 
para intrducia y vender en Puebla, de la que se apoderó sin resia<^> 

(1) Véase en este tomo. 

(2) ídem. 

(3) Parte de Hevia, gaceta de 16 de Abril, núm. 566, fol. 408. 



^ HISTORIA DB M¿XICO. 



tencia. El siguiente dia continuó su marcha con toda diligeicía^ 
con el fin de alcanzar ¿ Rayón en Teotitlan, pero éste había salido- 
desde las ocho de la mañana, abandonando un obús de á 7 y dos 
enarenas con porción de efectos. Hevia sin detenerse, hizo salir eii 
8u alcance parte de su fuerza á las órdenes del mayor de su bata- 
llón D. José Santa Marina, (e) quien encontró guarnecidos los pa- 
sos difíciles del tránsito con la gente escojida de Bayon, mandada 
por un capitán francés," llamado Roca, que se sostuvo con bizarría: 
pero viéndose atacado por fuerzas superiores, se replegó sobre otro 
punto fortificado que defendia D. Juan Pablo Anaya, y aunque és- 
te contuvo por algún tiempo á los asaltantes, tuvo que retirarse 
perdiendo el resto de las cargas de grana y algunas de municiones- 
Los realistas hicieron quince prisioneros, y es inútil agregar que 
fueron fusilados el dia siguiente. Desde entonces, todo íué disper- 
sión: el regimiento de Drizaba que mandaba Rocha, desapareció 
como el humo; lo mismo sucedió con la fuerza que Téráa había co- 
menzado á organizar en Tehuacan: el capitán francos abandonó á 
Ra} on y se echó á robar por los pueblos, y el mismo Rayón no 
pensó más que ponerse en salvo en Zongolica por áspero y difícit 
camino, conjos pocos que le acompañaban. Eran estos el Lie. Bus- 
tamante, los dos hermanos D. Manuel y D. Juan Terán, Portas y 
otros pocos más, pues cada uno de estos jefes insurgentes que se 
habian hecho independientes unos de otros y que no reconocían, ó 
por lo menos no obedecian ningima autoridad superior, tenian su 
escolta y sus partidarios que les formaban una especie de corte, Ea 
Zongolica se unió á Rayón el presbítero Crespo, que huyó de Oa- 
xaca cuando entró Alvarez en aquella ciudad y tuvo la fortuna de 
escapar de la mala suerte que cupo á sus compañeros, que como 
se ha visto, fueron cojidos y fusilados por Murillo en Chiquíhui- 
tlan. 

Hevia regresó á Puebla después de esta corta y provechosa ex- 
pedicion, pero volvió á salir inmediatamente para situarse en On- 
zava, dándosele á su división el título de segunda del ejército del 
Sur. Desde aquella posición amenazaba igualmente á Rosains que 
se hallaba en Huatusco, y á Rayón, que como hemos dicho, habia. 
llegado á Zongolica en donde volvió á reunir alguna gente. El pe* 



HISTORIA DS Msxica 69 



ligro coirun parece que debería haber decidido á ambos rivales á 
«inir sus fuerzas y auxiliarse mutuamente, pero ni aun este motivo 
pudo superar al odio que se tenian: Bayon^ más cercano al riesgo 
4e ser atacado por Hevia, abandonó á Zongolica, lugar poco distan- 
te de Oriiava, y se retiró á otro punto á dos leguas del primero; 
mas habiendo salido en su busca Hevia con dos divisiones por dos 
distintos caminos, con el objeto de cogerlo entre ambas, no pudien* 
do seguir hasta la costa como lo intentaba por tener Rosains ocu- 
pado el paso en Huatusco, (4) fué á situarse en la hacienda de 
Omealca, (5) en las márgenes del rio Blanco, que nace en las cum-* 
bres de Aculcingo, pasa por Orizava y ya caudaloso y regando en 
su tránsito varias fímcas de campo, tiene en Omealca una caída j 
sigue luego á unirse con el de Alvarado, para desembocar en el mar. 
Kosains pretende en su itüelacion históricayii que no obstante sus 
resentimientos con Rayón, le mandó sesenta hombres con Macho- 
rro, ofreciéndole marchar él mismo en su auxilio, pero cuando Ma- 
chorro llegó á Zongolica, no lo encontró ya alli, habiéndose retira- 
do á Omealca; Bustamante, enemigo de Rosains y partidario da 
^ Rayon^ no hace mención alguna de este incidente. 

Rosains en Huatusco, trató de conciliar á Rincón con Aguilar^ 
(6) y creyendo que el medio mas eñcaz para conseguirlo seria se- 
pararlos, dio al primero el mando de la costa de Barlovento ó del 
Norte de Veracruz, que admitió con gusto, y al segundo el de la 
de Sotavento, con que no se manifestó satisfecho. Rosains encargó 
además á Aguilar que proveyese de víveres y municiones á la gen- 
te que dejó en Jamapa, trabrjando con empeño en fortificar el pa- 
so difícil de la Barranca. (7) Para impedir la ejecución de estos tra- 
bajos, Hevia marchó á Huatusco, más en^ez de seguir el camina 
de la BarraBca, tomó el del Pedernal y se presentó de improvisa 

(4) Teran en su ptimera manifestación lo así. 

(5) Partes de Hevia el 28 de Abril y de 5 de Mayo; insertos en las gacetas 
de 5 y 19 de Mayo, núms. 563, fol. 46.9, y 670 fol. 639. Para conocimiento da 

'todos estos lugares de las inmediaciones de Orizava y Córdoba, conviene con** 
«aliar la excelente estadística de aquel departamento, publicada por su jefa 
D. Vicente Segura en 1826, impresa en Jalapa en 1831 en la imprensa del 
gobierno* ^ ,..jík 

(6) Véase en este tomo, 
(7; ídem. 



70 HISTORIA DS IciziCO 

sobre el pueblo, con cuya sorpresa los que defendían la barranca, 
abandonaron el punto huyendo en desorden, (8) y Rosains no pu- 
diendo conservar reunidas todas las personas que lo habían segui- 
do por la escasez de recursos de los lugares en que tenia que resi- 
dir, destinó á D. Martin Andrade y Arroyo al valle de San An- 
drés, al P. Sánchez á Tehuacan y á D. Ramón Sesma á la Mixte- 
ca, para tratar de volver á encender en ella el fuego de la revolu- 
ción. Con él permanecieron Rincón y alguna de su gente discipli- 
nada por D. Anastasio Torrens, D. Juan Pablo Anaya, Victoria y 
él cura Correa, que como en otro lugar vimos, (9) escapándose de 
la Profesa de México en donde habia tomado ejercicios, se presen- 
tó á Morolos en Chilpancingo, obtuvo de él el grado dé mariscal de 
campo, lo acompañó á la expedición de Valladolid, y después de los 
desastres de Chichihualco y Tlacotepec, se retiró hacia la costa del 
ISTorte uniéndose á Rosains en la provincia de Veracruz. Antes de 
su salida de Huatusco, mandó Hevia destruir las fortificaciones 
comenzadas en Jamapa, y desbarrancar las dos piezas de artillería 
de á seis que allí habia, y habiendo Rosains vuelto á situarse en 
aquel pueblo, hizo Hevia que el mayor Santa Marina lo entregase 
las llamas por haberlo encontrado desierto. (10) 
Dirigió entonces Hevia su atención á perseguir á Rayón en Omeal- 
ca, donde este trataba de fortificarse para pasar alií la estación 
de aguas, haciendo requisición de víveres en las haciendas inme- 
diatas, (-11) y al efecto hizo marchar el 8 de Mayo á D. Miguel 
Méndez, mayor déla columna de granaderos que estaba de guar- 
nición en Orizava, con una sección fuerte para que atacase por 
el vado del Coyol; pero encontró bien fortificado aquel punto de- 
fendido por Don Juan Teran, y habiendo sido rechazado sa- 
lió el mismo Hevia el 10 cen el resto de la división; hizo echar 
un puente en la hacienda de Guadalupe; pasó el rip sin oposición; 
tomó la retaguardia del punto del Peñón, cortado entre el des- 
peñadero del rio y un monte impenetrable, y después de un re« 
cío combate puso en fuga á los insurgentes, apoderándose de su 

(8) P4trte citado de Hevia de 29 de Abril. 

(9) Véase el tomo 3* y el xnanifíeBto del mismo Correa, publicada por Bus* 
tamante en el Cuadro histórico. 

(!0) Parte citado de Hevia de 6 de Mayo. 

(11) Partes de Hevia de 16 de Mayo, gac. de 24 del mismO| n. 673, fol. 663. 



HISTORIA DB MÍXICO. 71 

artillería, armas y municiones, Volvió entonces triunfante á Ori- 
zava el 16, en donde fué recibido con los mayores aplausos, sa- 
liéndole al encuentro las señoras con guirnaldas de flores, y pa - 
sando por bajo de arcos adornados con éstas: el siguiente día mien- 
tras se celebraba el Te Deum y misa de gracias, mandó fusilar á 
los prisioneros que no lo hablan sido en la accion^misma, dejando 
expuestos á la vista de la población los cadáveres de doce de ellos 
al pié del cerro de Tlachichilco, sin permitir se les diese sepultura 
hasta la noche. Permaneció desde entonces Hevia en aquella villa, 
saliendo á atacar las reuniones que de nuevo se formaban, y expe- 
dicionando en los contornos, á veces con la gente disfrazada, para 
sorprender á los que con descuido se detenían en los pueblos y ha- 
ciendas inmediatas, que todos eran irremisiblemente fusilados. (12) 
Bayon retirándose por Mazateopan llegó á Tehuacan, pero viendo 
disminm'r diariamente su gente y temiendo un motin de la que le 
quedaba, que lo pusiese en manos de su enemigo Eosains, resolvió^ 
pasar á Zacatlan á donde lo llamaba Osorno, aunque el tránsito es- 
tuviese expuesto á no pequeño riesgo por las tropas realistas que 
en el intermedio habia. Emprendió, sin embargo, la marcha, y en Te- 
camachalco notó con bastante sentimiento que lo hablan abando- 
nado los des heriúanos Teranes con otros oficiales, que se dirigie- 
ron á la Mixteca; (13) reducida con esto su comitiva al Lie. Bus- 
tamante, el presbítero Crespo, y el platero i^lconedo, de quien he- 
mos hablado en otros lugares, (14) porque son siempre pocos los 
que siguen al desgraciado, llegó á Zacatlan, en donde aunque bien 
bien recibido por Osorno, que lo habia invitado' á ir á aquel punto, 
comenzó desde luego á notar el desden con que lo miraban Serra- 
no, Espinosa y los demás que formaban la pequeña corte do Osor- 

(12) D. Carlos Büstamante pablic6en 1813 con el titulo pomposo de ''Fas- 
tos militaros de Orizava y Córdova,^^ un diario que llevo un vecino de Oriza- 
va de los sucesos de aquella villa y algunos de los de-Córdova, desde Marzo de 
1912 hasta Mayo de 1821, y de él resalta que de 284 personas que fueron, fu 
aliadas en Orizava en este período, 246 corresponden al tiempo en que fué co- 
mandante de las villas el coronel Hevia, es decir, desde 20 de Marzo de 1814. 

(13) Teran en su segunda manifestación confiesa que hubo falta en haber 
abandonado asi á Rayón en su mala suerte, pero la cree demasiado resarcida 
coa haber tenido que estar por este motivo laigo tiempo bajo la dependencia 
de Rosains. 

(64) Yéanse los tomos T y 3? 



72 jnsTORiA pB MÉn^ 

no, y en especial D. Diego Manilla, que dirigia todas las operacio- 
nes de éste, desde que habia caido de su gracia Beristain. (15) Ra« 
yon, sin embargo, se dedicó á aumentar sus fuerzas con reclutas 
de Huauchinango, y se hizo reconocer por algunos de los jefes de 
a Huasteca, especialmente por Serafín Olarte, indio qué domina- 
ba en la serranía de Guyusquihuí; también se ocupó de procurarse 
armas, estableciendo una maestranza bajo la dirección de Aleone- 
do, en la que fundió dos culebrinas y un cañón, poco útiles sin du- 
da en su posición, pues no pudiendo reunir arriba de seiscientos 
hombres, con esta fuerza que podia considerarse como una partida 
rola nte, no necesitaba más qué armas de fácil trasporte. 

Dueño Rosains sin oposición de la provincia de Veracruz por la 
iretirada do Bayon, necesitaba hacerse obedecer por todos los jefes 
insurgentes esparcidos en ella, pues además de Aguilar y Bincon 
que se disputaban el mando, habia otros muchos que eran indepen- 
dientes entre sí^ ayudados por la facilidad que presentaba la natu- 
raleza y disposición del terreno. La aspereza de este, los bosques 
que lo cubren y los rios y barrancas que en diversas direcciones lo 
cortan, proporcionan la defensa contra un enemigo superior y mu- 
cha oportunidad para atacarlo con ventaja. A más de estas causas 
naturales, otras hablan contribuido á fomentar y sostener la revo- 
lución en aquella provincia, siendo una de éstas, la prontitud con 
que corrieron á tomar parte en el movimiento los esclavos de las 
haciendas de caña de las inmediaciones de Orizava y de Córdova. 
La inclinación de los habitantes en general á la insurrección era de- 

(15) Ignoro cuál fuó el motivo de las desavenenciafl de OaorDo con Beria- 
taÍD« ni en' qué paró éste, que entiendo fné en indultarse. El Dr. Yelasco en 
su manifiesto publicado en Oaxaca, copia una carta que dice haber sido escri- 
ta por Rayón á Bustamante en 9 de Marzo en Huajuapan, en que le dice: 
!Por acá se asegura que Osorno ba decapitado al coronel Beristain: lejos de 
parecerme mol, aquel jefe ha obrado consecuente á mis ideas; {amigo miol eur- 
tos que hablan mucho de matemáticas 7 ordenanzas y han viajado, son estor- 
bos para nuestros pensamientos: hablan franctfs é inglés, y mafiana si tuvieran 
partido, lo primero que harían seria sacrificarnos: espero que vd. apoye, mi 
modo de pensar.^' Esta carta prueba que la desazón con Beristain fuó por 
«quel tiempo. Rayón pudo decir en esta ocasión como el Dante en ens'desgra- 
cías, que aunque muy obsequiado por Can de Ha Scala, aprendió á conocer 
cain salado sabe el pan ajeno. 

f . . . .Gomme sa di sale 
II pane altrui. 



HISTORIA BS México. 73 



^^^^ W ^»>^^ ^ X ^M" ■«■ i^ «^^ 



tídida, por lo que Hevia en sus comunicaciones al virrey» se queja- 
ba de no encontrar quien le diese noticia alguna, y hablando del in- 
cendio de Huatusco, dice que no temió causar con él daño alguno 
á los buenos, teniendo por tales á los adictos á la causa real porque 
éstos eran bien pocos. (16) La rerolucion se extendió rápidamente 
hasta las inmediaciones de la capital por todo el terreno que allí 
llaman "la Orilla^n y en el dia 2 de Mayo de 1811 se notó repenti* 
ñámente que no entraba á la ciudad (17) ni uno solo de los que ocu- 
rrían diariamente con víveres para surtir el mercado, y comenzaron 
á presentarse partidas de hombres del campo armados, conocidos 
€on{el nombre de (• jarochos, n detrás de los médanos á la vista de las 
murallas, mandadas por varios capataces de Medellin, Jamapa y Co- 
¿asta, por lo que el gobernador Don Carlos de Urrutia mandó un 
destacamento grueso de tropa de la guarnición, bajo las órdenes del 
teniente coronel Don José Antonio Peña, para alejarlas; pero ataca- 
do por ellas en los estrechos callejones de espesura de bosque que 
están á la salida de la plaza, perdió mucha gente y tuvo que volver 
mal herido el mismo Peña, de cuyas resultas murió sin haber con- 
seguido su objeto. La plaza continuó desde entonces bloqueada por 
loa insurgentes como hemos dicho en otro lugar, (18) y en comuni- 
cación con ellos los de dentro, quienes no obstante la preponderan- 
cia de los europeos y haber una fuerte guarnición, formaron algu- 
nos planes de revolución cuyos intentos estuvieron alguna vez á 
punto de ejecutarse. 

Desdo Diciembre de 1811, ei padre Don Gregorio Cornide fué 
acusado de tener inteligencias con los insurgentes, por lo que fué 
llevado preso al castillo de San Juan de Ulúa, en el que perdió el 
juicio con la continuación de la prisión. (19) Hallábase preso en 
aquella fortaleza Don José Mariano de Michelena, que como he« 
mos visto fué el promovedor de la primera conspiración para la in- 
dependencia tramada en Yalladolid: (20) habíasele puesto en un 

(16) Parte do Hevia de 6 de Mayo, gac. de ISxIel mismo. 
(fr) Bu8t ; Cuad. hist., t, 1% fol. 409. 

(18) Véase en el tomo 3? 

(19) Buitamante, Cuadro hist. tom. 1?, foL 411. 

(20) Véase el tomo 1* Debia haberse dado noticia de esta conspiración en 
el tom. 3% pero no t.enia entonces el autor mas noticia de ella que la mención 

TOMO IV.— I o 



74 HISTORIA DE MÉXICO. 

calabozo no solo subterráneo sino submarino, pues excavado en la 
roca en que está construido el castillo, el agua del mar pasaba so- 
bre él, sin más lecho que una tarima, lo que lo redujo bien presto á 
un estado de enfermedad tal, que el gobernador del castillo solicitó 
del de la plaza permitiese sacarlo de tan cruel prisión, alojándolo en 
la habitación del ayudante y bajo la responsabilidad de éste. Pro- 
porcionósele así entrar en comunicación con los oñcíales de la guar* 
nicion, y venian á verlo varios de la plaza á quienes de antemano 
conocía, por haber estado comisionado para la organización del ter- 
cer batallón del regimiento Fijo: (21) visitábalo también Don Caye* 
taño t^erez, joven lleno de entusiasmo por la independencia, emplea- 
do en la contaduría de real hacienda. Animados todos de los mismos 
deseos, que eran dar á la revolución otro rumbo muy diverso del 
que por desgracia seguía, haciendo cesar las atrocidades y desórde- 
nes que la manchaban, pronto combinaron los medios de ejecución, 
reducidos á apoderarse del castillo, para lo que contaba con el co- 
mandante de artillería Don Pedro Nolasco Valdés, y obligar á ren- 
dirse á los buques de guerra anclados bajo los fuegos de aquella 
fortaleza, mientras que Pérez con otros de los conjurados, se hacia 
dueño del muelle y de los baluartes de la plaza. La conspiración di- 
rigida con torpeza, como que todos eran nuevos en este género da 
manejos que tan comunes se han hecho después, fué descubierta j 
Pérez preso el 18 de Marzo de 1812: la causa se instruyó con el 
mayor empeilO, pues lo tenían en que se hiciese un escarmiento los 
comerciantes europeos, algunos de los cuales siendo capitanes del 
batallón de patriotas, concurrieron á formar el Consejo ó comisión 
extraordinaria de guerra establecida para juzgar á los reos de infi* 
dencia, presidida por el brigadier Moreno Daoiz recientemente lle- 
gado de España, por la que fueron condenados á la pena capital 
Pérez y cinco de sus compañeros. Contra Michelena no hubo más 

que se liace muy de paso en la comunicación del nonde de Castro Torrefio al 
virrey, publicada por Busfaniante, Cuadro histórico, tora. .2", fol. 14.5. «Laque 
ahora se publica ha sido comunicada por D. Manuel M. Pérez administrador 
de la Aduana marítima de Yeracruz, heimano de uno de los desgraciados jó* 
venes que fueron fusilados. 

(21) Véase la carta del general Michelena, en el Apéndice, documento nu- 
mero 2. 



HISTORIA DE MÉXICO. 75 



^<^'— wii^N^^^^ 



que sospechas, pues aunque el joven Molina por salvar su vida muí* 
tiplicó acusaciones contra él y otros varios, no las pudo probar, por- 
que el único que tenia conocimiento de todos los pormenores de la 
conspiración era Pérez, el cual nada quiso declarar, salvando de 
una muerte cierta con su heroico silencio á Michelona, que fué des- 
pachado á España, con Merino y algunos otros. Por aquellos dias 
llegó un buque de Cádiz, y en los papeles públicos que condujo, 
constaba el dereto de las Cortes concediendo una amnistía con mo- 
tivo de la proclamación de la Constitución, y aunque no se hubiese 
publicado en Veracruz por no haberlo mandado el virrey, la madre 
de Pérez se presentó al gobernador pidiendo se suspendiese la eje* 
cucion mediante aquel decreto, para cuyo cumplimiento no faltaba 
mas que la solemnidad de la publicación, estando próximo á llegar 
el general Don Ciríaco de Llano con el convoy que conducía, que 
habia de regresar pronto á México, con el que se podría remitir al 
virrey la sentencia y la solicitud de la amnistía, para que resolviese 
conforme á las leyes, en cuya demora no habia inconveniente, con- 
tinuando los reos con las mismas precauciones con que se les habia 
tenido desde Marzo, aherrojados con fuertes barras de grillos; mas 
el gobernador, que lo era el coronel Don Juan Matía Soto, por 
haber pasado á Santo Domingo el mariscal de campo Urrutia 
nombrado capitán general de aquella isla, lleno de temor á los 
comerciantes europeos que á todo* trance querían un castigo ejem- 
plar, dijo llorando al hermano de Pérez, que nada podía hacer y 
la ejecución se verificó en la tarde del 29 de Julio, el mismo dia 
en que llegó Llano con el convoy á Santa Fé, lugar poco distan- 
te de la ciudad. Después de la independencia, una inscripción que 
se ha colocado en la sala de cabildo del Ayuntamiento de Vera- 
cruz, por decreto del congreso del Estado, recuerda la memoria de 
este suceso. (22) 

Tantas oportunidades naturales y una disposición tan decidida 
en los habitantes, debieran haber hecho triunfar muy en breve la 
causa de la revolución en la provincia de Veracruz; pero las rivali- 
cades de los capataces que se arrogaron el mando, hicieron inútiles 
todas estas ventajas. Desde que D. Nicolás Bravo después del si- 

(22) Yéase en el Apéndice documento número 2. 



76 HISTORIA DK MÉXICO. 



tio de Coscomatepec, marchó con la gente disiplinada que tenia pa- 
ra el ataque de Valladolid, no quedó jefe ninguno reconocido, dis- 
putándose todos la autoridad, y lo que era mus importante para 
ellos, los despojos de los convoyes y las contribuciones que tenian 
establecidas en los pasos precisos de los ríos, para el tránsito de los 
efectos. El que más fama habia adquirido de todos estos jefes, quo 
no eran más que unos capitanes de bandidos, fué José Antonio 
Martinez, sirviente de la hacienda de *»Paso de Ovejasn pertenecien- 
te á D. Francisco de Arrillaga, comerciante vizcaíno de Veracruz, 
considerado como el principal del partido liberal en aquella plaza 
y que tenia también relaciones con los insurgentes. (23) Martinez y 
otros que de él dependían, ocupaban con sus partidas todo el ca- 
mino desde Veracruz á Jalapa, cortando las comunicaciones y no 
dejando pasar carga alguna, sino pagando la contribución que te- 
nian impuestas. Para alejar estas cuadrillas de las inmediaciones 
de Veracruz, dispuso el brigadier D. José de Que vedo, gobernador 
de aquella plaza, en principios jde Diciembre del año anterior, que 
el teniente de navio D. Gonzalo de UUoa saliese con una división 
de 150 infantes y otros tantos caballos, (24) con la que se puso en 
marcha el 7 del mismo mes, con el intento de atacar á José Anto- 
nio, con cuyo nombre era conocido comunmente Martinez, en su 
campamento del Paso del Moral; pero antes quiso sorprender á 
Juan García, que se titulaba cojñandante de la Orilla, el cual se 
hallaba situado en los ranchos de San Fnancisco. Para lograrlo se 
adelantó Ulloa al anochecer con sesenta caballos, dejando la divi- 
sión á cargo del teniente Mosquera, con orden de seguirlo por el 
camino por el que lo condujese un guía que para esto tomó. 

Ulloa llegó sin ser sentido á las tres y media de la mañana al 
paraje donde estaba García, el cual fué'muerto, así como sn]^segundo 
José Quirio, y tomado el armamento que tenian, haciendo algunos 
prisioneros, mas el dia siguiente, viendo Ulloa que el resto de la 
división que habia quedado en marcha no llegaba, resolvió salir en 
su busca, dejando quemados los ranchos en que se alojaba García. 

, (23) Véase tomo 3* 

(24) Parte de Ulloa de 13 de Diciembre de 1813, Gac. de 12 de Marzo, nú' 
mero 538, fol. 271, de donde tomó Bustamonte lo que dice, Cuadro histórico, 
tom. Z% fol. 27. 



HISTORIA DE MÉXICO. 77 



Apenas había adelantado corto trecho por una senda angosta que 
n« permitía caminar más que á la deshilada, se le presentó por la 
vanguardia un pelotón de insurgentes^ por el que fué desbaratada 
sa guerrilla y él mismo tuvo que retroceder y tomar posición en la 
altura de donde habia salido; pero viéndose cortado y envuelto por 
todos lados, no le quedó otro partido que tomar sino retroceder á 
Santa Fé y hasta las inmediaciones de Veracruz, y no teniendo no- 
ticia alguna de la división que se consideraba perdida, volvió á sa- 
lir en su busca con nuevo* refuerzo que le llevó el teniente D. Ne- 
mesio Iberrí. En Vergara encontró la división, por cuyo comandan- 
te supo que extraviada en el camino no habia podido reunírsele, y 
aunque oyó el fuego cuando fué atacado, no le fué posible llegar á 
auxiliarlo. Reunida toda la gente siguió á Paso Moral, de donde 
José Antonio se habia retirado, pero se presentó á atacar vivamen- 
te la retaguardia de UUoa en el Manantial, á donde éste se había 
dirigido en espera del correo que debia bajar de Jalapa, el que no 
llegó, y Ulloa volvió á Veracruz habiendo sacado poco fruto de su 
expedición y sufrido alguna pérdida en su oficialidad y tropa. En 
su parte recomendó entre otros á D. Ciriaco Vázquez, subteniente 
entonces del Fijo de Veracruz, que después ha hecho un papel dis- 
tinguido como general de lá República y muerto en 1847 en la ac- 
ción de Cerro Gordo, dada contra el ejército de los Estados Uni- 
dos. 

Pocos días después (5 de Enero de 1814) salió de Veracruz el 
mayor del regimiento Fijo D. Antonio Fajardo, con doscientos in- 
fantes de su cuerpo, sesenta caballos y un cañón, conduciendo á 
Jalapa correspondencia pública, y á su vuelta debia llevar la que 
allí estaba detenida. (25) El día siguiente á su salida, en las lomas 
de Tolome, fué atacada su retaguardia cubierta por su caballería, 
la que huyó y cayendo sobre la infantería la puso en desorden. Fa- 
jardo logró remediar éste y llegó al Paso de Ovejas, siempre perse- 
guido por los insurgentes. En el puente del Rey se le presentaron 
nuevas dificultades, pues encontró ocupadas y fortificadas las altu- 
ras que lo dominaban y cortado el paso con un parapeto con espí- 

(25) Parte de Fajardo de 11 de Enero. Gac. do 17 de Marzo, núm. 610, foU 
287, j Bastamante en el tomo citado fol. ¿9. 



78 niflrroRiA di icéxico. 



"«^^■i»^^^»" «^la^S^"»^^^» 



nos: in entó toiparlo á la bayoneta, pero rechazada su tF^a con 
mucha pérdida, dispuso pasar el río por el vado que le pareció más 
practicable, y habiéndolo conseguido, los insurgentes temiendo ser 
tomados por la espalda, abandonaron sus posiciones y Fajardo pu- 
do llegar á Jalapa, habiendo perdido según su parto nueve muer- 
tos y veintiséis heridos, entre ellos varios oficiales. 

Todos estos sucesos hicieron crecer la fama de José Antonio, y 
más que todo el haber tomado, como antes hemos dicho (26) el 
equipaje del ministro Bodega y del fiscal Borbon en el convoy que 
bajó á Veracruz en el mes de Marzo, asi como también alguna par- 
te de la carga que el mismo convoy conducia á su regreso. Como 
solo él tenia dinero., reunia mayor número de soldados que los de- 
mas, y ponia en movimiento á la gente de la costa cuando le con- 
venia. Unido con Aguilar, (27) obraban ambos en nombre de Ra- 
yón y tenian escondido en una cueva lo que José Antonio había 
cogido en el convoy: a la misma llevó Aguilar diez y ocho tercios 
de grana y diez cajones de pólvora que le tomó á Kosains, cuando 
lo abandonó en Huatusco al acercarse Hevia á aquel pueblo. No era 
Bosains hombre que hubiese de soportar pacientemente este insul- 
to, y ademas la necesidad le obligaba á recobrar aquellos artículos 
que eran su único recurso. Guiado por Bibiano, uno de los primeros 
promovedores de la revolución en la costa, dio con el lugar en que 
Aguilar y José Antonio tenian oculto su tesoro, (15 de Mayo) y 
aunque se encontró también con éstos, no les causó daño alguno, 
^ contentándose con tomar lo que llamaba suyo, y citar á Aguilar pa- 
ra hablar con él en Acasónica el dia siguiente. Aguilar faltó á la 
cita y circuló por todos los pueblos órdenes para que no fuese obe- 
decido Bosains, en las que dio por seguro que éste no intentaba 
otra cosa que quitarles las armas y entregarlos á los realistas. Tam* 
poco José Antonio se manifestó más obediente, y habiendo rehu- 
sado presentarse en Acasónica, Bosains resolvió ir á buscarlo á su 
campamento de Paso del Mbral. Salió aquel á encontrarlo con sa 
fuerza prevenida para el combate, mas estando á cierta distancia 

(26) Véase este tomo. 

(27) Todo lo que sigue ei tomado de la Relación histórica de RosainS| fo« 
lio 7. 



HISTOfilA DE M¿XIOO. 79 

m 

dijo qae quería hablar con Rosains, el cual no ere] ó deberse negar 
á la conferencia que tuvieron, apartándose cada uno algún tanto de 
m gente: José Antonio se mostró dispuesto á reconocer á !Bosaíns, 
pero ponía por condición necesaria que Bincon quedase colgado de 
nn árbol del camino, á lo que Bosains manifestó que no había mo* 
tiro para ello, y para seguir tratando con mayor espacio de las cues- 
tiones que eran causa de su enemistad, Kosains propuso que fuesen 
al campamento de José Antonio, en lo que convino éste, con tal 
que no los acompañase Bincon; Bosains accedió, pero previno á 
Bincon que se quedase atrás, emboscando su gente en la inmedia- 
ción del campamento mismo. En el curso de la conferencia, Bo- 
sains pretendió que José Antonio reconociese por jefe á D. Juan 
Pablo Anaya, nombrado por el comandante de la provincia, á lo 
que se resistiói pero hubo de ceder amenazado por Bosains con la 
espada en la mano; mas como su condescendencia fué efecto de es- 
te amago, apenas Bosains había vuelto á Acasónica, cuando comen- 
zó á recibir de José Antonio comunicaciones descomedidas, puestas 
por nn español que le servia de secretario, que había sido enviado 
de Yeracruz para ofrecerle seis mil pesos por la devolución de los 
papeles de Bodega. Bosains vio entonces que no quedaba otro re- 
curso que la fuerza, y habiendo hecho marchar á Anaya para ata- 
car á José Antonio en Faso del Moral, lo siguió él mismo y decidió 
la acción, empeñada ya con Anaya, durante la cual José Antonio 
pasado por los ríñones con una lanzada, se había retirado á una al- 
tara y proponía nuevos términos de avenencia. Bosains entonces 
cargó sobre él vivamente, lo puso en fuga y habiendo dado en una 
emboscada formada por Bincon, cayó atravesado de once balazos. ^ 
Este suceso se verificó en fines de Mayo. (28) 

Con la muerte de José A^ntonio, todos los capataces de la costa 
deSotaveato se sometieron á Bosains: Bincon fué á tomar el man- 
do de la de Barlovento, Aguilar huyó á unirse con Bayon en Za- 
catlan, quedando reconocido por comandante de la provincia Ana- 

(28) He referido el suceso tal como lo cuenta Rosaíns: Teran dice que fué 
UDa traición que se le hizo á José Antonio, j que Rosaíns para satisfacer su 
venganza pasó á caballo varias veces hollando el cadáver ensangrentado de su 
enemigo. Lo de las propuestas hechas por José Antonio y la emboscada for^ 
mada por Rincón, dá mucha verosimilitud á lo que Teran dice. 



80 HISTORTA DE .MÉXICO. 

yn y por su segundo D. Guadalupe Victoria, ¿ quien Rosains as- 
cendió á coronel, sirviéndole de padrino para ponerse las insignias 
de ese grado el cura Correa. Eosaii^s hizo que Victoria, en quien 
quedó el mando por ausencia de Anaya, refcorriese todos los pun- 
tos en que había destacamentos, y éste pronto se hizo amigo dé los 
jarochos, que le llamaban i»D. Guadalupe.» Estando. como ellos 
siempre á caballo, durmiendo en el campo raso ó en alguna mala 
choza de cañas, sin más provisiones que alguna carne seca atada á 
las ancas del caballo, Victoria tenia todas las calidades necesarias 
para la vida errante de los insurgentes de aquella provincia, y sus 
primaros sucesos en el mando de que acababa de encargarse le die- 
ron mucha reputación/ El mayor de la Columna de granaderos D. 
Miguel Menendez, salió de Jalapa el 19 de Junio escoltando el co- 
rreo, pasajeros y algunas cargas: el 22 al llegar á los Manantiales, 
intentó desalojar á los insurgentes de una altura que ocupaban es- 
torbando el paso, y fué muerto, llegando el convoy con dificultad á 
Santa Fe, con el enemigo siempre a Ja espalila. (2í)) Hizo Victoria 
algunas presas con que atrajo gente, y el comercio no encontrando 
protección en los convoyes, se siguió haciendo por medio de los in- 
surgentes. Con este fin Kosains dirigió al consulado de Veracruz 
una comunicación, ofreciendo toda seguridad á los españoles y á sus 
efectos que caminasen fuera de convoy, mediante el pago de la pen- 
sión que estableció, y aunque no tuvo contestación de aquel cuerpo, 
comenzó á salir carga de la plaza. Esta medida tan útil á los insur- 
gentes, á quienes iba á proporcionar abundantes recursos, no pudo 
tener efecto por el desorden en que aquellos se hallaban y por el 
eual, la carga que habia pasado con seguridad por entre los descon- 
tentos que obedecían á Rosaíns, estaba sujeta á nuevos graváme- 
nes ó era robada en otros puntos. (30) 

(29) Eq la gaceta de 1? de Setiembre núm. 652, fol 977, se publicó el par- 
te de D. Teodoro Chicheri, que sucedió en el maudo á Menendez, cuyo retar- 
do manifiesta que el camino estaba enteramente cortado. El comercio de Ye* 
racruz hizo á Menendez un suntuoso funeral j exequias. 

(30) Copiaré aqai las palabras del mismo Rosains, en su estilo tosco j gro- 
sero: **á los que se daba pasaporte en Veracruz, dice, les cobraban otra pen- 
sión en Santa Gertrudis, los pelaban en el Pinar 6 Piedras Negras, y los deso- 
llaban en adelante. Tuve el bochorno de que en Veracruz me dijesen que no 
se oumplia, y de confesar que no había orden entre nosotroí») por lo que con* 
tinuaron los conyoyes.*' Relación histórica, fol. 8. 



-<N 



HISTORIA JM^^ 81 

El virrey ademas renovó con la mayor severidad, las órdenes que 
ya había dado contra este tráfico, mandando que se decomisase 
todo efecto que no caminase en convoy, con otras penas á los con- 
traventores, (31) lo que dio motivo á muchas contestaciones con 
aquel consi^ado. Aunque Kosains conociese que las cosas queda- 
ban todavía mal aseguradas en la provincia de Veracruz, y que és- 
ta ofrecía grandes ventajas para sostenerse en ella, se resolvió á pa- 
sar á S. Andrés, en donde Rayón le propuso concurrir con é 1 el 2 
de Julio, y con este objeto se puso en marcha para aquel punto, 
aunque en el camino tuvo motivos para desconfiar de la buena fé 
de aquel. Pero antes de ocuparnos de la continuación de las desa- 
venenciíis do estos dos jefes, es menester ver lo que habia ocurrido 
con Osorno hasta este periodo. 

El 25 de Febrero se dio aviso al comandante de Tulancingo co- 
ronel D. Francisco de las Piedras, de que una partida de insurgen- 
tes estaba recogiendo grano á corta distancia de aquel pueblo, y 
para perseguirla mandó salir al teniente de granaderos del Fijo de 
Veracruz D. José Toro, con treinta y dos granaderos de su compa- 
ñía y veintitrej caballos. Aunque al llegar Toro a la hacienda de 
S. Nicolás se echó de ver que los enemigos eran en número con* 
siderable, empefió indiscretamente el combate, en el que fué en- 
vuelto por un trozo de caballería que le tomó la retaguardia, que- 
dando muerto el mismo Toro, algunos de sus soldados y prisioneros 
los demás, pues solo escaparon algunos dragones. Todo el vecinda- 
rios del lugar estaba sobre las azoteas viendo la acción, y notando 
que ésta se empeñaba, mandó Piedras á los suyos un refuerzo d© 
sesenta hombres á las ordeños del teniente Vasconcelos, y se dispo- 
nía á salir él mismo con toda la guarnición. Todo fué tarde, pues 
los insurgentes se habían retirado á Singuilucan llevándose á los 
prisioneros, á los que amenazaron dar muerte si eran persegui- 
dos. (32) 

El siguiente día 26 se presentó de improviso Osorno con todas^ 
sus fnerzas, que consistían en quinientos hombres de tropa regula- 

(31) Bando de 8 de Julio, inserto en la gaceta del 9, num. 596, fol. 737. 

(32) Parte de Piedras. Gaceta de 10 de Marzo, nüm. 637, ful. 261, y Bu»- 
tamante, Cuadro hi^tórico tom. S^^^fol. 25, con reierencia á iroticias que le di4 
nh testigo preaencial. 

TOMOIV.—II. 



82 HISTORIA DB MÉXICO 

rizada y unos dos mil de chusma, (33) sin que Piedras hubiese te- 
nido noticia alguna de su marcha, con lo que se previno á la de- 
fensa, situando su gente parte en las cortaduras de las calles de- 
fendidas con parapetos y artillería, y el reato en lo alto do la igle- 
sia y su cementerio. Osorno dio vuelta al rededor del pueblo 
sin empeñar la acción, hasta que ocupando el cerro que domina 
la población, puso en él una bandera blanca, y dirigió á Piedras 
á las once de la mafiana una pomposa intimación, cosa que era muy 
del gusto do los insurgentes, á la que éste contestó en términos no 
menos pedantescos y ofensivos. (34) Osorno hizo entonces poner en 
el mismo paraje una bandera encarnada, y en el acto de cambiar és- 
ta por la'blanca, cayó muerto atravesado de un balazo que le tiraron 
los realistas que ocupaban la parroquia, el que ejecutaba esta opera- 
ción. Comenzó entonces el asalto, en el que fué muerto un sobri- 
no de Osorno, quien desistió del ataque al cabo de tres horas vol- 
viendo á la posición del cerro, desde cuya cumbre continuó tiran- 
do algunos tiros, hasta que se retiró á las cinco de la larde. Pie- 
dras no intentó seguirlo con la corta fuerza que tenía, estando ín- 
tegra la de Osorno que se volvió á su cuartel de Zacatlan. Des- 
pués de esta acción, Osorno continuó dominando en los llanos de 
Apam, pues aunque hubo varios reencuentros y se enviaron fuer- 
zas considerables en su persecución á las órdenes de Barradas (e), 
Conti (e) y Llórente (e), él supo burlar las combinaciones de estos 
jefes y fué menester destinar mayor número de tropas á las órde- 
nes del coronel del batallón de Lobera, Márquez Donallo (e), que 
tomó el mando de todas líis que operaban en aquel distrito, y este 
era el estado de las cosas cuando llegó Rayón á Zacatlan. 

En la situación casi desesperada en que se hallaba.n los insurgen- 
tes, un suceso inopinado vino á reanimarlos con ilusiones que pres- 
to se disiparon. El P. franciscano Fr. José Antonio Pedresa, dio 
aviso á Rayón con fecha 22 de Junio, de Nautla, de haber desem- 
barcado en aquella barra el 20 del mismo mes el general Hubert, 
que decia ser enviado por el gobierno de los Estados-Unidos, cu- 

(33) Asi lo dice Piedras en bu parte: Bustamante dice que eran como 800. 

(34) Véanse ambas en la gaceta citada, fol. 265 y 66. La de Piedras tiene 
esta dirección: ^'al rebelde Josó Osorno^ general de la farza." 



HISTORIA DE MÍXIGO. 83 

yos papeles aseguraba el Padre haber visto, y que renia con el ob- 
jeto de tratar sobre los medios de coadyuvar á la independencia 
mexicana. (35) Igual aviso dio Serafín Olarte, que fué por este 
tiempo 4 Zacatlan á pedir municiones de que Bayon se proveyó. 
Con tan agradable noticia, Bayon mandó al intendente Pérez, uno 
de sus más adictos parciales, á recibir al supuesto enviado, pero 
Bosains se habia adelantado y lo kabi^, hecho dirigirse á él por me- 
dís de Anaya. El congreso, que en sus frecuentes variaciones de 
residencia según el riesgo que corria, estaba entonces en Tiripitío,, 
cerca de los Laureles en la provincia de Michoacan, informado por 
Bayon de todo lo ocurrido, con la mas extrafia credulidad dio fé á 
Cuanto se le decia y mandó solemnizar con regocijos públicos la lle- 
gada del enviado, á quien según los informes del P. Pedresa, debían 
seguir varios buques cuyos nombres dio y el de los capitanes que 
los mandaban^ conduciendo armas y municiones, al mismo [tiempo 
que se verificarla un desembarco de seis mil hombres en Tampico. 
(86) El pretendido enviado, que no tenia encargo jainguno del gobier- 
no de los Estados-Unidos, ni era más que uno de los piratas que 
infestaban entonces el mar de las Antillas, desde los islotes de Ba- 
hama, con la bandera de Cartagena y de otros de los gobiernos de 
la América del Sur, (37) estaba en camino para S. Andrés acompa- 
fiado por Anaya, esperándolo en aquel pueblo Bosains^ que habia 
venido á la cita dada por Bayon que no concurrió á ella, cuando 
Hevia, que con la mayor actividad seguia los movimientos de Bo- 
sains, entró en el mismo lugar con su división. 

Bosains, sabiendo la proximidad de Hevia, salió precipitadamen- 
te de aquel pueblo y se retiró á S. Hipólito, distante siete leguaa 

(35) Bastamante, Cuadro liistórioo, tom. 3?, fol. 55 habla muy de paso d^ 
todo este incidente, que se halla por menor entre los documentos de 1^ causa, 
de Rayón, ea la que está la copla de la carta del P. Pedresa á Rayón, y todo 

. lo que se dijo en Michoican en el congreso, remitido al virrey por el coman* 
dante Landázuri, á quien dieron todas estas noticias los confidentes qu$ tenia, 
•n los lagares ocupados por los insurgentes. El nombre del Padre se pone en 
estas comanicaciones ^^José,^* pero era ''José Antonio/' como aquí se dice. 

(36) Véase en el apénd. documento uúm. 3, la proclama publicada por Ra^ 
yon con este motivo. 

(37) Yéase en el apéndice documento núm. 8 lo que acerca de Humbert di^ 
jo Rosains en bu informe al virrey. 



84 HISTORIA DS M¿ZICO. 

de él, en donde no pensaba permanecer más de veinticuatro horas; 
pero habiendo de llegar et dia siguiente á S. Andrés Humbert con 
Anaya, se detuvo para despachar correos por todos los caminos, pre- 
viniéndoles no pasasen las cumbres del volcan y se dirigiesen á 
Quimistlan, á dcnde envió dinero para su obsequio. Aprovechando 
esta demora Hevia, que tuvo aviso del lugar á donde Rosains se 
babia retirado, hizo salir en su alcance en la noche del 1* de Ju- 
lio al mayor Santa Marina, guiado por caminos extraviados pur el 
mismo que habia dado el aviso, y fiunque impedido por un fuerte 
aguacero no pudo llegar hasta el amanecer del dia 2, pero habién- 
dose dnrmido la avanzada de Rosains, fué éste sorprendido; su ca- 
ballería huyó á pretexto de ir á buscar á Arroyo, y aunque quisa 
hacer frente con la infantería, ésta entró en desorden sin poder 
contener á los soldados, ni aun poniéndoles las.pistolas á los pechos: 
el mismo Rosains tuvo dificultad en ponerse en salvo, habiendo co- 
jido los realistas su tienda de campaña y en ella su catre y ropa 
de uso. (38) Tomaron «idemás unos ciento cincuenta ftisilos y cara- 
binas, que aunque muchos estaban descompuestos, era una presa 
de grande importancia en la escasez de armas que tenían los insur- 
gentes: hicieron también cuarenta y nueve prisioneros, (39) que ha- 
bían sido cojidos de leva por fuerza el día antes en S. Andrés de 
los vecinos y artesanos del pueblo, á quienes Rosains en su fuga 
precipitada dejó encerrados en una cochera, no obstante lo cual, y 
sin que valiesen los ruegos del cura y vecindario de S. Andrés^ 
Hevia los manilo fusilar en el mismo sitio en que Matamoros hizo 
ejecutar al comandante del batallón de Asturias, Cándano. 

Después de esta derrota Rosains se retiró á Tehuacan, en cuyas 
inmediaciones está el cerro Colorado, y habiendo reconocido el cu- 
ra Correa su ventajosa posición, se aprovechó da ella Rosains para 
fortificarse, de suerte que á pesar de la corta fuerza con que conta- 

(38) Parte de Hevia, gaeeta de 7 de Julio, núm. 595, fal. 734, y Relación 
híi^tórida de Rosains, fol 8. 

(39) Treinta y ocho, dice Rosains: Hevia en sn parte dice que fneron cniv- 
renta y nueve. En cuanto á las circunstancias de la ejecución, sigo lo que di- 
ce Bustamaute, Cuadro histór.co tom. 3*, fol. 63, quien dice se infirmó bien 
en San Andrés y estuvo sobre el sepulcro de estos infelices, que fuó una zanja 
€erca de la iglesia de San Juan Nepomuceno, extramuros de San Andrte. 



HISTORIA DE MÉXICO. 8i 



l^a, no &6 atrevió á atacarlo Hevia que llegó á aquellas inmedíacio- 
Bcs pocos rlias después. Desde entonces el cerro Colorado vino á 
ser el cuartel general de Bosains: según los indicios de ruinas que 
en aquel lugar se encontraron, habla sido una fortaleza en los tiem- 
pos anteriores á la conquista; accesible por una sola entrada, su de- 
fensa contra fuerzas muy superiores es muy fácil, aunque por esta 
misiqa razón, no puede ser sucorrido en riguroso asedio, una 
vez dominado el único camino por el que puede recibir auxi- 
Ü08. (40) 

Habia citado Bosains á Humbert para Tehuacan, pero este qui^ 
so volverse luego á Nautla, á pretexto del riesgo que su goleta co* 
rria en la costa, pero más probablemente por el temor que debi& 
inspirarle lo que acababa de suceder casi á su vista en San Hipó» 
lito, Lo acompasó Anayacon permiso de Bosalns, con el objeta 
de formar relaciones con los Estados Unidos, (41) y también el P.. 
Pedresa; mas éste luego que llegó á Nueva Orleans, se presentó al 
vice-cónsul español D. Diego Morphy, protestando su arrepenti- 
miento, en prueba del cual le instruyó de todos los intentos de Ana-^ 
ya, (42) Este hizo admitir el pabellón mexicano que él inventó^ 
entre los que usaban los piratas, y el almirantazgo que estos teniau 
establecido en la isla Baratarla, no escaso en este género de conce • 
sienes, liizo expedir más de doscientas patentes de corso que se 
remitieron á Bosains, el cual no hizo uso más que de siete (43) j 
puso las demás en poder del congreso: mas parece que ni las siete 
que destinó Bosains llegaron á emplearse, salvándose de esta igno* 

(AO) Yease sobre eito e! segando tnanífiesto de Teran, de que se hablará en 
BU lagar, qne es nao de los papeles más instructivos publicados sobre estas 
materias. 

(11) D. Oárlos Basiamante dijo á Morelos en carta de 12 de Setiembre, fe- 
cha en Zacatlan: *^EI Sr. Humbert so ha embarcado en Nautla con el maris- 
cal Anaya, llevándose todo el pertrecho y armas que había desembarcado, con 
más, el dinero que Anaya pudo pillar." Y en otro de 19 del mismo mes: ''Es- 
te (habla de Rosains) en virtud de 6rdene8 de V. A., ha procurado impedir 
que el Sr. Humbert penetrase hasta donde nosotros estamos, el cual se ha 
marchado llevándose crecida suma de dinero, juntamente con el que se dice 
mariscal ^naya, 6 canaya." Es sabido que en América se confunde el uso a 
la y con e|1 de la 11. Gac. do 10 de Octubre de 1815, núm. 808. fol. 1106, 

(42) Certificación dada por Morphy al P. Pedresa, inserta en la gac. de 2 da 
Enero ñfi 181«, tom. VII, núm. 843, fol. 2. . 

(43) Relación histórica de Rosains, fol. 11. 



86 HISTORIA DE MÉXICO. 

minia el nombre mexicano. Anaya de acuerdo con los mismos pi- 
catas j con el apoyo de los aventureros que abundan en Nueva 
Orleans, proyectó una expedición para desembarcar en Tampico, 
^ara la cual convidó con rotulones Alvarez de Toledo, la que se 
desbarató por un papel que contra ella publicó bajo su ñrma en 
tl*es idiomas el P. Pedresa; y preparándose otra de igual natura- 
leza para las provincias internas, el presidente Madisson prohibió 
por una proclama alistarse en ella y proveerla de armas y municio- 
nes. (44) Para sacar mayor provecho de la comisiop de Anaya, 
manifestó Toledo que seria conveniente autorizar á aquel con más 
amplitud y habiéndolo propuesto Rosains al congreso, este expidió 
¿ Anaya el nombramiento de ministro plenipotenciario, previnién- 
dole en las instrucciones que le dio, pidiese al gobierno de aquella 
república un préstamo de seis millones de pesos: mas Bosains re- 
putando por estemporáneo el nombramiento y por absurdas las ins- 
trucciones, retuvo una y otra cosa (45) y quedó Anaya como agen* 
te privada. Durante su permanencia en Nueva Orleans, contribu- 
yó á la defensa de aquella ciudad atacada por los ingleses, lo que 
le ganó la benevolencia del general Jackson que le ofreció auxilios 
y con esto hizo esperar á Rosains que volvería trayéndole armas, 
que serian pagadas en la costa, lo que no llegó á tener efecto (46) 
XI P. Pedresa, al regresar á México falleció, estando embarcado 
^n el Mississipi en cuyas riberas fué sepultado. (47) 

A consecuencia de la sorpresa de S. Hipólito, Eosains y Arroyo 
«e hablan desavenido; Calzada, á quien Kosains califica de uinfer- 
iial,fi que era segundo de Arroyo, y otros de quienes el mismo di- 
ce que Iteran ladrones sueltos á título de insurgentes, u cometían 
frecuentes robos en las inmediaciones de Tecamachalco: fuese para 
reprimirlos ó porque alguna de sus partidas se acercó á Tehuacan 
más de lo ordinario, Bosains mandó contra ella otra inferior en fuer- 
za, que fué inmediatamente batida y muerto un sobrino de Ko^^ains 
que la mandaba, llamado Benitez. Bosains ardiendo en cólera, re* 

(44) Gac. citadafol. 3. ^ 

(45) Relación hist. de Rosains, f. 13. En el informe al virrey, apéndice nú- 
mero 6, dice: ''que íiabia mas disparatea qne renglonesn en estas instrucciones. 

(46) ídem fol. 12. 

' (47) Certificación del capitán general de Yucatán, en la gaceta citada. 



\ 

N, 



HISTORIA BB MÉXICO. 87 



solvió satisfác erla en la persona de un desgraciado en cpya casa en- 
contraron los suyos unos caballos que dijeron ser de Arroyo, por 
lo que lo llevaron preso y se lo presentaron, y a\inque logró evadir- 
se y tomar asilo en la parroquia de Tehuacan, lo hizo extraer de 
ella y fusilarlo, siendo después el cadáver arrastrado por una muía 
en las calles de la dudad. (48) Eosains pretende que éste era sol- 
dado de Arroyo, y que fué el primero que hizo fuego sobre Beni* 
tez, habiendo mandado arrastrar su cadáver, nporque estas exte- 
rioridades se hacian necesarias, tt para medio contener á aquellos 
hombres bestiales. Desde entonces la enemistad entre él y Arroyo 
se hizo irreconciliable, aunque éste último trató de satisfacerlo por 
una carta prometiendo servirle de soldado; pero nunca pudo per- 
donarle que le hubiese tomado sus caballos, la mayor ofensa para 
un hombre del campo, y entre ellos uno de particular eatima- 
cioD. (49) 

Los últimos sucesos habian hecho llegar á su colmo las rivalida- 
des entre Rayón y Rosain?. Después de la derr'^ta de S. Hipólito 
el intendente Pérez hizo fijar rotulones en S. Andrés, tratando á 
Rosains de ladrón y de intruso: circuló órdenes á los puntos por 
donde se suponía que habia de pasar retirándose á la Mixteca, y 
las dio á Arroyo previniéndolo lo matase, y condujese presos con 
grillos á los oficiales que lo acompañasen, (50) y por último, Rayón 
pasó pop cordillera una orden contra Rosains, que éste calificó de 
••libelo infamatorio tt en el papel que publicó en 17 de Julio en Te* 
huacan con el título de m Justa repulba.tr en el que pintó á Rayón 
con los más negros colorea, acusándolo de haber asesinado á Iriar- 
te (51) y á Ortiz, (52) de haber usurpado á López la gloria de la 
defensa de Zitácuaro, (53) de haberse apoderado de la presiden- 
cia de la junta y de haber resistido la reunión del congreso. Rayón 
dirigió á éste una vindicación, con el título de ulnforme contra el 

(48) Teran, primera manifestación, fol. 11. Bust. Cuad. hist., fol. ^3, dice 
que este hombre estaba preso por una falta ligera, y que Ropains lo habia 
mandado poner en libertad, euando se supo la muerte de su sobrino. 

(49) Llamábale ''el colchón," sin duda por la suayidad de su paso. 

(50) Rosains, Relación hÍBtórica. 

(51) Véase en el tomo 2? 

(52) ídem. 

(53) ídem. 



88 . HISTORIA DE ÚÉXICO. 



^#^>^*^^ 



papel circulado por Rosains^n del que he tenido motivo de hacer 
mención en otra parte, hablando de las causas de la ocupación de 
Oaxaca por los realistas. (54) No economizando ni uno ni otro las 
injurias en estos papeles, nada dejaban que hacer á los realistas, 
confirmando ellos mismos lo que estos echaban en cara á los 
insurgentes, y desacreditando así más y más la causa que defen- 
dian. 

£1 congreso instruido de estas diferencias resolvió comisionar á 
los diputados Bustamante y Crespo para que oyesen en juicio á 
Bosains y á Eayon, encargiíndose entre tanto del mando que am- 
bos se disputaban el brigadier Don Francisco Arroyare, que con- 
dujo las órdenes ai efecto. Los jueces comisionados citaron á Ro- 
sains á comparecer en Zacatlan: pero como allí estaba Bayon coa 
gente armada, rehusó presentarse pretendiendo que el juicio fuese 
en Tehuacan y tampoco se manifestó dispuesto á entregar el mando 
á Arroyave, el cual hubo de persuadirse que en el caso en que se 
hallaba, las órdenes del congreso nada vallan, no habiéndole dado 
fuerzas con qué hacerlas ejecutar. Todas estas providencias en vez 
de remediar el mal no hicieron más que aumentarlo, pues aunque 
Rosains pretende que el congreso, en consecuencia de lo que el mis- 
mo le informó las mandó derogar, previniendo á Rayón y á Busta- 
mante que fuesen á ocupar sus asientos en aquel cuerpo, á Pérez 
que obedeciese á Rosains y que Arroyave quedase bajo sus órde- 
nes para que lo emplease en lo que lo juzgase útil, ó se volviese á 
la inmediación del congreso, sus enemigos niegan que así fuese, lo 
que prueba que estas órdenes contrarias no fueron conocidas así 
como no fueron observadas. Rosains no obstante se esforzaba en 
afirmar y extender su poder, estableciendo contribuciones sobre las 
ñncas rústicas, lo que le proporcionaba recursos para pagar su gen- 
te, lo que jamás se habia hecho en aquella provincia, en donde 
los insurgentes nunca hablan contado con otra cosa que con el pi- 
llaje. 

Auque las tropas reales habían sido recibidas en la provincia de 
Oaxaca con las demostraciones más extremadas de adhesión, sa- 

(54) Todos estos docameDtos han sido publicados por Juan Martifiana, ea 
u ^Terdaderb origen de la reyolacion de Nueva España/^ 



HI8T0BIA DE MÍXICO. 89 

liendo á encontrarlas con mil aplausos por donde pasó el coronel 
Alvarez y su división, adornando con flores las calles, llenándolas 
de bendiciones á porfia los indios y demás clases de habitantes, (55) 
y proveyéndolos de víveres sin querer recibir el precio de éstos, (56) 
no habia sucedido lo mismo en la parte de aquella provincia que 
confina con la de Puebla, formando los distritos contiguos de una y 
otra el territorio que se llama la Mixteca, reunión de [valles po- 
blados, fértiles y ricos entonces con el trato de la ganadería, cuyas 
vertientas forman diversos ríos que todos caen en el Mixteco, el 
cual va á engrosar el de Mescala. Alvarez destinó á aquel rumbo 
al teniente coronel D. Manuel Obeso, á quien habia dado el mando 
del batallen de Saboya, con algunas compañías de este cuerpo y de 
dragones de San Carlos, con las que marchó á Tlajiaco en busca 
del coronel Chepito (57) Herrera, que con alguna gente se halLaba 
en aquel punto. Hallólo Obeso abandonado el 24 de Abril, habién- 
dose retirado Herrera al cerro del n Coyote, n en el que fué fácilmen- 
te desbaratado por las tropas que Obeso mandó en su seguimiento: 
este jefe recomienda en su parte al religioso dominico Fr. Bernardo 
Fernandez, quien con el machete en la mano cargó sobre el enemi- 
go al frente de la tropa, y presenta su conducta para que sirva de 
estimulo á los demás de su clase. (58) Obeso dio demasiado pron- 
to por concluida su expedición, pues los dispersos se reunieron en 
otro cerro al Oriente de Tlajiaco, que aunque no muy elevado era 
de difícil y áspera subida: Obeso aumentadas sus fuerzas con al- 
guna tropa del batallón de Lobera y do los patriotas de Teposcolu- 
la, dispuso el ataque por cuatro columnas formadas de distintos 
cuerpos, para que sirviese de estímulo la rivalidad de éstos^ que- 
dando la caballería tendida en la llanura, para impedir que los in- 
surgentes en su fuga, de que no dudaba, tomasen el camino del 

(55) Parte de Alvarez de 13 de Abiil, inserto en lagac. de 3 de Mayo, nú. 
mero 562, fol. 661. 

(56) Carta de D. Martin José Uranga, de 1? de Abril, en Oaxaca á D. Mi- 
guel Aldncin de Pnebla, pnblicada en la gac. de 16 de Abril, num. 656, fol- 
407; 7 proclama de AWarez en la misma gacetr. 

(57) Chepito se usa en Móxico como diminutivo de José, pero en sentido 
bnrlesco ó de desprecio. 

(58) Parte de Ortega, de Puebla, 2 de Mayo, gaceta del 5 del mismo, uú* 
mero 623, fol. 407. Parte de Obeso de 24 de Abril, gac. de 19 de Mayo, núm. 
670, foL 537. 

TOMO IT.— 12 



90 HISTOllTA DE MÉXICO. 



^^^^^^^^^^^^m 



pueblo de la Magdalena; pero éstos aguardaron con serenidad que 
las columnas de ataque empezasen á subir por las faldas de la altu- 
ra, y entonces, aunque haciendo poco fuego, pues no tenían armas^ 
comenzaron á rodar piedras grandes, como en tiempo de la conquis- 
ta despeñaron los mexicanos en los peñones inmediat09 á la capital 
»»las galgas n que tanto amedrentaron á los soldados de Cortés, se- 
gún refiere Bernal Diaz. Los de Obeso, habiendo sufrido mucha 
pérdida, tuvieron que desistir del intento y se retiraron harto mal- 
tratados á Teposcolula. Esta acción se verificó el 29 del mismo 
Abril; y se llamó del »« Cerro Encantado, u nombre que acaso serle 
dio en esta ocasión, por el inesperado quebranto que los realistas 
sufrieron en él. (59) 

Llegó en esta sazón á la Mixteca Don Kamon Sesma, enviado 
por Rosains después de la dispersión de la barranca de Jamapa ó 
de Huatusco, como en su lugar viraos, para dar impulso á la revolu- 
ción en aquel distrito. Herrera habia sido nombrado por Rayón, y 
habia formado en el cerro de Silacayoapan un atrincheramiento, 
previendo que los realistas después del suceso del Cerro Encanta- 
do, vendrian en su busca con mayores fuerzas. Sesma hizo prender 
á Herrera que apenas tenia noticia de las disensiones entre Rosains 
y Rayón y lo remitió al primero de éstos, cuando por su buena suer- 
te se encontró en ol camino con Terán, (CO) que habiéndose sepa- 
rado de Rayón se dirigía á la Mixteca. Terán lo hizo poner en liber- 
tad, haciendo ver á los que lo conduelan, el riesgo á que se expo- 
nían teniendo que caminar por un país ocupado por partidas nu- 
merosas de los realistas, y arabos volvieron á Silacayoapan, donde 
Herrera se reconcilió con Sesma y todos trabajaron en prevenirs^^ 
para el ataque que esperaban, haciendo fundir los cañones de plo- 
mo del órgano de la iglesia, para proveerse de balas. 

No tardaron en efecto los realistas en presentarse con fuerzas 
considei-ables y seis cañones, viniendo á su cabeza el mismo Alva- 
rez, y el 27 de Julio se situaron en una loma paralela á la que tenían 
fortificada los insurgentes. Alvaiez tomó suj disposiciones para el 

(59) Nada de esta acción se halla eti las gacetas del gobierno, en las qne 
siempre se omitían los sucesos adversos. La he tomado de Bustamante, Cuar 
dro histórico, tom. 3?, fol. 283. 

(60) Teran, primera manifestación, fol. 8. 



HISTORIA BU MÉXICO Ot 

ataque é hizo que el mayor de Saboya Travesí, asaltase una de las 
baterías de los sitiados, avanzando contra ella las dos piezas más 
pequeñas de su artillería; pero no solo fué rechazado, sino que en 
una salida que hizo Terán en la noche siguiente con sesenta hom- 
bres decididos, se apoderó de las dos piezas que custodiaba el ca- 
pitán Pérez de Lobera, con cien hombres de su cuerpo y del ba- 
tallón de Guanajuato. Alvarez no quería dar crédito á tal su- 
ceso, de que le dio aviso uno de los soldados que habían huido 
en dispersión, y mandó para cerciorarse á su ayudante García, con 
órd^ñ de fusilar al soldado si no era cierto lo que decía; pero hu* 
bo de convencerse, no solo por el informe del ayudante, sino 
también porque al dia siguiente comenzaron á usar los insurgen- 
tes contra los realistas, las dos piezas tomadas que habian subi^ 
do á sus trincheras. Kosains por esta acción brillante propuso & 
Terán para coronel, dándole un escudo de distinción al mismo y á 
los sesenta hombres que lo acompañaron, y todo fué aprobado por 
Morolos como generalísimo. (61) Entonces Alvarez levantó el sitio 
con no poco desaire y situó parte de sus tropas en Teposcolula, ha- 
ciendo construir fortificaciones, para protejer el paso de los con- 
voyes que salian de Izúcar, en el mismo Teposcolula, Tlajiaco y 
Yanhuitlan, en donde se fortificó el cementerio de la iglesia, lo que 
sirvió de pretexto para sacar grandes sumas del erario, cuando se 
hacia trabajar de balde á los indios de los pueblos por tareas for- 
zosas. 

Algún tiempo después se presentó en Silacayoapan D. Vicente 
Guerrero, á quien Morolos despachó desde Coahuayutla, con el 
mismo encargo que Rosains habia dado á Sesma, de promover la 
revolución en la Mixteca; pero detenido por una enfermedad, no 
habia podido llegar antes. Sesma recibió mal al nuevo compañero, 
y aun temió que éste hiciese que lo abandonase su gente, por lo 
que resolvió alejarlo, y al efecto le mandó que se presentase á Ro- 
sains en Tehuacan, dándole para que lo acompañasen cincuenta 
hombres montado^^, pero desarmados, asegurándole que Rosains lo 
proveería de armas. Hizo le precediese un D. Francisco Leal, lie* 

(61) Nada de esto se publico por el gobierno: habla de esto Busiamante 
tomo 3*1 fol. 289, j Teran, primera manifestación, folio citado. 



92 HISTORIA DK MÉXICO. 



vando cartas para Rosains; pero en el rio de Tecachi alcanzó Gue- 
rrero á Leal, y hablando sobre líis circunstancias extrañas de la co- 
misión de ambos, se resolvieron á abrir las cartas que Leal condu- 
cía y las que Sesma habia dado al mismo Guerrero: en ellas reco- 
mendaba á Rosains que no diese á éste mando alguno, y que para 
tenerlo á la vista, lo nombrase comandante de su escolta. Con co- 
nocimiento de tales recomendaciones, Guerrero resolvió no conti- 
nuar su viaje i Tehuacan, y siguiendo las orillas del Tecachi, fué 
á acampar al cerro de Papalotla, sin reconocer ya á Rosains ni á 
Sesma. (62) 

Aunque en las provincias del Interior fueron frecuentes las ac- 
ciones entre las multiplicadas partidas de insurgentes que las ocu- 
paban, con excepción de los pueblos fortificados, y las tropas rea- 
les destinadas á perseguirlas, no hubo en el período de que vamos 
hablando, suceso ninguno importante: la fortuna algunas veces fa- 
voreció á los insurgentes, compensando, aunque débilmente, las 
pérdidas que habían experimentado. En todas partes se peleaba y 
en todas se cumplía exactamente la orden del virrey para fusilar á 
los que fuesen cogidos con las armas en la mano, haciendo lo mis- 
mo los insurgentes con los realistas que caían en su poder: la escena 
de desolación era la misma en toda la extensión del reino, y en las 
gacetas de aquel tiempo no se encuentra otra cosa que partes de 
comandantes de pueblos y de partidas de tropa, que siempre ter- 
minan con haber fusilado á los prisioneros, distinguiéndose entre 
todos el coronel Ordofiez, D. Manuel de la Concha y otros de los 
jefes que dependían de la comandancia de Toluca, en cuyos diarios 
de operaciones apenas se halla algún dia en que no hubiese habido 
ejecución, y muchos en que ésta fué de varios individuos. (63) 

(62) He tomado de Bustamante, Cuadro liistórico tom. 3*, fol. 264, estos 
hechos, de que no habla Rosaius en su Relación histórica; y de ósta se toma- 
rán otros relativos á sus diferencias con Guerrero. 

(63) En el diario de una excursión que hizo el comandante de Toluca, co- 
ronel D. Lorenzo de Ángulo Guardamino con sus subalternos Concha j Ama- 
dor, inserto en la gaceta de 6 de Marzo de 1814, núm. 534, fol. 238, que duró 
17 dias' desde el 18 de Enero á (3 de F^ebrero, se dice en el resumen que 
fueron fusilados un brigadier, un coronel, cinco capitanes y dos soldados: to- 
tal diez 7 nueve. El brigadier se llamaba Francisco Herrera, y fué cogido en 
ía hacienda de Angangueo el 13 de Febrero por D. Juan Amador, ahora ge- 
neral y entonces teniente de Fieles delPotosiy quien lo mando fusilar allí mis 



HISTORIA DE MÉXICO. 93 

En la Nueva Galicia, las operaciones mas activas eran en los con- 
tomos de la laguna do Chápala, en los cuales y en el ataque de la 
isla de Mescala, las armas reales habian sufrido algunos reveses, 
(64) Desde el campamento establecido en Tlachichilco al Norte de 
!a laguna, las fuerzas marítimas reunidas allí hostilizaban á los de 
la isla, que con sus canoas armadas salian á la ribera á proveerse 
de víveres y leña, mientras que las ti-opas de tierra les estorbaban 
BUS desembarcos. Al Sur de la laguna operaba con estos objetos la 
sección del teniente coronel D. Manuel Arango, con quien so juntó 
la que mandaba Cuellar en el pueblo do Teocuicatlan, y el 1 P de 
Mayo salieron ¿ atacar á la reunión de insurgentes que capitanea- 
ba D. José Trinidad Salgado, situándose en la estancia de los Co- 
rrales. Salgado, fingiendo retirarse, ocultó su principal fuerza en 
el monte y solo dejó á la vista una partida, en cuya persecución se 
empeñó Arango; mas encontrándose rodeado quiso retirarse, y car- 
gando entonces Salgado con todas sus fuerzas, huyeron los realis- 
tas perdiendo cuatro cañones, mucha parte de su armamento y nú- 
mero considerable de muertos y prisioneros, entre los cuales se 
contaron Arango, Cuellar y el P. capellán. Llegó á la Fazon el Dv. 
Co5, que se había separado del congreso por habérsele nombrado 
comandante de las provincias de Guanajuato y Michoacan, á la úl- 
tima de las cuales pertenecían las tropas que habian obtenido esta 
ventaja, el cual mandó fusilar á Arango y dirigió una proclama á 
los soldados por su buen comportamiento. Hizo lo mismo Morolos 
el 9 de aquel mes desde el cuartel de los "cincuenta pares, n que 
era el cerro de Atijo, concediéndoles por premio una palma en el 
brazo izquierdo arriba del codo. (65) 

mo. Desde la hacienda de la Gavia, destacó Guardamino el 10 de Febrero á 
GoDcha con cuarenta patriotas, para que en el pueblo de Tejaquique, sjiprea- 
diese al hijo del cabecilla Montes de Oca, que habla sido ca^adt» por el cuia 
^ÍD8ur|$ente de Malacatepec, Miranda, y celebraba su boda en aquel pueblo. 
Concha cogió al novio, á un hermano de éste y á otros des insurgentes y todo 
lo correspondiente al fü^tejo: el novio y los otro» don fueron fusilados á la en- 
trada de Toluca en la mHñaua del viernes 11 de Febrero, y la novia tan pron- 
to viuda, quedó encargada al cuidado de la madrina. El hermano de Montes 
de Oca no sufrió peua alguna, por estar indultado y no haber vuelto á to- 
mar las armas, habiendo solo concurrido á la boda. 

(64) Véase tomo 3? de esta obra. 

(65) 'Buttamaata, Cuadro hi.stórioo, tomo S"* fol. 86, ha publcido el p^rte 
qae dio Salgado á Cos, en el que supone que los realistas eran quiuientOA^ 



94 HISTORIA DE MÉXICO. 

Situado el cuartel general del ejército llamado del Norte en .4Lcáin> 
baro ó Maravatío, Llano que mandaba aquellas tropas destinó dos 
divisiones de ellas al S. O. y N. E. de Valladolid. El coronel D. 
José Antonio Andrade, que habia marchado á México con el con- 
voy desgraciado en que habia sido destruido en el Palmar el bata- 
llón de Asturias, (66) para ser juzgado pot la sorpresa que los in- 
surgentes hicieron á la garita de Orizava cuando era comandante 
de aquella villa, llevándose gran número de muías, (67) habiendo 
sido absuelto, se hallaba á la cabeza de su regimiento de drago- 
nes de Tulancingo, que hacia parte de aquel ejército, y Llano le dio 
el mando de la primera de estas divisiones: dirigióse desde luego 
con una fuerza de seiscientos hombres (Abril) hacia Zitácuaro y 
Tajimaroa, en persecución de D. Benedicto López, que no tenien- 
do más que cortas reuniones de indios desarmados, huy6 sin hacer 
Trente en ninguna parte, (68) pasó después hacia Pátzcuaro y se 
extendió hasta la Piedad, poniéndose en comunicación con las tro- 
pas de Nueva Galicia que mandaba el brigadier Negrete, (69) y 
destacando dos secciones de las suyas, la una bajo el mando de 
Antoneli y la otra del capitán del regimiento de S. Carlos D. Mi- 
guel Béisteguí, éstas batieron á los insurgentes en todas direccio- 
nes, j en la entrada que el último hizo en Pátzcuaro el 8 de Julio, 
fué muerto Felipe Arias, uno de los jefes más distinguidos de aquel 
rumbo. Andrade, combinados sus movimientos con Negrete, de 
quien recibió setenta mil pesos para pago de sus tropas, siguió sus 
excursiones por los Reyes, Periban, Uruapan, Ario y Zacapu, pre- 
cediéndole siempre el activo Béistegui con la partida que manda- 
ba. (70) 

número que creo exagerado, pues no habia secciones tan considerables en 
Naeva Galicia y es de creer no pasasen de trescientos hombres, asi como que 
los insurgentes serian más de los quinientos que Salgado dice. Dudo tam* 
bien que Arango tuviese cañones, pues no los solian llevar las divisiones vo» 
lantes. En esto exageraba uno y otro partido para hacer parecer mayores süb 
ventajas. 

(66) Tomo 3* 

(67) Tomo 3* 

<68) Gaceta de 10 de Mayo núm. 665 fol: 485. 

(69) Parte de Andrade, de la Piedad, de 10 de Junio. Gaceta de 10 de Ju- 
lio, Dúm. 601, fol. 796. 

(70) Véanse los diversos partes de Andrade, con los que aoompafta ¿te Béia- 
tegui, en las gac. de Setiembre de este afio. 



HISTORIA DB MÉXICO. 95 

Al aproximarse Andrade á las poblaciones, huian despavoridos 
todos los hombres, arredrados por las amenazas de los insurgentes 
ó llenos de terror por las ejecuciones djB Andrade, lo que hizo que 
éste publicase un bando en Zacapu el 7 de Julio, imponiendo por 
castigo la prisión de las familias é incendio de las casas de los que 
huyesen, y que á su vuelta, si no encontraba enmienda, arrasaría 
el pueblo, y en el de Erongarícuaro, con el mismo motivo amenazó 
que quintarla las casas del pueblo en bienes y familias, en ejecución 
de lo cual á su regreso á Zacapu, mandó conducir á Valladolid las 
familias que allí encontró de varios de los jefes. (71) 

El congreso tenia que variar de residencia, según se veia obligado 
á abandonar los lugares amenazados por Negrete y Andrade: de 
Uruapan, en donde permaneció cosa de tres meses desde su llega- 
da de Tlacotepec, pasó á la hacienda de Santa Efigenia; de ésta á 
la de Púturo, y por último, estuvo algún tiempo en la de Tiripitío, 
inmediata á la de los Laureles, de donde se trasladó á Apatzingan. 
i^unque estas frecuentes traslaciones no fuesen difíciles por el es- 
caso número de individuos que componían aquel cuerpo, éstos se 
hallaban expuestos á continuos riesgos y sujetos á las mayores prí- 
yaciones: rara vez recibían algún prorrateo en reales, que nunca ex- 
cedía de cinco á seis pesos: dábaseles ración de víveres, lo mismo 
que á los soldados de su escolta, que eran ochenta hombres desna- 
dos 7 desarmados, pues no tenían mas que cinco fusiles que seryiau 
para dar la guardia, pasando dq unos á otros cuando ésta se mu- 
daba, y estas raciones se reducían á los alimentos más groseroSi 
consistiendo en a^róz y carne, algunas veces sin sal, haciendo vida 
coman, alojándose en las chozas que encontraban, y por no tener 
éstas capacidad bastante, las sesiones se tenían bajo los árboles» 
(72) pues siempre en medio de tantas penalidades, continuaban en 
el desempeño de sus funciones. En Sta Efigenia se le unió Morolos, con 
toda la fuerza que había organizado en Atijo, que ^ran unos tres- 

(71) Véase todo esto en las gacetas del mes de Setiembre: 

(72) Asi refiere Bastamante, Cuadro histórico, tomo 3?, fol. 148, haberse 
reññcado en la hacienda de la Zanja, jariediccion de Urechoj al pasar para 
ApatzÍDgan, en donde se tayieron las sesiones bajo unos naranjos, y en el lla- 
no de lo8 Atunes, pasado el rio del Marqués, pasaron los diputados la noche 
i oampo raao. 



96 HISTORIA DR MÍXICO. 

cientos hombres: quedóse con ellos en la hacienda cercana de Pe- 
dro Pablo, á donde fué á cumplimentarlo una comisión del congre- 
so. Este, para desmentir las especies que corrían de sus diferencias 
con aquel jefe, publicó un manifiesto en Tiripitío en 14 de Junio, 
en que intentó persuadir ser falsas las noticias divulgadas por el 
gobierno de México acerca de la discordia y auarquíu que predo- 
minaba entre los insurgentes, y de la imposibilidad de tratar con 
ellos por falta absoluta de concierto entre ellos mismos, asegurando 
por el contrario »»que jamas se liabian visto las voluntades mas fe- 
lizmente ligadas, y que procediendo todos de acuerdo, trabajaban 
con incesante afán en organizar sus ejércitos y perfeccionar sus 
instituciones políticas,»» con cuyo motivo se anunció la próxima pu- 
blicación del proyecto de la Constitución interina, nquo habia de 
subsistir hasta que en tiempos más felices, se dictase la permanen- 
te con que los mexicanos quisiesen ser regidos. •• (78) 

Rümitido este manifif-sto a Morelos, contestó en este mismo dia 
desde su campo de la Agua Dulce, en estos términos, sin olvidar 
sus citas ó referencias escriturarias: uSeñor, nada tengo que aña- 
dir á la manifestación que V. M. ha dado al pueblo de la anarquía, 
mal supuesta: lo primero, porque V. M. lo ha dicho todo: y lo se- 
gundo, porque cuando el Señor habla, el siervo debo callar: así me 
lo ensenaron mis padres y maestros. Solo á V. M. debería dar sa- 
tisfacción de mi buena dispobicion, especialmente con respecto al 
servicio de la patria. Es notorio que saliendo de la costa, varié tres 
veces mi marcha, en busca del congreso para Huayameo, Ilueta- 
mo y Canario, á tjatar sobre la salvación del Estado con el acuer- 
do conveniente, suspendiendo mi marcha hasta que las enfermeda- 
des contraidas en el servicio de la patria, me obligaron á la priva- 
ción de ver á V. M. Digan cuanto quieran los malvados; muevan 
todos los resortes de la malignidad; yo jamas variaré del sistema 
que justamente he jurado, ni entraré en una discordia de que tan- 
tas veces he huido. Las obras acreditarán estas verdades, y no 
tardará mucho tiempo en descubrirse los impostores, pues nada 

(73) Bastamante, Cuadro histórico, tomo S*, fol, 144, ha publicado estema- 
niñesto y la contestación de Morelos, que se copia en seguida. * 



HISTORIA DK li¿ZIC6 97 



^^^S^«^^^^^^l<^^^^^^i^S^^ 



hay escondido que no se halle, ni oculto que no üe sepa, con lo que 
el pueblo quedará plenamente satisfecho, n 

Aunque por estob documentos pareciese en el público que el con- 
greso y Morolos estaban en perfecta armonía, en prueba de lo cual 
al presentarse éste en aquella corporación, se le hicieren los bono- 
ros militares correspondientes k su empleo de generalísimo, no se^ 
le dejó autoridad ninguna y continuó únicamente como diputado, 
ejerciendo el congreso todos los poderes, para lo cual distinguía sua 
sesiones en legislativas, gubernativas y judiciales. Tampoco falta-^ 
ban enemistades y competencias entre los jefes de esta parte del 
país, aunque no tan escandalosas como las que hemos visto entre 
los de las provincias de Veracruz y Puebla, y como después lo fue- 
ron eu estas mismas del interior. Mufliz, resentido de que se le hu- 
biese dado el mando de Mi:hoacan á Cos, andaba desabrido con 
éste y no lo obedecía: la gente que había capitaneado Arias, y que 
era la más arreglada de aquellos contornos, después de la muerte 
de su jefe, no quiso reconocer á Huerta, nombrado para tomar el 
mando de ella, y se fué á unir con el P. Navarrete, quedando bajo 
las órdenes de Paez, como segundo de éste. 

Aunque D. Ramón Rayón se retiró de Puruaran con su gente 
intacta, no habiendo tomado parte en Ja acción, el funesto resulta» 
do de ésta hizo que se le desbandase, abandonando las armas, de 
cytiya oportunidad se aprovechó Muñoz recogiéndolas para apode- 
rarse de ellas. Bayon logró, sin embiu*go, que le devolviese algo* 
ñas, y con ellas y la poca tropa que le quedaba, se entró por la se* 
rrania de Zitácuaro, porque siéndole país muy conocido, encon-» 
traba en él mayores recursos para hacerse de hombres y de medios 
pata jsostenerlos. Carecía de municiones, y para proporcionarse sa« 
lítre quiso penetrar en el interior de una cueva cuya boca había 
descubierto al pié de un árbol en la barranca de Jungapeo, pero le 
detuvo un gran ruido que se oía dentro de ella: vuelto al intenti^ 
oon los preparativos necesarios de instrumentos y luces, salió de 
ella de golpe una prodigiosa cantidad de murciélagos, ímn^moria*^ 
les habitantes de aqrel subterráneo, que era de una extensión tal, 
que podiau alojarse en él cómodamente más de dos mil hombres, 

TOMO IV.— 13, 



I 



08 HISTORIA DE MÉXICO. 



(74) sosteniendo su techo las cristalizadas estalactitas, que la des- 
tilación d(^ las aguas habia hecho concretarse en forma de colum« 
ñas, Y cubierto su suelo por un depósito de más de media vara de 
estiércol de los murciélagos acopiado en siglos, que era para Ba* 
yon un material el más oportuno para fabricar abundancia de sa- 
litre. De plomo se proveyó destechando una capilla ó sala del con- 
vento de dieguinos de Sultepec, cubierta con aquel metal, en lugar 
del cual puso tejamanil, j con estos auxilios trabajaba con su acos- 
tumbrado empeño en fundir artillería y elaborar municiones, cuan- 
do fué obligado á abandonar ese ventajoso punto, por la llegada 
del teniente coronel D.Matías de Aguirre, destinado por Llano con 
una división de cuatrocientos hombres á perseguir, como hemos 
dicho, á los insurgentes al N. E. de Valladolid- Aguirre halló en 
la caverna establecidas ocho fraguas y todo el aparato de una maes-* 
tranza para fábrica de fusiles; habiéndose detenido á destruirlo, (75) 
siguió recorriendo toda aquella serranía desde 21 á 28 de Marzo, 
entrando en Zitácuaro en donde no encontró más que veinticinco 
mujeres por haberse puesto en salvo todos los habitantes, y volvió 
al cuartel genen^l de Maravatío, sin haber tenido encuentro alga- 
no de importancia. (76) 

Rayón obligado á huir se retiró háoia el cerro de Cóporo, y en- 
tonces fué cuando tuvo ocasión de reconocer la ventajosa posición 
de aquel punto y resolvió fortificarse en él: pero antes quiso dar 
un golpe de mano en la hacienda de la Barranca, en la jurisdicción 
de Querétaro, en donde habia sido fusilado su escribiente Bi^ingas, 
y al efecto se dirigió á aquel punto con secreto y presteza^ y aun- 
que tuvo que suspender su marcha para ir á Tajimaroa donde aca- 
baba de morir su esposa, logró, sin embargo, su intento, habiéndo- 
sele reunido las partidas de Atilano y de Epitacio Sánchez. La 
fuerza que habia en la Barranca quedó destruida: sucedió lo mis- 
mo en la hacienda de la Sabanilla, y la tropa que salió de Queré- 
taro en auxilia de aquel punto fué derrotada, con lo que Rajón; 

(74) Véase la descripción qae hace Bastamante, Cuadro histórico, tomo I* 
fol. 1 1 1, y el parte de Llano de 14 de Marzo en Maravato, inserto en la gace- 
ta del 24 del raismo, núm. 544, fol. 319. 

(75) Piarte de Aguirre á Llano de 15 de Marzo en Maravatío, gaceta citada. 

(76) Véase el diario de su marcha en la gaceta de 9 de Abiil, n. SSl, f. 378 



EBSTORIA DB MÉXICa 99 

aumentó su armamento j su crédito y logró todavía otra ventaja; 
paes habiendo quedado con poca gente el punto de Huehuetoca» 
por haber recogido Ordofiez todas sus fuerzas á Jilotepec creyendo 
ser atacado, de donde salió en busca de Rayón, éste burló su vi* 
gilancia haciendo que Atilano y Epitacio 8or{»:endiesen á Huehue-^ 
toca, en donde cogieron algún parque y armamento, volviéndose^ 
Bayon á Cóporo que comenzó á fortificar con el mayor empella 
el dia de San Pedro, por lo que la fortaleza se llamó nSan Pedro 
de Cóporo, » 

Las tropas de la provincia de Guanajuato hadan parte del ejér- 
cito del Norte, según la distribución de fuerzas que se habia hecho 
por el virrey, pero estaban bajo el mando inmediato del comandan^ 
te general de la provincia coronel Don Agustin Iturbide, quien te*^ 
nia su cuartel general en Irapuato. En poco tiempo habia organi--- 
zado la defensa de varios pueblos de la provincia^ tales como San 
Miguel, Chamacuero y San Juan de la Vega, construyendo fortifi-«. 
cacíones, levantando patriotas y estableciendo contribuciones pora 
pagarlos: puso en fuga y dispersó las partidas de Don Rafael Ra*» 
yon, Tovar y el P. Torres: vigilante y activo, condujo convoyes, é 
hizo perseguir por Orrantia al Pachón y otros jefes hasta los confí- 
nes de la provincia de San Luis; pero inexorable para con los pri« 
sioneres casi todos eran fusilados, sin que el sexo débil lo exiínie-^ 
se de esta pena, y antes bien el buen parecer fué alguna vez motl« 
vo para imponerla. En el parte que dio al virrey desde la hacienda 
de Villela algunos meses después, entre la multitud de personas 
que avisa haber sitio fusiladas en diversos puntos de la provincia, 
agrega "haberlo sido también María Tomasa Este vez, comisionada 
para seducir la tropa, y habría sacado mucho fruto por su bella fi-^ 
gura, á no ser tan^acendrado el patriotismo de estos soldados.it (77)r 

Aunque el camino de Querétaro á México estuviese custodiada 
por la sección que mandaba Ordoñez estacionada en Jilotepec, eran, 
siempre precisas fuertes escoltas para el paso de los convoyes, y ea 
las inmediaciones de Huichapan habian vuelto á levantar gente do& 
parientes de los Villagranes, Don Rafael y Don José Antonio, per- 

(77) Paite de Itarbide fecho en Tíllela en 17 de Setiembre, gaceta de Viú 
Octubre, núm. 635, tomo 6% fol. 1084. 



100 HISTCmU DM icéKioo. 

fiÍ9Uendo.6u la r0VjG|]ucion no. obstante di ofrecimiento del indulto 
que les hizo el eomandfnte CasasoUu La inmeralidad que la contí^ 
nuaoion de la gueiTa había ido produciendo se bacía notar m^ ea 
^este distritOi (78) y. en todos continuaba el pillaje, la desolación y 
3a nuierte. Se ha calcukido que en este período, no bajaba de vein- 
tietuco elnámero de personas fnsiladas diariamente en todo el país, 
nAttiero que no.aolo no considero exagerado, sino acaso mny dimi* 
unto, según lo que puede inferirse por los partes de todos los co- 
irandantes, insertos en las gacetas del gobierno, sin comprender lo 
que no aparecia en ellas y lo que los insurgente%bacian con los rea- 
listas que calan en sus manos y entre sí mismos en aus diversa» 
^namistades y bandos, pudiéndose tener este periodo como el m4a 
sangriento de la revolución. Esta, pues, subsistía en toda su exten- 
j3Íon, á pesar de la3 grandes ventajas obtenidas por las armas reales^ 
j no obstante el cambio favorable que las cosas habían tenido en 
España, de que vamos á dar Tazón. 

(78) En la gaceta de 14 de Junio, núra. 585, fol. 647 se inserta el parte da- 
do al virrey por el comandante de San Juan del Rio D. José Torrea y del Cam- 
po, 60 que refiriendo que e«ji Acúleo Velazquez habría aacado He s^ easa por 
fuerza á una joven para el serrallo de Cañas, contestó á los eclesiásticos q^ua 
quisieron inspedírsela f'que para ver la cara de Dios era preciso morir y lo mis» 
mo para ver la del diablo.^' Hay otros ejemplos de excesos de esta natarale-^ 
xa eu aquel distrito. 



HlBfDBU Dk Mineo. lOl 



^V^^%^tarf^#%rf^tftatf%^^^N^%^^^Na^N^N^4tfM^^^^^^^^^^^k^^^N^N^^«^^N^^'^^^i'^ 



CAPITULO IT. 

Tenniuáná deUgOBrra de EtptOiu— Sofcsoii militam posteríons £lft batallada Silaaxñoa.-^ 
ClAiunra de lie Corte* extrtordinarias.—Instalacion de lai oí diñarías.— TrasUdam» la regencia 'f 
Ha Cortes á Uadríd. — ^Tratado entre Napoleón y Femando YII.— Contestación de la regencia.—^ 
Tnatas aecrotas pan derribar la Oonstituoion.— Vneltá de Fernando VII á EepsAa. — Caida de Ka ^ 
poleon.— Desreto de Feítaando YII de 4 JI)ajOi--DiBoluokA de las Cortes.— I^ieite de'los dipntav 
do& — £vaenan los franceses las últimas plazas que ocnpaban en Espafta— Tratado definitivo de pas 
— Fnnasto reinada de Femando TIL— Recibe nea en México lak noticias del regreso dé Fsmandi» 
¥11 á liipal&a.— Aplausa j fqneionev con qna le festcjjan*— InsMacion de la dipntiulon promclal*^ 
— Pobllcaeion del dacreto del rey de 4 de Hayo. — Tariacion entera del sistema de gobiemo.— > 
IVirtidos que se forman. — Proclama del virrey al ejército. — Restablecimiento de las antiguas auto* 
lidhuies y'ds b Inquisieimi. -^Regocijos públicos. — Conducta observada poV los insorgentet.-T' 
Sfeetav qas prodqjo en Mézice la reistitacion da Femando Til al trono da E^Ba. 

Desde la batalla de Salamanca (1) pudo considerarse como de«^ 
cidida la snerte de la guerra en Espafla^ pues aunque loe franceoea 
reuniendo las fuerzas que tenían en vakias proiirinciaa retíránioee 
el ejército aliado con no poco desorden é indisciplina hasta Porta» 
gal, consiguieron recobrar á Burgos j k Madrid, (2) en breve estu* 
YO en disposición de avanzar de nuevo, obligando al francés á eva* 
euar sucesivamente todos los puntos que poseia, basta que desba- 
ratado éste en la célebre batalla de Victoria^ dada el 21 de Junio 
de 1813, tuvo que pasar la frontera^ perseguido dentro de su mismo 
territorio, habiendo atravesado el Bidasoa> límite entí:e fimbos rei^ 
nos^ el ejército aliado el 7 de Octubre del mismo afio. Entretattto 
en Cádif, discordes entre sí la regencia y las Cortes, procedieroa 
éstas á nueva elección de reg^ites, (3) acordando que lo fuesen loa 
tres consejeros más antiguos, presidiendo el cardenal D. Luis da 

Borbon, hijo del infante B. Luis: (4) los otros dos individuos fue* 

(1) Yéase el tomo 3"* 

(2) Yéaae todo ejito con extensión en los tomos 6* y 7* de la historia de To« 
reno déla edición mexicana, de los qae está toínadoca^i todo el contenidoda 
este capitnlo, en lo relativo á los sucesos de Espafia. 

(3) Véase en el tomo 3? quiénes componían la regencia que acabo, que por 
ser de cinco individuos, se conoció con el nombre íe\ ^^Quíntillo:'^ nunca gó* 
s6 de grin favor, siendo tenidos los que la componían por poco afectos á las 
reformas y nuevo orden de cosas. El nombramiento de la nueva se hizo por 
deereto de lM Ck>rtes de 8 de Marzo de 1813, núm. 228, tomo 4? de decietot; 
fol. 4. 

(4) Véase tomo 3? de las Disertaciones por qué los hijos del infante 0» 
Luis no tenían derecho de sucesión al trono. 



/ 



102 msTORU DE idxico 

ron D. Pedro Agar, americano de nacimiento^ y D. Gabriel Ciscar, 
ambos oficiales de la marina, y aunque por entonces la regencia 
quedó con el carácter de provisional, fué declarada permanente por 
decreto posterior. (5) La desocupación de Madrid por los franceses 
úió motivo á discutir, si convenía trasladar las Cortes y el gobierno 
¿aquella capital de la monarquía, como lo solicitó su Ayuntamien- 
to: estaban por la traslación todos los que eran tenidos por opues- 
tos á las reformas, porque creian encontrar en Madrid ánimos me- 
nos inclinados á éstas, resistiéndola los que se habian declarado por 
ellas, que hallaban en Cádiz un apoyo en la opinión decidida de 
aquellos habitantes: el recelo de que por las vicisitudes de la gue- 
rra la capital corriese otra vez riesgo de ser ocupada por el enemi- 
go, hizo que se decidiese que la traslación no se verificase por en- 
tonces, pero que cuando fuese oportuno hacerla, fuese á Madrid, y 
no á otro ningún puntOi lo que pareció contentar los deseos de to- 
4os y calmar los recelos de los habitantes de la capital, que temian 
96 escogiese para serlo de la monarquía, alguna otra población que 
gozase de mejores conveniencias. 

Habian ido llegando á Cádiz los diputados, que conforme á la 
^Constitución habian de formar las Cortes ordinarias, con lo que lue- 
go que se reunieron en número suficiente, las extraordinarias acor- 
daron cerrar sus sesiones el 14 de Setiembre, en cuyo acto el presi- 
dente, que lo era el Dr. Don José Miguel Gordoa, diputado por 
S^acatecas, expuso en un discurso que fué muy celebrado, (6) la se- 
rie de los trabajos ejecutados por aquel congreso y los resultados 
que se habian obtenido en favor de la nación. Los aplausos redo- 
blaron al pronunciar que las Cortes cerraban sus sesiones, y los ha- 
bitantes de Cádiz manifestaron su aprecio á los diputados que ha- 
bian concluido sus tareas, con vivas, iluminaciones, serenatas y otras 
muestras populares de reconocimiento, tanto más sinceras, cuanta 
que eran espontáneas y no habian sido mandadas por la autoridad. 
£n medio de estas festividades, se habia ido propagando á las ca- 
Hadas la peste asoladora de la fiebre amarilla, que tantos estragos 

(6) Deoreto núm. 239, de 21 de Marzo de 1813 en el tomo citado» 
(6) Se insertó on la gaceta de México de 22 de Febrero de 1813, numera 
630, folio ¿06. 



/ 



HISTORIA DE MÉXICO. 103 



suele hacer en aquella población: la regencia en su vista acordó el 
día siguiente de cerradas las Cortes, trasladarse al puerto de Santa 
Maria^ para ir más l^jos desde allí si el caso lo pidiese. La diputa* 
cion permanente de Cortes, formada conforme á la Constitución, 

■ 

temerosa de que esta ocurrencia embarazase la instalación de las or* 
diñarías, cuyas juntas preparatarias habian comenzado aquel mismo 
día; viendo además al pueblo desasosegado y descontento por aque- 
lla providencia, que podia llamarse intempe£tiva por haberse dicta- 
do el dia siguiente de cerradas las sesiones, sin haber dado conoci- 
miento de ella á las Cortes antes de su clausura, ofició acerca de ella 
á la regencia, que no encontró otro camino que convocar las Cortes. 
Dudábase cuáles debian ser, pues las ordinarias no se hablan ins- 
talado todavía y las extraordinarias rSe habian declarado disueltas: 
sin embargo, pareció más conforme á los principios de la Constitu- 
ción, el que éstas volviesen á reunirse, como lo verificaron el 16> 
celebrando sesión aquella misma noche y en los dias siguientes has- 
ta el 20. Como la traslación de las Cortes habia venido á ser ua 
punto de vital importancia para los partidos, las deliberaciones fue* 
ron empefiadas y tormentosas: en ellas se negó aun el hecho de la 
existencia de la epidemia, y el diputado peruano Mejía, que se pre- 
ciaba de tener conocimientos en medicina, aseguró que no la habia^ 
probando pocos dias después lo temerario de su aserción con su 
propia muerte, pues fué una de las víctimas del contagio, habiendo 
sido atacados no menos de sesenta diputados, de los que murie- 
ron unos veinte. Sin embargo, entre los inconvenientes que por una 
y otra parte se ofrecian, de los cuales no era menor el descontenta 
del pueblo de Cádiz, y aproximándose la instalación de las Cortes 
ordinarias, las extraordinarias tuvieron por conveniente dejar á és- 
tas la decisión de tan grave materia, cerrando de nuevo y definiti- 
vamente sus sesiones, lo que hicieron de una manera desairada, ha- 
biendo pasado en pocos dias el pueblo que ¿ntes les habia aplau- 
dido con entusiasmo, al extremo de la indiferencia ó del despre- 
cio. 

Constituyéronse las ordinarias, según las formalidades preveni- 
das en la Constitución, el 26 de Setiembre, nombrando por su pre- 
sidente á D. Francisco Kodriguez de Ledesma, diputado por £x- 



104 HISTORIA DX MÍXICO. 






tremadura, y abrieron sus sesiones el I"" de Octubre, continuándo- 
las ea Cádiz hasta el 13 en que las Cortes mismas y la regencia es- 
trechadas por los progresos de la epidemia, se trasladaron á la isla 
de León, que estaba algo mas exenta del contagio y desde donde 
podia emprenderse el viaje á Madrid con menor oposición. El nú- 
mero de diputados nombrados para ellas que habia concurrido á su 
apertura era corto, no habiendo llegado los de las provincias de Ul- 
tramar, de tenidos no solo por la distancia y dificultades del viaje^ 
sino también por la falta de medios para hacerlo; y de los de la pe* 
DJnsuIa muchos temian presentarse en Cádiz por el riesgo de la epí- 
"demia, por lo que continuaron como suplentes, según la misma 
Constitución establecida, muchos de los que habian pertenecido á 
las extraordinarias. (7) Las sesiones siguieron teniéndose en la isla 
en el convento de carmelitas, hasta que calmada la epidemia y ma- 
nifestándose en toda España un deseo general y muy vivo de que 
se restituyese el gobierno á la antigua capital de la monarquía, pa- 
ra lo que no habia ya obstáculo alguno, las Cortes acordaron sus- 
pender sus sesiones en la isla de León el 29 de Noviembre de 1813, 
para volverlas á abrir en Madrid el 13 de Enero del año inmediato 
de 1814. La regencia se puso en camino el 19 de Diciembre con 
todas las oficinas pertenecientes al gobierno, y haciendo jornadas 
cortas, fué recibiendo en todo el viaje los homenajes y obsequios 
de las poblaciones del tránsito, y verificó su entrada en la capital 
del reino el 5 de Enero, siendo acojida y agasajada con los mismos 
aplausos. (8) Los diputados, aunque no hicieron la caminata en 
cuerpo, sino aisladamente cada uno por sí, participaron de estos 
obsequios, y conforme á lo acordado en la isla de León, abrieron las 
Cortes sus sesiones en Madrid el dia señalado, en el teatro de los 
Caños del Peral, ahora destruido para construir en su lugar otro 
nuavo y magnífico, en la plaza de Oriente del palacio real. 

Las ventajas ganadas por las potencias aliadas del Norte contra 
Napoleón, habian reducido á éste á la necesidad de defender su 

(7 ) Véase en el tomo 3? lo relativo <L los diputados nombrados por la Nue- 
va España. 

(8) En la gaceta de México de 12 de Mayo, núm. 666, fol. 496, se publicó 
el pormenor de la solemnidad de esta entrada. 



HISTORIA DI IfixiCO. 105 

propio territorio invadido por aquellas, cuyos ejércitos pasaron el 
Rin i principio de 1814, al mismo tiempo que Lord Wellington con 
los ingleses, port%ueses y españoles, entraba por las provincias del 
Mediodia, atravesando el Bidksoa y los Pirineos. Intentó entonces 
Napoleón introducir la discordia entre sus enemigos, y de éstos 
jnzgó que seria mas accesible á sus miras el rey de España Fer- 
nando Vn, á quien habia conservado prisionero con su hermano 
D. Carlos y su tio D. Antonio en la casa de campo de Yalencey: 
Carlos V, su esposa D.* Maria Luisa, la reina de Etruria y D. 
Francisco de Paula, sus hijos y Godoy, príncipe de la Paz, habian 
sido llevados á Marsella y de allí trasladados á Boma. Con tal fin 
envió al conde de Laforest, bajo el nombre supuesto de Mr. Du- 
bois. con una carta credencial á Fernando, en la cual, y en las con- 
ferencias tenidas en consecuencia, se le pintaba el triste estado á 
que la~ España se hallaba reducida por el influjo de la Inglaterra, á 
la que se atribuian las miras de establecer en aquel reino una re- 
pública, ó hacer subir al trono la familia real de Portugal, siendo 
el resultado de estos manejos la celebración de un tratado que fir- 
maron el 8 de Diciembre el duque de S. Carlos en nombre de Fer- 
nando, y en el de Napoleón el conde de Laforest, cuya susisten- 
cia era que Femando volviera al trono, saliendo los ingleses del 
territorio español al mismo tiempo que lo hiciesen las tropas france- 
sas; que los españoles que hubiesen seguido el partido del rey José 
seríriu reintegrados en sus empleos, honores y propiedades, y que 
se aseguraría por Fernando a los reyes sus padres el pago de millón 
y medio de pesos anuules. 

Partió en seguida el ihfsmo duque de San Carlos con un nom- 
brre supuesto, para presentar á la regencia el tratado que se acaba- 
ba de celebrar: pero en las instrucciones que se le dieron, con la 
falsía y doblez que formaron siempre el carácter del rey Fernando, 
dejaba éste el cumplimiento de lo que acababa de pactar, sujeto á 
lo que conviniese según las circunstancias. El tratado y su con- 
ductor fueron igualmente mal recibidos en España, y sin dar lugar 
al regreso del último, Fernando mandó en su alcance al general D. 
José de Palafox, prisionero en Francia desde la rendición de Zara- 
goza, con otra copia del mis 310 tratado y nuevas instrucciones, al 

TOMO 17. — 14 



106 HISTOlilA DE MÉXICO. 

mismo tiempo que so fueron esparciendo en las provincias agentes 
secretos venidos de Francia, con el objeto de H|¡evenir los ánimos 
contra los ingleses y sembrar la desconfianza respecto á elloSi los 
cuales, presos y procesados, hubieron de cesar las pesquisas inten- 
tadas contra ellos, por aparecer co^nprometido el nombre del rey, 
quien después lo hizo poner en libertad dándoles fuertes su- 
mas de dinero, para que devolviesen los papeles que tenían en su 
poder. 

La regencia contestó con dignidad á Fernando el 8 de Enero, por 
medio del duque de San Carlos, poniendo en su conocimiento el de- 
creto de las Cortes de l'^de Enero de 1811, por el que se declaró 
que no se declaró que no se reconocería y antes bien se tendría por 
nulo todo acto, tratado, convenio ó transacción que el rey celebra- 
se en el estado de opresión y falta de libertad en que se . hallaba, 
no considerándolo libre mientras no estuviese entr^ sus fíeles sub- 
ditos, en el seno del congreso nor.ional ó del gobierno formado por 
las Cortes, é igual ó semejante contestación se dio en 28 del propio 
mes, á la carta que habia traido Palafox» Las Cortes instruiias de 
todo lo que habia pasado, no solo aprobaron lo hecho por la regen- 
cia, sino que dieron un decreto qne se publicó con fecha 2 de Fe- 
brero, en el que se prevenia menudamente todo cuanto habia de 
hacerse en el caso, que ya se preveia, de que puesto Fernando en 
libertad por Napoleón, se presentase en la frontera, fijando por el 
mismo decreto el itinerario que habia de seguir hasta la capital, 
sin ejercor acto alguno de autoridad, mientras no hubiese presenta- 
do en las Cortes juramento de observar la Constitución. 

Este decreto, aunque después severamente censurado, fué apro- 
bado entonces casi unánimemente, y además se acordó que el acta 
la firmasen todos los diputados presentes, y que al mismo tiempo 
que el decreto, se circulase un manifiesto en que se especificasen 
los fundamentos que las Cortes habian tenido para tomar aquellas 
disposiciones, el cual fué redactado por el diputado D. Francisco 
Martínez de la Kosa, joven entonces y que comenzaba la carrera 
que de una manera tan distinguida ha recorrido, no solo en la po- 
lítica, sino también en la poesía y la literatura. 

A pesar de la conformidad de opinión que estos actos manifes- 



HISTORIA DS MÉXICO. 107 

taban en las Cortes, en el seno mismo de ellas iban reuniéndose los 
elementos que habian de precipitarlas á su ruina. Era grande el nú- 
mero de diputados disgustados del rumbo que las cosas habian to* 
mado, como que en las elecciones, especialmente en las de Galicia» 
habia predominado el influjo de los que más perjudicados resulta- 
ban con las reformas que se habian introducido, y á las que cada 
dia se iba dando mayor ensanche. Teni«nse juntas en que se tra- 
taba de echar por tierra la Ck)nstitucion y todo lo que se habia de- 
cretado por las Cortes extraordinarias: concurrían á ellas D. Ber- 
nardo Mozo Rosales, D. Antonio Gromez Calderón y otros diputa- 
dos que estaban á la cabeza del partido llamado servil: correspon* 
dianse éstos con las juntas secretas que se habian formado en va- 
rias provincias, y contaban con el apoyo del general conde del Abis- 
bál, quien habiendo vuelto á tomar el mando del cuarto ejército 6 
de reserva de Andalucía, después de haber estado con licencia en 
Cdrdova por algún tiempo, que aprovechó en concertar sus planes 
con los muchos descontentos que residían en las principales ciuda- 
des de Andalucía, solicitó separar las tropas de su mando del ejér- 
» ___ 

cito del Lord Wellington, para estacionarlas en Castilla, á protexto 

de que necesitaban descanso y organización, pero en realidad para 

estar más cerca de la capital y á la mira de aprovechar la primera 

oportunidad para dar un golpe, lo que no tuvo efecto por no haber 

accedido Wellington á los deseos del conde. 
En las mismas Cortes, el diputado por Sevilla D. Juan López 

Beina, hombre desconocido y escribano de profesión, se atrevió á 
decir públicamente en la sesión del 3 de Febrero, que n habiendo 
nacido Femando Vil con derecho á la absoluta soberanía de la 
nación española, era indispensable que siguiese en posecion de ella» 
desde el momento que pisase la raya del territorio espaflolin pala- 
bras que excitaron grande indignación y que copiadas por los se^^ 
cretarios, se acordó se procediese á formar causa contra el autor 
de ellas, no permitiéndole continuar hablando y expeliéndolo del 
salón, lo que no tuvo resultado por entonces, habiéndose Beina au- 
sentado ú ocultado. Intentóse también aunque sin efecto, por los 
absolutista^, la variación de los individuos déla regencia, y sedes* 
cubrieron por el comandante militar de la plaza Villacampa, cier- 



108 HISTORIA DK M¿UOO. 






tos manejos j relaciones con algunos soldados de la guarnición^ ¿ 
quienes se estaba dando ocultamente una . grati^cacion diaria en 
dinero y aguardiente: todo lo cual manifestaba el tenaz empeño con 
<iue » ¿rabojab» eo minar el term.0, y aunque por entonces las 
proyideñcias de las autoridades pudieron evitar el efecto, no por 
eso desistían los autores da la trama esperando una ocasión opor- 
tuna. En tales circimstancias, las Cortes cerramn el 19 de Febre- 
rb las sesiones del primer año, para abiir el 1"* de Marzo las del 
«egundo. 

Hablan ido penetrando en Francia los ejércitosjaliados y con ellos 
los principes de la casado Borbon que procuraban excitar un movi- 
miento en favor de su familia: Napoleón, estrechado por las cir- 
cunstancias y rotas las conferencias que para la paz so tuvieron en 
Chatillon, en las que todavía se le ofrecieron por los aliados condi- 
<áones muy ventajosas para el abatido estado de su fortuna, quiso 
llevar adelante lo convenido con Fernando, mandando se le expi- 
diesen á éste y á las personas que lo acompañaban pasaportes para 
volver á España, dirigiéndose por Tolosa y Perpiñan para entrar 
por Cataluña, á fin de evitar se encontrase con el ejército inglés 
que ocupaba las provincias de Francia del lado de Baycma y Bur- 
deos. Fernando hizo le precediese el mariscal de campo D. José de 
Zayas, que se hallaba prisionero en el castillo de Yincennes, con 
una carta á la regencia en que avisaba su próxima llegada, y se pu- 
so en camino saliendo de Valencey el 14 de Marzo bajo el nombre 
<[e condejde Barcelona, y pisó el territorio español el 22. Detúvose 
en Figueras el 23, y el 24 acompañándolo el mariscal Suchet cen 
las tropas francesas bástala ribera izquierda del Fluviá, rio que se- 
paraba entonces los dos ejércitos: fué recibido en la derecha por el 
general Copons, que mandaba el primer ejército español, quiien con 
«ste fin habia trasladado su cuartel general al lugar de Bascaras, 
en el que las Cortes mandaron se erigiese un monumento que recor- 
dase, haber sido aquel el punto en donde el monarca habia sido re* 
cibido por sus ñeles subditos. Pasó inmediatamente á Q^rona, en 
cuyas ruinas y escombros pudo ver cuan caro le costaba á la na- 
ción española haber conservado su independencia y gti^dado para 
él el trono á que ibaá subir. Escribió desde allí á la regencia ari- 



HISTORIA DB MÉXICO. 109 

sando su llegada, no haciendo alusión alguna á las 0)rtes ni á la 
Constitución, y sin pasar por Barcelona, ocupada todavía por las 
tropas francesas, fué atravesando la Cataluña, recibiendo en todas, 
partes las aclamaciones de un pueblo lleno de entusiasmo, que veia 
volver de un modo, inesperado, después de larga cautividad, al mo- 
narca deseado de quieu se prometía todo género de prosperidades. 
Aunque según el itinerario prescrito por las Cortes, debia el rej 
seguir su viaje en derechura por Valencia para pasar de allí á Ma- 
drid, en donde habia do prestar el juramento de observar la Cons* 
tttncion en el salón de las Cortes antes de ir á su palacio, se apar- 
tó de este derrotero desde Reus, á instancias de la diputación pro^ 
vincial de Aragón^ que mandó una comisión á felicitarlo y pedirle 
pasa&e á Zaragoza, en cuya capital y fué recibido con los mayores 
aplausos, y de allí volvió á tomar la ruta de Valencia en donde en- 
tró el 16 de Abril. 

A medida que Fernando adelantaba en el interior de Espafia, se 
le fueron presentando algunos de los grandes y otras personas de^ 
influjo, opuestas al nuevo orden de cosas, con las quu se tenian fre- 
cuentes juntas en que se le >nstaba para que abiertamente se deci- 
diese á recobrar la autoridad absoluta, tal como la habían ejercida 
sus mayores. Vacilante al principio, aunque desde Francia mal 
prevenido contra la constitución y sus autores, acabó de resolverse 
viendo el entusiasmo con que era recibido por el pueblo y las opi- 
niones que le manifestaban los que sallan á su encuentro, persua-^ 
diéndose como era la verdad, que la masa de la nación no tomaba 
ínteres alguno por las nuevas instituciones, y que éstas eran mal 
recibidas por las clases mas influentes del Estado, no contando en 
su favor mas que algunos lit«^ratos especulativos de la capital, y el 
pequeño séquito que en tan corto tiempo hablan podido formarae 
en algunas de las dudades grandes de la« provincias, á excepción 
de Cádiz en donde eran mas populares. Por todas estas razonaa 
parece que desde ¿ntes de Uegar á Valencia, tenia ya decidido el 
partido que habia de tomar, y por esto fué que habiendo salí lo á 
recibirlo á Puzol el cardenal D. Luis de Borbon, presidente da la 
regencia, que habia venido á encontrarlo hasta aquella ciudad, lo 
acogió de una manera dura y desagradable, y si alguna incertídon^ 



lio HISTORIA DK ICÚIOO. 

bre conservaba en su ánimo, acabaron de disiparla los sucesos ocu- 
rridos en aquella capital. £1 capitán general de la provincia D. 
Francisco Javier Elío, al presentarle en la tarde del dia de su lle- 
gada la oficialidad de la guarnición, preguntó áésta usi juraba sos« 
tener al rey en la plenitud de sus derechos, n á lo que contestaron 
unánimes aquellos militares ti si juramos, n lo que andando el tiem- 
po pagó Elío con la vida, no habiéndolo perdonado nunca ol parti* 
do jiberal. 

Las intrigas de Madrid corrían á la par con estos manejos. Va- 
rios diputados acordaron dirigir al rey una representación redacta- 
da por D. Bernardo Mozo Rosales que estaba á su cabeza, conoci- 
da con el nombre de los it Persas u porque comenzaba con la frase 
pedantesca: irEra costumbre de los antiguos Persas, n en la que le 
pedian echase por tierra todo cuanto se habia hecho por las Cor- 
tes, convocando otras nuevas según la práctica antigua de la mo- 
narquía, firmáronla sesenta y nueve diputados, aunque parece 
que al principio no fueron tan^s, habiéndose aumentado el núme- 
ro después de dado el golpe, para que apareciese mayor cuando se 
publicó, y porque muchos tuvieron entonces por favor que se ad- 
mitiese su firma, considerándolo camino seguro para obtener em- 
pleos y gracia de la corte; tenia fecha 12 de Abril, habiéndola sus- 
crito muchos diputados de Galicia y Valencia y varios de los ame- 
ricanos tanto de Nueva España como de la América del Sur, y Mo- 
zo rosales partió ocultamente á presentarla al rey. Detenido este 
€n Valencia por un ataque de gota, tal demora dio lugar á que se 
pusiesen en juego todas las medidas necesarias para la cumplida 
ejecuoion de lo que se intentaba, siendo una de ellas acercar á Ma- 
drid tropas bajo el mando de jefes de confianza, sin que Us Cortes 
pareciesen inquietarse por todos estos preparativos, haciéndolos al 
contrario para recibir el juramento riel rey, con cuyo fin se tras* 
ladaron al salón que se habia mandado disponer en la iglesia del 
convento de Agustinos de Doña María de Aragón, fundado poruña 
dama de este nombre que servia á la reina Doña Ana de Aus* 
tria. 

. Los sucesos de Francia vinieron á afirmar la resolución de Fer- 
nando: ocupado París por los ejércitos de los aliados, fué proclama*^ 



HISTORIA Í)E MÉXICO. 111 



dó rey Luis XVIII y Napoleón tuvo que abdicar el imperio, reti- 
rándose á la pequefiaisla de Elva frente á la costa de Italia, queso 
le asignó para su residencia, siendo ésta la terminación de la larga ' 
y tenaz lucha, en que Espafla tuvo la gloria de haber tirado la pri- 
mera piedra c(mtra aquel coloso que se tenia por invencible, habién- 
dose después enlazado los acontecimientos hasta derribarlo en tie- 
rra. Femando, seguro por esta parte y prevenido todo lo conve- 
niente, salió de Valencia el 6 de Mayo, escoltado por una división 
del segundo ejército que mandaba EIío, habiendo firmado el dia an- 
tes el célebre decreto, por el cual anulaba cuanto se habia hecho en 
su ausencia y mandaba reponer todo al estado en que se hallaba en 
Marzo de 1808, aunque por entonces no se dio publicidad á estas 
disposiciones, reservándolas para llevarlas á efecto on la oportuni- 
dad. En todo el viaje á Madrid fué Fernando recibido con lo3 mis- 
mos aplausos, que altemaban con los gritos de los soldados de Elío 
contra las Cortes, los cuales á su paso iban echando al suelo en los 
lugares del tránsito, las lápidas que se habian mandado colocar en 
las plazas de todas las poblaciones con la inscripción de nPlaza de 
la Constitución, 1 1 que vinieron á ser la enseña de los partidos, insul- 
tándolas y defendiéndolas durante la lucha eutre ambos, y levan^ 
tándolas y derribándolas según cada uno llegaba á triunfar. Las 
Cortes que parecía ignoraban cuanto estaba pasando, al aproximar- 
se el rey nombraron para que fuese á recibirlo, una comisión de seis 
diputados presidida por el obispo de Urgel, mas habiéndolo encon- 
trado en el camino, no quiso detenerse y mandó que fuese á espe-* 
rarlo á Aranjuéz, en donde tampoco la admitió; dando al mismo 
tiempo orden al cardenal regente de retirarse á su arzobispado y á 
Don José Luyando, oficial de marina que lo acompañaba como 
ministro de estado, para que se fuese al departamento de Carta* 
gena. 

Pasábanse en Madrid entre tanto sucesos mas estr^itosos. Eu 
la noche del 10 al 11 de Mayo, D. Francisco Eguía, nombrado por 
el rey capitán general de Castilla la Nueva, habiéndose hecho re* 
conocer por la guarnición, comunicó por medio de su auditor á D. 
Antonio Joaquín Pérez, diputado por Puebla, que á la sazón era 
presidente de las cortes, el decreto dado en Valencia el 4 de aquel 



y 



112 HISTORIA D£ MÉXICO. 

mes, mandándole se abstuviese de convocar las cortes. Pérez, cuyo 
nombre se vio después entre los que firmaron la representación de 
los K Persas, it no solo ofreció su inmediata obediencia (9) i^al real 
decreto por el cual S. M. el Sr, D. Fernando VII, nuestro sobera- 
no que Dios guarde, se ha servido disolver las Cortes y mandar lo 
demás que en el mismu decreto se previene, sino que dio por fene- 
cidas desde aquel momento, asi sus funciones de presidente, como 
su calidad de diputado en un congreso que ya no existia, habiendo 
significado al auditar comisionado su pronta disposición á auxiliar* 
le, sin reserva de personalidad^ de hora, ni de trabaje», n Entretan- 
to se procedió por los jueces ó comisionados de policía nombrados 
al efecto, á la prisión de bs dos regentes Agarjy Ciscar, á la de varios 
de los más distinguidos diputados de aquellas y de las anteriores cor- 
tes, y á la de otros individuos que habian tenido parte en el gobier- 
no como D. Juan Donojú, que habia sido ministro de la guerra y fué 
deipues el último virrey do Nueva España, ó que se habian señalado 
como ardientes partidarios de ía Constitución é ideas liberales, ha- 
biéndose añadido en los días sucesivos varios á los que comprendía 
la primera lista, todos los cuales fueron conducidos á la cárcel de la 
corona (prisión de los eclesiásticos) y al cuartel de guardias de corps 
y después á la cárcel pública. 

Entre los americanos á quienes tocó esta suerte se contaron lov 
diputados Ramos Arizpe, Teráu, Mnnian, Lazarrábal y Feliú, y des- 
pués fueron presos otros que no eran diputados como Llave, Santa 
María y algunos más. En el dia 11 se publicó el decrero del 4 y se 
excitó una conmoción del pueblo para arrancar y arrastrar por las 
calles la lápida de la plaza de la Constitución, en la que los libera- 
les pretenden que el intento era nada menos que hacerle forzar 1^8 
prisiones y asesinar á los que la noche anterior habían sido coadii- 
cidos á ellas, lo que por fortuna se frustró. (10.) 

Fernando hizo su entrada en Madrid el 13, habiéndose dispues- 
to para ella arcos de triunfo y otros adornos, y fué recibido con loa 

(9) Véase este contestación con los documentos relativos á la disolución d« 
las (J«»rte8 en el apéndice, documento número 4. 

(10) Todo ehto lo refiere cen muchos popmenores D. Joaquín Lorenzo Vi- 
llanueva que fué uno de los presos, en su *'Vida literaria'' tomo 2?, capítulos 
4 y sÍKuieütea, y en sus "Apuntes sobre la piision de les diputados." 



HISTORIA DE MÉXICO. 113 

mismos aplausos que desde la frontera lo habian acompañado, es- 
coltándolo el general D. Santiago Witthinghan, oficial ingles al ser- 
vicio de España, con una fuerza de seis mil hombres de todas ar- 
mas con que se le habia dado orden para que se adelantase desde 
Aragón^ quedando en Aranjuez la tropa de Elío que acompañó al 
rey desde Valencia. Entonces tuvo efecto la completa reposición 
de todo el orden antiguo, siendo premiados generosamente todos 
los que habian contribuido á la ruina del nuevo. Lo.) títulos, los 
honores, las mitras^ las canongias, las togas, se distribuyeron á los 
que suscribieron la representación llamada »de los Persas, «• ó que 
tuvieron parte en formarla. A Mezo Rosales se dio el título de 
conde de Mata Florida, Reina fué condecorado con nobleza perso- 
nal, y á D. Antonio Moreno, que habia sido ayuda de peluquero de 
palacio, por haber llevado la pluma al redactar el decreto el dia 4, 
se le elevó al empleo de consejero de hacienda. Pérez, que ademas 
de haber cooperado como presidente para la disolución de las Cortes, 
sirvió de delator y testigo en las causas formadas ¿i los diputados, 
obtuvo la mitra de Puebla: otros, diversas prebendas y dignidades 
eclesiásticas, y Lardizábal el ministerio universal de Indias. Mien- 
tras lo sirvió, se dieron con profusión empleos á todos los america» 
nos que estaban en Madrid, sea por iuclinacioa de paisanaje del mi- 
nistro, ó como medio político para calmar la revolución, y los obtu- 
vieron aun muchos do los notados por liberales, como Gordoa y Ra- 
mírez, que fueron nombrados canónigos de Guadalajara, y Rus j 
Mendrola oidores de aquella audiencia. Los diputados y demás pro* 
sos después de larga prisión fueron destinados por providencia» 
arbitrarias del rey los unos á los presidios de África, otros á encie- 
rro en conventos, entre los cuales se contó Ramos Arizpe que fué 
llevada á la cartuja de Valencia, y otros en fin, fueron puestos en 
libertad. Muchos de los americanos que tuvieron que permanecer 
en la península, encontraron en la amistad de protectores genero- 
sos, medios de subsistencia: Couto fué nombrado canónigo de la 
colegiata de Villafranca por el marqués de aquel título, por influjo 
de su esposa, y Llave obtuvo una prebenda de Osuna por la con- 
desa de Benavente, madre del duque de aquella ciudad. Santa Ma- 
ría, auxiliado con fondos por la primera de estas señoras, pasó á 

TOMO IV.— 1 5 



i 



114 HISTORIA DE UÉXICO. 

unirse con Bolívar para trabajar en la independencia de Colom- 
bia. 

Algunos días después del rey, llegó á Madrid Wellington y fué 
recibido con todos los honores del triunfo. Creíase que ya que no 
influyese en restablecer las cosas bajo un pié menos absoluto, sein- 
f ercsaria á lo menos por mejorar la suerte de los diputados presos» 
que tan generosos hablan sido con él confiriéndole honores y pin- 
gües remuneraciones; pero se contentó con hacer entregar al duque 
de S. Carlos, ministro de Estado, por medio del general Álava que 
acompañaba al mismo Wellington el dia antes de su salida para 
Francia, para cuya embajada había sido nombrado por su gobieno, 
una exposición llena según se dice de buenos consejos, la que ni 
aun llegó á manos del rey. Los franceses evacuaron las plazas en 
que todavía conservaban guarniciones, según el convenio celebrado 
en Tolosa, después de la reñida acción empeñada en aquella ciudad 
en el momejito do concluir la guerra, entre el ejército aliado man- 
dado por Wellington y el francés que estaba á las órdenes del ma- 
riscal Soult. Todo se terminó con la accesión de Espa&a en 20 de 
Julio al tratado de paz y anistad concluido por los aliados con la 
Francia el 30 de Mayo, concurriendo en representación de Fernan- 
do VII D. Podro Gómez Labrador al congreso de Viena, en que 
se arreglaron definitivamente los intereses de las potencias de la 
Europa. El mismo Femando renovó después con la Francia el pac- 
to de familia celebrado por Carlos III, con lo que quedaron resta- 
blecidas las relaciones íntimas que habían existido bástala revolu- 
ción entre ambas cortes. 

En toda España fué obedecido sin resistencia el decreto de 4 de 
Mayo y en algunas ciudades se publicó con aplauso; pero las nue- 
vas ideas contaban con bastantes adictos y el gobierno se iba á en* 
centrar en circunstancias demasiado difíciles, para que pudiera ser 
estable el sistema de completa retrogradacion que se pretendía es- 
tablecer. De aquí vinieron las frecuentes conspiraciones que se tra- 
maron y las revoluciones que se intentaron, teniendo el rey que re- 
primirlas con el castigo de muchos de los que más se habían seña- 
lado on la guerra, lo que daba á aquellas ejecuciones el aspecto de 
detestable ingratitud: por esto tuvieron que huir á Francia Espoz 



mSTOMA DB IfizIGO. 115 

7 Mina y su sobrino Don Javier, habiéndoseles frustrado el inten^ 
to de apoderarse de Pamplona; asi murieron en el cadalso Lacy y 
Poriier, y el Empecinado fué ahorcado en una de las poblaciones 
de aquella misma Castilla, en donde tanto se habia ilustrado coma 
guerrillero, haciéndose temible á los franceses. Tampoco conservaroni 
el favor real los que siguieron al rey á Francia y le acompasaron ea 
su cautiverio, ni los principales promovedores del cambio que aca*^ 
baba de hacerse, de los cuales Don Pedro Macanaz^ el mismo qjj» 
firmó el decreto de 4 de Mayo, fué no sólo despojado del ministerio 
de gracia y justicia que servia, sino preso una noche en su casa por 
el rey en persona, declarado traidor, recogidos sus papeles, confis- 
cados sus bienes y conducido al castillo de San Antonio de la ^Co-^ 
ruña. Lardizábal sufrió una caida no menos ruidosa: probándosela 
contales ejemplares, que los que trabajan para establecer un poder. 
«bsolutOi trabajan para ser ellos mismos las primeras víctimas. Fer« 
nando sin tener amigos dignos de este nombre, se dejaba rodear dc^ 
personas mal vistas en la sociedad, que concurriendo con él todus^ 
las noches, formaban lo que se llamaba la n Camarilla,»! de la qua. 
salieron las providencias más desacertadas, con las cuales se ha he* 
cho odioso su reinado, que habiendo comenzado entre las más ha* 
lagilefias esperanzas, acabó por ser uno de los más funestos qua^ 
cuenta en sus anales la nación española. 

Llegó á México la noticia de la proximidad de Femando á la^ 
frontera dé Cataluña el 7 de Junio, mas no habiéndose recibido por 
conducto oficial, no se procedió á festejarla: pero el 10 del mismo ^ 
las once de la mañana se tuvo ya por comunicación del biigadier 
Ortega, comandante general del ejército del Sur, quien remitió el 
decreto de las Cortes de 8 de Marzo reimpreso en la Habana, refe- 
rente al parte del general Copons en que confirmaba aquel aviso^' 
con cuyo motivo las Cortes mandaban hacer ^rogativas en todas laa 
iglesias de la monarquía por la feliz llegada del monarca á la corta 
j por el buen éxito de su gobierno bajo la egida de la Constitucional» 
Aunque el espíritu de independencia hubiese entibiado mucho el 
entusiasmo que el nombre solo de Fernando excitaba cuando en el 
año de 1808 se supo su proclamación, todavía su restitución altro-*^ 
no por unos medios tan inesperados, volvió á despertar algún ja^ 



116. HIBTOMA DS MÉXICO 



emrdó de lu que en aquella época habla acontecido: laa calles se He* 
naroB de gente da todas clases, que con las mAs vivas aclamaciones 
vitoreaba al monarca: el pueblo se apoderó de la$ campanas y no 
eesó de repicarlas en muchas horas: las músicas de los cuerpos de 
la guarnición paseaban las calles^ que se vieron colgadas y adorna- 
das antes que se publicase el bando en que se mandaba qué asi se 
hiciese, y el virrey sin guardar el ceremonial de estilo, se trasladó á 
pié á la catedral y lo mismo hizo el arzobispo, para asistir al solem- 
ne i>Te Deumii que se mandó cantar. (11) Estas solemm'dades se^ 
repitieron, aunque con menos júbilo, el 14 en que llegó la noticia 
de la entrada de Fernando en España, publicándose la carta en que 
el mismo Femando daba aviso á la regencia de su llegada á Gerona, 
y el parte del general Copons que lo habia recibido y acompañado: 
pero el 15 el regocijo fué mucho mayor, habiendo salido por las ca- 
lles los comerciantes formando compañías y también los religiosos 
de algunas órdenes, especialmente los dieguinos^ entt*é los cuales ha- 
bia entonces muchos europeos, llevando en estandartes el retrato 
del monarca. Concluidas las rogaciones que las Colotes habiari de- 
cretado el 16 de Junio, último dia de los regocijos públicos m^nda- 
dos celebrar, se cantó una solemne misa de gracias en San Francis- 
co á expensas de los batallones de patriotas, con asistencia de lo 
más lucido de la ciudad, y en la tarde las señoras más principales^ 
en número de sesenta y cuatro vestidas todas de blanco, acompa- 
ñándolas muchos caballeros sacaron el retrato del rey, vitoreándo- 
lo hasta la Alameda: hubo otras comitivas semejantes, haciendo tam» 
bien los indios de las parcialidades sus paseos, con figurones y otras 
farsas ridiculas qne entonces se acostumbraban, y en la noche los 
mismos batallones de patriotas dieron un baile espléndido en el 
patio del edificio que habia sido Inquisición, que les servia de cuar- 
tel. 

En todo esto se procedía en el supuesto de que Fernando habia 
de prestar dócilmente juramento á la Constitución, y aun se ase- 
guraba haberlo ya hecho por algunas de las noticias que se circu- 

(11) Diario manuscrito del Dr. Arechtderreta, en el qu^ hay muchos por- 
menores sobre estas funciones, de que también hablan las gacetas de Junio de 
aquel año. 



HI8T0KIA J>£ MÍXICO. 117 



^^^^'^^'^■^^^^^^^ 



«ftban, no obsta&te lo^^ual las personas má? reflexiras preveían ya 
lo que en efecto se verificó^ apoyándose en el hecho de qne el rey 
ai aun siquiera hacia mención de las Cortes ni de la Gonstitudott 
en la carta que escribió á la regencia desde Gerona, (12) y exteu'* 
dian su juicio á otras conjeturas menos fundadas, viéi^olo llegar 
escoltado por tropas frsncesas y acompañado por el mariscal Su* 
4¿bBt. En aquel concepto, Calleja en su maniñesto de 22 de Junie^ 
bablaba del establecimiento completo del régjmen constitucional^ 
como debiendo la nación esperar de él su felicidad, y para reali- 
zarlo en la parte qud las circunstancias permitían, el 13 de Julio 
procedió á instalar la diputación provincial, largo tiempo diferida» 
<son solo ¡08 diputados y suplentes que se hallaban en México, (13) 
recomendando mucho en el discurso que en aquel acto pronunció^ 
éL celo y empeño con que habia trabajado por rencer las dificultad- 
des qne impedían la reunión de aquel cuerpo^ y la importancia da 
los serricios que de él debian esperarse. Dos meses se pasaron siiL, 
recibir otras noticias de España por no haber llegado buque algu- 
no, y en este largo intervalo, se publicaron todavía algunos decre» 
tos de las Cortes que para entonces habian dejado de existir, tales 
como el de 13 de Setiembre de 1813, uno de los últimos de lae 
extraordinarias, por el que se mandaba que nen todos los docu- 
mentos públicos en que se pusiese la fecha del reinado del monar- 
ca, se añadiese siempre el año correspondiente déla Constitución, n 
(14) el cual se publicó por bando en México el 3 de Agosto. Dos dias 

(12) El Br. Arechederreta anuncia positivamente en su diario el trastorno 
qoe se yerificó. 

(13) Gaceta de 19 de Julio núm. 601, fol. 793. La diputación provincial se 
instaló con los individuos siguientes: El virrey D. Félix María Calleja, presi- 
dente como jefe político superior: el intendente de la provincia de México D. 
Ramón Oatierrez del Mazo; el Dr. D. José Ángel Gazano, canónigo peniten- 
ciario de la metropolitana de México, vocal por la provincia de México; el co- 
ronel D. Pedro Acevedo por Querétaro; D. Juan Bautista Lobo, comerciante 
de Yeracrús, por México; el sargento mayor retirado D. Ignacio García Illn6^ 
ca, suplente por México; el Lie. D. José Daza por Tlaxcala. La diputación 
nombró por secretario á D. José María Martinez, oficial mayor de la tesorería 
generar, recomendable por su probidad y conocimientos. El 30 del mismo mes 
prestó jorMñeiitó como diputado de Puebla, el canónigo lectoral de aquella 
catedral D. Francisco Pablo Vázquez, que fué despnes obispo de misma igla- 
BÍa. 

(14) Decreto núm. 311, tomo 4? de decretos de las Cortes fol* 263. 



118 * HISTORIA DS 1C¿XIC0. 



««.^w»^^ 



> 



después recibió el virrey un extraordinario del comandante gene- 
' ral de Fueblai por el que se le avisaba la llegada á Veracruz de la 
4g[oleta Biquelme^ salida de Cádiz el 26 de Mayo, conduciendo plie* 
^os del nuevo gobernador de aquella plaza, teniente general Di 
-Juan María Yillavicencio, los que no se remitieron directamente 
{K>r la inseguridad del camino de Jalapa, sino por vía de Tuxpán, 
j aunque en la gaceta extraordinaria que con este motivo se pa« 
blicó el 6, se decía que no contenían otra cosa que la confirmación 
de la entrada de Fernando Vil en Madrid, y algunos decretos ex* 
jpedidos por éste; por cartas particulares se supo todo lo que habia^ 
acontecido, y el día 10 á consecuencia de nuevas comunicaciones 
del mismo comandante, fueron citadas todas las corporaciones, pa^ 
xa asistir á las doce al uTe Deumn que se cantó en la catedral y en 
4ieguida el deán Berístain subió al palpito, para instruir al público 
del objeto de aquella solemnidad, lo que hizo de una manera no 
menos indigna de su carácter que de su literatura y buen gustcv 
censurando acremente la misma Constitución que otras veces y des- 
de el mismo lugar habia ensalzado hasta el cielo, dando con esto 
motivo á cáusticos y bien merecidos epigramas. (15) Todo se so* 
lemnízó en la forma acostumbrada, con repiques y salvas, pero al 
contrario de lo que habia sucedido pocos días antes, no se oyó ni 
xta viva ni un i^lauso, permaneciendo el pueblo taciturno é inmo- 
ble. La causa de esta diferencia consistía, en que la mayor parte 
de los españoles del comercio, que eran los que movían al puebla 
con su ejemplo, siendo por la mayor parte adictos á la Constitución 
habian recibido con enojo la ruina de estay el restablecimiento del 
poder absoluto. 

El virrey mandó publicar en la gaceta una copia aunque imper* 
fecta y trunca, del decreto de 4 de Mayo, (16) y habiendo recibido 
pocos dias después la gaceta de Madrid de 11 de aquel mes, en 
que se insertó dicho decreto, teniéndolo por suficientemente autén- 
tico, lo publicó por bando el 17, queriendo acaso por esta festina* 
cion, desmentir el concepto de adietó á la Constitución, que sus 
anteriores providencias habian hecho formar. Por el mismo bando 

^16) Véase el apéndice, documento número 5. 
(16) Gaceta del 13 de Agoato, num. 618, fol. 893. 



HISTORIA DS MÉXICO. 119 






se prohibió bajo severas penas, nhablar ni fomentar de modo algu- 
no especies que atacasen ó contradijesen directa ni indirectamente 
los derechos y prerrogativas del trono, y las justas y benéficas de« 
claraciones contenidas en dicho real decreto, n Mandóse también 
fioprimir en los documentos públicos y privados el lenguaje de la 
Ck>nstitucion: volvieron á llevar el nombre de nrealesn los cuerpos 
y establecimientos que antes lo tenian; borráronse las inscripciones 
que se habían pusto conformes al régimen constitucional, y se tachó 
el papel sellado marcado con este epíteto. (17) El mismo bando se 
comunicó á todas las cx)rporacioneSy comunidades y jefes eclesiás- 
ticos, políticos y militares, mandando se leyese y observase en to- 
das JBUS partes; y habiendo parecido ambigua la contestación del 
Ayuntamiento de México, el virrey dio orden al intendente (22 de 
Agosto) para que convocando inmediatamente á aquella corpora» 
cíon^ se abriese un pliego que acompañaba, sin disolverse el cabil- 
do hasta que el virrey lo ordenase. Tal providencia excitó mucha 
curiosidad en el público, pero abierto el pliego se vio que su con- 
tenido se reducía á exigir que el Apuntamiento diese dentro de 
cuatro horas una contestación categórica á la comunicación que se 
le había pasado, lo que aquel cuerpo hizo, manifestándose quejosa 
de que hubiera podido dudarse de su lealtad. 

Aunque ninguna resistencia hubo para el cumplimiento de to- 
das las disposiciones consiguientes al decreto de 4 de Mayo, el vi- 
rrey temió algún movimiento por parte de los europeos partidarios 
de la Constitución, animados con las noticias que frecuentemente 
se esparcían de reacciones y turbulencias en España, por lo que al- 
gunal noches creyó preciso tomar medidas de precaución, doblan- 
do las guardias en el palacio, aprestando la artillería y repitiendo 
las rondas con extraordinaria vigilancia, sin que se llegase á descu- 
brir motivo suficiente para tanto aparato. Desde entonces todas 
las providencias que se fueron tomando, tuvieron por objeto el res- 
tablecimiento del antifiruo orden de cosas, habiendo quedado éstas 
provisionalmente sin alteración. El virrey dirigió el 6 de Setiembre 
una animada proclama al ejército, (18) presentándole el regreso de 

(17) YéanBC las gacetas del mes de Agosto. 

(18) Gaceta de 10 de Setiembre, núm. 626, fol. 1009. 



120 HISTORIA DE MÉXICO. 

Fernando al trono y la conservación de éste, como el fruto de los^ 
trabajos y fatigas de tantos años de guerra, en la que los soldados 
de Nueva España habian sostenido los derechos del monarca, triun- 
fando de tantas acciones señaladas que constituian los títulos de 
au gloria, y e3timulándolos á continuar con igual empeño sus ser- 
vicios, sin tener en ellos más í»bjeto, que el rey los animaba con la, 
idea de ser ellos los primeros de sus vasallos, distinguidos de los 
demás por fueros y consideraciones, de que iban á ser despojados 
en el sistema liberal que calificó de ilusorio. Publicóse también la 
real orden de 24 de Mayo, comunicada al virrey por el ministro de 
Indias Lardizábal, por la que al mismo tiempo que se mandaba 
'Cumplir en los dominios de ultramar el decreto de 4 de aquel mes, 
se manifestaba el interés que el rey tenia por los habitantes de 
ellos, ofreciendo la convocación de nuevas Cortes en que tendrían 
la debida representación, y se les aseguraba la resolución en que el 
monarca estaba de enmendar los agravios que hubiesen podido dar 
motivo ó servir de pretexto á las inquietudes que aquellos países 
estaban sufriendo, para lo que se habian pedido informes á perso- 
nas imparciales é instruidas nacidas en ellos. (19) . 

Siguiéronse publicando todas las reales órdenes que sucesiva- 
mente se recibieron, por una de las cuales se mandó (20) que los 
diputados nombrados para las Cortes por las provincias de Améri- 
ca y Asia, que aun no hubiesen salido de ellas ó no se hubiesen 
embarcado para Europa, no verificasen su marcha, suspendiéndose 
las elecciones en las que se estuviesen haciendo, hasta que se hubiese 
arreglado y preparado lo que pareciese mejor para la reunión de 
las futuras Cort'^s, lo que nunca llegó á verificarse. Por otr<^ (21) 
decreto se declararon nulas las plazas y honores del Consejo de 
Estado conferidos por la junta central, la regencia y las Cortes, 
restableciendo por el de 27 de Mayo el consejo de Castilla en el 
pié en que estaba en 1808, y nombrando los consejeros que debian 
componerlo; lo mismo se hizo con el de Indias por real orden de 2 
de Julio, (22) y entre los ministros que entraron á formarlo se con 

(19) Gaceta de 15 de Setiembre, núm, 628, fol. 1025. 

(21)) Id. de 20 de i,l. riúm. 630, folio 1048. 

(21) Id. id. folio 1039. 

(22) Id. de 8 da Diciembre, número 665: fol. 1327. 



^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^t^^t^^^^t^^t^^^^i^^t^^^^^^^^^^^^^^^^i^^t^^^'m^^^w^^*^ 



HISTORIA DB MÉXICO. 121 

taroQ cinco nacidos eu América, lo que no habia sucedido hasta 
entonces; circunstancia sobre la cual llama la atención el ministro 
Lardizábal en su proclama de 20 de Julio. (23) Prevínose también 
que se procediese á la renovación de los Ayuntamientos en el mo« 
do establecido por la Constitución, sin más reformas sino que las 
juntas parroquiales, en los lugares en que hubiese varias parro- 
quias, se celebrasen en |un día festivo diverso para cada una de 
ellas, y no todas en uno mismo, (24) y esto en las poblaciones que 
tuviesen Ajruntamiento antes de publicada la Constitución y no en 
las que se hubiese establecido en virtud de ésta. En consecuencia 
se hizo por el intendente de México la designación dé los dias en 
que cada parroquia debia proceder á ellas, (25) y se comenzaron á 
hacer en la parroquia del Sagrario el domingo 10 de Octubre, con 
el mismo desorden que los anteriores, siendo americanos todos los 
seis individuos que resultaron elegidos. Estas elecciones no llega- 
ron á su término, porque estando aún haciéndose en las demás pa« 
rroquias y en todas con el mismo resultado, se recibió otro decreto 
real del mes de Julio, mandando reponer los antiguos Ayunta- 
mientos perpetuos, por lo que cesó el A)runtamientb electivo que 
estaba en ej^^rcicio, y el 16 de Diciembre se reinstaló el antiguo con 
solo cinco regidores que de él habian quedado y los dos alcaldes 
que desempeñaban estos cargos, presidiendo el primero de ellos la 
corporación en vez del intendente. Aunqi^ ni éste ni otros decre- 
tos se hubiesen recibido oñcialmente y por los bonductos estable- 
cidos por las leyes, se creyó bastante para ponerlos en ejecución, 

(23) Inserta en la gaceta de 8 de Noviembre, núm. 652, fol. 1217. Los cin- 
co ministros americanos fueron, D. Joaquín Morqnera y Figueroa de Caracas, 
oidor que habia sido do México y regente del reino, el cual fué también de la 
cámara del mismo consejo: el conde de S. Javier del Perú, consejero de Esta- 
do, nombrado por las Cortes; D. Manuel de la Bodega, también peruano, oi- 
dor de México, llamado para ser ministro de Ultramar: D. José de Aicinena, 
guatemalteco, consejero de Estado: y D. Francisco López Lispergüer^de Bue- 
nos Aires, que era del consejo desde antes, lo mismo que Morquera. Lisper- 
gner fué diputado en Cortes y firmo la representación de los persas. También 
fué repuesto en su empleo del consejo de Castilla, D. Manuel de Lardizábal 
y Uribe, mexicano, hermano del ministro. 

(24) Real orden de 24 de Mayo. Aunque se hace referencia á las gacetas en 
que se publicaron estos decretos, he tomado todas estas noticias del diario ma- 
nuscrito del Dr. Arechederreta, que es muy copioso y exacto en todo lo ocu- 
rrido en México. 

(25) Bando de 12 de Octubre, gaceta del 15| núm. 642, fol. 114. 

TOMO IT. — 16 



122 HISTORIA DE MÉXICO. 

el que se hallasen insertos en las gacetas de Madrid, (26) 7 con 
consulta del real Acuerdo, se procedió por bando de 15 de Diciem- 
bre (27) á restablecer todo el orden judicial bajo el pié en que es- 
taba en 1,* de Mayo de 1808, reponiendo las audiencias de México 
y G-uadalajara con todas las atribuciones y preeminencias que en- 
tonces gozaban, con lo que no tuvo efecto el: establecimiento de la 
audiencia que las Cortes habian mandado hubiese en el Saltillo 
para las provincias internas de Oriente: los ministros de estos tri- 
bunales debian volver á la posesión de las comisiones, encargos, 
privilegios y demás gajes que en aquella fecha disfrutaban, y como 
esto era lo que constituia la parte más pingue de sus rentas, fué 
sin duda por lo que tuvieron tanto empeño en que estos decretos 
se ejecutasen sin esperar que se comunicasen por la vía ordinaria: 
volvieron á su ejercicio todos los tribunales y juzgados especiales 
que en aquel tiempo existían, siguiéndose la forma de procedimien- 
tos que entonces regía, quedando suprimidos los juzgados de le- 
tras y todas las reformas é innovaciones introducidas por las Cor* 
tes en la ley para el arreglo de los tribunales, restableciéndose los 
corregimientos y subdelegaciones, así como las repúblicas de in- 
dios y todos los antiguos privilegios de éstos, pero conservando sin 
embargo en su favor la exención de tributos; y para que nada que- 
dase sin reponer del antiguo orden de cosas, aun de lo que podía 
haber en él de más odioso, habiendo sido condenados á la pena ca- 
pital dos reos por homicidio que fueron ejecutados en los dias 22 
y 24 de Noviembre, se volvió á usar de la horca, castigo cruel, es- 
pecialmente en el modo practicado en México, que habia sido su- 
primí lo por las Cortes, y también volvieron á usarse los azotes en 
la picota y en burro con los reos que fueron condenados á ««ufrír- 
los. 

^ (26) Estaba mandado, en consideración á las difíctiltades de la comunica- 
ción en las frecuentes guerras marítimas, que los empleados, canónigos y de- 
mas agraciados, cuya provisión constase en la gaceta de Madrid, fuesen pues- 
tos en su posesión sin tener que esperar sus despachos; pero toda providencia 
respecto á América, no debia ser cumplida y ejecutada, si no era comunicada 
por el consejo de Indias, aunque esto hacia tiempo que no se obseivaba coa 
exactitud. 

(27) Gaceta de 17 de Diciembre, ntím. 671, foJ. 1378. 



HISTORIA BB UÉXICO. 123 



«^^^^^^^« 



Faltaba solo el restablecimiento de la Inquisición, y al concluir 
A aao se volvió á instalar este tribunal el dia 30 de DiciembrOi 
congregándoso en casa del inquisidor fiscal D. Manuel de Flores^ 
único que en México habia quedado, por haber vuelto á España 
los otros dos que formaban el tribunal, todos los ministros y depen- 
dientes que formaban aquel cuerpo, nombrando el mencionado in- 
quisidor, fis^cal interino al Dr. D. José Tirado (e), del Oratorio de 
San Felipe Neri. Pocos dias antes de recibirse la noticia del regre- 
so á España de Fernando, hablan sido vendidos en pública almo- 
neda los últimos iruebles que quedaban del tribunal, y el edificio 
estaba destinado á celebrar en la sala principal los sorteos de la lo- 
tería, sirviendo el resto de cuartel de un batallón de patriotas, con 
cuyo motivo se hizo por éstos en su anchuroso patio el baile mag- 
nifico de que hemos hablado, para festejar la vuelta del monarca á 
su reino. Restablecido el tribunal le fueion devueltos éste y todos 
sos bienes que no habian sido enajenados, y en 25 de Enero del 
año siguiente (28^ publicó un edicto, mandando que fuesen á de- 
nunciarse á sí mismos, ó á los otros, todos los que hubiesen dicho 
ú oido decir especies contrarias á la religión ó al Santo Oficio, ba- 
jo pena de excomunión mayor y las temporales á discreción del 
mismo tribunal. Más adelante se publicó un edicto del inquisidor 
general, dando facultad á los confesores para absolver á todos los 
que se denunciasen á si mismos^ dispensándolos de toda pena tem- 
poral. Eu el cureo del año siguiente se vio también renovar la ce- 
remonia del pendón el dia de San Hipólito, que vino á ser ridicula 
por el modo desairado en que se hacia, y se solemnizaron como 
fiesta de corte los dias de los reyes padres Carlos IV y María Lui- 
sa, lo que pareció no menos extraño, habiéndose acostumbrado ei 
el publico en tanto tiempo á no oir pronunciar sns nombres, so- 
bre todo el de ^a última, sino acompañados de baldones y vitupe- 
rios. 

No permitiendo la estación de las lluvias, muy abundantes en 
aquel año, la celebración de las funciones y regocijos públicos con 
que se queria solemnizar la restitución del monarca á su trono, ha- 
biéndose recibido la noticia en lo mas fuerte de aquellas, se nom- 

(28) Gaceta de 27 de Enero de 1816, tom. 4% uúm. 689, fol. 83. 



■J 



124 MwroMAjyu México, 

bró portel virrey una comisión compuesta del. intendente de Méxi' 
co Mazo, del conde de Bassoco j del síndico del Ayuntamiento Lia 
Márquez, (29) para que le propusiesen lo que se había de hacer, 
los cuales presentaron su programa, (30) consistiendo en funciones 
de iglesia costeadas por las diversas corporaciones, iluminacionefl^ 
serenatas y corridas de toros, terminando con una cabalgata ó pa* 
seo á caballo de todas las autoridades y vecinos principales, presi- 
dida por el virrey, que no llegó á verificarse. Algunas corporacio- 
nes se habían anticipado, como el consulado, que hizo celebrar un* 
solemne misa en S. Francisco el 13 de Noviembre; pero aunque la 
función fuese con toda la magnificencia posible, se notó que habi* 
sido escasa la concurrencia de los comerciantes europeos, en »u ma- 
yor parte adictos & la Constitución. Señalóse sobre todos el cabil- 
do eclesiástico de Méicico, el cual solemnizó el 8 de Diciembre, día 
de la Purísima Concepción de Maiia Santísima, patrona de las Es- 
pañas, con una función de las más magníficas que la capital ha vis- 
to: la vísperas en la noche, todo el exterior de aquel suntuoso edi- 
ficio estuvo iluminado con más de veinte mil candilejas, al mismo 
tiempo que se cantaban los maitines, y concluidos éstos, hubo her- 
mosos fuegos de artificio delante de la puerta principal, querepre* 
sentaban un jardín con varias fuentes: la iglesia iluminada por dos 
mil luces: una orquesta de noventa voces é instrumentos, compues* 
ta de las primeras habilidades, colocada en un vistoso tablado le- 
vantado sobre la fachada del coro; las sillas de éste ocupadas por 
los caballeros de Carlos III con sus magníficos mantos, mezclados 
con los capitulares: la audiencia, que por la primera vez volvió ¿ 
asistir á las funciones públicas^ presidida por el virrey: el altar del 
ciprés cubierto de riquezas y en él la imagen de la Concepción, do 
plata, dádiva preciosa del gremio de la platería, (31) acompañada 
de otras cuatro estatuas de santos del mismo metal^ entre ellas al 

(29) Gaceta de 25 de Agosto, nüm. 619, fol. 960. 

(30) ídem de 8 de Diciembre, núm. 667, fol. 1344. 

(31) Torquemada habla de la donación de esta imagen, con cnjo motivo di* 
ce haberse hecho el siguiente epigrama: 

La platería os retrata 
En plata, (Virgen! y es bien 
due en plata retrate i quien 
Es más pura que la plata. 



HISTORIA DE MÍZICO. 125 

de S. Feraando, estando colocada eu el altar de los Reyes en la ca*^ 
becera de la iglesia, la imagen de oro de la Asunción, titular de 
aquel templo, que ha sido fundida en 1847 para proveer de fondos 
al gobierno, cuando la República fué invadida por el ejército de los 
Estados Unidos; todo este conjunto de cosas magnificas daba un 
aspecto de seriedad y solemnidad á aquella función, que seria im- 
posible repetir en otra. £1 arzobispo electo Bergosa, subió al pul- 
pito y iihablé durante más de una hora, sobre el gran suceso que era 
motivo de aquella gran festividad: concluida que fué la misa salid 
una procesión al rededor d^ la^f^laza, en que estaban formadas las 
tropas de la g*jarnicion uniformadas con lujo, á la que asistieron 
más de mil personas con vela de á libra en mano, y de estas sete- 
cientas con arandelas de plata, llamando la atención en medio de 
tan lucida concurrencia, veinticuatro ninas huérfanas, hijas de ofi- 
ciales muertos en la guerra actual, dotadas con trescientos pesos 
cada una por cuenta de la obra pía de Torres Vergara, de que era 
patrono el Br. D. José María Sánchez Espinosa, padre del conde 
del Peñasco, y doce iuválidos que habían perdido algún miembro 
en la campaña, vostidos todos muy decentemente á expensas por 
mitad del arzobispo Bergosa y del deán BeHstain. El edificio con- 
tiguo de la Biblioteca pública, de que era prefecto el mismo Berii- 
tain, estdba soberbiamente adornado en la fachada alponiente, con 
ñeas colgaduras de terci* pelo carmesí y flecos de oro, en cuyo cén-^ 
tro estaba colocado el retrato de Fernando con poesías é inscrip- 
doneb análogas, y lo mismo la frente del Sur que forma la hacedu- 
ría, y ambas fueron iluminadas aquella noche con multitud de ha- 
chas de cera y trasparentes de luces. El cabildo, para conservar la 
memoria de tan solemne función, hizo acuñar una medalla, que se 
repartió á las autoridades y particulares, distinguidos, en oro, plata 
y cobre según su graduación, que llevaban colgada al pecho en la 
función y de que se remitieron también ejemplares á España des- 
tinados al rey, los infantes, secretarios de Estado, ministros del 
Consejo de Indias y otros personajes. (32) El arzobispo electo Ber- 

(32) Yéase la relación do esta funcioD, en la gaceta extraordinaria de 15 de 
Diciembre. La inscripción de la me alia por nno de los lados era: *'Ferdinan- 
do, óptimo regí, solio restituto, capitulum Ecclesiae mexicanae 181)/^ ElDr. 
ArechederretH en sus Apautea hace también larga relación de ebta y de las- 
demás funciofles. 



126 HISTORIA DK M¿XIOO. 






gosa solemnizó la misma función con iluminación y adoraos de su 
palacio y con una medalla que hizo acuñar. (33) Siguiéronse las 
funciones muy solemnes, pero menos magníficas» que celebraron el 
tribunal de minería, los caballeros de Carlos III, la Unirersidad, 
colegio de Santos, protomedicato, colegio de abogados, la Inquisi* 
cion y otros cuerpos, concluyendo el año siguiente con las corridas 
de toros en la plazuela del Volador, con tanta concurrencia y ale- 
gría como si no estuviera el país envuelto en todas las calamidades 
de una guerra desastrosa. 

En las fiestas que se hicieron coi^ual motivo, no solo en todas 
las capitales de las provincias, sino en todas las poblaciones aun las 
más pobres y pequeñas, y en las proclamas que con este motivo pu« 
blicaron las autoridades, se señalaron algunos jefes y entre ellos el 
coronel Don Melchor Alvarez, que como hemos visto, se hallaba de 
comandante de la provincia de Oaxaca, y Don Agustín de Itur- 
bide que tenia el mando de la de Guanajuato. El primero en su 
proclama de 17 de Setiembre, (34) con referencia al bando del 
virrey de 10 de Agosto dice, que su objeto al hablar al pueblo 
de Oaxaca, es hacerle ver «Ja bondad de S. M. y sus piadosas in- 
tenciones sobre sus pueblos; n llama el día 4 de Mayo, fecha del de- 
creto del rey en Valencia, con que echó por tierra la Constitución y 
las Cortes^ ndia venturoso y eternamente memorable, it y concluye 
exhortando á aquellos habitantes á reitrar sus juramentos de fide* 
lidad, y á sacrificarse para sostener al rey y sus imprescriptibles de- 
rechos. Iturbide en su cuartel general de Irapuato, hizo para solem- 
nizar la función, un simulacro de guerra, en que vaciló si imitaría 
alguna de las principales acciones de Lord Wellington en España, 
tales como la de Salamanca ó de Victoria; pero como la imitación 
hubiera parecido ridicula con el corto número de tropas que teniii 
bajo sus órdenes, se decidió á representar la batalla de Calderón, 
lo que era al mismo tiempo más practicable y un recuerdo que li- 
sonjeaba al virrey, (85) Todas las gacetas de aquel tiempo no es-* 

(33) Véase el saplemento á la gaceta de 1"^ de Abril de 1815, fol. 323 del 
tomo 6?. 

(34) Impresa en Oaxaca en papel suelto. 

(35) Gaceta de 21 de Enero de 1815, tomo 6?, fol lOl. Una de las funcio- 
ne b mas notables que entonces se hicieroni fué la que celebro el ?• Fr. Pedro 



HISTORIA DK MÉXICO 127 

tan llenas de otra cosa, que de las relaciones de estaj festividades 
en toda la extensión del país. 

Aunque declarada la Independencia por el Congreso en Chupan- 
cingo, (36) la vuelta de Fernando no debiese ya influir para nada 
en cuanto á la continuación de la guerra, todavía sin embargo al- 
guno de los jefes de la revolución creyeron necesario tomar algunas 
medidas precautorias, para evitar que el nombre de aquel monar- 
ca, que tan poderoso habia sido en el espíritu del pueblo, causase 
alguna impresión perjudicial al éxito de la lucha que se hallaba em* 
peñada. El Dr. Cos. en un aviso publicado en su cuartel general de 
Taretan en la provincia de Michoacan el 19 de Julio, instruyó á los 
habitantes de las provincias de su mando, del regreso del rey á Es* 
pana por efecto del tratado celebrado por éste con Napoleón en Va* 
lencey, á cuyo cumplimiento se habia negado la regencia en virtud 
del decreto de las Cortes de 2 de Enero de 1811, y dando por segu- 
ro que la consecuencia necesaria debia ser una guerra civil, en que 
la Inglaterra, amenazada por aquel convenio, por el cual el rey se 
comprometía á hacer salir de la península las tropas inglesas^ sos- 
tendría el partido liberal y en América á los independientes para 
asegurar los intereses de su comercio, concluía con que nada podía 
ser tan funesto para España ni tan ventajoso para la América inde- 
pendiente, como la restitución de Fernando á su trono con las cir« 
cunstancías que la acompañaban. (37) 

En el mismo sentido contestó el Padre Torres, que se ¿ítulaba 
mariscal, y que vino á ser el terror del bajío, á la carta en que el 
brigadier Negrete le comunicaba la llegada de Eemando, todavía 
en el supuesto de haber jurado la Constitución, invitándolo á ter- 
minar la guerra con este plausible motivo: el Dr. Cos, que fué quien 

de Alcántara Yíllaverde, comandante del pueblo de Huehuetlan en la Huaste- 
ca, de que se hace relación en la gaceta de 18 de Abril de 1815, n. 725, fol. 
388. Ademas de la función de iglesia y paseo del retrato del rey, hubo bailes^ 
comedias, y el P. comandante tuvo durante cinco días mesa abierta para to- 
dos los que quisieron ir á ella, y dio un convite a toda la tropa. 

(36) Véase en el tercer tomo. 

(37) Este documento y los demás que con este motivo se citarán en este 
lugar, se hallan originales en la carpeta 2? de documentos en la causa seguida 
fi D. Ignacio Rayón; de que se sacaron copias para mandar á España, que exia« 
teiii asi como los originales, en el archivo general. 



128 HISTORIA DE MÉXICO. 

redactó esta contestación, desentendiéndose de la declaración de la 
independencia, que no era muy conocida, discurre largamente sobre 
las consecuencias que debia tener la vuelta del rey, en virtud de un 
tratado celabrado con Napoleón y bajo el influjo francés, y supo- 
niendo que Negrete habia nacido en América, ó apelando á su bue- 
na razón aunque esta suposición no fuese cierta, lo excitó á unirse 
á los insurgentes para hacer triunfar una causa que era justa, y á 
la que las visicitudes de la península daban mayores probabilidades 
de buen éxito. Cuando finalmente se supo de oficio la entrada de 
Fernando en Madrid y la caida de la Constitución, el brigadier Lla- 
no remitió (38) á D. Ramón Rayón, residente entonces en Junga- 
pe0, los bandos publicados de orden del virrey en 15* le Setiem- 
bre, con el decreto del rey de 4 de Mayo y la real orden con que el 
ministro Lardizábal lo habia circulado, (39) refiriéndose á su buen 
sentido y á la impresión que hiciesen sobre su espíritu estos docu- 
mentos, para el uso quo creyese conveniente hacer de ellos. Rayón 
en su respuesta fecha el 6 de Octubre, maniferftó dudar de la ver- 
dad íle la vuelta del rey; pero suponiéndola cierta, tuvo por un 
golpe fatal dado á la nación española el decreto de 4 de Mayo, y 
ensalzando la Constitución derogada por él, atribuyó la continua- 
ción de la guerra á no haber sido observada debidamente aquella, 
haciendo el anuncio, demasiado fundado por cierto, de que iban á 
volver para España los dias do Carlos IV y los horrores de la In- 
quisición, y concluyó declarando en nombre de la nación mexicana 
»ique ésta nada tenia que esperar de España y mucho menos orga- 
nizada bajo el plan de absolutismo de Fernando, '• «iendo éáta la 
opinión pública. 

^ En todas estas cónteátaciones, las circunstancias daban gran ven- 
taja á los insurgentes y particularmente á Cos, acostumbrado á líis 
argumentaciones de las aulas, el cual preguntaba con aire de triun- 
fo á los realistas, si habiendo sido declaradas las Cortes por el rey 
ilegítimas y usurpadoras de la autoridad real, ¿debían ser tenidos 
por rebeldes los que no habían querido reconccerlaír, como los in- 

(38) Carta de Llano á D. R. Rayón de 2 de Octubre, fecha en Acámbaro» 
Docuin. de la causa de D. I. Kajron. 

(39) Véase en este tomo. 

(40) Causa de D. Ignacio Rayón, carpeta 2^ de documentos. 



/ 



HISTORIA DB. MÉXICO. 12 9 



sargentes, ó los que los habían obedecido, como los que servían 
bajo las banderas reales? y que por el contrarío, ¿cómo sin ser in- 
consecuentes y traidores, podían obedecer á Femando los que habían 
reconocido como legítimas las Cortes, y no más bien defender á és- 
tas y sostener sus determinaciones? Cos no consideraba en todo 
ésto, que. el principio esencial de la contienda no era )a forma de 
gobierno que en España hubiese, sino reconocer la supremacía da 
los reyes de la dinastía de Borbon y conservar h unión con aquella 
potencia, cualesquiera que fuesen los accidentes de su gobierno. 
Dejando pues aparte este priccipio y hablando sobre aquellos fun- 
damentos, en una proclama que el mismo Cos dirigió desde Pázt- 
cuaro á los españoles europeos residentes en e 1 país, los invita á 
unirse á los americanos prometiendo en nombre de éstos, que sus 
personas y bienes serian respetados, y que olvidados con esto to- 
dos los agravios recíprocos, correrían á recibirlos con la oliva y á 
est rocharlos sinceramente en sus brazos. (41) Las cosas habían 
ido demasiado adelante, y la confianza qué los insurgentes podiau 
inspirar era muy escasa para que esto pudiese por entonces reali- 
zarse, y así todas estas contestaciones no tuvieron más resultado, 
que prevenir el virrey á Llano on orden de 24 de Octubre, qiie 
pues Bayon, Cos y los que le seguían, ndesconocian la voz desuso- 
berano^ tergiversando maliciosamente los principios que habían de- 
bido conducir siempre á los españoles á la unión, obrase en todos 
los casos que se presentasen, con arreglo á las órdenes con que se 
hallaba. M (42) 

D. Ignacio Rayón quiso ir más adelante y aprovechar la di vísiom 
que se habla introducido entre los españoles de México, con cuyt 
objeto dirigió desde Zacatlan una proclama á nlos europeos que 
habitaban este continente, tt redactada por el Lie. D. Carlos Busta» 
tamanté, quien la envió por el correo de Puebla con oficio al consu- 
lado de México, para que se leyese en junta general extraordinaria,, 
haciendo responsable á aquel tribunal, el cual luego que la recibía 

(41), Hay un ejemplar impreio de esta proclama en la carpeta de documen 
ioi de la causa de D. Ignacio Rayón. Su fecha es en el cuartel general d» 
PáEtcaaro 21 de Octubre. 

(42) Minuta de oficio á Llano en la citada carpeta fecha 24 de Octubre. 

TOMO IV.— 17 



130 5í5!£25í;6..£L.^^5^ 

pasó todo á manos del virrey. (43) Este dando las gracias al con- 
sulado por esta nueva prueba de su fidelidad y sospechando de la 
del Ayuntamiento, que era todavía el constitucional compuesto de 
criollos, preguntó por oficio reservado al intendente, si este cuerpo 
había recibido iguales papeles, previniéndole se los mandase y le 
manifestase con la debida reserva lo que hubiese acordado en el 
caso; mas el intendente contestó no sabeir que se hubiesen reci- 
bido ningunos, ofreciendo participar cualquiera cosa que llega- 
se á su noticia. El virrey mandó quo todo se quemase por mano 
de verdugo, como se verificó solemnemente en la plaza de México. 
En esta proclama, que aunque firmada por solo Rayón, fué escrita 
en nombre del mismo y de los dos diputados Crespo y Bustamante 
que estaban en su compañía, este último recopiló en ella en los tér- 
minos más irritantes, los motivos de agravio de que los insurgentes 
se quejaban; mal principio sin duda para invitar á una reconcilia- 
ción; y pasando luego a recordar todos los sucesos de España, los 
sacrificios hechos para conservar el trono para Fernando y la re- 
compensa que por ellos habían obtenido los españoles., reducidos 
nuevamente por el decreto de 4 de Mayo de aquel monarca, á la 
suerte miserable á qtie habían estado condenados bajo el gobierno 
del valido Godoy, presentaba á los residentes en México como úni- 
co recurso, la unión con los americanos para hacer la independen- 
cia;. (44) Cos en la suya pasa por alto con mas juicio, todos los he* 
thos anteriores: atribuye la resistencia de los españoles á admitir 
las propuestas amigables que se les habían hecho, itá las voces 
crueles, bárbaras é impolíticas de un pueblo arrebatado, que gritón 
en los primeros trasportes de su conmoción, nmueran los gachupi- 
nes, n y á la poca fé con que pedia contarse de parte de una plebe 
agitada, sin dirección y sin sistema;tt (45) mas variado el estado de 
las cosas, los convidaba á la unión con las palabras que antes he- 
mos copiado. 

( t3) La fecha de la proclama es 19 de Agosto, la d^l oficio de Bastamante 
del mismo diu; y el consalado lo pátó al virrey el 2 de Setiembre en el mo- 
mento que lo recibió. 

(41) Bustamante ha publicado esta proclama en el tom. 3* de en Cuadro 
historie ) fol. 62, y á continaacion de la de Cos en el fol. 69 del mismo tomo: 

(45) Estas pocas palabras de Cos bastan para confirmar cnanto se ha dicho 
en efeta obra, acerca del carácter de la revolución de Hidalgo, y para confun- 
dir á todoB loa declamadores en las fiestas del 16 de Setiembre, 



HISTORIA DE M¿XI0O. 131 

'_fni_ii ii[_ji iii_i~i_i~ ii_i~ _ ~i _ I" ■■~>ji~iij~ii if~ii iii~iMi — I — III — II — r^ — I — ■! — irf"^!! — ""^ ■ — >r— ^"^fc^lg"*^! — ar^i I — fc — n-'^-m — v» — i ii"^i — la^m — ^ — ^^X^ 

Don Carlos Bastamante dirigió en lo particular dos cartas al vi* 
rrej en 10 y 17 de Agosto, esta última con el carácter de "reserva- 
dísima^ii tratando de persuadirle que debia entrar en convenios con 
Eayon para salvar su persona, fundando la opinión que manifestó 
sobre el triunfo seguro de los insurgentes, en el auxilio con que con« 
tiban de los Estados-Unidos y en las ventajas que éstos últimos 
habian de obtener sobre los ingleses, que se habian embarcado há* 
cia aquel tiempo en Burdeos para atacar aquellos Estados. (46) 
El virrey, por toda respuesta, mandó disponer la expedición contra 
ZacatlaH, de que hablaremos más adelante. (47) 

La restitución de Femando VII á su trono, no produjo, pues> 
otro efecto, respecto á la guerra que actualmente se hacia en Nue- 
va España, que añrmar en los /insurgentes la resolución de conti- 
nuarla ya abiertamente para hacer la Independencia, y dividir en 
dos bandos el partido realista, el uno de los adictos á la Constitu-* 
cion que habia sido derrocada, y el otro . de los enemigos de ésta y 
opuestos á las reformas que iban haciendo los liberales: bandos qua 
en sus movimientos habian de depender enteramente de los sucesos 
de España y cuyas consecuencias fueron las más importantes y tras« 
cendentales, como en su lugar veremos oportunamente. 

(46) Ambas cartas están en la carpeta citada de docamentos de la cansa 
de RayoD. 

(47) Asi se dice en el extracto de los documentos de dicha carpeta, existen- 
tes en el archiYO general. 



HI8T0BIA DB UixiOO. 133 



^>^^^^^^^^^*^ttf^^ 



CAPITULO T. 



Gonstttacioii de Apfttiíiigaii. — Su análisis.— 8u pablkftcioiL-^Bsado del virrej mandándola quemar 
por mano do rerdogo. — Mándase an el mismo bando que los insurgentes fuesen llamados rebeldo^ 
6 traidores. — ^Áctis da loa Ajuntamieutoti. — Edicto del eabildo eclesiáatieo de México. — Edicto d» 
la Inquisición. —Escritos del Dr. García Torren j del canónigo González .-^Dirersas provideneíaat 
daBayon en ZacatUm.— Gracias que intentaba Bustamante solicitar del nuncio en los Estado» 
Unidos. — Ko lo aprueba el congreso. «-Expedición de loa realistas contra Zacatlan. — Marcha Aguil« 
i, Zacatlan. — Sus disposiciones para sorprender á Bayon. — Sorprenden los realistas á Zacatlan 
Fuga de Bayon y de Bustamante. — Muerte de Peredo. — Ejecución del P. Crespo y de Aleonedo*— 
Peregrinaciones de Bayon y Bustamante. — Sapáranse en Alzayanga — ^Betírase Bayon á Cópoto*— > 
Trabajos da Bustamante en su viaje k la costa basta ser conducido praso á Tehuacan por óoden dn. 



El f^ongreso entretanto que todo esto pasaba^ sin quitar la mano 
tie sus trabajos por tener que emigrar frecuentemente de un punto 
i otro, perseguido por las tropas de Nueva Galicia que mandaba el 
brigadier Negrete y por la sección del ejército del Norte que cont 
este fin estaba á cargo del activo capitán Don Miguel Béistegui^^ 
concluyó la Constitución provisional (1) que habia ofrecido en su 
proclama de 16 de Junio^ y en 22 de Octubre mandó se publicase 
y cumpliese, para fijar la forma de gobierno que debia regir, (2) 
mientras que la nación, libre de los enemigos que la oprimían, dic- 
taba la que debia observarse permanentemente. En Constitución 
que venia á ser la española acomodada á una forma republicana, es- 
taba dividida en dos partes: la primera contenia en seis capitulos 
una serie de definiciones ó principios generales sobre la religión; la 
soberanía; los derechos del ciudadano; la ley y su observancia; la 
igualdad, seguridad, propiedad y libertad de los ciudadanos y laa 
obligaciones de éstos: en la segunda se establecía en el capítulo 1^ 
cuáles eran las provincias que componían la América Mexicana», 
consistentes en las que formaban el virreinato, Nueva Galicia^ laa 
comandancias generales de provincias internas de Oriente y OccU 

(1) Yéase este tomo. 

(2) Baatomante ha publicado esta Constitncin íntegra en el tom. 3? da 
Cuadro histórico, fol. 157 i 189 en donde puede verse. 



184 HISTORIA DB IfislCO. 

dente-y la península de Yucatán, con la distribución siguiente: Mé« 
xico, Puebla, Tlaxcala, Veracruz, (3) Yucatán, Oaxaca, Técpan, 
(4) Michoacan, Querétaro, (5) Guadalajara, Guanajuato, Potosí, (6) 
Zacatecas, Durango^ Sonora, (7) Coahuila {comprendiendo ésta á 
Texas) y Nuevo León. Estas provincias no podían separarse unaa 
de otras en su gobierno, ni menos enagenarse en todo ó en parte. 
En el capítulo 2"" se declaraba cuáles eran las autoridades supre- 
mas, divididas en los tres poderes, el primero de los cuales, que era 
II el cuerpo representativo de la soberanía del pueblo, fi llevaba el 
i^ombre de nSupremo Congreso mexicano:» los otros^os consistían 
en otras dos corporaciones con los títulos de nSupremo gobierno, it 
y nSupremo tribunal de justicia, n Estos tres cuerpos debían residir 
en un mismo lugar, determinado por el congreso con informe del 
gobierno, teniendo cada uno su palacio y guardia de honor partí* 
cular; pero la tropa de la guarnición debía estar bí\jp las órdenes 
del congreso, y con aprobación de éste, exigiéndolo las circunstan- 
cias, podian separarse en los lugares y por el tiempo que él deter- 
minase. Estaban exoluidos los parientes en primer grado de fun- 
cionar á un tiempo en estas corporaciones, haciéndose extensiva 
esta prohibición á los secretarios y á los fiscales del tribunal supre- 
mo de justicia. El congreso debía componerse de diputados nom- 
brados uno por c&da provincia, y en el capítulo 8* se establecían to- 
das las condiciones para serlo, duración de éstos en sus funciones é 
inviolabilidad de que debian gozar: todo lo cual, así como el modo de 
elección por medio délas juntas de parroquia, de partido y de pro- 
vincia, de que tratan los capítulos 4^, 6^ 6*, y 7?, es casi entera- 
mente conforme á la Constitución española, con solo la diferencia 
de que por la necesidad de las circunstancias, el congreso que ac*- 
tualmente se hallaba reunido, tenia la facultad de nombrar dipu- 
tados interinos por las provincias ocupadas por el tn&aágo, y co- 

(3) Comprendía á Tabasco. 

(4) Efita provincia foimada por Moreloe como se dijo en el tom. 2^, era una 
desmembración de lag de M(ixico, Michoacan, Puebla y Oazaca. 

(6) Era parte de la de México, aunque formando, un corregimiento inde- 
pendiente para todo lo gubernativo. 

(6) En esta se comprendía al N. Santander, ahora Tamaolipae. 

(7) Estaba unida á ella Sinaloa« 



HISTORIA DB MÉXICO. 135 

mo éstas eran todas, de aquí vino que el congreso nunca llegó á for- 
marse de diputados elegidos popularmente en el modo establecido 
por la Ck)nstitucion, sino que siempre se estuvieron nombrando unos 
á otros, por lo que aquel cuerpo nunca tuvo otra apariencia que la 
de una reunión de hombres que se nombraban á sí mismosj Las 
atribuciones del congreso que fijaba el capitulo 8"*, eran las mismas 
que la Constitución española daba á las Cortes, y además tenía la 
de nombrar los individuos del gobierno, los del tribunal de justicia» 
del de residencia, ¿ los secretarios de todas estas corporaciones y á 
los fiscales de la segunda, y recibirles á todos el juramento corres- 
pondiente para entrar en posesión de sus respectivos empleos. Nom- 
braba también el congi*eso los agentes diplomáticos, que con el tí- 
tulo de embajadores, plenipotenciarios ú otros, hubiesen de Qian- 
darse á las naciones extranjeras, y los generales de división, estos 
últimos á propuesta en terna del gobierno, no entendiéndose por 
esto los oficiales que habían de tener aquel grado que entonces na 
existía, pues se conservaba el orden de graduación del ejército es- 
pañol, sino los que habían de mandar las divisiones que operaban 
contra el en^^migo. 

El modo de proponer, discutir y sancionar las leyes es el asunto 
del capitulo 9* también conforme con la Constitución espaflola, 
aunque dando bo solo al gobierno, sino también al tribunal de jus* 
ticia, la facultad de hacer-observacionos sobre las leyes de su re- 
sorte, las que debían de ser de nuevo examinadas, para que en ca- 
so de encontrar fundadas las observaciones hechas contra ellas; 
quedasen suprimidas, sin poder volverlas á proponer hasta dentro 
de seis mese^. El poder ejecutivo, de cuya organización, elección y 
facultades tratan los capítulos 10, 11 y 12, se debía componer de 
tres individuos nombrados por el congreso, de los cuales so reno- 
vaba uno cada año, fijándose la primera vez el turno por sorteo, 
asi como la presidencia en que alternaban sus individuos cada cua- 
tro meses. /Este cuerpo, así como el tribunal supremo de justicia, » 
tenían el tratamiento de Alteza, y el congreso, que era considerado 
como superior á los demás, el de Majestad: los individuos de las 
tres corporaciones el de Excelencia, excepto los fiscales y secre- 
tarios que debían usar el de Señoría. De estos últimos el gobierna 



136 HISTORIA DE MÉXICO 

supremo debia tener tres para el despacho de los ramos de guerrai 
hacienda y gobierno, teniendo este título especialmente el tercero, 
los cuales se mudaban cada cuatro años. Para el manejo de la ha- 
cienda se creó en el capitulo 13 una intendencia general compuesta 
do un intendente, un fiscal, un asesor, dos ministros y un secreta* 
rio, siendo igual la planta de las intendencias de provincia- £n los 
capítulos 14, 15 y 16 se trata del tribunal supremo de justicia, de 
sus facultades, y de los tribunales inferiores: el supremo se com- 
ponía de cinco magistrados nombrados por el congreso, que se re- 
doraban por sorteo, saliendo dos en cada uno de los primeros dos 
afios y el restante en el tercero y así sucesivamente, con dos fisca* 
les para lo civil y criminal que habían -do durar cuatro años. 

Las leyes antiguas, conforme al capítulo 17, debían perma- 
necer en vigor, mientras no se formase por el congreso el có- 
digo que había ¡de sustituirlas. Ademas del tribunal supremo, 
había otro llamado de residencia, par* conocer privativamente 
en las causas de esta especie que se formasen los individuos da 
los tres poderes: componíase de siete jueces sacados por suerte por 
el congreso, de entre á los que á este efecto se nombrasen uno por 
cada provincia. En los capítulos 18 y 19 se previno todo lo relati- 
vo á la formación y facultades de este tribunal: en el 20, el modo en 
que había de precederse á la renovación del congreso por elección 
popular, cuando estuviesen enteramente libres de enemigos las pro- 
vincias: y en los 21 y 22 se estableció lo relatiro á la observancia 
de la Constitución y á su sanción y promulgación. 

Firmáronla en el palacio nacional del supremo congreso mexica- 
no en Apatzíngan en 22 de Octubre de 1814, año quinto de la in- 
dependencia mexicana, D. José María Liceaga, diputado por Gua- 
najuato, como presidente; el Dr. D. José Sixto Verdusco, por Mi- 
choacan; D. José María Morolos, por el Nuevo Reino de León; el 
Lie. D. José Manuel Herrera, por Tecpan; el Dr. D. José María 
Cos, por Zacatecas; el Líe. D. José Sotero de Castañeda, por Du- 
rango; el Lie. D. Cornelio Ortiz de Zarate, por Tlaxcala; el Lie. D. 
Manuel Alderete y Soria, por Querétaro; D. Antonio José Mocte- 
zuma, por Coahuila; el Lie. D. José María Ponce de León, por So- 
nora; el Dr. D. Francisco dq Argandar, por San Luis Potosí, y log 



HISTORIA DE MÍXICO. 137 



^^^^^^^^ta^^N^^i^^^^^^^V^^^v^^^^^^^^^^^^^ta^^^^k^^^^^ 



secretarios D. Bomigio de Yarza y D. Pedro José Bermeo; no ha* 
biéndolo hecho por estar ausente^, enfermos ú ocupados en otras 
comisiones, D. Ignacio Rayón, D. Manuel Sabino Crespo, D. Car- 
los Bustamante, D. Andrés Quintana y D. Antonio Sesma, de los 
cuales los tres primeros hemos visto que desde la derrota de Pu** 
ruarán se habian dirigido hacia Oaxaca: la publicación la manda- 
ron hacer Liceaga, Morolos y Cos, nombrados para formar el po*. 
der ejecutivo, suscribiendo Yarza como secretario de gobierno. 

Para poder celebrar con alguna tranquilidad la proclamación y 
jura de la Constitución, sin ser perseguidos por las divisiones rea- 
lizas, los diputados, que á la sazón se hallaban en Ario, hicieron 
correr la voz de que iban á trasladarse á Pátzcuaro, y secretamente 
acordaron verí&carlo á Apatzingan, habiendo tomado sus medidas 
para hacer llevar á aquel punto, aun de los lugares que estaban 
ocupados por los realistas, las cosas necesarias para solemnizar 
aquellos actos. Presentóse Cos con una corta fuerza de gente del 
bajío y un magnifico nniforme de mariscal de campo, bordado en 
Guanajuato. Acompañaba á Morelos su escolta y la del congreso, 
que hacian ambas unos quinientos hombres, y por estar casi des- 
nudos se les hizo un uniforme de manta. Conforme lo prevenido 
en la misma Constitución (art. 240), acabada la Misa de acción de 
gracias, que se cantó con la posible solemnidad, el presidente del 
congreso prestó juramento en manos del decano y lo recibió en se- 
guida de todos los diputados, procediendo luego á la elección del 
supremo gobierno que recaiCó en los individuos que arriba se ha di- 
cho. Hiciéronse bailes y festines, en que se sirvieron dulces y pas- 
tas llevados de Querétaro y Guanajuato, sentándose á la mesa des- 
pués de los generales y oficiales, los sargentos y soldados. (8) Al- 
gunos dias después se instaló en Ario el tribunal supremo de jus- 
ticia, con nueva función en que se gastaron ocho mil posos, suma 
muy considerable para aquellas circunstancias, y para conservar la 

(8) Battamante, de quien he tomado esta relación, Cuadro histórico, tomo 
3*, fol. 204, dice que Morelos vestido de gran uniforme, danzo en el con- 
vite, y abrazando á todos los concurrentes les dijo que aquel día era el mds 
&asto de su vida. Es de advertir que Bustamante no asistid y refiere lo que 
otros le contaron. 

TOKO IV.— 1 8 



138 HISTORIA DE MÉXICO. 



memoria de estos sucesos, se acunó una medalla alusiva á la divi- 
Bion de los tres poderes. (9) 



' Por el brere análisis que se acaba de hacer de esta Constitución, 



se echa de ver que ios principios y definiciones generales con que 
comienza, son tomados de los escritores franceses del tiempo de la 
revolución; la división de poderes, sus facultades, y el sistema de 
elecciones en tres grados de sufragios, es una imitación ó copia de 
la Constitución de las Cortes de Cádiz: la administración de ha- 
cienda y juicios de residencia de los funcionarios do la más alta 
jerarquía, un recuerdo de las leyes de Indias, viniendo á corres- 
ponder la intendencia general á la junta suparior de real hacienda, 
de la que dependían todas las providencias administrativas en tiem- 
po de los virreyes: y concediendo toda la indulgencia que merece 
una cosa tan nueva en estos países, es menes^ter convenir que toda- 
vía esta Constitución, que tan poca atención ha merecido, es muy 
preferible á otras de las varias que después se han hecho, y que en 
vez de arrojarse á otras imitaciones que tan perjudiciales han sido, 
hubiera sido mejor adoptarla, haciendo en ella las reformas conve- 
nientes. Por ella se conservaba la unidad nacional: la forma del 
ejecutivo, compuesto de tres personas, era acaso más conveniente 
para el país, según su estado, que la unitaria que se adoptó desde 
1824, preferible sin duda en otras circunstancias :1a administración 
de hacienda no habría es*^ado sujeta al desorden y despilfarro en que 
ha caido, y los juicios de residencia habrían sido más útiles que la 
responsabilidad á que están sujetos los ministros, ilusoria mientras 
están ejerciendo el poder, obra del espíritu de partido y medio de 
venganza de las facciones, cuando han caido de él.^ La experiencia 
no pudo servir para calificar el mérito de las instituciones que pre- 
tendieron dar á la nación los legisladores de Apatzingan, pues las 
circunstancias no permitieron que se llegasen á plantear, ni el es* 
tado del país era tal que pudiese permitir ningún género de gobier- 
no regular, en el completo desorden y anarquía en que todo estaba» 

(9) Bastamante ha dado una estampa que representa esta medalla, en el 
Elpgio histórico de Morelos que publico en el año de 1823 y la describe en el 
Cuadro histórico, tom. 3*, fol. 208. Representa un templete que termina en 
una pirámide, en cuyo vértice bay una balanza con una pluma, un basten j 
una espada, símbolo de los ties poderes, y una inscripción análoga. 



HISTORIA BE MÉXICO 189 



^^0^^^^^^^^^^^^^^^^ 



y asi solo hemos podido formar algún juicio de aquella Constitu- 
ción, comparativamente por los resultados que otras han producido. 
No tuvo el virrey noticia de la Constitución promulgada en Apat- 
zingaUf hasta algunos meses después de su publicación, por los ejem- 
plares que comenzaron á circular en México, y aunque afectó verla 
con desprecio, se irritó sobremanera por haberse formado y publica- 
do al mismo tiempo que se habia anulado y proscrito la de las Cor* 
tes, y aun llegó á temer que el gobierno establecido por ella, viniese 
á ser un punto de unión que pusiese término á la anarquía y desor- 
den en que se hallaban los insurgentes, que tan favorables eran pa* 
ra sostener la causa realista. En consecuencia, habiendo pasado la 
Constitución y otros papeles que se le habian remitido por varios 
comandantes militares, á consulta del real Acuerdo, de conformidad 
con el voto que éste le dio en 17 de Mayo del año siguiente, por 
bando publicado en México con toda la solemnidad de bando real 
6^ 24 del mismo, en atención á que con aquellos procedimientos se 
habia puesto de manifiesto el objeto definitivo de la revolución, 
mandó que en aquel mismo dia se quemasen por mano de verdugo^ 
en la plaza mayor la Constitución y demás papeles que con ella ha- 
bía recibido, y que lo mismo se verificase en todas las capitales de 
provincia, remitiéndole todod los papeles de igual naturaleza que 
en lü sucesivo viniesen á manos de las autoridades, debiéndolos en- 
tregar dentro de tercero dia todos los que los tuviesen, bajo pena 
de la vida y confiscación de bienes si los retuviesen pasado aque^ 
término, imponiendo igual pena á los que defendiesen ó apoyasen 
la independencia ó hablasen á favor de ella, y la de deportación y 
confiscación de bienes á los que oyendo tales conversaciones no las 
delatasen al gobierno ó á los jueces del respectivo territorio: se pre- 
vino también en el mismo bando, que en vez de los nombres »»in- 
^mreccion é insurgentes, n de que hasta entonces se habia hecho 
uso, para designar la revolución y sus partidarios, se usasen en lo 
de adelante, tanto de palabra como por escrito, de los de "rebelión, 
traición, traidores y rebeldes, n como los propios que correspondían 
¿ aquel delito, y por la misma razón se variase la denominación de 
patriotas, con que se habian conocido los cuerpos de vecinos arma- 
dos para la defensa de las poblaciones y haciendas, que también se 



\ 



140 HISTORIA DE HÍXIOO. 

habían apropiado los insurgentes, en la de •« realistas fíeles h del la- 
gar á que correspondiesen, comenzando por los batallones, escua- 
drones y brigada de artillería de la capital; y que para dar un tes- 
timonio irrefragable de la falsedad con que los diputados que fir- 
manm la Constitución, cuyos nombres se publicaron en el bando, 
se hablan supuesto autorizados por las provincias de que se decian 
representantes, aunque su misma declaración de que hablan for- 
mado la Constitución con la mayor precipitación, y desasosiego, 
liuyendo siempre de un punto á otro y abrigándose en pueblos mi« 
serables y en las sierras y barrancas, era una prueba cierta de que 
no habían podido ser nombrados ni auxiliados por los pueblos; 4oft 
Ayuntamientos en las capitales y lugares en que los hubiese, y en 
los que no los tuviesen, el juez real con el cura, los alcaldes y dos 
vecinos, formasen una acta por la que constase no haber nombrado 
ni en manera alguna autorizado á los que representaban en nom- 
hre de los pueblos en el congreso mexicano, mandando testimonio 
de estas actas para remitirlas al rey. / 

En consecuencia de esta especie de solemne declaración de gue- 
rra, concluido el bando, la tropa toda de la guarnición que habia 
asistido en él, formó en batalla en la plaza de palacio, habiéndose 
colocado dentro dal recinto en que estaba la estatua ecuestre de 
Carlos IV, un dosel con el retrato de Fernando VII, y hacia el án- 
gulo izquierdo, se levantó un tablado en el que fué quemada la 
Constitución y demás papeles por mano de verdugo, con asistencia 
de los ministros de juiticia, á presencia del virrey que estaba en su 
balcón. (10) Desde aquella fecha, las gacetas están llenas de las ac- 
tas mandadas levantar en todas las poblaciones, con las más vivas 
protestas de fidelidad y la relación de los servicios hechos á la cau- 
sa real en cada lugar. 
¡ A la autoridad civil siguió la espiritual, habiendo publicado el ca- 
bildo eclesiástico de México, que gobernaba el arzobispado por el 
motivo que en su lugar veremos, un edicto en 26 del mismo Mayo, 
prohibiendo la Constitución y otros papeles publicados en Apatzin^ 
gan bajo la pena de excomunión mayor, quedando sujetos á la mis- 
fio) El bando y la relación de estos actos se insertaron en la gaceta de 25 
« Mayo de 1315, tomo 6?, núm. 742, folio 637. 



HISTORIA DE MÉXICO. 141 

ma los que no delatasen á los que los tuviesen, por cualquiera ra,* 
cional 7 fundada sospecha, por ser reos de alta traición y cóinplice& 
de la desolación de la Iglesia y de la patria, y en el mismo edicto 
mandó el cabildo á todos los curas, confesores y predicadores tanto 
seculares como regulares, que combatiesen los principios contenid^B 
en aquellos escritos, amenazando á los eclesiásticas que se condu- 
jesen con indiferencia en este punto ó que usasen en los actos pú- 
blicos de otro lenguaje, con la pérdida de los beneficios ó destinos 
que obtuviesen y suspensión del ejercicio de su ministerio, proce- 
diéndose á formación de causa contra ellos, como sospechosos na 
solo en materia de fidelidad, sino también de creenciaj Los motivos 
en que el cabildo se fundó para tan severo proceder, persuaden que 
no tuvo ix la vista los escritos de que habla, pues no se encuentran 
en éstos los hechos que el cabildo cita como consignado^ en ellos^ 
j así es que asienta que por la Constitución se establecía el toleran- 
tismo» cuando en ella se declara por su primer artículo que "la re- 
ligión católica, apostólica romana, es la única que se debe profe- 
sar en el £stado,it y en el capitulo 3* tratando de los ciudadanos» 
exige en los extranjeros para poder obtener carta de ciudadanos^ 
la calidad precisa de ser católicos, comprendiendo entre los crí- 
menes por los cuales se debía perder la ciudadanía, los de here- 
jía y apostasía y aun á los transeúntes sólo se les ofrece protección 
y seguridad, bajo la condición de respetar la religión del país. In- 
culpa también el cabildo á los insurgentes, de que en el calendario 
que habían publicado habian anulado el culto de los santos, supri- 
miendo sus nombres en los dias destinados por la Iglesia á venerar 
su memoria, siendo aquel un calendario abreviado, destinado solo 
á señalar los dias festivos para su observancia. (ll)'Lá Inquisición 
por un edicto publicado en 10 de Julio de 1815, haciendo menuda 
relación de cada uno.de los papeles objeto de su censura, declaró 
^ncursos en excomunión mayor no solo á todos los que tuviesen ta- 
les papeles, sino á los que no denunciasen á los que los hubiesen leí- 
do, y á los que inspirasen ó propagasen el espíritu de sedición é ín • 

(11) Este edicto se halla en la gaceta de 30 de Mayo de 16 !5, Dúin, 744, 
fol. 663, y el de la InquiaicioD en la de 14 de Julio, núm. 763, fol. 727. 



142 UXSTO&IA DiS MÉXICO. 



dependencia j el de inobediencia á las determinaciones de las au- 
toridades legítimasi especialmente á las del Santo Oficio, y á los 
confesores que abrigasen, aprobasen ó no mandasen denunciar se- 
tíiejanl;es opiniones. Así se ponian en conflicto las conciencias tan- . 
to de los penitentes como de los confesores, y las armas de la Iglesia 
quedaban expuestas á una dura prueba, siendo el resultado, que to- 
dos los aficionados á la independencia que eran numerosos, no vie- 
sen en todo esto el uso legítimo de las censuras, sino que las des- 
preciasen considerándolas como efecto del espíritu de partido y del 
interés que las autoridades eclesiásticas- españolas tenían en afian- 
zar el dominio de estos países para su rey, haciendo uso de todo 
género de medios, j' 

Empleáronse igualmente los de la convicción, y con este fin • se 
insertó en la gaceta del gobierno (12) una impugnación, con el tí- 
tulo de itDesengaño á los rebeldes sobre su monstruosa Constitu- 
ción, n escrita por^l Dr. José Julio García Torres, que había sido 
uno de los mas ardientes defensores del fuero eclesiástico cuando 
se publicó el bando de 24 de Junio de 1812, (13) y elector nom- 
brado poi* una de las parroquias de la capital parael establecimien- 
to del Ayuntamiento Constitucional. Escribió también con el mis- 
mo objeto el canónigo D. Pedro González, queriendo ambos pro- 
bar que la Constitución era herética, por establecerse en ella prin- 
cibios reprobados por la Iglesia y condenados por la Inquisición, 
además de asacar los derechos de los reyes de España al dominio 
de los países que poseían en América; ¡vanos argumentos contra 
una opinión y un deseo generalmente propagados, y contra unas 
ideas que habían venido á ser dominantes y las características del 
siglo! 

Las dificultades crecieron en materias eclesiásticas por haber 
mandado el gobierno insurgente, que los curas leyesen en sus pa» 
rroquias la Constitución á sus feligreses, para que éstos j urasen su 
observancia, y como el no hacerlo los exponía al castigo inmediata 
de aquellos que eran los que dominaban en los pueblos, y el cum- 
plir tal orden los sujetaba á las penas impuestas por el gobierno y 

(12) Suplemento ¿ la gaceta de 6 de Julio de 1816, tom. 6\ fol. 703. 

(13) Véase tomo 3* 



HISTORIA D1& MÉXICO. 143 

autoridades eclesiásticas, pidieron muchos al cabildo eclesiástico 
iostrucciones sobre lo que debían hacer, y esto fué motivo de jun- 
tas y consultas, sin que se llegase á tomar resolución alguna. Va- 
rias providencias de Eayon contribuyeron á aumentar este estado 
de complicación y á abreviar el efecto de las medidas que el virrey 
habia resuelto tomar para el castigo de aquel jefe, que desde un 
punto tan cercano se atrevia á desafiar su autoridad. La publica- 
ción de la bula de la Cruzada é indulto de carnes en los dias veda- 
dos para el bienio inmediato, hecha sin concesión pontificia, sino 
interpretando la voluntad del Papa, por no estar en comunicación 
con Su Santidad, hizo que Rayón cuando mandaba en Oaxaca, an- 
tes de la ocupación de aquella ciudad por las tropas reales, para 
privar al gobierno de los auxilios pecuniarios que la venta ó limos- 
na de las bulas debian producir, mandase leer en la misa mayor 
de todas las iglesias un bando por el cual, refiriendo la historia de 
aquella bula^ que era una concesión pontificia para la guerra de la 
Tierra Santa, prorrogada cada dos años en favor de los reyes de 
España, para la que hacian á los fieles de la costa de África y otros 
objetos piadosos; en atención á que en la actualidad ni habia con- 
cesión legítima, ni los fondos que ella produjese se habían de inver- 
tir en otra cosa que en hacer la guerra á los insurgentes, prohibi<!^ 
bajo la pena de multa y otras á que hubiese lugar, la introducción 
de bulas de Puebla en aquella provincia, y dio orden á los guardan 
para que las detuviesen como objeto de contrabando; pero como 
8Í nada pudiera hacerse sin falsas acriminaciones, para probar la 
irreligión del gobierno de España, asentó dando por testigo á toda 
la Europa, que con el fin de aumentar la raza española en Améri- 
ca, se habia tratado en sesiones secretas de las Cortes durante tres 
días, de permitir el casamiento de los eclesiásticos, y que I09 casa* 
dos tuviesen el número que quisiesen de concubina^, lo que no se 
habia verificado por la oposición de los piadosos diputados america- 
nos. (14) Ocupada en seguida por las tropas reales, dio orden para 
retener el producto de los diezmos en las colecturías y emplearlo en 
pagar sus tropas, llevando cuenta exacta para reintegrarlo concluí* 

(14) Esta y las demás ordenes de que aquí se hace menoion, se hallan ani- 
das ú la cansa de Rayón, cuaderno 2* 



r 



144 HISTORIA DIL MÉXICO. 

da la guerra, para que no se aprovechasen de él los realistas, y rehu- 
sándose á casar á los insurgentes el encargado del curato de Zaca- 
tlan D. Pedro de Candía, le previno por orden de 9 de iigosto, que 
desde el dia siguiente procediese á administrar los sacramentos y 
demás auxilios espirituales, sin hacer excepción de los que se ha- 
llaban alistados bajo las banderas de ki independencia, apercibién- 
dolo de que en caso contrario, pondría en su lugar otro eclesiásti- 
co que conociendo mejor las obligaciones de su ministerio, obede- 
ciese á la Iglesia y no á un cabildo vendido al enemigo, é impar- 
tiese con generalidad las gracias que deben franquearse á cuantos 
lleguen á pedirlas. 

Mas como estas dificultades no podian removerse sino por auto- 
ridad competente, D. Carlos Bustamante, con el título de n minis- 
tro de relaciones extranjeras,ii que acaso le fué conferido en aque- 
llos dins por Rayón, quien seguia llamándose nministro de las cua- 
tro causas, tt nombrado por Hidalgo, preparó con fecha 16 de Junio 
en Zacatlan, una exposición dirigida al nnuncio católico de los Es- 
tados-Unidos de América,!» suponiendo que su autoridad se exten- 
dia á toda la América, en la que le manifiesta el estado afligido eu 
que se hallaban los católicos de la Nueva España, á causa de la 
persecución que sufrían los ministros del culto por el gobierno y 
las tropas españolas, faltando en muchas partes la administración 
de sacramentos, por lo que quejaban muchos párvulos sin bautismo 
80 corría riesgo de ver restablecida la antigua idolatría y el culto de 
Huitzilopochtli. (15) Para remediar tantos males, que aunque muy 
exagerados eran en gran parte ciertos, Bustamante en nombre del 
condeso, solicitaba del nuncio que el mismo congreso pudiese nom- 
brar cuatro vicaríos generales castrenses, con autoridad indepen- 
diente .do los obispos, lo que ya habia procedido á hacer presumien- 
do la volnutad de S. S: que pudiese igualmente presentar al nuncio 
para la provisión de todos los obispados y canongias vacantes: que 
se concediese al mismo congreso la facultad de disponer de las ren- 
tas decimales hasta la conclusión de la guerra, reintegrando enton- 
ces lo que se hubiese percibido para el pago de tropas, y señalan- 

(15) Esta exposición se bolla origioal, firmada por Bustamonte y toda d» 
su letra, en el legajo citado de la escusa de Rayón. 



■BROMA DS idSJOOlÉ 145 

do entretanto nna cuota proporcionada para la mantención de los 
obispos, canónigos y gastos de fábrica: que pudiese igualmente au- 
mentar los obispados; crear nuevas universidades, colegios y esta- 
blecimientos de piedad; suprimir ó aumentar ciertas órdenes reli- 
giosas, y que se concediese á la nación americana el privilegio de la 
bula de la Cruzada é indulto de carnes, para invertir su producido 
en fomentar las misiones de Californias y Nuevo México: por últi- 
mo, que a S. enviase de Ñapóles y Sicilia el número de jesuítas 
necesario para el restablecimiento de esta orden, á la que en virtud 
de lo decretado por el congreso en 6 de Noviembre' del año ante- 
rior, se le devolverían las casas y bienes que quedaban existentes 
de los que le hablan pertenecido antes de su extinción. El mismo 
Bustamante ofreció al congreso ir á solicitar estas gracias y el au- 
xilio de los Estados-Unidos, autorizándolo al efecto en nombre de 
la nación; pero el congreso, apreciando el ofrecimiento, le contestó 
en 6 de Agosto en el palacio nacional de Tiripitio, (16) nque creia 
oportuno suspender por entonces su resolución hasta preparar las 
instrucciones que debian dársele, las que seriíin más acertadas 
oyondo antes al «nviado norte-americano, puesto que había llega- 
do, (hablando por el general Humbert, cuya venida habia excitado 
tan grandes esperanzas) y enterádose de la naturaleza, objeto y ex- 
tensión de sus poderes. !i 

Las ocupaciones gubernativas y diplomáticas de la pequeña cor- 
te de Zacatlan, fueron interrumpidas por la entrada que las tropas 
reales hicieron por sorpresa en aquella población el 25 de Setiem- 
bre. El virrey habia retirado de los Llanos de Apam al coronel Már- 
quez Donallo, que no habia hecho c^sa de importancia, destinán- 
dolo con su batallón de Lobera al camino de Puebla á Jalapa, y 
conferido el mando de las tropas que quedaban en aquellos y de 
otras que hizo marchar al mismo rumbo, al coronel D. Luis del 
Águila, uno de los jefes más distinguidos por su inteligencia y ac- 
tividad, con el objeto principal de atacar y destruir la reunión for- 

(16) Oñcio del congreso firmado por el ofinial mayor D. Pedro José Bermea 
á D. Carlos Bustamante. En Tirípitio y otros lugares miserables por donde 
Tagaba el congreso, apenas hay aldeana casa mediana en qué poderse alojar,, 
pero se llamaba *^palacio nacional^ en la que se juntaba el congreso. 

TOMO XV.— 19 



146 jnSTOBlA/DE 'M¿XICOt 

mada en Zacatlan. Aprobado por el virrey el plan que Águila le 
propuso para sorprender á Rayón, comenzó aquel jefe á mover las 
tropas que se habían puesto bajo sus órdenes en una larga línea, 
que desde Tulancingo daba vuelta por San Martin Texmelucan 
hasta el Norte de Zacatlan, ocultando su objeto, y como si estos mo- 
vimientos no tuviesen plan alguno, pero acercándose siempre al pun- 
to del ataque meditado. (17) Rayón habia permanecido en aquel 
pueblo, indeciso-sobre el partido que habia de tomar, no pudiendo 
mantenerse en aquella posición sin contar con Osorno, ni atravesar 
por entre divisiones enemigas, con un pesado tren de artillería, y 
mucho menos en la estación de las lluvias, la larga distancia que lo 
separaba de su hermano D. Ramón, que habia fortificado el cerro 
de Cóporo donde D. Ignacio quería retirarse. Deteníalo también 
la espectativa del resultado de unos comisionados que habia 
mandado á Oaxaca, prometiéndose hacer una contrarevolucion en 
aquella provincia, lo que se le frustró, y se hallaba ademas escaso 
de recursos pecuniarios, pues el encargado que tenia en Puebla pa- 
ra la venta de las granas que le habia remitido, se habia quedado 
con el producto de ellas. Águila por efecto de la combinación de los 
movimientos de sus tropas, reunió éstas el 24 de Setiembre en dos 
columnas: la de la izquierda á sus inmediatas órdenes, en el rancho 
del Chililico, á cinco leguas de Tulancingo, compuesta de quinientos 
caballos, entre los que se hallaban los dragones de San Luis, man- 
dados por D. Anastasio Bustamante, capitán entonces de aquel 
cuerpo, oficial bizarro y de mucha actividad, un escuadrón de Fie- 
les del Potos! y piquetes de otros cuerpos, con una compañía de 
infantería de Marina: la de la derecha á las órdenes del teniente 
coronel Zarzosa, que formaban varios cuerpos de infantería, con. 
dos piezas de artillería ligera y alguna caballería, tuvo orden de si- 
tuarse en la puerta de Acopmalco por el camino de Puebla: 

Aunque no parece verosímil que estos movimientos se ocultasen 
á Osorno, cuyas partidas vagaban por todo aquel país, no dio cono- 
cimiento alguno de ellos á Rayón, deseando probablemente qué los 

(17) Parte de Agalla en la gaceta extraordinaria de 2 de Oetabre, núm. 636 
fol. 1089. Bustamante; Caadro histórico, tomo 2?, fol. 68, en esta parte es muy 
digno de crédito, como testigo é interesado en todo lo ocarrido. 



HISTORIA DE M¿XICO. 147 

realistas lo librasen de un huésped que le] era molesto y á quien ha^ 
bia tenido que dejar dueño de Zacatlan. Águila se puso en marcha 
desde Chílilico al anochecer, caminando con la luna que se ocultó & 
las dos de la mañana: la oscuridad y la lluvia le hicieron extraviar-^ 
se en un espeso monte á dos leguas de Zacatlan, no obstante lo£r 
buenos guias que llevaba, por lo que resolvió hacer alto hasta el ama- 
necer para evitar la dispersión de la tropa, lo cual impidió que co* 
giese á Bayon y á los suyos en la cama, pues no pudo llegar hasta 
las nueve, y aunque cubierto al rayar el dia por una densa niebla^ 
ésta se disipó y tuvieron tiempo los insurgentes de ponerse en defen- 
sa en la plaza del pueblo en número de unos cuatrocientos hom- 
bres, muchos de ellos desertores de las tropas reales, miniando sus: 
cañones por las principales entradas, y Bayon y los demás pudieron 
tomar sus caballos y salvar sus personan. Para no perder del toda 
el golpe, era menester por un ataque rápido apoderarse de los prin^ - 
cipales puntes, y aunque lo resbaladizo del pis« por la lluvia hacía, 
caer á cada paso los caballos, Don Anastasio Bustamante con sesen*^ 
ta dragones de su cuerpo y cuarenta soldados de Marina, tuvo ór-^ 
den de hacerse dueño del cuartel, y el teniente coronel Llórente la 
recibió para atacar la casa de Bayon con otros cincuenta hombres^ 
de Marina» cincuenta dragones de San Luis y un piquete de Tam- 
pico. La resistencia no fué larga: en dos minutos la acción quedó 
decidida y Bayon no trató más que de ponerse en seguro, abando-^ 
nando su equipaje, sus papeles, que remitidos á la secretaria del vi-- 
rreinato, han sido de los materiales más útiles para escribir esta 
obra, y hasta su ¡sombrero y bastón de mandó que cayó en poder 
de Águila; acompañándolo en su fuga Don Carlos Bustamante y su ? 
esposa, la cual corrió riesgo de ser cogida por un dragón de San 
Luis, en las calles; quedaron prisioneros el presbítero diputado Cres- 
po, herido, y el director de la maestranza Alconedo: entre los muer^ 
tos se encontraron el hermano de Crespo, que con una pistola mató 
en el momento de caer al dragón que le dio muerte, y el coronel D: 
Francisco Antonio Peredo, que habia ido en calidad de enviado ¿ 
los Estados Unidos y otros coroneles y oficiales. Los realistas so 
apoderaron de doce cañones de artillería, doscientos fusiles y treia*^ 
ta cajas de municiones, fabricadas con grande empeño por Aleone-^ 



1- 



Jy 



148 HISTORIA Ds uinco. 

do en la larga residencia que Bayon hizo en Zacatkn. La pérdida da* 
los insurgentes, según el parte de AguHa al virrey, ascendió á dos- 
cientos muertos y cincuenta prisioneros, que fueron pasados por la» 
armas en Atlamajac: la de los realistas fué muy corta. El presbíte- 
ro Crespo y Alconedo se reservaron á disposición del virrey, quien 
mandó pasarlos por las armas, lo que se ejecutó el 19 de Octubre* 
en el pueblo de Apam. (18) Alconedo desde su regreso de Espafla á 
donde habia sido mandado, como otras veces se ha dicho, permane* 
ció tranquilo en México por algún tiempo, apreciado y distinguido 
por su habilidad en su oficio de platería, se pasó después á los ia- 
surgentes y contribuyó mucho con sus conocimientos á los prepara- 
tivos de guerra que Bayon habia hecho. (19) Entre los oficiales que- 
Águila recomendó en su parte, se distingue Don Nicolás Acosta, 
entonces ayudante mayor del batallón ligero de San Luis (los tama- 
rindos) á quien volveremos á encontrar en otras acciones de gue- 
rra. 

Cumplido el intento de la expedición, las tropas reales abando- 
naron á Zacatlan, en donde volvió á entrar Osomo^que habia visto 
destruir con gusto á Bayon sin dar paso ninguno en su auxilio^ 
Águila dejó el mando que sólo habia admitido por prestar este ser^ 
vicio, pues tenia licencia para volver á España: le sucedió en él el 
coronel Don José María Jalón, que habia permanecido largo tiem- 
po sin ser empleado, pero no hacieudo ningún progreso, y habiendo 
aumentado la deserción de las*tropas reales á un grado escándalo-* 
so, lo que el virrey en su correspondencia atribuía á su cobardía é 
ineptitud, pidió se le formase consejo de guerra; Calleja no accedió 
á ello y aun le dio satisfacción en oficio de 3 de Marzo de 1815; mas 
' no obstante, en 8 del mismo mes nombró para sucederle al mayor 
Don José Barradas, comandante del batallón ligero de San Luis.* 
Varióse también el general del ejército del Sur, por haber concedí* 
do el virrey licencia para pasar á fispaña al brigadier Ortega, nom«- 
brando para sucederle al de igual graduación Don José Moreno 

(18) Véanse en el Cuadro histórico de Bastamante, tom. 2% fol. 155, varias- 
circunstancias prodigiosas que refiere de la ejecución del P. Crespo. 

(19) Véase la nota 2! al parte de Águila en la gaceta extraordinaria citada^ 
y Bttstamante, Cuadro histórico, tomo 3?, fol. 60 y 253. 



HISTORIA DE MÉXICO. 149 

DsLoiz, aunque no se habia notado en él mucho acierto cuando de- 
sempeñó el de las riberas del Mescala. Este jefe salió de México el 
5 de Setiembre para su nueva comisión. 

Kayon y Bustamante emprendieron su fuga por una senda que 
conducía al pueblo de Tomatlan, y aunque los persiguiesen de cerca 
algunos dragones, no pudieron darles alcance por haberse detenido 
á saquear su equipaje y porque tenian los caballos fatigados con 
la marcha de la noche anterior, cuando 4os de aquellos estaban de 
fresco, y asi lograron llegar á la hacienda de Alzayanga, donde so* 
lia estar Arroyo que la consideraba como su propiedad: no habién- 
dolo hallado en ella, siguieron en su busca y lo encontraron en una 
hacienda inmediata á San Andrés, en la que los recibió con agra- 
do proveyendo á su necesidad que era extrema, pues no hablan 
salvado más que la ropa que tenian puesta, excepto una petaca que 
pudo escapar Bayon, en que llevaba un tejo de oro y poco más de 
mil pesos en dinero. Perseguidos en aquellas inmediaciones por 
Hevia y por las diversas secciones que estaban bajo su mando, re- 
solvió Bayon pasar á Cóporo y que Bustamante fuese á embarcar- 
se en la barra de Nautla, que estaba en poder de los insurgentes, 
para solicitar en los Estados Unidos la protección de aquel gobier- 
no, á cuyo fin le dio el tejo de oro, que pesaba unos catorce mar- 
cos y algún dinero, y se separaron el 28 de Octubre. Bayon con una 
marcha rapidísima, pues desde San Juan de los Llanos llegó á Có- 
poro en tres dias y medio, mediando la distancia de ciento y scsen-^ 
ta leguas* logró eludir la vigilancia de los comandantes de los va-^ 
ríos puntos guarnecidos por tropas realistas, por cuyas inmediacio- 
nes pasó por los valles de México y de Toluca, hasta ponerse bajo 
la protección de las fortificaciones construidas en aquel cerro por 
su hermano. 

Dirigióse D. Carlos hacia la costa, (20) pero al subir la penosa 
cuesta de Chiquimula, acompañado por el cura de Maltrata Alar- 
con, de quien otras veces hemos hablado, fué atacado el 14 de No- 

(20) Toda esta fiarte de la expedición de Bustamante, está tomada de su 
Cdadro histórico en diversos lugares: de su-biografía escrita por él mismo 6 
impjpega oon'isí ilttilo ^^Hay tiempos de hablar y tiempos de callar," j de la 
«¡ne se pnbfio6 después de su fallecimiento en el periódico ¡^Universal," y ea 
cuaderno separadla en 1S48. 



I 



150 HISTOniA DE MÉXICO 

siembre por el guerrillero insurgente Nicolás Anzures con la par- 
tida que capitaneaba^ el cual mató á traición á uno de los criados 
-ÚQ Bustamante y quitó á éste el oro y el dinero que llevaba; mas 
habiéndole manifestado quién era y á dónde iba^ ñngió dejarlo pa- 
sar librementOi pero al llegar á Huatuaco, volvió á atacarlo y lo lle- 
vó preso á rtquel pueblo en el que mandaba por Eosains el Dr. D. 
José Ignacio Couto, quien le hizo quitar el oro y el dinero, que di- 
jo necesitaba para los gastos de las tropas de Victoria, y le dio ór- 
xien de presentarse á Bosains al que avisó de todo. Salió Busta- 
mante para Tehuacan, donde Eosains se hallaba, pero aunque ca- 
Tninaba con el pasaporte que Couto le habia expedido, cerca de S. 
Juan Coscomatepec fué sorprendido por una partide de Anzures, y 
pata librarse de ella tuvo que pasar la noche en la barranca de 
Cuautlapa, en la que fué atacado por otro guerrillero llamado Pe- 
dro Serrano, quien tiró un pistoletazo á su esposa á quem*a ropa, 
pasándole la bala entre el brazo y el cuerpo. Disculpóse diciendo 
que creyó que Bustamante era gachapin, y éste por evitar nuevos 
Tiesgos, no quiso esperar más en aquel punto, y no obstante la os- 
curidad de la noche, se puso en marcha por entre precipicios y de- 
rrumbaderos, dirigiéndose á la hacienda de Tuxpango. Debió la 
vida á esta oportuna aunque peligrosa resolución, pues apenas se 
habia .apartado de aquel sitio, cuando llegó á él una partida de rea- 
listas de Córdova que iba á aprehendero, habiendo dado aviso que 
allí estaba uno de los oficiales de Anzures, que por este mérito se 
presentó á solicitar el indulto. £n el desorden sumo en que los in-- 
surgentes estaban y yendo tan de caida la revolución, no estaban se- 
4guros unos de otros, pues por salvar la vida se vendían fácilmente 
«ntre si y no dudaban sacrificar á sus companeros. Aunque bien 
recibido Bustamante en Tuxpango y obsequiado por el administra- 
dor, corrió allí un nuevo riesgo: un negro que servia la mesa ha- 
biendo llegado á entender quién era, fué con reserva y diligencia á 
Onzava, distante poco máj de dos leguas, á dar aviso. al coman- 
dante, que lo era accidentalmente el capitán del batallón de Astu- 
rias Longoria, el mismo que habietulo sido hecho prisionero en la de 
rrota del Palmar, como en su lugar se dijo, al ser conducido á Chil- 
pancingo se habia encontrado con D. Carlos, por quien habia sido 



HISTORIA DB MÉXICO. 151 

agasajado y convidado á su mesa, y después logró escapar de Acá- 
pulco á donde fué llevado, librándose asi de ser degollado como los 
demás prisioneros y pudo presentarse á Armijo. Longoria recor- 
dando los seíricios que debia á Bustamante, fingió no dar crédito 
al aviso del negro, pero retirado éste, dijo á las personas en cuya 
compañía sé bailaba: n Cuando yo caminaba prisionero de Mata- 
moros á Chilpancingo, el Lie. Bustamante me socorrió y alivió en 
la desgracia; ¿cómo habia yo de corresponder a sus finezas con una 
acción indigna?!! Este incidente, que honra mucho á Longoria, 
aunque cometiendo una falta á su deber, prueba cuan cierto es el 
adagio español, que dice: nhacer bien, nunca se pierde, n La espo* 
sa de Bustamante que lo acompañaba en toda esta penosa peregri- 
nación y que habia notado el mirar fijo del negro, infiriendo por él ''^ 
que meditaba alguna cosa siniestra/instó á su marido para que par* 
tiesen sin demora: hiciéronlo así y á poco andar en el pueblo de la 
Magdalena, encontraron]al teniente coronel D. Bernardo Portas, con 
una partida de tropa que traia orden de Bosains para conducir á Bus 
tamante á Tehuacan. Obedeció éste sin resistencia, pero notando que 
aquel oficial traia una muía aparejada, sobre la cual se veia un bul- 
to pequeño cubierto, preguntó lo que aquello significaba, y habién- 
dole contestado Portas que eran unos grillos que Eosains habia 
mandado se le pusiesen, se llenó de amargura presumiendo por es- 
to y por el carácter de Rosains, el premio que se preparaba á los 
servicios que con tanto celo habia hecho á la causa de la indepen- 
dencia, y con estos funestos pensamientos llegó á Tehuacan en los 
últimos dias de Noviembre. Pero antes de ocuparnos de los suce- 
sos ocurridos en aquel lugar con Eosains, es menester ver los que 
les precedieron, para terminar todos los relativos al año de 1814, 
tan lleno de acontecimientos importantes para la historia, tanto en 
Europa como en México. 



HISTORIA DB 1I¿XIC0. 163 



CAPITULO TI. 

Sucesos de Boflains en la Mixtees. — Derrota Guerrero á Peña y se apodera de sus armas .—Discordia 
entre Rosains y Guerrero. — Disposiciones del primero para atacará éste. — Sa reconciliación.^- 
— Ynelye Rosains á Tshuacan.— 'Penonas ^e allí encontró. — Preséntase á Rosains Arroyaye. — ^Es 
eo&dncide Bnstaaante preso á la presencia de Rosains ¿—Prisión de Arroyaye y de Pérez. — Nne« 
Tse disensiones en la proyincia de Yeiucmz. — Muerte de Rincón. — Marcha Llano contra Rayón.— 
Accien de les Mogotes.— Hecho notable de yelor de Don José Esteban Moctezuma. — Denota de 
los realistae en Sierra de Pinos.- Muerte de yarios jefes de los insurgentes. — Toma de Nautla.— 
Conspiración en Chihuahua. — Proyidencias del yirrey — Renoyacion del indulto. — Indiriduos no^ 
tables indultados. — Secuestro de los bienes délos insurgentes. —Sistema de Calleja. — Proyidencias 
sobre hacienda. — Moneda de cobro. — Resisteneia á recibirla. — Contribución directa. — Subyencion 
de guerra. — Contribución sobre fincas urbanas. — Préstamo forzoso. — Contribuciones exigidas per 
los insurgentes. — Sucesos notables de la capital. — Neyada. — Personas distinguidas que fallecieron. 
— iVemio á Calleja. — Salida de un gran conyoy para Yeracruz. 

KemoYÍdo el temor de ser atacado por HeYÍa en el cerro Colo- 
rado, (1) y sin ninguno por parte de Rayón, que retirado entonces 
en Zacatlan, no podia usar contra su adYersario de otras armas que 
la pluma, (2) se puso en marcha Rosains para la Mixteca, acom- 
pañándolo el canónigo Velasco, quien como hemos dicho, burlán- 
dose de la buena fé de Zarzosa, se cYadió de Jalapa robando á 
aquel jefe y se unió á Rosains en Tehuacan. El objeto de esta ex- 
pedición era reconciliar á Guerrero con Sesma, cuyas desaYenencias 
habian llegado á tal grado, que las partidas que del uno y del otro 
dependían, se batian cuando se encontraban, y persuadir al prime- 
ro que hiciese un movimiento combinado con el mismo Rosains pa- 
ra apoderarse de Huajuapan, (S) en donde se hallaba el comandan- 
te del batallón de Guanajuato, Samaniego, con escasa fuerza, re* 
ducida á defenderse en sus atrincheramientos, por haberle quitado 
los caballos de su caballería las partidas de insurgentes que se acer- 
caban hasta las inmediaciones de la población. 

Dejamos á Guerrero en Papalotla, (4) huyendo de caer bajo el 

(1) Véase este tomo. 

(2) ídem. 

(3) Relación de Rosains, fol. 12. 

(4) Yéasa este tomo. 

L iv_ ^ TOMO IV. — 20 



154 HISTORIA DB MÉXICO. 



dominio de Rosains, por las cartas que á éste había escrito Sesuía 
y de que era portador el mismo Guerrero. Armijo, comandante ge* 
neral del Sur, habia dividido las fuerzas que mandaba en varias 
partida^ pequeñas con que guarnecía los pueblos que hablan esta- 
do sujetos á los insurgentes, para impedir que éstos volviesen á 
ocuparlos y que se organizasen nuevos cuerpos de ellos: una de és- 
tas se hallaba situada en Chilapa á las órdenes de D. José de la 
Peña, capitán de granaderos del batallón expedicionario America- 
no, quien con unos ciento cincuenta á doscientos hombres de su 
cuerpo y de los realistas de los lugares circunvecinos, se dirigió á 
atacar á Guerrero (5) que estaba en el lugar referido con poca gente 
y casi ningunas armas, mediando entré ambos puntos el rio Teca- 
chi. Esta circunstancia, y el demasiado desprecio con que los rea- 
listas solian ver á los insurgentes, hizo que Peña descuidase tomar 
las medidas de vigilancia necesarias estando al frente del enemigo, 
sea éste cual fuere, y Guerrero aprovechando la ocasión, hizo pa- 
sar el rio á los suyos á nado en la noche, y armados con garrotes, 
sorprendió á Peña en su campo, se apoderó de las armas y muni- 
ciones é hizo prisioneros á todos los que no pudieron escapar con 
la fuga. (6) Provisto de esta manera con las armas quitadas al ene- 
migo, como Múrelos con las de los soldados de Páris, cuando sor- 
prendió á éste en su campamento al principio de su campaña del 
Sur en 1811, so retiró al rancho de Olomatlan para organizar allí 
su gente, muy disminuida por la peste de fiebre y viruelas de que 
fué atacada en aquel punto, y habiendo obtenido algunas ventajas 
contra La Madrid en diversos lugares y sorprendido Robles en Tla- 

(5) Bustamante, Cuadro histórico, tom. 3?, fol. 266, dice que Peña tenia 700 
hombres. En aquellas circunstancias esta fuerza no la hubiera podido reunir el 
mismo Armijo, y hubiera sido considerada on el Sur como el ejército ^ande de 
Napoleón. La que pongo en el texto es conforme á las noticias que me han dado 
personas fíJedignas, en especial el general D. Lino José Alcorta, muy instrui- 
do en los sucesos del Sur de aquella época, en donde comenzó su carrera Bien 
do cadete del regimiento de Santo Domingo. 

(6) Bofitamante en el lugar citado dice, que los prisioneros y los fusiles 
quitados fueron 400; no habia la mitad en la división de Pefía. El mismo au- 
tor, inclinado siempre á lo prodigioso, dice que la resolución de Guerrero de 
atacar á Peña en su campamento, provino de que un tambor le pidió que le 
diese el tambor de latón quetenian los realistas cuando se lo hubiesen quita- 
do á estos, á lo que Guerrero accedió. 



HISTORIA DK MÉXICO 155 

listaquilla al comandante de Tlapa, que había salido á buscarlo con 
alguna trox)a» cogiendo al teniente de Lobera Crombé, que fué fu- 
silado con los demás prisíoneroSi como era entonces el uso por una 
y otra parte^ se situó en Tlamajalcingo del Monte, fortificando una 
altura inmediata al pueblo. 

Llegó en esta sazón Bosains á Silacayoapan^ invitando desde allí 
á Guerrero para atacar á Samaniago en Huajuapan, á cuyo fin ha- 
bía llegado la gente que él mismo hizo salir de Tehuacan hasta 
Petklzlngo; pero Guerrero, desconfiando de Kosains, no accedió á 
su propuesta. Este entonces, frustrado su primer objeto, no quiso 
desistir del otro que se habia propuesto en este viaje, que era la 
reconciliación de Guerrero con Sesma, y para inspirar confianza al 
primero, se adelantó con solos seis hombres y en estado de tener 
que ser llevado en hombros por hallarse enfermo, hasta el mismo 
pueblo de Tlamajalcingo; mas Guerrero no quiso prestarse á confe- 
rencia alguna, no obstante haber subido el canónigo Velasco á invi- 
tarlo al cerro que ocupaba y habia fortificado, y antes bien á des- 
hora de la noche vino á decir á uno de los soldados de Bosains el 
coronel Chepito Herrera, (7) que si no se retiraban inmediatamen- 
te éste y los suyos, corrían grave riesgo. Bosains se sometió á la 

• 

necesidad, pero resuelto á hacer un castigo ejemplar por tal insul- 
to y dejar bien sentada s^ autoridad en la Mixteca, fué á unirse á 
la división que mandaba Sesma, con la cual y algunos dragones 
que lo habían acompañado de Tehuacan, volvió á Tlamajalcingo, y 
no habiendo cedido Guerrero á cuatro intimaciones que le hizo por 
medio, del cura del pueblo, se apercibió para atacarlo, tomando las 
posiciones convenientes en el cerro y cortando el agua; mas cuando 
iba á romperse el fuego, Guerrero pidió á Bosains que se acercase, 
como lo hizo con solo dos individuos: el mismo Guerrero salió de 
su atrincheramiento, y reclamándole Bosains porque se presentaba 
con la espada desnuda, la arrojó, y reconociéndolo por jefe, admitió 
en su campo á toda la gente de Bosains. Este le dio el empleo de 
coronel, le designó distrito para sus operaciones, y dejándolo re- 
conciliado con Sesma se volvió á Tehuacan. Sesma mandó á Te- 

(7) Rosains en su RelftcioD, fol 12, califica á Herrera de acobarde, borra* 
ebo y ladrón." Teran habla de él oon aprecio. 



156 HISTORIA DK MÉXICO. 



^M^ w^^^^^^^ 



rán con tropa y remonta de auxilio para Bosains, para quien fué 
muy oportuna la llegada de este refuerzo, pues se hallaba en Co- 
yotepec en la situación más angustiada, porque Arroyo se había 
interpuesto en el camino y le tenia cortado el paso, de cuya difi- 
cultad ló sacó Terán. (8) 

A su llegada á Tehuacan encontró Rosains en aquella ciudad dos 
personas que habían sido enviadas por el congreso: la una, un co- 
rreo de gabinete que llevaba el titulo de ministro plenipotenciario 
en los Estados Unidos para D. Juan Pablo Anaya, y las instruccio- 
nes para el desempeño de este encargo, y la otra un empleado con 
titulo de contador, al que se habian asignado dos mil pesos de suel- 
do. A éste le manifestó que no había cuentas que formar ni posibi- 
lidad de pagarle el sueldo, y en cuanto al título é instrucciones para 
Anaya, no les dio curso por las razones que en otro lugar se han 
Bxpuesto, con lo que el correo y el contador se volvieron muy de- 
sazonados al congreso que los habia enviado. Durante su ausencia 
se habia evadido de Tehuacan el P. Sánchez con su gente, para con- 
tinuar como salteador en los caminos, y tres días después de su lle- 
gada se presentó el brigadier Arroyave, que poc orden del congreso 
iba á recibir el mando de las tropas de Rosains, mientras éste era 
juzgado por las acusaciones promovidas por Rayón, por los jueces 
comisionados Crespo y Bustamante. (9)* Si se ha de dar crédito á 
lo que Rosains dice en su defensa, Arroyave habia tratado de des- 
pojarlo del mando, solicitando seducir á algunos de sus oficiales, y 
cuando llegó la orden del congreso para que se suspendiese la for- 
mación del proceso mandando volver á desempeñar su cargo de di- 
putados á Rayón y Bustamante, (10) Rosains le ofreció el mando 
de la caballería de su departamento, cuya fuerza principal era la de 
Arroyo que jio le obedecía, esperando por este medio reducir á aque 
al orden. Arroyave no admitió diciendo que se volvería al congreso, 
deteniéndose solo á arreglar algunos asuntos de familia en las in- 
mediaciones de México. 

(8) Prímora manifestación de Teran, fol. 10. 

(9) Véase en este tomo. 

(10) Véase este tomo. Es de notar que de esta contraorden del congreso no 
hacen mención algana ni Teran ni Bustamante, y aolo Rosains habla de ella. 



HISTORIA DE MÉXICO. 167 

Apenas terminada esta conversación, volrió Arroyave demuda^ 
do á dar noticia á Eosains de la derrota que Kayon acababa de su- 
frir en Zacatlan. Kosains. pretende haberle encargado que escri* 
biese tanto á Rayón como á Bustamante, ofreciéndoles un asilo en 
Tehuacan, poniendo en olvidólas anteriores disensiones: Bustaman* 
te nc dice cosa algiína acerca de esto, y antes bien estuvo persua* 
dido de que Bosains iba á mandarlo fusilar^ cuando conducido pre-: 
so por su orden desde las inmediaciones de Orizava» según antea 
hemos dicho, (11) llegó á Tehuacan, y le fué presentado en el ce* 
rro Colorado el 26 de Noviembre, aunque niega que lo hiciese con 
el ademan despavorido que refiere Bosains, quion lo dejó en liber- 
tad en Tehuacan dándole algunos medios para su subsistencia. (12) 
Arroyave en vez de volverse para donde estaba el congreso, per- 
maneció en Istapa, en donde tenia Bosains una partida de caballe- 
ría al mando de.Luna;segu¡a en correspondencia con el intendente 
Pérez, y trataba, volviendo á apelar al testimonio de Bosains, de 
seducir contra éste al mismo Luna, contando con el P. Sánchez, á 
quien, habiendo vuelto á Tehuacan, quitó Bosains la gente que te- 
nia y lo mandó á 1» hacienda de Buenavista que le dio en arrenda- 
miento. Fuesen éstos recelos ó hechos averiguados,* 'Bosains did 
orden á Luna de aprehender á Arroyave, y en seguida fué también 
cogido Pérez, á quien sorprendió Machorro en el cerro de la ha- 
cienda de la Concepción, y ambos fueron llevados á Tehuacan, 
Arroyave fué fusilado en el cerro Colorado el 21 de Diciembre por 
orden de Bosains, quien dice haber encontrado entre los papeles de 
Pérez una carta do aquel, que probaba claramente sus intento» 
hostiles contra él. Su ejecución se hizo bájela upalma del terror,» 
nombre que se le habia dado, porque en aquel funesto sitio hacia 
Bosains quitur la vida á los desgraciados á quienes condenaba á 
perderla. Cuando después de verificada la independencia este he- 
cho se presentó por la imprenta con el negro colorido que merecía, 
Bosains para disculparlo alegó como una fuerte razón nque Arro- 
yave era español, n (13) lo que tampoco es cierto, pues parece que 

(11) Véase este capítulo. 

(12) Dice Rosains que regaló un vestido de iglesia á la eeposa de Bustaman- 
te, la que dijo que no lo agradecía, pues valia mas lo que le habia robado.' 

(13) Águila mexicana uúm. 316 y el primer manifiesto de Teran. 



158 HISTORIA DE MÉXICO. 

era nativo de Guatemala. D. Carlos Bustaraante habiéndose atre- 
vido á lamentar la muerte de su amigo, y á mandar decir misas por 
su alma, fué puesto nuevamente en prisión, de la que logró esca- 
par el 2 de Febrero, (14) y para librarse de ser cogido, pues Ro- 
sains circuló requisitorias con este objeto, se retiró otra vez á Zaca- 
tlan, donde fué bien recibido por Osorno, habiendo llegado tan des- 
tituido de recursos, que no tenia más ropa exterior con que cubrir 
se que una manga de jerga- El congreso desaprobó todos estos 
procedimientos de Rosains y mandó que éste pagase á Bustaman- 
te mil pesos, por vía de indemnización, lo que nunca se veri- 
ficó. 

Pero mientras Rosains trataba de afirmar por tan severos medios 
su autoridad en la provincia de Puebla, ella caia por tierra en la 
de Veracruz, en la cual Serafín Olarte, en la costa de barlovento, 
mandó asesinar traidoramente á D. Mariano Rincón, comandante 
nombrado por Rosains, y á su esposa, abandonando á la lubrici- 
dad de su propio hijo á la hija de Rincón, niña de diez años, heri- 
da de un balazo en el cuello; y Victoria, aunque criatura de Ro- 
sainSí se habia hecho independiente de éste no reconociéndolo pa- 
ra nada, todo lo cual reclamaba su presencia, llamándolo sus ami- 
gos y partidarios, como el único medio de restablecer el or- 
den. (15) 

En las provincias del Interior las tropas reales tuvieron algunos 
descalabros. En la de Michoacau, (16) Llano, general del ejército 
del Norte, dispuso en el mes de Noviembre atacar á Don Ramón 
Rayón en las inmediaciones de Cóporo, con cuyo intento salió de su 
cuartel general de Acámbaro creyendo encontrar en Maravatío á D, 
Matías de Aguirre; pero no hallándolo en aquel punto, continuó su 
marcha hacia Jungapeo, llevando consigo ademas de una parte del 
ejército de su mando, á Concha y á la tropa que éste tenia en el 
Valle de Toluca. A Rayón se hablan unido también D. Bernardi- 
no López con la gente de Zitácuaro y varios de los jefes de la se- 

(14) Don Carlos en 8U biografía no omite anotar, que este mismo día salió 
Napoleón de la isla de Elba para recobrar el trono de Francia. 

(15) Todos estos hechos atroces los refiere Rosains en su Relación histórica. 

(16) Bustamante, Cuadro histórico, tom. 3*, fol. 119, con el nombre de 
'* Acción de Mogotes," y gaceta de 20 de Noviembre, núm. 669, fol. 1277: 



HISTORIA DE K¿XICO. 159 



tm^tm^ » 



rrania de la Villa del Carbón, tales como Polo, Cañas, Epítacío 
Sánchez j D. Pascasio Ensefia, español, natural de Vizcaya, que 
había sido administrador del Molino Blanco, cercano á México, y 
que decidido por la revolución, era de los má^ activos capataces 
que andaban en ella. Al bajar Llano el puerto que conduce á Junl 
gapeo, descubrió la gran reunión que lo esperaba ventajosamente 
situada, y después de varios movimientos y reencuentros en que 
empleó desde el día 7 hasta el 12 de Noviembre, tuvo que retirarse 
con pérdida, dejando al enemigo dueño del terreno. 

Los insurgentes la tuvieron también considerable, contándose 
entre sus muertos tres de sus mejores oficiales. Vega, Polo y el Lie. 
Quesada, que desde el principio de la revolución habia salido de 
México y era comandante de Sultepoc. Entre los hechos de valor 
más notables, de que hubo mucKos por una y por otra parte en el 
curso de esta guerra, se refiere en esta ocasión el del sargento de 
Fieles de Potosí, José Esteban Moctezuma, que arrebatado de có- 
lera viendo muerto al teniente de su compañía D, Joaquín Izagui- 
rre, se arrojó en medio del enemigo, y habiéndoselQ roto la espada 
se abrazó de él Quesada, á quien habia herido, y otros cinco, qui- 
tándole entre todos las pistolas: mas haciéndose Moctezuma de ua 
puñal que Quesada llevaba en la cinta, acabó de quitarle con él la 
vida, y fué tal su pujanza y destreza, que mato á ocho de los que 
le rodeaban y volvió trinfante entre los suyos. Tanta bizarría fué 
premiada con el empleo de alférez de su cuerpo qae desde luego sa 
le confirió, debiendo entrar á servirlo en la primera vacante que 
ocurriese, (17) El virrey pretendió hacer pasar la acción de las lo* 
mas de Jungapeo ó de los Mogotes por una victoria, y como tal se 
publicó el parte de Llano en gaceta extraordinaria el dia del santo 
del mismo virrey por celebridad de éste, lo que no hizo más que 
aumentar la burla que con tal ocasión hicieron con justicia los adic- 
tos á la revolución. 

Un mes antes Don Santiago Galdamez, que dependía de la co- 
mandancia general de Zacatecas, sabiendo que el Minera Ide Sierra 
de Pinos estaba atacado y en riesgo de ser tomado, marchó á su so- 

(17) Este hombre tan señalado por esta y otras acciones de valor, fué muer 
to cerca de Rio Verde, en una revolución que promovió en el mes de Abril de 
1836. 



160 HISTORU DE MÉXICO. 

corro desde la hacienda de Ciénega de Mata con cuatrocientos cua- 
renta hombres; pero rodeado por todas partes por las partidas que 
mandaban Rosas, Matías Ortiz, uno de los hermanos conocidos con 
el nombre de los » Pachones, n y Rosales, pudo retirarse con mucha 
pérdida, contándose entre los muertos el capitán Anza. (a8) Los 
insurgentes entraron en el pueblo, en el que hicieron un conside- 
rable botin, del que recobró una gran parte el teniente coronel 
Orrantia, que con una acción compuesta de tropas de Guanajua- 
to y San Luis, perseguía á los Pachones y á otros jefes de insur- 
gentes que con sus partidas vagaban en los confines de aquellas pro- 
vincias, aprovechando las ocasiones que se les presentaban de sa- 
quear algún pueblo ó hacienda que no estuviese bien prevenida pa- 
ra defenderse. 

En la multitud de acciones de guerra que se dieron en fin de este 
año, perecieron varios jefes señalados de los insurgentes. £u las 
inmediaciones do Tlapa, el comandante de aquel pueblo, Don José 
Vicente Robles, derrotó al coronel Victoriano Maldonado, que fué 
pasado por las armas. (19) £1 comandante de los guarda-campos 
de Puebla, Don Calixto González de Mendoza, sorprendió en Te- 
camachalco el 16 de Octubre á la partida que mandaba el coronel 
insurgente Doniinguez (20) y aunque éste logró ponerse en salvo, 
el teniente Don Francisco Furlong aprehendió á Rafael Mendoza, 
llamado por«u pujanza y destreza en el manejo de las armas, üBuen 
brazOjif el cual, ejercitando desde antes de la revolución en todo gé- 
nero de crimeneS; habiasido condenado dos veces por ellos á la pe- 
na capital, que evitó con la fuga, y en la conspiración formada en 
México en Agosto de 1811 contra el virrey Venegas, fué el que de- 
bia haber ejecutado la parte principal de ella, aprehendiendo al vi- 

(18) El parte de Galdamez á D. Diego García Conde, comandante de Za< 
catecas, su fecha en Ciénega de Mata el 15 de Octubre en que refiere el suc^ 
80 muy desfigurado, no se insertó hasta el 11 de Febrero del año siguiente ea 
la de aquel dia, núm. 697, fol. 152. Dudo si Galdamez era europeo ó ameri* 
cano. 

(19) toarte de Robles de 26 de Octubre, publicado en la gaceta de 17 de 
Noviembre, núm. 657, fol. 1261. El pormenor se publicó en la gaceta de 13 
de Diciembre, n. 570, fol. 1355. 

(20) En esta misma gaceta, folio 1265, parte de Mendoza. 



HISTORIA DB MÉXICO. 161 

rrey en el paseo de la Viga con una cuadrilla de contrabandistas (21) 
huyó entonces á Zacatlan, en donde se encontraba cuando fué sor- 
prendido Bajón en aquel punto, y se pudo libertar fingiéndose tu- 
llido, con lo que no solo no fué perseguido, sino tiocorrido con limos- 
nas por los soldados. En Noviembre fué vivamente atacado por to- 
dos los jefes insurgentes de los Llanos de Apam el pueblo de este 
nombre, cuya guarnición de 250 hombres, mandada por el sargen- 
to mayor Don José Barradas, se vio reducida á encerrarse en la pa- 
rroquia, edificio fuerte en donde se sostuvo, con lo que los insur- 
gentes tomaron la resolución de incendiar las casas del pueblo; e) 
comandante de aquel distrito, coronel Don José María Jalón, que 
habia pasado á Huamantla por orden del general del ej ército del 
Sur Moreno Daoiz, retrocedió prontamente al socorro del pueblo 
atacado, y en una escaramuza de su caballería, compuesta de un es- 
cuadrón de dragones de San Luis que mandaba el teniente coronel 
Don Eugenio Terán, con la de los insurgentes, entre los muertos en 
el alcance de cuatro leguas que Terán les dio, se encontró al bri- 
gadier Don Mariano Ramírez, hombre de importancia entre ellos^ 
que tenia el mando del distrito de Huamantla. (22) 

En la provincia de Guanajuato, el coronel Iturbide situado en lá 
hacienda de Pantoja, hizo hacer á sus tropas en fin de Octubre di- 
versos movimientos en las inmediaciones de Yuriria y Valle de San- 
tiago, para ocultar su verdadero objeto, que era sorprender en el 
pueblo de Puruándíro, en la provincia de Michoacan, á Villalongin,. 

« 

que se hallaba en aquel punto con número considerable de gente. 
Logró completamente su intento, pues habiendo hecho salir de 
Pantoja á las ocho y media de la noche del 1^ de Noviembre, en 
qne por ser la festividad de Todos los Santos estaba la gente dis- 
traída y entretenida, altérnente coronel D. Felipe Castafion con una 
fuerte partida de caballería; éste, caminando toda la noche por ca- 
mino áspero y desusado, sorprendió á las cuatro de la mañana del 

(21) Véase el 2? tomo de esta historia, en donde se dijo que buen brazo de- 
bía asaltar la Acordada. 

(22) En México se creyó que Apan habia fiido tomado por los insurgentes 
y que habia perecido Barradas con toda la guernicion, por lo que el parte de 
éste y el de Jalón, avisando la retirada de los insurgentes; se publico eu ga- 
ceta extraordinaria del 11 de Noviembre, dúm. 644, fol. 1241. 

TOMO IV. — 21 



162 HISTORIA DS IciXIGO. 



^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^Si^^^^^^^^Na^^^^^M^^^i^^M^^k^^^^^^ 



día 2 á los insurgentes que dormían en sus alojamientos y con pocfk 
resistencia se apoderó de ellos, hallándose entre los muertos al mis* 
mo Villalongin, que tenia el empleo de mariscal de campo y había 
adquirido mucha fama con la entrada que hizo en Yalladolid en Di- 
ciembre de 1811, á sacar á su mujer que se hallaba presa y próxi- 
ma á ser fusilada* (23) uLa presente campaña, dice Iturbideal vi- 
rrey en su parte de 4 de Noviembre con que remitió el de Casta- 
fion del mismo dia, no ha comenzado con mala suerte: el 25 último 
emprendí la expedición en que estoy, y hasta la fecha no he teni- 
do ni un herido y han muerto ciento cuarenta y seis insurgentes á 
manos de los soldados, con inclusión de los de la sorpresa de Pu- 
ruándiro, (fueron cuarenta y cinco según el parte de Castaüon): de 
los ochenra y uno pasados por las armas (lo. que hace doscientos 
veintisiete hombres muertos en once días) son algunos dispersos 
que cojí dc^resultas de la gloriosa resistencia que un corto número 
de valientes hizo en el pueblo de la Piedad los días 24 y 25 últimos, 
á las íjavillas da Torres, Navarrete y Saenz, tres cabecillas eclesiás- 
ticos corrompidos, que con su ejemplo y engaños tienen seducida 
una porción considerable de sencillos é incautos, y protejen á otros 
tan perversos poco menos como los referidos corifeos, ti (24) 

Continuando esta misma campaña, Iturbide, en combinación con 
el brigadier Negrete que por aquella parte mandaba las tropas de 
N, Galicia, atacó el 10 de Diciembre á muchos de los principales 
jefes del bajío reunidos en la hacienda de Cuerámaro con el P. 
Torres, los puso en dispersión y en el alcance fué cogido el P. 
Saenz, á quien Iturbide mandó fusilar en Corralejo el 12 del mis- 
mo mes, lamentando mucho en su parte de aquella fecha, la nece- 
sidad en que se veía de tener que castigar á un eclesiástico. (25) 
Concluida su expedicioui en el parte que el mismo Iturbide dio al 
virrey desde la hacienda de Barajas el 16, dice, que el ^fruto de 
todas estas correrías y de las de su segundo Orrantia, habiendo 
andado ambos á caza de insurgentes como de liebres, n había sido 
dar muerte ó hacer prisioneros en menos de dos meses, á cerca do 

(23) Véase tomo 2^, y 3* Adicionee. 

(24) Este parte de Itarbide con el de Castafion, pueden verse en la gaceta 
de 24 de Diciembre, núm. 674 folio 1401. 

(25) Gaceta de U de Enero de 1815, tom. 6% núm. 682, fol. 36. 



HISTORIA DE H¿XICO. 1<8 



noTecíentoa hombreSi entre ellos diez j nuere jefes, coger dentó 
noventa j eiñco armas de fuego y más de novecientos caballos j 
malas mansas, con porción, de municiones, sin más pérdida por su 
parte quie tres hombres muertos y catorce heridos ligeramente^ ni 
haber experimentado deserción alguna, sino intes bien habiendo 
tenido aumento considerable en sus filas. (26) Debe agregarse á 
este número de muertos ó fusilados en diversos lugares, la lista 
que contiene el parte dado por el comandante de Toluca D. Nico- 
lás Gutiérrez, de muchos coroneles y de otras graduaciones^ cogí- 
dos y fusilados en aquellas inmediaciones desde 2 de Noviembre á 
10 de Diciembre. (27) También fué muerto en Acambay en el dis^ 
trito de la comandancia de Tula, el europeo D. Ventura Noriéga 
que andaba entre los insurgentes, habiendo sido sorprendido por 
el indultado Yelazquez, á quien el coronel Ordoñez comisionó á 
este efecto, mandando para que lo sostuviese al capitán Ai^umo* 
sa con dnonenta dragones: Yelazquez no solo logró sorprender ¿ 
Noriega, sino que también cogió á los dos hermanos José Manuel 
y José María Qnintanar, con otros, todos los cuales fueron fusila** 
dos á la vista de los molinos de Caballero. (28) 

El fin de este aflo fué seflalado por la toma de Nautla en la eos» 
ta del Norte de Veracruz por los realistas. Era importante su con- 
servación para los insurgentes, siendo éste el único puerto por el 
cual podían comunicarse con los piratas de las Antillas y propor* 
donarse armas y pertrechos de gueira de los Estados-Unidos. Por 
esto el virrey había dado órdenes al comandante de aquella costa 
D. Manuel González de la Yega^ para que se aposesionase de él; 
las que se le reiteraron con motivo de la llegada de Humberto pre- 
viniéndole combinase sus movimientos con los jefes de la Huaste* 
ca, y al gobernador de Veracruz se lo mandó le franquease los au- 
xilios necesarios. Sin embargo, la estación de las lluvias impidid 
intentar el ataque, pero terminada aquella lo dispuso González de 
la Vega, concertando sus movimientos por tierra y por la barra. 

(26) La misma gaceta de 12 de Enero, y á continuación del parte de Itur^[ 
bidé está la lista de los jefes insurgentes muertos 6 fusilados: 

(27) St inserto en la gaceta de 17 de Diciembre, núm. 671, fol. 1681. 

(28) Parte de Ordoñez, de 3 de Diciembre, en Tula, inserto en la gaceta dor 
13 del mismo, núm. 669, fol. 1358. 



164 HISTORIA DB UÉKICO. 

que hizo atacar con baen éxito, y en seguida so apoderó del puer* 
to, en el que dejó una guarnición. {29) Los insurgentes repararon 
esta pérdida, estableciéndose en Boquilla de Piedra en donde se 
fortificaron^ continuando por aquel puertecillo sus comunicaciones 
marítimas; de las que sin emaforgo no sacaron gran £ruto« 

La tranquilidad que se habia conservado en las provincias inter- 
nas de Occidente^ estuvo á riesgo de turbarse á fin de este año. 
Desde principios de él^ D. José Félix Trespalacíos y D. Juan Pa- 
blo Caballero (30) habian formado un plan de revolución, por el 
que se convidaba tanto á los europeos como á los americanos á ha- 
cer la independencia, evitando el desorden y los excesos que la im- 
pedían en las demás provincias del reino. 

Comunicaron su intento á muchas personas en diversas - pobla- 
ciones que se manifestaron dispuestas á tomar parte en él; pero ha- 
biéndolo hecho también á Don José Maria Arrieta, natural de la 
Habana y coronel que habia sido del cura Hidalgo, después do cu- 
ya prisión se indultó éste, que tenia motivos particulares de reco- 
nocimiento con ambos, los denunció y quedó convenido con el co- 
mandante general, que le avisarla cuando se intentase llevar á efec-. 
to el proyecto, no tomando entre tanto providencia alguna. Trespa- 
lacios y Caballero trataron de realizar su plan en Chihuahua, apo- 
derándose con algunos de los conjurados de las armas del cuerpa 
de guardia del cuartel en la noche del 4 de Noviembre; pero el co- 
mandante Don Bernardo Bonavia avisado por Arrieta ,se echó so- 
bre ellos con gente armada, los aprehendió y habiéndoles mandado 
formar causa, el asesor Pinilla pidió contra ellos la pena capitali 
mas consultado el Lie. Don Eafael Bracho, el mismo que funcionó 
de asesor en la causa de Hidalgo y sus compañeros, se les condenó 
á diez años de presidio en Ceuta, sin poder volver, concluido esta 
término, á las provincias internas, de las que también fué desterra- 
do Arrieta. Trespalacios y Caballero fueron conducidos á San Luía 
en donde se detuvieron mucho tiempo, y habiéndose publicado el 
indulto concedido por Fernando VII, ccn motivo de su casamiento- 

m 

(29) Gac. de 31 de Diciembre, núm. 677, fol. 1425. 

(30) Véase en el tomo 3*? la parte que Trespalacios y Caballero tuvieron ea 
la defenea de Monterrey. 



HISTORIA BK MÉXICO 165 



can D* Isabel de Braganza, se les aplicó por consulta del audit<»r 
Bataller; mas el virrey dispuso en virtud de sus facultades, que se 
les embarcase para España á disposición del rey. Trespalacios fué 
atacado del vómifo en la Habana y habiéndosele dejado en el hos- 
pital, tuvo ocasión de huir á la Nueva-Orleans, y Caballero fué lle- 
vado á España según su condena, hasta que por otro nuevo y máa 
amplio indulto concedido por el motivo que más adelante se dirá> 
pudo volver á su patria. 

Muchas y diversas fueron las providencias del gobierno durante 
este año, según el aspecto que la revolución iba presentando. El 
abuso que se habia hecho del indulto presentándose algunos á dis- 
frutar de ésta gracia cuando se hallaban estrechados por los realis- 
tas y volviéndbse en seguida á los insurgentes, hizo que el virrey 
publicase en 22 de Junio un bando, (SI) en que con motivo de la 
llegada á España del rey Fernando VII, lo concede de nuevo, am- 
piándolo aun á los principales jefes Morelos, Rayón y demás, con 
solo la condición respecto a éstos, de tener que salir fuera del reino 
á disposición del gobierno supremo déla monarquía, pero prefijan- 
do para obtenerlo el término de treinta dias contados desde la pu- 
blicación en las capitales de las provincias y cabeceras de los dish 
tritos militares. No obstante esta restricción de tiempo, el indulto 
quedó abierto ilimitadamente y vino á ser el medio con que se ter- 
minó esta guerra desastrosa. Desde su concesión en Noviembre de 
1810 por el virrey Venegas, (32) y con mayor amplitud por las Cor- 
tes desde su instalación, habia surtido el efecto de separar de la re- 
volución á muchos individuos á quienes las circunstancias habiau 
arrastrado á ella, que fueron después útiles al mismo gobierno: así 
vimos haber sucedido con el Dr. Labarrieta, cura de Guanajuato, 
(33) y en Guadalajara con muchos y muy principales individuos, es- 
pecialmente el Dr. Francisco Severo Maldonado, cura de Mascota^ 
que habiendo redactado cuando el cura Hidalgo ocupaba aquella 
ciudad, el periódico titulado «Despertador americano, n después ob- 
tenido el indulto, publicó el uTelégrafo ó Semanario patriótico,» 

(31) Gac. del 23, núm. 689, fol. 681. 

(32) Véase el tomo r 
<33) Yé9M el tomo 2* 



166 HISTORIA PE MJ^CO. 

por el que mereció los elogios del geueral Cruz» (34) £b el tiempo 
de que vamos hablando^ se presentó I solicitar y obtuvo esta gra* 
cia Don José María Témela que después de la Independencia ha 
hecho en la república uno de los principales papetes. Entonces, es* 
tando en el colegio de San Ildefonso, salió de él y de la capital ocul* 
tamente en Noviembre de 1813, con el nombre de José María Men* 
dlvil, que es su segundo apellido, (35) para pasar á la Tierra Ca- 
liente y unirse á los insurgentes, que se hallaban en la época de 
8U9 más lisonjeras esperanzas, cuando Morolos preparaba la expe- 
dición contra Yalladolid. Una grave enfermedad causada por el 
cambio de clima, le impidió prestar servicio alguno á aquel partido» 
7 habiendo salido á la tierra fría, se unió á D. Ramón Bayon, con 
quien asistió á la batalla de Fumaran, en la que ni Bayon ni su 
gente tomaron parte alguna. Lo que Tomel vio entre los insurgen* 
tes, bastó para desengaflario de los suefios alegres que le hablan 
hecho dejar su col^o, y ya no trató mas que de volver á él, lo que 
le proporcionó el Lie. Don José María Rosas, quien lo condujo á 
México, & donde llegó el 23 de Abríl por la noche y solicitó para 
él el indulto, que le fué concedido; pero repugnando recibirlo en el 
colegio su rector el marqués de Castañiza, decidido realista, lo pu« 
so éste en prisión en el mismo colegio, mientras el virrey disponía 
de él^ con cuyo motivo hizo nueva rerpresentacion ratificando su 
arrepentimiento y pidiendo se le entregase á su antiguo tutor Don 
Pablo Sotomajor, como se hizo por decreto de 18 de Junio, yendo 
á continuar sus estudios á Puebla. (36) 

(34) Véase en el apéodice documento num. 6, el indulto concedido por Crus 
al Dr. Maldonado. 

(35) Todo lo relativo á este punto, está tomado de las solicitudes que el 
miomo Sr. Tornel hizo al virrey Calleja pidiendo el indulto, que corren im- 
presas en un papel titulado "Documentos interesantes para la biografía del 
coronel D. José María Tornel." 

(36) No es mi ánimo hacer inculpación ninguna al Sr. Tornel por su con- 
ducta, en las circunstancias en que se hall6. "Seducido, como él mismo dice 
en su primera representación al virrey, con las ideas de independencia, y en- 
gallado acerca de la conducta de la insurrección, tuvo el arrojo de ir á busca; 
á los insurgentes." como lo hicieron tantos jóvenes que se alucinaron como él^ 
pero la derrota de Puruaran y el desorden que vio entre los insurgentes, bas- 
tó "para desengañarlo perfectamente de su anterior preocmpacbn," y eonfe- 
dar "que babia errado engañado." Todo lo cual convence que no hubo mas 
que un acaloramiento de imaginación de joven inezpertO| y un acto d# buen 



HIST0RL4 DB MÉXICO. 167 

Algunos meses después mandó el virrey secuestrar los bienes, no 
flolo de los que estuviesen actualmente procesados ó mandados 
prender por causa de infidencia, sino de los que se hubiesen pasado ó 
en lo sucesivo se pasasen á los puntos ocupados por los insurgen- 
tes, bastando para calificar el hecho, la deposición de dos ó tres tes- 
t^os, (37) y como al mismo tiempo se ejecutaba rigurosamente la 
drden de fusilar á los que eran cogidos haciendo armas contra el 
gobierno, se ré que el sistema que Calleja se habia propuesto seguir 
era, poner á los insurgentes en la alternativa de perecer ó acojerse 
al indulto, si querían salvar su vida y sus bienes. 

Entre las multiplicadas y graves atenciones del gobierno en este 
periodo, ninguna lo era tanto como hacerse de recursos pecuniarios 
para cubrir los enormes gastos que causaba la guerra. Hacia tiem- 
po que se habia proyectado extinguir de los mercados y pulperías^ 
las sefiales ó monedas de cobre conocidas con el nombre de tlacos 
j pilones, de los cuales cada tendero tenía los suyos que hacia acu- 
ñar en el número que quería, sirviendo estos, los granos de cacao 
en el mercado de México, los panes de jabón ó pedazos de tabla con 
una marca puesta á fuego, para todas las subdivisiones del medio 
real ó de las cuartillas, que eran las monedas más pequeñas de plata 
que acunaba el gobierno, y aun estas últimas habian cesado ó esca* 
seaban. Seguíanse de esta práctica mil abusos que el buen orden 
exigía que se hiciesen cesar, lo que no se habia verificado por ha- 
llarse inconvenientes^ sobre loque se instruyó largo expediente; mas 
no fué solo el objeto de remediar este mal el que Calleja se propu- 
so en el bando que publicó en 23 de Agosto, mandando circular la 
moneda de cobre que habia hecho acuQar, correspondiente ¿ las 
fracciones inferiores á medio real, sino también hacerse de este re- 
curso. Así fué que en los primeros dias de Setiembre, los sueldos 
de todos los empleados y ministros reales de la capital, se pagaron 
con una tercera parte en cobre, y lo mismo el prest de la tropa de 
la guarnición. El comercio de ropas y otros efectos resistió recibir 

sentido después del desengaño. Casi todos los que seguían aquel partido, con 
poquísimas excepciones, hicieron algún tiempo después lo mismo, y así el ca- 
so no es notable ni aun por singular. 

(37) Bando de 9 de Diciembre, inserto en la gaceta de 10 del mismo, núm, 
668, fol. 1346. 



168 HISTORIA DE MÉXICO 

esta moneda, porque on el bando de 23 de Agosto solo se había 
dicho que estaba destinada á las pulperías, tocinerías y otras tien- 
das de aquellos giros en que corrían los tlacos, sobre lo que repre- 
sentó el consulado, y como desde el principio comenzó á sufrir una 
baja de 20 á 25 por 100 respecto á la plata, en los mercados todos 
los víveres encarecieron en proporción, experimentándose entonces 
los mismos efectoi que tan desastrosos han sido después de hecha 
la independencia, cuando se puso en circulación una cantidad ex- 
horbítante de moneda de este metal, aumentada todavía más por la 
falsa que en todas partes se fabricaba. El virrey en aquel tiempo 
para sostener el crédito de la quehabia mandado acuñar, publicó un 
bando en 20 de Diciembre, determinando el modo en que se habían 
de hacer las ventas por menor y la proporción de cobre que se po- 
día entregar en todas las exhibiciones según su cuantía, bajo de 
graves multas y otras penas. Esto, la escasa suma que se acuftó^ 
que no fué más que de trescientos mil pesos, y su distribución su- 
cesiva en las provincias, que se verificó lentamente por la dificul- 
tad de las comunicaciones, hicieron desaparecer en breve el mal, 
quedando el beneficio de la extinción de los tlacos y señales de los 
particulares. (38) 

Los insurgentes, que habían hecho mucho uso de este ruinoso ar- 
bitrio, llenando de moneda de cobre á Oaxaca y otras provincias 
en que por algún tiempo dominaron, creyeron que el gobierno iba 
á sacar por este medio grandes recursos, y para privarlo de ellos, 
divulgaron la especie de que los españoles intentaban llevar á Es- 
paña todo el oro y plata que circulaba, no dejando en el país más 
moneda que el cobre. Así lo dio por cierto Kayon en una orden 
que publicó en Zacatlan, (39) prohibiendo la circulación de esta 
moneda bajo las penas que las leyes imponen á los falsificadores, 
habiendo llevado la crueldad los comandantes de las partidas in- 
surgentes que andaban al rededor de México, hasta imponer la 
muerte, que ejecutaron en muchos de los infelices indios que vol- 
vían del mercado llevando en esta moneda el fruto de su trabajo, 
los que fueron colgados de los árboles de los caminos, poniéndoles 
al cuello las piezas de cobre en que consistía su delito. 

(38) Gac. de 22 de Diciembre, üAm. 673, fol. 1394. Véase el apéod. nám. 7. 

(39) Ea la causa de Rayón, cuaderno de documentos, está esta orden. 



HISTORIA DE MÉXICO. 169 

Muy corto y pasajero fué el alivio que la creación de la moneda 
de cobre procuró á las exhaustas cajas del gobierno, y-para propor- 
cionarles ingresos más considerables y permanentes, se volvió al 
proyecto de una contribución directa de que se habia tratado des- 
de el año anterior, calculada sobre las utilidades y ganancias que 
cada uiíb tuviese por su capital ó industria, y respectivamente tam» 
bien sobre los sueldos ó rentas que cada individuo disfrutase, pu- 
blicando por bando la tarifa ó plantilla á que se había de arreglar 
la cobranza, ofreciendo que tal contribución seria la única que se 
hubiese de pagar, porque se creia que puesta en práctica serian ta- 
les sus productos, que podrían cesar todas las demás, y para llevar 
la á efecto se mnadó que dentro del término perentorio de un mes, 
presentasen todos una manifestación sencilla é individual de lo que 
cada uno tenia y se creó una junta especial que entendiese priva- 
tivamente en el arreglo y recaudación de esta renta. Todo sucedió 
al contrario de lo que se esperaba: las manifestaciones en vez de 
ganancias presentaban pérdidas cuantiosas, (40) y siendo absoluta- 
mente inaveriguable la verdad, la junta propuso por medio del con- 
sulado á la provincial que entonces existía, y entre cuyas principa- 
les atribuciones se comprendia la de crear arbitrios para los gastos 
de la provincia, aunque no para este caso ni en esta forma, dejar 
aparte este arbitrio impracticable, y por vía de compensación 
aumentar en 6 por 100 la alcabala, quedando vigentes todas las de- 
más pensiones. Hízose así y la alcabala se aumentó en la propor- 
ción propuesta por el consulado, para todo el giro interior del 
reino. 

No obstante esto, apurando más y más las circunstancias, derro* 
cado el poder constitucional y suprimida con él la junta provincial, 
el virrey volvió á ocuparse de este proyecto y en 14 de Octubre á 
pesar de ser aquel dia el de la festividad del cumpleaños del rey, 
mandó publicar un bando por el que se impuso la misma contribu- 
ción directa bajo las mismas tarifas, con solo variar el nombre, ha- 
biéndosele dado el de it subvención general de guerra, n establecien- 
do para su cobro una junta de tres individuos, uno de ellos ecle-^ 

(40) Esto mismo al pié de la letra sucedió cuando el miaistro de hacienda 
Zavala hizo presentar éste género de manifestaciones en el año de 1829. 

TOMO IT. — 22 



170 HISTORIA DE MÉXICO. 

siásticOy con la oficina y subalternos necesarios» y para hacer más 
practicable la recaudación, se establecieron juntas semejantes y de- 
pendientes de aquella, en cada una dp las treinta y dos secciones en 
que está dividida la ciudad de México, compuestas de vecinos de 
cada una de ellas, ante las cuales hablan de hacerse las manifesta- 
ciones del caudal ó ganancias de cada individuo, pero sin sujetarse 
¿ ellas las juntas par^ la asignación de cuotas de la contribución, 
sino procediendo prudencialmente según el lujo y modo de vivir de 
cada uno; comenzando desde luego en las cajas reales á deducir & 
los empleados el tanto por ciento, según los sueldos que disfruta^ 
ban, y esto desde l'^ de Enero, y lo mismo respecto de los vecinos 
á quienes se graduasen más de trescientos pesos de renta anual. 
Este arbitrio que se comenzó á llevar á efecto, nombrándose las 
juntas y empezándose á proceder, aunque con la mayor repugnan- 
cia en materia tan odiosa, hubo de suspenderse, por haberse halla- 
do tan inejecutable como la primera vez. 

Por bando de 15 de Noviembre se mandó continuar cobrando 
el gravamen de 10 por 100 sobre las fincas urbanas, establecido 
primero por solo un año, ampliado luego á dos más y ahora decla- 
rado permanente durante la guerra, haciéndolo extensivo á los con- 
ventos de religiosos de ambos sexos y demás casas de comunidad, 
exceptuando solo los establecimientos de caridad. Pero como to- 
dos estos arbitrios no bastasen para las necesidades urgentes, el 
virrey pidió al consulado un préstamo de medio millón de pesos, 
repartible por aquel tribunal entre los individuos del comercio y 
de otros giros, y habiéndose negado alegando muchas y fuerte^» ra- 
zones, Calleja, que estaba resuelto á procurarse á cualquiera coata 
los fondos necesarios para la continuación de la guerra, contestó: 
«que si no se le daba aquella suma, él mismo haria las asignacio- 
nes y recogería el dinero; n con cuya amenaza el coi^sulado formó 
una junta de varios individuos del comercio que hiciese la distri- 
bución, y se aprontaron trescientos mil pesos. 

Además de las contribuciones que los agricultores pagaban al 
gobierno, notablemente recargadas con el aumento del 6 por 100 
en las alcabalas, tenian que satisfacer otras á los insurgentes, 
quienes habian asignado una cuota á cada hacienda para dejar con* 



HISTORIA DE MÉXICO. 171 

tinuar las labores, castigando con el incendio de los campos, de los 
graneros y de las oficinas, á los dueños de aquellas que habian re- 
sistido este pago. En los Llanos de Apam, con la proximidad á Mé- 
xico y Puebla, y siendo el pulque, que es*el fruto de aquellas fin- 
cas, de venta diaria en una y otra de estas ciudades, los productoa 
que sacaban de este arbitrio eran considerables, y esta era la cau-^ 
sa del grande crecimiento que allí habia tenido la revolución, sin 
que el gobierno se hubiese decidido á prohibir tal pago, por falta 
de medios para llevar á efecto la prohibición, y porque el mismo 
gobierno percibia de las alcabalas que causaba aquella bebida una 
suma mensual considerable, siendo además el uso de esta bebida 
indispensable, estando habituados á ella casi todos los habitantes 
de esta parte del país. 

£n las provincias de Durango (Nueva Vizcaya) y Zacatecas, li- 
bres de las calamidades de la guerra, los crialores de caballos, que 
es uno de los principales ramos de sus productos, hicieron un do* 
nativo de 1,813 de éstos, por medio del P. misionero femandino 
Fr. Simón de Mora, comisionado por el virrey con este objeto, y 
por cuya diligencia y actividad se recibió este número de caballos 
sin costo alguno en su manutención y conducción hasta la hacien- 
da de Tlahuelilpan, del conde de la Cortina, en las inmediaciones 
de Tula. (41) 

Un fenómeno natural rara vez visto en la capital del reino, hizo 
notable este afio, que lo es ya tanto por los sucesos políticos acón-- 
tecidos en él. £1 26 de Diciembre amaneció toda la ciudad y campos 
circunvecinos cubiertos de nieve, qne tenia cuatro dedos de espe- 
sor y llegaba según las localidades á una cuarta de vara, volviendo 
á caer á las ocho y media grandes copos de la misma, lo que pre* 
sentaba una vista hermosísima y enteramente nueva para los ha- 
bitantes, pues apenas quedaban algunos viejos que referían haber 
visto en su niñez un espectáculo semejante. 

Fallecieron en este año los dos ministros americanos más distin- 
guidos de la audiencia de México, D. Melchor de Foncerrada, audi-^ 
tor de guerra de los cuerpos veteranos del ejército y consejero de 

(41) Gaceta de 13 de Diciembre, núm. 669, fol. 1359. 



172 HISTORIA DIS MÉXICO. 



Estado nombrado por las Cortes, natural de Valladolid de Michoa- 
can, que murió el 5 de Octubre, y el 13 del mismo mes á los seten- 
ta y seis años de edad el Dr. D. Tomás González Calderón, nativo 
de México, que era á la sazón regente y habia sido nombrado du- 
rante el régimen constitucional, ministro de la gobernación de Ul- 
tramar; magistrado de suma probidad, prudencia y conocimiento 
del mundo y de los hombres, á quien el autor dé esta obra debió 
grandes obligaciones, y le tributa con justicia esta prueba de su re- 
conocimiento. Falleció también el 26 de Noviembre á la misma 
edad de setenta y seis anos D. Antonio Basoco, conde de Basoco, 
sujeto muy acaudalado, de cuya caballerosidad y servicios hemos 
tenido frecuente ocasión de hablar. Es justo hacer también memo- 
ria del fallecimiento en Cádiz en 13 de Octubre del año anterior, á 
Consecuencia de la peste declarada en esa ciudad, del Dr. D. Juan 
José Güereña, cura que fué de la parroquia de San Miguel de Mé- 
xico, celoso propagador de la vacuna, á cuyo empeño se debió en 
gran manera la conservación de este flifldo benéfico en la capital, 
teniendo cuidado por muchos afios de extenderlo en su feligresía, 
para lo que reunía semanariamente á los niños, por meiio de gra- 
tificaciones de su bolsillo: este excelente párroco fué promovido á 
la canongía doctoral de Puebla, y nombrado después diputado en 
Cortes por la provincia de Durango, de donde era nativo, desem- 
peñó este encargo \le la manera más honrosa, habiéndose comen- 
zado bajo su presidencia la discusión de la Constitución. 

En Noviembre de este año llegó al virrey Calleja la noticia de 
su ascenso á teniente general, habiendo aprobado el rey todas las 
providencias dictadas en su gobierno, con cuyo motivo el 25 de 
aquel mes recibió las felicitaciones de todas las autoridades de la 
capital. Los despachos no los recibió hasta principios del año si- 
guiente, concediéndosele también la próroga del tiempo del virrei- 
nato. 

Délos sucesos importantes de este año, fué uno de los princi- 
pales el de la salida de México de un gran convoy para Veracruz 
él 31 de Octubre, conduciendo reales y gran número de familias 
de europeos que emigraban para España, casi todas de los que es- 
taban radicados en los lugares que fueron saqueados por los insur- 



HISTORIA DE MÉXICO. 173 



gentes; cuya salida trató de evitar Calleja rehusando por aigun 
aempo la expedición de pasaportes, pero que hubo por fin de con- 
ceder, no habiendo justicia para negarlos. 

Habia precedido la llegada á aquella capital de otro convoy no 
menos importante del Interior, que habia estado detenidc más de 
tres meses en San Luis Potosí, por falta de tropa que lo hiciese pa- 
sar á Querétaro, cuyo encargo se dio al corpnel Iturbide, á quien 
por su actividad y resolución empleaba el gobierno en todas las 
ocasiones de mayor empeño, el cual en dos viajes que hizo á San 
Luis, trasladó á Querétaro con seguridad el gran número de fardos 
y ganados que estaban reunidos, siendo esta la ocasión en que di6 
desde la hacienda de Villela, el parte de que se ha hecho mención 
anteriormente. (42) Uniéronse en Querétaro las barras de plata de 
Guanajuato, las semillas del bajío y muchos tercios de efectos de 
China, llegados en la nao que desembarcó su cargamento en San 
Blas desde el ano anterior^ ^or estar entonces Acapulco en posesión' 
de- Morolos. Los insurgentes que habían estado esperando hacia 
tiempo al paso entre San Luis y Querétaro, no se atrevieron á ata- 
car á Iturbide. 

Reunido todo en Querétaro marchó el convoy para ^léxico, con- 
duciendo 2,800 barras de plata, de las que la cuarta parte perte- 
necía al gobierno; 70,000 carneros, 9,000 muías de venta y canti- 
dad grande de cargas de sebo, semillas y otros efectos, y su en- 
trada en la capital se verificó el 11 de Octubre, sin pérdida alguna, 
no obstante haber sido casi dispersado entre Iluehuetoca y Cuau- 
titlan por una manga de agua que cayó á su paso, siendo muy dig- 
no de notar, que aunque durante la noche muchas muías cargadas 
de barras de plata estuvieron abandonadas, atascadas en el fango 
en que algunas murieron, nada so extravió, lo que prueba el estado 
de disciplina en que se conservaba la tropa. Entre los pasajeros se 
contaba el oidor de Guadalajara Kecacho, de quien hemos tenido 
que hacer frecuentes y desastrosos recuerdos en esta historia, el 
cual se decía venir con comisión importante del comandante gene- 
ral de aquella provincia Cruz para el virrey; mas parece que el ob* 

(42) Véase en este tomo. 



174 HISTORU DE MÉXICO. 



^^^^^^^^^^^ ^^^^^^^^^^^^^^^^^0^m 



jeto de su viaje no era otro que trasladarse á España, en donde 
logró favor y distinciones del rey Fernando VIL Escoltó á este 
convoy desde Querétaro» el coronel Ordoñez con la tropa de la 
sección de Tula, á la que se agregó el teniente coronel Cásasela, 
con cien hombres de la de Huichapan; mas al regresar éste á sü 
puesto, fué atacado cerca de Ixmiquilpan por el célebre vizcaíno 
Ensena, que tan funesta nombradla adquirió por aquel tiempo, 
quedando muertos y heridos unos cincuenta hombres y tres oficia- 
leS; y los demás pudieron escapar en dispersión á favor de la noche. 
A muchas y empeñadas contestaciones dio lugar la salida del 
convoy para Veracruz. Habíanse depositado para remitir por él, 
en casa de los conductores Michaus y Peredo, más de siete millones 
de pesos: el virrey, temiendo que una disminución tan Considerable 
del numerario que circulaba, produjese grande atraso en todos los gi 
roaya menoscabados por las circuRstancias, mandó que solo se pusie- 
sen en camino tres millones,[prorrateando el consulado esta suma en 
proporción de las cantidades que hubiesen sido entregadas á los con« 
ductores, á lo que se habian de agregar quinientos mil pesos en 
Puebla.!Esto causó muchas quejas, y habiéndose llegado á entender 
que se trataba de llevar fuera de registro cantidad considerable en 
orOy#se fijaron rotulónos en los parajes públicos en vísperas de la 
marcha, previniendo que todo lo que así saliese sería decomisado, 
registrándose prolijamente los equipajes al pasar por las garitas, y 
repitiendo el registro en el curso del viaje, todas las veces que pa* 
reciese conveniente al comandante; cuyas disposiciones no solo dis- 
gustaron mucho, sino que aun retrajeron del viaje á algunos de 
los que pensaban hacerlo. Verificóse por fin la salida el dia men- 
cionado, conduciendo 2.610 bultos y entre estos 999 con dinero, 
que hacían los tres millones concedidos, no bajando de otro millón 
lo' que se llevaba en oro clandestinamente, no obstante las preven- 
ciones dictadas para evitarlo: caminaron igualmente más de sesen- 
ta coches con familias, pérdida más importante para el país que la 
del dinero, haciéndose ya reparable la disminución de gento aco- 
modada, en la baja de los arrendamientos de las casas aun en la 
capital, en la que antes se dificultaba conseguirlas, si no era me- 
diante el pago de considerables traspasos, habiendo entonces que* 



HISTORIA DE MÉXICO. 175 

dado muchas vacías aun en las calles principales. Los pasajeros más 
notables fueron el conde de Castro Terreno y el brigadier Olaza* 
baly que volvían á España sin haber hecho el primero como militar 
nada digno de memoria, y dejándola el segundo muy triste entre 
los comerciantes por la pérdida del convoy en Nopalucan; el coro^ 
nel Águila, que aunque llevaba el mando del convoy, marchaba con 
el objeto de embarcarse, disgustado de una guerra que no exigía 
grandes conocimientos y en la que todas las acciones terminaban 
con la matanza de los prisioneros: los oidores Becacho y Mo- 
det, y los canónigos de México doctoral D. Pedro Fonte y lecto- 
ral D. Pedro Cortina: los demás eran comerciantes ó propietarios» 
que habían podido arreglar sus negocios para trasladarse como he* 
mos dichOi con sus familias á Europa. El convoy caminó sin tro- 
piezo hasta Jalapa, en donde entró el 18 de Noviembre, pero alli 
tuvo que demorarse por estar el camino á Yeracruz ocupado por 
ios insurgentes mandados por Yictoria, como veremos tratando de 
los sucesos de 1815^ de que vamos á ocuparnos en el capítulo si* 
guíente; 



HISTORIA DK idiZIOO 177 



CAPITULO TU. 

Diicordk entre los insnrgtntee de lai provincias de Puebla y Varacnix.— Derrotap los realistas á 
Rofiaíns en Soltepec.— Hechos atroces de Rosains.— Marcha éste contra los jafes de Vcracruz.— 
Ss derrotado en la barranca de Jaoiapa.— Prende Taran á Koaains.— Comisión diplomática deHea 
rrera i los Estados Unidos.— Manda Osonio á Rosains al congreso .—Su fuga, indulto y suerte poi'* 
terior.— Estado de la revolución en las provincias de Puebla y Veracruz. — Causas generales que 
la sflitenian.— Convoy detenido en Jalapa, —Dificultades para su paso.— Su llegada á Veracruzy 
vuelta á México.— Fonte nombrado arzobispo de Méxica.— Varias prisiones.— Ea llamada á España 
Abad y Queipo.— Estado do la guerra en los Llanos de Apam.— Ataque y saqueo de Texcoco.— 
—Acciona de Tortolitas.— Alarma en México.— Suceaos posteriores de los Llanos de Apam y de las 
Kixtecas. 

Nunca hubiera sido tan importante para los jefes dé los insur- 
gentes de las provincias de Puebla y Veracruz, proceder de acuer- 
do y bajo un plan combinado en sus operaciones, como en los pri- 
meros meses del año de 1815, y nunca sin embargo fué mayor en- 
tre ellos la discordia, hasta llegar a romper en hostilidades, que 
terminaron por una verdadera guerra civil. Habiendo marchado 
las tropas de Puebla escoliando el convoy de Veracruz, que se ha-v 
Haba detenido en Jalapa por Taita de fuerzas suficientes para pa- 
sar adelante, porque Victoiia tenia bien fortificado el Puente del 
Rey y dominaba todo el país hasta la costa, no quedaba a los rea- 
listas para obrar activamente en todas las llanuras que so extien- 
den desde Puebla al pié de la sierra de Perote, masque la división 
de Márquez Donallo, teniendo que hacer frente al Norto en los 
Llanos de Apam á Osorno, con mas de mil hombres de buena ca- 
ballería, y al Sur en Tehuacan á Rosains, fortificado en Cerro Co^ 
lorado, el -cual habia organizado un buen cuerpo de infantería, mien- 
tras que en las inmediaciones de S- Andrés vagaban Arroyo y Cal- 
zada; que aunque sin plan alguno, ni mas objeto que el robo, ocu- 
paban bastante la atención de las tropas del Gobierno, sin que pu- 
diesen recibir auxilios de ninguna parte. Esta distribución de las 
fuerzas de uno y otro partido basta para hacer conocer, que el pían 
que los jefes de los insurgentes en aquella parte del país debían ha- 
ber seguido, no era otro que tratar de destruir á Márquez Donallo 

TOMO IT. — 23 



/ 



178 HIBTORIA DS ICáXfCO. 



^^^^^tm^^ ^ f^m'^ ^^ ^—^^^y^^^^^^^M^^^^^^^a^^^M^^^^i^^B^ n^^^^í^^i^^m^^^^m^^a^^^^a^^^^^^i^^ 



j SU división, uniendo sus esfuerzos Bosaíns j Osorno, para operar 
después en conbinacion coa Victoria contra el convoy, impidiéndo- 
le el puso, y apoderándose de él, si era posible. 

En vez de estos, la desconfianza que reinaba entre los dos prime- 
ros dio lugar á que Márquez Donallo derrotase y dispersase á Ro- 
sains y á lo mas florido de sus fuerzas, saliendo los realistas de la 
difícil posición en que se encontraban, mientras que los insurgen- 
tes consumían, combatiendo entre si mismos, las fuerzas que de- 
bian haber empleado contra aquellos. 

Eesuelto Kosains á sostener su autoridad, con tanta decisión 
como pudiera la legitimidad de sil corona un monarca que contase 
por abuelos una larga serie de reyes, hacia sospechar á todos los 
demiis jefes que no estaban dispuestos á reconocer su supremacía, 
•que todos sus movimientos se encaminaban a sujetarlos. Asi fué 
que habiendo salido de Tehuacan en Enero de 1815, con una bue- 
na división en la que se hallaban Terán, Sesma y el Dr. Velasco, 
y pasado las Cumbres para situarse en San Andrés Chalchicomu- 
la, con el fin, según él mismo asegura, (1) de ponerse de acuerdo 
con Osürno,,éste se mantuvo sobre la defensiva^ y aunque para 
persuadirlo de la ventaja y facilidad del movimiento que le propo- 
nía contra Márquez Donallo, Eosains le remitió originales las co- 
municaciones que había interceptado, que Águila dirigía á Puebla 
á Moreno Daoiz, exponiendo lo difícil de su posición con el con- 
voy detenido por tanto tiempo en Jalapa y pidiéndole auxilios pa- 
ra hacerlo continuar á Veracruz, nunca Osorno, aunque lo ofreció 
varias veces, quiso pasar á Huamantla, que Bosains le indicaba 
como punto de reunión, para decidir allí si convendría marchar 
contra Márquez, hacerse dueño de Orízaba, ó aproximarse á Pue- 
bla que quedaba con escasa guarnición. Bosains, temiendo ser 
atacado en San Andrés por Márquez que se hallaba en el Palmar, 

(1) Relación histórica de Rosains, fol. 13. Sobre todo lo conoerniente á la 
acción de Soltepec, es menester ver el primer manifieito de Teran, muy fun- 
dado y bien escrito: Bastamante, Cuadro hist. tom. 3*, fol. 300, y los partes de 
Márquez Donallo, el primero dado desde el campo de batalla, el dia de la ac- 
ción, inserto'en la gaceta de 31 de Enero, núm. 691, fol. 99, y el segundo que 
contiene el pormenor, su fecha en Huamantla el 25 de Enero, y en la de 7 de 
Febrero, núm: 694, fol. 123. 



HISTOBIA BB M±83CO. 179 

« 

se retiró á la hacienda de Ocotepec, punto más ventajoso para I& 
defensa; pero engañado por la retirada que Márquez hizo hasta 
Tepeaca, se adelantó imprudentemente hasta Huamantla^ esperan* 
do siempre que Osorno concurriese á aquel punto. 

Márquez volvió entonces rápidamente para echarse sobre él» 
con su división compuesta de ochocientos infantes de su batalloa 
de Lobera, y de los de Asturias y Castilla, y un escuadrón de dra- 
gones de España que mandaba Moran: Bosains, lejos de creer qu^ 
el enemigo estuviese tan cerca, hacia celebrar el dia 22 de Enero 
una solemne misa en la parroquia de Huamantla, en que predicaba 
Yelasco, pero á la primera noticia de la marcha de Márquez^ el 
predicador dejó precipitadamente el pulpito y todos se dirigieron 
á ocupar el cerró de^^Soltepec en la hacienda de San Francisco, po- 
sicion acomodada para defenderse, pero en la que Bosains perdi6^ 
la ventaja que le daba su principal fuerza, que eran cuatrocientod* 
caballos, haciéndolos subir á aquella altura. Terán marchó con la 
vanguardia á encontrar al enemigo y pronto se empeñó la acción 
con las guerrillas ¿e éste, pero tuvo que retirarse buscando el apo-^ 
yo de la fuerza con que creia que Eosains marcharla á sostenerlo; 
atacada entonces vivamente la línea de los insurgentes^ de cuyo 
centro habia sido destacado Terán estando las alas á cargo la de- 
recha de Sesma y la izquierda del mariscal cura Correa, ésta entró 
en confusión y todos huyeron por donde pudieron. (2) Márquez s& 
apoderó de su artillería, de algunas armas y municiones, y habien- 
do hecho catorce prisioneros, los hizo fusilar en Huamantla. La 
pérdida de gente por parte de los realistas fue corta; la de los in^ 
surgentes mayor, y la suerte de los dispersos, triste: Osorno mandó 
fusilar al coronel Benavides porque se habia unido con Bosains, y 
lüS que cayeron en manos de Arroyo y de Calzada, fueron azota-* 
dos hasta quedar desmayados. Estos mismos se apoderaron con 
sus cuadrillas de los pueblos de San Juan de los Llanos y S; An- 
drés que dependían de Bosains, diciendo que lo hacían á título de 

(2) Rosaíns en bu Relación histórica, fol. 14, dice que un artillería no tir<V 
m&B qae cuatro cañonazos, porque el lego Jiménez que la mandaba, la desba- 
rrancó y huyóf y va refiriendo lo que hicieron los otros jefes de su ejército^ 
aunque lo que cuenta respecto á Teran es enteramente falso, según éste ha,, 
demostrado en su madifiesto. 



180 HISTORIA Dk M¿XICO* 

conquista; y Osomo que había permanecido tranquilo en la hacien-* 
da de Atlamajac con mil caballos^ para defenderse en caso de ser 
atacado por Bosains, mandó á éste comisionados para consolarlo en 
su desgracia. 

El revés de Soltepec no quebrantó los bríos de Bosains. Para 
contener las invasiones de Arroyo y de Calzada, destinó un cuerpo 
de caballería que puso primero á las órdenes del cura Correa y des- 
pués á las de Terán, (3) y habiendo sido sorprendido en San An- 
drés por Márquez Donallo un destacamento de cuarenta hombres 
de su gente, (4) resolvió castigar á este pueblo, al que miraba coa 
particular ojeriza, aunque los vecinos no solo no hubiesen contri- 
buido á la sorpresa, sino que antes bien habian salvado á los sóida* 
dos que escaparon, escondiendo á algunos en el Monumento que se 
estaba poniendo para el Jueves Santo. Con este fin Rosains man- 
dó al canónigo Velasco, en quien tenia especial confianza, con una 
partida de tropa á quemar aquella población, y dos eclesiásticos que 
consumiesen las formas consagradas, (5) p^ececl¡^nd() á todo su sa- 
queo general: todo S9i cumplió exactamente, cometiéndose por la 
tropa niuchos excesos; mas por fortuna de los vecinos, á la voz de 
que se aproximaban los realistas, Velasco huyó llevándose lo quo 
pudo del saqueo, pero pegando antes fuego á la colecturía de diez* 
mos, en la que había acopio considerable de semillas, y era el gra- 

« 

(3) Rosains, acriminando á Teran, dice que nada hizo porque eBtaba colu- 
dído con Arroyo. Teran, auncjue le repugnase la guerra que los insurgentes 
se hacían entre sí, explica su inacción, porque la caboUería que mandaba erar 
escasa 7 mala, y la de Arroyo numerosa y muy buena. 

(4) Sigo lo que dice Teran en su .primera manifestación. En la gaceta de 
6 de Abril, núm. 720, fol. 345, se insertó el parte de Márquez Donallo, de 24r 
de Marzo deede su cuartel general de Acatzingo, en que refiere este suceso co- 
como cosa de mayor importancia, pues dice que los insurgentes que habia ei»* 
San Andrés, eran dos compañías del batallón de la Libertad cuyo coronel era 
Teran, las que estaban bajo el mando del capitán Pizarro, y para atacarlas* 
MáTcjuez moyió una sección de 400 infantes y 80 caballos á cuya cabeza ibi^ 
él mismo, aunque se quedó fuera del pueblo, en el que entró sable en mano el 

' teniente D. Francisco Béistegui con los Fieles del Potosí que mandaba, y se 
apoderó del cuartel, atacando por otros lados otros piquetes á las órdenes del 
capitán D. Eugenio Tolsa y del teniente coronel Palacio. Este D. Fraacisco* 
Béistegui, era hermano de D. Migqel, que estaba entonces alas órdenes de- 
Andrade en Michoacan, y padre del Lio. D. Félix Béistegui, actual diputado» 
por Puebla en el congreso nacional. 
(6) Dijese que lo hicieron después de almorzar. 



HISTORIA DS MÍXICO. 181 



nero en que los insurgentes se proveían, con lo que causó á estos 
mismos gran perjuicio, dejando fijado en los lugares públicos uu 
bando por el que se prohibía á los vecinos, bajo pena de la vida, ha- 
bitar en sus propias casas, j aunque después Rosains informado dé 
la verdad, envió á Terán para remediar en cuanto se pudiese el mal 
que se había causado^ aquellas gentes no se sosegaron sino con la 
palabra que Teran les dio de rechazar á Velasco si volvía á preseii- 
tarse. Don José Antonio Pérez, conducido preso á Tehuacan como 
hemos dicho, (6) fué puesto en un oscuro calabozo subterráneo con 
una pesada barra de grillos á los pies y una doga al cuello, sin dar* 
le alimentos, (7) hasta que Rosains lo mandó llevar al Cerro Oolo- 
rado para fusilarlo en la pascua de Resurrección d^ aquel año: pe- 
ro aprovechando la circunstancia de que el Viernes Santo casi to- 
dos los oficíales y gente de aquella guarnición abandonando las guar<* 
dias, habían bajado á Tehuacan para asistir á las festividades y pro» 
cesiones propias de aquel día, logró ponerse en salvo echándose por 
unos precipicios, y aunque muy maltratado con los golpes que reci- 
bió en la caída, consiguió llegar á Puebla á solicitar el indulto que 
obtuvo: Rosains furioso por habérsele escapado su víctima, sentenció 
á ser fusilado á un teniente de artillería llamado Olavarríeta, qua 
por estar habitualmente ebrio se quedó en el fuerte, y aunque nó 
estaba de guardia ni encargado de la custodia del preso, fué hecho 
responsable de su fuga porque no había suplido la falta de los de- 
más, y no obstante haber sido declarado inocente por el cura Co*- 
rrea, comisionado para juzgarlo, fué ejecutado con otros dos, bajo 
la tremenda "Palma del terror, ii No menos celoso Rosains de lo 
que se decía que de lo que se hacia contra él. condenó á una infe- 
liz mujer por una murmuración insignificante, á recibir bofetadas 
de doscientos hombres que había de guarnición en Cerro Colorado» 
y á sufrir después por muchas horas la exposición con una morda- 
za preparada de una manera, que el aseo y el decoro impiden ex- 
plicar. 

(6) Yéaie en eeta tomo. 

(7) Rosains en sa Relación histórica fol. 11, asegura que le maiidaba déla 
misma comida que íl tomaba^ pero D. Carlos Bastamante, Cuadro historioo» 
tom. 2% fol. 54, dice que le consta que Pérez tuvo que pedir que comer al ca- 
ra D. Miguel Sánchez, y que le ministró lo necesario. 



182 HISTORIA DE MÉXICO. 

Tales atrocidadeSi más propias de los tiranuelos de las ciudades 
úe Bomafia en tiempo de César Borja^ que de la historia de nues- 
tros diaSi acabaron por excitar contra Bosains la indignación de 
todos los que estaban á riesgo de sufrirlas. Osomo, Arroyo y Cal* 
zada, se habian declarado en completa independencia: Sesm^^ des- 
pués de la acción de Soltepec, habiéndose retirado á la Mixteca, 
tampoco lo obedecia^ y los jefes de la provincia de Yeracruz tuvie* 
ron una junta bajo de un árbol, cerca de Acasónica, con motivo de 
Jurar la Constitución^ en la que extendieron una acta que remitie- 
ron á Bosains, sü&trayéndose á su autoridad sin reconocer otra 
que la del congreso, lo que equivalía á hacerse independientes, pues 
éste distaba trescientas leguas sin medios de comunicación con él^ 
;}r proclamaron teniente general á Victoria, agregándose á este par- 
tido D. Juan José del Corral, que antes llamaba con empeño al 
mismo Bosains para que reprimiese la anarquía, y Montiel, zapa^ 
tero de Onzava, comandante de Maltrata, que habia formadoy tenia 
á sus órdenes un escuadrón de caballería, el mejor organizado que 
habia en aquellos contornos, con el que hostilizaba á Orizava en- 
trando algunas veces hasta las calles de aquella villa. Victoria, con 
el carácter de abandono y de jactancia, de que después tuvo por 
desgracia de la república mayor ocasión de dar reiteradas pruebas, 
dejaba hacer todOp firmaba sin leer lo que se le presentaba, y lison« 
jeado con la idea de que mandaba en un territorio que estimaba 
en mas que el reino de Prusia, dijo en la junta, i>que estaba pron- 
to á empuQarla espada por su patria, n admitiendo el grado á que 
se elevó en aquella reunión tumultuaría, y violando la Constitución 
en el mismo acto de jurarla. Desde entonces en toda la extensión 
del país en que Victoria dominaba, no solo se negó la obediencia á 
Bosains, sino que fueron perseguidos sus amigos é inteceptados sus 
correos: D. Joaquín Pérez, que caminaba con su. autorización, fué 
preso y se le quitó cuanto llevaba, y al canónigo Velasco que iba 
á embarcarse para los Estados-Unidos con pasaporte del mismo Bo- 
«ains, se le puso en un calabozo con grillos, esposas y cadena, por- 
que se le encontraron envueltas en hojas de la Constitución de 
Apatzingan, las tablillas de chocolate que llevaba para su uso en el 



HISTOKIA DJI liáZIGO. 183 



^^^^^^^^^1^^ 



viaje: después se le dejó^en libertad, con lo que pudo volver á unir- 
se con Bosains, 

Demasiados agravios eran éstos para que pudiese soportarlos 
sin venganza el carácter altanero de Bosains, y dejándose conducir 
por la ira más que por la prudencia, resolvió castigar á los que se 
los hablan hecho. (8) Beunió para esto todas sus fuerzas, dejando 
corta guarnición en el cerro Colorado al mando de un norte-ame* 
ricano, y con cosa de setecientos hombres, entre los que se contaba 
el batallen de la Libertad, que fué el mejor cuerpo de infantería 
que los insurgentes tuvieron, y la caballería que mandaba Luna en 
Ixtapa, se puso en marcha por un camino desusado al pié del vol- 
can de Onzava: los oficiales lo siguio^m con repugnancia, luego que 
entendieron que no se les conducía contra la [guarnición realista 
de Orízava, sino contra sus compafleros de Huatusco y Coscoma- 
tepec: los pueblos quedaban desiertos, huyendo los habitantes al 
acercarse las tropas de Rosains, que^no encontraban víveres ni au- 
xilio alguno y tenían que sustentarse con plátanos verdes, á que no 
estaban acostumbradas: las noticias que comunicaban los pocos in- 
dividuos que se presentaban eran funestas, y ellos por haberlas da- 
do eran castigados cruelmente: las municiones y pertrechos que se- 
guían á la división, se habían extí^iviado ó humedecido por el ce- 
rrado temporal de lluvias que habia inutilizado todos los pasos. En 
este estado de derrota llegó Eosains á Huatusco, reducida su fuer- 
za á menos de la mitad de la que habia sacado de Tehuacan . en- 
contró aquel pueblo desierto como todos los demás de su tránsito^ 
y los contrarios cuyas partidas se habían presentado en aquel dia y 
lo habían seguido hasta la entrada del^ lugar, tuvieron ocasión de 
apoderarse de los caballos de¡[su gente. Para recobrarlos destacó á 
Terán con alguna caballería y habiéndolo conseguido se encontró 
éste cortado y sin camino para regresar al pueblo, mas Montiel que 
se le presentó con el seguro que Terán le dio, después de ufxn, con- 
ferencia amistosa le permitió retirarse dejando un cange de prisio* 
ñeros y quedando convenidos en tener otra conferencia el dia si- 
guiente. Bosains desagradado por estav pláticas de paz, hizo mar- 

(8) S6br% esta marcha y la acción de la barranca de Jamapa, véase el pri- 
mer manifiesto de Teran publicado en Jalapa en 1825, desde el fol. 14 i 24» 



184 mSTOBI A DB M 

char su gente el 27 de Julio, con dirección á Coscomatepec, pero 
tuvo que detenerse al borde de la barranca de Jamapa, de quo 
otras veces hemos tenido ocasión de hablar. (9) Corta ésta la Ha- 
nura de formación volcánica que .^e extiende de Huatusco á Cosco- 
matepec: su profundidad es de unas trescientas varas, y aunque en 
la parte superior sus bordes disten más de tiro de cañón de uno á 
otro, so van estrechando los respaldos en la áspera pendiente que 
forman, en la que se han practicado senderos angostos y tortuo-^ 
sos, hasta el fondo del precipicio en que corre un torrente engrosa- 
do entonces por las lluvias: unas ruinas de un antiguo puente, y un 
tronco de árbol atravesado sobre ellas eran el único medio de pa- 
sar de una á otra ribera. La lluvia caia á torrentes: los soldados se 
Jiallaban empapados, sin más municiones que diez cartuchos en la 
cartuchera, y éstos en la mayor parte mojados: temeridad era ata- 
car al enemigo dueSo del lado opuesto, en el que Corral y Montiel 
que eran los que mandaban, tenian construidos parapetos en di- 
versos puntos de la escabrosa caesta de la barranca, y su caballe- 
ría so presentaba en la llanura formando una media luna en el pa- 
raje en que desembocaba la subida. Sin embargo, Eosains, ciego 
de cólera oyendo los insultos que le prodigaban de la otra orilla lla- 
mándole II sanguinario y enemigo "de los americanos,» quiso aprove- 
char un rato en que la lluvia disminuyó y dio la orden de ataque: 
Terán con la infantería bajó al fondo de la barranca: los soldados 
pasaron el arroyo ayudándose con pies y manos y á la deshilada 
por el árbol atravesado sobre la corriente: tomaron de uno en otro 
los parapetos de los enemigos, y con increíble valor llegaron á la lla- 
nura por el costado opuesto, pero allí se encontraron al descampa- 
do, con las municiones mojadas y consumidas y sin caballería algu- 
na que los pudiese proteger, pues Bosains se había quedado con la 
suya en el otro lado. Cargó entonces sobre ellos la caballería que 
estaba formada frente al desemboque de la subida y los acuchilló ó 
los precipitó en la barranca: Terán pudo pasar con algunos á la otra 
orilla, Eosains huyó con pocos de á caballo, pues los demás con 
Luna se pasaron <il enemigo, y para evitar el riesgo de encontrar- 

(9) Véase en este tomo, y la descripción que Teran hace en sa manifiesto 
de que se ha extractado lo que se pone aquí. 



HISTORIA DS MÉXICO. 185 

se con Arroyo ó coa los realistas, tomó otro camino diverso del 
que habla seguido al ir á esta desgraciada expedición, dejando con 
esto abandonada su retaguardia, que tuvo que rendirse entregando 
su caja militar y municiones, y así logró volver á Tehuacan con los 
cortos restos de la ñorida división con que había salido pocos días 
antes. 

Un infortunio es siempre precursor de otro: Rosains estrechado 
p^r todas partes, pues Luna se había vuelto á situar en Ixtapa, 
desde donde hostilizaba á Tehuacan apoyado por Montiel que ocu- 
paba á Maltrata, mandó á Terán contra ellos con alguna caballería 
y lo comisionó para que asistiese á una junta, en que habia de tra- 
tarse de cortar las desavenencias que habían llegado á tan funes- 
tos extremos: en ésta los jefes eneinigos de Rosains querían nada 
menos que quitarle la vida, mas Terán puesto ya de acuerdo con 
elIoS; (10) calmó tanto enardecimiento y todos resolvieron su prisión. 
Terán se encargó de ejecutarla y vuelto á Tehuacan, haciendo acuar* 
telur la infantería que era la más adicta á Rosains, intimó á éste 
por un oficio en la noche del 20 de Agosto, que estaba destituido 
del mando y preso, y so dio á reconocer por la tropa que habia en 
la ciudad y por la que guarnecía el cerro Colorado. Rosains aherro- 
jado con los mismos grillos que habia mandado poner á D, Carlos 
Bustamante, fué conducido por Luna á Huatusco, á disposición del 
comandante general de Veracruz Victoria, en aquel punto encon- 
tró al Dr. Herrera, que por encargo del congreso iba á embarcarse 
para los Estados Unidos á solicitar auxilio de aquel gobierno, lle- 
vando por secretario á D Cornelio Ortiz de Zarate, que lo habia 
sido del mismo congreso y después diputado en él, y lo acompaña- 
ba D. Juan Nepomuceno Almonte, á quien Morelos mandaba á 
educar en aquel país. Herrera habia tratado con desaire á Rosains 
y no habiendo querido pasar por Tehuacan, no obstante haberlo 
invitado éste con instancia, había hecho se diese crédito á la espe- 
cie propagada por los enemigos de Rosains, de que el mismo He- 
rrera había traído orden del congreso para su prisión; no habién- 

(10) Rosains en su Relación histórica, supone que ya lo estaba de antema 
ao, lo que Teran rebate con buenos argumentos en su primera manifestación. 

TOMO IV.— 24 



186 HISTORIA DE MÉXICO. 



doIe dado ahora favor alguno, y no queriendo encargarse de la per- 
spxia del preso los jefes de Veracruz, fué vuelto á conducir á Ixta- 
pa sufriendo malos tratamientos hasta entregarlo á Osomo. 

Este lo mandó al Congreso, pero habiendo logrado escapar en 
las inmedia'^iones de Chalco de las manos de los que lo conducían, 
se acogió á la casa del cura de Ixtapaluca, por cuyo conducto es- 
cribió al arzobispo, que lo era ya D. Pedro Ponte, pidiendo el in- 
dulto, que le fué concedido por el virrey el 14 de Octubre, en cele- 
bridad del cumpleaños del rey. (11) Entró entonces á México^ 
alojándose en el arzobispado; hizo ejercicios espirituales en la Pro- 
fesa, y presentó en 15 de Noviembre al virrey un informe muy 
circunstanciado sobre el estado de la revolución y medios de sofo- 
carla, en el que dio la más triste idea de los jefes que quedaban en 
ella, y describiendo las fortificaciones del cerro Colorado, se ofreció 
para servir de guía ¿ las tropas destinadas á atacarlo. (12) Siguie?- 
ron su ejemplo acogiéndosb al indulto sus amigos el Lie. D. Rafael 
Arguelles, D. Martin Andrade y otros, quedando Terán dueño del 
cerro Colorado y de aquellos pueblos de la Mixteca en que Eosains 
mandaba. Este permaneció tranquilo en Puebla, á donde se le pe^ 
mitíó retirarse libremente con su familia, aunque dando avisos se- 
cretos á los insurgentes, según asienta en su Relación histórica, al 
mismo tiempo que habia ofrecido sus servicios al gobierno y des- 
pués á Iturbide cuando éste proclaraó el plan de Iguala: sin em- 
bargo, no tomó parte activa en aquella revolución, ni en la que 
precipitó al mismo Iturbide al trono. Cuando en 1823 se concedie- 
ron premios á los insurgentes con el nombre de antiguos patriotas, 
se le señaló por Victoria, que era á la sazón Presidente de la Re- 
pública y que le dobia toda su carrera, una pensión de cuatro mil 
pesos anuales, aunque la junta establecida por la ley para calificar 
el mérito de los individuos, rehusó informar en su favor, mientras 
no satisfaciese sobro los motivos que habia tenido para pedir el 
indulto. Proclamada en 1824 la Constitución federal, fué nombra- 
do senador por el Estado de Puebla, y al trasladarse á México 

(11) En la gaceta de 21 de Octubre, núm. 809, fol. 1115, se insertarou las 
comanicacionefl que mediaron entre el arzobispo y el virrey. 
(13) Véase este curioso informe, en el apéndice documento número 8. 



HISTORIA D£ M¿XIOO. 187 



mató en Ayotla de un palo al cochero que lo conducía. Escribió 
para vindicar su conducta, la Relación de su historia durante la 
insurrección, y encontró en el general Terán un adversario más te- 
mible con la pluma, de que se servia con gran acierto y gracia, (13) 
que en el campo de la revolución: en 1830 se opuso al plan de Ja* 
lapa en S. Andrés, por lo que fué puesto en el castillo de Perote, 
y cuando se le dejó en libertad se trasladó á Puebla en donde dio 
muerte de una puñalada á un oficial llamado Pozeros, (14) que 
había sido testigo contra él, y habiendo formado una conspiración 
desesperada contra el gobierno del general Buetamante, de acuer- 
do con el coronel D. Francisco Victoria, hermano del que habla 
sido Presidente de la República, murió fusilado en Puebla el 27 
de Setiembre (15) del mismo afto, por sentencia del consejo de 
guerra^ según las leyes vigentes en aquella época para juzgar esta 
clase de delitos. (16) 

Si se hubiera de dar crédito á las recriminaciones que mutua- 
mente se hicieron por la prensa Bosains y Terán después de la in- 
dependencia, el último aparecería como un intrigante, que con un 
carácter de simulación y suspicacia, estuvo tramando por mucho 
tiempo la ruina de su jefe para alzarse con la autoridad que éste 
ejercía; infiel para con Morelos, y^traidor para con su partido. Te- 
rán contestó de una manera triunfante á todas estas acusaciones, 
y el acto de desobediencia á Morelos que Bosains le imputó le ha- 
ce mucho honor, pues consistió en que cuando fué destinado á la 
Costa Chica en la provincia de Oaxaca, habiéndole mandado el co- 
mandante de ella D. Benito Bocha, que diezmase á los habitantes 
de una población, contestó que no habia ido de verdugo sino como 

(13) Se echa de ver el progreso que hizo Terao en escribir, comparando sas 
parteA ridículos al principio de la revolución^ de los que se insertó uno en el 
tomo 2* apéndice núm. 8, con sus manifestacionBs redactadas en un estilo pu- 
ro, conciso y enérgico, abundando en demostraciones convincentes de sus con- 
ceptos. 

(14) Se llamaba D. Francisco Pozeros: habia sido teniente enfre los insur- 
gentes, y se indulto en Aoatzinge con otros veintidós que inmediatamente em- 
pezaron á servir contra sus antiguos compafieros, según la gaceta citada en 
que se publicó el indulto de Rosains. 

(15) Este dia no estaba declarado entonces fiesta naeional. 

(16) Bustamante, Yoz de la Patria, tomo 5?, núm. 31 del viernes 14 de Oc- 
tubre de 1831. 



188 HISTORIA DE ICáxiOO* 



militar. Terán por el contrarío acusa á Bosaias de no haberse oca» 
pado durante un año y siete meses, mas que en atacar á los pa- 
triotas con escándalo universal y en provecho de los realistas, pox^ 
sostener la legalidad de un despacho expedido por un hombre 
nunca visto en las filas, y que no se presentó en el campo de bata- 
lla sino para volver siempre la espalda al enemigo. D. Carlos Bus- 
tamante juzgándolo con más imparcialidad, (17) reconoce que Ro- 
sains «i sirvió á la causa de la independencia en los días de mayor 
conflicto al lado de Morelos, cuyo afecto supo ganar: que puso 
cuanto estuvo de su parte para conservar el orden y la disciplina, 
pero que le fajtó modo: que su celo degeneró en una precipitación 
que es madrastra y enemiga irreconciliable de la justicia; que por 
este defecto equivocó las faltas del servicio con las que reputó in- 
jurias personales, de donde procedieron las violencias y los decre- 
tos dictados en el momento de la cólera que lo sacaba de sí: y que 
si aprovechándose de las ventajas que le proporcionaba el tener en 
BU poder el cerro Colorado, hubiera tomado el camino de la conci- 
liación y la prudencia, se habría atraído la benevolencia de los 
demás departamentos y engrosado considerablemente su fuerza, n 
Con la ruina de Rosains quedaron independientes y sin rival en 
sus respectivos territorios, Osorno en los Llanos de Apaní, Victo- 
ria en la provincia de Veracruz, ^eran en Tehuacan y la Mixteca, 
y otros jefes en el resto de ésta. Parecería que en este aislanliento, 
la revolución no podría subsistir largo tiempo, hallándose en igual 
caso todos los jefes del interior, pero este mismo desorden era el 
que la sostenía. »* Cuando los rebeldes armados, n decía Calleja en 
el informe reservado que dirigió al rey por los ministerios de guerra 
y justicia en 10 de Agosto de 1814, (18) ^discurren en gavillas sin 
localidad ni asiento, y se componen en la mayor parte de hombres 
del campo, de los trapiches y de las minas; gente de á caballo, acos- 
tumbrada al vicio, á la fragilidad y á la miseria, ni tienen ni líece- 
sitan de una administración regulada: sin cálculo ni previsión, va- 
gan por todas partes; comen, roban, talan y saquean donde lo en- 

f 17) Cuadro h.stórico, tomo 3% fol. 303. 

(18) Lo publicó Bustamante en el suplemento á la primera edición del Cua- 
dro histórico, carta 6% primera parte de la tercera époea. Los párrafos aquí 
copiados están en el foL Í3. 



HISTORIA DB MÉXICO. 180 

cuentran, ya reuniéndoso en grandes masas, ya dividiéndose en cor-^ 
tas partidas, y el daño lo hacen todo refluir scbre nosotros. Esta 
proporción que tienen de satisfacer sus necesidades del momento y 
sos caprichos y venganzas tumultuarias, los mantiene en la vida da 
bandidos: la sangre corre sin cesar; la guerra se hace interminabia 
y el fruto jamás se coje.tt "La fuerza militar con que cuento^u di* 
ce el mismo Calleja en otro párrafo de este informe, («es la muy 
precisa para conservar las capitales y varias principales poblaciones 
aisladas; mas entretanto, una infinidad de pequeños pueblos están 
irremediablemente á merced de los bandidos; los caminos no son 
nuestros sino mientras los transita una división, y lo que es más, los 
terrenos productivos son en la mayor parte do los bandidos, supe- 
riores, infini:amente en número. Por consecuencia, el tráfico está 
muerto; la agricultura va espirando; la minería yace abandonada; 
los recursos se agotan; las tropas se fatigan, los buenos desmayan; 
los pudientes se desesperan; las necesidades so multiplican y oí Es- 
tado peligra. II Calloja en este informe, pide so lo manden ocho mil 
hombres de tropas europeas, atendida la dificultad de reclutar en 
un país, en el que la gran masa de la po])laciün estaba decidida 
en favor de la revolución, y que para terminar mas fácilmente ésta, 
86 suspendiese en materia de infidencia el curso de las leyes comu- 
nes, estableciéndose una ley marcial, para poder alcanzar á casti- 
gar, sin las formalidades quo aquellas requieren, á los que desde 
las capitales favorecían la revolución al abrigo de aqucllus trabas y 
requisitos legales. 

Como para, resistir á Rosains no se habían reunido en la provin- 
cia de Veracruz más que los jefes de las partidas de Huatusco y 
Coscomatepec, Victoria conservó toda la gente que tenía en el Puen- 
te del Rey, muy aumentada con lo que había ocurrido, con la espe- 
ranza de tomar alguna parte del convoy do reales y pasajeros de- 
tenido en Jalapa desde 18 de Noviembre. Para remover los obstá- 
culos que embarazaban el paso en el difícil tránsito de aquella vi- 
lla á Veracruz, destacó Águila al mayor do la columna de grana- 
deros Don José María Travesí, con una fuerza de quinientos hom- 
bres de su cuerpo y de otros, para que se dirigiese á Veracruz, y 
puesto en comunicación con el gobernador de aquella plaza, cu- 



190 HISTORIA DK ICiZICO. 



^^^^^^«^^^^^^^ta^^N^^«^^^^«i^^*^^«^^«^^«^^^^^^^^^^^^^«^^^^^^^^ 



btíese con los refuerzos que éste había de darle^ los puntos más pe- 
ligrosos del camino que el convoy habia de atravesar. Salió Trave- 
si de Jalapa el 21 de Noviembre, (19) y sin encontrar tropiezos en 
éu marcha, llegó hasta las inmediaciones de Yeracruz el 25: no ha- 
biendo podido darle el gobernador más que un corto auxilio de tro* 
pa, emprendió su regreso, pero en éste, cada paso de rio era una 
acción de guerra, teniendo que ganar terreno á fuerza de armas, por 
entre las talas de los montes é incendio de los pastos que los insur- 
gentes iban haciendo al acercarse los realistas, cuyas dificultades 
solo pudo superar por el conocimiento del país que tenia Don 
Manuel Rincón, capitán de zapadores de Jalapa, que le guiaba en 
esta marcha; mas habiendo llegado al Puente del Rey, encontró es- 
te punto y los vados inmediatos del rio fortificados de tal manera, 
que no podía pensar en tomarlos con la fuerza que traia, en la que 
habia sufrido considerable pérdida en las acciones que habia tenido 
que sostener, hallándose además escaso de municiones, por lo que 
habiendo fingido tomar disposiciones para el ataque, con el fin de en- 
gañar al enemigo, en la noche retrocedió á Yeracruz. Recibió allí 
cincuenta mil cartuchos de fusil, un cañón de á 6 y otros auxilios, 
y con éstos volvió á emprender la marcha el 6 de Diciembre con 
dirección á las Yillas, pero en la noche contramarchó para apode- 
rarse por sorpresa de los parapetos formados en la Antigua, y 
habiendo encontrado desguarnecido el Puente del Rey, regresó 
á Jalapa el dia 10. 

El resultado de la expedición de Travesf hizo conocer á Águila, 
que no era posible hacer pasar un convoy tan cuantioso por el ca- 
mino nuevo, ó del Puente del Rey, por lo que dejando la carga en 
Jalapa, salió de aquella villa el 81 de Diciembre con la mayor par- 
te de BU división, y sin mas que una escaramuza de caballería en 
los Manantiales, en la que el teniente coronel Zarzosa puso en fuga 
la de los insurgentes, llegó á la Antigua, de cuyo punto se apoderó 
vadeando con el agua al pecho el rio chico, tras del cual estaban 
parapetados ciento cincuenta hombres, los granaderos de la colum* 

(19) Yéase en la gaceta de 5 de Enero, núm. 679, tomo 6?, fol. 9, el parte 
pormenorizado de esta expedición de Travesl. Bastamante, Caadro histórico^ 
tomo 4?, foL 186} habla de ella equivocando todas las fechas* 



HISTORIA DE MÉXICO. 191 

na^ los caz&dores de Fernando VII de Puebla, y la 5.» compañía 
de América, á las órdenes del capitán del último de estos cuerpos, 
D. Juan Bafols. En el parte que desde allí dirigió Águila al virrey 
por vía de Túxpam, y al gobernador de Veracruz, expone su plan 
de fortificar aquel punto, (20) para inutilizar con estolas obras eje- 
cutadas por los insurgentes en él Puente del Jley y otros lugai*es 
del camino nuevo: pero intentando volvor por el viejo á Jalapa, lo 
encontró de tal manera embarazado con talas y parapetos, que el 
dia 14 no pudo avanzar mas que una legua, y el 15 al hacer un re- 
conocimiento fueron gravemente heridos el mismo Águila y algu- 
nos de los oficiales que lo acompañaban, p- rio que dejando el man- 
do al teniente coronel Zarzoza, (21) tuvo que retirarse á curar á 
Veracruz. Luego que estuvo en disposición de caminar, volvió á 
ponerse al frente de la división en la Antigua, de donde salió el 23 
de Enero, y guiado por D. José Rincón, no menos práctico en 
aquel terreno que su hermano D, Manuel, dejando á su izquierda 
el Puente del Rey, regresó en tres marchas á Jalapa, habiendo 
quedado fortificado y guarnecido el punto de la Antigua, para ser- 
vir de base á las futuras operaciones. (22) Águila, dando cuenta 
al virrey del estado del camino, en oficio de 31 de Enero, (23) no 
yacila en acusar, como ya lo habia hecho en nota anterior dirigida 
al comandante del ejército del Sur Moreno Doaiz, al comercio de 
Yeracruz, de ser la causa del gran aumento que habia tenido la 
revolución en aquella provincia, por el fomento que recibían los in- 
surgentes con los derechos de tránsito que les pagaban los comer- 
ciantes, sobre los efectos que aquellos dejaban libremente pasar. 

En los pocos días que estuvo en Veracruz para la curación de 
sn herida, dice en su comunicación, que vio entrar en aquella plaza 
más de mil muías que iban á cargar efectos para conducirlos por 
Córdova, las cuales habían pagado cinco pesos á la bajada y paga- 
rían diez á la vuelta, y un derecho de 20 por 100 sobre el valor de 

(20) Part« de Águila, de la Antigua, de 7 de Enero, inserto en la gaceta do 
14 del mismo, núm. 687, folio 73. 

(21) Parte de Águila, de Yeracrui, 17 de Enerv, en la gaceta de 14 de Fe- 
brero, ntim. 698, fol. 156. 

(22) Parte 'de Águila, su fecha en Jalapa 27 de Enero, inserto en la gaceta 
de 14 de Febrero, fol. 165. 

(23) Gaceta de 14 del mismo, folio 167. 



3[92 HISTORIA DK MÉXICO. 

los efectos, que computaba en sesenta mil. n Si hemos de perseguir 
á los enemigos en un clima tan malsano, n dice al virrey, ny al mis- 
mo tiempo hemos de ver entrar en Veracruz atajos y más atajos 
que les facilitan, además de cuanto necesitan, el dinero preciso 
para pagar y vestir sus reuniones, es lo mismo que condenar á las 
tropas á perecer paulali ñámente, n El virrey ofreció dictar las pro- 
videncias más severas, para cortar un tráfico tan ventajoso á los 
insurc^entes como perjudicial á las tropas reales, no obstante lo cual 
éste continuó más ó menos, eludiendo en interés particular las dis- 
posiciones del gobierno. 

El comercio de México se hallaba entretanto en conflicto por 
tan larga demora, temiendo que se echase mano por el gobierno 
en sus urgencias, de los caudales detenidos en Jalapa, (24) de 
que se hablan tomado ya algunas cantidades para el pago de las 
tropas que los custodiaban: los particulares que caminaban con el 
convoy, cansados de esperar tan largo tiempo, se habían decidido 
algunos á volver á la capital, y otros á ir á caballo á Tuxpan, quo 
era el camino mas despejado en aquel tiempo, y por el que 
serecibia de cuando en cuando la correspondencia de España 
y Veracruz, siendo' además gravosísimos los gastos do la manu- 
tención de tantas bestias de carga y equipajes, quo era menester 
conservar á corta distancia de la villa y emplear en su resguarda 
mucha tropa, estando aun así expuestas cada noche á ser arreba* 
tadas por los insurgentes, que las espiaban rondando sin cesar en 
aquellos contornos. 

Otras dos excursiones dispuso Águila á Veracruz, la una á las 
órdenes de Zarzosa, otra mandando él mismo la división, (25) y en 
una de las escaramuzas que se trabaron, fué muerto, según se dijo,, 
Viviano, quo fué de los primeros que excitaron la revolución en la 
costa, pero siempre con igual resultado: los insurgentes se retira- 
l>an para volver á ocupar los mismos puntos luego que las tropas 

(24) Arechederreta, apuntes históricos. 

(25) La expedicioe de Zarzssa se hizo en oriocipios de Febrero: véase el 
parce de aqnel, fecho en Jalapa el 14 de aquel mes, inserto en la gaceta de 2 
de Marzo, nún). 705, fol. 214. La de Águila fué en Marzo, y su parte á Mo- 
reno Daoiz de 13 de dicho mes en Jalapa, se halla en la,gaceta28 del mismo^ 
núm. 716, fol. 299. 



HISTORIA DB UtxlCO. 20§ 

armados de fusil, y los demás eran artilleros é indios destinados á 
rodar peñas sobre los asaltantes. Habia treinta y cuatro cañones de 
todos calibres (3) y abundancia de ríveres y municiones, no pudien- 
do faltar el agua, pues corre un arroyo por el mismo cerro. 

Las primeras operaciones de los sitiadores fueron, abrir un cami- 
no para poder subir artillería á una altura en que se situó una ba- 
tería, que rompió el fuego sobre la plaza el 2 de Febrero, estable- 
cer un camino cubierto, y en el curso del sitio se practicaron diver- 
sos reconocimientos, lo cual y la conducción de los convoyes dio 
ocasión á frecuentes escaramuzas, en que por ambas partes se hi- 
cieron algunos prisioneros, qile fueron por una y otra fusilados. 
Desde el 6 de Febrero se habia celebrado un consejo de guerra de 
los jefes principales de los sitiadores, en el cual Iturbide expuso por 
escrito con sumo tino y prudencia, los obstáculos que la empresa 
presentaba, nacidos de lo inaccesible del cerro, de las dificultades 
con que el ejército se proveía de víveres y aun de agua y de la es- 
casez de numerario, teniendo también en consideración la falta que 
hacían en las provincias en que estaban destinadas las t ropas em- 
pleadas en el sitio: pero haciéndose al mismo tiempo cargo de que la 
reputación de las armas reales estaba comprometida en una empro» 
sa, qne aunque de poca importancia en su objeto, era preciso Ile^ 
var al cabo, propuso se atacase á viva fuerza por el frente eon dos 
ó tres columnas, ofreciendo ponerse él mismo á su cabeza, persu»» 
dido de que resolviéndose á perder doscientos hombres ó más, b^ 
ria segura la victoria, siendo preferible el ataque por ol frente, por- 
que en su concepto era impracticable por ía vereda lateral y mu- 
cho más no atacando simultáneamente por otro punto, pues ade- 
más de estar aquel guarnecido, dirigirian los insurgentes toda su 
atención á defenderlo, impidiendo la entrada á las tropas reales y 
haciéndoles sufrir considerable pérdida: mas si el Consejo no era de 
su opinión, manifestó que dejando en el campo mil hombres, que 
creía suficientes para sostener y continuar los trabajos del sitio, se- 
ria conveniente saliese el resto de las tropas en dos secciones á re- 
correr los lugares circunvecinos, con lo que se lograría vivir sobre 

(3) Exposición de Iturbide en el consejo de guerra celebrado para acordar 
el ataque, publicado por Bustamante, 

TOMO I V.— 2 Z 



210 HISTORIA DE MÉXICO. 

el país, dar algunos golpes á las partidas en que se apoyaban los si- 
tiados, se recogerían víveres y se conservaría abierta la comunica- 
ción con Guanajuato, Valladolid y Querétaro, en disposición de au- 
xiliar á la capital si fuese necesario: todo esto sin perjuicio de pre- 
parar entre tanto las escalas y demás útiles de que por entonces se 
carecia, y que eran indispensables para un asalto. 

Habiendo resultado infructuosos todos los medios que se inten- 
taron para incendiar por medio de camisas embreadas, la tala de 
espinos que impedia aproximarse al foso, y siendo de poca utilidad 
los trabajos de zapa que se habian emprendido, Llano tuvo que 
resolverse á dar el asalto, que encargóá Iturbide por orden que le 
comunicó el í^ de Marzo; dejando á su arbitrio si habia de verifi- 
carse en aquella misma noche ó en el dia siguiente, así como el 
número y elección de la tropa que habia de efectuarlo, pero previ- 
niendo que el ataque habia de darse por la vereda que subia del 
rancho de Cóporo, lo que por las noticias que Llano decia tener, 
era en alguna manera practicable. Llano terminaba la orden, ex- 
citando el espíritu guerrero de Iturbide con el recuerdo de sus an- 
teriores servicios, y prometiéndose que nada dejaría que desear en 
una ocasión la más interesante de cuantas se habian presentado 
en la revolución, en la que era necesario sacar con el mayor lustre 
las armas del rey, '«para conservar la religión santa, la paz en la 
patria y los derechos del soberano, n Iturbide contestó dando las 
gracias por el honor que se le hacia, nombrándolo para ir á la ca- 
i)eza de las tropas que habian de dar el ataque: mas como el para- 
je por donde iba á verificarse era contra la opinión que tenia ma- 
nifestada, para poner á cubierto su reputación militar previendo el 
mal éxito, al mismo tiempo que protestó obedecer, manifestó qae 
«n su concepto, el asalto que se intentaba solo podría tener un re- 
sultado feliz, si se lograba sorprender á los sitiados, lo que no le 
parecía tácil, por la vigilancia con que se sabia que estaban. Tuvo 
por suficientes quinientos infantes y doscientos caballos, y aunque 
por el conocimiento que tenia del valor y zelo de todos los jefes y 
cuerpos de aquel ejército, dijo que marcharía gustoso con los qua 
el general en jefe designase, por cumplir con la orden queí se le da- 
ba, señaló los granaderos y destacamento de fusileros del 2* bata- 



HISTORIA DB MÉXICO. 211 

Uon de la Corona; la 2* compañía de granaderos de Nneva Espafiat 
la de granaderos, cazadores y 4?^ del Fijo de^México; la 1* compañía 
de Zamora, ciento veinte hombres de cazadores y fusileros de Ce- 
laya y cuarenta de Tlaxcala^ con doscientos caballos del 6? escua-- 
dron de Fieles del I^otosí, Querétaro^ Principe y S. Carlos; distri* 
buyo estas fuerzas en cuatro secciones, mandada la primera por 
el capitán de granaderos del Fijo de México D. Vicente Filisola, y 
la segunda por el de la misma clase de N. España D. José Pérez: 
otra sección de infantería á las órdenes del mayor del Fijo de Mé« 
xico D. Pío María Buiz, debía sostener á las dos primeras, que* 
dando la cuarta de reserva á cargo del capitán de la Corona D« 
Francisco Falla (e). La caballería bajo*Jas órdenes del teniente co* 
ronel D. Pedro Monsalve, á quien Iturbide nombró su segundo', 
debía emplearse en recoger los dispersos en un caso desgraciado j 
contener las salidas de los sitiados. Escogió la madrugada del día 
4 entre las tres y las cuatro, para que no obstante los inconvenien* 
tes que para tales operaciones causa la falta de luz, se pudiese fin« 
gír que se intentaba seriamente el ataque por el frente, y que los 
sitiados creyendo que éste era el verdadero, se distrajesen de res* 
guardar el punto de la vereda, y. recomendó que se mantuviese un 
vivo fuego sdbre la plaza por las baterías de los sitiadores, luego 
que se observase que lo había en el punto atacado. Los sitiados por 
su parte notando movimiento en el campo enemigo, estuvieron 
prevenidos y dispuestos para lo que ocurriese. (4) 

Las columnas marcharon al asalto, no permitiendo lo pendiente 
y estrecho de la vereda más que un hombre de frente, y al rayar 
el día, la primera, mandada por el capitán Filisola y compuesta de 
los granaderos y cazadores del Fjio de México, habia logrado acer^ 

(4^ Refiere D. Carlos BastamaDfce qne Iturbide para inspirar mayor con- 
fianza á sus soldados, en el momento de ponerse en marcha las columnas do^ 
ataque, hizo que se presentase un hombre á caballo, como que venia de la pla- 
za, y que le entregase una carta, suponiendo que se la remitia D. R. Rayón: 
que comenzó á leerla para sí, y que interrumpiendo la lectura, dijo á los que 
estaban á su lado, que Rayón le prevenía atacase por la vereda, y que íingien^ 
do alguna resistencia lo dejaría penetrar en la fortaleza. Aunque no me pa- 
rece verosímil, he creido no deber omitir hacer mención de esta especie en no- 
ta, de cuya verdad 6 falsedad no he podido cerciorarme. 



212 nraroitiA ds hésco. 

carse sin ser sentida hasta diez ó doce pasos del parapeto que dé* 
fendia la entrada por aquel punto. Una casualidad dio la alarma 
á los sitiados: el capitán Filisola habia dejado atado en su tienda 
para que no lo siguiera, un perro que acostumbraba acompañarlo 
por todas partes; fuese que él mismo se soltó ó que lo soltase e( 
asistente, el perro fué en busca de su amo, y luego que lo rió em- 
pezó á ladrar y festejarlo: (5) al ruido, el centinela que estaba en 
la trinchera dio el "¿quién vive?» los asaltantes sin contestar se 
echaron sobre el parapeto: el centinela hizo fuego: pusiéronse en 
defensa los qué guardaban aquel punto: acudieron otros en su au* 
xilio: el fuego se rompió é hizo general. La segunda columna que 
mandaba el capitán Pérez y que formaban los granaderos de la 
Corona y Nueva España, la primera compañía de Zamora y un pi- 
quete de Tlaxcala^ llegó entonces en apoyo de la primera, pera 
después de inútiles esfuerzos, no pudiendo trepar ^in escalas á una 
altura de más de seis varas que tenia el parapeto, formado por la 
naturaleza en las mismas peñab y perfeccionado por el arte, tuvie- 
ron, ambas que retirarse con mucha pérdida: (6) las demás 
secciones no entraron en acción. Entre los heridos gravemen- 
te, se contaron los tenientes D. Juan José Codall^s y D. Pabló 
Obregon, el mismo Filisola recibió dos fuertes contusiones, y en 
su parte recomendó al teniente D. Eamon de Lamadrid, que fué 
el primero en llegar al parapeto y aunque herido en una mano, no 
quiso retirarse, y al de la misma graduación D. Manuel Céspedes, 

que hoy es general de la Sepública. También mereció igual recomen- 

■ 

(6) Bustamante, para qae no faltase algo de maravilloso, dice que aTÍso al 
centinela un perro *>que jamás ladraba. n El mismo Filisola, que ha fallecido 
en la epidemia del cólera morbns en 1850, siendo general de dirision de la 
RepübUca^ me ha contado el hecho tal como lo he referido. 

(6) «¡Mas ahí" dice Iturbide, en su estilo de estudiante, en el parte qaedí6^ 
á Llano el dia 5, inserto en la gaceta de 8 de Abril, nüm. 721, fol. 257: "con 
dolor lo digo: los grandes escarpados del cerro, más que la impunidad con que 
los rebeldes lo defendían, hizo conocer á todos, que hay obstáculos que nq 
pueden superarse por el valor y arrojo más heroicos.*' 

La pérdida de los realistas no es posible decir cuál fué; en sus partes se di*» 
jo que habían sido 27 muertos; 27 heridos de gravedad; 30 levemente y 14 
.contusos, sin comprender los oficiales: fué sin duda mayor, aunque no los 400 
hombres de que habla Bustamante, pues no fueron tantos los que entraron 
«n acción. 



HISTORIA DS IcixiCO. 213 

dación D. Joaquín de la Sota (e), teniente de N. España, quien con 
seQalado valor é intrepidez, subió tÓdo el escarpado hasta el pié 
del parapeto, animando con su ejemplo á la tropa, j habiendo visto 
morir á su lado á los que le seguian, sostuvo con los pocos que 
quedaron del piquete que mandaba, la retirada de toda la división. 
Iturbide en el manifiesto ó memoria que escribió en Liorna, dice: 
4<que tuvo la suerte de salvar las cuatro quintas partes de la gen-* 
te, que debia haber perecido toda, en una acción cuyo éxita bien 
sabia que debia ser funesto, pero en que el pundonor militar no la 
permitió poner dificultades, cuando se le dio la orden para el ata- 
que, II 

Llano, en vista del mal resultado de éste, celebró un consejo da 
guerra ¿ que 6oncúrrieron todos los jefes del ejército, los cuales 
un&nimeménte fueron de sentir, que sería inútil cualquier intento dá 
nueva embestida, sacrificando la tropa sin provecho. En consecuen- 
cia, el dia 6 de Marzo levantó Llano su campo, habiendo dirígido 
el 4 á su ejército una absurda proclama, en que llama invencibles 
á loj soldados qne en aquel mismo dia habian sido rechazados, j 
con embrolladas frases les dice: ttEn la madrugada de este dia ha- 
béis conseguido sobre vuestras glorias satisfacer á Dios, al rey y á 
la patria, de la constante decisión con que defendéis vuestros sa- 
grados deberes, arrostrándoos por el mas activo fuego, hasta tocar 
con las manos y desengañaros por vuestros ojos, de la imposibilidad 
en que un enemigo cobarde unió el arte á la naturaleza, para que 
vosotros no les impusieseis el castigo á que son tan acreedores por 
su contumaz rebeldía, n (7) Les anuncia en seguida la resolución 
de retirarse para que pudiesen reponerse de tantas fatigas, y les ofre- 
ce volverlos á conducir á aquel punto, para que vengasen la san- 
gre iique habian visto verter en unos cuantos de sus compañe- 
ros. M 

En la comunicación que dirigió al virrey, trata de disminuir la 
importancia del punto fortificado, que aunqne lo consideraba inex- 
pugnable por la naturaleza y por el arte, uo estorbaba en nada las 

(7) Todos los partes y corrtspoDdencia de Llano, son por este estilo. Ex- 
traño parece qué dé tin coerpo tan distinguido por su ilustracioni como era 
la marina espa&ola, láiiesen hombres tales como Llano y Topete. 



214 HIOTOItIA 3« JMJtoCO 

operaciones de las tropas de^ gobierno, las cuales retirándose segua 
lo acordado en el consejo de guerra, á los pueblos y haciendas in- 
mediatos, se podría destinar un cuerpo de quinientos ó seiscientos 
hombres, el cual estando en continuo movimiento, talase las se-« 
monteras de las haciendas de que se proveía el fuerte, repitiendo 
Mta operación siempre que se hallasen en planta, no dejando hacer 
pié á los insurgentes en ninguna parte. Manifestó también la im- 
posibilidad en que se hallaba de sostenerse por más tiempo, esca- 
peando el numerario y careciendo de víveres y forrajes, que no po- 
día proporcionarse por estar exhausto todo el país en rededor, y no 
pudiendo contar con proporcionárselos de los pueblos inmediatos 
tales como Tuxpam^ Tajimaroa^ Irimbo, Angangueo y Zitácuaro, 
todos decididos por la insurrección, en términos, que cuando hu- 
biese de ponerse de nuevo el sitio, para lo que creia necesarios dos 
mil quinientos á tres mil infantes, con la respectiva caballería, 
seria menester formar una divisen, que exclusivamente se ocupase 
en reunir y conducir mantenimientos para hombres y caballerías. 

El virrey en la contestación reservada que dio á este oficio en 12 
de Marzo, expresa en términos del mayor desagrado su desaproba- 
ción, por haberse intentado el ataque sin haberse tomado las dis- 
posiciones necesarias para asegurar su resultado. nDe los partes 
de V. S.,ii dice, ndeduzco que no se tomaron todas aquellas medi- 
das que enseña el arte de la guerra, y que deben usarse en tales 
casos: que el camino cubierto se practicó mal y por paraje que que* 
daba expuesto á todos los fuegos de frente y flancos: que no se alla- 
nó por la artillería ningún punto de la fortificación enemiga por 
donde pudiera después penetrar la tropa: que sin conocimiento del 
terreno se arrojaron esos valientes soldados al asalto, aun sin lle- 
var^ escalas para verificarlo, y sin que se adviertan los efectos del 
ataque que por el frente de la posición enemiga pensó figurarse, y 
que según las circunstancias podia convertirse en verdadero al abri* 
go de la artillería; de modo que en todo reconozco la precipitación 
y falta de conocimientos con que se ha procedido, ño obstante que 
hubo bastante tiempo en esta expedición y la anterior, para cerci*^- 
rarse de la situación del enemigo y de las dificultades que ofrecía 
el asalto. Pero nada ha sido tan perjudicial como la resolución de 



HISTORIA DE MÉXICO. 215 

retirarse, dejando á los rebeldes ufanos y gozosos de haber recha- 
zado coD no poca pérdida á las tropas del rey, bajo el equivocada 
concepto de que el punto que ocupaban es despreciable por su lo- 
Cfilidad, (8) como si hubiese alguno por remoto y por inútil que pa- 
rezca donde se sitúen los enemigos, que no sea importante y forzo- 
so desalojarlos de él, para que no aumenten su opinión y orgullo, 
y contaminen á otras provincias ensanchando sus esperanzas y pro- 
yectos devastadores, de que sobran ejemplares en esta revolución, 
siempre que se les ha dejado subsistir por algún tiempo en cual- 
quier punto fortificado, n El virrey sigue manifestando en esta se- 
vera reprimenda, que no habia habido motivo suficiente para le- 
vantar el sitio, que debió haberse continuado hasta que la serie de 
las operaciones de él hubiese procurado la oportunidad del asalto ya 
que se habia dado prematuramente; que de esta manera Llano ha- 
bría podido rectificar sus conocimientos del terreno, y cerrando to^ 
das las comunicaciones del enemigo, impedirle toda clase de abas*- 
tecimientos, sin perder las ventajas que le ofrecía el consumo de 
víveres y municiones que aquel habia ya tenido, y que según las 
declaraciones de los prisioneros le comenzaban á escasear; no pu- 
diendo servir de disculpa la falta de viveres y dinero, pues con la 
numerosa y aguerrida caballería que tenia á su disposición, y ha- 
biendo sido dispersadas en varias escaramuzas las partidas enemi- 
gas que se habian presentado, hubiera podido proveerse abundante- 
mente de todo, repitiendo las expediciones á Mará vatio, á Acámba- 
ro,áQuerétaro y aun á Toluca, por lo que nnunca estuvo V. S., ndice, 
nen la absoluta necesidad de tomar una resolución tan inesperada, 
que puede producir consecuencias muy fatales, dimanadas de no 
haber V. S. en tiempo oportuno disipado la reunión que empezó á 
formarse en Cíiporo casi á su vista y con fuerzas sobradas para 
destruirla.il Suaviza, sin embargo, el virrey la dureza de estaa ex- 
presiones, diciendo á Llano, nque estaba satisfecho de que habia 
puesto de su parte todo lo que cabia en su recta intención, honor 
y celo, y ya que el mal no tenia remedio, habiéndose retirado el 

(8) Llano, en sa extrafio lenguaje, habia llamado en sa partea la localidad, 
"locación," y en vez de vengar la eanorre de sus compañeros, dijo, urestanrar 
la sangre de sas compañeros,^'hablando de los^fes que concurrieron al conso- 
o de guerra. 



216 HISTORIA DJB MÉXICO. 

ejército á Maravatío, aprobó lo propueito por aquel jefe sobre la 
formación de una sección volante de quinientos á seiscientos hom* 
bres de todas armas, cuyo mando previno se diese al teniente co- 
ronel Don Matías de Aguirre, el cual debia con ella, ^lexpedicionar 
incesantemente por las inmediaciones de Cóporo, con el objeto de 
impedir á los rebeldes que se proveyesen de víveres y quitarles to- 
dos los recursos, talando, quemando y destruyendo los parajes de 
donde pudiesen sacarlos, sorprendiendo sus convoyes y cuerpos ex- 
tenores, y manteniéndose á la vista, mién!;ras ocupasen su posición, 
para aprorechar cualquiera oportunidad que se le presentase de 
apoderarse de ella, n Llano con las tropas estacionadas en el cuar- 
tel general que habia de establecerse en Mará vatio, debia expedi- 
cionar desde aquel punto y Acámbaro por sí mismo ó por medio de 
jDtros jefes que al intento comisionase, de acuerdo con Aguirre, pa- 
<Ta mantener abiertas las comunicaciones con Yalladolid^ el BajiOi 
'Querétaro y Tolüca, volviendo á Ixtlahuaca la sección de Concha 
para cubrir aquel punto y el de Toluca, la que debia obrar por su 
derecha en com binacion con las fuerzas de Tula y por su izquierda 
y centro con las de Llano y Aguirre, cuidando Llano entre tanto de 
reponer la artillería y preparar todo ló necesario para cuando fuese 
conveniente volver á formar el sitio. 

Iturbide con las tropas de su mando volvió á la provincia de Gua* 
naj uato, apresurando su marcha á Acámbaro por haber recibido 
Llano aviso de que el P. Torres se hallaba por aquellas inmedia. 
clones. Durante su ausencia, Orrantia desbarató por dos veces á 
Ortiz (el Pachón) y á Eosales en la sierra de la Deseadilla é inme« 
diaciones de San FeUpe, destruyendo la maestranza que tenían for- 
mada en la hacienda de los Heyes y recobrando parte del botín que 
habían recogido en Sierra de Pinos, (9) y algunos destacamentos de 
la guarnición de Guanajuato salieron á perseguir á las partidas que 
talaban y destruían las haciendas inmediatas de donde se provee de 
víveres y pasturas aquel Mineral (10) Los insurgentes por su par- 
te sorprendieron (25 de Febrero) el destacamento que guarnecía á 
Chainacuero, dando muerte al capitán D. Antonio Ormaéchea que 

(9) G ic. de 25 de Abril, n?Lin. 728, f. 487. Véase eu este tom 
(lü) La misma, fol. 409. « 



HISTORIA DE MÉXICO. 217 



lo mandabaí lo que parece Sd veriñcó por inteligencia en que esta- 
ban con ei cabo Rodriguen, pero el capitán Granda logró reunir la 
guarnición y rechazarlos. (11) Atacaron también los suburbios de 
Guanajuato por la presa de la Olla y mina de Bayas, (2 de Abril) 

(12) mas fueron obligados á retirarse. 

Deseoso siempre Iturbide de grandes empresas intentó entonces 
apoderarse por un golpe de mano del congreso y gobierno, que per- 
seguidos vivamente por Andrade en los últimos meses del año an« 
terior, habian andado huyendo de Ario, á Uruapan y Apatzingan, 

(13) y habiendo vuelto á establecerse en el primero de estos luga- 
res. Iturbide creyó que no pudiendo temer un ataque de su parte, 
como que se hallaba en un punto distante podría lograr por una mar- 
cha rápida cojerlos desprevenidos, y propuso con la mayor reserva 
su proyecto al virrey por quien fué aprobado, y se le autorizó á eje* 
cutarlo ccn absoluta independencia del brigadier Llano, á quien 
Iturbide comunicó solamente, que "teniendo tomadas medidas muy 
eficaces para saber exactamente los planes de los rebeldes, u era muy 
importante que no se hiciese movimiento alguno por las tropas de 
su mando que pudiese alarmarlos, reserva de que Llano se dio por 
ofendido y se quejó al virrey. 

Para la Ejecución de esta empresa atrevida, que para tener buen 
éxito requería sobre todo reserva y celeridad, Iturbide sin que 
nadie penetrase su intento, hizo salir de Irapuato el 1.^ de Mayo á 
las seis de la mañana, la infantería y bagajes para Yuriría, á las or- 
nes de su mayor general Bivas, y 16 siguió él mismo más tarde con 
toda la caballería. En Yuriria eligió cuatrocientos veinte dragones 
bien montados, á los que se dio un caballo de remuda escogidos 
entre toda la remonta, y cien infantes igualmente montados, de- 
jando otra sección á las órdenes de Orrantia, que debia seguirlo y 
reunirsele en Puruándiro. El mismo^^ habiendo distribuido su tropa 
en diversas partidas, á cuyos jefes dio por escrito las instrucciones 
mas precisas, se puso en marcha el dia 2 para hallarse sobre Arío 

(11) Id. de 27 de Abril, núm. 729, fol. 419. 

(12) Id. de 18 de Mayo, núm. 739, fol. 513. 

(13) Id. de 28 de Febrero, núm. 704, fol. 203. Parte y diario de operado- 
nei de Andrade. 

• TOMO I?. — 28 



218 HISTORIA 'DE MÉXICO. 

el 5 entre cinco y seis de la mañana, dirigiéndose Orrantia con igula 
diligencia desde Coeneo el dia 4 en que se separó de Iturbide, por 
Uruapan á Chimilpa, á destruir las fortificaciones comenzadas á 
construir en aquel ventajoso sitio é impedir que se retirasen á él 
los que pudiesen huir de Ario. El éxito de la empresa dependía 
de que andando dia y noche las treinta y cuatro leguas que hay de 
Puruándiro á Ario por el camino poco usado que Iturbide siguiói 
ningún aviso pu Hese recibirse en Ario antes que el que el mismo Iturbi- 
de diese con su llegada; pero este intento se frustró por haberse extra- 
viado el dia 4 en el monte que hubo que atravesar, algunos de los 
trozos en que Iturbide había dividido sus fuerzas, de suerte que 
aunque llegó con su vanguardia á Cínciro á las nueve de la noche 
andadas en el día diez y seis leguas, los demás trozos no se reunie- 
ron en aquel punto hasta las dos de la mañana del 5. Era ya im- 
posible entonces andar en el tiempo que quedaba bástalas seis, las 
diez y ocho leguas que faltaban, por lo que Iturbide aunque deses- 
perando del resultado, quiso todavía probar si podia conseguir su 
intento emboscándose en lo mas ásp3ro de la sierra, y para no ser 
descubierto, puso dos avanzadas de dragones montados y pié ¿ tie- 
rra disfrazados, para que detuviesen sin estrépito á cuantos se acer- 
casen al camino y los llevasen á la emboscada: con el mismo, fin hi- 
zo coger en la misma noche á los habitantes de todas edades y se- 
xos de las rancherías y pastorías contiguas, no permitiendo que la 
tropa saliese ni aun á tomar agua. A las tres y media de la tarde 
del dia 5, se puso en marcha la división para llegar á Ario el 6 an- 
tes de amanecer, pero en el camino tuvo Iturbide el sentimiento de 
saber por algunos prisioneros que hizo, que el congreso y gobierno, 
avisados de su llegada á la hacienda de S. Isidro, distante veinti- 
trés leguas de Ario, se habían puesto en fuga en dispersión desde 
el dia anterior, y este sentimiento fué mayor cuando se cercioró de 
que el aviso no fué recibido hasta las siete de la mañana del mis- 
mo dia 5, en que Iturbide debió haber llegado entre cinco á seis de 
la misma, sin el accidente que lo detuvo en su marcha. (14) 

(14) Véase el curioso diario de esta expedición, llevado por Iturbide, y pu- 
blicado con 8U parte en la gaceta de 25 de Junio, núm. 751, fol. 609. Véase 
también lo que acerca de esta expedición dice Bustamante, Cuadro histórico, 
tomo 3% fol. 150. 



§^£1 congreso iba á entrar á sesión cuando recibió la noticia de la 
aproximación do Iturbide por el camino de Coeneo, y el terror se 
aumentó, porque al mismo tiempo se aseguró que Negrete se acer- 
caba por el de Uruapan: (16) ya no se trató entonces más que de 
ponerse en salvo, como lo hicieron el congreso y tribunal de justi* 
cia, cada uno por donde pudo; los individuos del poder ejecutivo. 
Líceaga, Morolos y Cos, permanecieron hasta más tarde; y habiéa- 
se separado Liceaga de sus compañeros^ éstos hiceron sacar el ar- 
chivo y la imprenta, y á las cinco salieron con la poca tropa que ha- 
bía al cerro de la Barra, en donde permanecieron ocultos aquella 
noche, y el dia siguiente después de haber entrado Iturbide en 
Ario, se dirigieron á la hacienda de Puruaran. 

Iturbide permaneció en Ario hasta que volvieron á incorporarse 
en la división de Orrantia, que como hemos visto, se habia dirigí- 
do á Chimilpa, y D. Luis Cortázar, capitán del regimiento de Mon 
cada, en el que habia beneficiado una compañía, mandado por Itur- 
bide á llevar órdenes á Orrantia. El fuerte de Chimilpa (16) está si 
tuado al S. de Yalladolid á siete leguas de Uruapan, y lo rodea por 
todas partes una barranca profunda con una sola entrada, encerran- 
do un espacio de dos leguas de N. á S. y más de tres de O. á P.^ en 
el que hay arboledas y llanuras en que se puede mantener canti- 
dad de ganado; se cultiva también maíz, frijol y otros frutos, y está 
provisto de agua por varios arroyos que corren en todas direccio-- 
nes. A las defensas naturales so habian agregado estacadas de fuer- 
tes maderos de encino en la extensión do trescientas varas, y es- 
carpados hechos á pico en donde las rocas no eran bastante eleva- 
das. Orrantia encontró el fuerte abandonado, y habiendo destruido 
todas las obras de fortificación que se habian ejecutado, pegando 
fuego á las palizadas, volvió á Ario, de donde salió Iturbide para 
Pátzcuaro el 14, entrando en aquella ciudad el mismo dia. En es- 
ta expedición anduvo Iturbide sesenta y una leguas, y anota en su 

(15) Véase la relación que hizo de la fuga dei congreso y gobierno, el P. D. 
Isidro Muñoz, vicario de Santiago Undameo, que á la sazón se hallaba en Ario 
preso, y fué sacado por Morelos. Esta relación fué remitida por el brigadier 
Llano, por declaración que tomó á dicho P. y se iusertó en la gaceta de 2 de 
Agosto, núm. 773, tomo 6?, fol. 815. 

(16) Puede verse la descripción de este fuerte hecha por el Dr. S. Martin, 
y publicada por Bustamante en su Cuadro histórico, tomo 4?, folio 609. 



1220 HISTORIA DK M¿XICO. 

^diario que agregadas estas á las cuatro mil trescientas sesenta j 
ocho que tenia andadas, desde el tercer año de la guerra en que co- 
menzó á llevar cuenta de sus marcbaS; hacían el total hasta aque- 
lla fecha, de cuatro mil cuatrocientas cuarenta y nueve. 

Un rastro de sangre fué señalando todos los puntos del derrote- 
ro do esta excursión. Tanto Iturbide como Orrantia y Cortázar, 
sorprendieron á varios empleados en la administración de las fin- 
cas de que los insurgentes se hablan hecho dueños, y algunos sol- 
dados que todos fueron fusilados. También lo fueron los pocos 
que tuvieron la indiscreción de quedarse en Ario, y al entrar en 
Pátzcuaro fué cogido el comandante de aquella ciudad D. Bernar- 
do Abarca. Era este un vecino distinguido y pacifico, á quien Coa 
obligó como á otros varios á admitir empleos en un regimiento de 
dragones que intentó levantar allí para resguardo de la población, 
como los cuerpos de patriotas que se hablan organizado en los pue- 
blos ocupados por los realistas, de que él mismo se hizo coronel, 
nombrando á Abarca teniente coronel, el cual aceptó á instancias 
del vecindario, que á cada paso se veia invadido por las partidas de 
insurgentes que entraban en la ciudad y cometían todo género de 
desórdenes y violencias, no habiendo autoridad que conservase algún 
género de orden. Todos los oficiales al aproximarse Iturbide hu- 
yeron, pero el desgraciado Abarca tardó algo en hacerlo por. tener 
que dejar á su esposa en cama, y habiendo sido cogido á la salida 
de la población, fué puesto inmediatamente en capilla para ser pa- 
sado por las armas. En vano sb interesaron por salvarle la vida el 
cura D. Kafael Conejo, las religiosas y los vecinos que habían que- 
dado: en vano su esposa afligida se echó á los pies de Iturbide, 
quien le aseguró que su marido no seria fusilado, habiéndolo pues- 
to en prisión solamente para tomarle una declaración: al salir de 
Pátzcuaro lo hizo conducir preso con la división y lo mandó pasar 
por las armas en Zintzunzan, cuando ya su tropa iba á poner- 
se en marcha. Esta atroz ejecución fué considerada como un des- 
pique, por el mal éxito de la excursión contra el congreso. (17) 

(17) Todas las noticias relativas á Abarca y su ejecncioD, me haa sido co- 
tnunicadas por el Sr. diputado D. Juan M. González Uraefia, cuya hermana 
Dofia Doleres estuvo casada con Abarca. El mismo señor me ha proporciona- 



HISTORIA DE MEZICO. 221 

Aunque Morelos y Cos pensaban detenerse en Puruarán, (18) 
temiendo ser alcanzados allí por las partidas que se decía haber 
mandado Iturbiie en su seguimiento, huyeron hasta Turicato> 
mandando la tropa que los acompañaba el brigadier Lobato, y con-^^ 
tinuando su retirada á Huetamo» se separaron en aquel lugar di<- 
rigiéndose Cos á la haciéndale Santa Efigenia y Morelos á Cutza- 
mala, ei) donde reunió los restos de la gente de Bravo batida por 
Armijo en Ajuchitlan, y celebró con mucha solemnidad la función 
del Corpus, haciendo de cura de aquel pueblo el P. dominico espa- 
ñol Fr. Tomás Pütiz, natural de Valencia, quien después fué da 
capellán du Herrera eu la legación á los Estados-Unidos y co» 
entusiasmo predicaba con frecuencia á favor de la revolución, ob* 
sequiando en aquel dia á Morelos con un banquete. El Dr. Cos á. 
los ocho dias de haber salido Iturbide de Pátzcuaro, se unió en las 
inmediaciones de aquella ciudad con las partidas del P. Carbajat 
y de Vargas, en cuyo poder estaban diez y siete realistas cogidos 
con el capitán Aval que salió de Valladolid á forragear. (19) Cos» 
para vengar la muerte de Abarca, los hizo fusilar en el pueblo de 
Santa Clara, (20) y lo mismo hizo con uu jefe de insurgentes lla< 
mado Nájerai que hacia sufrir á los realistas que caian en sus ma* 
nos los más hombles tormentos para quitarles la vida, 

£1 CongrQSO, gobierno y tribunal de justicia volvieron á reunir 
se en Uruapan; pero Cos, aunque individuo del poder ejecutivo j 
que por lo mismo no podia tener mando de tropa sin permiso del 

do nn certificado del Sr. Conejo, cara que era de aquella ciudad, y ahora maes- 
tre escuelas de la catedral de Morelia, (Valladolid) j una instrucción muy 
pormenorizada del coronel D. Miguel Zincúnegui, actual comandante general 
del Estado de Michoacan, que fué nombrado por Cos capitán del mismo regi- 
miento de dragones de que Abarca era teniente coronel, de cuyos documentos 
he sacado todo lo dicho en el texto. 

(18) Declaración citada arriba del P. Muñoz, testigo oeular.^ 

(19) Todas las noticias rejativas á Cos, me han sido comunicadas por el P.. 
D. Mucio Yaldovinos, quien las adquirió del Sr. canónigo Conejo, y éste del 
mismo Cos, en el tiempo que vivió retirado en Pátzcuaro de donde era cura el 
Sr. Conejo, el cual confirmó el contenido de la carta que sobre todo ésto me 
escribió el P. Yaldovinos, habiéndosala leido al citado Sr. Conejo antes de re^ 
mitírmela. 

(20) Entre ellos se contaba D. N. Madrid, relacionado de parentesco con la 
respetable familia Barandiaran, establecida entonces en Valladolid y ahora eá 
México. 



/ 



222 HISTORIA DK M¿XICO. 

Congreso según lo prevenido por la Constítueion, no quiso volver 
á aquel cuerpo y continuó á la cabeza de la gente que habia junta- 
do, obedeciéndole la que habia sido del P. Navarrete, el cual es* 
taba á la sazón preso en Atijo y aun se esparció que habia sido 
muerto; la de los Ortices y otras partidas. Cos era de carácter al- 
tivo y tenaz y muy inclinado á entrar en cuestiones de derecho, en 
las que no economizaba dicterios á sus contrincantes. En el año 
anterior habia sostenido una disputa muy empeñada sobre auto- 
ridad eclesiástica con el obispo electo de Michoacan Abad y Quei» 
po; (21) éste, en circulares á sus diocesanos, declaró que Oos habia 
incurrido en las herejías de Wiclef y de Lutero, y que por un efec- 
to de rebeldía, no reconocía en su persona la dignidad episcopal: 
Oos contestó que en efecto no lo reconocia, porque no habia podido 
ser penitenciarioi ni mucho ínénos obispo en Valladolid, estando 
acusado muchos añ^s hacía de ser hereje formal: porque no se le 
faabian dispensado las irregularidades contraidas por la ilegitimidad 
de su nacimiento: porque estaba nombrado por autoridad ilegítima, 
y porque aunque lo fuese la regencia de España, no residían en ella 
las facultades del patronato real para presentar á beneficios ecle- 
dásticos, 

Ya hemos visto que Femando Vil á su regreso á España confir- 
mó esta misma opinión y obró según ella con respecto al arzobispo 
electo de México Bergosa y al mismo Abad y Queípo. Por estas y 
otras muchas razones que alegó, ocurrió Cos al cabildo eclesiástico 
por una exposición datada en Ario el 20 de Abril de 1814. pidien- 
do declarase nula la delegación que habia hecho de sus facultades 
en Abad y Queípo para el gobierno de la mitra, y en las mismas 
fundó la necesidad en que el gobierno independiente habia estado 
de nombrar un vicario general castrense, que era legítimo en virtud 
de las circunstancias en que se encontraba la nación. Por estos 
principios y porque según Cos, Abad y Queípo era un excomulgado 
vitando, que no pudo tener intervención alguna con los fieles, ni 
ejercer sobre ellos acto alguno de jurisdicción eclesiástica, mandó pu- 
blicar un bando en su cuartel general de Pátzcuaro en 27 de Mar- 

(21) Puddea verse estas contestaciones en el Caadro histórico de Basta^ 
manie, tomo 4"^, fol. 236. 



HISTORIA DB MÉXICO, 223 



^^^^^^^^^^^ 



zo de 1814, por el que previno: que ningún individuo de cualquiera 
clase y condidan que fuese mantuviese correspondencia pública ni 
privada con Abad y Queipo» so pena de ser tratado como traidor á 
la nadon: que ni los curas ni otros eclesiásticos ocurriesen al su* 
puesto obispo electo por licencias» dispensas, ni otra ninguna gra« 
da de las que dependen de la jurisdicción eclesiástica, siendo con- 
siderados los contraventores como enemigos públicos: que si el ca« 
bildo edesiástico^ de Yalladolid no accedía á nombrar delegados en 
los países ocupados por los insurgentes, todos los ocursos que se 
ofreciesen, se harían al vicario general por medio de las autorida- 
des políticas y de los comandantes militares: y por último, que sien- 
do notorio el abuso que se estaba haciendo del sacramento de la 
penitencia, para indagar los confesores las opiniones políticas de los 
penitentes é inducir á ^tos á separarse del partido de la revolución, 
prevenía que siempre que algún penitente notase en el confesor ta- 
les intenciones lo delatase al gobierno independiente, ocurriendo á 
los magistrados ó los comandantes de sus respectivos distritos. 

Muy lejos Cos de obedecer al llamamiento del congreso, publi- 
có y circuló desde el fuerte de San Pedro (Zacapu) en 80 de Agos- 
to, un manifiesto de que mandó pasar copias á todos los jefes mi- 
litares y políticos, á los comandantes de patriotas, á los curas pá- 
rrocos, á los prelados regulares y á todas las corporaciones. (22) 
En él trata de demostrar la ilegitimidad del congreso, por carecer 
de nombramiento popular los individuos que lo componían: acusa 
á éstos de traición^ suponiéndolos vendidos al gobierno español; de 
abuso de facultades en las disposiciones que habían dictado sobre 
eclesiásticos, que eran sin embargo las mismas que Cos había pues- 
to en práctica como vicario castrense, (23) de haberse apoderado 

(22) Este manifiesto, tomado de la copia dirigida á Encarnación Ortiz (el 
Pachón) cogida en Dolores por Orrantia, se insertó en la gaceta de 29 de Oo- 
tubre, núm. 808, fol. 1103, con notas. Véase en el apéndice documento núm. 
11, y lo que sobre estos sucesos dice Bastamante, Cuadro histórico, tomo 4% 
fol. 213. 

(23) El P. dominico Fr. Laureano Saavedra que hacia de cura puesto por 
el mismo Cos en el pueblo de Sta. Rosa Parangueo, lo caracterizo de vice- 
pontífice en las contestaciones que turo con el cura de Irapuato D. José Es- 
tanisilo Solana, las que remitió Iturbide al virrey, y se publicaron en la ga- 
ceta de 26 de Setiembre, núm. 790 fol. 1011. 



240 HIJETORIA DK MéXlCO. 

dirección encontrada á la que tomó cuando en Diciembre de 1813 
fué á atacar á Valladolid; porque siéndole estos territorios más co« 
nocidos» .le proporcionaban mayores recursos, y por ser éste el cami- 
no más corto para salir á los puntos ocupados y fortificados por los 
insurgentes en la Mixteca al O- de la provincia de Oaxaca, por lo 
cual debia preferirlo al largo y peligroso rodeo que tendría que hacer 
por el valle de Toluca. 

Sin embargo» habiendo Morelos destacado algunas partidas por 
el lado de Temascaltepec, con el objeto de encubrir su verdadera 
marcha, dispuso el virrey que el teniente coronel D. Manuel de la 
Concha, con la sección de Ixtlahaaca de su mando, compuesta de 
trescientos hombres reforzada con doscientos cincuenta má« de to- 
das armas» se dirigiese á aquel lugar á fin de reconocer y resguar* 
dar este rumbo. Todas las tropas de las provincias inmediatas se 
movieron entonces por Calleja, con una actividad y un acierto que 
hacen mucho honor á su previsión y capacidad: las demás atencio- 
nes se pospusieron por entonces al grande objeto do cojer á Mo- 
rolos y al congreso. Claverino con los quinientos hombres con que 
«alió de Valladolid» tuvo orden de avanzar hasta las orillas de Za- 
catula, si fuese menester. Aguirre se situó con su división en San 
Felipe del Obraje, para asegurar el territorio que antes cubría Con- 
cha y auxiliar á éste en caso necesario; todas las guarniciones del 
valle de Toluca, de Chalco, Cuantía, Cuernavaca y de toda la se- 
rie de puntos al Sud-Oeste de la capital, se pusieron en movimien- 
to hacia el Sur» formando una línea respetable, y para que sirviese 
de cuerpo de reserva á estas tropas, la división de los Llanos de 
Apam en cuyo mando habia sucedido Monduy, coronel del batal 
llon expedicionario Americano, al coronel Ayala por enfermedad 
de éste, (2) se apostó en Chalco, con objeto también de acudir al 
punto que lo requiriese, si Morolos por una marcha imprevista, 
evitaba el encuentro de las demás fuerzas é intentaba pasar por 
entre los dos volcanes; mas luego que habiendo pasado Morelos de 
Huetamo á Cutzamala, no pudo ya dudarse del rumbo que lleva- 
ba, Concha como se le habia prevenido, se adelantó á marchas for- 

(2) Ayala fué atacado de apoplejía en Texcoco: Monduy salió de México pa- 
ra tomar el mando de los Lia nos el 9 de Octubre. 



HISTORIA BK MéxiCO 241 

zadas á Teioloapan, para ponerse de acuerdo con el teniente coro- 
nel D. Eugenio Villasana que mandaba la sección de aquel punto, 
con el fin 'de proceder en combinación, ya fuese juntos ó separados, 
y seguirá Morelos á toda costa hasta alcanzarlo, batirlo y derrotar- 
lo; al mismo tiempo que se dio orden al coronel Armijo para que 
retrocediese á Tixtla desde Tlapa, donde se le suponía, y protegiese 
el convoy de la nao de China, detenido en aquel punto, que podia 
también ser objeto de la expedición de Morelos, y dejándolo bien 
asegurado proporciónase sus marchas de manera que Morelos se 
encontrase entre las fuerzas del mismo Armijo en la ribera izquier- 
da del Mescala, y las de Concha y Villasana á la derecha. 

Todas estas medidas tuvieron entero cumplimiento, pero todavía / 
Morelos con hábiles maniobras, hizo dudar á Villasana y á Concha 
cuál seria el punto en donde había de efectuar el paso del rio. El 
primero de estos jefes, creyendo en peligro en Tixtla el convoy d 
efectos de la nao, mandó al capitán de Fieles del Potosí, D. Ma- 
nuel Gómez (Pedraza) con doscientos caballos para que lo condu- 
jese á Tepecoacuilco; mas luego, pareciéndole que iba á ser ataca- 
cado en el mismo Teioloapan, hizo retroceder aquellas fuerzas y 
recogió el destacamento que tenia situado en Apaxtla, cuyo lugar 
fué en seguida ocupado é incendiado por D. Víctor Bravo, no que- 
dando en pié mas que la iglesia. Desengañado Villasana de que Mo- 
relos no se dirigía á atacar á Teioloapan, estaba todavía incierta 
sobre el vado del rio por donde intentaba pasar, haciéndoselo du* 
dar los multiplicados avisos que recibía de diversos puntos de las • 
dos riberas derecha é izquierda que Morelos amenazaba sobre sa 
marcha, y de aquellos donde había mandado que se le previnie- 
sen raciones, con cuyo ardid logró ocultar enteramente sus intento» 
y estuvo á punto do dejar frustrados los planes del virrey y de lo» 
jefes destinados inmediatamente á perseguirlo. Sin embargo, ha- 
biéndose reunido en Zazamulco el 2 de Noviembre Concha y Villa- 
sana, recibió éste aviso de D. Mariano Ortiz de la Peña, capitatt 
de los realistas de Iguala, encargado de recorrer los pueblos de 
Mayanalan y Tuliman, de que Morelos pasaba sin duda el rio por el 
vado de Tenango. (3) Dudando todavía si este era un falso amaga 

(3) Este es el nombre coa qae es comunmente conocido este lugar, que 
Concha y Villasana en 8«8 partes llaman '^Atenango/' 

TOMO IV. — 3L 



/ 



242 HISTORIA DE MÉXICO, 

con el objeto de atraerlos hacia aquel punto y retroceder rápida- 
mente al vado de Oapan, por el que Armijo pasó cuando invadió 
aquel territorio después de la batalla de Puruarón, para dirigirse 
luego á Tixtla, pues en aquella dirección se habiau observado dos 
cuerpos numerosos que cubrían la retaguardia de Morelos, acorda- 
ron que Concha forzando sus marchas se dirigiese á Tenango, unién- 
dose á la caballería de su sección la que hacia parte de la de Telo- 
loapan, que consistía en los Fieles del Potosí á las órdenes del ca- 
pitán Gómez (Pedraza), un destacamento de dragones de España 
á ias de D. Mateo Cuilti, y las compañías de realistas de Tepecoa- 
cuilco, Iguala, Huitzuco y Teloloapan, con alguna infantería; mien- 
tras que Villasana con la infantería de la división de Concha, sin 
perder momento se encaminaba á Oapan para cubrir a Tixtla; mas 
informado de quo el convoy estaba suficiente mente resguardado eñ 
Tixtla por el capitán de Sto. Domingo D. Miguel Torres, se dirigió 
á Tuliman para alcanzar á Concha en Tenango. 

Morelos había llegado á aquel lugar el dia 2, y no encontrando 
las balsas que creyó habérselas ocultado los insurgentes, los cuales 
en gran parte se habiau retirado, mandó fusilar al capitán de los 
realistas que era también indio y quemar el pueblo, no habiéndose 
salvado de las llamas mas que la iglesia, y vadeando el río llegó el 
dia 8 á TexmelucaUi distante seis leguas de Tenango. Habia con- 
seguido su intento: se creyó seguro estando el rio de por medio en- 
tre él y las divisiones realistas que con tanto empeño lo seguían, y 
esto unido al accidente de haber caido en la noche del 3 un fuerte 
aguacero^ le hizo dar un dia de descanso á su tropa fatigada por 
tan continuas marchas, lo que fué la causa de su ruina. Concha al 
separarse de Villasana el 2, emprendió su marcha á las doce de la 
noche pasando por los pueblos de Mayanalan y Tuliman^ pues por 
este camino aunque áspero y penoso, abreviaba seis leguas para lle- 
gar á Tenango. En la mañana del 4, sobre la marcha que empren- 
dió muy de madrugada, supo en Tuliman por una partida de dra<- 
gones que allí se le reuRió, de las que Villasana habia destacado pa- 
ra observar los movimientos de Morelos, que éste habia pasado el 
rio dos dias antes, cuya noticia confirmó un indio que dijo haberle 
dejado en Tezmalaca. Con tal aviso violentó la marcha hasta llegar 



HISTORIA DS MÍXICO. 243 






á TenangO) cuyas casas encontró humeando todavía: el capitán Go« 
nvz Pedraza le instó para no detenerse y emprender inmediata-» 
mente el paso del río^ como lo verificó^ guiándolo los indios del pue* 
blo por el vado, y aunque esta operación fuese larga, toda la sec- 
ción estaban en la margen opuesta á las once de la noche. Sin dar & 
la tropa roas que tres hora^ de descanso, el activo Concha se puso 
de nuevo en marcha, persuadido con razón de que en aquel momen- 
to crítico, el éxito de un mes de marchas y fatigas dependía de la 
celeridad de los movimientos, y el dia siguiente 5 á las nueve de la 
mañana, entró én Tezmalaca y descubrió la retaguardia de Moro- 
los que marchaba para el pueblo de Coesala por la cumbre del co- 
rro intermedio entre ambos. Solo se detuvo Concha lo preciso para 
que sus soldados, que hablan carecido de agua por muchas horas» 
satisfaciesen la sed, y siguió á alcanzar á Morolos. Este había he-^ 
cho que los individuos del congreso, gobierno y tribunal de justicia 
con todos los bagajes, se adelantasen todo cuanto pudiesen, y para, 
protejer su retirada retardando el avance de los realistas, ocupó dos 
alturas sucesivas con trozos de su gente, que sin tirar un tiro se re* 
tiraron al aproximarse aquellos. Obligado por fin á empeñar una ac« 
cion, presentó en las lomas contiguas su linea de batalla dividida ea 
tres cuerpos: el de la izquierda bajo las órdenes de Don Nicoláa 
Bravo; el de la derecha á las de Lobato, y se reservó para sí el del ' 
centro, en el que colocó los dos cañones de corto calibre que tenia» 
En el mismo orden dispuso Concha el ataque: el capitán Gómez coa 
los Fieles del Potosí y dragones de España cargó recientemente la 
izquierda de los insurgentes quo se sostuvo por algún tiempo, pera 
habiéndose puesto en fuga la ala derecha atacada por las compañías 
de realistas de diversos pueblos, (4) y el centro sobre el cual avan- 
zó la infantería compuesta de destacamentos de Fernando VU, Za^ 
mora, Fijo de Veracruz y Tlaxcala, el desorden vino á ser general 
y todos tomaron la fuga. Morolos la emprendió por un cerro gran-» 
de, contiguo á la loma en que habia formado con el centro de su 

(4) Según refiere Bastamante, Lobato atríbaia la derrota á haber hnl^ 
do antes que ningún otro Paez, oficial desertor de los realistas que habia 
aervido en dragones de España. Bastamante confirma este concepto porque 
dice qne lo vi6 entrar en Tehoaoan llevando su equipaje, sin haber perdida 
nada de él. 



^ 



\ 



244 HISTORIA DE MÉXICO. 

gente, llevando consigo uno de los dos cafiones, qua tuvo que aban- 
donar perseguido por la caballería realista: metióse entóneos por 
una cañada acompañado dé pocos, y habiendo indicado la direcciott 
que llevaba uñó de los prisioneros por salvar su vida, se quedó só» 
lo, habiendo dicho á los que lo acompañaban que se salvasen conio 
pudiesen, y para hacer él lo mismo» se apeó del caballo para quitar- 
ge las espuelas y ocultarse entre las breñas con más facilidad á pié. 
Alcanzólo entonces el teniente de la cf»mpañ{a de realistas de Te- 
pecoacuilco Don Matías Carrancó, con algunos de los suyos, el cual 
habia servido bajo las órdenes del mismo Morolos, cuando ocupó 
todo el Sur; éste al verlo le dijo sin alterarse: »«Sn Carranco, parece 
que nos conocemos, m En el alcance fueron muertos muchos y se hi- 
cieron algunos prisioneros, entre otros el P. Morales, capellán que 
habia sido del congreso; todos los equipajes cayeron en poder de 
los realistas y se abandonaron al pillaje á los soldados, que se apo- 
deraron de un botin que era el premio de tantas fatigas, á [excep« 
cion de cinco barras de plata que se hallaron entre los efectos de 
Morelos y se reservaron para el gobierno; los individuos de las cor- 
poradones del congreso, gobiertio y tribunal, iban bastante adelan* 
te para ponerse en salvo luego que tuvieron conocimiento del de- 
sastre, y Concha no se empeñó en seguirlos, hecha la presa impor- 
tante de Morelos, que era el objeto principal de todos sus es- 
fuerzos. 

Luego que se reunieron en el campo de batalla las diversas par* 
ti^as de tropa que habían seguido el alcance del enemigo, sabien- 
do la prisión de Morelos, la alegría fué general: no se oían por to- 
das partes más que vivas y aplausos al rey y al comandante que los 
habia conducido en aquella empresa, acompañados del festivo to» 
que de diana por las cajas de^todos los cuerpos. Concha volvió con 
los prisioneros á Tenango, en donde se repitieron estas muestras 
de regocijo al encontrarse con Villasana, que habia llegado allí con 
BU sección; pero luego se echó de ver la rivalidad que el suceso ha- 
bia excitado entre los dos jefes, en los partes que dirigieron al vi- 
rrey, atribuyéndose cada uno la parte principal en el resultado^ 
Morelos y Morales fueron puestos en la única pieza que habia que- 
dado libre del fuego: Villasana quiso conocer á Morelos y fué á 



HISTORIA DE uixiCO. 245 

rerlo con Concha, estando la pieza llena de oficiales llevados por la 
jjdisma curiosidad. »¿Me conoce vd., Sr. cura?ii le dijo Villasana: ¿ 
lo que Morelos ya fastidiado por la importunidad de los concurren- 
tes, con enfado contestó: »No conozco á vd.n »»Pues yo soy Villa- 
gana, prosiguió éste, y mi compañero el Sr. Concha; pero dígame 
vd. ¿si la suerte se hubiera feriado y me hubiera vd. cogido á mí ó 
al Sr. Concha? w »• Yo les doy, dijo Morelos con intrepidez, dos ho- 
ras para confesarse y los fusilo, n Hubo algún silencio por la sorpre- 
SSL que causó esta respuesta, y replicó Yillasana: i>pues las tropas 
del rey no son tan crueles, dan cuartel. » Sin embargo, Morelos 
preguntó si le habían de quitar la vida luego, para disponerse, pues 
era cristiano. (5) Concha encargó el cuidado y asistencia de los dos 
presos eclesiásticos al P. Salazar, capellán de su división. 

Becibióse en México la noticia de la derrota y prisión de More* 
los el 9 dé Noviembre á las dos y media de la tarde, por un oficial 
que condujo el parte dado por Yillasana á su llegada á Tenango 
antes de la vuelta de Concha á aquel punto, y. fué grande el rego- 
cijo de los realistas, así como el despecho y el abatimiento de los 
adictos á la revolución: y como no podían éstos dudar dé la pena á 
que el preso seria condenado, lamentaban el ultraje que se iba^.i 
hacer al carácter sacerdotal, fijando en las puertas de la Catedral 
unos carteles, llenos de las amenazas con que el profeta Jere- 
mías aterrorizaba en nombre de Dios al pueblo judaico, por la 
profanación del templo y de sus ministros. En los días siguientes, 
tuvo el virrey diversas conferencias con el arzobispo electo, para 
arreglar todo lo conducente á la formación del proceso, y se expi- 
dieron órdenes para que Yillasana condujese á México á los dos 
eclesiásticos presos, fusilándolos en el camino si era atacado, y que 
Concha marchase á Tixtla á escoltar el convoy con los efectos de la 
nao. Estai! órdenes fueron efecto del primer parte que se recibió, 

(5) Todo está tomado de la relación del P. Salazar, quien agrega que el P. 
Morales animado por la última respuesta de Yillasana, se dirigió á éste ale* 
gando, que aunque había sido cogido en el oampo de batalla, nunca había to- 
mado las armas, como lo diría el mismo Morelos. Este irritado por tal inter- 
pelación, le contestó Imiscameñte: ^^8$ pasa T. de majadero; por ahora no ea 
y. mt que un priÁonero como jo." En esta reUcion del P. Salassar lo que 
me parece inverosímil es, que Concha no hubiese visto ni hablado á Moreloa 
h asta Tenango. 



246 HISTORIA DE MÉXICO 

en que Yillasana se dio el mérito principal; pero llegado luego el 
de Concha, por el que resultaba que aunque las disposiciones se 
hubiesen tomado do acuerdo entrofJos dos, la ejecución le pertene* 
cia toda entera, se varió lo ordenado, mandando, que Concha con- 
dujese á México los presos y Villasana fuese á escoltar el convoy^ 
todo lo cual fué C£tusa de graves cuestiones y disgustos entre am- 
bos. £1 virrey, sin embargo, estimando igualmente los servicios del 
uno y del otro, concedió á los dos el grado de coronel, á Concha do 
milicias provinciales, y de infantería á Villasana: á toda la oficiali- 
dad de ambas divisiones^ inclusos los realistas de varios pueblos, 
se dio un grado, remunerando á los capellanes y cirujanos en sus 
respectivas clases: el teniente de Tepecoacuilco D. Matías Carran- 
00, que como se ha visto fué el que hizo prisionero á Morolos, ade- 
más del grado general, obtuvo el distintivo particular de un escuda 
en el brazo izquierdo con las armas reales y el lema: «Señaló su 
fidelidad y amor al rey el dia 5 de Noviembre de 1815. n A la tro- 
pa de las dos divisiones de sargento abajo, se le gratificó con un mes 
de paga^ repartiendo ala que se halló bajo el mando de Concha en 
el ataque, derrota y prisión de Morelps, el valor de las cinco barras 
de plata que se cogieron á éste y que Concha habia reservado para el 
fisco. 

Morolos entretanto, habia sido conducido á Tepecoacuilco. A la 
salida de Tenango fueron fusilados por orden de Concha, los vein- 
tisiete prisioneros que se habian cogido en la acción, (6) haciendo 
que los dos presos Morolos y Morales presenciasen la ejecución: al 
primero se le echaron grillos en Huitzuco, y más adelante también 
á Morales. La gente de los pueblos del tránsito, en las inmediacio- 
nes del camino, acudia en tropel á conocer al hombre que por tan- 
to tiempo habia fijado la atención de todo el reino. En Tepecoa- 
cuilco, en virtud de las órdenes del virrey recibidas allí, se separa- 
ron las dos divisiones, marchando Villasana á Tixtla y continuando 
Concha con los presos á México. El 21 de Noviqmbre á las cua* 
tro de la tarde, llegó éste al pueblo de San Agustín de las Cuevas, 

(6) El P. Salasar, en los apnntefl que me ha dado, dice que entre estos des- 
graciados fué comprendido el mismo que dio aviso de la dirección que habia 
tomado Morolos. 



HISTORIA DE MÉXICO. 247 



^^^^^^^^^^■^^^^^^^^ 



distante cuatro leguas de la capital, en el que se agolpó multitud 
de personas deseosas de ver á aquel hombre extraordinario, sien- 
do grande toda aquella tarde el concurso en la calzada que condu- 
ce á la ciudad, de gente en coches, á caballo y á pié, atraída por 
la misma curiosidad. El virrey no creyó deber presentar al preso 
en espectáculo en una entrada pública, y en la madrugada del 22 
lo hizo conducir con una escolta en un coche, á las cárceles secre- 
tas de la Inquisición. 

Estaban nombrados de antemano los jueces comisionados por la 
jurisdicción unida, que lo fueron, por la real, el oidor subdecano y 
auditor déla capitanía general D. Miguel Bataller; y por la ecla: 
siás^ica el provisor del arzobispado Dr. D. Félix FIoíSs Alatorrei. 
y habiendo mandado el virrey que el proceso se concluyese dentro 
de tres dias, las actuaciones comenzaron el mismo dia 22 á las once 
de la mañana, quedando en la tarde terminada la confesión con. 
cargos: (7) en seguida se hizo saber al reo que podia nombrar el dfe- 
fensor que le pareciese, y habiendo contestado que no conocía á 
nadie en Méxicp, lo dejaba á la justificación y prudencia del señor 
provisor, éste nombró al Lie. D. José María Quiles, (8) abogado 
joven, que apenaB era conocido en el foro, y estaba todavía en el 
seminario en donde hizo su carrera, al cual se previno por los jue- 
ces comisionados, presentase la defensa en la mañana del 23, en* 
tregándose la causa, y que para formarla no solo se lo franquease 
esta, sino que también se le permitiese comunicar con el reo, y to- 
mar de él las instrucciones que necesitase. Morelos, lejos de inten- 
tar atribuir á otros la parte que habia tenido en la revolución, des- 
cargando sobre ellos todo lo que podia haber de más odioso en sus 
procedimientos, como lo habían hecho Hidalgo, Allende y sus com- 
pañeros, contestó con dignidad y firmeza á todos los cargos que se 
le hicieron, de los cuales solo indicaremos los principales. Acusada 
de haber cometido el crimen de traición, faltando á la fidelidad al 
rey, promoviendo la independencia y haciendo que ésta se declarase 
por el congreso reunido en Chílpancingo, respondió nque no habíen- 

(7) Mario hace algunos años, siendo caDónigo dé la Colegiata de Guada- 
lupe. 

(8) Esta confesión se halla en el cuaderno 1? de la causa deMoreloíi. 



248 HISTORIA DE MÉXICO. 

do rey en España cuando se decidió por la independencia de estas 
provincias y trabajó cuanto pudo para establecerla, no habia contra 
quien se pudiese cometer este delito, y que hallándose después 
comprometido en la revolución, concurrió con su voto á la declara- 
ción que se hizo en el congreso de Chilpancingo, de que nunca de- 
bía reconocerse al Sr. D. Fernando VII, ya porque no era de es- 
perar que volviese, ó porque si volvia habia de ser contaminado: 
pero que antes de -votarlo consultó con las personas más instruidas 
que seguian aquel partido y le dijeron que era justo por varias ra- 
zones, de las cuales era una, la culpa que se consideraba en S, M. 
por haberse puesto en manos de Napoleón y entregádole la Espa- 
ña como un rebaño de ovejas, y que aunque tuvo conocimiento de 
su regreso de Francia, nunca le dio crédito ó juzgó que habría vuel- 
to napoleónico, II en lo que quería decir sujeto al influjo de Napo- 
león y corrompido en su creencia religiosa. Al cai^o que se le hizo 
por la muerte del teniente general Saravia y demás jefes fusilados 
€n OaxacA, ejecución de varios individuos en Oriza va y asesinato 
de los prisioneros españoles en el Sur, contestó nque él era quien 
habia mandado todas estas ejecuciones, en cumplimiento de las ór- 
denes expedidas por la junta do Zitácuaroen cuanto á los dos 
primeros casos, y por acuerdo del congreso de Chilpancingo en 
el último, y que en esto no eran asesinatos sino represalias, por 
no haber admitido el gobierno el cange que sé le propuso de 
aquellos prisioneros por Matamoros, n Tampoco negó haber dado 
su voto en el gobierno, como indiriduodel poder ejecutivo, para 
que se incendiasen como se habia hecho en Tenango, los pueblos 
y haciendas inmediatas á las poblaciones que estaban por el gobier- 
no, y aunque se reconoció culpable por haberle desatendido los re- 
querimientos y amonestaciones del arzobispo Lizana y demás obis- 
pos en cuya diócesis habia estado, dijo «que en cuanto á la carta 
que le escribió el Sr. Campillo, no hizo aprecio de ella por las ra- 
zones que expuso en su respuesta, y que por lo relativo á las exco- 
muniones que fulminaron contra los insurgentes los obispos y la In- 
quisición, no las consideró válidas, porque creyó que no podian im- 
ponerse á una .nación independiente, como debían considerarse loa 
que formaban el partido de la insurrección, si no eñ por el Papa ó 



EUSTORIA DE MÉXICO. 249 

un concilio general, «> y en cuanto al edicto del obispo Abad y Quei- 
po de 22 de Julio de 1814, por el cual lo declaró en especial hereje 
excomulgado y depuesto del curato de Carácuaro, »» contestó que 
nunca lo habla reputado como obispo, y por consiguiente no se cre- 
yó obligado á obedecerlo.» Por último, el cargo que se le hizo por 
las muertes, destrucción de fortunas, ruina de familias y desolación 
del país, dijo nque estos eran los efectos necesarios de todas las re- 
voluciones, pero que cuando entró en ella, no crf^yó que se causa« 
sen, y que desengañado de que no era posible conseguir la inde- 
pendencia, así por la diversidad de dictámenes que no permitía to- 
mar providencias ricertadas, como por la falta de recursos y de tino, 
habia pensado pasarse á la Nueva Orleans, á Caracas, ó si se le pro* 
porcionaba á la antigua España, para presentarse al rey, si es que 
habia sido restituido^ á pedirle perdón, aprovechando para ello 
h coyuntura de trasladarse el congreso á las provincias de Puebla 
y Veracfuz, cuyo pensamiento manifestó á sus dos compañeros en 
el gobierno, w Los demás cargos fueron contraidos á preguntas de 
si en el tiempo que habia permanecido en la revolución habia cele- 
brado misa, el que satisfizo diciendo nque se habia abstenido de ha< 
cerlo considerándose irregular desde que en el territorio de su man 
do comenzó á haber derramamiento de sangre: n sobre el pectoral del 
obispo de Puebla, acerca del cual se le preguntó si lo habia toma- 
do considerándolo como cosa necesaria, porque habia dicho, como 
era la verdaá, que de los bienes saqueados ó confiscados solo to- 
maba lo que era preciso para su subsistencia, respondió: nque se lo 
habia regalado el P. Sánchez que lo habia cogido en el convoy de 
que se apoderaron los insurgentes en Nopalucan; (9) que no gabia 
ser del obispo y que lo habia conservado porque no habia encontra- 
do quien se lo comprase." Otras preguntas se le hicieron á este te- 
nor, que omitimos referir por menos importantes. 

El defensor presentó su defensa como se le habia mandado en al 
maíitana del mismo día 23 en que se le entregaron los autos, y aun- 
que hubiese sido tan corto el tiempo que para formarla se le dio, la 
extendió de una manera que hace honor á su capacidad, y mani- 
fiesta la decisión y buena fé con que trató de salvar á su clientOy 

(9) Véase el tomo 2* , 

TOMO IV.— 32 



250 HISTORIA D£ MÉXICO. 



á pesar de las pocas esperanzas que podia concebir en una causa ya 
juzgada de antemano: en ella hizo uso de las misnoias disculpas que 
Morelos habia dado contestando á los cargos, bien que presentán- 
dolas como era necesario en un tribunal realista, no como razones 
fundadas, sino como errores de entendimiento que salvaban la in- 
tención, y con mucha habilidad apoyó sus argumentos en el decre- 
to de Fernando VII de 4 de Mayo de 1814, por el que declaró nu- 
lo todo lo que se habia hecho durante su ausencia, y usurpadoras de 
la potestad real á las Cortes, cuya autoridad no habia querido re- 
conocer Morelos, concluyendo en nombre de éste, con reiterar la 
propuesta que ya tenia hecha por medio de Concha, de que si se le 
perdonase la vida, manifestaría planes con los cuales en poco tiem- 
po quedaría pacificado todo ©1 país: esta propuesta, las instruccio* 
nes que como lu'^go veremos, dio al virrey para la prosecución de 
la guerra con buen resultado; y la intención que dijo haber tenido 
de separarse de la revolución para presentarse al rey á pedir per- 
don; son los únicos actos de debilidad que se descubren en toda la 
conducta de Morelos desde su prisión hasta su muerte. 

El defensor, por las razones que tenia alegadas, y por esta pro- 
puesta cuya importancia encarece con empeño, pidió que se impu- 
siese al reo la pena que se juzgase justa, como no fuese la ca- 
pital. 

Concluida de este modo la causa por la jurisdicción unida, en las 
veinticinco horas trascurridas de las once de la mañana del 22 á las 
doce del 23, el auditor Bataller la remitió al arzobispo electo Fon- 
te, para los efectos prevenidos por el virrey, y siendo éstos la de- 
graxlacion y entrega del reo, que solo podia pedirla jurisdicción mi- 
litar, el comisionado eclesiástico no firmó el oficio de remisión, li- 
mitándose á dar aviso al arzobispo por otra diverso. Este prelado, 
que en la contestación que dio al del virrey, que le fué consignado 
el reo á la jurisdicción unida, que es la cabeza del proceso formado 
por ésta, manifestó no estar conforme con su opinión, acerca de uno 
necesitarse mas que la notoridad de los delitos ce Morelos, y el he- 
cho de haber sido cojido con las armas en la mano, para que su- 
friese la pena capital, m cumpliendo con las formalidades prescritas 
por los cánones, tan sólo por haber en México los medios necesa- 



HISTOKIA DE MÉXICO. 251 

rios para que pudieran practicarse; sino que se reservó el derecho- 
«'de imponer al reo las penas que mereciese, previo el conocimiento 
judicial que sus delitos y circunstancias permitiesen, asociándose 
las personas calificadas que el derecho prescribe, tratándose de la 
pena que el virrey expresaba en su comunicación, sin que por esto 
se entendiese que la Iglesia protegía los delitos, siendo sus faculta- 
des oportunas para el castigo de sus subditos :ii mandó pasar los au- 
tos de preferencia al promotor y nombró para componer la junta 
que previene el capítulo 4^ de la sesión 13** del Concilio de Trento,. 
á los obispos de Oaxaca y electo de Durango, residentes entonces 
en México, siéndolo de la última de estas diócesis el marqués da 
Castafíiza, recientemente nombrado, y á los doctores D. José Ma- 
riano Beristain, Don Juan de Sarria, Don Juan José Gamboa y Lie- 
D. Andrés Fernandez Madrid, dignidades de deán, chantre, maea« 
tre- escuelas y tesorero de la catedral de México, todos america* 
nos, á excepción del obispo de Oaxaca y el chantre; los cuales, oí- 
do el promotor, y dado su voto por escrito el obispo de Oaxaca, 
que por estar enfermo no pudo asistir á la junta presidida por el 
arzobispo electo, el dia 24 sentenciaron unánimemente al reo, mo- 
tivando el 'auto en la notoriedad y enormidad de sus crímenes, á la 
pena *» Je privación de todo beneficio, oficio y ejercicio de orden y 
á la degradación, mandando se procediese á ésta real y solemne-^ 
mente por el obispo de Oaxaca, y ejecutada que fuese, comisiona- 
ron al provisor para que dejase al reo á disposición de la potestad 
secular nombrada al efecto por el virrey, haciendo á éste la súplica 
que prescribe el pontifical romano, coiitenida en la representación 
que con tal fin le seria entregada; m de todo lo cual dio el arzobispo^ 
conocimiento al virrey, quedando así el proceso fenecido en cuanto 
á la jurisdicción eclesiástica, en los tres dias fijados por el mismo 
virrey, y curtiplidas en esta parte sus disposiciones. 

La Inquisición, que habia procedido también á formar causa 
contra Morelos, pidió al virrey demorase por cuatro dias la ejecu- 
ción de esta sentencia, y con dictamen de una junta que celebró de 
todos sus teólogos consultores, á la que asistió el comisionado del 
ot)ispado de Michoacan, habiendo habilitado para actuar el domin-^ 
go 26, concluyó sus procedimientos en el término señalado, y citó 



V 



262 HISTORIA DE MÉXICO. 

Á auto público de fé para el lunes inmediato. Congregáronse para 
^celebrarlo á las ocho de la mañana en el salón principal del tribu- 
nal, (10) los dos inquisidores que componií^n entonces éste, Flores 
y Monteagudo, con el fiscal Tirado y todos los ministros subalter- 
nos; los dos consultores togados, el provisor del arzobispado, como 
ordinario y delegado de la mitra de Michoacan, y una multitud de 
personas de las más distinguidas de la capital en número de más 
de trescientas, que fueron cuantas pudieron acomodarse en los 
asientos, quedando fuera otras muchas, á las que la ansia de ver 
alguna cosa, hacia apiñarse en tropel á la puerta de la sala: es- 
ta, la de la calle y el patio del edificio, estaban custodiados por dos 
compañías de infantería. Colocados todos por orden en sus respec- 
tivos lugares, los alcaides y secretarios del tribunal sacaron á Mo- 
relos de la cárcel secreta por la puerta interior que comunica con 
el salón, estando vestido con' una ropilla ó sotana corta hasta la 
rodilla, sin cuello y descubierta la cabeza eu señal de penitente. 

Un murmullo general manifestó la curiosidad impaciente de la 
concurrencia: restablecido el silencio y puesto Morelos frente al 
dosel del tribunal en un banquillo sin respaldo, uno de los secre- 
tarios dio principio á la lectura del proceso, reducido á la confesión 
con cargos. (11) Estos fueron veintitrés, repitiendo casi los mismos 
que ya se le habían hecho por los comisionados de la jurisdicción 
^nida, á los que se agregaron los que aquel tribunal consideró de 
BU competencia especial, y que inducían sospechas de herejía, ta- 
les como haber comulgado, estando impedido por las excomunio- 
nes en que estaba incurso; no rezar el oficio divino ni aun en la 
prisión; haber tenido una conducta relajada, y haber mandado aun 
hijo suyo á los Estados-Unidos para que se educase en los princi- 

(10) Este salón, cuando se extinguió la Inquisición la primera vez, sirvió, 
como se ha dicho en esta historia, para hacer en él los sorteos de la lotería. 
Después de la independencia estuvo destinado á las sesiones del congreso del 
ÍEstado de México, y ahora es capilla del seminario conciliar. Nunca he entra- 

"^ do en este salón, con los diversos motivos que se me han ofrecido, sin que la 
imaginación me represente vivamente toda esta escana, que mo parece tener 
ante los ojos. Toda la relación de esta ceremonia, está tomada de los apuntes 
manuscritos del Dr. Arechederreta, que asistió á ella. 

(11) Bustamante ha publicado estos cargos y las respuestas á ellos de Mó- 
telos, en el tomo 3^ del Cuadro histórico fol. 225. 



HISTORIA DE MÉXICO. 25S 

pios de los protestantes; á todo lo cual satisfizo victoriosamente, 
contestando: que si habia recibido los santos sacramentos, era por- 
que no consideraba válidas las excomuniones en que se pretendía 
habia incurrido; que en la prisión no podia rezar el oficio divino^j 
por no haber bastante luz en el calabozo en que estaba; que si su? 
conducta habia si^io relajad», habia procurado que por lo menos na 

m 

fuese escandalosa, y que los hijos que tenia no se sabia en el pú- 
blico que lo fuesen; y por último, que muy lejos de querer que el 
,que habia mandado á N. Orleans se formase según las doctrinas 
de la reforma, habia recomendado que se le pusiese en un colegio 
en el que no coi riese ese riesgo, ya que no podia ponerlo en nin- 
guno del reino. Sin embargo, el tribunal falló, de conformidad con? 
lo pedido por el fiscal, ««que el presbítero D. José María* Moreloa / 
era hereje formal negativo, fautor de herejes, perseguidor y per- 
turbador de la jerarquía eclesiástica, profanador de los santos sa- 
cramentos, traidor á Dios, al rey y al Papa, y como á tal lo decla- 
* ró irregular para siempre, depuesto de todo oficio y beneficio, y lo 
condenó á que asistiera á su auto en trajo de penitente, con sota- 
nilla sin cuello y vela verde; á que hiciera confesión general y to- 
mara ejercicios, y para el caso inesperado y remotísimo de que se 
le perdonara la vida, á una reclusión para todo el resto de ella en 
África, á disposición del inquisidor general, con obligación de re- 
zar todos los viernes del año los salmos penitenciales y el rosario 
de la Virgen, fijándose en la iglesia catedral de México un sambe- 
nito, como á hereje formal reconciliado, u Luego que se terminó la 
lectura de la causa, el inquisidor decano hizo que el reo abjuraso^ 
sus errores é hiciese la protesta de la fé, procediendo á la reconci- 
liación, en la que se observó todo el ceremonial de la Iglesia, reci- 
biendo el reo de rodillas azotes con varas, que se le dieron por loa 
ministros del tribunal durante el rezo del Salmo »«Miserere,ii y en 
seguida continuó la misa rezada, con asistencia del mismo reo. 

Acabada ésta, se siguió la ceremonia de la degradación, para la. 
cual el obispo de Oaxaca aguardaba revestido de pontifical, en la 
capilla que está á los pies de la sala ^el tribunal. Morelos tuvo que^ 
atravesar toda ésta de uno á otro extremo, con el vestido ridicula 
que le hablan puesto y con una vela verde ea la mano, acompaña* 



/ 



264 5^I25!^_25..^[^íSS^ 

do por algunos familiares del Santo Oficio: el concurso numeroso, 
más ansioso cada vez de verlo de cerca, se levantó sobre las ban- 
cas al pasar por el espacio que entre ellas se habia dejado; More- 
los, con los ojos bajos, aspecto decoroso y paso mesurado, se diri- 
Igio al altar: allí, después de leida públicamente por un secretario 
la sentencia de la junta conciliar, se le revistió con los ornan^entos 
sacerdotales, y puesto de rodillas delante del obispo, ejecutó éste 
la degradación por todos los órdenes, según el ceremonial de la 
Iglesia. Todos estaban conmovidos con esta ceremonia imponente; 
el obispo se deshacía en llanto; solo Morelos, con una fortaleza tan 
fuera del orden común que algunos la caldcaron de insensibilidad, 
se mantuvo sereno, su semblante no se inmutó, y únicamente en 
el acto de la degradación se le vio dejar caer alguna lágrima. Esta 
y era la primera vez desde la conquista, que este terrible acto se ve- 
rificaba en México. Cuando se hubo concluido, fué consignado el 
reo á la autoridad secular, encargándose de su persona por comi- 
8Íon del virrey el coronel Concha, el mayor de plaza D. José de 
Hendí vil y el capitán D. Alejandro de Arana, nombrado este úl- 
timo para las actuaciones subsecuentes, quienes en aquella misma 
noche ló trasladaron á la Cindadela, escoltándolo una compañía del 
provincial de infantería de Tlaxcala, que fué el cuerpo que hizo 
con Concha toda esta campaña desde el valle de Toluca, hasta la 
prisión de Morelos y su conducción á la capital (12) Doscientos 
hombres del mismo se acuartelaron en la Cindadela, sin más obje- 
to que la custodia del preso, remudándose de ellos la fuerte guar- 
dia que se le puso. 

Aunque no se hubiese de formar causa por la jurisdicción mili- 
tar, pues como hemos visto, hablando del oficio con que el virrey 
consignó el reo á la unida, t^nia ya resuelta la pena á que éste ha- 
bia de ser condenado, creyéndose para ello facultado por el bando 
de 24 de Junio de 1812, como lo dijo el arzobispo; se procedió; sin 

embargo, á tomarle una declaración informativa, según un interro- 

• 
(22) Esto cuerpo estaba en Tolnca, con motivo de haber sido comandante 
de aquel distrito su coronel D. Lorenzo de Ángulo Guardamino: el cuerpo que- 
dó en aquel valle, aunque Ouardamino se retiró del mando, sucediéndole D. 
NicoUs Gutiérrez. Con la entrega del reo á la jurisdicción militar, termina el 
cuaderno primero de la causa: lo que sigue, forma el contenido del segundo* 



HISTORIA DB MÉXICO. 255 

gatorío prescrito por el virrey, sin otro objeto que dar al gobierno 
conocimiento de cuanto pudiera conducir á sus miras. Estas díli- 
genciaSy para las que fué conrisionado especialmente Concha y el 
secretorio iirana^ se practicaron desde el 22 de Noviembre al 1** de 
Diciembre, y ellas produjeron la instrucción más completa que pue- 
de desearse, sobre todos los sucesos en que Morelos intervino des- 
de que tomó parte en la revolución hasta su prisión, y es la misma 
de que tan frecuentemente se ha hecho uso en esta historia. En 
ella á nadie comprometió, pues preguntado con instancia acerca de 
las personas que desde México y otros puntos le daban noticias y le 
procuraban auxilios, negó tener relaciones algunas de esta especie, 
y sosteniendo el principio de no haber hecho la guerra al rey, ter- 
minó su última declaración, advirtiendo: nque el haber dicho varias 
veceslas ntropas del rey,n no habia sido más que por distinguirlas de 
las II suyas, pero que á aquellas siempre les habia dado el nombre del 
gobierno de México u que era al que habia hech^ la guerra por con- 
siderarlo dirigido por las Cortes y no por el rey. n Algunos dias 
después (20 de Diciembre) se le tomó otra declaración, sobre algu- 
nas personas que se decia haber sido enviadas de México para en- 
venenarlo y avisos que de la misma ciudad se le hablan dado para 
que se precaviese, y antes se le habia hecho dar por la jurisdicción 
unida (26 de Noviembre) una relación completa del estado de la 
revolución, en la que expuso la fuerza con que ésta contaba, su dis 
tribucion en las diversas provincias, jefes que las mandaban y ar- 
mas que tenian. En la calificación que hizo de la importancia de 
cada uno de los jefes, no solo por las fuerzas de que podian dispo- 
ner, sino por su capacidad é influjo, se echa de ver el profundo co- 
nocimiento que de ellos tenia y el acierto con que habia penetrado 
su respectiva aptitud: dio entre todos el primer lugar á D. Manuel 
Terán, por su talento y conocimientos matemáticos; juzgó digno del 
segundo á D. Eamon Bayon; dijo de D. Nicolás Bravo, que disfru- 
taba de mucho séquito en la costa del Sur por su valor, y de Osor- 
no, que aunque no tenia talento y todos lo dominaban, era temible 
porque mandaba una división de mil hombres armados de fusil, 
pudiendo reunir muchos más con armas blancas, cuando tenia que 
hacer alguna expedición. Por último, ofreció: nque si se le daban 



/ 

V 



256 IIISTOKIA D£ MÉXICO. 

avíos ele escribir, formaria un plan de las medidas que el gobierno 
debia tomar para pacificarlo todo, y on especial la costa del Sur y 
la Tierracaliente," el cual desarrolló ea las declaraciones informa- 
tivas que Concha le tomó. Esto, como se ha dicho, y el ofrecer in- 
fluir sobre los jefes que quedaban en la revolución, escribiéndoles 
para terminarla si se lo concedia la vida, son los únicos actos de 
debilidad en que incurió en su proceso. 

Morolos habia estado en la Inquisición libre de prisiones, encar- 
gado a la vigilancia del alcaide de las cárceles secretas D. Esteban 
de Para y Campillo, á quien se le recomendó cuidase de evitar el 
suicidio que Concha indicó podría cometer el reo, por medio de ve- 
neno que presumía tener oculto; además, habia una fuerte giiardia 
con oficial de confianza; aunque los inquisidores no permitieron que 
ésta pasase del patio exterior. Trasladado á la Cindadela se le vol- 
vieron á poner lod grillos, teniendo además centinelas de vista: su 
guarda estuvo á cargo del coronel Concha, y habiendo tenido éste 
que salir á una expedición por algunos dias, al del coronel de Za- 
mora D. Rafael Bracho, hasta el regreso de Concha. (IS) La cu- 
riosidad de conocerlo era grande en toda clase de personas, que 
procuraban introducirse en la prisión por medio de los oficiales en- 
cargados de su custodia, sin dejarle tiempo de descanso, y aun hu- 
bo quien le dijese palabras insultantes, como habia sucedido tam- 
bién en el camino desde Tepecoacuilco, hasta que se dio orden pa- 
ra que á nadie so le permitiese entrar. . 

El virrey á instancias, del arzobispo electo, le concedió el tiempo 
necesario para hacer unos ejercicios espirituales en la capilla que se 
formó en la pieza de su prisión, dirigiéndolo en ellos el Dr. Don 
José Francisco Guerra, cura de la Parroquia de San Pablo. (14) 

El virrey, considerando al presbítero Morales, capellán que habia 
sido del congreso, en el mismo caso que Morolos con quien fué 
aprehendido, habia prevenido al arzobispo se procediese á su de- 

(13) Por todas las medidas tomadas para la seguridad de Morelos, se echa 
de ver iné poco verosímil era Bustamante, acerca de la evasión que dice Id 
propuso el médico D. Francisco Montes de Oca, que por conducto según estoy 
informado ser falso: lo es también que en la Inquisición entrase alguno á ver- 
le, pues en aquellas cárceles nadie entraba. 

(14) Fué diputado en las Cortes de Madrid en 1824, y posteriormente en el 
congreso del Estado de México. Falleció 8ÍeQdo canónigo de México. 



msTOBiA DS idxico« 257 

li^<^Y^V^«^y""i<~^»*'»<*'^fW'%^~»<*'^~t<~><~>«~><~«~»~*» — in~i»i~ii — i^~»~><~in~ ■~iii~M~«r ~ ii ~ i ~ ii i ~ r - III - i- I í- i-n- irii «~ i r _r» • u i f~ .i' .r -i" _ u -r i _ ii - 

gradación, para que sufríess la pena capital al mismo tiempo que 
a^uel: pero el prelado juzgó que no interyenian las mismas razones 
para proceder con tanta precipitación. La circunstancia de haber- 
lo cojido con Morelos le salvé la vida, pues la celebridad de éste 
hizo que se fijase en él toda la atención del gobierno y del público, 
dejando á Morales en olvido. Tómesele una declaración instructiva 
por la jurisdicción unida, sobre el estado de la revolución y admi- 
nistración eclesiástica en los países ocupados por los insurgentes, 
que contiene muchos hechos curiosos, especialmente sobre la pri- 
sion de Atijo. Morelos, á quien también se tomó declaración por 
Concha acerca de este eclesiásticOi dio un informe muy poco ven- 
tajoso, pero acaso por esto, mismo le fué favorable, haciendo cono- 
cer cuan insignificante era. 

Habia pedido el auditor Bataller desde 28 de Noviembre, (15) 
la pena capital y confiscación de bienes, debiendo ser el reo fusila- 
do por la espalda como traidor al rey, amputándosele la cabeza, para 
que en una jaula de fien*o quedase expuesta en la plaza de Méxica, 
y la mano derecha que habia de fijarse en la de Oaxaca. El virrey 
difirió proceder á la sentencia, porque según en ella dijo, i^ espera- 
ba ver si la prisión del caudillo principal, hacia que por salvarle la 
vida se presentasen al indulto los que andaban hostilizando en las 
diversas provincias del reino: pero no habiéndolo hecho ninguno» 
sino que por el contrario, continuaban la guerra con mayor empeño: 
desestimando las propuestas de Morelos de escribir á los jefes para 
reducirlos á desistir de sus intentos, las que consideró como un me» 
ro efecto de su deseo de conservar la vida, sin garantía ninguna del 
éxito, estando probada la inutilidad de este medio en divesos casos 
anteriores: en 20 de Diciembre, conformándose con el dictamen del 
auditor, condenó á la pena capital á D. José María Morelos; pero 
en consideración á lo que en su favor habia representado el arzQ« 
bispo y junta conciliar en nombre de todo el elero, por respeto al 
carácter sacerdotal, dispuso que la ejecución se verificase fuera de 
la capital, enterrándose el cadáver inmediatamente sin amputación 
de miembro alguno; (16) y para manifestar su deseo de ahorrar la 

(15) Véase su dictamen en el apéndice documento número 12. 

(16) Véase 8Q sentencia literal en el apéndice núm. 12. 

TOMO IV.— 3 i 



268 HISTORIA DS México. 

efusión de sangre, por el único medio correspondiente á la digni- 
dad del gobierno, mandó publicar un nuevo indulto sin restricción 
alguna, ni aun de dar üanza como hasta entonces se había exigido, 
ni entregar los caballos, ofreciendo recompensar á los que quisie- 
sen cooperar á la pacificación del reino, sirviendo en clabe de vo- 
luntarios en las tropas reales.»» (17) 

£1 21 por la mafiaüa, Concha intimó la sentencia á Morelos, ha- 
ciendo según el uso de tos tribunales, que se pusiese de rodillas 
para oir la lectura que* de ella se hizo. Concluida ésta y vuelto á 
su asiento, Concha le hizo saber que dentro de tercero dia seria 
ejecutada aquella, y mandó se le diese papel por si quería escribir 
alguna retractación ó exhortación, como lo habian hecho Hidalgo y 
Matamoros. Fueron llamados entonces el cura Guerra y otros ecle- 
siásticos para disponerlo á morir, aunque ya lo estaba desde q\ie 
habia tomado ejercicios: una retractación que co»i, su ñrma se pu- 
blicó por el gobierno después de la ejecución, con fecha 10 de Di- 
ciembre, no hay apariencia alguna de que fuese suya, pues es en- 
teramente agena de su estilo, y no es tampoco probable que la fir- 
mase habiendo sido redactada por otro, pues no se hace mención 
^Iguna de ella en la causa. Aunque se le dijo que la ejecución se 
veríficaria dentro de tres dias, (18) el siguiente 22 á las seis de la 
ipañana, Concha io hizo poner en un coche con el P. Salazar y un 
oficial, escoltándolo la división de su mando, y tomaron el camino 
4el santuario de Guadalupe. 

Morelos iba rezando diversas oraciones y en especial los salmos 
«Miserere y De proíimdis,if que sabia de memoria, y su fervor se 
encendía á cada plazuela que atravesaban de las varias que hay 
en el tránsito, creyendo que en alguna de ellas iba á ejecutarse la 

(17) Gaceta de 26 de Diciembre, núm. 840, fol. 1402. 

(18) Todo lo concerniente á la ejecución de Morelos, lo he tomado de los 
apuntes del P. Salazar. Bastamante ha publicado una relación muy diferen- 
te^ fundada en lo que le refirió un oficial pariente suyo, que no esta yo presen- 
te, sino que lo oyó decir á otros, y en que hay cosas muy inverosímiles; como 
la buena comida que cuenta tenerle prevenida Concha. En cuanto á la retrac- 
tación, el P. Salazar refiere, que los eclesiásticos que acompafiaron á Moreloi 
^n la capilla, pidieron papel y tintero; pero el mismo religioso cree que no hubo 
tiempo para que escribiesen cosa alguna, ^ además esto fu6 el dia 21, y la re- 
tractación publicada en la gaceta de 26 tiene fecha del lO, con una adición 
del 11. 



HISTORIA BB M¿XICO. 2S9 

sentencia, y manifestaba mucho deseo de padecer en este mundo 
temeroso de las penas del purgatorio, aunque confiaba en la mise- 
ricordia de Dios, que sus pecados habian sido perdonados. 

Al llegar á Guadalupe, quiso ponerse de rodillas, lo que hizo no 
obstante el estorbo de los grillos, y habiéndose detenido el coche' 
CQrca de la capilla del Pozito, Morelos dijo con serenidad al P. Sa- 
lazati "aquí me van á sacar, vamos á morir:ti no era aquel sin em 
bargo el lugar destinado al intento, y habiendo tomado alli algoñ 
desayuno, continuó hasta el llamado palacio de San Cristóbal Eca- 
tepec, construido tiempos atrás por el consulado de Mésico para el 
recibimiento que alli se hacia de los yirreyes» el que entonces esta 
ba enteramente desmantelado y sirviendo de punto miUtair. 

£t comandante de la guarnición no tenia preyenciojx alguna pa- 
ra el recibimiento de tales huéspedes, y asi Morelos fué alojado» 
en un cuarto Heno de paja, mientras se disponía lo necesario para 
la ejecución; alli tomó una taza de caldo, y habiéndole dicho Con- 
eha que habia mandado venir al cura y vicario del pueblo por si 
necesitase de su ministerio, solo lo admitió para rezar con ellos los 
salmos penitenciales: no habia concluido éstos, cuando se oyó et 
ruido de las cajas de la tropa que se ponia eu formación, y entró 
la escolta que debia conducirlo al patíbulo. 

Entonces se reconcilió con el P. Salazar, se quitó el capote que 
llevaba, se vendó él mismo los ojos con un pañuelo blanco, y atados 
los brazos con los portafusiles de do8 soldados que lo conduelan» 
arrastrando con dificultad los grillos, fué llevado al recinto exte- 
rior del edificio, que forma una especie de parapeto, y habiendo oi- 
do que el oficial que mandaba la escolta, haciendo una señal en el 
suelo con la espada, dijo á los soldados: «hinquenlo aquí,ti (19) 
preguntó: i>¿aquí me he de hincar?it y habiéndole contestado el Pi 
Salazar, "sí, aquí: haga vd. cuenta que aquí fué nuestra redéis ^ 
cion,fi se puso de rodillas: dióse la voz de fuego, y el hombre más 
extraordinario que habia producido la revolución en Nueva- Espa- 
fia, cayó atravesado por la espalda de cuatro balas; pero movién^ 
dose todavía y quejándose, se le dispararon otras cuatro, que aca-^ 

(19) En el lenguaje coman de México, "hÍQcar,i( usado como recíproco, sig- 
nifica 'aponerse de rodillas.ti 



260 HISTORIA DK MÉXICO. 



l)arom de extinguir lo qne le quedaba de vida. £1 P. Salazar hizo 
yestir el cadáver con el mismo capote que Morelos se habia quitada 
para el acto de la ejecución, y á las cuatro de la tarde se le enterró 
€n la parroquia del pueblo, según certificación dada por el cura, que 
con todos los pormenores relativos ala ejecución^ mandó el virrey 
insertar en la gaceta del gobierno. 

En aquella mañana se publicó en México con todo el aparato da 
bando real, el indulto amplísimo que el virrey concedió, por los mo- 
tivos que expuso en la última parte de la sentencia d« Morelos, y 
las noticias plausibles de la toma del puente del Key en el camino 
de Veracruz y otras de que en su lugar hablaremos, publicadas ea 
el mismo dia, calmaron la fuerte conmoción que la muerte de Mo- 
relos habia causado en los espíritus en uno y otro partido. 

Aunque la reputación de Morelos hubiese decaido mucho desda 
las derrotas de su ejército en Valladolid y Puruarán, conservaba 
todavía grande influjo y era el único que por el respeto que se la 
tenia por muchos de los jefes de los insurgentes, hubiera podida 
reunir éstos y hacerlos obrar bajo un plan y con un sistema uni* 
forme. Si el Congreso en vez de inutilizar sus servicios, reducién- 
dolo á ser vocal de un cuerpo deliberante ó individuo de un gobier- 
no que no era ni reconocido ni respetado, lo hubiera hecho pasar á. 
Tehuacan, cuando Itayon y Hosains discordes, se disputaban el 
mando con las armas, es muy probable que las rivalidades hubie* 
ran cesado; quo Osorno, Victoria, Terán, Guerrero y Sesma, ha- 
brían obedecido, y en las circunstancias en que se hallaban las ar- 
mas reales en las provincias de Puebla, Veracruz, Oaxaca y el Nor- 
te de la de México, no habrían podido resistir á este impulso si- 
multáneo. Dejósele perder en la inacción aquellos momentos im« 
portantes, y cuando se le volvió á confiar el mandó de las armas^ 
aunque para un objeto limitado, todavía puso en movimiento to- 
das las fuerzas del gobierno, estuvo á punto áé frustrar ios bien 
combinados planes del virrey, y se sacrificó por asegurar la retira- 
da del Congreso, pues no puede dudarse que si no se hubiera de- 
tenido para proteger la marcha de éste, no hubiera corrido riesgo 

(20) insertóse todo en la gaceta de 26 de Diciembre, núm. 840, fol. 1397,. 



HISTORIA DB MÉXICO. 261 



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SU persona. El temor que Morelos inspiraba aun después de sus 
derrotas y la nombradla que habia ganado, lo prueba la impresión 
que su prisión causó, la ansia curiosa de verlo } conocerlo, y laim* 
portancia que el gobierno dio á todos los incidentes de su proceso. 
Entre éstosf es muy notable la causa que la Inquisición le formó, en 
la que se echa claro de ver el empeño que se tenia en hacerlo pa- 
sar por hereje, para que esta calificación recayese sobre la revolu- 
ción en que. él habia tenido una parte tan principal, y por esto sin 
dada el inquisidor Flores decia al virrey, cuando en oficio de 23 do 
Noviembre le pedia que demorase por cuatro dias la ejecución da 
la sentencia de la junta conciliar, "que la intervención de aquel 
tribunal podría ser muy útil y conveniente á la honra y gloría do 
Dios, al servicio del rey y del Estado, y quizá el medio más eficaz 
para extinguir la rebelión y conseguir el imponderable bien de la. 
pacificación del reino, con el desengaño de los rebeldes en sus erro- 
res. II Este objeto^ sin embargo, estuvo muy lejos de lograrse, ó má& 
bien el artificio obró contra sus autores, pues el proceso de More^ 
los fué el último golpe del descrédito de este tribunal, cuyo pos<- 
trer acto público fué el auto de fé de aquel caudillo: de todo po« 
dria ser acusado Morelos menos de herejía, y además de la injusti-» 
cia de la sentencia, pareció una venganza muy innoble^ presentar 
como objeto de desprecio y vilipendio al mismo hombre que lo ha- 
bia sido antes de terror, no respetando los fueros de la desgra* 
cia, y cubriéndolo de ignominia en el momento de bajar al se» 
pulcro. 

Terminaré lo que tenia que decir acerca de Morelos, rectifican* 
do algunas noticias da su biografía, por documentos que han veni* 
do á mis manos después de escritos los tomos precedentes de esta 
obra. (21) D. José María Morelos nació en Valladolid el dia 30 do 
Setiembre de 1765, (22) y en el bautismo que se le dio el 4 de Oc^ 

(21) Debo «stotf doonmentos, al empefioy eficacia con que los ha solicitado 
el Sr. diputado por Michoacan, mi compafiero en el congreso general, D. Jnaa 
M. González Urnefia^ Véase en el apéndice núm. 13 su fé de bautismo. 

(22) En la declaración que se le tomó por la jurisdicción unida el 22'de No- 
Tiembre, dijo tener cincuenta afios dos meses, lo que corresponde ezactameo'*' 
te á esta fecha, y prueba su puntualidad en sus declaraciones hasta 'en loa 
menores ápices. 



/ 



262 HISTORIA DE MÉXICO. 

tubre siguiente, se le puso por nombre »»José Marta Teclo:it fué 
hijo de Manuel Morelos y Juana Pavón, y su partida de bautis- 
mo se asentó en {el libro parroquial de los españoles. Los padres 
de Morelos fueron vecinos de Sindurio, hacienda inmediata á Va* 
Uadolidí perteneciente al convento de Agustinos de aquella ciudad, 
y habiéndose trasladado á ésta ejerció su pndre el oficio de carpinte- 
ro, viviendo en una pobre casa, en la cuadra siguiente á la capilla del 
Prendimiento: D. José María nació casualmente en otra casa conti- 
gua á la puerta del costado de la iglesia de S. Agustin. 

Su madre quedó viuda, y muy escasa de medios de subsistencia, 
siendo D. José María de corta edad, por lo que no pudo darle los 
estudios necesarios para el estado eclesiástico que él deseaba se- 
guir, teniendo que confiarlo á un pariente de su marido, llamado 
D. Felipe Morelos, que tenia una recua en la que sirvió de ataja- 
dor, (28) y en todos sus viajes llevaba á su madre lo que había ga- 
nado para ayudar á su subsistencia, ó algunas cosillas de regaló 
por muestra de su cariño. Logró por fin, comenzar sus estudios en 
clase de capense, (24) en el colegio de San Nicolás, de que era rec- 
tor el cura Hidalgo, y en él tuvo un acto lucido de filosofía, en la 
que fué su maestro el Dr« D. Juan Salvador, así como lo habia si- 
do de gramática el Dr. Morena, que después fué canónigo de Oa-* 
xaca. Habiéndose ordenado sirvió interinamente los curatos de 
Churumuco y la Huacana, y posteriormente presentado Á concur- 
rió, se le nombró cura y juez eclesiástico en propiedad de los pueblos 
de Carácuaro y Necupétaro, en el último de los cuales construyó la 
Iglesia. Con los rendimientos del curato compró una casa en Vallado- 
lid frente al callejón de Celio, que reedificó, y cuya obra concluyó 
en Agosto de 1801: estos fueron los únicos bienes que en su causa 
declaró tener, habiendo sido confiscada esta casa conforme á su 
sentencia, en favor de la real hacienda: pues un solar y jacales que 
babian quedado por bienes de su madre en Yalladolid junto al rio 
Chico, los cedieron él mismo y su hermano D. Nidolás, por docu- 

m 

(23) Ed el ejercicio de la arriería en México, se llama i»atajid<»r,tt al jóveí^ 
qne va por delante guiando la recoa, y en las paradaí dispone la ootnida de 
los arrieros. 

(24) Llámanse asi los externos. 



HISTORIA D£ MÍXICO. 268 



^^^^•^M 



mentó ñrmado en Necupétaro en 20 de Junio de 1808, á su herma* 
na D* María Antonia Morelos. £u el año 1821, reclamando D. Ni* 
colas la parte que le correspondia de la casa que habia pertenecido 
á su hermano, que habia sido casi destruida ó se habia dejado 
arruinar mientras estuvo en poder del gobierno, se sacó á remate 
público 7 la compró y reedificó su hermana D* María Antonia, ca- 
sada desde 1867 con D. Miguel Cervantes, natural de Guanajuato» 
de quien tuvo por única hija á D* Teresa Cervantes que actual • 
mente la posee. Todos estos pormenores insignificantes con respec« 
to á cualquiera otro individuo, no serán considerados tales tratán- 
dose del hombre que ha hecho el principal papel en la historia de 
la revolución de Nueva España. 



HI8T0R#'DÉ MiXICO. ' 266 



^^»^»^i^»^^^»^^^»^»^^^>^%^»^^^«#^#^^>^^#^^«^^#^ 



CAPITULO II. 



U^gada del congreso, gobierno y tribunal de justícia á Tehoacan. — Estado de aquella cindad.— ínter* 
pelacion d:l congreso al virrey en íIlTor de Morelos. — Nombramiento de «uplentes del eongreio y 

^de ministros del tribunal supvemo. — Algunas disposidones del congreso. — Expulsión de los cann«« 
litaf. — Contestacionos del intondente general Martínez con Teran,— Disgusto de la tropa.— Desn 
crédito del congreso. — Agitación pública. — Disolución del congreso. — Prisión de los dipntadof y 
de otros individuos. — Establecimiento de la comisión ejecutivm. — Proyecto do Teran.—Besultado 
de la reTolucion. — Marcha Bravo á la provineia de Yeracruz y se rotira al Sur. — Disuelve Anaya 

'^la jcnta subalterna de Michoacan.— Establecimiento de otra que sollamó de Jaiyilla.-'Pretensioi 
nes de Eayon.— Hostilidatles entre éitey Bravo. — Huyen de Atijo elDr. Cos y el P. Navarrete.— 
Indulto de Cos y su Kistoria hasta su muerte. — Llegada de Miyares k Veraerus y su oampafia en 
aquella provineia. ^Expedición de Llórente i Misantla. — Sucosos de Ite Llanos de Apam. — Ea 
nombrado Concha comandante do ellos. —Ataca Teran á Barradas en la hacienda del Rosario. — 
Muerte do Don Francisco Rayón. — Conclusión del alio de 1815. 

Sabida por los individuos del congreso y demás corporaciones la 
derrota de Tezmalaca y prisión de Morelos, se dispersaron ponién- 
dose en fuga, (1) y habiéndose reunido en Pilcayan, pasaron no sin 
trabajo y riesgo el rio Mixteco, muy crecido entonces por las Uu- 
viai, echándose en él desnudos; en la otra ribera encontraron algu- 
na gente de Guerrero, que les dio aviso de encontrarse éste en los 
ranchos de Santa Ana, junto á la hacienda de Tecachi. Dirigiéron- 
se allá y fueron recibidos por D. R. Sesma, que estaba en aquel 
punto con cincuenta hombres, y el dia siguiente llegó el mismo 
Guerrero, quien manifestó mucho sentimiento por la desgracia que 
hablan sufrido y especialmente por la prisión de Morelos, y les 
ofreció escoltarlos hasta Tehuacan. Antes de llegar á aquella ciu- 
dad, el congreso procedió á nombrar un individuo que reemplaza- 
se á Morelos en el poder ejecutivo, y la elección recayó en el di* 
putado D. Ignacio Alas. El congreso y gobierno siguieron su 
marcha á Tehuacan, en donde entraron el 16 de Noviembre al 
anochecer, y fueron recibidos con salvas de artillería en la ciudad 
y en la fortaleza de cerro Colorado, repiques y todas las mues- 
tras de respeto á las autoridades supremas. 

(1) Bastamante, Cuadro histórico, tomo 3^, fol. 220, dice: "como si trajese 
cada uno tras de sa caballo ana legión de diablos. n 

TOMO IV. — 34 



266 HISTORIA D#rM¿XICO. 



Maullaba en aquella ciudad y en los pueblos inmediatos de 
Teotitlan y Tepeji de la Seda, el coronel D. Manuel de Mier y 
Terán. (2) En un departamento de tan corta extensión y de es- 
cosos recursos, habia arreglado de tal manera la administración de 
las rentas y establecido tal economía en sus gastos, que mantenía 
un batallón llamado de Hidalgo, con quinientos infantes bien ves- 
tidos, armados y pagados; un escuadrón de caballería de doscien- 
tos caballos; sesenta artilleros en la- plaza y en el cerro Colorado, y 
una maestranza con suficiente parque, distinguiéndose sus tropas 
por su instrucción y disciplina, lo que le proporcionaba no limitarse 
á la mera guerra defensiva, sino también salir á atacar á las divi- 
siones realistas, cuando se le presentaba la ocasión de hacerlo con 
ventaja. 

No podia ser agradable para Terán la llegada de tales huéspe- 
des, y no faltan motivos para creer, que no le causó mucho pesar 
la noticia de la prisión de Morelos. £1 congreso y gobierno apenas 
obedecidos por los jefes de algunos distritos, no contaban con otros 
recursos para subsistir, que los que producia el país que pisaban; 
pues nadie» aun de aquellos mismos que decían obedecerlos^ con- 
tribuía con la más mínima suma para sus gastos. Estos, pues, iban 
á cargar enteramente sobre las rentas del territorio de Tehuacan, 
y si ellas bien administradas, alcanzaban para el sostenimiento de 
aquella guarnición, no podian bastar para ella y parasol gobierno con 
las tropas que los acompañaban, que consistían en las que se ha- 
bían reunido de los dispersos de Tezmalaca, y las de Silacayo^pan 
que los hablan escoltado desde Tecachi y habian quedado en Tehua- 
can bajo el mando de D. E. Sesma. (3) Este fué el origen de to- 

(2) Todo lo que sigue relativo al congreso y á Teran ha sido materia de 
muchas disputas y escritos después de la independencia entre los que perte* 
necieron al partido de la insurrección: tengo á la vista todo lo que sobre esto 
ha escrito, j documentos que ha publicado, uno de los más adictos al congre- 
so, D. Carlos Bnstamante, en su Cuadro hÍRtórico y otras de sus obras; la se- 
gunda y muy interesante manifestación de Teran, y los apuntes del Sr. Cum- 
plido. Lo que aqui digo sobre el estado en que se hallaba Tehuacan, cuando 
llego el congreso á aquella ciudad, está tomado á )a letra de dichos apuBtes. 

•(3) El Sr. Cumplido, que no puede ser considerado parcial de Teran, daegi 
ta misma explicación en sus apuntes, casi en las mismas palabras que la 
copiado. 



HISTORIA DB MÉXICO. 267 

das las cuestiones que se suscitaron, á que se fueron aumentando 
otras y otras causas. 

El congreso, gobierno y tribunal de justicia, j,untos, como solían 
hacerlo en casos importantes, el dia siguiente de su llegada dirigie* 
ron á Calleja, sin darle otro título que de general del ejército espa* 
ñol, una comunicación redactada por Don Carlos Bustamante en uu 
tono- tan amenazador, que con venia muy poco al estado presente de 
su fortuna, en la que le intimaban conservase la vida de Morolos, si 
no quería perder la suya propia, en el cambio de suerte á que las 
cosas humanas están expuestas. Suscribiéronla Don José Sotero 
Castañeda como presidente del congreso; Don Ignacio Alas que lo 
era del gobierno y Don José María Ponce de León del tribunal su- 
premo de justicia. (4) Calleja no hizo aprecio alguno de este papel^ 
y mandando copia de él al gobierno de España, dijo al ministro da 
la guerra: "Ya informé á V. E. en mi anterior, que los rebeldes ca* 
becillas escapados en la derrota de Morelos, se habüan reunido en 
Tehuacan. Estos, aunque temerosos por su suerte, me han enviado^ 
por. medio del Ayuntamiento de México, la adjunta interpelación,, 
en que con tono atrevido me reclaman á Moreios, y en apoyo de 
su pretensión, me alegan los derechos de guerra, y de las naciones. 
y pueblos independientes. Yo les he dado por respuesta un silen- 
cio despreciativo, y no me han impedido que aplique á Morelos el 
castigo que merecia. Suplico á V. E. refleje sobre sus palabras, que 
le pintarán el carácter de estos rebeldes, la alta opinión que tiene» 
de si mismos, la determinación en que se hallan y las esperanza& 
que abrigan." En la misma comunicación al ministro, inculpa Ca- 
lleja al general del ejército del Sur y gobernador de Puebla More- 
no Díaz, por no haberse arreglado ú sus órdenes, «'pues si lo bu- 
.biera hecho, dice, habría impedido que los rebeldes se hallasen hoy 
reunidos en Tehuacan, ó si los hubiera estrechado, habría inutili- 
zado su€ planes. II 

[Reducido el número de los diputados que componian el congreso^ 
á solo cuatro, que lo eran D. José Sotero Castañeda, Ruiz de Cas* 
tañeda, Don A. Sesma, á quien para distinguirlo de su hijo Don Ra- 

(4) Yéase én el Cuadro hliMtioo, tomo 2*, folio 221. 



268 HISTORIA DK MÉXICO. 

tnon llamaban Sesma el viejo, y González, pues Alas habia pasado 
al poder ejecutivo; Bustamante, aunque se hallaba en Tehuacan, 
habia concluido los dos aflos de su diputación, y los demás deser- 
taron ó se quedaron con licencia en Michoacan, previendo sin da- 
^ da el funesto resultado de la caminata que se iba á emprender: se 
resolvió proceder á la elección de tres suplentes, la que recayó en 
D. Juan José del Corral, D. Benito Rocha, y el presbítero D. Juan 
Antonio Gu'^ierrez de Terán, cura de un pueblo del Sur. Cualquíe* 
ra que fuese el mérito de estos individuos, su elección no podia ser 
menos oportuna, en el estado de descontento que comenzaba á no- 
tarse ya con Terán, pues el primero, mandaba contra él la gente 
de Victoria, cuando fué derrotado en el paso de la barranca de Ja- 
mapa, (5) y con el segundo habia tenido contestaciones desagra- 
dables cuando éste era comandante de Oaxaca. Fueron también 
nombrados dos ministros del tribunal supremo de justicia, D. Ni- 
colás Bravo y D. Carlos Bustamante, repitiéndose en cuanto al 
primero el desacierto cometido respecto á Moreloi, á quien se le 
separó del servicio activo de la campaña, cuando más útil hubiera 
podido ser en ella, y ahora á Bravo, al cual Morelos en sus califi- 
caciones habia dado el prez del valor, se le reducía á mandar co- 
rrer iraslados y sentenciar pleitos. El Congreso acordó el 1 P de 
Diciembre trasladarse al pueblo de Coxcatlan, para proceder con 
mayor libertad, y creyéndose en riesgo de ser sorprendido en él 
por las tropas de Oaxaca, se retiró á la hacienda de S. Francisco, 
inmediata al de Apaxtla, distante tres ó cuatro leguas de Tehua- 
can, y allí continuó sus sesiones, cenándose de diversas materias 
de poco interés. (6) Antes de salir el Congreso de Tehuacan, acor- 
daron los tres poderes reunidos, la expulsión de aquella ciudad de 

(5) Llegó á aquella ciudad el 3 de Noviembre y salió á recibir al congreso 
hasta la hacienda de Cipiapa: 

(6) Eotre los asuntos de que el congreso se ocupo, haj une de tal manera 
extraordinario, que no me atreveria á citarlo, ni aun en nota, si no estuTiese 
seguro de su certidumbre. Un diputado se quejo en una sesión, de que uno 
de los secretarios del poder ejeeutiyo galanteaba á su mujer. El negocio se 
turo por muy grave, pues en él se intere^ibael decoro del congreso. El secre- 
tario culpable fué puesto en prisión y se quedo olvidado al retirarse el con» 

reso de Coxcatlan por temor de Alrarez; después no se siguió el negocio, 
habiendo acontecido la disolución del congreso. 



UISTORIA DE AfÉXICO. 269 

los religiosos carmelitas, que sieudo todos españoles, se ocupaban» 
según 86 les acusó, de ganar prosélitos en favor de la causa real, 
abusando con este objeto del confesionario; á todos se les hizo salir 
para Puebla, no permitiéndoles llevar cada uno más que una muía 
y el breviario. Terán tuvo á mal esta providencia que creyó peli- 
grosa é innecesaria, y mucho más que se tomase sin su conoci- 
miento, siendo el comandante de la plaza, y que su ejecución se 
encomendase á D. Ignacio Martinez, contra quien tenia graves 
motivos de queja. 

Habia sido éste nombrado en Uruapan intendente general, y de- 
bía tener á su cargo, conforme á la Constitución de Apatzingan, 
casi toda la administración de la hacienda, mas pronto ocurrieron 
cansas para suspenderlo, y en solicitud de su reposición habia se- 
guido al Congreso* Alas que lo protegía, habia tomado empeño en 
favorecerlo, y no obstante la repugnancia de Cumplido, hizo que 
fuese restituido al ejercicio de las funciones de su empleo. En usa 
de ellas comenzó á inspeccionar las oficinas establecidas por Terán, 
á exigir cuentas á los (empleados en éstas y á remover algunos, 
todo con el trato duro y brusco que le era genial y con que á to* 
dos se hacia molesto. (7) 

Terán se quejó al congreso, haciendo ver que con tales medidas, 
Martinez iba á destruir la hacienda del departamento, y Martinez 
por su parte acusó á Terán y sus empleados de ocultación de fon* 
dos que no habia, pues aunque las rentas ascendiesen á siete mil 
pesos mensuales como Martinez pretendía, lo que tampoco era exac- 
to, no podian alcanzar para los gastos que requería la presencia del 
gobierno y del congreso, no debiendo echarse en olvido que el suel- 
do de cada diputado era el de ocho mil pesos anuales aunque nun- 
ca lo llegaron á percibir sino solo sumas muy escasas. Mientras en el 
congreso se examinaban las contestaciones entre el intendente ge- 
neral 7 el comandante, los oficiales y soldados venidos con el mis- 
mo congreso, discutían á su modo con los empleados de hacienda, 
aplicándose mutuamente los epítetos de déspotas y ladrones, cir- 

(7) Por sns grateros modales y desagradable aspecto se le conocía en Mé- 
xico cuando fué gobernador en 1832, con el nombre de ^^macaco," que es uno 
de los cocos ó fantasmas con que se asusta a los nifios. 



270 HISTORIA DB MÍXICO. 

culando además las especias más alarmantes, pues se decia que el 
diputado recientemente elegido, Corral, antiguo partidario de Ro- 
tsains, habia prometido hacer que fuesen juzgados por un consejo da 
guerra todos los que habian contribuido á la prisión de éste, que 
eran Teran y su gente, y que Sesma amenazaba que cuando tuvie- 
se seiscientos hombres de su confianza,* los cosas tomarían otro as* 
pecto. Por otra parte, el descrédito del congreso habia llegado 
al último extremo. Las divisiones intestinas entre sus individuos, 
su rivalidad con Morelos, el manifiesto de Cos, y sobre todo, la in- 
discreción de sus procedimientos, habian destruido todo su presti- 
gio. II Cuando todas sus tareas, dice Bosains, (8) debieron concen* 
trarse á la unión, á la subordinación, al buen crédito y al sosten 
de las tropas, me mandaba quitar curas, rebajarles sus rentas, que 
no hubiese entierros en las iglesias, que se pusieran escuelas en las 
haciendas, abastos en tedos los pueblos y escuadrones de oficiales, 
^in considerar que para unas cosas habia medios y otras herían las 
preocupaciones de las gentes, ti 

La rivalidad más violenta se habia suscitado en Tehuacan entre 
los jefes y las tropas de diversas procedencias que en la ciudad ha- 
bia. Las que formaban la guarnición de ésta, se hallaban distribui- 
das en diversos destacamentos en la ciudad misma, en el Cerro Co- 
lorado y en la hacienda de San Francisco, á donde Teran había 
mandado una compañía para guardia del congreso; Bravo, con par- 
te de la caballería de la escolta de éste, reunida después de la dis- 
persión de Tezmalaca; estaba también en San Francisco, como en-* 
cargado de la seguridad de aquella corporación: Lobato con la in- 
fantería que habia seguido al congreso, el resto de la caballería de 
la misma escolta, y Sesma con la de Silacayoapan, tenían sus cuar- 
teles en la ciudad, y los choques é insultos de los soldados de estos 
cuerpos con los de Terán, eran continuos. En uno de estos lances, 
ocurrido por una disputa entre Sesma y Teran en que éstos se de- 
safiaron, la tropa de una y otra parte corría á las armas para deci- 
dir con ellas la contienda, cuando el poder ejecutivo, que habia per- 
manecido residiendo en Tehuacan aun después de trasladado el con* 
greso á la hacienda de San Francisco, tuvo por conveniente poner 

(8) RoBainB, Relación histórica folio 22. 



HISTORIA DK MÉXICO 271 

en arresto á Teran en la casa en que residían los individuos de 
aquel cuerpo, aunque dispensándole muchas consideraciones. Es- 
parcióse la noticia del suceso por el brigadier Lobato, comandante 
de ia infantería del congreso, que se jactó de haber obtenido aque< 
Ua providencial y los soldados de Teran se disponían ya á marchar 
para poner en libertad á su coronel, cuando el gobierno creyó ne- 
cesario para calmar el alboroto, hacer que Teran se presentase li-- 
bre por toda la ciudad, ' acompañándolo Don Carlos Bustamante, 
para que con su vista y persuasiones se restableciese la tranquili- 
dad alterada. Las cosas habian llegado ya, pues, á tal. punto, que 
era inminente é inevitable una revolución. 

Si Terán contribuyó á ella directamente, ó si solo le dio direc- 
ción después de sucedida, no es posible calificarlo: los elementos 
que habian concurrido á prepararla eran de tal naturaleza, y algu- 
nos de ellos tan ágenos [de su influjo, que es indubitable que uii 
gran suceso se había de verificar; y Terán conociéndolo así, había 
comenzado á formar una exposición al gobierno sobre el estado 
crítico en que veía las cosas, por la falta verdadera de recursos pa- 
ra cubrir las vastas atenciones- que gravitaban sobre aquella co- 
mandancia, desvaneciendo las imputaciones que se le hacían, de 
que sus ocultas providencias obstruían los ingresos, y demostran-^ 
do que no había otras rentas ni otros arbitrios, que los que est ban 
á disposición del intendente general. Ibb á extenderse sobre las 
ocurrencias de aquellos días y pedir el pronto regreso de Sesma á 
su comandancia,, proponiendo otras medidas que creía conducen- 
tes, para salir de la convulsión continua en que se hallaban las tro- 
pas de distintos jefes que residían en Tehuacan; pero antes de con- 
cluir este papel, los acontecimientos se precipitaron y la revolución 
sobrevino. 

En la noche del 14 de Diciembre á las ocho y medía,|un piquete 
de treinta hombres con dos oficíales, ocupó la casa de Terán, fue- 
se por precaución como ellos dijeron, ó porque el mismo Terán ha- 
bía querido ocultar la parte que tenia en la revolución con esta 
aparente prisión; enaonces uno de los jefes le presentó una acta ce- 
lebrada en la caballeriza del mesón de Tehuacan, entre once jefes 
j oficíales, los principales de la guarnición, por los cuales se habÍB 



272 . HISTORIA DE MÉXICO. 



convenido el trastorno de todo lo existente en el sistema de gobier- 
no, la muerte de algunos de los individuos que más odiosos se ha- 
bian hecho en las recientes ocurrencias, y en cuanto á Terán, la 
suspensión del mando hasta el restablecimiento del orden. La 
ejecución del plan estaba ya comenzada, y aunque Terán manifes- 
tó el riesgo á que los conjurados se exponían, por la resistencia 
que harían las tropas venidas con el congreso, contestaron, que á 
excepción de la cabalUería, todos los demás estaban ya comprome- 
tidos en el movimiento. La guarnición del cerro habia sido releva- 
da aquelli* tarde, y estaba en marcha unxuerpo de doscientos hom- 
bres de caballería, que por ser el más enemistado con Sesma, se 
habia mandado salir á la hacienda del Carnero: al mismo tiempo 
hablan sido arrestados y conducidos al convento del Carmen,, el 
intendente Martínez, Sesma, Lobato, y otros: la oficialidad pedia 
la cabeza de Sesma, y éste se preparaba á morir, cuando Terán pu- 
do pasar al Carmen, en doi\de lo encontró á los pies de un crucifijo 
y aquque lo levantó en sus brazos, todavía no se consideraba se- 
guro, hasta que quedó acompañado por D. Joaquín Terán. 
f Entre tanto que esto pasaba en la ciudad, salió de ella en la ma- 
drugada del 15, un cuerpo de doscientos infantes con dos cañones, 
á las órdenes del capitán D. Francisco Pizarro, para la hacienda de 
S. Francisco, y llegó á tiempo que el congreso iba á comenzar la 
sesioii^Bravo que vio venir aquella tropa sin aviso alguno, y que ya 
sospechaba lo que se tramaba, subió á la azotea con los soldados 
que tenía, para defender al congreso de los que venían y de la 
guardia que Terán le habia da Jo,, que suponía de acuerdo con aque- 
llos; pero el congreso le mandó que no hiciese resistencia alguna, 
con lo que todos los diputados fueron presos, excepto Corral, que 
huyó, aunque fué aprehendido aquella noche: sus equipajes fueron 
saqueados por la tropa y sus personas conducidas á Tehuacan, á 
donde llegaron á las cuatro de la tarde y se les puso en el Carmen: 
tres días antes habla entrado en la misma ciudad con todos los ho- 
nores de la majestad, para asistir en la parroquia, bajo de dosel, á la 
función de la Virgen de Guadalupe. 

jf Los ofic'ales que habían hecho la revolución, convocaron una 
junta antes de amanecer en la casa en que Terán estaba, á la qua 



HISTORIA DK MÉXICO. 278 



■^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^ 



asistieron los dos individuos del poder ejecutivo, D. Carlos Busta- 
mante que aquel mismo día debia haber prestado juramento como 
individuo del tribunal supremo, y otras personas: hízose que Terán 
concurriese á ella, el cual se manifestó ignorante de cuanto habia 
pasado, y dijo que aquello era un motin: comenzando á tratar de 
lo que convendría hacer, Bustamante pretendía que se repusiese 
el orden de cosas destruido, sin más que establecer una mesa de 
guerra á cargo de Terán en la secretaría del gobierno, para diri- 
gir las operaciones de la campaña:, Cumplido demostró que esto era 
impracticable, porque los que habían hecho la revolución no vol- 
verían atrás, y Terán expuso con extensión todos los inconvenien- 
tes del sistema que acababa de ser echado por tierra. Entonces se 
acordó que el congreso quedase disuelto, y qne en su lugar se crear- 
se una II comisión ejecutivan de tres individuos, que fueron Terán, 
Alas y Cumplidovjen seguida todos los concurrentes so dirigieron 
en procesión ala parroquia, donde se^cantóel uTe Deum,ii despuea 
del cual el cura D. Juan Moctezuma Cortes improvisó un discursa 
en que tomando por texto el cántico iiBenedictus,n pretendió pro- 
bar que con la disolución del congreso habia hecho la redención 
del pueblo mexicano, y ¿n una proclama anónima que se publicó 
atribuyendo al congreso todas las desgracias sufridas, se dijo qua 
en las circunstancias presentes, valia más gastar los fondos que ha* 
bia en mantener cincuenta soldados valientes, que un congreso inú- 
til que no hacia más que huir. / 

Terán, puesto ya decididamente al frente de la revolución, quiso 
darle conveniente dirección, y con este fin remitió á Victoria, Gue- 
rrero y Osor^o, una exposición, en que fm;daba la necesidad de la 
que se habia hecho, en la ilegitimidad del congreso compuesto úni* 
camente de suplentes elegidos por sí mismos y no de representan** 
tes nombrados por la nación; en el desacierto con que habia proce- 
dido desdo que se habia apoderado del mando, quitándoselo á Mo- 
relos y reduciendo á éste á la nuHdad, hasta hacerlo caer en manca 
del enemigo: se desataba especialmente contra la elección de los 
suplentes últimamente nombrados, y en especial contra Corral/ y 
terminaba proponiendo, que mientras las circunstancias permitían 
reinstalar el congreso conforme á la Constitución, se estableciese, 

TOMO IV. — 35 



274 HISTORIA DE MÉXICO. 



^^^^^^^«^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^*^^^^^^^^^^^^^^^^v^^^^^^^^v^# 



un gobierno provisional» con el nombre de n Convención departa- 
mental, n compuesto de tres individuos con el título de ncomisa* 
rios,ii nombrados por los departamentos ó comandancias generales 
de Veracruz, Puebla, y Norte de México, sostenido á expensas de 
los tres por partes iguales, y residiendo alternativamente en .cada 
uno de ellos, el cual se pusiese en comunicación con los jefes que 
mandaban en al Interior para combinar las operacio nes^ \ y por su 
parte hizo proceder en Febrero del año siguiente á la elección del 
comisario respectivo á Tehuacan, la cual recayó en el cura Mocte- 
zuma, que murió á mediados del mismo año. (9) Ni Victoria ni 
Guerrero se manifestaron inclinados á reconocer el nuevo gobierno, 
ni propusieron modificación alguna en el plan indicado por Terán, 
como éste los invitó á hacerlo: Osorno, bajo el sistema que tenia 
adoptado, de reconocer todos los gobiernos y no obedecer á ningu- 
no, prestó su adhesión á la comisión ejecutiva, pero nunca hizo nom- 
brar el comisario que á su departamento correspondia. Con esto la 
comisión se disolvió por sí misma, habiéndose vuelto Alas y Cum- 
plido á Miehoacan. 

Los diputados presos comenzaron á ser puestos en libertad por 
Terán á los tres dias, y todos lo fueron el dia de Nochebuena: mu- 
chos se retiraron al departamento de Victoria, y nada prueba tan 
claramente el descrédito en que el congreso había caído, como el 
hecho de que habiendo podido reunirse sin oposición en otra parte, 
ni ellos lo verificaron, ni Victoria, ni ninguno de los que después 
acriminaron la conducta de Terán lo intentó, lo que pudiera tener- 
se, si no por un acto de aprobación, por lo menos conio una prue- 
ba de aquiescencia. Los demás presos quedaron también en liber- 
tad; las tropas reunidas en Tehuacan se distribuyeron en los tres 
puntos de Teotitlan, Tepeji y Silacayoapan; la infantería de la es- 
colta del congreso, se incorporó en el batallón de Hidalgo, y la ca- 
ballería que habia sido momentáneamente desarmada á precaución, 
habiendo rehusado D. Nicolás Bravo unirse á Terán, marchó con 
este jefe á la provincia de Veracruz, habiéndosele devuelto el ar- 
mamento, aunque no el mismo que se le quitó. Bravo tuvo una en- 

(9) Se le enterró en la iglesia de San Francisco de Tehuacan, bajo el altar 
de Nuestra Sefiora de la Luz, con macha pompa militar. 



HISTORIA DE IfixiGO 276 

trevista con Victoria en el fuerte de PalmillaSi de donde pasó á Cos- 
comatepec, punto que tan bizarramente habia defendido dos afioa 
antes: los vecinos lo recibieron con aplauso, lo que excitó los celos 
de Victoria que temió tener un riral, por lo que le escribió que 
convendría que se marchase al Sur. donde hacia falta. Bravo re* 
sentido por una insinuación tan ofensiva, se marchó inmediatamen- 
te, se hizo de algnn dinero en San Andrés Chalchicomula, pasó por 
Tepeji, en donde pretendió detenerlo el comandante del destaca- 
mento que tenia allí Terán, porque caminaba sin pasaporte, y estu- 
vieron á punto de batirse; llegó al cuartel de Guerrero á quien en* 
contró herido en un brazo por habérsele disparado un cafion pe- 
queño en el acto de reconocerlo, con cuyo motivo pidió á Bravo se 
encargase del mando de su gente mientras se restablecia, y cuando 
lo hubo logrado, Bravo siguió su marcha por las riberas del Mes-* 
tala, caminando de noche, y doblando las jornadas para evitar en« 
contrarse con Armijo que estaba en Chilapa, y de esta manera 
consiguió llegar á Ajuchitlan, en donde en breve lo volveremos á 
encontrar. 

Teran se juzgó tan seguro en Tehuacan después de lo ocurrido, 
que aunque solo habian pasado algunos dias, creyó poder salir con 
casi todas sus fuerzas á atacar ¿ Barradas en la hacienda del Ro- 
sario, como á su tiempo veremos, sin temer que durante su ausen- 
cia los adictos al congreso promoviesen ima reacción para su resta- 
blecimiento; pero los jefes insurgentes de aquellas provincias vol- 
vieron á quedar como antes estaban, sin relación alguna entre sí y 
expuestos á ser atacados aisladamente y uno tras otro por los rea- 
listas, como en efecto sucedió. 

Una revolución semejante á la que se habia verificado en Tehua- 
can, se efectuó, aunque con diverso resultado, respecto 4 la junta 
sabalterna que, según hemos dicho, quedó en Taretan, cuando el / 
congreso emprendió su marcha para Tehuacan. D. Juan Pablo 
Anaya, que habia regresado de los Estados-Unidos sin haber he- 
cho en ellos cosa de provecho, unido con algunos oficiales que ha- 
bian tomado el nombre de tilos iguales, n sorprendió á la junta en la. 
hacienda de Santa Efigenia á principios del año de 1816, y llevó á 
los individuos que la componían presos á Ario. Varios comandan- 



276 HISTORIA DE MÉXICO. 

tes de los pueblos y partidas inmediatas ¿ cuya cabeza estaba D^ 
José María Vargas, indignados de tal procedimiento, reunidos etk 
TJruapan, formaron otra junta compuesta del mismo Vargas, D. 
Remigio Yarza, D. Victor Eosales, que vivamente perseguido en 
las provincias de Zacatecas y S. Luis habia venido á dar á la de 
Michoacan, el P. Torres, D. Manuel Amador, el Lie. Isasaga, y el 
Dr. D. José de S. Martin, canónigo lectoral de Oaxaca, que hizo 
de secretario; el mismo que vimos haberse indultado en Oaxaca 
después de haber sido vicario castrense de Morelos, y que desde 
Puebla donde se le había mandado que residiese, fué á unirse con 
Osorno y de allí pasó á Michoacan. Esta junta se llamó después de 
Jaujilla, por haber fijado su residencia en aquel fuerte, construido 
en la laguna de Zacapu, que se tenia por inexpugnable, estando ro- 
deado de agua y pantanos que impedian acercarse á él á mucha 
distancia. La nueva junta persiguió á Anaya y logró hacerse de 
él, mas estando para ser fusilado, consiguió escaparse de la prisión 
en compañía del oficial encargado de su custodia llamado Tarancon, 
y ambos se dirigieron á Cóporo á buscar la protección de Rayon^ 
que no reconocia á la junta. Esta para obtener que la obe leciese, 
mandó en comisión á Vargas y al Dr. S. Martin, los cuales casual- 
mente llegaron al pueblo de Copullo al mismo tiempo que Anaya y 
Tarancon, que se vieron con esto en nuevo riesgo, pues habiendo 
intentado Vargas prenderlos, mandó hacer fuego á su tropa, que 
no lo obeieció. Anaya puso mano á la espada, pero el P. Carbajal 
que lo acompañaba, piomedió constituyéndose responsable por él, 
lo que cortó la contienda. 

Rayón muy lejos de prestarse á reconocer á la junta, quiso hacer 
valer en medio de toda esta confusión sus antiguos derechos, como 
presidente de la antigua junta de Zitácuaro y ministro de las cua* < 
tro causas del cura Hidalgo, y exigió la obediencia de Bravo que 
se hallaba en Ajuchitlan, y de D. Pablo Galeana, de quien depen- 
dian varios lugares de la costa: (10) habiéndolo resistido ambos, 
marchó á obligarlos D. R. Rayón con algunas fuerzas: varios fueron 
los choques á que esto dio lugar y multiplicadas las intrigas entre 

(10) Bastamante, Cuadro histórico, tomo 3?, fol. 338, ingerta la relación 
que le dio Galeana de todos estos interminables chismes. 



HISTORIA DX MÉXICO. 277 

ios que seguían uno y otro partido y que frecuentemente pasaban jn 

de este á aquel, habiendo obtenido finalmente la ventaja los con- 

■ 

tarios á Bayon. Bravo y Galeana se dedicaron entonces á fortifi- 
*car el campo de Santo Domingo en la sierra de Jaliaca, de donde 
volvieron á Ajuchitlan y Huetamo, llamados por el P. Talavera y 
Yillaseñor,.para resistir de nuevo á las pretensiones en que Rayou 
insistia, el cual frustrado en sus esperanzas, dio otra dirección á su 
. ambición, como más tarde veremos. 

Tan grande conmoción pr^fsentó al Dr. Cos y al P. Návarrete la 
oportunidad de salir de los calabozos de Atijo: el alcaide huyó y 
ellos quedaron en libertad, (11) Aunque el Dr. Cos permaneció to- 
davía por algún tiempo en la revolución adicto á Bayon, no tardó 
en separarse definitivamente de ella solicitando el indulto á media- 
dos del año siguiente, por medio del cura Conejo de Pátzcuaro* El 
coronel Linares, que habia vuelto por aquel tiempo á encargarse del 
mando de la provincia de Michoacan, habia establecido en aquella 
ciudad una junta llamada nde conciliación,'» que como lo indica el 
nombre, tenia por objeto promover el indulto é informar las solid- 

tudes de los que lo pedian: componíanla el mismo cura Conejo, el 

presbítero D. Manuel de la Torre Lloreda, D. Manuel Diego So- 
lórzano y D. Francisco Menocal. El Dr. Co^ puso dos condiciones 
en su solicitud; que no se le hablaría jamas de su conducta pasada» 
y que no volveria á su diócesis. Ambas fueren concedidas y Cos 
se estableció en Pátzcuaro. Pronto se grangeó la benevolencia de 
la población^ por su trato ameno y por su entera dedicación á las 
funciones de su ministerio. El recelo que tenia de ser objeto de 
persecución para el obispo de Guadalajara Buiz de Cabanas, que 
fué el motivo de la segunda de las condiciones de su indulto, no 
fué fundado, pues por el contrario, aquel prelado encargó al cabildo 
de Yalladolid que le franquease por su cuenta cuanto necesitase, 
habiéndolo ya antes provisto el mismo cabildo de dinero y ropa. 
Así continuó el Dr. Cos el resto de su vida, que terminó á fines de 
Noviembre de 1819, á consecuencia de una inflamación de gar- 
gauta. 

(1 1) TneWo á haper uso de los apuntes del P: Yaldovinos, tomados do las 
noticias dadas por el Sr. Conejo. 



/ 
V 



278 HISTORIA DX MÉXICO. 

Yolvamos ahora nuestra atención á los sucesos militares que se* 
fialaron el fin de este año, y muy particularmente á la campaña 
del brigadier D. Fernando Miyares y Mancebo en la provincia de 
Yeracruz, que cambió enteramente el estado de ésta y que por tal 
motivo he dejado para tratarla sin interrupción desde su principio. 

Desahogada la Eápaña de la guerra con Francia, tanto más des- 
tructora cuanto que se hacia en el mismo territorio español, consu- 
miendo el enemigo los recursos que podían emplearse para resistir- 
lo, el gobierno del rey Femando trató de enviar á las posesiones 
de América considerable número de tropas, que abundaban en la 
península, de las que se hablan levantado y organizado durante la 
guerra; pero escaseaban los medios pecuniarios para costear los 
gastos muy considerables que exigian tan largos viajes. Sin em- 
bargo del estado de ruina en que el reino habia quedado, el go« 
biemo español, haciendo esfuerzos extraordinarioSi que al mismo 
tiempo que le hacen mucho honor, prueban los recursos de aquel 
país, logró mandar un ejército de diez mil quinientos hombres (12) 
con la competente artillería, A las órdenes del general D. Pablo 
Morillo á Caracas, y demás provincias que unidas formaban la Be- 
pública de Colombia, varios regimientos al Perú y á N. España, y 
tenia listo pocos años después, otro ejército numeroso destinado á 
Buenos Aires. Para la organización y embarque de estas tropas, se 
autorizó con amplias facultades al general D. Francisco Javier 
Abadía, inspector general de Indias, que fué á residir á Cádiz de 
donde todas las expediciones partieron, para atender de más cerca 
á todos los preparativos necesarios. Estaba resuelto despachar á 
N. España un cuerpo de ocho mil hombres bajo el mando del ma- 
riscal de campo D. Pascual de Liñan, nombrado inspector de las 
tropas de aquel reino; mas entretanto se podia verificar el embar- 
que de tan gran número de soldados, el comercio de Cádiz^ muy in- 
teresado en que sa franquease el tránsito de Yeracruz á México, 
cuya interceptación tenia interrumpido todo el tráfico comercial, 
proveyó de los fondos necesarios para que saliese inmediatamente 
para aquel reino, y con este solo objeto, la expedición de dos mil 

(12) Fueron ezactameDte diez mil cuatrocientoi y setenta y tres hombres^ 
los que salieron de Cádiz con Morillo en los dias Ifi, 17 y 18 de Febrero. 



HISTORIA DB M¿XICO. 279 

hombres que estaba pronta á dar la vela para Panamá á las órde- 
nes del brigadier Mijares. Era éste nativo de Caracas é hijo del 
capitán general de aquella provincia desposeído por Monteverde, 
como en otro lugar hemos visto: (13) joven, lleno de espíritu, acti- 
vo 7 uno de los militares de más capacidad é instrucción que pa- 
saron á N. España durante esta guerra. El ministro universal de 
Indias Lardizábal, al comunicar al gobernador de Veracruz D. Jo- 
sé de Quevedo, en real orden reservada fecha en 1 P de Abril de 
1815, (14) la salida de Mijares para aquel puerto, le dice haberse 
mandado al mismo tiempo^ que del ejército de Morillo pasasen Á 
N. España cuatro mil hombres, lo que no llegó á verificarse, j que 
también estaba dispuesto se trasladasen á este reino los residuos 
de los regimientos de linea de México j Puebla que estaban en la 
Habana, j que como habituados al clima serian muj útiles para 
la conducción de convojes j establecer un camino militar de Ve- 
racruz á Perote, lo que tampoco tuvo efecto por entonces. 

El 18 de Junio ancló en Veracruz la fragata de guerra Sabina^ 
dando convoj á nueve buques mercantes (15) en que venian el re- 
gimiento de infantería de ^Las cuatro órdenes militares, n de dos 
batallones con mil ciento veintitrés plazas, cujo coronel era D. 
Francisco Llamas, j el batallón de Navarra con quinientas noven- 
ta j cinco, á las órdenes del coronel D. José Ruiz. Mijares, que 
se habia adelantado en una goleta, atento á preservar la tropa de 
su mando de Jos efectos del clima, la hizo desembarca r j marchar 
á Jalapa el dia siguiente, dejando los equipajes j tomando para el 
trasporte de los soldados, los caballos de los lanceros j los carros 
de la policía de Veracruz. Con estas precauciones, aunque estu- 
viese tan adelantada la estación enfermiza, logró hacer subir su 
tropa á país sano, sin haber tenido más baja que la de veintisiete 

(13) Véase tom. 3"* de esta obra. Bustamante y otros autores escriben in- 
distintamente Miyares 6 Millares. El mismo se firmaba Mi jares. 

(14) Esta real orden la copia Bustamante, Cuadro histórico, tom. 4?, folio 
162. Todas las noticias que contiene esta parte de su obra, son muy intere- 
santes, y ellas y los partes de Miyares publicados en las gacetas de México^ 
han sido los materiales de que he hecho uso en la relación de esta campaña, 

(15) Gaceta extraordinaria de 30 de Junio, núm. 758, fol. 677, última d& 
la primera parte del tomo &? 



280 HISTORIA DE MÉXICO. 

hombres, nueve de los cuales murieron ahogados de calor. Miyares 
conoció luego por el ligero reconocimiento del país que pudo hacer en 
«u viaje á Jalapa, que el sistema que hasta entonces se había segui- 
do, de hacer marchar de tiempo en tiempo convoyes con fuertes 
escoltas que pasaban con dificultad, sin más resultado que el de 
conducir con no poco riesgo y á mucha costa los cargamentos, no 
podia producir el efecto que se deseaba de asegurar la libre comu- 
nicación entre la capital y el puerto: por lo que propuso al virrey 
un plan que abrazaba los dos caminos de Jalapa y las Villas, es- 
fableciendo almacenes en Perote, cuya fortaleza debia servir como 
de centro de las reparaciones, para lo cual era necesario hacer en 
ella considerables operaciones, debiéndose poner en estado de ope- 
rar activamente los realistas de Jalacingo, Tlapacoyan y Zacapoax- 
tla, á quienes pasó revista, y formar un camino militar de Perote 
á Veracruz construyendo fortines en los sitios oportunos, que 
sirviesen de punto de apoyo á las escoltas de los convoyes, que 
con esto serian poco numerosas, impidiendo por este medio que 
los insurgentes se atrincherasen en los pasos difíciles, que era me- 
nester tomar á viva fuerza al paso de cada convoy. El virrey no 
solo aprobó este plan, que era el mismo que él habia concebido, y 
estaba contenido en cinco cuadernos de documentos que remitió á 
Miyares, sino que en cumplimiento de lus órdenes que habia reci- 
bido del inspector general de Indias, Abadía, lo autorizó con las 
más amplias facultades, (16) poniendo bajo su mando una demar- 
cación militar segregada de la comandancia del ejército del Sur y 
eompuesta de los distritos de Jalapa, Córdoba y Orizaba, con el 
del gobierno de Perote, con el nombre de »• Comandancia general 
de las Villas, II concediéndole la autoridad y facultades que la Or- 
denanza asigna á los comandantes generales de provincia, y ade- 
más la de disponer de los caudales y rendimientos de las rentas 
reales para el pago de las tropas y empleados. 

Autorizado de esta manera Miyares, dio principio á sus opera- 
ciones volviéndola Veracruz á recojer los equipajes que habia de- 
Jado en aquella plaza; y para hacerse de las acémilas que necesit a 

(16) Gaceta de 5 de Agosto, tom. 6?, segunda parte, oúm. 774, fol. 823. 



HISTORIA DE MÉXICO, 281 



^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^"S^^^^^^^^^^^^a^^^i^^^^^^^v^^^^^^^^^^^^^^ 



ba, publicó que daría convoy quedando á su disposición la tercera 
parte de las muías con que cada arriero se presentase. A las exce • 
lentes tropas que lo habian acompañado de España, agregó tres<. 
cientos cincuenta hombres de la columna de granaderos y la com- 
pañía de marina con .dos piezas: de le caballería hacia muy poco 
uso, considerándola de corta ó ninguna utilidad en la clase de te* 
rreno en que tenia que operar. Nada pudo resistir á estas fuerzas 
y á las hábiles maniobras del comandante, auxiliadas por la expe- 
riencia y conocimientos del país del, capitán Don Manuel Bincon. 
Los insurgentes mandados por Victoria habian fortificado extraer* 
dinariamente el Puente del Rey, desde que tuvieron uoticia del 
próximo paso del convoy: defendíanlo cinco parapetos construidos 
en diversas posiciones que se sostenian unos á otros, y el paso es- 
taba estorbado por ramazón de espinos de la clase llamada corne- 
zuelo, que lo hacían impenetrable. Miyares salió de Jalapa el 20 de 
Julio, llevando en ruedas una balsa para el paso de los ríos, y aun- 
que no pudo hacer uso de ella en aquel punto por la rapidez de la 
corriente, aprovechó los juegos de ruedas en que era conducida, para 
construir sobre ellos dos manteletes á prueba de fusil, para que cu- 
biertos con ellos, pudiesen sus soldados llegar con seguridad hasta 
las inmediaciones de los parapetos de los contrarios. (17) Con este 
auxilio dispuso el ataque el 24: después de una hora de fuego se 
hizo dueño del puente, y dejando en él de guarnición un batallón del 
regimiento de Ordenes, continuó con el convoy: efectuó en la balsa 
el paso del rio de San Juan, y con frecuentes escaramuzas en todo 
el viaje con la caballería de Victoria, llegó á Veracruz el 29 de Ju- 
lio: volvió á salir al 2 de Agosto y el 9 del mismo entró en Jalapa 
de regreso. A diferencia de lo que los demás jefes hacían, no sólo 
no fusiló á ningún prisionero, sino que habiendo sorprendido á la 
gente de una ranchería en la barranca de Cantarranas, cerca de Pa- 
so de Ovejas, la dejó tranquila, «no encontrando, dice, motivo para 
molestarla, quitándole solo un machete que se encontró en la casa, 

(17) El pormenor de todas las operaciones de Miyares es de mucho inte- 
rés, pero no entra en el plan de esta obra tratar de estas materias, y el lector 
podrá verlo en su parte al virrey de 13 de Agosto en Jalapa, publicado en la 
gaceta de 9 de Setiembre, número 789, fol. 951. 

TOMO IV.— 36 



284 HISTORU DE México. 

de aquel punto con el congreso mexicano, y no obstante la pro- 
<^iama del presidente de los Estados Unidos, Maddison, de 1* de 
Setiembre de este año, prohibiendo hacer en aquella república alis- 
tamientos de gente y compras de buques y armas, (22) habia reu- 
nido alguna cantidad de éstas, con las cuales, cuatro cañones y con- 
siderable provisión de municiones, aportó el 6 de Octubre á Boqui- 
lla de Piedras, portezuelo que estaba en poder de Victoria, quien 
<:on tal auxilio fortificó más que nunca el Puente del Rey. Miya- 
res tuvo por tanto necesidad de emprender un nuevo y más formal 
ataque sobre aquel punto, y para hacerlo con más seguridad, pues 
nunca quena aventurar nada en sus operaciones, hizo que se le in- ' 
corporase en Jalapa el batallón de Navarra, que habia dejado en 
Orizava á cargo de su coronel Don José Ruiz. Reunidas todas sus 
fuerzas y agregado á ellas el escuadrón de Fieles del Potosí que 
mandaba el teniente coronel Don Pedro Zarzosa, se puso en mar- 
cha para el Puente con el correspondiente tren de caballería. 

Sus operaciones comenzaron el 1^ de Diciembre, (23) abriendo 
caminos por entre los bosques para aposesionarse de la altura que 
-domina la izquierda del puente, y de un punto donde establecer la 
lancha que conducía consigo para verificar el paso del rio: logrados 
estos intentos el día 2, no sin viva resistencia de los contrarios que 
«e presentaron en toda la ribera derecha, quedó el día 3 situado 
en esta el batallón de Navarra con toda la caballería, estando dis- 
puesto el primer batallón de n Ordenes militares n para pasar tam- 
bién el rio, luego que llegase al campo el coronel Márquez Dona- 
lio, que venia de Perote con la división de su mando. 

Habia tenido este jefe un reencuentro bastante empeñado con 
los insurgentes capitaneados por Vicente Gómez, en las inmedia- 
ciones de S. Salvador el Verde. Hallábase en S. Martin Texmelú- 
can escoltando un convoy de dinero que conducía á Jalapa, cuan- 

(22) Se puhlico en la gaceta de 2 de Enero de 1816, núm. 843, foL 3, de 
^onde lo copió Bustamante, Cuadro histórico, tomo 4*, fol. 209. 

(23) El diario de ellas se insertó en la gaceta de 25 de Enero de 1816, nú- 
mero 853, fol. 81. Pe aquí lo sacó Bustamante, alterándolo y sustituyéndola 
palabra "americanos," en donde Miyares habia puesto "rebeldes," y haciendo 
á este jefe llamar "tropas eepañolasn á las que él mandaba, lo que puesto en 
boca de Miyares forma un extraño lenguaje. 



HISTORIA DR MÉXICO. 285 

do se le dio aviso de que varias partidas de Zacatlan y etros pun- 
tos, ocupaban las alturas cercanas á S. Salvador, con lo que salió á 
atacarlas el 27 de Octubre con quinientos infantes y ochenta caba- 
llos, y habiéndolas desalojado de la hacienda de Contla, las fué si- 
guiendo de una en otra posición, hasta un picacho distante una le- 
gua :le la primera, en cuyo ataque no creyó prudente empeñarse 
por estar fatigada la tropa y próximo á anochecer. Al volver á S^ 
Martin, fué atacada su retaguardia cerca del pueblo de S. Grego- 
rio por una partida que lo había seguido y que fué fácilmente re- 
chazada. (24) Continuando su marcha después de esta acción, lle- 
gó con el convoy á Perote: lo dejó depositado en aquella fortaleza 
y marchó con toda su división, compuesta de unos setecientos hom- 
bres, á auxiliar á Miyares en el ataque del Puente del Rey. 

La defensa principal de éste consistía en una altura situada^ ea 
la ribera derecha del río, dominando el puente y el camino que por 
él pasa: esta altura inaccesible por sus tres frentes, estaba defen- 
dida por varios parapetos, »ique aunque bárbaramente construidos^ 
dicG Miyares, (25) eran fuertes y no dejaban do guardar entre sí 
algún orden, n Miyares para atacar con buen éxito esta fuerte po- 
sición por uno de sus costados y por su retaguardia, se vio obliga- 
do á abrir caminos laterales por entre la maleza, teniendo estable- 
cida una batería de cuatro cañones sobre la altura de la ribera iz 
quierda del rio, la que desde el amanecer del día 3 rompió sua 
fuegos sobre el enemigo; una parte de sus fuerzas había pasado, 
como acabamos de decir, á la ribera derecha. En tal estado de co* 
sas, llegó Márquez Donallo á las dos de la tarde del mismo día 3,. 
y quedó cubriendo el campo, relevando al primer batallón de Or- 
denes, que conforme se le había mandado, se dirigió a la barca. 

(24) El parte que dio Márquez Donallo de esta acción, en 31 de Octubre, 
muy exagerado, no se publicó en la gaceta, sino solo un extracto ea la de 25 
de Noviembre, núm. 826, fol. 1275. En oficio de 20 del mismo. Octubre que 
inserta Bustamante, Cuadro histórico, tomo 4?, fol. 213, el mismo Márquez^ 
dando las gracias al virrey por haber mandado dar uniforme nuevo á la com- 
pañía de granaderos de su batallón de Lobera, *Me hace presente el digno re- 
conocimiento y eterna gratitud en qne él mismo por sí, y á nombre do su re 
gimiento, le viven y vivirán petfificados, 

(25) En su parte de 9 de Diciembre inserto en la gaceta de 30 del mism<\ 
núm. 842, ful 1417. 



286 HISTORIA DK MÉXICO. 



para pasar á la ribera derecha. Miyares se propuso entonces ha- 
cer un reconocimiento, marchando por el camino de Chipila en la 
«ibera derecha, con el batallón de Navarra y toda la caballería, 
para cortar á los sitiados el agua que recibían por la cañada del 
Oopal, y para verificarlo mejor, previno á Márquez que con una 
corta fuerza llamase la atención del enemigo por el puente: era 
Márquez un militar de mucho valor y de suma actividad aunque 
de escasa inteligencia, y ya fuese porque no comprendió la orden 
tjue le dio Miyares, como éste dice en su parte lA virrey para dis- 
culparlo, ó que quiso ganar él solo la gloria de la toma del puente, 
muy lejos de sujetarse á las prevenciones que por Miyares se le 
hicieron, intentó temerariamente un ataque en forma con su tropa 
cansada por el camino y el calor, y se empeñó de tal manera, que 
á pesar de las reiteradas órdenes de Miyares para hacer cesar el 
combate, no las obedeció, hasta que el mismo Miyares volvió al 
campo é hizo retirar la tropa á las nueve y media de la noche, ha- 
biendo sufrido considerable pérdida. Márquez hubiera debido ser 
juzgado por un consejo de guerra, como hubiera debido serlo tam- 
bién Llano por su inconsiderado ataque del fuerte de Cóporo, pe- 
ro la escasez de jefes hacía disimular todas estas faltas, y todo se 
disculpaba con tal que combatiesen con decisión. Miyares refirió 
en su diario el suceso, encubriendo en cuanto le fué posible la falta 
de Márquez, (26) y éste lo desfiguró enteramente en su parte al co- 
mandante general del ejército del Sur Moreno Daoiz, (27) de ma- 
nera que el virrey mandó se le diesen las gracias en la orden 
del dia. 

Miyares situó el batallón de Navarra en la avenida de Chipila, y 
¿1 mismo con el de Ordenes comenzó á abrir la trinchera, siendo 
muy poco molestado por los fuegos de los insurgentes, que no acos- 
tumbrados á ver este género de trabajos, no conocian su importan- 
cia, y habiendo adelantado igualmente los que se ejecutaban por 
el lado que ocupaba el batallón de Navarra, el comandante de éste 
hizo seña con la corneta, por cuyo medio se habia establecido una 
correspondencia telegráfica, para que cesasen los fuegos de Miya- 

(26) Gaceta de 25 de Enero de 1816, núm. 863, fol. 93. 

(27) ídem de 30 de Enero, núm. 855, fol, 101. 



HISTORIA DE MÉXICO. 287 

res, que podrían hacerle daño: hallábase éste en el puente dirigien- 
do las operaciones de la zapa, cuando á las ocho y media de la no- 
che del 8 de Diciembre, poco después de haberse oido correr la voz 
en el fuerte por palabra y por campana, se percibieron las alegres 
aclamaciones de: n¡Viva el rey; viva el general; viva Navarraln que 
indicaban que este cuerpo se habia posesionado del fuerte, habien- 
do sido abandonado por los insurgentes. Estos, que durante el si- 
tio estuvieron bajo el mando de un cirujano llamado Lazcano, se 
retiraron dejando nueve piezas de artillería, una de ellas de calibre 
de á 18, y cantidad considerable de víveres y municiones. Miyares 
los mando perseguir por Márquez Donallo con su división y toda 
la caballería á las órdenes de Zarzosa, hasta la barranca de Aca- 
sónica, desde donde hubo de retirarse Márquez sin intentar el pa- 
so, por .presentarse en el lado opuesto un cuerpo considerable de 
caballería é infantería dispuesto á defenderlo. (28) La noticia de 
la toma del Puente del Rey, llegó á México el dia en que Morelos 
fué fusilado, y sirvió, como hemos dicho, para hacer olvidarla im- 
presión funesta que este suceso habia producido. 

Hizo forijiar Miyares en el Puente, con los cestones que habían 
servido para lo&s trabajos del ataque, en la altura de la izquierda del 
rio, un fuerte, al que dio el nombre de irrey Fernando VII, n y en las 
trincheras que los insurgentes ocupaban en la de la derecha, constru 
yó la atalaya que llamó nde la Concepcion,ii por^recuerdo del dia 
en que se apoderó de aquella posición. Dispuso que desde alli re« 
gresase á Jalapa el segundo batallón de Ordenes, conduciendo to- 
dos los heridos, habiendo pedido á Márquez Donallo los de su di- 
visión, para atenderlos con igual esmero que á los de la suya pro- 
pia, y mandó acopiar en el plan del rio los efectos necesarios para 
construir en aquel punto el fortín que se llamó de n Ordenes milita- 
res, n con lo que quedó formndo el camino militar de Jalapa al 
Puente del Eey. En todas estas operaciones y muy especialmente 
en los trabajos del ataque del fuerte, fueron de grande utilidad los 




Clon 

ce 

á terminar bus miserables vidas." 



288 HISTORIA DE MKXICO 



conocimientos de los dos hermanos D. Manuel y D. José Rincón, 
á quienes por la recomendación de Miyares, dio el virrey en esta 
ocasión el grado de tenientes coroneles do milicias provinciales, 
Márquez Donallo salió con su división para regresar á Perote el 
11 de Diciembre, y Miyares emprendió su marcha el 13 con el pri- 
mer batallón de Ordenes, el de Navarra, toda la caballoría y 4 pie- 
zas, para apoderarse del fuerte de la Antigua, defendido por el 
chino Claudio; pero habiendo hecho marchar al ataque la compa- 
ñía de Cazadores de Navarra, lo encontró abandonado, y parecién- 
dole do mejor construcción que las otras obras de fortificación de los 
insurgentes que haWa visto, resolvió conservarlo y mejorarlo, para 
lo cual á su regreso de Veracruz, en. donde entró el 14 de Diciem- 
bre, trajo los útiles necesarios, quedando con esto concluida la lí- 
nea de puntos forti^cados hasta aquella plaza, que aunque todavia 
con las interrupciones que causaban- las partidas que vagaban en 
aquellas inmediaciones, y que algunas veces se avanzai'on hasta á 
atacar á Jalapa y saquear sus suburbios, sirvió para asegurar el 
camino, hacer frecuentes los convoyes, y con esto animar el co Her- 
cio con la capital y provincias. 

Regresó Miyares á Jalapa con su división el 22 de Diciembre y 
volvió inmediatamente á salir para Veracruz, habiéndosele dado el 
mando de aquella plaza del que habia tomado posesión el 15, en- 
tre tanto pasaba á ejercerlo el mariscal de campo D. José Dávila, 
que estaba desempeñando las funciones de sub-inspector, en las quo 
debia sucederle D. Pascual de Liñan, nombrado por el rey para 
este empleo. Miyares encontró en un estado deplorable el castillo 
de San Juan de Ulúa, principal defensa de aquel puerto: todo el 
cureñaje estaba inutilizado, por no haberse tenido cuidado de em- 
brearlo, y los bastiones de la fortaleza, batidos por la mar, caian en 
ruinas por falta de reparaciones, por lo que emprendió hacerlas y 
ponerlo todo en buen estado; pero ascendiendo á cuatrocientos mil 
pesos el presupuesto de gastos que formó, no se hizo por entonces 
más que lo muy indispensable, porque tampoco corría riesgo al- 
guno aquel punto, en el género de guerra que se hacia. 

En el tiempo que conservó el mando de aquella plaza y provin- 
cia, dispuso frecuentes excursiones de los batallones de Ordenes y 



HISTORIA DK KÉXICO 28 9 



-^^T^" ^^ m "^ m *--^ ^^^— ^í*- W^ J~ i ^ ~ i _j 1 



Navarra, al mando de sus jefes Llamas y Ruiz, por los caminos de 
Jalapa y las Villas, en una de las cuales estuvieron muv en riesgo 
de perecer Llamas y el capitán Don Manuel Rincón, por el arrojo 
de un insurgente que se echó sobre ellos y hubiera conseguido ma- 
tarlos, si no lo hubiese prevenido un dragón que le dio muerte. (29) 
Miyares, fatigado por la enfermedad de pecho que contrajo á re- 
sultas de la caida que sufrió en las inmediaciones de San Andrés^ 
y más que todo disgustado por la rivalidad que notaba en el mismo 
virrey y en otros jefes, nucida acaso de la superioridad de los cono- 
cimientos de aquel y á que puede ser que contribuyese la circuns- 
tancia de ser nacido en América, se volvió á España en Abril de 
1816 y murió a poco tiempo, habiéndose desgraciado así uno de Io8 
militares más inteligentes y bizarros que en esta época pasaron dt 
España á América. 

Por el mismo tiempo que se verificó la llegada de Miyares á Ve- 
racruz, habia dispuesto el virrey un movimiento combinado para 
apoderarse de Misantla y de Boquilla de Piedras en la costa de 
Barlovento, quitando de este modo á los insurgentes la comunica- 
ción por mar con los piratas de las Antillas y con los Estados-Uni- 
dos. Encargóse la operación á Don Carlos María Llórente, á quien 
se habia conferido el mando accidental de la segunda división do 
milicias de la Costa del Norte, y debian concurrir á ella las tropas 
de su mando, doscientos realistas de las compañías de la demarca- 
ción de Perote, y ciento veinte soldados de línea enviados de Jala- 
pa por el brigadier Castillo Bnstamante, habiendo de hallarse todas 
estas fuerzas sobre Misantla el 5 de Julio. (3(») Las tropas de Tam- 
pico y su demarcacivu debian avanzar para cubrir los puntos que 
Llórente dejaba desguarnecidos, y las fuerzas marítimas de aquel 
puerto, compuestas de dos lanchas cañoneras y algunas piraguas, 
habían de hacer un ataque á Boquilla do Piedras, á las que se jun- 
taron el bergantín Saeta y goleta Cantabria, ambos de guerra, A las 

(29) Véanse lea partes relativos á estos sucesos en los folios 191, 377, y 605 
del tomo 7* de la gaceta, que comprende los seis primeros meses del año de 

1816. 

(30) Véase el parte de Llórente en la gaceta de 15 de Agosto rúm 77S, fo- 
lio B55 y en la siguiente, en la que también se insertó la coiroppond ncia da 
Castillo Bustamante con el mitemo virrey, lelativa á etiía expedición. 

TOMO ir. — 37 



290 HISTORIA DS MÍXICO. 

Órdenes del teniente de navio Don Francisco Múrias, salidos de 
Veracruz en persecución de los piratas que infestaban aquellas cos- 
tas. En Ñau ti a se reunieron el dia 2 Llórente y los realistas de la 
Sierra de Perote, mandados por el capitán Don Juan de Arteaga, 
haciendo una fuerza de cuatrocientos doce hombres de todas armas: 
siguieron el 3 la costa llevando á la vista la escuadrilla y se apode- 
raron sin oposición de la barra de Palmas, pero no habiendo podi- 
do vadear la laguna Salada y escaseando el viento á los buques pa- 
ra acercarse á la costa, nada se pudo intentar sobre Boquilla de 
Piedras, y Llórente tuvo que abandonar la empresa y marchar á 
Misantla, por no dejar comprometida á la gente de Jalapa que de- 
bí i hallarse sobre aquel punto el dia 5. La marcha fué penosa en 
la ebtacion de lluvias y ofreció no poca dificultad apoderarse del 
pueblo, defendido por varios parapetos colocados á distancia unos 
de otros y por una fuerte palizada, que habia habido tiempo para 
construir, pues hacia cuatro años que no se habían presentado en 
aquel distrito las tropas reales, y entre los insurgentes habia cerca 
de trescientos milicianos de la misma división de la costa que Lló- 
rente mandaba, que estaban instruidos en el manejo de las ar- 
mas. 

Aunque la tropa de Jalapa no llegó en el ¡dia citado, Llórente 
estaba demasiado adelante en su empreja para no procurar darle 
término por sí solo, por lo que se decidió á atacar al pueblo, del que 
se apoderó al anochecer del dia 5 y se fortificó en la iglesia, único 
lugar á propósito para alojar su tropa, pues las casas esparcidas sin 
orden entre la espesa arboleda de frutales, no presentaban seguri- 
dad^ y además los vecinos al huir, no hablan dejado en ellas cosa 
alguna. Aprovechando las ventajas de esta localidad, los insur- 
gentes sitiaron á Llórente en la iglesia el dia siguiente, causándo- 
le bastante mal trepados en los árboles cuyo follaje los cubría para 
hacer dafio sin recibirlo. Llórente para poderse sostener y procu- 
rarse la agua que necesitaba por la que era menester ir hasta el rio, 
emprendió descuajo r el terreno, haciendo una tala en los árboles 
frutales que formaban la espesura de que estaba rodeado, y que- 
mando al mismo tiempo las habitaciones; pero viendo que no lle- 
gaban las tropas de Jalapa, que sus municiones se consumían, y que 



HISTORIA DS MÉXICO. 291 

los insurgentes cada vez en mayor número no solo rodeaban sa po* 
sicion, sino que iban formando en el círculo de ella parapetos y cer«^ 
cas de piedra; resolvió abandonar el punto y regresar ¿ Nautla^ co* 
mo lo verificó el dia 11 teniendo que combatir en casi todo el ca* 
mino. Las tropas de Jalapa, mandadas por el teniente coronel Lu* 
na^ uno de los oficiales de MíyareSi aunque llegaron el dia 3 á Chi* 
concuacO; no pudieron pasar adelante por lo intransitable del ca« 
mino, desde donde se volvieron á Naolinco, y creyendo innecesario 
su auxilio regresaron á Jalapa. La escuadrilla á las órdenes de Mú-» 
rías, causó algún daño en las inmediaciones de Boquilla de Piedras 
volvió á Yeracruz, no habiéndose sacado más fruto de esta expedi- 
ción que quemar á Misantla, perdiendo dos oficiales y no pocos sol- 
dados, dejando á los insurgentes dueños de aquella parte de la eos» 
ta. Por ella se estableció un tráfico bastante activo con N. Or* 
leans, introduciéndose algunos efectos que llegaban hasta Tehua* 
can. 

Por las disposiciones del virrey para acumular sobre Morolos to- 
das l^s tropas de que podia disponer, las que mandaba Monduy en 
los Llanos de Apam fueron, como antes hemos (Jicho, á Chalco, y 
habiendo tenido que marchar también la mayor parte de las que 
allí habían quedado á las órdenes del mayor del batallón primero 
Americano D. Juan Eáfols, (e) para auxiliar á Ordoflez en Jilote* 
pee que se temia fuese atacado por D. E. Rayón, solo se habia de- 
jado en Apam una guarnición de ciento cuarenta hombres dQ Za- 
mora y Nueva España, bajo el mando del teniente del primero de 
estos cuerpos, D. Segundo Fernandez de Gamboa. (31) Osorno 
quiso aprovechar esta ocasión para hacerse dueño de aquel pueblo, 
y al efecto formó una reunión numerosa de todas sus partidas y las 
de Inclan, Serrano y Espinosa^ llevando la artillería que habia fun* 
dido en Zacatlan D. Joaquin Arellano. y el 27 de Noviembre se 
presentó delante del lagar, introduciéndose fácilmente en el inte- 
rior de él por no estar acabado de obrir el foso, y continuó repi- 

(31) Todos estos sucesos de los Llanos de Apam están referidos en las ga- 
cetas de 14 y 16 de Diciembre al fin del tomo 6"*, y en el Cuadro histórico de 
Bustamante, tomo 2°, folio 262, que termina con ellos la carta quinta, hacien- 
do juiciosas reflexiones sobre el sistema de guerra de Osorno y su gente. 



292 HISTORIA DK MÉXICO. 






tiendo vivos ataques hasta el 4 de Diciembre, sin lograr apoderur* 
se de ninguno de los puntos fortificados, que fueron valientemente' 
defendidos por la guarnición auxiliada por el vecindario; pero cau- 
só grandes estragos en los edificios, pues penetrando de unos en 
otros, fueron incendiados casi todos, y además padeció mucho la 
tropa y vecinos por la escasez de agua y leña, cuya entrada habian 
impedido los insurgentes. £1 virrey luego que recibió aviso del pe- 
ligro en que se hallaba la guarnición de Apam, reducida á la igle- 
sia y á algunos puntos inmediatos, mandó que Eáfols con su sec- 
ción volviese á marchas forzadas á socorrerla: pero las noticias que 
éste tuvo en San Juan Teotihuacan y que comunicó al virrey, le 
hicieron creer que Osorno habia ocupado el pueblo pereciendo 6 
teniendo que rendirse la guarnición, por lo que dispuso que Con- 
cha, dejando la guarda de Morelos á Bracho, marchase el 5 d^ Di- 
ciembre con toda su división y dos piezas de artillería, á reparar, 
si era posible, el daño recibido. Ráfols, sin embargo de tales infor- 
mes, continuó su marcha á Apam, y cerca de la hacienda de Oco- 
tepec, se encontró (5 de Diciembre) con todas las fuerzas de Osor- 
no, quien lo atacó con intrepidez; pero el fuego de los granaderos 
del primero Americano que quedaron ocultos tras de una zanja cu- 
bierta de magueyes, y una carga de los dragones de San Luis man- 
dados por D. Anastasio Bustamante, cuyo valor es motivo de elo- 
gio en los partes de todos los comandantes bajo cuyas órdenes sir- 
vió, le obligaron á retirarse sufriendo mucha pérdida en el cuerpo 
escogido que habia formado de trescientos ginetes bien armados y 
uniformados, montados todos en caballos tordillos, que tenían el 
nombre de los nCampeones de Morelos. n Con el fin de impedir la 
reunión de Concha con Ráfols, Espinosa intentó estorbar al prime- 
ro el paso en el difícil punto de Tortolitas, (6 de Diciembre) en el 
que se 'irabó un combate reñido, y si bien Espinosa tuvo que reti- 
rarse, no fué sin causar considerable pérdida á Concha, contándo- 
se entre los muertos que hubo en su división, el teniente de artille- 
ría volante D. Cayetano Nabeira, (e) que era tenido por oficial de 
mérito. Concha venciendo este obstáculo verificó su reunión con 
Ráfols (7 de Diciembre) que habia salido de Apam en su auxilio, 
y ambas divisiones unidas se dirigieron á Almoloya, para expedí- 



HISTORIA DE MÉXICO. 203 

tar los conductos del agua que surten á aquella población, obstrui- 
dos por los insurgenteSi y en busca de Osomo que se había mante*- 
nido á la vista en las inmediaciones de Ocotepec; pero se retiró al 
aproximarse los realistas. Concha, dejando bastante guarnición en 
Apam, volvió á México en donde entró el dia 14, y Monduy se res- 
tituyó á los Llanos, no siendo ya necesaria su división en los pun* 
tos que fué á cubrir. 

Entre los hechos mas notables de este ataque de Apam por Osor» 
no, se refieren dos en el parte del comandante Gamboa al virrey» 
que hacen conocer todo el furor de las guerras civiles; Gamboa re- 
comienda al húsar de aquel pueblo José Jiménez, que dirigió sus 
tiros contra un hermano suyo que estaba entre los insurgentes, y á 
José Licona, soldado del mismo cuerpo, que viendo entre aquellos 
á su hijo, lo llenó de maldiciones y lo desafió, lo que dio motivo á 
que el hijo, cubierto con unos paredones, estuviese haciendo fuego 
contra su padre. Concha, que habla venido á ser el hombre de con- 
fianza del virrey, ftié nombrado á consecuencia de estos sucesos, 
comandante general de los Llanos, y el dia siguiente á la ejecución 
de Morelos en San Cristóbal Ecatepec, marchó con su división á 
deserripefiar esta comisión, en la que habian probado con tan mal 
éxito sus fuerzas y reputación militar, todos los que le habian pre- 
cedido. 

Para estrechar á Terán en la fuerte posición de Tehuacan, dis- 
puso el virrey que Barradas con su división, combinando su mar- 
cha con La Madrid, comandante de Izúcar, atacase el punto de 
Tepejí de la Seda. Terán conociendo que éste no podría resistir 
previno el golpe saliendo con una fuerza de quinientos hombres en 
busca de Barradas, quo se encerró en la hacienda del Eosario, á 
veinticinco leguas de Tehuacan, colocando un cañón á la puerta: 
una descarga á metralla de éste á quema-ropa, voló al capitán D. 
Francisco Arévalo que mandaba la infantería de Terán que avan- 
zó sobre el enemigo, la queietrocedió en desorden, vista la muerte 
de su jefe: la dura reprensión de Terán que echó en cara á los sol- 
dados II que solo sabi^gi hacer revoluciones en Tehuacan, n y la ac- 
tividad y presencia de ánimo del teniente coronel D. Evaristo 
Fiallo, que aunque iba en clase de voluntario, se encargó entonces 



' I 



294 HISTORIA DE MÉXICO. 



" i_i~i_j~i_i~>_i~i _in _ii~ _i^_j*"lj — i^í^ _ ^ ,i''^ii_f~Li — iLj~ii_ 



del mando; hicieron que se reorganizase la columna para Tolver al 
ataque: Barradas emprendió su retirada á Puebla, sin intentar reu- 
nirse con La Madrid, habiendo perdido según su parte al virrey, 
en las cargas que le dio la caballería de Terán, el capitán D. Ma* 
nuel Escalante, el alférez D. José Antonio Cardona, nueve solda- 
dos muertos y diez heridos. (32) 

Durante la ausencia de Teran en esta expedición, quedaron man- 
dando en Tehuacan los otros dos individuos de la comisión ejecu- 
tiva, que lo hablan sido del gobierno. Alas y Cumplido^ y estaban 
ya en libertad los diputados del congreso, sin haber en la ciudad 
otra tropa que la que había formado la escolta del mismo congreso. 
Sin embargo, ni estos ni sus adictos intentaron su reposición, lo 
que prueba que ellos mismos veian que no tenian partido alguna 
que los sostuviese, ni allí ni en las otras provincias. £1 riesgo de 
una reacción parecia tan inminente, habiendo trascurrido pocos dias 
desde que la revolución se efectuó, y llevando consigo Terán la 
tropa que la habia hecho, que el canónigo Yelasco, muy temeroso 
del resultado que con respecto á él pudiera tener un retroceso, por 
haber sido uno de los más activos promovedores de la disolución 
del congreso, tomó el mayor empeño en acompañar á Terán: desde 
que se indultó en Oaxaca, perdió Yelasco el grado de brigadier 6 
mariscal de campo que tenia, el que no se le volvió á dar, aunqueotra 
vez se presentó en las banderas de la insurrección: estaba por tanto 
sin empleo, y habiendo rehusado Terán llevarlo en clase de volun- 
tario, ocurrió al extraño expediente de sentar plaza de di'agon en 
la caballería que iba á salir Teran á la primera jornada, en la ha- 
cienda de Cipiapa, dio la orden siguiente: "El dragón doctor Fran- 
cisco Lorenzo de Velasco, pasará de ordenanza perpetuo al lado del 
comandante de la división, tt Con esto dejó de ser soldado y siguió 
en compañía de Teran. Este consideró la ventaja obtenida sobre 

(32) Este parte no se publico en la gaceta. Calleja, qne se burlaba á vecea 
da los partes pomposos y exagerados de los comandantes, encontrándolo inin- 
teligible lo devolvió, previniendo que ^*se comentase y se le dirigiese con in« 
forme del estado mayor de Puebla, n el cual se redujo á decir, que Barra- 
das no habia sabido sacar partido de su triunfo, y que se habia retirado por sa- 
ber qne iban á cargar sobre él mayores fuerzas. He seguido con respecto i so- 
tos sucesos, lo que dice Teran en su segunda manifestación; fol. 44^ y Buita* 
xnante. Cuadro histórico, tomo 3?, foK 335. 



HISTOKIA DE MÉXICO. 295 

Barradas, como un suceso glorioso que daba lustre al nuevo gobier- 
no, y la tranquilidad de que disfrutó Tehuacan, como una sanción 
de la revolución que se acababa de hacer: á su regreso á aquella 
ciudad confirió el mando deí batallón de Hidalgo á Fiallo, aunque 
siempre se habia manifestado su contrario, é hizo celebrar solemne 
sufragio de honras por Arévalo, en que predicó la oración fúnebre 
el dragón doctor Velasco. (83) 

No fué solo la pérdida de Morelos la que los insurgentes sufrie* / 
ron en Diciembre de este año; tuvieron también que lamentar la 
de D. Francisco Eayon. Tenía éste bajo su mando el distrito de 
Tlalpujahna, y habiendo sido sorprendido por Aguirre en Diciem- 
bre del aflo anterior, cuando Llano estaba sobre Cóporo, el P. D. 
Joan Antonio Romero, vicario del mismo Tlalpujahua, y une (te Fos^ 
encargados de propagar la guerra por aquel rumbo, que fué fusilado 
cerca de la ermita de Ntra. Sra. del Carmen de aquel Mineral, á 
cuyos habitantes se impuso además una fuerte contribución, D. F. 
Rayón publicó con este y otros motivos una proclama, que comear 
zaba y acababa con estas palabras: uVenganza, sangre y destruc- 
ción contra el enemigo, n (34) en la que refiriendo la conducta san- 
guinaria de los realistas, invita á los soldados americanos á sepa- 
rarse de sus banderas y á alistarse bajo las de la insurrección, de- 
clarando guerra á muerte á los que no lo hiciesen. Hallándose aho- 
ra en Tlalpujahua é informado de ello Aguirre, (35) dispuso sorpren- 
derlo saliendo do Ixtlahuaca el 30 de Noviembre á las diez de la 
noche, con cientc> ochenta dragones de los rogimieutos de Espafla, 
México y Fieles del Potosí, y aunque mediase la distancia de quin- 
ce leguas, al amanecer del 1.® de Diciembre, tenía ya tomados los 

(33) Tanto Rosains como Buetamante, hablan muy desventajoBamente de 
Arévalo, llamándolo el primero, '^el lego,ti porqae dice haberlo eido en un con- 
vento. Teran, por el contrario, lo recomienda como un oficial valiente, y lo 
confirma su honrosa muerte. Con motivo de las honras que por él hizo cele- 
brar Teran, se queja Bustamonte de que este no mandase decir ni un respon- 
so por Morelos, no obstante las instancias del mismo Bustamante, y de que 
diese un baile por la llegada del congreso á Tehuacan, cuando aquel acababa 
de ser hecho prisionero, de donde concluye, que la prisión y muerte de More- * 
los, más bien fué motivo de satisfacción que de sentimiento para Teran. 

(34) Bustamante la copia en el Cuadro histórico, tom. 3*, folio 200. 

(35) Véase el parte de Aguirre y la contestación del virrey, gaceta de 7 de 
Diciembre, número 83], folio 1316. 



296 HISTORIA DE MÉXICO. 

caminos que salón de Tlapujahua en diversas direcciones. Bayon 
con cien hombres intentó forzar el paso por el del Mineral del Oro, 
que estaba custodiado por el teniente D. Tomas Suero con sesenta 
y cinco Fieles, pero quedó prisionero con muchos de ios suyos y 
fué pasado por las armas en Ixtlahuaca. Sus hermanos dirigieron 
desde Cóporo por medio de Aguirre dos pliegos, el uno al virrey y 
el otro al arzobispo, no proponiendo ningunas condiciones admisi- 
bles para salvar la vida de C Francisco, sino reclamando con pala- 
bras duras los derechos de guerra, lo que en vez de ser útil al pri- 
sionero abrevió su muerte, que el virrey aprobó con tanto mas motivo 
cuanto que en aquellos mismos dias le dio Aguirre parte de haber sido 
fusilados por los insurgentes el comandante de Tepeji del Rio, Co- 
rral, con los oficiales que fueron cogidos con él, y diez y siete sol- 
dados, según otra vez hemos dicho. 

Encontrando en todas partes y en todas las acciones importantes 
& los Fíeles del Potosí, será bien decir cuál era la distribución de 
este cuerpo. Componíase de seis escuadrones y estaba repartido 
exi diversos y distintos lugares, por escuadrones y compañías, el 
primero á las órdenes del comandante del cuerpo D. Pedro Mene- 
zo, se hallaba empleado en la serranía que divide el Valle de Mé- 
xico de los de Toluca y Cuemavaca, y custodiaba los caminos que 
conducen á estas poblaciones, distinguiéndose en este servicio el 
capitán D. Vicente Lara: otro operaba en el camino de Veracruz 
bajo el mando de D. Pedro Zarzosa: varias compañías estaban en 
Izúcar con Lamadrid y Béistegui; en Tlapa con el capitán D. Juan 
Isidro Marrón, comandante de aquel pueblo; en la costa del Sur, 
en la división do Armijo bajo el mando de Miota, y en Teloloapan 
con el teniente coronel Gómez Pedraza, cuyo teniente Irureta (e) 
y alférez Pedrosa, eran hombres de señalado valor: Aguirre tenia 
un escuadrón en Ixtlahuaca, en el que servían Amador, Barragan 
y Moctezuma; otro. Pesquera, en Salvatierra y sus inmediaciones; 
y el último, Orrantia, en el Bajío de Guanajuato, habiendo en to- 
das estas secciones oficiales de mucha nombradía. 

En este período fué también cogido y fusilado Casimiro Gómez, 
que vimos haber sido indultado en Junio de 1813 cuando fueron 



HISTORIA Dñ MÉXICO. 297 



^^^l^^fc^^M^^^I^ ^ 



aprehendidos los Villagranes. (36) Habiendo vuelto á la revolu- 
cipn, pasó á la sierra de Metztitlan y fué aprehendido en princi*- 
píos de Noviembre por el capitán D. Antonio Castro, comisionado 
por Piedras, comandante de Tulancingo, para recorrer con una 
compañía de realistas de aquel lugar los pueblos á los cuales hu- 
biesen concurrido algunos insurgentes, para celebrar con embria- 
guez y desórdenes las ofrendas que los indios, por antigua costum* 
bre, hacen el dia de finados. Castro^ unido con D. Rafael DuráUi 
capitán de realistas de Acatlan, encontró y dibpersó en las inme* 
diaciones de la hacienda de Tenango el 2 de Noviembre una parti- 
da de insurgentes^ y en el alcance fué cogido Gómez y fusilado con 
otros en Tulancingo: su cabeza la mandó poner Piedras en la cum-^ 
bre de la barranca de Santa Mónioa, teatro principal de las corra- 
rías de Gómez. (37) 

Falleció en México el 7 de Julio de este año^ el teniente general 
D. Pedro Garibay, á la edad de ochenta y ocho años y setenta y 
cuatro de servicio en el ejército, desde que comenzó su cartera en 
1741, habiéndose hallado en las guerras de Italia de aquel tiempo. 
(88) La revolución lo elevó al virreinato cuando fué depuesto Itu- 
rrigaray, y premiados los servicios que entonces prestó con el em- 
pleo de teniente general y la gran cruz de Carlos UI, pasó el res- 
to de sus dias en el retiro y olvido de que solo lo habia sacado una 
circunstancia tan extraordinaria. Murió también en 12 de Noviem- 
bre en Monterey, el obispo de aquella diócesis D. Primo Felicia- 
no Marin: (39) habia sido capellán de la capilla real en Madrid, y 
trabajaba con el cardenal Sentmanat y D. Joaquín Lorenzo Villa- 
nueva, en formar un Breviario para el uso de la misma capilla. (40) 

Los sucesos felices para las armas reales en fin de este aflo, se 
completaron con la llegada á México el 14 de Diciembre del con« 
voy de Acapulco, conduciendo los efectos desembarcados en aquel 
puerto de la nao de China la fragata Victoria. Estaba en camino 
desde el 12 de Setiembre, habiendo tenido que detenerse en Tix- 

(36) Tome 3* 

(37) ParUs de Piedras y Castro en la gao. de 25 de Nov. núm. 826, f. 1278. 

(38) Gaceta de 8 de Agosto, número 776, folio 838. 

(39) Arechederreta, Apnntes históricos manuscritos. 

(40) Memorias de YiHaDueva. 

TOMO IT.— 3S 



298 HISTORIA DE MÉXICO. 

tía y experimentado muchas dificultades por lo molesto de los ca- 
minos en la estación de las aguas, paso de los rios del Pnpagaya y 
Mescala y riesgo de los enemigos, cuya ambición excitaba tan rica 
presa, no obstante lo cual, el comandante D. Juan Bernal, á quien 
el coronel Armijo encargó tan delicada comisión, la desempeñó 
con tanta vigilancia é inteligencia, que llegó á México con los 
3,534 fardos de que el convoy se componia, de los cuales 2,161 
eran de efectos de China, sin otra pérdida que la de 6 piezas de 
]a*nan y 2 de lona, sacadas de unos tercios que fueron robados y 
pudo recobrar. 

El virrey se vio obligado á aumentar en este año algunas de las 
contribuciones ya establecidas y á decretar otras nuevas, á pro- 
puesta de la junta de arbitrios, para poder cubrir los grandes gas- 
tos que se causaban por la guerra. (41) La pensión de fincas urba- 
nas se varió, exigiendo 8 por 100 de los arrendamientos al dueño 
y 2 al inquilino, en lugar del 4 por 100 que uno y otro pagaban, 
obligando al dueño á la exhibición del todo. Se exigió la contribu* 
clon de un peso mensual por* cada bestia de regalo ó lujo que se 
tuviese en caballeriza, derogando así indirectamente ó confesando 
que no habia podido cumplirse la orden para recoger todos los ca- 
ballos y que no los tuviesen más que los militares; y por último, se 
estableció una lotería forzosa, haciéndose dos sorteos anuales, el 
uno para la capital y el otro para todo lo demás del reino. En la 
primera debían repartirse cinco mil billetes á cien pesos, subdivi- 
didos en porciones menores hasta de cuarentavos, y en ¡las 
provincias diez mil; del millón y medio de pesos que su distribu- 
ción habia de producir, el gobierno habia de tomar la mitad; y los 
setecientos cincuenta mil pesos restantes, deducidos los gastos, se 
hablan de distribuir en premios ó suertes, de las cuales una era de 
cincuenta mil pesos, otra de veinticinco mil y varias menores para 
la capital, con doble número de las mismas cantidades para las 
provincias. Una junta de tres individuos, el uno eclesiástico, el 
otro nombrado por el Ayuntamiento, y el tercero por el consulado, 
hablan de hacer la distribución forzosa de los billetes en la capí* 

(41) Véanse los bandos relativos en los diarios y gacetas de Diciembre. 



HISTORIA DE MÉXICO. 299 



tal, y otras juntas semejantes en las provincias. Toda esta compli- 
cada máquina no llegó á ponerse en movimiento y no se verificó ni 
un solo sorteo. 

Admirable es por cierto, cómo podía el virrey cubrir los gastos 
de una guerra tan activa, en que mantenía tantas tropas en tan di- 
versas provincias, con los recursos á que habia quedado reducida 
la real hacienda: el principal de éstos consistía en los productos de 
la renta del tabaco; las alcabalas, aunque aumentadas al doble^ 
eran una entrada eventual que (}ependia de la llegada de los con* 
voyes; los derechos de platas hablan bajado mucho por ladecaden- 
cía de la minería; lo mismo habia sucedido con la parte decimal 
correspondiente al gobierno, aunque los comandantes se aprove- 
chaban de la totalidad de los diezmos, tomaban cuanto entraba en 
los diezmatorios en los distritos de su mando, y la misma diminu- 
ción hablan sufrido todos los demás ramos, sin que llenasen esta 
baja los productos de las nuevas contribuciones, habiendo además 
establecidas otras para el pago de los realistas de cada población. 
Sin embargo, no solo los gastos de la guerra fueron cubiertos, si- 
no también los'sueldos de las clases civil y judicial, siendo raros los 
meses en que se demoró por algunos dias la paga, y aunque en Es- 
paña so estableció por » máximo ti de éstos en la península la suma 
de dos mil pesos y se previno que en Nueva España lo fuese la da 
tres mil, nunca se observó esta orden, habiendo continuado los 
empleados percibiendo sus antiguas asignaciones, Tampoco se cum- 
plió la de sustituir alguna nueva contribución sobre los indios y 
castas en lugar del tributo, cuya abolición confirmó el rey, porqné 
juzgando aventurado tal establecimiento en las circunstancias, el 
real Acuerdo emple^ el medio que se usaba, siempre que se quería 
eludir el cumplimiento de alguna disposición de la corte, que era 
formar un largo expediente instructivo, en cuyos trámites se deja- 
ba pasar mucho tiempo, hasta que variaban las circunstancias ó 
caia en desgracia el ministro autor de la idea: en el caso presente 
se acordó que cada intendente, con presencia del estado de la res- 
pectiva provincia, propusiese lo que creyese oportuno, para que con 
vista de todos estos informes, el real Acuerdo consultase lo que tu- 
viese por mejor, lo que no llegó á verificarse. 



HISTORIA DE MÉXICO. ^ 30t 



CAPITULO III. 

Estado de la rerolacion al principio del afio de 1816.— Fuerzas y recursos eonqneoontaba cuando ae 
rifioóla prisión do Korelos. Sucesos principales de las provincias al £. N. de México hasta q^iie dejd 
el mando Calleja. — Llanos de Apam. Disposiciones tomadas por Concha. — Orden de Osorno panquea 
mar las haciendas y los templos. —Indultos do varios jefes principales.— Operaciones en el distriti» 
de Tulancingo.— Indulto do Don Mariano Guerra y otros. — ^Abandona Osomo los Llanos. — Opervi 
ciones en la Huasteca.— £1 P. Villaverde.— Ataque de TlaxCalantongo.— Indultp de D. Rafael Yin. 
llagran* — Muerte do Aguilar. — Asjsiiaato de Arroyo.— Excursiones de Hevia ¿n el valle de San 
Martin. — Sucesos dt las inmediaciones de México — Indulto de Epitacio Sánchez y de otres.-^ 
Muerto do Fnae&a. —Camino de Querétaro — Sucesos del departamento de Tehuacau y do la Mixtea 
ca, — Expedición de Teran k la Costa. — ^Su mal re altado. — Muerte del canónigo Yclasco. — Begr«*^ 
sa Teran á Tehuacan. — Estado do las provincias de México. Puebla, Veracruz y Oaxaca* 

El año de 1816 comenzaba bajo los más felices auspicios para 
las armas españolas en Nueva España: desbaratadas las principales / 
reuniones de insurgentes; preso y muerto el jefe máj distinguido de^ 
la revolución; abierto el camino de mayor importancia; las comuni- 
caciones en mucha oarte restablecidas y volviendo con esto á tomar 
nuevo vigor el comercio: la insurrección estaba, pues, en decaden- 
cia, falta de jefes, de unión, y sobre todo de un centro común, que 
tuviese siquiera la apariencia de un gobierno reconocido y acatado 
por todos: ella caminaba á paso acelerado á su terminación, pero 
tedavia quedaba mucho que andar para que ésta llegare á verifi- 
carse. 

Cuando el congreso resolvió trasladarse á Tehuacan, las fuerzas 
con que la revolución contaba, según el informe que Morelos dio á 
los jueces de la jurisdicción unida, (1) ascendían de veinticinco á 
veintisiete mil hombres, dudando entre estos números por no haber 
recibido aquel jefe todos los estados, especialmente los de Osomo 
y Rayón. El armamento consistía en cosa de ochó mil fusiles y mil 
pares de pistolas, habiendo mucho descompuesto de aquellos y és* 
tas: la artillería á unas doscientas piezas, tanto en los puntos fop- 

(1) Declaración de Morelos de 26 de Noviembre, en el caaderno 2"^ desii 
causa. Este número corresponde con el cálculo que pocos meses antes hizoel 
obispo Abad y ftueipo en su informe al virrey. Apéndice núm. 10. 



302 HISTORIA DE MÉXICO. 



* ^^^^^^^^t^^»^^^^ 



tifícados de Cóporo y Chápala, como en campaña, muchas de ellas 
de corto calibre y otras poco útiles por mal fundidas. La distribu- 
ción de estas fuerzas era la siguiente: habia en Tehuacan y demás 
puntos que reconocían á Teran unos dos mil hombres, que era lo 
más florido del ejército iadependiente, por su instrucción, arreglo y 
disciplina; las partidas de Luna, Arroyo y Machorro, de gente á ca- 
ballo bien montada y armada, dependian del mismo jefe. Victoria 
reunía otros tantos en la provincia de Veracruz, y aunque entre ellos 
liubíese alguna tropa disciplinada, eran los más jarochos ú hombres 
del campo á caballo, sin disciplina ni obediencia, y este número cre- 
cía mucho con gente allegadiza de la misma clase, que se presenta- 
ba cuando habia que atacar algún convoy, atraída por la esperanza 
de la presa. Osorno en los Llanos de Apam tenia permanen- 
temente sobre las armas unos mil hombres, todos ginetes bien ar 
mados y montados y muy acostumbrados á la guerra de partidas- 
contando con muchos más en la ocasión con armas blancas; Serra- 
no, Espinosa, laclan, Vicente Gómez, y por el lado de Tulancinga 
Mariano Guerrero y Falcon con sus respectivas partidas, haciaR 
parte de este número. Aunque Sesma el joven, á quien llamaban 
«<el manco, H porque lo era, no tuviese en la Mixteca mas que qui-* 
QÍentos hombres, estaban bien armados, y Morolos reconocía buena 
disposición y capacidad en su jefe; en la gente de Sesma, parece 
comprendida la que mandaba Don Vicente Guerrero, de quien Mo- 
rolos no hizo especial mención, ü Bayon podían calculársele seis- 
cientos hombres armados, comprendiendo no sólo los que tenia en 
Cóporo, sino también los que formaban las partidas de Vargas en 
el valle de Toluca, Epitacio Sánchez en la serranía de la villa del 
Carbón, Enseña en el rumbo de Tula, y [otros dependientes del 
mismo Eayon. En el Sur, Bravo, que tenia á su cargo aquella eos- 
¿a, habia marchado con el congreso de cuya custodia estaba encar- 
gado, quedando en su lugar D. Pablo Galeana con doscientos hom- 
bres, pues aunque reunía más, se le tomaron doscientos para acom- 
pañar al congreso, á los que agregados ciento de la división de Car- 
bajal y doscientos de la guardia del mismo congreso, compusieron 
los quinientos que fueron derrotados en Tezmalaca. 
A los doscienscíentos hombres que le quedaron á Galeana en 



HISTORIA DE MÉXICO. 303 

el Sur, se deben agregar varias partidas sueltas que estaban 
á sos órdenes, cortas y mal armadas, á excepción de la de Mon- 
tes de Oca, que se hallaba en el camino de Acapulco, y tenia cien« 
to cincuenta á doscientas armas de fuego. Avila estaba en Zacatu* 
la con cien hombres armudas con fusiles y trescientos mas con ar- 
mas blancas y flechas, aunque por falta de medios con que soste* 
nerlos, no solia tener juntos mas que ciento. La división que había 
sido de Muñiz en las inmediaciones de Valladolid, estaba á cargo 
del P. Carbajal y constaba de quinientos hombres armados, que 
solían aumentarse con otros tantos, cuando habia que hacer alguna 
expedición. Don Remigio Yarza, secretario que habia sido de la 
junta de Zitácuaro, y que ahora tenia el grado de mariscal de cam- 
po, estaba al frente de una división de ochocientos hombres arma- 
dos y otros tantos sin armas y ocupaba la laguna de Zacapu. En los 
confines de Michoacan y Nueva Galicia, tenia su gente Don José 
María Vargas, diferente del otro Vargas del valle de Toluoa: la is- 
la de Mescala en la lagaña de Chápala estaba bajo su mando, y su 
fuerza ascendía á setecientos hombres con fusiles, de los cuales 
doscientos estaban en la isla y los trescientos restantes expedición 
naban en las riberas de la laguna. £1 cura Correa, que después de 
la derrota de Bosains en Soltepec, habia vuelto á Michoacan. y se 
le habia confirmado por el congreso el empleo de mariscal de cam- 
po, mandaba en el pueblo de Dolores la división que habia sido de 
Fernando RosaSi en la que habia unos cuatrocientos fusiles, y el P. 
Torres que con las partidas que de él dependían ocupaba el Bajío, 
tenia ochocientos. Bésales, que por mucho tiempo se habia soste- 
nido en la provincia de Zacatecas, trescientos hombres armados, y 
el resto del número total que hemos dicho, lo componían las parti- 
das sueltas que andaban por la Sierra Gorda, inmediaciones de 
Huichapan y la Huasteca, hasta tocar con la costa del Norte de Ve- 
racruz. Estos eran los principales jefes, pero habia otros muchos 
de menos nombradla, que dependían más ó menos de éstos ó se 
mantenían independientes, esparcidos en toda aquella parte del país 
que se conservaba en insurrección. 

Los últimos sucesos de fin del año anterior, habían alterado al- 
gún tanto esta distribución de fuerzas. Las que acompañaban al 



804 HISTOHTA DB MÉXICO. 

congreso y que habían sido derrotadas en Tezmalaca, se habiaa 
unido á las de Teran en Tehuacan, á consecuencia de la revolucíoxi 
efectuada en aquella ciudad, excepto una parte que consistía en la 
caballería que siguió á Bravo á la provincia de Yeracruz, de donde 
volvió á la costa del Sur. Sesma se había quedado sin gente por 
efecto de la misma revolución, y la fortaleza de Silacayoapan había 
venido á poder de Teran, quien puso en ella de comandante á su 
hermano Don Joaquín, pero habiendo logrado Sesma fugarse del 
arresto en que estaba en Tehuacan, recobró por sorpresa aquel 
punto. 

Los padres CJarvajal y Torres, Vargas, Yarza y el cura Correa 
habian establecido la nueva junta de Jaujilla y dependían de ella. 
En los territorios de estos diversos jefes, se habian ido fortificando 
varios puntos que les servían de apoyo y que les fueron de grande 
utilidad, mientras tuvieron fuerzas móviles con que sostenerlos: ta- 
les fueron Monteblanco y Palmillas en la provincia de Veracruz; 
Cerro Colorado, Tepeji y Teotitlan en el departamento do Tehua- 
can; en la Mixteca, Jonacatlan, Ostocingo, el Cerro del Alumbre y 
Silacayoapan; Cóporo que dependía do Rayón en la provincia de 
Michoacan, y en la de Guana juato el Cerro del Sombrero cerca da 
Comanja, fortificado por Moreno, y el de San Gregorio, inmediato 
á Pénjamo, en el que formó el P. Torres el fuerte de los Remedios. 
Estos dos últimos nos darán muy amplia materia do que tratar 
en adelante. 

Para sostener estas fuerzas, los recursos con que los insurgentes 
contaban consistían, en lo que producían las haciendas do lus eu- 
ropeos y de los americanos adictos al partido real de que se habian 
apoderado; mas estos productos eran escasos, tanto por la dificul- 
tad de realizar los frutos, como por la infidelidad de las manos que 
administraban las fincas: (4) sin embargo, Morelos regulaba su im- 
porte en un millón anual de pesos; Osorno subsistía á expensas d^ 
las haciendas de pulque de los Llanos de Apam; Terán, con lo que 
producían las contribuciones que impuso á las de maices del rico 

(2) Así lo dice el P- Morales en la declaración que ae lo tomó sobre todos 
estos puntos al mismo tiempo que á Morelos, con qaien ehtuvo enteramente 
oonferme. 



msTouiA DE México. 305 

Valle de San Andrés, y el P. Torres, con las que le pagaban todas 
las del Bajío. 

Otro de estos recursos y por algan tiempo acaso el mas pingüe, 
eran las contribuciones establecidas sobre el tránsito de los efec 
tos que permitían pasar de un punto á otro, lo que en los caminos 
que conducían A Veíacruz era do mucha importancia, y sirvió de 
gran fiímento á la revolución en aquella provincia. Cobraban alca- 
bala de 4 6 6 por 100 sobre los artículos del giro interior, derechos 
sobre las carnicerías, y se apoderaban de los productos de los diez- 
mos en los lugares que ocupaban. Erigían también de tiempo en 
tiempo donativos de dinero ó semillas, y era otro auxilio eventual 
lo que cogían en los convoyes, ó en algún golpe afortunado en al- 
gún pueblo ó hacienda que invadían. Todo esto estaba mal admi- 
nistrado, y así es que no alcanzaba para pagar con regularidad la tro- 
pa, la que se retiraba á sus casas por falta de medios de subsisten- 
cia y volvía á reunirse cuando se le llamaba, con lo que ni podia 
adquirir instrucción, ni estar sujeta á disciplina. Cada comandan- 
te consumía lo que producía su distrito, mucho ó poco, sin dar na- 
da á los domas ni al gobierno, y muy frecuentemente tomaba para 
sí sólo estos productos y su gente subsistía del robo en los caminos 
y en los pueblos. 

La escasez de armas de fuego había hecho que la gran superio- 
ridad de número do los insurgentes, solo sirviese para dominar una 
grande extensión de terreno, pero en el campo de batalla, no solo 
eran inútiles sino perjudiciales las grandes masas de gente mal ar- 
mada ó del todo desarmada. Las únicas armas que desde el prin- 
cipio habían tenido, eran las de los cuerpos del ejército real que al 
comenzar la revolución tomaron parte en ella; las que pudieron y&* 
coger en las poblaciones- de que se apoderaron, las quitadas á las 
tropas reales en las acciones de guerra en que fueron derrotadas,^ 
y algunas pocas que solian*llevar consigo los desertores, á los cua* 
les se pagaban á »lto precio para estimular á desertar con ellas. Mi»- 
cha diminución habían sufrido por las que perdían en las acciones 
cuyo resultado les era adverso, y había mucha» descompuestas ó inu- 
tilizadas por el trascurso del tiempo, incuria y continuo servicio, 
tdas las diligencias practicadas para fabricar fusiles, habían sida 

TOMO IT. — 39 



806 HISTORIA DE MÉXICO. 

infructuosas: Muñiz nunca pudo hacer más que pesados cañones de 
bronce, que se disparaban como los esmeriles del tiempo de la con- 
quista, sobre puntal, necesitando dos hombres para su manejo: D. 
K. Bayon, el más ingenioso que hubo en la revolución en matena 
de fabricar armas y pertrechos de guerra, aunque llegó á plantear 
en el cerro del Gallo en Tlalpujahua una máquina para barrenar 
fusiles, cuya bendición se solemnizó con mucha pompa, tampoco 
logró hacer algo de provecho ó por lo menos en número crecido, y 
todas las demás invenciones de frascos de azogue, cohetes con pun- 
tas de fierro y otras, hubieron de abandonarse por inútiles. Esta 
necesidad, pues, unida á la imposibilidad de remediarla en el país, 
fué la causa del grande empeño que se tuvo por los diversos jefes 
de la revolución desde el principio de ella, para ponerse en comu- 
nicación con los Estados-Unidos, esperando del gobierno de éstos 
auxilios directos, que no podia por entonces exponerse á dar, lo que 
tampoco entraba en su política; pero sí permitía sacar, no obstante 
las proclamas del presidente, armamento y municiones, y aun for- 
mar en los puertos de aquella república, expediciones armadas dea- 
tinadas á las costas mexicanas. Ademas de los enviados y comi- 
sionados despachados por Hidalgo y después por Kayon, se embar- 
có con Humbert D. Juan Pablo Anaya, quien á su regreso trajo 
consigo un médico llamado el Dn Juan Bobínson, que pretendió 
hacerse pasar por brigadier al servicio de aquellos Estados, aunque 
sin presentar despachos ni comisión alguna. Este propuso al con- 
greso que se le diese el encargo de tomar á Panzacola en la Florida, 
{3) y logrado este intento, ofreció que vendría con una expedición 
de diez mil hombres, de los que tenia ya prontos tres mil, por Du- 
rango, hasta donde dijo haber llegado, cuando Alvarez de Toledo 
invadió á Tejas, lo cual era falso: el congreso lisonjeado con estas 
esperanzas, lo autorizó como pedia y le maüdó dar mil pesos para 
el viaje, que emprendió saliendo de Hukamo en Octubre del año 
anterior, pero se quedó en Tehuacan. 

Por el mismo tiempo Alvarez de Toledo escribió al Cíongreso y 
á Morolos en Mayo de 1815, copiando una carta[que había recibido 

(3) La noticia de todos estos manejos en los Estados Unidos, está tomada 
de la declaración dada por Morolos á la jarisdiocion unida, ya citada. 



«8T0SU DB ücÉnoo. 307 

del gobernador de la Luisianai en que le daba esperanza de que et 
golnemo de los Estados Unidos prestaría auxilio^ con cuyo motivo 
decia que solo necesitaba dinero para levantar un ejército de diez 
mil hombres, teniendo listos dos mil: entre otras medidas, propo- 
nía que el Congreso se trasladase, para facilitar la comunicación, 
á un punto más inmediato á la costa, lo que contribuyó no poco á 
decidirlo á ponerse en marcha para Tehuacan: el mismo Toledo 
aseguraba ratar acreditado para tratar con el gobierno de los Es- 
tados Unidos, por todos los diputados americanos en las cortes de 
Cádiz, á excepción del obispo de Puebla^ Pérez, Maniau y algún 
otro, pero creia necesario que se enviase un plenipotenciario nom- 
brado por el gobierno establecido en México, y en consecuencia se 
mandó al Lie. Herrera, el cual saiió de Puruarán, en donde á la 
sazón se hallaba el Congreso, el 16 de Julio del año anterior, lle- 
vando por secretario á Ortiz de Zarate, y por capellán al P. Ponz, 
español, provincial que habia sido de Santo Domingo de Puebla. 
A Herrera se le dieron quince mil pesos y se le remitieron después 
trece mil más, autorizándolo á recoger todo lo que pudiese en el 
camino. Con Herrera partió Peredo (4) con el encargo de formar 
una marina para el corso y el comercio, y se le habilitó para el via- 
je con mil pesos, dando igual encargo á un italiano llamado Ami* 
goni, y con el mismo fin fué despachado un norteamericano nom« 
brado Elias, al que también se dieron mil pesos para el viaje y seis 
mil para armar un corsario, para lo cual el mismo Elias debiá po* 
ner otra igual cantidad, siendo lo convenido que de las presas que 
hiciese, el casco y el armamento quedarían para el gobierno mexí- : 
cano, distribuyéndose á medias entre ambos el resto del cargamen- 
to, nada de lo cual tuvo efecto. A Alvarez de Toledo se trataba en 
el Congreso de nombrarlo teniente general, mas habiéndose opues-^ 
to Morelos, solo se le dio el empleo de mariscal de campo. Des- 
pués de todo esto, Toledo vino á Boquilla de Piedras, conducien- 
do como hemos dicho, algunas armas y municiones de que se apro» 
vechó Victoria para la defensa d el Puente del Bey contra Miyares ; 

« 

(4) En este tomo so di6 por maerto á Peredo en la sorpresa de Zacatlan^ 
copiando el parte de Águila en que lo dá por positivo, mas no fué asi, resuU 
ta ndo víto tanto tiempo despuóa. 



i 



308. miBfOMiÁ DS MÉnc*. 



pero más adelante Toledo desaparece de la escraa, y habiendo re- 
velado al Ministro de Espafia en los Efitados Unidos todos los pía» 
nes y manejos de lo& insurgentes, fué alaciado por el ray Fernán* 
do con una pensión sobre la imprenta real, y vuelto á Madrid, coiw 
trajo matrimonio ilustre^^ y fué nombrado embajador de España etk 
Ñapóles, á donde se trasladó con su esposa, rica propietaria en 
aquel reino. 

Tal era el estado de la revolución de N. Espafia al principiar ^ 
año de 1816: el dominio español no corría ya riesgo alguno, habién^ 
dose añrmaio para largo tiempo con los sucesos del fin del año an» 
terior, si nuevos é impreyistos acontecimientos no lo exponían á 
otros peligros: pero todavía se necesitaba continuar con tesón la gue« 
rra para acabar de extinguir las partidas que quedaban esparcidas 
en una gran parte del reino, y para tomar y destruir los puntos for- 
tificados en diversas provincias. De éstas era del mayor interés 
para el gobierno, someter aquella parte de las de México y Puebla; 
que se conoce con el nombre de los Llanos de Apam, cuyo mando, 
como en su lugar hemos dicho, se confirió por el virrey al coronel 
D. Manuel de la Concha. Márquez Donallo, después de la toma del 
Puente del Bey, había vuelto con su división á situarse en el cami<^ 
no de Puebla á Perote, y los activos realistas que dependían del. 
gobierno de esta fortaleza, con los leales y decididos indios de Za« 
capoaxtla, cerraban el territorio de los Llanos por el Nordeste, im- 
pidiendo toda comunicación con la costa, mientras que Piedras lo 
estrechaba por el Norte con las tropas de Tulancingo: el virrey, 
aprovechando el aislamiento en que cada jefe insurgente se halla* 
ba en su respectivo distrito, sin dar ni recibir auxilio de los co- 
mandantes inmediatos, adoptó el sistema de reunir sobre cada uno, 
un número considerable de tropas hasta destruir á todos unos tras 
de otro. Márquez Donallo, al mismo tiempo que cubría el camino 
de Perote y las Villas, atendía á impedir la comunicación con Te- 
rán, quedando éste reducido al departamento de Tehuacan, circun- 
dado por la línea que formaban las fuerzas de Lamadrid en Izúcar, 
Samaniego en Huajuapam, y las de la comandancia de Oaxaca, 
liasta tocar éstas con las de la costa de Yeracruz en Tlacotalpam«. 
Hevia con su división conducía los convoyes de tabaco de las Vi- 



. mSTOBIA DS líixico. • 30O 

lias y hacia llegar á México loa de Yeracruz, dispersando á su 
tránsito en combinación can las fuerzas distribuidas en el camino^ 
las partidas que intentsban impedirle el paso. Todo estaba en co- 
uexion en el plan adoptad* por Calleja, que vamos á ver en acci(Hi 
hasta la terminación de su gobierno. 

Concha comenzó sus operaciones situando destacamentos en los 
lugares adecuados, desde los cuales combinando los movimientoa 
de unos con otros, se hacia una persecución activísima á las par- 
tidas de insurgentes inmediatas á cada punto: éstas eran á veces 
sorprendidas por la noche» en los sitios mas fi^agosos en que se 
creian fuera del alcance de los realistas: todo hisurgente que caia 
«n manos de Concha, de Ráfols, de D. Anastasio Bustamante, da 
Biibin de Célis y demás oficiales que mandaban las secciones en 
que Concha habia distribuido su división, era irremisiblemente fu- 
silados: el P. D. Rafael Olivera, capellán de Espinosa, habiendo si- 
do aprehendido el 24 de Junio por el destacamento situado en Sin- 
guilucan, fué pasado por las armas en aquel pueblo el 27, y habien* 
do dado parte Concha de este suceso al mismo tiempo que de otros, 
el virrey acordó: nque no se contestase ni se pusiese en la gaceta^ 
dándolo como perdido, poniéndose lo^ demás.» (5), Si, alguno ^sca* 
paba'de las manos de Concha, caía en las de Márquez Donallo, co- 
mo ^sucedió al' desgraciado impresor Antonio Eabelo, que según qa 
su lugar vimos, salió de México en .1811 con la ímpreuta mandada 
á Rayón por los Guadalupes; habiendo seguido al congreso á Tq- 
huacan, después de la disolución de éste so detuvo en los Llanos 
yendo de tránsito para Michoacan, y fué gorpr.endido el 26 de Agos» 
to al amanecer en el rancho de Terrenate por el teniente de Lobé- 
xa D. Tomás Guerrero, enviado al efecto por Márquez con algunos 
dragones de Puebla, y fusilado el mismo dia en Huamantla. (6) Pero 
la más importante de las disposiciones de Concha fué^ la que tuvo 
por objeto privar á los insurgentes de los recursos que sacaban dd 
las haciendas de pulque; para esto, sin arredrarse por las conse** 

(5) Así 8« previno eo noa nota del ofícial que po&ialas minatas, qbé se halla 
en la correspondencia (le Concha, en ^1 archivo general, citada por Bottamip.- 
te, Cuadro histórtco, tom. 3*, folio 350. 

(6) Parte de Márq^ae:^ Ponalto, gaceta de 7 de Setiembre» ip^ 9^1, f. 738« 



SIO • HISTORIA DE MÉXICO. 

cuencias que podría traer el dejar á México, Puebla y otras poblar 
clones sin esta bebida, ni embarazarse por la diminución que ibatt 
¿ sufrir las rentas reales por falta de la alcabala que ella causaba, 
prohibió no solo, su conducción á aquellos lugares, sino tam«- 
bien su. elaboración, conminando con la pena capital á los reinci- 
dentes. 

No se detuvo tampoco Osorno en ocurrir á las medidas más ex- 
tremas contra tan formidable enemigo: los pueblos de Singuilucan^ 
Zempoala, Otumba y las ricas haciendas de Tepetates, Jala y Orne* 
tusco, antes de que en ellas se estableciesen destacamentos, fue- 
ron incendiados por su orden, por ser los puntos en que los realis- 
tas solian alojai^e en sus marchas y dónele se proveian de víveres. 
Concha en una proclama dirigida á los habitantes de los Llanos, 
fecha en Teotihuacan el 1* de Febrero, (7) echándoles en cara que 
siendo aqnel suelo en el que los insurgentes habian encontrado 
más apoyo, fuese tratado de una manera tan inhumana por los que 
de grado ó por fuerza, sacaban de aquellos mismos pueblos y ha- 
ciendas reducidos á cenizas los recursos que los hacian subsistir; 
prohibió que se les ministrasen ningunos é invitándolos á acogerse 
al indulto, recientemente concedido por el virrey con suma ampli- 
tud en 22 de Diciembre del aflo anterior, les intima que no badén- 
doln así, no encontrarían como entonces les sucedía, ni abrigo en 
los insurgentes, ni perdón en las tropas del rey. 

Más adelante, para evitar el establecimiento de los destacamen- 
tos que se hacían fuertes en las iglesias, dispuso Osorno que éstas 
7 las casas cúrales se destruyesen, como se ejecutó en Zacatlan, en 
cuyo pueblo, ocupado por Concha desde el principio de la campa- 
fia, entraron por sorpresa unos cien insurgentes el 6 de Junio, apro- 
vechando un momento en que habia salido la guarnición: apenas 
liubo tiempo para sacar de la parroquia el Divinísimo Sacramento 
y algunas imágenes; todo lo demás fué entregado al saqueo y á las 
llamas: pegaron también fuego á la iglesia de San Francisco, y ar- 
dió ésta, su sacristía, convento y casa de ejercicios: solo quedaron 
«n pié las paredes, y éstas y las de los cementerios fueron echadas 
por tierra con barretas, por gente que se. trajo con este objeto de 

< (7) Gaceta de 10 de Febrero» número 860, folio 147. 



HISTORIA DB-MÍXICO. 311 



^M^^^^^"H^^* 



las minas de Tétela. El pueblo se conmovió viendo derribarlas pa- 
redes de las iglesias, pero Osorno qu(5 estaba presente y afectaba 
afligirse mucho por^l daño que él mismo causaba, mandó que se 
tocase á degüello á la menor resistencia; los indios que se ocultaron 
pop no trabajar en aquella obra sacrilega de destrucción de unos 
templos construidos por las manos de sus mayores, vieron sus cho- 
zas incendiadas; la casa del vecino que no quiso prestar barretas 
fué saqueada; el que se explicó en términos fuertes contra tales ex- 
cesos quedó mu«»rto á machetazos; y las lágrimas que las mujeres 
derramaban vie»do consumir por las llamas los edificios que desden 
su nacimiento estaban acostumbrarlas á venerar, fueron castigadas^ 
con cintarazos. Osorno, ó más bien Manilla, autor de tales providen- 
cias, conociendo la irritación que habian causado en el espíritu de 
aquellos habitantes, quiso calmarla por medio de una proclama que 
publicó en Atlamajac el mismo 6 de Junio, atribuyéndolas á la ne^ 
cesidad en que estaba de preservar los lugares consagrados al culto 
de las profanaciones que los realistas cometían en ellos, y prome- 
tiendo que serian reparados á expensas de la nación, cuando hubie- 
se triunfado la causa de ésta. (8) Las iglesias de Tlaxco, Chignahua* 
pan y de otros pueblos, fueron destruidas como lo habían sido las 
de Zacatlan. 

Si el ataque fué vigoroso, la resistencia fué tenaz. Después de 
varias acciones parciales, de las cuales la más importante fué la que 
dio Ráfols el 18 de Abril en Venta de Cruz en su marcha á Zem- 
poala, Osorno reunió todas sus fuerzas, cuyo número no boj aba de 
mil seiscientos hombres, y puesto él mismo al frente de ella«=í con 
los principales de sus jefes Inclan, Espinosa y Serrano, que todos 
tenian el grado de brigadieres, se presentó para dar un golpe deci- 
sivo en el mismo sitio de Venta de Cruz, á la vista de los arcos de 
Zempoala, monumento notable del zelo y actividad de los primeros 
misioneros, y cerca del campo de O tumba, en que Don Fernando 
Cortés obtuvo la victoria con que aseguró su retirada á Tlaxcala, 
después de su salida de México. Iteunió también Concha sus seo- 

(8) Gaceta át 29 de Junio número 921, folio 629, en la que se publicaron 
las cartas de los curas, relativos á las iglesias de Z^acatlan, y la proclama de 
Osorno. 



312 HISTORIA DE MÉXICO. 

dones á las órdenes de Káfols, Bustamante y Itubin, habiendo ade- 
más recibido un refuerzo de Tulancingo, bajo el mando del capitán 
de Fieles realistas de aquel pueblo Don Antonio de Castro. (9) La 
acción se empeQó el 21 de Abril y se sostuvo por más de cuatro ho- 
ras; los insurgentes tuvieron que ceder el puesto, habiéndpseles to* 
mado una cerca de piedra en que estaban parapetados, y aun« 
que por más de una legua siguió el alcance Don Anastasio Bus- 
tamante con la caballería, no pudo impedir que volviesen á pre- 
sentarse en la tarde del mismo dia, en lo alto de una loma en 
el camino que conduce á Venta de Cruz, en cuya posición, ataca- 
dos por Concha con toda su división formada en batalla, abando- 
naron el terreno, pero defendiéndolo paso á paso, y se retiraron 
por el declive opuesto, disperskndose en la llanura como lo acos- 
tumbraban, para reunirse en otro punto. Haciéndolo asi en efec- 
to en el pueblo de Santa Inés, y habiendo recibido un refuerzo 
enviado por Vicente Gómez, se presentaron nuevamente en la 
mañana del 23 sobre la cima en que está situado el pueblo de 
San Felipe, en varias columnas do caballería, para atacar do fren- 
te y por el costado derecho á Concha, que en aquel dia salió de 
Zempoala y se dirigía á Apam, mientras que la principal fuerza 
de Osorno avanzaba por la izquierda, para envolver la retaguardia 
de los realistas. Los insurgentes atacaron con denuedo, pero sus 
masas de solo caballería, no pudieron sostener largo tiempo el fue- 
go de la infantería y artillería de los realistas, y fueron desalojados 
de uno en otro de los puntos que ocupaban, hasta el último en que 
cargados bizarramente por Bustamante con los dragones de San 
Luis, se pusieron en fuga y perseguidos durante dos leguas en la 
llanada de Ometusco, no lograron volverse á reunir, aunque lo in- 
tentaron, en las alturas inmediatas á aquella hacienda. Concha con- 
tramarchó á Zempoala. desde Ometusco, presenciando sin poderlo 
evitar, el incendio que los insurgentes hicieron en todas las hacien- 
das y ranchos inmediatos, y habiendo emprendido nuevamente su 

(9) En el tomo 7? de la gaeeta de Méxioo, en la parte qne comprende los 
seis primeros meses del año de 1816, pueden verse los partes de las acciones 
parciales, y los relativos á estas aiCciones generales, desde la que dio Ráfols el 
19 de Abril, se hallan ea las gacetas números 892, .894 896, de los meses de 
Abril y Mayo. 



HISTORIA DK MÍXICO 318 



marcha á Apam, no encontró ya enemigo á quien combatir. El vi- 
rrey, con "las primeras noticias que recibió de estas acciones, ere- 
yendo á Concha en riesgo por hallarse comprometido con todas las 
fuerzas de Osomo, hizo salir de México en auxilio un refuerzo de 
quinientos hombres, que* regresó desde San Juan Teotihuacan, no 
habiendo ya motivo para continuar más adelante. 

Derrotadas y dispersas en estas acciones las fuerzas que Osomo 
había reunido, C/tyeron de ánimo sus partidarios y no trataron más 
que de su propia seguridad, acogiéndose al indulto tantas veces 
ofrecido y solo aceptado cuando el desaliento y el terror estaban 
produciendo sus efectos. £1 primero que lo solicitó fué el coronel 
D. Joaquin Espinosa, segundo de Serrano; (10) el mismo Serrano, 
después de haber hostilizado el territorio de Texcoco é intentado 
derribar la iglesia de Calpulalpan cuyo cementerio echó por tierra, 
(11) se presentó á disfrutar do la misma gracia, con varios de los 
que lo seguian: (12) Concha en una de sus frecuentes correrías, ha- 
bía cogido en la hacienda de Mazapa el coche de Serrano, y en 
otra á su manceba y á la madre de ésta, á la que con la mujer y 
tres hijas del capitán Felipe Rojas, de la partida de Vicente Gó- 
mez, mandó á la cárcel de Texcoco: (13) Imitó su ejemplo el capi- 
tán D. Anastasio Torrejon, (14) segundo de Inclan; presentáronse 
también dos vecinos distinguidos de México, que temerosos de ser 
perseguidos por el gobierno por las relaciones que teniañ con los 
insurgentes, se habian pasado á los Llanos en donde tenian propie- 
dades; (15) hizo lo mismo Don José Mariano Vargas, (16) que 
se titulaba coronel y habia sucedido á Serrano en la comandancia 
del distrito de Calpulalpan, y de graduaciones inferiores hasta 

(10) Gaceta de 9 de Julio, número 925, folio 663. 

(11) ídem de 9 de Julio, número 926, fol o 662. 

(12) Parte de Concha de 25 de Julio, gaceta de 30 del mismo mes, número 
934, folio 733. 

(13) Parte de Concha, de 17 de Abril en Tulancingo, gaceta de 23 del miÉ- 
mo mes, núm, 892, fól. 398. Serrano antes de la reTolacion habia sido coche- 
ro del conde de Santiago en bu hacienda de San Nicolás el Grande. 

(14) Después de la independencia ha servido en el ejército, y ascendido á 
general dt brigada. Yéase para todo lo relatÍTo á sn alist^amiento en las tro- 
.pas reales, la gaceta de G de Agosto número 937, folio 768« 

(15) Gaceta de 17 de Agosto, número 942, folio 798. 

(16) Id. de 29 de id, n. 947, fol. 838. 

rene ir.— 40 



314 HISTORIA DE MÉXICO. 

la clase de soldados, fueron tantos los que se fueron presen- 
tando, que hubo dia en que lo hicieron hasta el número de quinieu- 
tos. Estas defecciones no sclo dismlnuian las fuerzas de Osomo, 
sino que multiplicaban las del gobierno, porque se organizaban in- 
mediatamente los indultados en compañías de nuevos realistas, cu*- 
yo mando se dejaba á sus mismos jefes, aunque con graduaciones 
inferiores á las que habian tenido entre los insurgentes; y con el 
deiseo de aci'editarse bajo las nuevas banderas en que se habian 
alistado, conociendo perfectamente los lugares de residencia de sos 
antiguos compañeros, eran sus más activos perseguidores y contri- 
buian eficazmente á la seguridad de los mismos territorios que an- 
tes habian hostilizado. Torrejon pidió quedar á la cabera de la ca- 
ballería que habia estado á sus órdenes y la comandancia de las 
inmediaciones de Apam, ná ñn de no desamparar, dice, estas ha- 
ciendas, porque considero que faltando de aquí fuerza del gobierno 
se verán dichas ñucas inundadas de ladrones y más aniquiladas da 
lo que las ha puesto la nación americana:ti este nombre daban los 
insurgentes á la causa que seguían. 

Todo cambiaba en las comunicaciones y gaceta del gobierno res- 
pecto á los que habian recibido el indulto: dábaseles el tratamiento 
de II Don, 11 como que eran oficiales del ejército, y las tropas que 
mandaba no eran ya gavillas de bandidos, sino escuadrones .brillan ' 
tes de caballería. El comandante de Pachuca D. Francisco de Pau- 
la Yillaldea, hablando de la entrada en aquella ciudad de la gente 
que mandaba el capitán Don Ciriaco' Aguilar, que era la partida 
mejor de las que reconocian á Don Pedro Espinosa y que ma- 
yor daño causaba en aquellas inmediaciones, dice al virrey en ofi- 
cio de 7 de Agosto, (17) en que le comunica el indulto de aquel; 
iiha sido para estos habitantes un espectáculo el más extraordi- 
nario y tierno, verlo entrar con su lucidísima compañía, pues lo es- 
tá tanto en hombres como en caballos y armas, por las calles de es- 
ta población, no rebelde como en otra ocasión, sino humilde y obe- 
diente al legitimo gobierno, publicando á gritos sus sentimientos 
interiores con la voz de nviva el rey, la religión y las beneficencias 

(17) Inserto en la gaceta de 13 de Agotto, uúm. 940, fol. 781. 



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HISTORIA DR MÉXICO. St5 

del legitimo gobierno* n Aun las excomuniones perdian toda so 
faerza; lo que dio motivo á la junta de Jaujilla para decir al ca- 
bildo eclesiástico de Michoacan en las contestaciones que con él tu- 
yo y de que hablaremos en otro lugar, que sin duda el gobierno y 
el mismo cabildo, no debian reconocer mucba eficacia en las censu- 
ras declaradas contra los insurgentes, cuando bastaba para alzar* 
las el indulto concedido por un comandante militar cualquiera. Ca- 
lleja para afirmar sobre sentimientos religiosos la tranquilidad 
restablecida en los Llanos de Apam, excitó al Arzobispo Fonte y al 
guardián del convento de npropaganda fiden de Pachuca, para 
que mandasen una misión á Zacatlan que recorriese también los 
pueblos inmediotoSi y habiéndolo hecho asi, produjo los mejores 
resultados. 

La persecución habia sido no menos activa y sangrienta por el 
lado de Tulancingo: el teniente coronel D. Franeisco de las Pie^ 
. dras, comandante de aquel distrito, combinando sus movimientos 
con los de Concha, habia puesto en acción las tropas de su manda 
en varios destacamentos, á las órdenes del activo capitán D. An- 
tonio^de Castro, comandante del de Singuilucan del capitán Luvian» 
que lo era de Tutotopec ó de la Sierra Alta y tenia bajo su mando 
varios oficiales de su misma nombre y parentela, y otros, lo que 
produjo multitud de reencuentros, de los que solo referiremos ai- 
ganos incidentes, que llamen la atención por algún motivo particu- 
lar. £1 capitán Luvian hizo otra excursión en el mes de Marzo, (18) 
para impedir que fuese invadido el pueblo de Huehuetla por los 
insurgentes, que acaban de quemar la iglesia del de Tenango y Ue* 
yádose preso al cura; los enemigos que encontró fueron fácilmen- 
te desbaratados, y los capitales José Francisco y Bafael Salinas^ 
que con otros individuos fueron cogido? en esta ocasión, fueron 
pasados por las armas; pero tuvo que detenerse para recoger las 
imágenes de los santos de la iglesia de Tenango, que los insurgen* 
tes habian puesto en el campo en orden de batalla, las que hizo 
conducir á Tutotepec. £1 haber ofendido con tales actos los senti** 
mientes religiosos de los habitantes, sublevó á éstos contra los In-^ 

(18) TéaM su parte á Piednuí, facha 12 de Marzo en Tatotepec, ¡Dserto ea 
la gaceta de 7 de Mayo, ndm. 898, fol. 447. 



31$ HISTORIA DE MÉXICO. 

«urgentes, habiendo tomado las armas para defender las propieda* 
des'} vengar tales ultrajes, hasta las mujeres. Así fué que habien- 
do dispuesto ir á vender semillas á Tulancingo y surtirse de vive* 
res j otros artículos en aquel punto, ciento cincuenta indios arma- 
dos con arcos y flechas, indultados de los pueblos inmediatos á 
Tutotepec, (19) encontraron en el camino, en el llano llamado del 
Pedregal de la Venta, una partida de insurgentes, que aunque al 
principio rechazaron, [cargando en mayor número y consumidas 
las flechas de los indios, tuvieron que ceder perdiendo los efectos 
de su pequeño convoy y pereciendo la mayor parte. Entre ellos 
habia veinte mujeres que pelearon con tanto denuedo como los 
hombres y fueron todas heridas, distinguiéndose por el valor con 
'que defendieron á sus maridos, Vicenta Castro y Ana Cuevas, la 
primera de las cuales fué muerta después de haber derribado del 
caballo con con una pedrada al jefe de los insurgentes Islas: losin- 
dios aunque vencidos en esta refriega, caian muertos gritando 
II Viva el rey. II Otra india varonil, María Cordero, doncella do 
veinticinco años, vecina de un rancho inmediato al mismo pueblo 
de Tutotepec, capitaneando á tres hermanos suyos más jóvenes se 
presentó al capitán Luvian con la cabeza de un insurgente á quien 
babia dado muerte, avisando quedar en el campo los cadáveres de 
otros cinco de quince que atacaron su rancho, y todas las mujeres 
de aquel lugar pidieron al comandante las armase para W defensa de 
sus hogares. (20) El deseo de librarse del poder de los insurgentes 
etageneral, como otras veces lo hemos hecho notar ya, en todas las 
poblaciones que hubian sido dominadas por ellos por algún tiempo, 
y de ello dio una prueba Huamantla, cuando Márquez Donallo se 
, dirigió á aquel lugar en Agosto de este año; (21) el cura con toda la 
gente del pueblo de todas edades y sexos salió á recibirlo á alguna 
distancia, y conduciéndolo en triunfo, con las más vivas expresio* 
«163 de júbilo, ofrecían todos sus casas para alojamiento de la tropa, 

(1$) Parte del mismo Luvian de 22 de Abril, gaceta de 23 de Mayo, nú- 
mero 905, fol. 502, 

(20) Parte de Piedras copiando el de LuTÍan de 6 de Junioj gaceta de 17 
deJHÜo, núm. 929, fol.693. 

(21) Paite de Márquez Donallo, de 6 dt Agosto, gaceta de 7 de Setiemhre» 
núm. 951, foi, 870. 



HISTORIA DE MÉXICO. 317 

instando para que quedase una guarnición para resguardo de aquel 
punto. Esta misma disposición hacia que se alistasen voluntariamen- 
te los vecinos para formar compañíasde Fieles realistas, contribuyen- 
do otros para su manutención, y de esta suerte el terreno que se iba* 
recobrando, quedaba asegurado con estas compañías y con las da 
los indultados ó arrepentidos, nombres con los cuales se les designa 
en los partes de Concha y de Piedras. 

No quedaba en poder de los insurgentes en el distrito de Tulan«^ 
cingo, más que el punto fortificado de «Cerro Verde,» ni otra rea- 
nion que la que mandaba D. Mariano Guerrero que ocupaba 4 
Huauchinango; pero habiendo estado oculto en Tulanciugo en la 
noche del 9 de Agosto, á consecnencia de anteriores comunicacio- 
nes con Piedras, se le concedió el indulto y convenido con el misma 
Piedras, marchó éste á Huauchinango el 12 de aquel mes. Al pre- 
sentarse con su división sobre las alturas que dominan aquel pue^ 
blo, la gente de Guerrero alzó el grito de: "Viva el rey,M y éste sa- 
lió al encuentro con un hermoso escuadrón de ciento cuarenta y 
tres hombres que quedaron incorporados en la división de Piedrai^ 
y ademas entregó trescientos sesenta y tres caballos y porción dd 
armas, habiendo sido también indultado D. Ignacio Falcon, (22) 
que tenia el grado de teniente coronel, con sesenta y tres hombre»^ 
y Jo mismo hicieron otro» jefes con su gente. Piedras ocupó el Ce» 
rro Verde, punto inexpugnable por su situación y que había sida 
regularmente fortificado: recogió cinco cañones y tres obuses, con 
los pertrechos que allí habia; hizo destruir las fortificaciones; nom«. 
bró comandante de Huauchinango al capitán Luvian, que lo era da 
Tutotepec; organizó la administración del distrito; concedió el in- 
dulto á todos los pueblos de indios dé las inmediaciones que se pre» 
sentaron á pedirlo con sus curas y gobernadores, ascendiendo en po- 
cos dias el número de los indultados, á cuatro mil setecientos no- 
venta individuos, y confiando á Guerrero el mando de una sección 
de sus mismas tropas, volvió á Tulancingo, dando con esto por con- 
cluida la revolución en aquel territorio. (23) 

(22) Ha sido general de la República después de la indepond ncia. 

(23) Vénse las diversas comunicaciones de Piedras al virrey ya Concha, io-. 
sertas en las gacetas de fin de Agosto y principios de Setiembre, y lo que dU 



318 HISTORIA i>K mAxICO. 



^^^^^^^^^^^^h^^k^^^^MiM M ^M^^ ^^Ml" 



Osorno abandonado de todos; perseguido por sus antiguoi subal- 
ternos; no pudiendo tenerse por seguro en ningún punto del terri- 
torio en que antes dominaba; se vio precisado á abandonarlo con 
Mantilla, Inclan, y los pocos que habian quedado fieles, para ir á 
buscar asilo en el departamento de Tebuacan y á pedir auxilios á 
Victoria. Sospechando Concha estos intentos por las disposiciones 
que veia se tomaban por los insurgentes, los cuales reunian los in- 
tereses que les quedaban y habian interrumpido el trabajo de las 
fortificaciones que habian comenzado á construir, dispuso que D. 
Anastasio Bustamante con toda la caballería, haciendo una marcha 
Tiolenta de más de veinte leguas en la noche del 25 de Agosto, al- 
canzase y batiese entre la hacienda de Ajuluapan y el pueblo de 
Aquistla, á Osorno que iba en retirada con Espinosa, Gómez é lu- 
cían, y unos trescientos á quinientos hombres que le quedaban, con 
dirección A San Juan de los Llanos. (24) Bustamante cumplió 
exactamente estas disposiciones, pero aunque alcanzó en Ajulua- 
pan la retaguardia de Osorno que cubría Inclan, no pudo atacarla 
ni seguir más lejos el alcance, por lo fatigado de los caballos de su 
tropa; y sin haber conseguido otro fruto que hacer tres prisioneros 
que fueron fusilados y cojer algunos efectos, regresó al pueblo de 
Cuayucan, desde donde dio parte á Concha, recomendando muy es- 
pecialmente la actividad y celo con que se habian conducido en es* 
ta expedición» el capitán de realistas Don Miguel Serrano y el te- 
niente Don Anastasio Torrejon, con sus respectivas compañías* 
Concha, dejando en la hacienda de Mazaquiahua á Bustamante con 
la caballería y una compañía de infantería del 1"* Americano, para 
recorrer desde aquel punto todos los pueblos y haciendas hasta las 
inmediaqiones de San Juan de los Llanos donde se habia quedado 
Osorno, y protejer á los pueblos de la Sierra que pedían auxilio de 
tropa para ayudarles á defenderse, regresó á Apam^ en donde re- 
ce Bustamante, Cuadro hietóríco, tomo 2°, fol. 350. Torrente, equivocando 
todos los nombres, como es su costumbre (Historia de la revolución hispano* 
americana, tomo 3?, fol. 280,) confunde á este Guerrero con D. Vicente, por 
lo que dice que después de la independencia, "llegó á tomar en sus manos laa 
riendas del gobierno mexicano.^' Éstos y otros errores hacen poco útil la leo* 
tura de dicho historia, á lo menos respecto á IVueva Espafía^ 

(24) Gaceta de 12 de Setiembre, número 953; fol. 886 partes de Concha j 
de Bustamante. 



HISTORIA DB MÉXICO. 319 

partió á sus soldados el importe de dos partidas de tabaco que co- 
jió, habiendo mandado fusilar antes en Tepeapulco á los cinco arrie- 
ros que las conducian^ con otros cuatro individuos aprehendidos: 
distribuyó las armas que habia tomado entre los indultados que no 
las tenían, y se ocupó del restablecimiento de los pueblos y hacien- 
das destruidos, habiendo sido reparado en poco tietnpo por el cui- 
dado de Don Francisco Arce, rico propietario de aquel territorio, 
que antes habia estado entre los insurgentes, lo principal de la 
iglesia de Otumba y recogídose cerca de tres mil pesos de suscri- 
cion, (25)*para armar la compañía de indultados que allí formó con 
la fuerza de cincuenta y' cuatro hombres, que calificó de ««hermo- 
sa.» El tráfico entre los Llanos y México quedó restablecido, vol- 
viendo esta ciudad á recibir el pulque de que por pocos meses ha- 
bia carecido, y Concha obtuvo por premio de esto? servicios, el em- 
pleo de coronel efectivo del regimiento de dragones provinciales de 
San Luis, dándose el grado de teniente coronel á Don Anastasio 
Bustamante. 

Las operaciones en la Huasteca pueden considerarse como una 
continuación de las del distrito de Tulancingo con el que confína. 
En las riberas del rio de Tula ó de Moctezuma y en las misiones 
de la Sierra Gorda, los insur^ntes se hablan apoderado de Buca- 
reli, Bizarron y otros puntos, amenazando extenderse á todo aquel 
territorio, unidos con otras partidas que habian llegado del Bajío. 
El P. Fr. Pedro de Alcántara Villaverde, agustino, del extenso y 
rico curato de Metziitlan perteneciente á su provincia, nombrado 
capitán y comandante de Villa de Valles, se puso en movimiento 
con su división, compuesta solamente de realistas de varios pue- 
blos y de indios hacheros y flecheros, y con tal acierto dirigió sus 
operaciones combinándolas ya con las tropas de Eioverde y ya con 
las de Huichapan, que en poco tiempo recobró todo lo perdido y 
restableció la tranquilidad, fusilando á los prisioneros y concedien- 
do el indulto á todos los que lo pidieron. (26) En la parte baja del 

(26) Parte de Concha de 4 de Setiembre en Otamba, inserto con la lista da 
los suscritores en la gaceta citada en la nota anterior. 

(26) Pueden verse los purtes del P. Villaverde, que comienzan en la gaceta 
de 2ü de Abril, núm. 891, fol. 389| y continúan en los siguientes. 



320 HISTORIA DJ£ MÉXICO 

mismo distrito hasta la costa, tenia el mando por los insurgentes 
D. José Joaquin Aguilar, que vimos haber sido nombrado por el 
Congreso intendente de Veracruz en competencia con Rincón, ele- 
gido por Morelos, y que ambos disputaban entre sí el mando, (27) 
Aguilar tenia bajo su obediencia á Tlascalantongo, el Espinal y 
Misantla, habiendo fortificado el primero de estos puntos. Hallán- 
dose Aguilar on Atlamajac con Osorno, se juntaron en Tlascalan* 
tongo Serafín Olarte, Miguel Macón, Yañez y otros, haciendo uoa 
fuerza de unos cuatrocientos hombres: el comandante del distrito, 
teniente coronel D. Alejandro Alvarez de Güitian, resolvió mar- 
char á atacarlos (28) aunque no contaba más que con ciento cua- 
renta y ocho hombres, la mayor parte realistas de aquellos pue- 
blos, no habiendo teniio efecto por la interceptación de los co- 
rreos, la combinación que trató de hacer con los comandantes de 
Tulancingo y Túxpam. Desembarazado Güitian de algunas otras 
partidas enemigas, se presentó el 3 de Enero á tiro de fusil de la 
fortaleza, que consistia en una altura defendida por un parapeto 
de trescientas sesenta y ocho varas de extensión con una y media 
de grueso, en que estaba colocado un caBon de corto calibre, y ha- 
biendo hecho ocupar por el tenientg D. Nicolás Barrera un punto 
dominante tenido por inaccesible, los insurgentes hicieron corta 
resistencia, y se pusieron en fuga con pérdida de cuarenta y ocho 
muertos y diez y siete prisioneros, que fueron fusilados. Güitian, 
no pudiendo dejar guarnición por la corta fuerza que tenia, hizo 
arrasar las fortificaciones, y recogidas las armas y municiones que 
encontró, se retiró, continuando por medio de sus partidas la per- 
secución de los fugitivos. Lo mismo hizo el comandante de Huau- 
chinango Luvian, quien recorrió varios pueblos, transitando por lo 
más áspero de la sierra, causando á los insurgentes la pérdida de 
cincuenta y un muertos y once fusilados, y habiéndose presentado 
á pedir indulto más de cien individuos, Aguilar se vio precisado á 
dejar aquel territorio y retirarse al campamento que tenia en Pa- 
lo Blanco, cerca de Papant^a. 

(27) Véase en este tomo. 

(28) Gaceta de 16 de Abril, número 889, folio 377. 



HISTORIA DE MÉXICO. 321 

Como segUD acabamos de decir, los movimientos de las tropas 
reales en la Huasteca habían sido en combinación con los que al 
mismo tiempo hacían los comandantes de los distritos limítrofes, el 
sargento mayor Casasola con las de Iluichapan, había perseguido 
con empeño á los Víllagranes en el reverso de la sierra, en cuyo 
descenso opuesto operaba el P. Villaverde. En consecnenría de- 
esto, y de la diminución que había tenido en su gente D. Rafael 
Víllagran, habiéndose acogido al indulto mucha parte de ella, falto 
de sus principales adherentes por la muerte de Gutiérrez y de 
otros, y perdido su punto de apoyo en Nopala; efecto todo de la 
excursión que hizo Villaseñor, (29) se presentó á pedir el indulto, 
que le concedió Casasola, previo el juramento que á todos se exi- 
gía de fidelidad al rey, que prestó ante el cura de Huichnpan. (50) 
Con este motivo D. José Manuel, hermano ó primo do D. Rafael, 
se dirigió á Palo Blanco, al amparo de Aguilar, y á fines de este 
año se propuso seducir su tropa, para apoderarse de sus armas y 
recursos. Fingió para esto una carta, en la que suponía que Agui- 
lar trataba de indultarse, y la leyó á los soldados, de los que algu- 
nos la creyeron. Marchó con ellos en busca de Aguilar, á quien 
encontró sentado en su despacho dando algunas órdenes, y al ver- 
lo lo preguntó con cariño: »»¿Qué anda vd. haciendo por acá, Ví- 
llagran? n »»Est(),ii contestó Villagran, tomando de la mesa el sable 
del mismo Aguilar, con el que lo envasó dejándolo muerto. Se 
apoderó entonces de su equipaje y mandó cortarle la cabeza, Vx 
que hizo poner entre los dos caminos de Tenampulco y el Espinal, 
queriendo llevar adelante la idea de que le habia higcho dar mner- 
te por traidor. Serafin Ciarte, instruido de esto horrible suceso, 
mandó prender á Villagran para imponerle el castigo que habia 
merecido, quien para escapar de las manos de los que de orden de 
aquel lo seguian, se tuvo que arrojar al rio y pudo librarse á nado,. 
á pesar de las descargas que le hicieron los soldados de Ciarte, lo- 
grando pasar A Papantla, lugar ocupado por los realistas, salvando 
solo de lo que habia cogido á Aguilar, un pañuelo con onzas io 

(29j V^ase esffi trmo. 

{:>0) Parte de Casasola, de 22 do Febrero. Gao. do 7 de Marzo, núm. 871, 
folio 227. 

TOMO IV. — 41/ 



322 HISTORIA DB MÉXICO. 

oro que pudo atarse á la cintura. (31) El indulto habia venido á 
ser la capa con que se cubría todo género de maldades: el que ha- 
bia cometido un crimen entre los insurgentes: el que queria po- 
ner en seguro alguna mujer casada con alguno de sus compañeros 
que habia seducido y robado; (32) se presentaba en el primer pue- 
blo ocupado por los realistas á pedir esta gracia,. y estando cierto 
de obtenerla, quedaba á cubierto de toda persecución, pues no se 
detenian los comandantes en examinar estos motivos, contentáa- 
dose con separar de las cuadrillas de insurgentes, el mayor núme- 
ro de individuos que podiati, Concediósele á Villagran, pero fué 
muerto á pocos días por un soldado de Extremadura, de cuyo 
cuerpo habia un piquete en Papantla, el cual, por riña que con él 
tuvo en una taberna bebiendo, le pasó el vientre con la bayoneta. 
Tal fué el fin del último de los Villagranes, nombre que no presen- 
ta en la historia de la revolución mexicana otros recuerdos que de 
pillajes, traiciones, desórdenes y crímenes que hacen estremecer á 
la humanidad, y que sin embargo se le ha dado por el Congreso de 
Tamaulipas, á uno de los pueblos de aquel Estado. 

Pereció también por este tiempo el célebre guemllero José An- 
tonio Arroyo, de quien hemos tenido que hacer frecuentemente 
mención en esta historia. Su segundo. Andrés Calzada, habia se- 
ducido á su mujer, y por esto y para apoderarse del mando de su 
cuadrilla, le quitó la vida traidoramente. Su cadáver fué sepulta- 
do en la parroquia de Cuapiaxtla. 

La vigorosa persecución que Concha hacia á los insurgentes en 
los Llanos de Ap^ni, fué causa de que algunos huyesen y fuesen á 
engrosar las partidas que hostilizaban en las inmediaciones de Pue- 
bla y México, asaltando los convoyes en el camino entre ambas 
ciudades. Desde el año anterior, cuando la atención del gobierno 
estaba ocupada de preferencia en procurar la aprehensión de Mo- 
relos. Puebla se vio tan estrechada que los insurgentes entraron 
hasta lo& suburbios^ y acaso por este motivo no pudo Moreno Daoíz 

(31) Toda esta relación del aseiinato de Agailar, la he copiado casi literal- 
mente del tomo 3?, fol. 383, de Bastamante, que era amigo partíealar de Agai- 
lar, A quien debió favores. 

(32) Este fué el motivo por que se presentó al indulto ano de los genera- 
les insurgentes, que lo ha sido después de la República: 



HISTORIA DE MÉXICO. 323 

cumplir las órdenes del virrey, para apostar tropas á la entrada da 
la Mixteca j embarazar el pasó del congreso á Tehuacan. En Oc* 
tubro de aquel aflo, D. Calixto González de Mendoza, comandante 
de Cholula y de los guardacampos de los oontomos de la ciudad, 
(33) á quien llamaban el "Empecinado, m por su actividad compara- 
ble á la de aquel famoso guerrillero de Castilla^ habiendo recibido 
aviso de estar los insurgentes mandados por Vicente Gómez y por 
Colín en la hacienda de »la Uranga,tf salió en eu busca con la ca* 
ballería que mandaba, siguiéndole á corta distancia la infantería de 
los realistas de Cholula, la cual empeñó la acción indiscretamente;, 
habiendo sido derrotada y muertos casi todos los que la componían; 
Mendoza tuvo que defenderse en la hacienda, y viéndose estrecha* 
do en ella, pudo escapar con solo un corneta, pereciendo más de 
cien hombres. Puebla se puso en consternación con tal suceso, y la 
tropa que salió en busca de los insurgentes con Márquez Donallo, 
que á la sazón estaba en aquella ciudad, no encontró á los enemi* 
gos, que se habian retirado ya, y no fué más que á presenciar el 
destrozo que habian causado. 

Colín pasó á los contornos de Chalco en el Valle de México en 
Febrero, y habiendo destinado el comandante de aquel punto, te* 
niente coronel Don Bernardo López, al teniente del regimiento de 
Zamora Don Cayetano Valenzuela el 16 del mismo mes, para que 
con cuarenta infantes de su cuerpo, veinte dragones de San Luis y 
algunos realistas, fuese á reconocer su fuerza y observar sus movi- 
mientos; Valenzuela, creyendo que era una partida corta, se empe- 
ñó en su alcance, y atraído por los pocos insurgentes que se habian 
presentado, al sitio en donde tenían oculta su mayor fuerza, fué en« 
vuelto por ésta y con pérdida de catorce dragones y cuatro solda- 
dos de Zamora muertos y muchos heridos, pudo escapar con los de* 
más, habiendo llegado oportunamente á sostenerlo López con al- 
guna tropa. (34) El comandante de los realistas de Ameca D. Die* 

(33) Véase en este tomo. D. Calixto, natural de Álava, fQé padre del gene^^ 
ral D. José María GoDZ«les de Mendoza, actual diputado en el congreso gene^-^ 
ral. El suceso que aquí se refiere, sucedió el 14 de OctubrCí dia del santo de 
D. Calixto, que dejó á sus amigos reunidos con este motivo, para f alir á ata- 
car á los insurgentes. 

(34) Eq la gaceta de 22 de Febrero^ número 866, folio 187, se publicaroa 



324 HISTORIA DE MÉXICO. 



go Paez de Mendoza, de quien hemos hablado ea otro lugar, (35) 
que marchó al socorro de Valenzuela sabiendo que habia sido ata- 
cado» fué muerto cerca de Tlalmanalco con. diez de los sujos. (36) 
El virrey con este motivo hizo reforzar la guarjiicion de Chalco. 

Los insurgentes, sin embargo, se retiraron obtenida esta ventaja, 
y habiendo salido López tres días después con la tropa que se le 
envió á Texcoco y parte de la de Chalco, á hacer un reconocimien- 
to del camino hasta Riofrio, que era el punto céntrico de todas las 
partidas de aquel rumbo, encontró en la Barranca de Juanes unos 
veinte insurgentes que custodiaban un crecido número de equipa- 
je, con el que caminaban unos hombres <le muy decente aspecto. 
López hizo atacar por sus soldados á los que escoltaban el equipa- 
je, que se pusieron en fuga con los otros que con ellos caminaban. 
Estos eran D. José María Liceaga, que como lo había ofrecido^ ha- 
bía ido á Tehuacan para desempeñar su empleo en el poder ejecu- 
tivo, pero encontrando disuelto el congreso, se volvía á.Ia provin- 
cia de Guanajuato: él logró escapar, pero veiticuatro muías da su 
equipaje cayeron en poder délos realistas, los cuales se distribuye- 
ron entre sí tan considerable botin, excepto dos uniformes do ca- 
pitán general, el retrato del mismo Liceaga y sus papeles, que Ló- 
pez mandó al virrey. (37) Estos últimos han pasado al archi- 
vo general, habiendo quedado en la secretaría del virreinato, y 
han sido de los materiales consultados para escribir esta histo- 
ria. 

El coronel Hevía condujo á México el cargamento que sacó 
de Veracruz el brigadier Miyares en Diciembre del año ante- 
rior, de regreso del convoy salido de aquella capital en Octubre 
con ocho millones de pesos, y aunque á su tránsito por Riofrio hu* 

los partes de Valenzuela y de López, en que se esfuerzan en disimular lo acae- 
cido. 

(35) Véase este tomo. 

(36) De esta desgracia no se habló en la gaceta, porque siempre se oculta- 
ban los sucesos adversos. La refiere el Dr. Arechederreta en sus apuntes ma- 
nuscritos. 

(37) Parte de Lópee, gaceta citada de 22 de Febrero, fol. 191. Lopes so 
equivocó diciendo que Liceaga iba á pasar revista Á las tropas de los Llanos 
de Af>am. SI verdadero motivo del viaje de Liceaga es el que se dice en el 
texto. Acompasaba á Liceaga un norte-americano, llamado Nicholson, que lo 
fecguia en todas sus expediciones. 



HISTORIA DE HÍXICO. S25 

bo algún tiroteo con las partidas que vinieron siguiéndolo hasta 
Venta de Córdova, (38) llegó sin accidente el 6 de Febrero. Como 
en aquel no se habia permitido marchar á ningún pasajero, para 
que no se embarazase con la custodia de éstos la tropa destinada á 
escoltar una suma tan considerable de reales, se dispuso ahora, co- 
mo se habia ofrecido entonces, un convoy para solo aquellos, sin 
llevar carga alguna de reales, y en consecuencia salieron el 1^ de 
Marzo sesenta y cinco coches y multitud de gente á caballo, que 
casi toda eran familias de europeos que abandonaban el país para 
ir á establecerse á España: este convoy tuyo que tomar el camino 
de los Llanos de Apam, por haber cortado los insurgentes el puen« 
te de Texmelucan, y con esto impedido el paso de aquella barran- 
ca para carruajes y artillería. De Puebla salió otro convoy muy 
considerable de tabacos para la fábrica de cigarros de México, en 
donde entró el 28 de Marzo, habiendo llegado con él el brigadier 
Moreno Daoiz, que pasaba á la capital para encargarse de la sub* 
inspección general, mientras llegaba el mariscal de campo Linan, 
por haber salido para Veracruz de donde estaba nombrado gober- 
nador, D. José Dávila. A Moreno sucedió Llano en el mando del 
ejército del Sur, (89) el cual era entonces de mucha importancia, 
por estar bajo su dirección las operaciones de la Mixteca, Oaxa- 
ca y camino de Veracruz hasta las Villas, cuya comandancia par- 
ticular se extinguió» luego que Miyares pasó á la de Veracruz. 

Hevia enjel intervalo de uno á otro convoy, so empleaba con su di- 
visión en perseguir á los insurgentes en los puntos inmediatos, pero 
después de haber conducido á México los dos últimos, se le destinó 
permanentemente al vallo de S. Martin Texmelucan, en donde asen- 
tó su cuartel. En uno de los muchos reencuentros que tuvo, desba- 
rató cerca de Apapasco el 27 de Marzo la partida de Colin, el cual 
quedó prisionero y herido, habiendo muerto pocas horas después, 
y mucha parte de su gente tuvo que arrojarse en la barranca de 
Ixlahuacan, huyendo de la caballería que muy de cerca la se- 
guía. (40) En el mes siguiente, ñngiendo Hevia dirigirse á los Lia- 

(38) Gaceta de 11 de Abril, número 887, folio 364. 

(39) Areohederreta, Apontei históricofi maniiBcríto8« 

(40) Gaceta de 11 de Abril, número 887, folio 361. 



326 HISTORIA DE uixiCO. 



nos de Apam, revolvió sobre la hacieRda de la Conceppion, con cu* 
yo estratagema logró aprehender al dueño de aquella finca, D. Ja- 
cobo González Ángulo que se titulaba brigadier, (41) hermano de 
T>. Bernardo, que en otro lugar hemos visto haciendo papel en las 
cuestiones del clero de México, en defensa de sus inmunidades: (42) 
D. Jacobo fué fusilado con un criado suyo. Ortiz y Zamudio fue- 
ron aprehendidos en las inmediaciones del pueblo de San Felipe, y 
tal fué la batida que Hevia dio en los meses siguientes hasta el de 
Junio á todas las partidas de aquellos contornos, que dando parta 
el 8 de aquel mes al comandante del ejército del Sur, Llano, de ha- 
ber cogido en su marcha de Hiofrio á Santiago Culcingo algunos in- 
surgentes que conduelan porción de ganado y barriles de aguar- 
diente, pide ti se le permita diatribuir el producto de este botin á su \ 
tropa, que lo habia merecido con tan continuas fatigas, siendo tanto 
el fruto que se habia conseguido, que no quedaban en todo aquel 
territorio más que pequeñas cuadrillas de bandidos, n (43) las cua- 
les con la continua persecución que se les hizo se fueron extermi- 
nando. 

El despecho del vencimiento habia aumentado la crueldad de los 
insurgentes para con los lugares indefensos. Sn el de Huichilac, á 
corta distancia de Cuernavaca, en el descenso de la serranía que se- 
para aquel valle del de México, dio una prueba de esto González^ 
que hostilizaba este distrito. Aquel desgraciado pueblo habia sido 
quemado en Octubre del año anterior: comenzábase á levantar de 
«US ruinas por influjo del Dr. Verdugo, cura de Cuernavaca que se 
hallaba en el lugar el 24 de Abril, cuando se presentó González con 
su cuadrilla, sin que los vecinos tuviesen motivo de alarmarse, por- 
que creyeron que venia tropa realista, estando uniformados los de 
González: éste sosteniendo el engaño, preguntó si habían pasado 
por allí los insurgentes, y contestándosele que no, dijo que «^en 
aquel dia iba á descargar la justicia de Dios sobre aquel pueblo,ii 
y dio orden al tambor que tocase á degüello: el mismo González se 
echó con la espada desenvainada sobre los indios desarmados, y lo 

(41) Id. de 16 de Mayo, n: 962, f. 477, 

(42) Tomo 3* 

(43) Gaceta de 6 de JulÍQ| numero 934, folio 668. í* 



HISTORIA DE MÉXICO. 327 



^a^^^^^^^a^^^^^ 



mismo hicieron los suyos, sin que fuese parte á contenerlos el res- 
peto al Santísimo Sacramento que sacó el vicario, dejando muer- 
tos sesenta y tres de todas edades y sexos con varios heridos, y lle- 
vátUdose consigo al cura Verdugo, al que no dejó volver á su curato 
en algunos dias. (44)- Otros sucesos semejantes ocurrieron por este 
tiempo en las inmediaciones da Chilapa y de Huejocingo, que se 
refieren en las gacetas por los partes de los comandantes. Señalá- 
base entre todos por ííu ferocidad Pedro Rojas, más conocido con 
el nombre de "Pedro el Negro,» que era el terror de los pueblos 
inmediatos á México, especialmente de San Agustín de las Cue- 
vas, siendo su residencia ordinaria Ajusco y los bosques circunve- 
cinos; Sin embargo, el indulto producía sus efectos aun en este 
distrito, habiéndose presentado á recibirlo al comandante Menezo 
en Mejicalcingo, José Mariano Jiménez cou Ja cuadrilla que capi- 
taneaba. (45) 

De más importancia fué la presentación de Epitacio Sánchez, éí 
ccnsecuencia de haber sido sorpiendida su mujer é hijos en su 
misma casa por el capitán Hidalgo, encargado por el coronel Ordo- 
flez, comandante de Jilotepec, de perseguirlo en la sierra de Monte 
Alto. Invitado con este motivo Sánchez á indultarse, lo verificó no 
obstante la oposición del Dr. Magos, que impuesto del intento de 
^itacio, sublevó y sedujo parte de su gente. Epitacio desde en - 
tónces, incorporado en la sección de Jilotepec (46) con los que de 
8U partida obtuvieron el indulto con él y cuyo mando se le dejó con 
el grado de teniente de realistas, vino á hacer el más activo pt^rse- 
guidor.de sus antiguos compañeros, cogiendo y fusilando á mucho 

(44) Parte del comandante de Cuernavaca, Huidobro, de 27 de Marzo, ga- 
ceta de 24 de Abril, niimero 893, folio 405, Este González es el minno que 
filé faailado de orden de Zavala en México el 4 de Diciembre de 1S28 en la 
revolución de la Acordada, habiendo segnido González el partido del gobier- 
no. El mismo Zavala siendo gobernador del Estado de México, hizo dar el 
nombre de*'Pedro el NegT,0ri como uno de los héroes de la revohicion, á una 
calle del pueblo de S. Agustín de las Cuevas, al que se dio el de ciudad de 
Tlalpam^ cuando se situó en él la capital del Estado. 

(45) Parte de Menezo de 26 de Abril, gaceta de ^ de Mayo, número 899^ 
folio 453. 

(16) Las gacetas de Marzo en adelante, están llenas de partes de OrdoTies?^ 
insertando los de Hidalgo, que contienen las proezas del teniente D. Epitacio 
Sánchez contra sus antiguos camaradas. Véanse especialmente la núm. 881 ¡f 
siguientes. 



328 " HISTORIA DB MÉXICO. 

número de estos, (47) y por su ejemplo y exhortaciones, no 'pocos 
de ellos solicitaron también el indulto, como lo verificó más adelan- 
te Urbizu, é influyó con sus cartas para que hiciese lo mismo D. 
Rafael Villagran. Algunos de los indultados no eran fieles al par- 
tido que de nuevo habian abrazado, no obstante el juramento de 
fidelidad que se les hacia prestar, y fuese por inconstancia, ó por- 
que acostumbrados al desorden y al pillaje, estaban fuera de sn 
elemento entrando en sujeción, y consumido en sus vicios, de que 
no se separaban por el indulto, el fruto de las anteriores rapiflas, 
tenian necesidad de cometer otras nuevas, volvían á poco tiempo á 
tomar las armas, pero cuando eran reaprehendidos, eran irremisi- 
blemente fusilados. De estos fué el capitán José María Cristalinas, 
que presentado al comandante de Arroyozarco D. Jqsé Bulnes el 
6 de Marzo, (48) obtuvo el indulto, y volviendo á tomar parte en 
la revolución un mes después, fué cogido y fusilado el 24 de Di- 
ciembre por el comandante Quintanar, que sucedió á Bulnes, po- 
niendo su cabeza y cuartos en los caminos que conducen á aquel 
punto, que habian sido el teatro de sus atrocidades. Los más, sin 
embargo, continuaron por entonces retirados en sus casas, en los 
lugares que habian escogido para su domicilio al recibir el indulto, 
ó prestaron servicios importantes al gobierno en la campaña, 
pues parece que contentos con seguir bajo las banderas reales la 
misma vida vagabunda á que se habian acostumbrado en la revo- 
lución, les era indiferente la causa por que peleaban. 

Una casualidad libró al gobierno de otro enemigo temible en las 
inmediaciones de la capital y camino de Querétaro. D. Pascasio 
Ensena, (49) de quien tantas veces hemos tenido ocasión de hablar, 
aficionado á los ejercicios de á caballo de la gente del campo, sa- 
liendo de Temascalcingo en el valle de Ixtlahuaca el 10 de Marzo, 
encontró algún ganado vacuno, y se puso á colearla con otros de 
los suyos: habiendo tomado un toro por la cola, cayó del caballo 

(17) Ordoñez lo recomienda al virrey por esta circunatancis, en oficia de 20 
de Abril, inserto en la gaceta de 25 de Mayo, Dúm. 906, fol. 611, 

(48) Parte de Ordoñez, insertando el de Bulnes de 8 de Marzo. Gaoeta de 2 
de Abril, núm. 883, fol 330. 

(49) Era navarra y no vizcaíno, cotno por equivocación se dijo en otro la- 
gar. 



HISTORIA DE MÉZICO. 329 

rompiéndose el cuello, y el toro que revolvió ¿obre él, le atravesó 
un costado de una coniadi.. El encierro se hizo en el mismo Temas- 
calcingo, y avisado de ello Epitacio Sánchez, aprovechó la ocasión 
para caer sobre el campamento de S. Bartolomé de las Tunas, en 
donde hizo algunos prisioneros, que fueron fusilados. (50) El indul- 
to de Epitacio, la muerte de Enseña y la dispersión que sufrieron en 
la hacienda de Agua Amarga, cerca de Tenancingo, Vargas, Gonzá- 
lez, y otros jefes del valle de Toluca con una fuerza de quinientos 
hombres, derrotados el 8 de Mayo por el capitán D. Vicente Lara, 
de Fieles del Potosí, unido con el de igual grado D. Joaquin Riva 
Herrera, (e) del batallón de Fernando VII de línea, (51) privaron 
de sus principales auxiliares á D. R. Rayón, que quedó con esto 
aislado en el cerro de Cóporo. Por las mismas causas la serranía 
de la villa del Carbón 6 de Monte Alto fué sometida, habiendo per- 
seguido con tesón á las cortas partidas que en ella quedaban, el 
capitán D. Francisco Manuel Hidalgo, é intimidando á los indios 
dándoles azotes y amenazándolos con quintarlos y quemar sus pue- 
blos, si daban algún auxilio á ios insurgentes. (52) El camino á 
Qiierétaro quedó igualmente asegurado, contribuyendo á ello las 
activas disposiciones del teniente coronel D. Antonio Linares, co- 
mandante de S. Jnan del Rio. 

Para completar la relación de los sucesos militares ocurridos en 
el centro de la provincia de México, y en las que con ella confinan 
hacia el N. y E, hasta la terminación del gobierno del virrey Ca- 
lleja, veamos ahora lo que pasaba en este mismo período en la Mix- 
teca y en el departamento de Tehuacan. Habíase trasladado á és- 
te el cura Correa, el cual habiendo sido sorprendido el 28 de Di- 
ciembre anterior en la hacienda de Santa Bárbara, inmediata al 
pueblo de Dolores en la provincia de Guanajuato, por el capitán D. 
Antonio Elozúa, que mandaba las tropas de provincias internas 
empleadas en aquel distrito, logró escaparpercipitándose en una ba^ 
rranca y dejando en poder de los realistas su equipaje y hasta la 

(50) Parte de Hidalgo, gaceta de 30 de Marzo, núm. 832, fol. 324. 
(iSl) Partes de Meneso j de Lara, en las gacetas de 9 y 18 de Mayo. 
(62) Parte de Hidalgo, de Arroyozarco, 6 de Marzo. Gaceta de 30 del mis- 
mo, núm. 832, for. 322. 

Tone IT.— 42 



330 HISTORIA DE MÉXICO 

sotana: (68) de allí pasó á Uruapan, y habiendo contribuido al es- 
tablecimiento de la junta ^le Jaujilla, se dirigió á Tehuacan; pero 
viéndose á medio camino rodeado de partidas del gobierno, y lo que 
era todavía más peligroso, de las que se hablan organizado con los 
indultados; se dizfrazó cambiando su nombre en el de Juan Var- 
gas, y se ajustó de mozo con un arriero que hacia viaje ala Mixte- 
ca, y habiendo llegado á Tep'^ji de la Seda en donde mandaba D. 
Juan Terán, fué reconocido por éste saludándolo por su general, lo 
que llenó de sorpresa al arriero que lo habia traído á su servicio. 
Terán no hizo gran caso de Correa, que permaneció en Tehuacan 
sin ser empleado en cosa de importancia. 

Habia fortificado Terán el cerro de Santa Gertrudis en la Míx- 
teca, cuyo mando dio al mayor D. Francisco Miranda, oficial de 
valor y conocimicHtos; (54) el comandante de Huajuapan, Sama- 
niego, intentó atacar aquel punto, de lo que desistió hallándolo 
naás resguardado de lo que creia. Terán mandó un refuerzo á las 
órdenes de su hermano D. Juan, (55) llevando por segundo á D. 
Evaristo Fiallo, p\ cual, al paso por el pueblo de Tepejillo, por ha- 
cerse de partido en la tropn, permitió á ésta cometer toda clase de 
desórdenes, sin que D. Juan pudiese evitarlo. D. Manuel, que co- 
nocía cuánto importaba castigar estas faltas de disciplina, hizo pro- 
ceder contra su hermano y contra Fiallo, encargando la formación 
de la causa al brigadier D. Antonio Vázquez Aldana, militar ins- 
truido, que comenzó poniendo en.pHsion á los dos jefes. Pronto se 
reconoció que D. Juan no era culpable, y la causa se siguió contra 
Fiallo. Este, estando preso en el convento del Carmen en Tehua- 
can, formó una conspiración con el olyeto de dar muerte a Terán y 
poner el departamento de Tehuacan bajo la autoridad de Victoria 

(63) Parte de Elozda á Iturbide, de 9 de Enero en la hacienda de la Noria 
Gaceta de 10 de Marzo, núm. 875, fol. 206. Correa en la relación de ins su- 
cesoB miÜtiireH, que dio á D. Carlos Biistamante y éste publico en el tomo 2* 
del Cuadro histórico fol 109, omite este suceso y pretende que Be trasladó 4 
Tehuacan para defender el ceiro Colorado. iTiiete defensor! 

(54) Todo lo relativo á estos sucesos dé Teran, está tomado de su segunda 
manifestación, con que es conforme lo dicho por líustamante en su Cuadro 
hist. tora. 3", ful. 345 y sig, 

(55) D. Juan Teran ha fallecido en México el año de 1842, siendo adminis- 
trador general de correos, con grado de coronel, 



HISTORIA DS MÍ:xico. 33 1^ 

ó como también se dijo, de entregarlo al comandante realista d^ 
Acatzingo. La conspiración se descubrió en el momento de ponerse 
j)or obra en la noche del 6 al 7 de Marzo, con cuyo motivo fué^ 
conducido Fiallo á la hacienda del Carnero, y preso el Lie. Zelae- 
ta que tenia parte en aquella, y habiendo sido sentenciado el pri- 
mero á la pena capital, se le entregó al guerrillero Luna para que 
la hiciese ejecutar, como lo verificó en su cuartel de Ixtapa. Era 
Fiallo nativo de la Habana y vino á N. España con el batallón 1* 
Americano, (56) del que desertó en Perote, pasándose á los insur- 
gentes: la inconstancia de su carácter disminuía mucho el mérito 
que como militar tenia. D. Carlos Bustamante, que todavía perma- 
necia en Tehuacan, hizo de asesor en estas causas, aunque no con- 
tribuyó á la condenación de Fiallo y logró librar á Zelaeta de la 
misma pena. Este acontecimiento corresponde al tiempo en que 
aun estaba reunida la comisión ejecutiva, y en que por consiguien- 
te Terán no obraba por sí solo, sino como individuo de aquella y 
comandante do la plaza. 

El tránsito de lo6 convoyes que pasaban de Oaxaca á Puebla po^ 
Izúcar, era motivo de frecuentes acciones de guerra. En principio» 
de Febrero condujo uno de éstos de mucho interés Samáníego has- 
ta Acallan, donde lo recibió Lamadrid para llevarlo á Izúcar, con 
una escolta de sesenta cazadores de Asturias y' Saboya, y ochenta 
caballos de Fieles del Potosí y realistas de Izúcar. (57) Llegó sin 
tropiezo el día 9 con las mil cuatrocientas muías cargadas que for- 
maban el convoy, hasta la angostura de la cañada de los Naranjo?^ 
cuyas alturas encontró ocupadas por gente de Terán á las órdenes 
de su hermano P. Juan. El combate fué reñido y Lamadrid ase- 
gura en su parte, "que jamás habia visto á los rebeldes batirse con 
tanta decisión, II efecto de la instrucción y disciplina que Terán 
habia cuidado que adquiriesen sus tropas, con tanto empeño, que^ 
él mismo asistía diariamente á los ejercicios en el campo que con 
esto fin habia formado. Al cabo de algún tiempo de resistencia^ 
Lamadrid logró forzar el paso de la cañuda, fortificado con un pa- 

(í>6) Véase tomo S** de esta obrn. R(3Sftínfl en su Relac. hiet. refiere varias^ 
oircunstancias atroces de la ejecución de Fialio que Teran desmiente. 

(67) Parte de Lamadrid de 12 de Febrero en Izúcar, gaceta do 29 del mis- 
mo mes, número 66b\ fol. 209. 



B3S HISTORIA DS IfiXICO. 

rapeto, y perdiendo algunas cargas llegó sin otro arcidente á Piax« 
tla, y de allí continuó hasta ]zúcar. 

£n otro reencuentro de los muchos que se verificaban por razón 
de la cercanía entre las tropas de Samaniego situadas en Huajua* 
pan, y las de Terán y Guerrero que ocupaban varios puntos de la 
Mixteca, D. Antonio León, que siendo general de la República ha 
muerto con tanta gloria, ¿ resultas de las heridas que recibió el 8 
de Setiembre de 1847 en la acción del Molino del Eey, á la vista 
de México, contra el ejército invasor de los Estados-Unidos, que 
entonces era teniente do los realistas de Huajuapan, (58) habien- 
do marchado con cincuenta dragones á perseguir á las orillas del 
rio Mixteco las partidas de Guerrero que salian de Tlapa, hizo pri- 
isionero á su primo Loyola, comandante de una de ellas, á quien 
condujo con otros dos á Huajuapan en donde fueron fusilados. 

La posición de Terán venia á ser cada vez más difícil, pues las 
Tentajas obtenidas por las armas reales en la provincia de Yera- 
cruz y en los Llanos de Apam, iban estrechando sus recursos, y co- 
nocia bien que todas las fuerzas que quedaban sin enemigos que 
combatir en aquellos distritos, estaban destinadas á caer sobre él. 
Escaseábanle mucho las municiones, especialmente el plomo para 
balas de fusil, pues era poco el que sacaba de la mina de Zapoti- 
tlan que á mucha costa trabajaba, y aunque recibía alguno de 
Puebla, había sido descubierto el anciano Veytia, vecino respeta- 
ble de aquella ciudad que se lo remitía, y había sido inmediata* 
mente fusilado. 

En tales circunstancias, se presentó en Tehuacan por Mayo do 
este año D. Guillermo Davis Bobinson, ciudadano de los Estados 
Unidos, que había tenido varios negocios con el gobierno español 
en Caracas, y habiéndose introducido ahora por Boquilla de Pie- 
dras, venia á proponer venta de armas á Terán. Hallábase éste na* 
cesitado de ellas, y pronto se convinieron en la de cuatro mil fusi- 
les á veinte pesos; pero la díñcultad consistía en hacerlos llegar á 
Tehuacan, no habiendo puerto alguno que dependiese de Terán en 

\5S) Parte de Samaniego, de 2 de Abril: gaceta de 18 de Mayo, número 
9Ó3, folio 491. 



AlSTORIA D£ AfÉXlGO. 333 



^«^^^^^^^^^^^«^■^^^^^^^^^^^^^^^^^^■^^^«^^^^^^^^ 



donde poder desembarcarlos, (50) y Victoria á quien Ilobiiison fué 
á ver para instruirlo de su conrenio con Terán, exigía un derecha 
de tránsito para dejarlos pasar por Boquilla de Piedras, aunque 
para arreglar este punto acordaron tener una conferencia ]os mis* 
mos Victoria y Terán, no llegó á tener efecto. Era, pues, menester- 
apoderarse de un puerto acomodado al intento, y la elección da 
Terán se fijó en el de Goazacoalco, por tener una barra que permi- 
te entrar buques de bastante calado, y que ademas de estai* dea^ 
guarnecido de tropas realistas, estaba bastante distante de los pua-^ 
tos ocupados por estas, para poder hacerse duefio de él por sor- 
presa: mas para llegar allá era necesario hacer una marcha larga^ 
atravesando montanas y bosques hasta entonces no transitados, siu 
conocimiento del terreno, sin más guia que una carta imperfecta 
que había dado Murguia á Terán en Oaxaca, y esto en la ocasión 
menos oportuna pues ya comenzaban Jas aguas; circunstancias to- 
das capaces de arredrar á un ánimo menos resuelto pero Terán sede-^ 
cidió á todo^ sin contar masque consigo mismo, puesGuerreroáquien 
propuso su plan, no quiso tomar parte en él, por pertenecer al de* 
partamento de Victoria el punto que se intentaba ocupar. Espera- 
ba además á D. Juan Galvan, otro ciudadano de los Estados Uni* 
dos^ que habia salido de Tehuacan en el mes de Junio con seis mil 
pesos, y se había embarcado en Boquilla de Iijdias para comprar 
armamento que debía conducir á Goazacoalco. 

En consecuencia Terán salió de Tehuacan el 17 de Julio con la^ 
dos compañías de cazadores del batallón de Hidalgo, la de Teoti- 
tlan, veinticinco dragones, dos cañones de á 4 y uno de á 2 cou 
diez y ocho artilleros, que en todo hacia la fuerza de cuatrocientos 
hombres dividida en dos trozeos, mandando el primero el mismo 
Terán y el segundo D. Juan Rodríguez, con el cual marcharon el 
canónigo Velasen, los dos Robinson, D. Guillermo y el Dr. D. Juan, 

(59) Ademas de la segunda manifestación de Terán, muy extensa 6 inte- 
resante sobre esta espedicion, y lo qu^. sobre ella dice Bustamante en su <Jna- 
dro histórico, tomo 3", ful. 365 y siguientes, tengo á Ja vieta lai ''Memorias 
de la revolución de México," escritas en inglés por Robitison, el mismo de 
quien se habla aqáí, traducidas en cantellano por D. Joso Jusquin Mora, y pu 
biicadas en Londres por Ackermann en l824. La piimera edición en inglés^ 
se hizo ea Octubre de lb20, en Filadelfía. 



334 HISTORIA DE MÉXICO. 

pues aunque esté ultimo había sido despachado desde el aflo ante- 
rior por el congreso, como antes hemos dicho, para armar un cor- 
sario, se habia detenido en Tehuacan, y no obstante resistir Terán 
que lo acompaflase juzgando muy aventurada la empresa, y pare- 
ciéndole más prudente que aguardasen en Tehuacan el resultado, 
«Uos se decidieron á seguirlo, esperando oportunidad de embarcar- 
se en el punto de la costa á donde se dirigía. La marcha tué muy 
penosa, caminando por el fango y atravesando bosques espesos en 
los que se extraviaron las cargas con víveres, por lo que tuvo la 
tropa que alimentarse con yuca y cogollos de palma; los destaca- 
mentos realistas de tropas de Campeche situados en varios pueblos 
«e replegaron á Oxítlan, y habiendo dispuesto Terán que les ataca- 
:se Rodríguez con doscientos cincuenta hombres el 1* de iigosto, 
después de algún tiroteo se retiraron. El 7 del mismo mes llegó 
Terán á Tuxtepec, en donde entró sin resistencia y permaneció allí 
'hasta el 28, por haberse enfermado de calenturas mucha parte de 
«u gente, y para defenderse en caso de ser atacado construyó un 
fortín junto á la iglesia: pasó en aquel punto el rio en balsas y ca- 
noas el 2 II de Agosto, y siguió caminando por un terreno fangoso, 
"hasta salir el 30 á la ranchería de Mixtan, cuyos habitantes huye- 
ron á su llegada; pero un aldeano que se presentó en la tardo, pro- 
porcionó alguna carne seca de que habia mucha necesidad, y sirvió 
de guía para llegar el día siguiente á la orilla del rio de Huaipala, 
que nace en la sierra de Víllalta y va á juntarse con el de Tuxte- 
pec, á mucha distancia de este pueblo, formando ambos el de Al- 
Tarado. 

El comercio de Oaxaca, impedido el paso por Tehuacan, se ha- 
l)ia abierto nueva vía de comunicación con Veracruz por este rum» 
bo, y con este motivo se habían construido en la ribera opuesta, 
que era la derecha, en la ranchería llamada n Playa Vicente, n gran- 
des barracones, que servían de depósito á las mercancías que se 
enviaban de aquella ciudad á la costa y subían de ésta á aquella. 
Terán hizo uu reconocimiento el 31 de Agosto por la ribera iz- 
quierda, y no descubriendo fuerza enemiga suficiente á impedir el 
paso, volvió á Mixtan para temar las disposiciones necesarias pa- 
ra efectuarlo; durante su ausencia, habia sido interceptado un co- 



HISTORIA DK MÉXICO 3?t5 

rreo, por el cual el comandante de aquel punto daba aviso al da 
Oa&aca, de todos loa movimientos de Terán, y el mismo correo in- 
formó á éste de la gante qne los realista^ tenian. Prevenidas las 
balsas necesarias Terán intentó pasar el rio el 8 de Setiembre, pe- 
ro habiéndose retirado á su aproximación los realistas que guar- 
necian el punto, sin esperar á efectuar el paso con toda su gente, 
se embarcó él mismo con algunos oficiales en una canoa pequeña 
que se presentó, y en otros dos viajes que ésta hizo pasaron otros'y 
algunos soldados. Los barracones estaban llenos dé efectos de co* 
mercio, comestibles, licores y dinero, habiéndolo dejado todo los 
comerciantes que hablan permanecido allí descuidados hasta la no« 
che anterior, y Terán estaba tomando precauciones para que su tro- 
pa, estimulada por las privaciones de los dias anteriores, no se entre- 
gase á los desórdenes que eran de temer encontrándose con tan ri- 
ca presa, ojiando repentinamente se prcseQtó el comandante de ios 
realistas D. Pedro Garrido, que habiendo reunido la tropa de los 
destacamentos inmediatos, marchaba en dos columnas haciendo 
fuego sobre los insurgentes, los cuales demasiado confiados, se 
hallaban dispersos en las rancherías y huertas inmediatas. (60), 

Pudieron éstos reunirse y rechazaron á los realistas, y sostenidos 
por el fuego de fusil que hacían los suyos desde la orilla opueíta 
y el de un cañón colocado en una balsa, trataron de pasar el rio en 
la canoa; pero cargada ésta con demasiada gente, se volcó haciendo 
caer en la agua á varios de los que estaban dentro: la corriente que 
era rápida, arrebató al P. Fr. Miguel Buiz, diegunino español, que 
hacia de capellán de la división; al teniente coronel Ordoño y al« 
gunos soldados: Terán, aunque cayó también en el rio, fué detenida 
por la ropa por el Dr. Itobinson, que lo hizo entrar en la canoa j 
lo sacó á la orilla ocupada por el enemigo, hasta que la canoa vol- 
vió á hacer otro viaje: el paradero del canónigo Yelasco no se supo; 
dijese vagamente que se había ahogado en un arroyo que tenia que 
pasar para acercarse á la orilla del rio en busca de la canoa, ó que 
se le había encontrado muerto de hambre: (61) Don Guillermo Bo* 

(60) El parte de Garrido al comandante Ortega, y el de ¿ste al de Oaxaca» 
fecha 12 de Setiembre, se hallan en la gaceta de 15 de Octubre, núm. 967. 
fol. 997, 

(61) Rosains en ios oontroversiafl oon Teran, acnao á éste de haber hecho 



336 H18T0KIA DE MÉXICO. 

binson, que á la llegada de los realistas se hallaba on una huerta 
refrescáadose con unas pinas, se ocultó entre la maleza, pero des- 
fallecido de hambre y pudiéndo apenas sostenerse, se presentó al 
cabo de cinco dias pidiendo el indulto al capitán Ortega, que habia 
llegado á» la ranchería. Solo lograron salvarse á nado el capitán Pé- 
rez, colombiano, y el .teniente Riboiros, guatemalteco: el mayor 
lUescas y el ayudante Guerra, pudieron montarse en un tronco de 
árbol que arrastraba la corriente y salir á la otra orilla: tudos los 
demás perecieron, ó fueron cojiios por los realistas. 

Terán intentó el día siguiente pasar en las balsas y atacar á los 
realistas, pero las lluvias habian hecho crecer extraordinariamente 
el rio en aquella noche é inundado el terreno: se carecia de víveres 
y el objeto de la expedición podía considerarse frustrado, teniendo 
ya conocimiento del intento de ella los realistas, según se habia vis- 
to por la correspondencia que conducía el correo interceptado. Por 
todas estas razones, en consejo de guerra que se celebVó, se acordó 
la retirada, la que se emprendió inmediatamente, acampando el dia 
10 en una posición ventajosa en medio de un bosque.- Apenas lle- 
gada la división á aquel sitio, se avisó que venia el comandante de 
Tlacotalpan Topete con la gente de su mando y que estaba á legua 
■y media de distancia: Teran con estas fuerzas enemigas á su fren- 
te, colocado entre dos ríos caudalosos y teniendo á la retaguardia 
la tropa que lo habia batido en Playa Vicente, hizo formar en la 
noche unas trincheras provisionales con los aparejos de las mu« 
las de carga y los equipajes, y para dar algún alimento á sus sol- 
dados, mandó matar el más gordo de sus caballos. Topete, seguro 
del triunfo, atacó con vigor los atrincheramientos de Terán al ama- 
necer el dia siguiente: (62) la desesperación dio ánimo á los insur- 
gentes, quienes rechazaron á los asaltantes, y habiéndose retirado 

aseíiinar á YelaRco, á lo que Terán conteAíó victoriosamente en bu 8e<;niida 
manifestación. Velasco estaba herido en la rodilla de la jiierna derecha, ha- 
biéndose lastimado él njinmo por casualidad con 8U propio sable que llevaba 
desnudo y «e apoyaba en él, paseando en el pueblo de Hiiehutt lan, en la mar- 
cha á Playa Vicente, desput'B de un aguacero que hiibia puehto ei piso vüVky 
resbaladizo. Declaración del capitán i^kirez, sexto testigo, en las intorniacio- 
nes que acomjiañó Terán á su set^un.la mauifestaciun. 

(()2) La relaciou de esta acción no se halla en las gacetas dol gobierno: se 
ha tonaado de la segunda maniíestacion de Terao, ful. 12 y siguientes. 



HlgTORU DE MKXICO. 337* 

éstos con pérdida de tres oficiales, entre ellos Morillo y Fació, (63) 
que eran tenidos por hombres de valor, y porción de soldados, de- 
jando cinco cajas de municiones y noventa fusiles, siguieron al al- 
cance hasta el rio de Tuxtepoque, en cuyas riberas abandonaron 
los soldados de Campeche una trinchera que guarnecían, formada-- 
para cerrar aquella avenida. Topete volvió por el rio á TlacotalpaUy 
y Terán, habiéndose repuesto algún tanto su tropa con los víveres 
que encontró en Tuxtepeque, siguió el 13 su marcha á Oxitlan, 
en cuyo punto se habia situado por su orden y atrincherado en la 
iglesia y casa cural con cien hombres y un caSon, el teniente coro- 
nel Don Francisco Miranda, á quien hizo venir del cerro de Santa 
Grertrudis para que cubriese la retaguardia de la expedición, Dea- 
de allí continuó su marcha á Jalapilla, en donde permaneció hasta 
el 17 de Setiembre, y teniendo noticia de quo £e hallaba á su reta* 
guardia el teniente cor ^nel Don Patricio López, comandante del 
batallón provincial de Tehuantepec, con tropa de Oaxaca, formó un 
reducto con tercios de algodón en el cementerio de la iglesia, para 
estar á cubierto «lo una sorpresa y aunque enfermo, siguió su reti- 
rada por Sm Juanico. habiendo hecho cortar un puente de beju- 
co, para impedir que López lo atacase por su espalda. 

£1 comandante de Oaxaca Alvarez, tuvo aviso de la expedición 
de Terán por el P. Don Salvador Rodríguez, indio, vicario de Cos» 
catlan, quien por esto fué aprehendido por Don Juan Terán, que^ 
quedó de comandante de Tehuacan durante la ausencia de su her* 
mano, y aunque confesó llanamente haber dado tal aviso á D. Car* 
los Bustamante, comisionado para hacerle cargos asociado con el 
juez eclesiástico, no se le impuso castigo alguno. Alvarez en con- 
secuencia determinó, que el tf^niente coronel López de quien acaba* 
mos de hablar, situado en la sierra de Teutila, maniobrase por la 
retaguardia de Terán para impedirle la vuelta, y que el teniente do 
Saboya Don Antonio Nuñez Castro, que con ciento treinta caballos 
cubría el camino de Oaxaca. á Tehuacan, hiciese un movimiento so- 
bre este último punto. (64) Castro amenazó á Teotitlan, pero ha- 

(63) Oficia <lel Fijo do Verncruz, hermano del general D. José Antonio Fa" 
cío, que fué ministro do guerra en 1830 y 31. 

(64) Paite de Castro á Alvarez, de 16 de Setiembre, gaceta de 15 de Octa- 

TOMO IV. — 43 



3S8 HISTORIA DK MÉXICO. 



biendo sido reforzada aquella guarnición por Don J. Terán, Castro 
se situó on Coscatlan, más inmediato á Tehuacan, proponiéndose 
dar un golpe de mano sobre esta ciudad, que habia quedado con 
€scasa guarnición. Para evitarlo y dejar expedito el camino por don- 
de debía regresar la expedición de la costa, si se frustraba el inten- 
to de ocupar á Goazacoalco, salió D. J. Terán con trescientos hom- 
bres á desalojar á Castro de la posición que habia ocupado, y des- 
pués de un reñido combate el 15 de Setiembre, (65) cuyo éxito 
hubiera podido ser más ventajoso si la caballería de Luna no se 
hubiese desconcertado, Castro hubo de retirarse hasta unirse con' 
Don Patricio López, que hizo lo mismo. Aunque esta acción fuese 
^n si misma de poca importancia, produjo el resultado de dejar li- 
bre á Don Manuel el camino para volver á Tehuacan, á donde lle- 
gó el 22 de Setiembre, terminando así una expedición de dos meses 
de continuas y penosas marchas, en las que su tropa sufrió todo gé- 
nero de privaciones, dando una señalada prueba de la disciplina á 
que habia logrado sujetarla- 

Topete, reunidas sus fuerzas, marchó sobre Oxitlan sin que Te- 
rán pudiese hacer nada en auxilio de Miranda, pues con cualquier 
movimiento que hubiese intentado, habría venido á colocarse entre 
Topete } López, quedando cortado de Tehuacan, esperando además 
que Miranda pudiese sostenerse por algún tiempo, en la fuerte po- 
sición que ocupaba. Topete con algunas compañías del Fijo de Ve- 
racruz, de Zamora y los realistas de Tiacotalpan, que todo subia al 
número de cuatrocientos á quinientos hombres, atacó con bizarría 
el atrincheramiento de los insurgentes, que lo sostuvieron con igual 
denuedo: mandó entonces Topete que el capitán del Fijo Don Pe- 
dro Landero, reforzase la columna de ataque que mandaba el te- 
niente Don Manuel Moscoso, sésteniendo el movimiento el capitán 

bre, núm. 967, fol. 1001. Yéase también la relación de esta acción, dada por 
B. Juan Teran á Basiamante, que éste publicó en el Cuadro histórico, tomo 
3% folio 379. 

(65) Bustamante, dando noticia de esta acción con referencia á la carta de 
D. Juan Teráu, dice que fué el 8 de Setiembre, el mismo dia en que D. Ma- 
. nuel corrió tanto riesgo en Playa Vicente: pero Castro en su parte á Alvarez 
inserto en la placeta citada en la nota anterior, dice que fué el 16. En dicho 
parte Castro desñgura enteramente la acción, como se hacia siempre que el 
ésito 00 era feliss. 



HISTORIA DE MÍXIGO* 83d 



^^ 



Iberri con su compañía. La trinchera fué tomada, j Miranda he- 
rido en una pierna^ tuvo que rendirse siendo tratado por Topete^ 
contra la costumbre establecida, con consideración, pues no solo na 
se le quitó la vida, sino que fué curado y asistido con esmero. Distin* 
guiáronse en este ataque Don Manuel López de Santa Anna, sub^ 
teniente del Fijo de Veracruz, hermano de D.Antonio, y el capitán 
Don Pedro Landero, reserrándolos entonces la suerte para qua 
fuesen^ andando el tiempo, victimas de las revueltas que tan fre-« 
cuentes han sido en el país después de hecha la independen- 
cia. (66) 

De esta manera se frustró una expedición cuyos resultados hu^ 
bieían sido muy importantes, si se hubiera logrado su objeto, pues 
si Terán hubiera conseguido abrirse nna comunicación marítima 
para proveerse 4e armas y municiones, habría podido acaso toda* 
vía dar otro aspecto á la revolución en el departamento en que 
mandaba. Hásele acusado de haber cometido errores que causaron 
el mal resultado de su empresa, siendo el principal la estación en 
que la comenzó y la dirección que tomó en su marcha, pues si hu* 
biera esperado á que pasase la estación de aguas y seguido el ca- 
mino de Yillalta, muy transitado y abundante en recursos, habría 
podido bajar á Tesechoacan y á las llanuras de XJluapan, y por úh 
timo á la barra, de Goazacoalco. Terán ha contestado á estas razo<^ 
nes, que el tiempo de la expedición ijo fué cosa de su arbitrio, puea 
tuvo que acelerarla estrechado por los realistas, y en cuanto al ca- . 
mino que siguió, era el más corto y por esto debió preferirlo, sien- 
do también por el que menos podían esperarlo los enemigos. 

D. Guillermo Kobinson fué conducido con una escolta á Oaxaca, 
en donde estuvo preso en el convento de Santo Domingo, y de allí 
se le llevó á Veracruz y se le puso en un calabozo en el castillo de 

(66) Santa Anna falleció desterrado en Guatemala, Á consecüeneia de la re« 
Yolacion suscitada en Tulancisgo en 1827, por el vice presidente de la Repú^ 
blica D. Nicolás Bravo, pidiendo la variación del ministerio del presidente 
Victoria, j Landero murió en la batalla de Tolome, cerca de Veracruz, dada 
por D. Antonio López de Santa Anna, cuyo partido seguía Landero, contra 
las tropas del gobierno del vice presidente D. Anastasio Bustamante, en Mar* 
zo de 1832. Landero cuando murió era coronel y gobernador de la plaza de^ 
Veracruz, y mandaba el cuerpo que se formó en lugar del Fijo de Veracruz« 



MO Hisrroi^TA de México. 

San Juan de ülúa. Considerábase su indulto como efecto de la ne- 
cesidad, y aunque no hubiese hecho armas contra el gobierno, el 
hecho de haberse introducido en el país sin licencia y hallarse con 
los insurgentes, bastaba para que se le tuviese pot criminal, des* 
. pnes dé dos años de prisión se le remitió á la Habana y de allí á 
España, y aunque al principio se le dejó en libertad en Cádiz por 
el gobernador O'Donnell, éste recibió de Madrid una severa repri» 
menda con orden de asegurarse inmediatamente de su persona, en- 
viáüdolo en un buque de guerra á Ceuta, en cuya plaza debía per- 
manecer hasta que el rey dispusiese otra cosa. Kobinson tuVo co- 
nocimiento de esta orden, y aunque hubiese dado su palabra al ge- 
neral O'Donnell da presentarse cuándo se 1^ mandase, creyó que 
no estaba obligado á cumplirla en vista del cruel ttato que se le 
preparaba, por lo que se evadió de la ciudad, y en un buque de su 
nación se pasó á Gibraltar y de alli á los Estados-Unidos su pa-^ 
tria, (67) en donde escribió y publicó sus "Memorias de la revolu- 
ción de México, n redactadas por las ideas que tomó de ios apuntes 
que tenia formados D. Carlos Bustamante, y le comunicó en Te- 
^ huacan; obra en que, aunque hay muchos erroreis y equivocaciones^ 
es admirable que pudiese escribirla sin otros auxilios que su memo- 
ria, siendo muy apréciable lo que escribió sobre otros datos, como 
en su lugar veremos.* El otro Robinson, que frecuentemente se 
confunde con éste, el Dr. Juan Hamilton Eobinson, volvió con Te- 
rán á Tehuacan y de allí pasó á la parte de la costa que estaba ba« 
jo el mando de Victoria, y regresó á los Estados-Unidos. 

D. Juan Gálvan, como estaba convenido con Terán, se presentó 
delante de Goazacoalco en la goleta «da Patriota, n con el arma- 
mento que tuvo encargo de comprar, y apresó la goleta española 
ttNumantina,if después de un combate, el primero que se dio con 
pabellón mexicano, habiendo esperado por algún tiempo la llega- 
da de Terán, é instruido del desastre de éste, perseguido también 
por un bergantín de guerra esparto!, se alejó de aquellas costas y 
se dirigió á Galveston, en donde volveremos á encontrarlo. 

(67) Véase para más pormenores, lo que él mismo refiere sobre su prisión 
en diversas partes, la introchiccion á sus memorias, y lo que dice Bustaman-^ 
te, Cuadro histórico, tomo 3*, fol. 377. 



HISTORIA DK MÉXICO 841 



Terán á su regreso á Tehuacan, se halló con Osorho que había 
tenido que buscar amparo en aquel territorio. Quedábanle á éste 
todavía unos quinientos caballos^ y aunque este aumento de fuerzas 
fuese muy oportuno p^ira Terán, era también un aumento de difi- 
cultades para sostenerlas, no siendo abundantes sus recursos. Sin 
embargo, no rehusó admitir á Osomo y su gente, con la que formó 
las atrevidas empresas que habremos de ver mks adelante: 

Las multiplicadas operaciones que hemos referido en este capí* 
tulo y el anterior, habían mudado notablemente el estado de la pro- 
vincia de México en su parte central, y de las de Puebla y Vera- 
cruz. Las grandes reuniones de insurgentes habian sido destruidas 
y solo quedaba cerca de la de México el cerro de Cóporo en poder 
de aquellos; en la de Veracruz, la pai:te de la costa de Barlovento 
•que dominaba Victoria, con los puntos fortificados de las inmedia* 
<^iones de las Villas; y en los confines de ésta y de la de Puebla con 
la de Oaxaca, Terán poseía el distrito de Tehuacan con el cerro Co- 
lorado, que era la posición más importante. Sin embargo, el gobier-^ 
no tenia fuerzas preponderantes en aquellas provincias, pues no 
bajaban de quince mil hombrea de excelentes tropas los que en ellas 
habia empleados, además de los realistas de los pueblos, y aunquo 
todavía no podia pensarse en retirarlas de conquistas que eran muy 
recientes, podian ya destinarse mucha parte de ellas á otros luga* 
res, siendo el plan del virrey emplear estas fuerzas sobrantes da» 
ranté la buena estación que ya so aproximaba, en acabar de suje-^ 
tar la provincia de Veracruz para caer después con todas sobre Te« 
rán, atacando por todos lados el territorio que ocupaba: mas la ejeca- 
cion de estos planes hubo de quedar para su sucesor. 






HISTOKLA VE M¿X1C0. 343 



CAPITULO iV. 

U«gadA del obispo de Puebla, Peroi.-Su pastoral.— Su carta al virrey Calleja, y contcstacioa deéie 
ti.— Aboaoe délos comandantei.— Canta formada á Itnrbide — Sa absolución.— Prisiones y dea* 
tieriM de varias penonas notablaa.— Creación de laórden de Isabel la Católica.— &eBt«bleetmtetd^ 
de loe jeittitas.— Otroe sucesos notables de la capitel,— Acontecimientos importantes en Madrid.— 
Prisión do Abad y Qnelpo, de Lardizábaly etros.— Sucesos militares de mayor imi«ortancia en las: 
provincias del Interior, hasta la llegada del nuevo virrey.— Bs nombrado para este empleo Don 
Juan Ruis de Apodaca, gobernador déla Habana.— Estado en que estaba el reino cuando dejó el., 
mando Calleja.— Fuerza militar.— Estado de la hacienda.— Arreglo hecho par« la distriba'leu da. 
laa rentas.— Contestacionea con el presidente de Qnadalajara, Cru2. —Comercio por Panamá — - 
Obatrvaeiones aebre el gobierno de Calleja. —Llegada á Yeracmz del nuevo virrey. 

£ni los primeros meses de éste año llegó á su diócesis el obispo 
de Puebla D. Antonio Joaquín Pérez. Desde Madrid habia auun* 
ciado su elección á sns diocesanos por una pastoral, (1) que comien- 
za díciéndoles que era su u pastor y prelado, no por ambición ó va- 
nagloria, ni por intereses temporales, ó por otras miras reprobadas 
de que siempre se le habia conocido distante, sino por resignación 
y mera obediencia á la expresa voluntad del legítimo soberano;» y 
tomando por texto aquella palabra de S. Pablo en la epístola á los 
Filipenses: (2) »Ck)nver8ad dignamente: conversad de manera que 
cuando llegue y os vea, ó mientras estoy ausente, oiga decir de vo- 
sotros que permanecéis unánimes en un solo espíritu :ii explica, qu9 
sin dejar de recomendar el espíritu de caridad y humildad que el 
apóstol encargaba por lo tocante á las obligaciones cristianas, era 
su objeto principal "la unanimidad de sentimiontos relativamente 
á la real persona del soberano y á cuanto pudiese de cualquier mo- 
do pertenecerle." Para desempeñar el argumento que se propuso, 
distribuye su asunto en tres puntos: espíritu de acendrado amor al 
soberano; de perfecta lealtad y de plena confianza en su gobierno, 
de manera que éste triplicado espíritu de amor, de lealtad y de cou^ 

(]) Fecha 30 de Junio de 1815. Se imprimió ea Madrid por D. Francisco 
Martínez Dávila, impresor de cámi\ra del rej. 

(3) Capitnlo 1?, v. 27: la traduocion que aquí se pone, es tomada á la letra 
de la misma pastoral. 



/ 



y 



344 HtSTOKU M MEXieo. 

fianza, sugiera, dice: ''agradables ideas á vuestra conversación y 
cuanto la dignifique y ennoblezca, otro tanto consolide la unión fra- 
ternal, que si faltara entre vosotros, inutilizaría no digo mis cortos 

afanes, sino también el ceto y las fatigas del más abrasado após- 
tol." 

En la primera parte, para excitar el amor de sus diocesanos bacía 
la persona de Fernando, afirma: iique en este joven monarca tra- 
bajó la naturaleza de concierto con su alto destino, dándole una 
noble fisonsmía, en la cual estaba de asiento la majestad, con todos 
los atractivos de la benevolencia y de la ternura: que aunque Fer- 
jiando no fuera rey, había en su persona un no sé qué de araabili- 
'(lad qnó áulicamente nrr^bataba á amarlo^in término,ii y para ma- 
nifestar la impresión que su presencia producia en todos los que 
llegaban á verlo y hablarle, describe una de las audiencias públicas 
en que so presentaban á exponerle sus miserias el militar estropea- 
do, la mujer del preso, la viuda del guerrero muerto en la campa- 
ña: ites imposible, dice, oirlos á todos, n cuando se retiraban, si no 
satisfechos del buen despacho, sí contentos de la amabilidad con 
que habian sido oídos; npero tomemos al vuelo las palabras mas al- 
^as. Uno dice: este no es hombre, es ángel en carne; otro, ¿cuándo 
tse han visto en España soberanos de está clpse? otro: me habian 
Ccpntado muchb de su dulzura, pero es menester verlo. ,£sta que es- 
tá dü espaldas es la mujer del preso; aunque nada logré, dice, vale 
• mas que todo su benignidad y el agrado con que me tomó el me- 
morial. La viuda dice: me duró el susto hasta que preguntándome 
el nombre de mi marido, se acordó de sus servicios; otra: es impo- 
sible que un rey tan bueno pueda tener defectos. ...ihubiera que- 
rido abrazarlo y besarlolu 

En las otras dos partes, el obispo presenta el triste cuad^-o que 
la Nueva España ofrecía por efecto de la revolución, contrastándo- 
lo con el estado floreciente que disfrutaba antes de ésta, y se ex- 
tiende acriminando á las Cortes: á aquellas mismas Cortes^ á las que 
cinco anos antes pedia le permitiesen "arrojarse al mar, dudando 
sí todas sus aguas bastarían para lavar la mancha con que se le ha- 
bla querido denigraran insertando en un periódico una supuesta car- 



HISTORIA DE MÉXICO. 346 

ta suya ofensiva á aquel cuerpo; (3) y refiriendo la orden dada por 
Fernando el dia mismo de su llegada á Madrid después de su largo 
cautiverio, para que nse le propusiesen medios de restablecer y con- 
servar la tranquilidad de las provincias de ultramar, manifestándo- 
se resuelto á corregir los verdaderos agravios que hubiesen dado 
motivo á los alborotos, if concluye resumiendo todo su argumento 
con las siguientes palabras dirigidas á sus diocesanos: nel líltimo 
rasgo de que estáis informados (que es la orden que acabamos de 
referir) bastaría para que el amor entrañable que le tenéis (á Fer- 
nando VII) se con vierta.... no me ocurre de pronto otra expresión.... 
en racional delirio: la fidelidad que le guardáis, en dominante pa- 
sión de lealtud: y la confianza en que vivís de su apacible, justifi- 
cado gobierno, en fruición anticipada de los beneficios que os ha de 
dispensar, ti 

Poco tiempo después de su llegada, escribió al virrey una carta 
con fecha 14 de Abril, (4) contestando á otra en que aquel lo in- 
vitaba II á que le propusiese los medios que para restablecer la tran- 
quilidad pudieran emplearse: m en ella, haciendo ostentación de la 
confianza que en la corte habia disfrutado, ya consultándolo el rey, 
ya leyendo en el ministerio de Indias las comunicaciones reserva* 
das prevaliéndose de la parte muy principal que habia tenido para 
que se diese el virreinato á Calleja, recopila las diversas quejas y 
acusaciones que se habian dirigido al rey contra los jefes que man- 
daban las tropas de Nueva España, y todos los excesos que habian 
llagado al conocimiento del soberano. Como estas inculpaciones re- 
caían sobre hechoá enteramente falsos ó muy exagerados, fácil fué 
á Calleja responder á todas de una manera satisfactoria, en la con- 
testación que dio al obispo en 18 de Junio. (5) Hubo, sin embargo, 
un pun^o en que tuvo que limitarse á pedir que se especificasen los 
hechos y se designasen las personas: este fué el relativo á tos abu- 

(3) Tomo 3? 

(4) Publicada por Rnstamante con la contestación de Calleja, por 6apl«- 
mentó á la If edición del Oaadro histórico, carta 9*, pég. 9 de la If parte de 
)a 3* época. 

(5) En esta contestación hizo copiar Calleja la carta del obispa en la mitad 
de la hoja, y en la otra mitad puso la respuesta; párrafo por párrafo, frente á 
cada uno de loa de la carta á qae respondía. 

T4»M IV. --44 



346 HISTOKLA DK MÍX1C0. 



^ '^•^»t^*m^^^^ n ,^ n ^<t,^»,^^^*^m ^^^^ 



w 



90S que se oometían por los comandantes por medio de los convo- 
yes, y á los comercios y tratos con que aquellos se enriquecían, 
arruinando las provincias en quo ejercían el mando. 

Estos abusos habían ido creciendo, á medida que la seguridad 
del tráfico en las provincias había abierto campo más amplio á las 
especulaciones mercantiles, Lamadrid y Samaniego, de quienes 
dependía la conducción de los convoyes de Puebla á Oaxaca, dis- 
ponían la salida y tránsito de éstos, según el estado de los precios 
de la azúcar y otros artículos en Oaxaca, dejando que escaseasen 
en aquel mercado, para sacar mayor ventaja en las remesas que por 
8U cuenta hacían. Armijo vino á ser monopolista en todas las po- 
blaciones que comprendía su comandancia del Sur, y aplicando á su 
provecho las presas que sobre los insurgentes solían hacerse, espe- 
cialmente en las cosechas de algodón, reunió en poco tiempo un ca- 
pital tan considerable, que pudo adquirir fincas muy valiosas en el 
mismo departamento del Sur, y comprar á Calleja cuando regresó 
á España, las propiedades que formaban el rico patrimonio de su 
esposa. Esto mismo se repetía en mayor ó menor escala en otros 
distritos, j estos comercios que aniquilaban las provincias, hacían 
sospechar que ios comandantes no se apresuraban á poner término 
á la revolución, sacando tan grandes ventajas del estado presente 
de las cosas. Entre todos se distinguió en este género de abusos D. 
' Agustín de Iturbíde, en las provincias que estaban bajo srj mando 
en calidad de comandante del ejército del Norte. En otro lugar (6) 
hemos referido el principio qué tuvieron sus comercios y el modo 
on que se conducían, cuyos manejos fueron tan adelante, que algu- 
nas casas de Querétaro y las principales de Guanajuato, dirigieron 
una representación pidiendo su remoción al virrey, y éste se vio 
obligado á suspenderlo del mando y á prevenirle se presentase en 
MéxÍQO á responder á los cargos que se le hacian. Así se verificó, 
habiendo llegado á la capital el 21 de Abril; pero el virrey, decidí 
do á sostenerlo, para persuadir. que era el hombre de desempeño en 
las grandes ocasiones, lo hizo salir el 24 á la cabeza de quinientos 
hombres que se mendaron en auxilio de Concha, atacado en estos 
mismos días por Osorno en Venta de Cruz, y el haber regresado el 

(6) Véase este tomo. 



HISTORIA DE MÍXICO. 347 

27 dei mismo mes sin pasar de San Juan Teotihuacan, confínnó el 
concepto de que aquel movimiento no habia tenido más objeto qu& 
darle importancia. 

El virrey pidió informe con fecha 24 de Junio» á las principales 
corporaciones y personas notables de la provincial sobre la con- 
ducta civil, política, militar y cristiana de (Iturbide; mas como se^. 
tenía entendido que pronto volverla al mando de que habia sido- 
suspendido, y estos informes se pidieron por conducto de uno de loa, 
confidentes del mismo Iturbide, recelosos todos de la venganza que- 
podría ejercer^ los unos informaron falsamente en su favor, otro& 
omitieron todo lo que podia ofenderle, algunos lo hicieron con am- 
bigüedad, y solo el cura de Guanajuato Dr. Labarrieta, no obstan- 
te tener los mismos temores y ser compatriota y antiguo amigo del 
acusado, posponiendo todas estas consideraciones al deber de decir 
la verdad^ instruyó al virrey exactamente de todo cuanto en el ca- 
so habia; (7) siguiendo la misma distribución de puntos que el vi-- 
rrey señalaba y según las épocas de la vida de aquel, recomendó^ 
su conducta privada en su juventud, elogió su decisión y valor des- 
de el principio de la revolución, y refirió sin disfraz todos los exce^ 
sos que habia cometido desde que se le nombró comandante gene- 
ral de la provincia de Guanajuato, y después del ejército del Nor- 
te. Labarrieta describe todos los medios empleados por Iturbid^ 
para hacerse de dinero, ya por el monopolio que ejercia teniendo 
agentes en toda^ las poblaciones; ya mandando vender á vil precio 
los íLcopios de granos de algunas haciendas, á pretexto de evitar 
que se hiciesen dueños de ellos los insurgentes, comprándolos ét 
mismo por tercera mano, para revenderlos por cuadruplicada can- 
tidad: especifica algunos actos de injusticia cometidos contra algu- 
nos individuos, que habían sido tenidos largo tiempo en prisión por 
ligeros motivos ó agravios particulares, á pretexto de ser insurgen- 
tes, y en cuanto á lo militar dice que sus partes eran exageradosi 
que acciones perdidas se habian dado en ellos por ganadas; que so. 

(7) D. Vicente Rocftfucrte publicó este informe de Labarrieta. en elop 
culo que iraprimió en Piladlefia en 1822, con el título *'Bo6quejo ligerlsimo. 
de ]a revolución de Mé^ico:^^ todos los hechos que esta obra contiene son ciex- 
tos, aunque comentados con mucha exageración. 



^48 HISTORIA DE MÉXICO. 



>«^^^^^^^^ta^^ta^^^^^^^^y^^^^^^^^«^^^^^«^w^^^ta^^^^^^^^«^^^^^^^^^»^^^^ft^^^t^>^^^^^^^^r^^#^i^^^^^^^^^^^^^^^^^ia^'^^^M^^^^^^^^^^^^^^^^^ 



abultaba la fuerza que habia, y que siendo causadas laj desgracias 
«ufridas en Guanajuato en Agosto del año anterior, por haber sa- 
cado á otros puntos la guarnición de aquella ciudad, dio á* enten- 
^3der al virrey que estaba completa, remitiendo un estado en que así 
'aparecía; concluyendo en cuanto á la conducta cristiana de Iturbi-, 
de, que no podia haber en él un fondo sólido de religión, por ser 
>«ésta incompatible con la inhumanidad y todos los excesos que ha- 
bla referido, no obstante las prácticas exteriores de oir misa y re- 
xar el rosario, aunque fuese á la una de la mañana, en voz alta, pa- 
ra que los soldados lo oyesen; asegurando que por todas estas cau- 
«n?, Iturbide había hecho con tales manejos más insurgentes, que 
4os que habia destruido con su tropa, y que no habia un solo hora- 
hre en toda la provincia que no lo detestase, excepto sus criaturas, 
por lo que cuando se hizo pública su remoción, pensaron en hacer 
4ina misa de gracias. 

Labarritíta omite en su informe todos los hechos atroces cometi- 
dos contra los insurgf^ntes, como que no era cosa que podia ser 
considerada por reprensible á los ojos del virrey; pero de estos 
son muchos los que se cuentan, de los que solo haré mención do 
algunos de los mas calificados. Habiendo interceptado Iturbide 
^na carta dirigida a Borja, que mandaba una de his partidas del 
Bajío, por D. Mariano Noriega, vecino distinguido de Guanajuato, 
*dió orden desde su cuartel general de Irapuato, para que Noriega 
fuese inmediatamente fusilado, como se verificó, sin que siquiera 
se le dijese el motivo, lo que llenó de horror a toda la ciudad de 
Xxuanajuato, cuyos habitantes no olvidan todavía este horrible su- 
ceso. (8) El P. Luna, condiscípulo de Iturbide en el colegio, fué 
''Jiecho prisionero pues soguia el plan de la insurrección: presentado 
4il mismo Iturbide, este lo recibió con agasajo, le mandó dar cho- 
Híolate y en seguida lo hizo fusilar. Otros sucesos de esta naturale- 
:2a han sido recogidos y publicados por los enemigos de aquel jefe, 
jr ellos fueron tales, que todavía llamaron la atención aun en aquella 

(8) El Ayuntatniento de Gnanajaato ha hecho poner una inscripción que lo 
recuerda, sobre la puerta de la cana en que vivía Noriega, en ^la calzada de 
Ntra. Sra. de Guanajuato, á la entrada de la ciudad. El suceso del P. Luna 
4o refiere Bustamante y se publico en Guanajuato. 



HISTOÍllA OE MÉXICO- 849^ | 

época, en la qiio eran menos notables porque todos, realistas é 
insurgentes, hacían en este punto lo mismo con muy raras excep- 
ciones. 

En la.prosecucion de la causa, hubo puntos tan claros que no^ 
pudieron de ningún modo negarse, tales ( orno los comercios y tra<^ 
tos ilícitos de que Iturbide era acusado: pero aun en estos, el au- 
ditor de guerra Bataller, tan empeñado en sostenerlo como el vi- 
n*ey, opinó que no peK};enec¡endo aquel jefe á las tropas de linea 
sino á las provinciales, podía, según las leyes, ejercer el comercio; 
como si fuera lo mismo ser de profesión comerciante, que es de lo 
que hablaban los reglamentos de aquellos cuerpos y á cuya clase 
pertenecían los más de sus oficiales, que abusar del puesto estandou 
desempeñando un empleo superior, para destruir una provincia con 
monopolios que las leyes condenan on todos los casos. Iturbide ha 
pretendido «tque sus acusadores no encontraron un testigo que de^ 
pusiese contra él, sin embargo de haber renunciado el mando para, 
que no se creyese que el conservarlo, era obstáculo á la libre se-^^ 
cuela del proceso; que dos de las casas que firmaron la represen- 
tación para que se le removiese de la comandancia, abandonaroa 
la acusación; (9) que los Ayuntamientos, curas^ jefes políticos y 
militares, á quienes se pidieron informes, hicieron en ellos su apoI<^ 
gía; y que el virrey, de conformidad con el dictamen del auditor jr 
de dos ministros togados, declaró ser la acusación calumniosa, Ib 
restituyó á los mandos que obtenia y dejó á salvo su derecho con- 
tra los acusadores; no obs'iítnte lo cual, ni quiso volver á mandar^ 
ni usó del derecho que se le reservó contra sus enemigos y renuii- 
ció el sueldo: II mas Labarrieta aseguró al virrey, "que si Iturbide 
se fuera á España y se pusieran edictos convocando acusadores y 

(9) En el Manifiesto 6 Memoria escrita por Itnrhide en Liorna, con fechan 
27 de Setiembre de 1823, imprt^ea en Londres y en México en 1827 en el opús- 
culo *'Breve discurso critico de I« emancipación j libertad de la nación mex£? 
cana:" dice en la nota octava lo BÍj^uíente: ''Las casas de la condesa viuda de 
Rui y de Alamau dieron iicui prueba de que fueron sorprendidas 6 engañndas» 
abandonando la acusación. n La verdad es que estas caeas no querían compro»- 
meterse á aparecer como acusadoras en una causa criminal; su intento de qv».- 
Iturbide se apartase del mando de la provincia de GuanHJaato estaba lo^rad> 
j no pedian otra cosa. Debo a<lvertir que cuando todo esto ocurrió, yo estalMi 
«D Europa, y no tenia ingerencia alguna en el manejo de mi casa. 



350 HISTORIA DS MÉXICO. 

5|ueja3, no habría uno que no lo fuera exceptuando sus parciales; 
y que sí quería saber bien aquellas cosas, no las preguntase á los 
tímidos habitantes del Bajío, sino al general Cruz, al obispo de 
Guadalajara, de quien Labarrieta tenia una carta en que s6 expli- 
<^ba con amargura, y á los vecinos y corporaciones de las provin- 
cias limítrofes; II y este concepto lo corrobora el hecho, de que nin- 
gún vecino actual de la provincia firmó la representación, pues to- 
dos los que lo hicieron residían en México."' Esta causa, que por 
tanto tiempo estuvo atrayendo la atención pública, terminó por la 
declaración que el virrey hizo, por decreto de 3 de Setiembre, de 
conformidad con el dictamen del auditor, »de no haber mérito 
para la comparecencia del Sr. Iturbide, ni haberlo tampoco para 
su detención, en cuyo concepto estaba expedito para volver á en- 
<3argarse del mando del ejército del Norte; pero que si sus acusa- 
adores se presentasen formalmente, afianzando de calumnia, se da- 
lia á su demanda el curso que conforme á derecho correspondie- 
se, n Sin embargo de esta declaración, que se mandó hacer saber 
al público á pedimento del mismo Iturbide, (10) éste no volvió á 
tomar el mando de que había sido separado, y habiéndoje disuelto 
poco tiempo después el ejército del Norte, y nombrádose otros je- 
fes para las provincias de Guanajuato y Michoacan, permaneció re- 
tirado en México, hasta que nuevos acontecimientos volvieron á 
sacarlo á la escena política, haciendo en ella el principal papel. 

Igualmente resuelto Calleja á sostener á todo trance á los que, 
como Iturbide, se habían decidido por la causa real y prestado 
buenos servicios al gobierno, que perseguir á los que siendo adic- 
tos al partido revolucionario, sin declararse abiertamente por él, 
lo fomentaban desde la capital, mandó proceder á la prisión del 
marqués de S. Juan de Eayas, cuya persona había sido respetada 
hasta entonces, no obstante estar en conocimiento del gobierno la 
parte que en la revolución tenia desde su principio, comprobada 
por los documentos cogidos á Morolos en Puruarán y Tlacotepec. 
£n consecuencia, uno de los alcaldes de corte se presentó en Ta 
casa del marqués en la tarde del 18 de Enero, con orden de la Sala 

(10) Se publico en la gaceta de 12 de Setiembre, número 892. 



HISTORIA DB MÉXICO. 351 



del crimen para prenderlo recogiendo sus papel es^ como lo verificó 
trasladándolo en un coche ala Cindadela. (11) 

La causa se continuó por la misma sala, y el 17 de Mayo se ter- 
ininó aplicando ál marqués el indulto que tenia pedido, pero des- 
terrándolo á EspaAa para donde debía salir dentro de dos meses, 
permaneciendo entre tanto en el arresto en que se hallaba, que era 
la diputación ó casa del Ayuntamiento de México, á donde habia 
sido trasladado de la cindadela, guardándosele todas las considera- 
ciones debidas á su rango en la sociedad. Fué también preso por 
este tiempo (26 de Enero) aunque no por el gobierno sino por ^aiCn- 
quisicion, el canónigo de Guadalajara Don Ramón Cárdena^ que 
por su hermosa figura habia atraído la atención y logrado favor en 
Madrid, donde se le conocia con el nombre del «(Canónigo bo* 
nito. II 

El 14 de Mayo, en el convoy muy cuantioso que salió de Vera- 
cruz, fueron despachados al presidio de Ceuta en la costa de Áfri- 
ca, el relator de la Axidiencia López Matoso, dejando en México á 
su esposa y once hijos, sin medios algi>nos de subsistencia: dos re- 
ligiosos agustinos de los complicados en la conspiración formada 
contra el virrey Venegas en 1811, (12) los cuales se quedaron en la 
Habana, y otros tres eclesiásticos. Salió con el mismo convoy, coa 
orden de presentarse en Madrid, Don Ignacio Adalid, rico propie- 
tario de los Llanos de Apam, que habia sido nombrado regidor 
constitucional de México, que fué bien recibido en la Corte y obtuvo 
honores y distinciones; y en Julio del año anterior caminaron para 
Acapulco varios individuos, para ser embarcados al regreso de la 
nao de China con destino á las islas Marianas por causa de infidencia 
entre ellos Don Francisco Galicia, gobernador que habia sido de la 
parcialidad de indios de San Juan en México, y ejerció en las pri- 
meras elecciones populares * celebradas en aquella citpital, la in* 
fluencia que en otra parte hemos dicho: (18) estando á la sazón 
enfermo se le condujo en litera, acompañándolo hasta la garita 
muchos indios, y murió en Acapulco antes de embarcarse. 

(11) Esta y las demás noticias sobre prisiones y destierros, están tomadas 
de los Apunt. man. del Dr. Arechederreta. 

(12) Véase tomo 2* 

(13) Tomo 3r 



aS2 HISTORIA I)B MÉXICO. 




Para premiar los servicios hechos por la conservación del (l«mí- 
nio español en América, instituyó Fernando VII por su decreto de 
24 de Marzo de 1815, (14) la uRoal Orden americana do Isabel la 
Católica, II con la distinción de grandes cruces y cruces de primera 
y de segunda clase, con los adornos y lemas respectivos. La dia- 
tribucion de este distintivo fué motivo do censura y disgustos, 
habiéndose conceJido grandes cruceá al ex -virrey Venegas á 
Salcedo, comandante que fué de Provincias internas, que estaban 
en Madrid, y de los actuales empleados en Méxieo, al presidente 
de Guadalajara Cruz, y no á Calleja, quizá porque hacia poco tiem- 
po que habia sido ascendido á teniente general, haciéndose notar, 
que siendo el mérito militar el que parecía deber ser atendido de 
preferencia, los primeros agraciados fueron cuatro comerciantes eu- 
ropeos de México, y de los americanos, solo D. José María Yer- 
mo, hijo de D. Gabriel, los cuales fueron armados caballeros y re- 
cibieron las insignias de la Orden en la capilla del palacio del vi- 
rrey el 19 de Marzo de este aíio. Todavía se hace más extraño que 
esta Cv^ndecoracion, que hubiera debido darse desde su creación ¿ 
Negrete, Iturbíde, Armijo, Llano y tantos otros, por cuyos servi- 
cios la Nueva España se habia conservado para su rey, se diese en 
Madrid á Adalid, que habia ido desterrado por haber hecho cuan- 
to pudo para que la perdiese. 

Uno de los sucesos más notables de este período, fué el resta- 
blecimiento de los jesuítas. Por real orden de 16 de Setiembre dol 
año anterior, dispuso Fernando VII nque se restituyese en sus do- 
minios la Sagrada Compañía de Jesús, mandando se devolviesen 
á los jesuítas sus antiguas casas que no estuviesen enajenadas, ve* 
rificándose este acto con la mayor pompa y solemnidad, n (15) El 
virrey previo voto consultivo del real acuerdo, mandó llevar á 
efecto esta disposición con respecto al colegio de San lidefonso 
de México, y en consecuencia el 19 de Mayo á las diez y media de 
la mañana, el arzobispo electo Fonte, pasó á aquel colegio, Uevau- 

(14) Se ÍQsertó en la gaceta de IMéxico de 8 de Jalio de 1S15, niimeio 762, 
folio 719. 

(15) Aunque esta función está deficrita en la f^aceta de 25 de Majo, núme- 
ro 9U6, fol. 615, la copio de los Apuntes míinuscritos del Dr. Arechederreta, 
que asistió á ella. Se publicó también en cuaderno separado. 



HI8T0BIA DS MÍaUCO. 353 

do en su coche á los dos jesuítas que hacia algunos años había» 
vuelto á México, padres Castafliza y Cantón: en la puerta los espe- 
raba el obispo electo de Durange, marqués de Castañiza, rector del 
mismo colegio, hermano del jesuíta, acompañado de los prelados 
de las religiones, rectores de los demás colegios, 7 gran número de 
personas de distinción: en el presbiterio de la capilla, á donde loa 
condujeron, se unió á sus dos hermanos el P. Barroso, que por sus 
enfermedades no había podido venir en su compañía: llegó á poco 
el virrey, con la audiencia, universidad, Ayuntamiento y demás cor* 
poraciones, y colocados todos en sus asieutos, el secretario del rey 
D. Francisco Jiménez, leyó la real orden de restitución de la Com-- 
pafiía, el decreto del virrey para su cumplimiento, y la real cédula 
de 29 de Mayo de 1612, por la que se encomendó á los jesuitas el 
cuidado y dirección de aquel colegio: entonces el mismo secretario 
pasó al presbiterio para acompañar al P. José Maria Castañiza, que 
por ser el más antiguo hacia funciones de prelado, y habiéndolo pre- 
sentado al virrey, pnsoésteensusmanosen señal de posesión las llaves^ 
y mandó que tomase asiento á la cabeza de los catedráticos y becas 
reales que se hallaban presentes. A continuación, el arzobispo elec- 
to pronunció un discurso, manifestando todos los bienes que había 
hecho la Compañía de Jesús en América á la religión, al Estado y 
á la instrucción religiosa y literaria de la juventud, y todos los ma* 
les que se habían seguido de su extinción, congratulándose á h mis- 
mo por verla restablecida durante su gobierno. Cantóse luego uq 
solemne «'Te Deumi» por el coro de la catedral, cuyo cabildo concu* 
rrió también en foi^ma en el presbiterio, y al empezarlo, el P. rector^ 
acompañado de los colegiales.reales, presentó al virrey una vela en* 
cendída en reconocimiento del patronato que en aquel estableci- 
miento ejercían les virreyes. Toda la numerosa y brillante concu- 
rrencia sé retiró llena de gozo, por haber asistido á un acto, que loa ^ 
recuerdos que aun se conservan en este país de los jesuitas, hicie- 
ron muy satisfactorio. 

adornóse vistosamente el magnífico edificio del colegio, cubrién- 
dose su anchuroso patio con cortinas y tapices, colocando candiles 
de plata y cristal en cada arco, y en las pilastras intermedias ins- 
cripciones en prosa y verso en latin y castellano, compuestas por 

TOMO IV.— 45 



\ 



354 HISTORIA D£ AÍEXICO. 

ios alumnos del mismo establecimiento, quienes obsequiaron á sus 
nuevos maestros con fuegos artificiales costeados á sus expensas, 
los cuales con la iluminación y música que hubo aquella noche, au- 
mentaron la solemnidad^ de la función. £1 2 de Junio se abrió el 
tioviciado en el departamento de pasantes del mismo colegio, ha- 
i)iendo asistido el arzobispo electo, que tomó grande empeño en fa- 
vorecer á la Compañía, á la capilla á las seis de la mañana á cele- 
brar misa y dar la sagitada comunión y la ropaá los siete novicios 
que se presentaron á recibirla, siendo todos hombres de carrera 
7 familia distinguida. Otros novicios aumentaron sucesivamente 
este número, habiéndose trasladado el noviciado á S. Pedro y S. 
Pablo, que en tiempos anteriores fué el colegio máximo de esta or- 
den y ahora se le devolvió la iglesia, con el edificio adjunto que es- 
taba destinado á montepío, y el colegio de S. Gregorio con la igle- 
isia de Loreto, reedificada á expensas de D. Antonio Bassoco, cuya 
Tiuda la marquesa de Onstañiza dejó todo su caudal para obras 
piadosas y fomento de la Compañía. Entregóse á ésta también el 
colegio del Espíritu Sahto de Puebla, que después de su extinción 
se había conservado bajo el nombre de colegio Carolino, y también 
6e leis restituyó su suntuosa iglesia, que es uno de los ornamentos 
de aquella ciudad: estos fueron por entonces los progresos que la 
Compañía hizo en el poco tiempo que permaneció. 

£1 espíritu de partido da importancia á los sucesos casuales, en* 
contrando en todo campo en que ejercerse. Así sucedió con una 
centella que calló el 6 de Abril á las diez de la noche en el palacio 
del virrey y rompió el asta en^ que se enarbola el pabellón nacio- 
nal en los dias de solemnidad. Los insurgentes disimulados de la 
capital, se lisonjearon creyendo ver en este acontecimiento un pre- 
sagio, de que mas ó menos pronto caería en México el dominio re- 
presentado por aquella bandera: lejos de prever entonces que no 
habían de trascurrir muchos años, sin que en la misma asta se co- 
locase como conquistadora, la de una nación que en aquel tiempo 
era considerada como la mejor amiga de México. 

Los dias del rey se celebrai*on en este año con mayor solemnidad, 
con motivo de haber sido aprobada por real orden de 30 de Junio 
del anterior^ la formación del escuadrón de caballería que Calleja 



HISTORIA DK MÍXICO 355 



ÍQyau(ó para tu eBOoka, atui^t^^ mudando el nombre de ndragoBes 
del virrey it que éste les dio, en el de ttdragones del rey.n (16) Ade» 
mas de las functoaes ordinarias de misa de gracias, besamanos con 
arengas, paseo y^ teatro, los oficiales de este cuerpo, en agradeci- 
miento de la honorosa denominación que se le había dado, hicieron 
en su cuaitel del Puente de los 6allos,^magníficamente adornado» 
un suntuoso baile á que concurrió la sociedad más brillante de la 
<^pital y duró hasta las siete de la mafiana del dia siguiente. (17) 
Habíase retardado el recibo de las bulas del arzobispo electo D. 
J^edro Fouté, cuyos originales con el palio, condujo dDr. D.Francis» 
co de Santiago que Udgó á México el 4 de Junio; pero antes se re* 
<ubió el duplicado de las mismas por vía de Túxpatí, por lo cual hu« 
bo (epique general el 28 de Mayo, y el dia siguiente se celebró mi* 
sa de gradas por^l cabildo metropolitano, que pasó después de 
ella á felicitar en cuerpo al nuevo prelado. £n consec uencia, el 11 
de Junio tomó posesión del arzobispado en nombre de éste, el ca«; 
nónigo tesorero Don Andrés Fernandez Madrid, y el dia de S. Pe* 
dro 29 del mismo, se verificó la consagración, siendo el consagrante 
el obispo de Oaxaca Bergosa, que había sido electo para el arzobis* 
pado, y el padrino el mismo cabildo metropolitano representado por 
el tesorero Madrid y por el penitenciario Don José Ángel Gazano*' 
Hízose notable no solo la modestia y compostura del consagrado» 
sino también la resignación del consagrante, que por su misma ma* 
no ponia en la cabeza de otro, la mitra que había estado destinadsL 
¿ la suya. £n la mañana inmediata, fué solemnemente reconocida 
el nuevo arzobispo en la catedral, presentándose á besarle la mano 
todo el clero y en nombre del pueblo el Ayuntamiento, que lo ácom* 
paQó en el paseo que de pontifical hizo por las calles principales, vol- 
viendo á su palacio^ en el que le esperaban para felicitarlo el cabil^ 
do eclesiástico y todas las corporaciones civiles y eclesiásticas. 

Se consagró también el 4 de Julia siguiente, el obispo electo da 

. Durango, marqués de Castañiza, haciéndose la función privadamen^^ 

te en la capilla de la casa* de ejericícios del Oratorio de San Felipa 

(16) Esta real orden so insertó en la gaceta de 9 de Mayo, núm. 899, fo 
460. 

(17) Arechederreta. Apuntes históricos manascritoS| y gaceta de 8 da Ju- 
nio, núm. 912, fol; 663. 



/ 



?66 mSTOEIÁ DB míxico. 

JtTeriy y ^n la tarde deí 28 del mismo mes comenzó á ejercer sos fon- 
cienes episcopales, consagrando la igleida nueva de Loreto, que pu- 
diera decirse obra de su familia. 

Entre las novedades ocurridas en Madrid en este periodo liay át* 
^unas que tocaron á personas que han becbo tm papel tan ¡«nct— 
pal en esta bístoriai que parece neessário dar razón de ellas. En la 
.conducta vacilante de Fernando ^era<tan frecuente la variación de 
los ministros» que habian sido másilos que habían servido aquellos 
empleos en los pocos 4iños de su reinado, que los que habla habida 
desde el establecimiento de la familia de Borb0¿ en España. El obis- 
po electo y destituido de Michoacan Abad, y Queipo, llamado como 
liemos dicho á la Corte, se presentó en ella y en ana larga conferen- 
cia que tuvo con el rey, quedó éste tan prendado de su persona y 
tan satisfecho de las explicaciones que le dio sobre el esthdode^la 
lievolucion de Nueva-Espafla, que lo nombró inmediatamente mi- 
nistro dd) iS^racia y Justicia: más antes de veinticuatro hora» quedó 
.¡separado del ministerio, por haber informado al rey el inquisidor 
general, que se le seguía causa en aquel tribunal. Pocos dias des- 
pués al entraren su casa el 8 de Julio, fué aprehendidopor orden del 
inísmo tribunal, haciendo uso de la fuerza los ministros comisiona 
dos para la prisión, por la resistencia que opuso hasta arrojarse al 
auelo para no dejarse conducir, protestando que como obispo, no 
reconocía otra autoridad superior más que la del Papa. Después 
de algún tiempo de detención en las cárceles secretas, habiendo re- 
husado por el mismo fundamento contestar á los cargos que se le 
lucieron, se le puso en libertad. El obispo, liberal en sus- opiniones» 
no habia hecho escrúpulo de leer libros prohibidos, y en sus con- 
versaciones en Valladolid con Hidalgo, con el tesorero de aqueUa 
catedral Barcena, y otros sujetos, hablaba con libertad en el senti- 
do de los filósofos franceses del siglo anterior. Esto, por medio de 
la confesión, llegó á conocimiento de algunos religiosos del conven- 
to del Carmen de Valladolid, quienes lo denunciaron á la Inquisi-- 
cion de México, la que dio aviso á la suprema, como se vio cuando 
por una nueva revolución en España de que habremos de hablar en 
su lugar, la eausa vino á manos del obispo. (18) 

Desde la extinción del ministerio universal de Indias, Don Mi- 

(18) Yo la Yí en su poder en Madrid en el año de 1821. 



■iitoitiÁ DB uixico. 357 



•*^^^*^*^i0m^m0m0^i^^ 



guel da Lardisabai había (lermaBecído en Miidrid en calidad dd 
consejero de Estado, aunque perdido ]^ el favor que disfrutabaL 
cuando se la confirió aquel empleo y se premió su fidelidad y el ám^ 
tierro que pw ella sufrió, agregando nuevos timbres al escudo do 
amas de su familia^ con el in¿te »£xpulsus fluctibus reipublicaBiH 
^e recordaba aquellas circunstancias: posteriormente fué conducid 
dp preso al castillo de Pamplona, gr cuando se le dejó librea no fuá 
pava volver á la Corte, sino para encargarse de la dirección del Se« 
minario de Yergara en* Guipúzcoa, empleo que fuéJConsiderado co«^ 
mo destierro hcmroso. Con la misma severidad fué tratado el ge* 
iMOal Abadía^ inspepector dela9cU*opas de Amérka, cuyos buenoa 
awvicios hemos tenido ooasiotí: dé* mencionar, hablando de la acti- 
vidad con que dispuso las expédicioneB de tropas qtíe salieron da 
Q&diz: dijese que se le. cojieron papeles en que hablaba mal del 
rey y .de su gpbierno, con cuyo motivo fué confinado á la Alham» 
bra^d Granada.' 

Las operaciones militares fu^on de mucho menor importancia 
en las provincias del interior durante este periodo, que las que he* 
mo9 visto en las del Oliente de Méxieo¿ En el depavfcamento del 
Suk*, Armijo, que desde que se retiró de las inmediaciones de Tía- 
pa, sin babor podido introducir auxilio en aquel pueblo sitiado por 
Guerrero, ( 19) tuvo por objeto en sus maniobras resguardar á Tix- 
tía, donde había quedado depositado el convoy Con los efectos de 
la nao de China, y cooperar á la aprehensión de MoreloSi con cuyo 
intento G|e hallaba el 7 de Noviembre en Mixtlancingo, á la vista 
de Tezmakca, cuando recibió aviso de Yillasana de haberse verifi- 
cado aquella. Volvió entonces á cubrir los puntos de la costa quo 
liabtán quedado desguarnecidos, por haber reunido en Tixtla las 
tropas qws en ellos estaban empleadas^ de cuya circunstancia se 
aprovechó Montes de Oca para hacer, una correría por Dos Arro- 
joSi Sabana y Coyuca, incendiando porción de casas én qué habia 
depositado algodón y llevádose al cura D. JoséJPatifto; perohabien- 
Áo salido en su busca el gobernador de Acápulco D. Pablo Buvido, 
'éste lo alcanzó y desbarató «en la cumbre del Camarón, dejando ase* 
igurados aquellos parajes. Armijo so propuso entonces desalojar á los 

<19) Yéam «n este tomo y el parte de Armijo de 26 de Enero en Tixtl^l^ 
'¿aceta de 27 de Febrero, número 806, folio 201. 



858 HISTORIA DB M¿XICO. 



¡^^^^■^^^ »^^^^ 



insurgentes de la sierra que media entre la costa y el Meseala, 7 
guiado por sujetos prácticos, dividida en sietei secciones su fuena, 
que se componia de cuatrocientos treinta hombres de linea, ciento- • 
cuarenta realistas y doscientos setenta y ocho indios flecheros, coni« 
binados sus movimientos con el coronel Yillasana que opn la sec- 
ción de Teloloapan ocupó los pasos del rio de Acatlan, y con el te-^ 
niente coronel Pinoaga que hizo lo mismo con los del real d^ lA* 
mon, se adelantó hasta el cerro Prieto, que á su aproximación 
abandonaron los insurgentes, en el cual el cura Herrera y Agüera 
hablan formado una ranchería con más de trescientas casas, berre^^ 
ría, maestcanza y construido fortines, todo lo cual fué quemado y 
arrasadOi siendo el fruto de esta expedición, dejar desembaiaasad» 
de insurgentes una extensión de cincuenta leguas de ásperas moiK 
tafias desde Coyuca á la ribera izquierda del Mescala. (2i^) En 
otras excursiones recorrió Armijo el valle de Huamustitlan, basta 
las inmediaciones de las fortificaciones construidas por Guerrera 
en Jonacatlan, y las partidas mandadas por Buvido y Marrón per» 
siguieron á Montes de Oca y á Bravo, distinguiéndose en estas 
operaciones el capitán D. Francisco Verdejo, que después ha sida 
general de la Bepública, y D. José Joaquín de Herrera, capitán 
entonces de la segunda compañía de milicias de Chilapa, que ba 
ocupado el alto puesto de Presidente de la misma. 

£1 estado de miseria á que habia quedado reducida la ciudad de 
Valladolid, decidió al gobierno á disponer se retirase á Querétaro 
el intendente y demás empleados, no dejando allí más que un co* . 
lector de contribuciones, encargado al mismo tiempo del pago de^ 
la guarnición, (21) en cuya consecuencia emigraron muchas fami-^ 
lias. La ciudad fué atacada el 16 de Abril p^r los insurgente» 
mandados por Sánchez^ que fueron rechazados» aunque estuvieron 
muy cerca de hacerse dueflos de la población, siendo escaso el nú- 
mero de tropa que la guamecia. 
Mientras Iturbide tuvo el mando del ejército del Norte, fueron 

(20) Parte de Armijo da 26 de Enero en Tixtla, gaceta de 2 de Marzo, n4 
mero 869, fol. 216. 

(21) Tengo 6 la viata laa ^enes origiiiaj«0, que me ha proporaosado el 
Sr, G. Uruefia, 



ÜISTORU DE MÉXICO. _35& 

frecuentes Iob reencuentros que las tropas que de él dependían tu* 
vieron con las numerosas partidas de insurgentes de la provincia 
de Guanajuato, que se atrevieron á atacar la misma capital de és- 
ta. Keunidas en Febrero todas las que ocupaban la línea de La- 
gos á Querétaro, con muchas de las de Michoacan, éstas bajo el 
mando de Huerta, en número de unos mil quinientos hombres». 
acaudillados por el P. Torres, Iturbide, presumiendo que el obje- 
to de este movimiento era asaltar á alguno de los pueblos de la 
frontera de Nueva Galicia, ó á la división que mandaba Monsalve^ 
(22) se dirigió á Pénjamo, y encontrándose en el rancho del Char* 
co con los enemigos, los atacó y dispersó completamente. Dividida 
después su tuerza en diversas secciones, á las órdenes de los actí-^ 
TOS comandantes Monsalve, Castañon y D. Miguel Béistegui, los^ 
persiguió en todas direcciones, haciendo lo mismo Orrantia por el 
rumbo de Dolores y altos de Ibarra. Monsalve tuvo una acción fe- 
liz en S. Pedro Piedra (rorda, en la que se apoderó de más de- 
trescientos caballos de la remonta de los insurgentes, pero habien^ 
do atacado á Moreno en su fortificación de Comanja, fué rechaza^ 
do con pérdida considerable. Á Iturbide sucedió en el mando de 
este ejército el coronel del regimiento de infantería de Nueva Es- 
paña D. José Castro, hombre en quien podía considerarse perso- 
nificado el pundonor militar, y la comandancia de la provincia de 
Guanajuato se encargó al coronel Orrantia, habiendo sido nombra- 
do en fin de Agosto para la de Michoacan, el teniente coronel D» 
Antonio Linares, que habia logrado afirmar la tranquilidad y ase- 
gurar los canotinos en el distrito de S. Juan del Rio. 

Un acto de severidad del brigadier D. Diego García Conde, co- 
mandante de Zacatecas, restableció la disciplina en las tropas de 
provincias internas empleadas en la de su mando. Estas, más á 
propósito sin duda para la guerra con los indios bárbaros con quie*^ 
nes estaban acostumbradas a combatir, que para operaciones algo 
más regulares, habían dado en el año de 1814 una mue&tra de co* 
bardia é indisciplina; (23) abandonando la infantería en las inme*- 

(22) Parte de Itnrbide, de 28 de Febrero en Salvatierra. Gaceta de 9 dt* 
Manso, nám. 872, fol. 241, y en las Bigaientes los de bus anbatternos. 

(23) Véase este tomo. Debo todos estos pormenores, al Sr. general D. José 
García Conde, lvj<> de D. Diego. Brilanti era italiaao. 



.:{60 HISTORIA DE MÉXICO. 

m 

diaciones de Sierra de PinoSi cuya consecuencia fué la muerte del 
capitán Anza con una gran pérdida de hombres en aquella, y la 
ocupación y saqueo de este mineral por Bésales y el Pachón. Be- 
pitióse igual suceso este año en otra acción en la hacienda de la 
Jaula, con fa división que mandaba el teniente coronel D. José 
Brilanti, el cual, puesta éñ desorden la caballería, formó en cuadro 
la infantería, y después de una resistencia de nueve horas, tuvo 
que abandonar el campo haciendo la retirada en buen orden, lle- 
vando consigo todos sus heridos que fueron muchos. García Con- 
de luego que recibió aviso del suceso, marchó con prontitud á la 
división; recogió los fugitivos; hizo instruir brevemente una averi- 
guación simiaria, en la que apareció como culpable el teniente D. 
Vicente Orqnillas, á quien mandó fusilar en el término de ochoho- 
ras, y este ejemplar tan oportuno como violento, restableció del 
todo el buen espiritu de aquellas tropas, que en lo sucesivo obtu- 
vieron continuas ventajas á las órdenes del mismo Brilaiiti y alas 
del teniente coronel Galdamez que le sucedió, cuando aquel volvió 
á las provincias internas á cuya comandancia pertenecía, habiendo 
obligarlo entre ambos á Rosales á abandonar la proWncia y retirar 
se á la de Míchoacan, como en otro lugar vimos. 

García Conde dejó el mando de Zacatecas al brigadier B. José 
Gayangos, llegado recientemente de la Habana, y pasó á Monte- 
rrey a deriempenar una comisión bien delicada que el virrey le con- 
fió. Eran continuas las faltas de respeto y obediencia del coman- 
dante de las provincias internas de Oriente, brigadier D. Joaquin 
de Arredondo, así como las quejas de aquellos habitantes por los 
actos arbitrarios de este jefe. Con tal motivo, el virrey encargó á 
García Conde, que con ocasión de pasar revista al regimiento ex- 
pedicionario de Extremadura, tuviese una conferencia con Arre- 
dondo en Monterrey, y haciendo uso del influjo que consideraba 
<lebia tener con aquel, por haber sido compañeros en España, lo 
redujera á principios más Qonvenientes de obediencia y subordina- 
"Cidn hacia el virrey, cuya autoriÜad desconocía en perjuicio de la 
terminación de la guerra. La revista se verificó con buQn éxito, 
pero no lo tuvo la misión amistosa para con Arredondo, püesí és- 
te persistió en que cómo comaudante general de aquellas provin- 



HISTORIA DS* M¿XICO. 361 

das, no debia tener respecto al virreinato, la obediencia que se le 
exigia. 

iEn el distrito ó gobierno de Colotlan, fué atacado el pueblo de 
Huejucar por Hermosillo unido con otros jefes de las partidas de 
aquellos contornos, componiendo todas una fuerza de setecientos 
hombres, y auuque el comandante Iriarte no tenia más que ciento 
hizo una resistencia tenaz, teniendo que reducirse al fortin del Ke- 
fu^o y A la iglesia, por no poder defender toda la población, que 
fué saqueada y quemada por los insurgentes, para castigar la cons* 
tante adhesión que aquellos habitantes hablan manifestado siem- 
pre por la causa real. (24) 

£n la Nueva Galicia hubo muchas acciones pequeñas en las ci- 
beras del Bio Gi*ande, y en especial en las orillas de la laguna de 
Chápala, sin que ninguna merezca llamar . particularmente la aten- 
ción, siendo de mayor importancia la que dio el capitán D, Luis 
Correa contra la partida de Chavez, en la que según el parte de 
Correa, quedaron en el campo trescientos cuarenta y tres insurgen- 
tes, no siendo pequeña la pérdida de los realistas, pues según el 
mismo documento, aseendió á cien hombres entre muertos y heri- 

dos. 
Tal era el estado del país cuando fué nombrado para gobernarlo 

D. Juan Ruiz de Apodaca, teniente general de la real armada y go- 
bernador y capitán gfeneral de la isla de Cuba. Hacia tiempo que se 
hablaba de esta variación, aunque señalándose varias personas para 
suceder á Calleja en el alto empleo de virrey, y entre ellas con mucha 
repetición se aseguró seilo^el presiden te de GuadalajaraD. José déla 
Cruz. Los enemigos de Calleja que eran muchos, hacian correr es- 
tas voces, que eran recibidas con ansia por el público, pues en cer- 
ca de cuatro años de gobierno en las circunstancias más penosas, 
los males que se hablan experimentado eran grandes y sin discernir- 
las causas, se creia mejorar de condición variando de mano. Esto 
mismo exije que entremos en un examen mas prolijo del gobierno 
de Calleja, y que con la imparcialidad que se ha observado riguro- 

(24) Después de la independeDcia se lé ha dado i este pneblo el nombre de 
"Hermosillo.'^ Los partes de este y otros sucesos referidos aqu{ samariameQ' 
te, se hallan en las gacetas correspondicutes á los seis primeros meses de es- 
te año. 

Tone ir.— 46 



^ 



/ 



362 



UlSTOKiA DE MÉXICO. 



sámente en esta historia, comparemos el estado en que dejó 
el país al entregar el mando á su sucesor, con el que tenia cuando 
lo recibió en sus manos, que hen)os descrito en la época y lugar co- 
^ rrespondiente. 

La fuerza militar, que en tiempo de guerra debe considerarse 
como uno de los puntos más esenciales del gobierno, era la que ex 
pi:esa el estado que á continuación se copia del que publicó D, Ma* 
riano Torrente en su Historia de la revolución hispano-ameríca* 
na, (25) el que puede considerarse como auténtico, por haber saca- 
do su autor este género de datos de los archivos del ministerio de 
guerra en Madrid. A los cuarenta mil hombres de tropas de línea 
ó de milicias prc'vinciales tan útiles como ellas, que según esto es* 
lado componían el ejército, de los cuales unos doce mil eran de los 
regimientos venidos de España, deben agregarse los realistas orga* 
nizados en todas las poblaciones y haciendas, cuyo número era por 
lo menos igual al de aquel, pues solo de los pueblos inmediatos á 
México, pasó en revista el virrey en 25 de Abril á seiscientos bomir 
bres perfectamente vestidos y armados, bajo el mando del teniente 
coronel D. Joaquín Fuero, que tenia su cuartel general en Guada» 
lupe, y en todas las capitales de provincia y poblaciones de alguna 
consideración, esta clase de tropa formaba la mayor parte de lag 
guarniciones. 



(26) Tomo 2* 



HISTORIA DE MÉXICO. 368 



ESTADO 



De la /tierza que tenia el ejé7*cito real de Ñíieva^ España^ cuando eu' 
bregó el mando de este reino el virrey D. Félix María Calleja^ á 
su sucesor 2). Juan Ruiz de Apodaca, en 20 de Setiembre c^^ 1816. 



DepartamentxM. Nombreí de los comandasteg. Núm. de 

hombres» 



División de Aféxi» 
co El virrey ..• 2,660 

División de Apam. Coronel D. Manuel de la Concha 1,610 j* 

Sección de Hueju- Teniente coronel D. Alejandro Alva- 

tla (1) rezdeGüitian i 151 

Ejército del Sur. . . Brigadier D. Ciríaco de Llano 6,699 

División de Vera- 
cruz Mariscal de campo D. José Dávila.... 6,4S2 

Tropas de Tabas- 
c j. (2): Coronel D. Francisco de Hevia. 968 

Tropas de la isla 

del Cárjnen *" Coronel D. Cosme Ramón de jUrquioIa. 339 

División del rumbo 
de Acapulco Coronel D. José Gabriel de Armijo... 2,651 

Sección de Toluca. Teniente coronel D. Nicolás Gutiérrez. 282 



^mm». 



A la vuelta 21,742 

(1) La faersEa prtnoipal de esta sección, oonsistia en los realistas do los pae 
bles, qae no están comprendidos en esta enumeración. 

(2) Hay sin duda equÍTOcacion en esta denominación, pues Hevia nunca es* 
tuvo en Tabasco yiá la sason se hallaba empleado en las provincias de Pue- 
bla 7 Yeíacrus, dependiendo del .general del ejército del Sur, 



364 HISTORIA DS MÍXICO. 



De la vuelta 21,742 



División de Ixtla- * 

huaca Coronel D, Matías Martín y Aguirre. 787 

Id. de Tula Coronel D. Cristóbal Ordoflez. 888 

Id. de Querékaro..., Brigadier D* Ignacio García Rebollo. 991 
Ejército del Nor- 
te. (3) Coronel D. Agustín de Iturbide 3,803 

Id. de reserva Mariscal de campo D. José de la Cruz. 3^363 

División de S. Luis 

Potosí, Brigadier D. Manuel María de Torres. 614 

Id. de las provincias 
internas orienta- 
les Brigadier D. Joaquín de Arredondo. 3,987 

Id. de las occiden- Mariscal de campo D. Bernardo Bo- 

. tales (4) navía 279 

Antigua California. Caí)itan D. José Arguello ' 100 

Nueva California. Teniente coronel D. Pablo Vicente 
<6) , Sola 3,665 



Total. (6) 39,48e 

Xa creación de este ejercita, comenzada y llevada muy adelante 
durante el gobierno de Venegas y completada en el de Calleja, pue- 
de tenerse por maravillosa, porque puode decirse que todo él salió 
de las provincias mismas que estaban en revolución, pues ya hemos 
visto, que al principio de ésta, casi no había tropas algunas de^jue 

(3) Aunque conaervaba el titulo de comandante de este ejét^cáto el corouel 
Ituroide estaba separado del mando, que desempeñaba interinamente el coro- 
nel del regimiento de infantería de Giianajnato D. José Castro. 
- (4) Entiendo que hay error en el número de tropas que se asignan á esta 
^omai^daocia, y acaso está cambiado por el que se pone á la Nueva Califor- 
nia. 

(5) Juzgo excesivo el número de tropas que se supone existente en asta co- 
mandancia, en donde siempre hubo muy pocas y en esté tiempo méncs, y pre- 
suma haber habido el cambio indicado en la nota anterior. 
^ (6) Hay en esta suma error, pues debe ser 40,228. Sin embargo, se deja tal 
tomo está en el original que se copia, -por no poder califioa/r si el error consia* 
ct en la suma tofal ó en alguna de las partidas que la componen. 



HISTOKIA DE MÍXICO. 365 

disponer, siendo muy de notar que unoa hombres pacíficos, entre* 
gados á las ocupaciones del comercio, la agricultura j otros giros» 
se trasformasen instantáneamente en soldados aguerridos, en jefes 
distinguidos, y en una oficialidad en la cual apenas había uno de 
cuyo valor se dudase, y muchos que habip^n dado señaladas prue* 
bas de él. (26) 

Para mantener tanta tropa y para sueldos de empleados en el 
ramo civil, judicial y de hacienda, -cuyo pago sufrió algunas veces 
retardo pero nunca dejó de verificarse, se necesitaban cuantiosos 
recursos, que era menester sacar de un país aniquilado y del cual 
la mayor parte estaba en poder del enemigo. Hemos ido notando 
* en su lugar las diversas contribuciones- que de nuevo se impusieron 
ó se recargaron según la necesidad lo exigía, y cuando la franqui- 
cia de los caminos permitió ya un tráfico más activo, se duplicó el 
derecho de uno por ciento que pagaba la moneda en toda cantidad 
que excediese de mil pesos, habiéndose acordado así en junta de 
real hacienda de 15 de Noviembre del año anterior, instruyéndose 
para ello expediente con parecer del fiscal y dictamen del asesor (27) 
pues en estas graves materias, nunca se omitieron estas formalida- 
des que tanto contribuían á asegurar el acierto. Pero como no 
siempre alcanzaban los ingresos ordinarios para atender á los gastos 
precisos entonces se recurría á medios extraordinarios y á otros arbi- 
trios como se hizoen el mes deMayo de este año para compra de pa- 
pel y conducción de tabaco para surtimiento déla fábrica de cigarros, 
que era la renta más productiva que había quedado al gobierno pues 
no habiendo podido facilitar el consulado la suma de trescientos 
mil pesos que con este objeto se le pidió, se hicieron contratas con 
particulares dándoles en pago tabacos labrados, designándoles pa* 
ra su venta aquellos puntos remotos como Chihuahua y otros lu- 
gares distantes que el gobierno no podía cómodamente proveer, 
7 cuyas ventai no hacían disminuir las de las provincias más cer^ 
canas. 

La recaudación de las contribuciones se había hecho con desi- 

(26) El número de tropas qtie expresa el estado inserto, suponiendo igual 
el de ios realistas, corresponde á los ochenta mil hombre que Abad j Queipo 
regalo en su informe al rey. Yéasc en el Apéndice núm. 10. 

(27^ Bando de 18 de Enero, inserto en la gao. de 20 del mismo, n. 861, fo- 
Ho69. 



366 * HISTORIA D£ MÉXICO. 

gualdad, imponiéndose, ademáa de las establecidas por el gobierno» 
otras muchas por los comandantes locales, los cuales también exi* 
gian á su arbitrio préstamos forzosos que á veces eran exorbitan- 
tes. (28) La distribución de los productos tampoco se habia podido 
liacar con érden, impidiendo la falta de comunicaciones de unas 
provincias con otras, de donde resultaba que las tropas empleadas 
en algunas de éstas sufrian escaseces, mientras que las de otras es< 
taban en abundancia, y el deficiente de las que lo tenían, venia á pe- 
sar sobre la capital, en la que además habia que atender al pago de 
tribunales, talleres de armas, maestranzas, elaboración de pólvora, 
municiones, tabacos y otros objetos, pero luego que el estado de 
las cosas lo permitió, Calleja por su decreto de 14 de Febrero, (29) 
cuidó de remediar los abusos que se habian introducido y de esta- 
blecer el necesario equilibrio entre lojí gastos y productos de todas 
las provincias en general, por el*» convencimiento, n dice en el cita- 
do decreto, "de que la prosperidad de un territorio no influirá ja- 
más en el bien común, si ella no sirve para fomentar y suplir el de- 
terioro respectivo de otros países, imposibilitados de proceder con 
energía en la empresa de salvar el Estado:» verdad importantísima 
que hubiera sido del más alto interés para la república que no se 
hubiese desconocido tan frecuentemente en ella, sobre todo, en cir* 
cunstancias que requerían el esfuerzo unido de todos los estados é 
individuos, para salvar el honor nacional. En consecuencia de estos 
principios, el virrey distribuyó los productos de las provincias según 
las necesidades ocurrentes; los sobrantes de Guadalajara se desti* 
naron á sostener las tropas que militaban en Michoacan; los de Que- 
rétaro al ejército del Norte; Oaxaca y Puebla debían contribuir á la 
manutención del ejército del Sur y el comercio de Veracruz igualarse 
con las exacciones que había sufrido el de México, cesando en todas 
partes todas las contribuciones que no hubiesen sido aprobadas por 
el gobierno, á consulta de los intendentes ó de los respectivos Ayun- 

(28) Udo de e^tos préstamos exigido en Guanaj nato por Itarbide, fué de se- 
senta mil pesos. Para satisfacerlo, los mineros tuvieron que cambiar la plata 
en pasta á bajísimo precio, y según asegura Labarrieta, el dinero, desde laaa- 
lida de la ciudad, ss volvió á ella y se introdujo en la casa del agente comer* 
cial de Iturbíde. 

(29) Inserto en la gaceta de 15 del mismOi número 862, folio 161. 



HISTOKIA D£ MÉXICO. 367 



tamibutos, jefes ó juntas establecidas para aquel efecto. Los males 
de la guerra iban así cesando en su parte más opresiva, á medida 
que la tranquilidad se restablecía. 

En la misma proporción habia crecido la acuñación en la casa de 
moneda de México y los productos de la Aduana de la misma ciu- 
dad. £n el año de 1812 se habian acuñado 4.409,266 pesos: en el 
de 14 hubo un aumento de 8.214,939, y en el de 15 la acuñación 
subió á 7.042,620 2, inclusos 10L356 5 en cobre, quedando para el 
año siguiente una existencia, no comprendida en esta suma, de 
1,743 barras de plata, de ellas 590 con oro, llegadas en el convoy 
de S-iU Luis Potosí que entró en México el 27 de Diciembre* 
Los productos de la Aduana que en el año de 1812 fueron de* 
1.091,123, tuvieron ya el de 14 un aumento de 910.068 pesos. 

La distribución de las rentas prevenida por el virrey en el de- 
creto citado, no se hizo con puntualidad y fué motivo de ásperas 
contestaciones con el presidente de Guadalajara 0k*uz, que se ha* 
bia constituido en la N. Galicia en un estado casi de independen- 
cia del virreinato, como lo habia hecho también Arredondo en las 
provincias internas de Oriente. Otro motivo más grave de diferen- 
cias con el mismo Cruz, fué el comercio que éste habia permitido 
por San Blas á los buques procedentes de Panamá, de que da idea 
el decreto de Calleja de 12 de Julio. (80) Expone en el preámbulo» 
que si sus afanes y desvelos se hubiesen ceñido á las innumerables 
atenciones que comprendía la defensa y conservación del reino» 
cuyo gobierno se le habia eonñado, no habría desempeñado más 
que las obligaciones de capitán general: pero que estrechado por 
las que le competían como lugarteniente del monarca y superinten- 
dente subdelegado de real hacienda, habia tenido también que de« 
dicar su atención á procurar el bien del Estado y los aprovecha- 
mientos de la corona; que por efecto de la revolución se habia 
abierto la puerta no solo á los abusos ordinarios aun en tiempos 
tranquilos, sino que posponiendo los intereses de la nación á los 
privados, se habia establecido un comercio prohibido por las leyes 
y destructivo de la América y de la península, siendo la primera 

(30) Gaceta de 16 del mÍBmo, núm. 928, fol. 685. 



3<9 HISTORIA DS MÉXICO 



en dar este ejemplo la provincia de Yucatán^ que por un regla- 
mento publicado en el tiempo que existió el régimen Constitucio- 
nal, abrió sus puertos y surgideros á las naciones amigas y neutra- 
les; este abuio siguió en otros puntos del golfo de México, aunque 
originado de justas causas, pues no pudiendo salir de Veracruz los 
cargamentos desembarcados en aquel puerto, habia sido preciso con- 
ducirlos á Tampico, dando esto lugar á introducciones de efectos y 
extracciones de moneda con perjuicio de los derechos reales, y que 
este mal se aumentó en el mar del Sur por la multitud de buques 
salidos de Panamá, qne inundaron de efectos extranjeros aquellas 
costas, no solo prevalidos de la soledad de las radas á que arriba- 
ron y del conjunto de oportunidades favorables que en todas par- 
tea ofrecian las circunstancias, sin que el virrey hubiese podido in^i- 
pedir este comercio ilícito, sino porque á más de las causas indica- 
das, nhabia habido gobierno, n haciendo alusión á las providencias 
dictadas por Cruz, nque se habia creido autorizado por la necesi* 
dad, para reglar con derechos estas expediciones. n 

!iSorprendido,ii continua diciendo el virrey, con tan extrañas no- 
vedades, y con la consideración de las pérdidas incalculables cau- 
sadas á la monarquía en los ramos de comercio y en la enorme ex- 
tracción de oro y plata en moneda y pasta, n después de formar cu- 
mulosos expedientes, con consulta de. los consulados, tribunal do 
cuentas, dirección general de alcabalas, y oídos el fiscal y asesor 
del virreinato, en junta general de real hacienda, se acordó y man- 
dó: que continuase el comercio de cabotaje entre Veracruz y Tam- 
pico, expidiéndose guías para solo los efectos procedentes de los 
puertos de Espafia: que continuase igualmente el" comercio directo 
entre Campeche y Tampico, únicamente para los productos natura- 
les é industriales del país: y ^n cuanto al comercio de Panamá con 
los puertos del mar del Suf, se prohibió absolutamente, quedando 
responsables los jefes y ministros de real hacienda que hablan per- 
mitido la introducción de los efectos, cuya circulación, sin embargo, 
se permitió por el virrey, alzando los embargos en atención á la 
buena fe con que habían procedido los dueños, pero previo el pago 
de los derechos de extranjería. Esta parte do las disposiciones del 



HISTOEIA DE utXJCO. 36& 



Yirrejr no fué pantualmente cumplida, j por esto y la oposición 
que en otros puntos habia encontrado, Calleja dijo con razón á al- 
ganoi de sus amigos en Yeracruz, que dejaba tres virreyes en Nue- 
va EspaQa: Apodaca en Mé&ico, Cruz en Guadalajara y Arredon- 
do en Monterrey. 

Para poder apreciar en su justo valor el inmenso progreso qu^ 
la causa realista habia hecho, desde el punto en que estaba cuan* 
do Calleja se encargó del virreinato, hasta el estado que las cosas 
teniati cuando lo dejó, no basta comparar la extensión de terrena 
que estaba en revolución en la primera de estas épocas, ni las fuer* 
zas que entonces tenian los insurgeiftes, con lo que quedaba en sa 
poder, según hemos visto en éste y los dos capítulos anteriores: es- 
menester 'tener también presente, el espíritu que en aquel piimer 
periodo dominaba y el auxilio que la revolución encontraba en to- 
das las clases del Estado. «'Seis millones de habitantes, n decia Ca* 
Ueja al Ministro de la Guerra eij su carta reservada do 18 de Agos- 
to de 1814, (31) "decididos á la independencia, no tienen necesidad 
de acordarse ni convenirse; obra cada uno en favor dol proyecta 
universal, según su posibilidad y arbitrios: el juez y sus subalter-- 
nos, cubriendo y disimulando los delitos: el eclesiástico persua* 
didndo la j:isticia de la insurrección en el confesionario, y no po- 
cas veces en el pulpito: los escritores corrompiendo la opinión: laa 
mujeres seduciendo con sus atractivos, hasta el extremo de prestí- 
tuif se á las tropas del gobierno, poi que se pasen á los rebeldes: el 
en)pleado paralizando y revelando las providencias de la superiori* 
dad: el joven tomando las armas: el viejo dando noticias y condu- 
ciendo correos: el rico franqueando auxilios: el literato dando con» 
sejos y dirección: las corporaciones influyendo con su ejemplo de 
eterna división con los europeos, de cuya clase no admiten uno ea 
su seno y evitan que les alcance la elección popular; dificultando 
todo auxilio al gobierno; haciéndolo odioso y representando cont^a^ 
él y contra sus fíeles agentes,. bajo pretextos especiosos que no fal- 
tan á su fecunda malicia: y todos, en fin, barrenando el edificio del 
Estado. II Esto decia, quejándoce de la influencia que habían ojer- 

(31) Piíblicala por BustrtiuanU, en suplemento á la primera edición dei. 
CuiiUro hioiOrico. 

Tamo IV.- 47 



:{70 HISTORIA DB KÉXICO. 

cldo ías iastitucíones liberales en el tiempo que dararon, y aunque 
en ello haya bastante exageración, no puede dudarse que la vm^ 
lucion estaba fuertemente apoyada en las poblaciones no domina- 
das por los insurgentes. Este estado de la opinión estaba muy camr 
biado al dejar Calleja el mando: no porque se hubiese desvanecido 
el deseo de la independencia, que una rez encendido no podía apa- 
garse tan pronto; sino por la persuasión de que era imposible ob» 
tenerla por los medios que se hablan empleado, que solo podían 
conducir á la ruina y aniquilamiento del país. Calleja, pues, deja- 
ba á su sucesor la revolución desacreditada, vencida y abatida, y 
aunque todavía quedasen puntos fortificados que tomar y reuniones 
que acabar de dispersar, le dejaba para ello un ejército numeroso 
y florido, compuesto de tropas acostumbradas á las incesantes fa- 
tigas de la campaña, y más acostumbradas todavía á vencer; le de- 
jaba una hacienda organizada y cuyos productos se habían aumen- 
tado con los nuevos impuestos; el tráfico mercantil restablecido 
con los frecuentes convoyes que circulaban de una extremidad á 
otra del reino, y los correos en un giro regulur, saliendo y recibién-- 
dose semanariamente. Para llegar á este punto había sido necesa- 
rio vencer grandes dificultades y cometer grandes violencias: Ca- 
lleja no se habia detenido en los medios; había sumergido en la 
desgracia á muchas familias, arrancando de su seno al marido ó al 
bijo, para completar los cuerpos del ejército en las levas rigurosas 
que habia mandado hacer: había cerrado los ojos á todos los abu* 
sos que los comandantes cometían, con tal que fuesen ñeles ¿ la 
causa real y la sirviesen con zelo: la odiosidad de todo había recai- 
do sobre él y todos le aborrecían, pero es presiso confesar recor- 
dando sus sen icios desde que se levantó en S. Luís el ejercite que 
hizo frente á la revolución al principio de ésta hasta el día que en- 
tregó el mando, que sí España no hubiese perdido el dominio de 
estos i;;aísjs j^or sucesos posteriores, Calleja debia ser reconocido 
como el rí3conuuistador de la Nueva España, y el segundo Hemaa 
Cortés. A su ¡legada á Madrid, su mérito fué recompensado con 
él título de c >nde de Calderón, (32) en recuerdo de la célebre ac- 

(32) Rectifico con este motivo un error de pluma, padecido en el romo 3*» 
diciendo haberse dado á YenegaB el titulo de marqués de la ^^Ooncordia," j no 
faé sino do la ?!Reanioa de la Naova Kspafia." 



HiSTOBiÁ Ds idbaco. 371 

cion ganada en el puente de este nombre contra todo el poder dd 
Hidalgo, y condecorado con las grandes cruces de Isabel la Católi- 
ca y S. Hermenegildo. 

Su sucesor Apodaca llegó á Veracruz en la fragata Fortuna con 
nh conroy de odio buques, en que yinieron el primer batallón del 
regimiento Fijo de México con muy corta fuerza, mandado por el 
cpronel del cuerpo, D. Ignacio Mora, y algunas compafiias del Fijo 
de Puebla, cuyo coronel era el brigadier D. F. Javier de Gabriel» 
que poco tiempo despuej casó con una de las hijas del mismo Apo* 
daca. Este era uno de los oficiales más distinguidos de la marina 
española por su instrucción, de que dio una muestra en el opúscu* 
lo que escribió sobre la aplicación de los pararayos al uso de loa 
buqueSi con motivo de un rayo que cayó en un navio de guerra eu 
que estaba embarcado, y habia desempeñado el alto empleo de em* 
bajador de España en Inglaterra, > todo lo cual le habia hecho ad^ 
quirir modales elegantes, amena conversación, y una amabilidad 
de trato que lo hacia estimar por todos los que lo conocían. Sia 
embargo, no correspondían á estas cualidades brillantes, las máa 
esenciales que requeria el puesto que iba á ocupar, en las circuns^ 
tancias en que toíuaba en su mano las riendas del gobierno, comok 
veremos en lo que nos falta de esta historia. 



HurroRU DB icixioo. 37$ 



^i^%^^^i*%#^p^»^#^#^^^^»»^»^^*y»^*^»N»^*^*'»^»»^^^^*^N^^i»^i^w»%^>«*»^fci«N^M%^»^»^Ñ»»#%^>^»rf^#^^fc*%^^»^»^^t^p«^^^ 



CAPITULO y. 



dónese en etmínopara México el virrej Apodaca.— Es atacado per Osorno en la hacienda de Ví% 
oencio — Sn llegada á México. — Recibe el mando.— ^lida de Callcya para Eepafta — Disposicione» 
del nuevo yirrey. — Repetición de «nceaos prósperos en el principio de su gobierno. — Sucesos de laa 
provincias al E. de México hasta fin de 1816.— Derrotado Terán en las lomas de Santa María, cer» 
ea de San Andrea. «-^Ifidulto de Tícente Góme2«-i^Acciones de la Caftada de los Naranjos y de la 
Hnna. — Llegada de Herrera. -«-Toma de Mentcblanco par Márquez Donallo. — Campafia da Llorem 
te en la costa de barlovento. — Correrías de Santa Auna en las inmediaciones de yeracruz«*^Toma da 
Boquilla de Piedras, — Sucesos de las provincias del Interior, — Toma de la isla de Janiche, — Reo» 
-dicion de la isla de MescaUu^Indulto de Vargas y da Salgado.— Rendición del fuerte da San MÍ* 
l^el Cuirístaraut— Incendio del santuario de Chalma. — Principio del aftode 1817. — OapitulaciOtt 
del cerro de Cóporo — Acciones que precedieron al ataque deTehuacan. — Capitulaeion de Ter&n.— > 
Indulto de Osornoi— Toma de Palmillas y de toda la costa el K. de Veraeruz.— Indulto de Don 
Cárlofl BuHtamante. — Multitud de perdonas que se presentaron al indulto.— Rendición de todos loa 
puntos fortiñcadoe en la Mixteca — Llegeda del aub inspector Liñan con el regimiento de Zarago% 
la. — Veni'ia de Cruz i México — Ordoñez, comandante general de Guanajuato, se apodera de le 

. Mesa de los Gaballoei- Campafiasde Villase&or y de Oasanova en la Sierra Gorda.— Queda la re« 
rolucion reducida á casi solo el Ba^io de Guanijuato y provincia de Michoacaní 

£1 virrey Apodaca se puso en marcha para M¿xicO| egcoltándoli» 
las tropas que había traido de la Habana, y Calleja mandó á su 
encuentro al coronel Máquez Donallo con su división. Hizo el prí« 
mero su viaje sin tropiezo hasta la hacienda de Yicencio en las in« 
mediaciones de Ojo de Agua, entre Perote y Puebla; pero allí fué 
vigorosamente atacado por Osorno con su caballería que Teránhabia 
-destacado con este intento, dirigida por el brigadier D. Antonia 
Vázquez Aldana: el choque fué vivo, y las tropas que acompaña* 
ban al virrey, no acostumbradas á la guerra, se hallaban muy apre-^ 
tadas, en términos de haber tenido el virrey que dejar su coche y 
ponerse á caballo sin saber qué mandar á sus ayudantes, cuando 
oportunamente se presentó Márquez Donallo, que empeBando la] ac- 
ción hizo retirar á Osorno, el cual habiendo venido más que á com* 
batir|á dar un golpe de mano, no tenia infantería en que apoyarse^ 
y fatigada su caballería por una marcha forzada en terreno fan« 
goso por el temporal de aguas, tuvo que ceder, dejando en poder 
•de los realistas algunos prisioneros^ Apodaca dio generosamente 
bertad á éstos, y su esposa é hijas curaron por su mano á Iqs he» 



^ 



374 HISTORIA DS MÉXICO. 

«idos^ tanta insurg^ites como realistas; después de este desagrada- 
ble encuentro entró Apodaca en Puebla, sin otro accidente, el 12 
ée Setiembre. 

No se habia recibido en México noticia alguna directa de la lle- 
gada del nuevo virrey, habiendo sido interceptados por los insur- 
gentes los correos que habia dirigido desde el camino: mas ígno* 
rándoso la causa, llamaba mucho la atención tan extraAo silencio. 
Salióse de esta incertidumbre por un extraordinario llegado él 16 
á las nueve de la mafiana, por el que avisaba su salida en aquel d^a 
para llegar á la capital el 18 ó 19. En consecuencia GaUeja pasó 
oficios á la audiencia y Ayuntamiento, para que todo se dispusiese 
para el recibimiento con la solemnidad acostumbrada, y él con su 
•familia se retiró el mismo 16 á Tacubaya, al palacio que los arzo« 
bispos tienen en aquella villa. Fatídico parece ser este dia para la 
nación mexicana: en su nochoi fué preso Iturrigaray en 1808 y tu* 
yieron principio los sucesos desaraciados que fueron acumulándose 
en seguida: en igual fecha en 1810, levantó Hidalgo en Dolores el 
estandarte de la revolucioUi que propagada rápidamente, fué causa 
de la desolación del país: en el mismo día y aflo tomó posesión del 
vireinato Venegas: se le confirió éste á Calleja en 16 de Setiembre 
de 1812, fecha de los despachos que se le expidieron: en la misma 
en 1815, se firmó en Madrid la cédula para el restablecimiento de 
los jesuítas: Calleja dejó el palacio de los virreyes en igual dia en 
1816, y en 1847, el ejército de los Bstados-Unidos, habiendo entra- 
do en la capital el dia anterior, combatió en las calles con el pueblo 
amotinado y saqueó multitud de casas. 

El 19 de Setiembre á las cinco de la tarde llegó Apodaca á Gua- 
dalupe, en donde lo esperaba Calleja, quien con las formalidades de 
estilo, le entregó el bastón. Todas las personas principales de la 
capital fueron aquella misma tarde á felicitar al nuevo virrey y que* 
daron muy prendadas de su afabilidad y fino trato, cuyas cualidades 
realzaba aun mas la amabilidad, moderación y piedad de su esposa 
y familia. El 20, después de recibir en Guadalupe las felicitaciones 
de la audiencia y de todos los tribunales, Ayuntamiento y demás 
corporaciones civiles, acompañado de todas las autoridades, hizo 
8U entrada, estando formada la guarnición en dos alas desde la ga- 



aigroRiA DE MÉXICO. 375 

títu; prestó el juramento en la sala de acuerdos; recibió las 
felicitaciones de estilo y]¡Ia visita del arzobispo que en seguida 
devolvió, viendo después desfilar en columna de honor las tropas, 
y en los tres dias siguientes se festejó su entrada con las funciones 
acostumbradas. 

Dispúsose inmediatamente la salida de un convoy para Vcracruz, 
para conducir caudales y escoltar á Calleja quo iba a embarcarse 
en aquel puerto. Su salida se verificó el 16 de Octubre, y en su 
compañía caminó también con el mismo objeto, el obispo de Oaxa- 
ca Bergosa, y fué conducido en calidad de preso el marqués de S- 
Juan de Rayas, condenado á destierro perpetuo en la península. 
Este convoy, con el que salieron cuatro millones de pesos, después 
de haberse detenido muchos dias en Puebla para despachar las mu- 
las á Orizava por tabaco, según casi siempre se practicaba, llegó á 
Veracruz el 15 de Diciembre, y habiendo logrado el marqués de 
Rayas que so le permitiese demorarse con motivo ó pretexto de 
enfermedad, fué retardando su salida hasta conseguir quedarse en 
el país, sin verificar su embarque. 

La atención pública estaba fija en el nuevo virrey, en espera de 
aus primeras disposiciones y del sistema que adoptaría eu su go- 
bierno, prometiéndose mucho de su prudencia y del gian conoci- 
miento que se le debia suponer en el manejo de los negocios, por 
los importantes empleos que habia tenido á su cargo. En los pri- 
meros dias no se observó otra cosa, que algunas medidas económi- 
cas en el orden interior de su secretaría, y las visitas bue hizo á los 
cuarteles, parque de artillería y almacenes generales. En este es- 
tado de curiosidad v espectativa, el 5 do Noviembre se publicó un 
bando, con motivo de una desgracia ocurrida con un niño, prohi- 
biendo volar papelotes en las azoteas, diversión frecuente en Méxi- 
co en esta estación del año, bajo la pena de voiiiticiaco posos de 
multa al padre ó amo que lo permitiese, y mandando que todas las 
azoteas se cercasen con pretiles, aunque fuesen de madera. El ha- 
ber sido esta la primera providencia del virrey, echó cierto ridicula 
«obre su gobierno, que se conservó mientras éste duró. Reconocía- 
sele recta intención y buenos deseos, pero al mismo tiempo se echa- 
ba de ver que sus talentos no eran muy aventajados, y no teniendo 



376 mSTORIA DE MKXIOO. 



iH^*^^^^^WOfc^^*««^»^Mr^^^^i^^*^'«^^^^^^^N^N«^^#^^*^^^^^ 



á su laxlo un secretario de capacidad ú otra persona que tuviese 
conocimientos del pais^ por esta falta se precipitaba á tomar provi- 
dencias desacertadas, que eran mal recibidas. Tal fué el nombra- 
miento que hizo del coronel D. Cristóbal Ordoñez,^ara suceder á 
Iturbide en el mando de la provincia de Guanajuato, quedando di- 
£uelto el ejército dol Norte, que no existia más que en el nombre: 
los mismos que habian solicitado la remoción de Iturbide, creyeron 
que era peor el nuevo nombrado y representaron para que se les 
diese órdsn de suspender su marcha, aunque habia salido ya para 
deaempefiar el destino el 18 de Noviembre, y así se verificó previ- 
niéndole el 16 que se detuviese en Tula; mas por último siguió á 
tomar posesión de su mando. El 23 del mismo mes llegó á México 
el comandante de la provincia de Oaxaca D. Melchor Alvarez, que 
tenia ya el grado de brigadier, llamado por el virrey en virtud de 
las repetidas quejas dirigidas contra él al gobierno, pero después de 
alguna detención en la capital fué restituido al mismo empleo. La 
escasez de jefes capaces de encargarse del mando de las provincias 
y do las divisiones, obligaba á conservar en los puestos á muchos 
que eran indignos de ocuparlos, ó á reemplazarlos con otros que no 
carecian de los mismos defectos; en esto el virrey se veía compro- 
metido a hacer lo que podía, muchas veces contra su propia opinión 
j deseos. (1) 

Entre las muestras del corazón humano de Apodaca que pueden 
citarse^ la una es el diligente cuidado con que hizo la visita de cár- 
celes para la pascua de Navidad aquel año. Era costumbre veri- 
ficarla rápidamente en la mañana del 24 de Diciembre; Apoilaca, 
-queriendo instruirse con masMetenimiento del estado délas causas, 
la adelantó desde el dia anterior, y aunque nunca fuese tiempo 
bastante para tan delicada operación, se dejaba en esto conocer su 
buena intención. Más importante fué la orden circulada á todos los 
comandantes de división, prohibiéndoseles mandar fusilar arbitra- 
riamente á los prisioneros insurgentes, debiéndose observar las for- 
tnalidades prevenidas por las leyes para la formación de procesos, 

(\) En una representación dirigida á Calleja contra el comandante de un 
pueblo, en que ge referian por menor todos los abusos qne éste habia comati- 
^0, puso al raáriren: *'Es cierto todo lo que los exponentes dicen, pero yo no 
tengo otro sugeto que mandar.» 



HISTORIA OB MÉXICO. 877 



y aunque por entonces esta orden no tuvo inmediato cumplimiento» 
86 disminuyeron desde luego los males, fué el medio de salvación 
de muchos individuos, y particularmente en las inmediaciones de 
la capi^.al, evitó mucho derramamiento de sangre. (2) 

Era la suerte de Apodaca cojer el fruto de la severidad j dispo- 
siciones de Calleja ganando la fama de clemente, cuando vencidas 
las dificultades y cansados de la guerra los insurgentes, se agolpa* 
ron á pedir el indulto, como habían empezado á hacerlo ya en tiem- 
po de su antecesor: pero también era su destino, perder de un gol- 
pe todas las ventajas adquiridas en muchos años de guerra, y ver 
desaparecer en sus manos el imperio español en Nueva España» 
asegurado por los últimos sucesos que vinieron á afirmar la pose- 
sión de tres siglos. Sin embargo, la primera época de su gobierno 
no fué más que una sucesión de triunfos y sucescs felices, apenas 
interrumpida por alguno funesto de poca importancia. Recorreremos 
los acontecimientos del resto del affo de 1816, comenzando por los 
de las provincias al Este de México y siguiendo con las del Inte- 
rior, para ver después los que hi'^ieron notable el principio del año 
siguiente, en cuyos primeros meses pudo darse la revolución por 
concluida. 

Apenas repuesta la gente de Terán do las fatigas de la expedi- 
ción á Playa Vicente, tuvo aviso aquel jefe á mediados de Octubre 
de que Márquez Donallo se dirigia contra él, con una fuerza de mil 
hombres. La de Terán no excedía de quinientos, compuesta del ba- 
tallón de Hidalgo y las compañías de infantería de los pueblos inme- 
diatos; los dos escuadrones de caballería llamados de Hidalgo y de 
los "Müscovitasii y alguna artillería, sin comprender la caballería 
de Osorno que se mantenía en San Juan de los Llanos ó en sus in- 
mediaciones* Terán, avisado de la marcha de Márquez, salió de Te- 
huacan á su encuentro, y en las inmediaciones de Tlacotepcc hubo 
diversos movimientos por una y otra parte con algun|tiroteo, pero sin 
otro resultado regresó Terán á su cuartel general el 27 del mismo 
mes, y Márquez tomó el camino de Tecamachalco, de donde volvió 

(2) Todo lo que precede sobre las primeras providencias del gobierno de 
Apodaca, sa carácter y demás cualidades personales, está tomado de los A púa* 
tes manuscritos del Dr. A rechederreta. 

TOMO IV. — 48 



- 878 HISTORIA D£ MÉXICO. 



á Puebla para escoltar el convoy en que caminaba el ex-virrey Ca- 
lleja, á quien condujo á Veracruz, en cuya provincia debía perma- 
necer con su división. 

Las de Concha y Moran, coronel ya de dragones de México, se 
juntaron en San Andrés Chalchicomula á fines de Octubre, con el 
objeto de ocupar todo aquel valle, reconociendo Moran la falda del 
volcan, y después de varias marchas volvieron á separarse, quedan- 
do Moran en San Andrés con trescientos infantes y cien caballos, 
y Concha retrogradó áHuamantla con una fuerza igual. (3) Terán 
se habla propuesto restiblecer á Osorno en su antiguo territorio de 
los Llanos de Apam, lo que éste habia intentado por sí solo sin 
efecto, pues habia sido rechazado y perseguido por Bustamante. 
Nada era de tanta importancia para Terán, pues además de distraer 
por aquel rumbo á los realistas, se desembarazaba do unas tro- 
pas que no era dueño de manejar como convenia para hacerlas úti- 
les, careciendo -de recursos para sostenerlas, y juzgó fácil de ejecu- 
tar su plan, aprovechando la ocíision que leofrecia la separación de 
Moran y Concha, con escasas fuerzas cada uno, para destruirlos á 
los dos por medio de un movimiento rápido sobre San Andrés, ca- 
yendo inmediatamente después sobre Concha en Huamantla. Reu- 
nió con este fin á la tropa reglada de Tehuacan, las partidas de la 
caballería de Oáorno, laclan, Vicente Gómez y demás que obede- 
cían al primero, haciendo un total de unos ochocientos hombres. 
(4) Todo dependia de encontrarse con los realistas en una llanura, 
en que poder sacar provecho de quinientos hombres bien monta- 
dos, que cargaban en masa con ardor, pero sin formación ni orden 
alguno, porque no tenían tal costumbre. Al cabo de tres ó cuatro 
dias en que no hubo con qué pagarles el sueHo, fué menester lle- 
varlos al enemigo pura que no se desbandasen; mas aunque Moran 
no supo de la aproximación de los insurgentes, hasta que los vio 
marchando el 7 de Noviembre por las lomas de Santa María inme- 

(3) Véanse los partss de Moran en las gacetas de 12 de Noviembre, uúíx^ 
ro 979, folio ]094, y 23 del mismo, número 984, fol. 1134, y sobre todo, la se- 
gunda manifestación de Teran, fol. 68, de la que tomo todo lo relativo á este 
«uceso. 

(4) Moran en su parte dice 1040, refiriéndose á las declaraciones de los pri- 
sioneros. 



HISTORIA D£ MÉXICO. 87i^ 



diatas á San Andrés, tuvo tiempo para ocupar una angostura por 
donde debian pasar y las alturas que la dominaban. Esto hizo per- 
der á Terán la ventaja que le daba su numerosa caballería, porqn€b 
con tal disposición, el buen suceso no podia ser del que tenia más 
hombres, sino del que mejor maniobrase con ellos. Un cuerpo á^ 
trescientos caballos que formaban la vanguardia, se metió á ciega» 
en la estrechura ocupada por los realistas y no pudo sufrir el fueg* 
de la infantería de éstos, mientras Terán hacia subir una parte de 
la suya á desalojar al enemigo de las alturas de que so habia pose- 
sionado, suspendiendo entre tanto la marcha del resto de la divi^ 
sion, para no empeñarse con ella en el mismo lance en que estabar- 
la vanguardia. Esta retrocedió entonces en desorden; rompió la If- 
nea de batalla, mezclada con la caballería desbaratada de 7a vaa^ 
guardia, la de los realistas que vivamente la persegnia, y la infan» 
tería comprometida en las alturas quedó aislada y fué enteramente^ 
destrozada. La tropa empleada en esta acción á las órdenes de Mo» 
ran, se componía de parte del batallón de infantería ligera de San» 
Luis, (tamarindos) bajo el mando del mayor Barradas, la compaOfa 
de cazadores de Zamora, y la caballería era del regimiento de Mo- 
ran y de Fieles del Potosí, estando á la cabeza de estos últimos ^ 
teniente coronel Don Vicente Irureta. Los insurgentes perdieron 
an cafion de á 4, un obús, ochenta fusiles, porción de municiones;, 
cuarenta y seis muertos y setenta y dos prisioneros, de lo3 cuales^ 
mandó Moran el siguiente dia fusilar veintiocho, muchos de elloi^. 
desertores del ejército real, y conservó la vida á los demás^ te- 
niéndolos á disposición del brigadier Llano, en celebridad de Fap 
pacificación de la Costa Firme por Morillo, cuya noticia se recibid 
en aquellos dias. Entre los fusilados se contaron Don José Maria- 
no Cadena, ayudante mayor de Terán, y el capitán del batallón de 
Hidalgo Don Francisco Cubadas, que se distinguió muchu en la exr— - 
pedición á Playa Vicente. Era Cadena primo del conde de S. Pa- 
dro del Álamo, (5) capitán del regimiento de Moran, y habiéndose 
dado á conocer á su pariente, no por eso dejó de ser hecho prisio- 
ñero por éste y fusilado. (6) 

(5J El conde de S. Pedro del Álamo era hijo segundo del marqués de S. 
Miguel de Agua^'o, casado con su prima la condesa de aquel título. 

(6) T«ran y Moran fueron muy amigos después de la independencia, j si 



380 HISTORIA DB M¿XICO. 

A resultas de esta acción, Vicente Gómez, tan conocido por el 
liorrible sobrenombre que le dio el género de crueldad que ejercía 
«con los prisioneros que en sus manos caian, se presentó á solicitar 
«1 indulto, y habiéndoselo concedido el virrey á él mismo y k sesen< 
ta y ocho hombres de su cuadrilla, entró en Puebla con ella el 26 
de Noviembre. La ciudad se conmovió pidiendo la cabeza de aquel 
4tsesino atroz, de quien hablan sido victimas muchos vecinos de 
^lla, y para conservar la tranquilidad, fué menester poner la guar- 
nición sobre las armas; pero no obstante esta muestra de la indig- 
nación pública, se organizó con los indultados la compañía de rea- 
listas Fíeles de Santiago Culcingo, y su capitán D. Vicente Gómez 
idmpezó ¿ perseguir con ella á sus antiguos camaradas, en espera 
de una ocasión de volver á cometer nuevos crímenes. Uno de los 
de su partida, que se separó de ella por no acogerse al indulto con 
€us compañeros, llamado Ignacio Alvarado, alias Mel ruso^n fué co- 
cido y fusilado de orden de Concha el 28 del propio mes de No- 
viembre. (7) 

£1 mismo dia en que Terán fué derrotado en las lomas de Santa 
María, lo fué Guerrero en la segunda acción dada en la cañada de 
los Naranjos, que como en otro lugar hemos visto, (8) era pasaje 
de tránsito necesario para los convoyes que pasaban de Izúcar á 
Oaxaca y volvían de esta ciudad á aquel punto. Marchaba Sama* 
niego de Huajuapan á Izúcar con ciento veinte infantes, casi todos 
del batallón de Guanajurito, y cuarenta caballos de realistas de 
Huajuapan, cuando encontró ocupado aquel sitio por triplicada 
fuerza mandada por Guerrero, que había cerrado con faginas el 
paso más estrecho, defendido por la infantería aposesionada de Lis 
alturas contiguas. (9) Hizo Samaniego atacar á un mismo tiempo 

en el dia de esta acción el primero hubiera caido en poder del segundo, hubie- 
ra sido sin duda alguna fusilado. ¡Tanto varían los afectes de los hombres se 
(un las circunstancias! 

(7) La lista de los individuos que formaban la cuadrilla de Gómez, se pu- 
%\\có en la gaceta de 3 de Diciembre, núm. 9S8, fol. 1169. El mismo Gómez 
M presentó con veinte caballos de su silla. El suceso de Puebla cuando entró 
«n ella, lo refiere el Dr. Arechederreta en sus Apuntes históricos manuscritos. 

(8) Véase este tomo. 

(9) Parte de Samaniego, gaceta de 26 de Noviembre, ndm. 985, fol. 1150. 
Téase también Bustamante, Cuadro histórico, tom. 2", fol. 278. 



HISTORIA DE KÍXICO. 881 

las de uno y otro costado, dando orden á D. Antonio Leoni pam. 
que con los realistas de Huajuapan siguiese por las de la derecha 
hasta encumbrar las lomas más altas, en donde se encontró un es*^ 
pléndido almuerzo con servicio de mesa de plata y el libro de 6j> 
denes de Guerrero, en que estaba asentada hasta la del dia anta«^ 
rior. No se empeñó Saraaniego en atacar los cuerpos que se pre- 
sentaban en las alturas de la izquierda, y siguió lentamente su 
marcha á Izúcar: su pérdida se redujo á cuatro heridos; la de 
Giíerrero fué mucho más considerable, y entre los muertos se en- 
contró un italiano que hacia de mayor, llamado Gobardini. El vi-- 
rrey mandó que Samaniego tomase para sí la mejor pieza de la va-^ 
jilla de plata de Guerrero, y que las demás se vendiesen en pú- 
blica almoneda, repartiéndose su valor á la tropa qua concurrió á. 
la acción. 

Salieron de Izúcar Samaniego y Lamadrid el 16 del mismo mesp 
de Noi^iembre, escoltando un convoy destinado á Oaxaca con carga 
de tabaco, bulas y azúcar. Habíase Guerrero situado con quinien* 
tos hombres en el cerro de Piaxtla, en el que habia construido dos^ 
fortines, obstruyendo el paso de la misma cañada de Iob Naranjos;, 
con cuyo motivo previno Samaniego á Lamadrid, que se adelanta- 
se desde Tehuicingo para hacer un recoaocimiento, manteniéndo*^ 
se á[la vista del enemigo mientras el convoy acampaba en el rancha 
de Tehuixtla; pero Lamadrid quiso aventurarse á un ataque, y ha«^ 
biendo asaltado con ochenta infantes uno de los fortines, aunquo 
combatió bizarramente, fué rechazado y herido él mismo, habiendo 
sufrido la pérdida de cuatro muertos, doce heridos y muchos contu* 
sos. (10) Experimentado este descalabro, Samaniego regresó con 
el convoy á Izúcar. Dispuso entonces el general . del ejército del 
Sur, Llano, de quien todas estas secciones dependían, que Sama» 
niego, dejando el convoy en Izúcar, marchase por otro camino á 
Huajuapan, reforzado con parte de la tropa de S. Martin que por 
8u orden pasó á Izúcar, con el objeto de que tomando en Huajua- 

(10) De este atnqne desgraciado, no hay má» qne indicaciones en los partes- 
de L?ano y do Smnaniego, relativos á la acción de la Noria, inserte» en la ga- 
ceta ilc 9 de Diciembre, núm. 992, fol. 1197. Tomo por tanto las noticias de^ 
este ataque, de Bust&mante, Cuadro histórico, toca. 2*, ful. 278. 



?82 HISTORIA DE MÉXICO. 

jpan doscientos hombres más, volviese por el camino de Acatlan 
{>ara conducir el convoy, despejando de insurgentes á su paso la 
cañada ie los Naranjos. . 

Fn ejecución de estas órdenes, Samaniego verificó su marcha el 
"¡22 con ciento ochenta infantes y ochenta cabalios, por caminos di- 
versos de los que ocupaban los insurgentes, y el 24 llegó al pueblo 
^e Santa Inés. (11) Terán, aunque estaba tan reciente la derrota 
^ue habia sufrido en las lomas de Santa María, fuese forzado por 
la necesidad de vivir sobre el país enemigo, ó por recobrar el cré- 
dito perdido, informado de la marcha de Samaniego, resolvió salir 
^en su busca con un cañón de á 4, cuatro compañías de infantería 
y el escuadrón de Hidalgo de caballeiía, lo que hacia en todo unos 
-quinientos hombres. Samaniego, para no encontrarse con Terán, 
^6 cuya aproximación tuvo noticia en Santa Inés, tomó un camino 
excusado; mas Terán, instruido de este movimiento, le salió al pa- 
«o situándose el 25 en el rancho de la Noria. Sorprendióse Sama- 
niego de hallarse tan próximo á Terán, no obstante sus maniobras 
^^ra evitarlo y contra las noticias que le dio el mayordomo de una 
bacienda, que le aseguró dirigirse aquel á Tehuicingo: pero cercio* 
«ido por la partida de caballería que llevaba de descubierta, de 
^avistarse alguna gente en la falda de los cerros que tenia á su iz- 
^ulerda, mandó dos guerrillas de veinticinco hombres de infante- 
cía cada una ¿ hacer un reconocimiento. Terán cargó sobre ellas, 
4;eniendo repartidas sus fuerzas de manera que envolviese á los rea* 
listas por todas partes; pero el movimiento fué mal ejecutado, ha* 
liiendo roto el fuego el capitán Matamoros, que debia tomar á los 
realistas por la espalda, tan inoportunamente, que más daño hacia 
•mi cuerpo que mandaba el mismo Terán que al enemigo: atacando 
matonees toda la linea de la infantería realista á las órdenes del 
sargento mayor D. Manuel Lorencis, los insurgentes se retiraron 
<en buen orden á las alturas inmediatas, abandouando el cañón da 
i 4 que tenían de que no llegaron á hacer uso, y quedando en el 
.sampo el capitán Yelazquez de la cnhallería de Tepeji y otros cua* 

(11) Yéanse sobre esta acción los partes citados en la nota a nterior: Bus 
tamante, Cuadro histórico, tomo 2*, tol, 38^, y lo que dice Teran en su 2? ma 
siifestaeioQ fol. 60. 



HISTORIA DK M^ICO 363 

renta muertos, pero Uevándose sus heridos. Samaniego después de 
este reencuentro, llegó á Huajuapan y volvió á Izúcar por el con* 
▼ojy quG condujo sin embarazo: Terán se retiró á Tehuacan. 

A mediados de Noviembre, desembarcó en Boquilla de Piedras 
D. José Manuel de Herrera, de vuelta de los £stados«-Unidos, á 
donde fué mandado por el congreso en calidad do ministro pleni* 
potenciario. Nunca pasó de JST. Orleans, ni hizo otra cosa que po- 
nerse en relaciones con los piratas, para proporcionar envío de ar- 
mas y municiones. A su regreso, trajo consigo á un coronel fran- 
cés llamado Per; á un oficial portugués Camera, y algunos otros 
aventureros, con los cuales llegó á San Andrés en donde alterna- 
tivamente entraban y salian insurgentes y realistas, y de allí pasó 
á Tehuacan. Los insurgentes concibieron grandes esperanzas con 
su venida, habiendo dado él mismo por seguro, que llegaría en bre- 
ve mucho armamento y una escudrílla que dominaría el golfo de 
México, no permitiendo flotasaen él el pabellón español, paralo cual 
pidió á Terán y á Guerrero que mandasen á Boquilla de Piedras 
la mayor cantidad de dinero que pudiesen, lo que no hicieron ni el 
uno ni el otro. Terán aunque recibió y trató bien á Herrera, lo vio 
con desconfianza, temiendo que intentase restablecer el congreso 
disuelto y suceder á Morolos en el mando; pero poco tiempo dea* 
pues Herrera, viendo amenazado por fuerzas superíores el depar- 
tamento de Tehuacan, saKó de él con Per con objeto de embarcar- 
fie, lo que solo hizo el último: Herrera, después de haber andado 
por diversos lugares, se presentó á solicitar el indulto y habiéndo- 
lo obtenido^ volvió á Puebla, bajo la protección del obispo Pérez, 
y fué destinado en el colegio Carolino en calidad de catedrático de 
filosofía. El cura de Totoltepec D. Manuel Pelaez, habiendo estre- 
chado amistad con Herrera en Puebla, se instruyó de las relaciones 
que éste habia dejado establecidas en los Estados^Unidos y de los 
proyectos de los corsarios en el Seno Mexicano, de todo lo cual dio 
aviso al virrey, cuyo conocimiento hizo que éste activase sus dispo- 
siciones, para que no quedase á los insurgentes en la costa ningún 
puertecillo por el que pudiesen los corsarios ejecutar sus pla- 
nes. (12) 

(12) Baatamante, Coadro histórico, tomo 3?, foL 391. 



384 HISTORU DB MÉXICO. 

Funesto fué para los insurgentes el 7 de Noviembre de este aflo. 
A más de Ins acjíonee perdidas en las lomas de Santa María j en 
la caña Ja de los Naranjos, en el mismo dia se apoderó Marques 
Donalio del fuerte de Monteblanco en las inmediaciones de Córdo- 
va« desde el cual hostilizaban á esta villa y á la de Oriz«va y em- 
barazaban el tráfico por el camino de Veracruz. (13) Este fuerte, 
construido sobre el elevado cerro que domina á la hacienda del mia« 
mo nombre, estaba defendido por Don Melchor Mozquiz, quien se 
faabia retirado á la provincia de Veracruz de la de Michoacau en 
la que militó con Doo B. Eayon, y por un francés llamado Maurí^ 
ambos con el grado de coroneles, teniendo bajo sus órdenes unos 
trescientos hombres con dos cañones de fierro de á 6, otro más pe* 
queño, y contaban con suficiente provisión de víveres y municiones. 
Márquez Donalio, habiendo dejado en Veracruz el convoy en que 
bajó á embarcarse en aquel puerto el ex-virrey Calleja, regresó 
conduciendo otro por el camino de las Villas, y á su llegada á Ori- 
zava, unida á su tropa la de aquella guarnición, que consistía en el 
batallón de Navarra mandado por su coronel Don José Ruiz, se 
dirigió á Monteblanco el 1* de Noviembre con la fuerza de mil in- 
fautes de los batallones de Lobera, Navarra, y otros cuerpos expe* 
dicionarios, y doscientos veinte caballos del Príncipe, Guarda cam- 
pos de Puebla y realistas de diversos lugares, seis piezas de artille^ 
ría, abundancia de parque y provisiones, y gran número de indios 
para la ?apa y otras operaciones del sitio. Los insurgentes intenta- 
ron diputarle el paso para el pueblo de Chocaman, pero no pudie- 
ron sostenerse siendo atacados por Huiz con la tropa que inandabaí 
y perseguida por el teniente coronel de Navarra Don Tomás Peña- 
randa una gruesa partida de caballería que habia quedado á la vis- 
ta, tuvo ésta que retirarse pasando por la profunda barranca de 
Tomatlan, con lo i!füe Márquez se estableció sin más resistencia en 
el mismo pueblo de Chocaman y la hacienda de Monteblanco. En 
los días siguientes hasta el 6, no obstante los frecuentes y recios 
íiguaceros, se adelantaron las obras hasta situarse Don Juan José 
Iberri, mayor de ói'tlenos de la división, con los granaderos y caza- 

(13) Partes áñ Márquez Donalio, en las gacetas de M y 26 de Noviembre. 
nüriH. 980 v*985. 



HI8T0&IA DE MÉXICO. 385 



ASfef^ ^ l^ob^^ray algunas corapañfas de Navarra, á muy corta di^- 
jUmcia d9 los maros jde los iosurgeutes, y el mismo Márquez colocó 
jH]LCAfiQn.de4Í 12 á tiro de pistola de aquellos^ con el que cou p^- 
0OS tiro8> abrió una brecha practicable. Múzquiz, sia esperar el asa)- 
to>. salvando su vida y la de los que lo acompañaban, y Márquez 
t^biendo destruido t9das las fortificaciones. levantadas en Monte* 
blanco, hizo su entrada triunfal en Oriza va, llevando por trofeo do 
fia victoria á Múzquiz, Mauri y toda la gente que estaba en el fuer- 
te. Múzq\(iz fué conducido á Puebla y puesto en la cárcel pública^ * 
habiendo perdido el oidó por efecto de las escaseces y miserias que 
ep ella sufrió:, era de una familia distinguida de Coahuila, en donde 
su padre sirvió, en las tropas presidiales, y después de la iadepen» 
dencia ocupó Ios-puestos más distinguidos en el ejército y gobierno» 
Los prisioneros de la clase de soldados fueron destinados á obras 
públicas. 

. £1 comandante de la división de Tiixpan, al Norte de la misma 
provincia de Veracruz^ D. Cirios María Llórente, en la expedición 
que hizo en el propio mes de Noviembre contia los cantones de Pa- 
lOr Blanco y. Palo Gordo, se apoderó de ambos; redujo á cenizas las 
i^hozas que ep ellos encontró^; habiendo huido á los montes los ha- 
bttanies, y cogió, porción de caballos, muías y algunas anuas. (L4) 
Al mismo tiemp j D. José María Luvian, comandante de los reaíís- 
jtas de Huauchinango, perseguía con gran actividad losrestos do*Ij|is 
partidas que andaban esparcidas en la sierra, hasta tocar con el de- 
partamento de Tuxpan. (15) 

El gobernador de Veracruz Dávila había dado el mando del des- 
tacamento de Boca del Kic, al teniente del regimiento Fijo de aque- 
lla plaza D. Antonio López de Santa Anna, que habia regresado de 
las provincias internas de Oriente, en las que lo hemos visto hacer 
su carreua desde cadete bajo las órdenes de Arredondo; y conocie- 
do su actividad y aptitud para la campaña, el mismo Dúvila puso ¿ 
las suyas una división que se llamó de la Orilla, compuesta de par- 

(14) Parte de Llórente, su fecha en el Espinal 27 de Noviembre, gaceta de 
12 dti Diciembre, ijúiü. ;U3, Ibl. 5¿Ü0(). 

(25) Putídeu Vtiitíe sns p»iite4j*eii var'as gacetas de Setiembre á Diciembre 
de ettte uño y £uei-o del fiiguieute. 

TOMO 17. — 49 



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386 HÍsiouÁ.. I».. Mixtea 

te de la tropa de aquel destacamento/ aumentada 'c6& algi^á íbIb 
de la guarnición de la plaza y del castillo de S. Juati de Ulúa» Oón 
el objeto de que recorriese las serranías inmediatas/ para desbáMt- 
tar las reuniones de insurgentes que aun quedaban &h ellas, y re- 
dujese á poblado las familias que estaban en los montes, ext$á- 
guiendo las aduanas que había establecido Victoria en el camiio 
de las Villas. Efectuó en consecuencia su salida Santa Anna, y defe- 
pues de sorprender varias ranclierfas.. sostuvo en los dias 2^ y '21 
' de Octubre, dos acciones en S. Campus y Cotaíctla, (16) en que fué- 
ron derrotados y obligados á refugiarse en los montes^ Francisco 
úe Paula y otros do los jefes de las cuadrillas de aquel distrito, con 
pérdida considerable de gente. El virrey premió estos servicios dan- 
' do el grado de capitán á D. Antonio, y el de teniente á su herma- 
no D. Manuel, de quien en sus partes habla hecho especia 1 reco ' 
mendacion. 

La campana se cerró este año en la provincia de Veracruz con 
la toma de Boquilla de Piedres. Persuadido el virrey de la impor< 
tancia de cerrar toda comunicación por mar á los iasurgentes. Ha-' 
l)¡a hecho al gobernador de Veracruz los encargos mas precisos, paím 
que dispusiese la ocupación de aquel puerto; y en consecuencia, lue- 
go que la estación lo permitió, (17) hizo Dávila^salir el 15 de No- 
viembre una expedición de doscientos infantes y cien caballos, á 
las órdenes del teniente coronel D. José Rincón, llevando por la 
costa para auxiliar por mar las operaciones del sitio, una lancha ar- 
mada, y en ella un cañón de á cuatro que desembarcar en donde 
conviniese. El objeto era hacer ün reconocimiento y apoderarse del 
punto si era posible. Uniéronse á Rincón en la Antigua, algunas 
-cdmpanías de realistas y tomó allí dos piraguas que con la lancha 
siguiesen la costa para facilitar el paso de los rios; pero el viento 
del Norte que comenzó á soplar impidió hacer uso de ellas y tuvo 
que servirse do balsas que construyó. De este modo siguió por to- 
da la playa sin encontrar más que pequeñas partidas de insurgen- 




(17) Partc.1 de ÜJtvila y de Rincón en la gaceta extraordioaria de 15 de 
Blüieuibre, uúia. 9G6, folio 2026, y en varias de las sigaieRtes del mismo me0t 



"" i " !! —-- - ■ I I I I ' I ■ - ii r~i i ~T~ ii — a^it-^t^m^ti^m-^ í^i — ~ r i f iT^ ^' l" ii r ii ~ i i t Q «qh-iiQ (— i i r i ^nfj r>cw>0 Orf^*><^ i 'TL^~ ii ~W~>'~ ' üí~ » «« "Vj^^ 

tetí qodJiuyeíonri mi Y&tá| y lo mismo hi0o un . <^Qr0iripMf]ge 

*cRó caza á \ú lancha; mas aceroándose é^Ui á tiem ];.yiéii4pl9' Sfo- 
iégída-por la tropa de la expedición^ VoMó a^uel átonde^r al puer- 
to,, liaeiéndese á la Tela en seguida. IUqcod desembarcó ^l.<»A9i^ 

. lel 23 á I^cta j media de Boquilla dePienrafl» acbelftnt4i»dQSi9 ,a<^n' 

- ana guerrilla para hacer un reconocinlientOi y disponer, el a^qi^e 
para el día siguiente. Ija fortificdcion consistia en un fortín cpna* 
:truido sobre una elevación de siete á ocho varas sobra el pivel d^l 
mar á corta distancia de éste, situado en una pradera despajada: 
los almacenes, cuarteles y otras habitaciones, que todo oran chozaa 
de caña cubiertas de paja^ estaban defendidos por el lado. del mar 
por dos espaldones y en ellos cuatro cationes: por la parte de tierra 

• no habia fortificación alguna, no temiendo ser atacados por ella^ 
por haber sido por mar todos los asaltos intentados hasta entonces 

. sin fruto, y se consideraban seguros con las dificultades naturalea 
que el terreno presentaba; por lo que sabiendo la marchii.de £Un« 
con, solo se formó un parapetó con. sacos de sal, á lo que, y á reu- 
nir la gente de las inmediaciones,, dio lugar el retar4o que el pasa 
de los ríos hizo sufrir en la marcha de Bincom Este dividió sus pe- 

. quefias fuerzas en tres columnas de ataque» destinando por laíz-^ 
quierda al teniente D. José María Toro, con cincuenta hombres del 
iFjo de Yeracruz; por la derecha al subteiiiente D. Juan. Morilla 
con cincuenta y seis dragones de España desmontados; y el misma 

' Bincon tomó la del centro con el cañoni Cuarenta infantes del Fijd 

y la caballería. La resistencia,, aunque viva al principio del ataque^», 

no fué de larga duración: los insurgentes intentaron huir saliendo 

< de sus atrincheramientos, en cuyo acto fué mtierto el comandanta 

. D. José María Villapihto, que entre ellos tenia el grado de coronel: 
la caballería realista los persiguió matando á cuantos pudo aloanzari^ 
pue^ casi no se hicieron prisioneros^ El fruto de esta victoria fué. 
apoderarse d^l fortín, en el que habia trece piezas de artiUdria da 
los calibres de doce á dos y un obús, y cuatro cafiones más en loa 
espaldones del lado del mar, de los cuales solo uno hizo fuego so* 
bre la lancha que se acercó á apoyar el ataque de tierra: en los al- 
macenes, ademas del gran botin de dinero, ropa y géneros que la. 
tropa hizo y que Rincón creyó conveniente dejarle, se encontró ar* 



i88 • ^mmmoí' Bi^iiiÉuoa 



lÉiailiélito, pr09ísiM6s en gran caoitidad^ quince fardos con yestua-» 
lió, útiles pav^ z^ipadores, cartas marítimas de la cdsta, sin olvidar 
un cájon con ejemplares de la Constitución dé ios £stados*Unidos 
'y otro del Nuevo Testamento en castellano* Cojíéronse ademas al- 
^^unos prisioneros de los pirütas que frecuentaban aqaellos parajes^ 
* losque fueron maliciados al castillo de S. Juan de Ulúa, y se pu- 
dieron en libe^^tad los que estos habian hecho ea los barcos costa- 
neros de que habian hecho presa. Rincón fué premiado con el em- 
pleo efectivo de teniente coronel del ejército, siéndolo antes de mi* 
liólas, y el comercio de Veracruz, muy reconocido por haberlo libra- 
do de aquellos perjudiciales vecinos, que dañaban notablemente 
sus intereses con las introduciones clandestinas de efectos que por 
uquel portezuelo se hacian, le regaló una rica espada de oro, con ins* 
^ripoiones alusivas al motivo de aquel obsequio.. Victoriano hizo es- 
fuerzo alguno para impedir la pérdida de Boquilla de Piedras» 
pero la^resarció apoderándose de la barra inmediata de Nautla, quo 
le proporcionaba las mismas ventajas que aquella. 

Ko fueron menos felices para las armas reales los sucesos de las 
provincias del Interior en los últimos meses de este año. Habiau 
fortificado los insurgentes él islote de Janicho en la laguna de Pátz^ 
cuaro, formando en la altura que lo domina una Unea de circuuvala«^ 
<:ion de dos mil doscientos treinta y ocho varas de extensión, tres 
•de altura y otras tantas de grueso, construyendo además cinco for* 
tmes en lo^ ángulos de la misma altura. (18) Dio Calleja en los úl^ 
timos dias de su gobierno orden al teniente coronel Castañon, co» 
mandante de una de las divisiones volantes del ejército del Nort» 
-que operaba entre las provincias de Guanajuato y Michoacan, par» 
^ue se apoderase de aquel punto, y habiendo hecho los aprestos 
necesarios en Valladolid, llegó á las riberas de la laguna el 12 de^ 
Setiembre é hizo inmediatamente un reconocimiento de la isla que^ 
iba á asaltar, reuniendo para verificarlo treinta y seis canoas y cha-- 
'lupas que pudo cojer. Castañon procuró llamar el dia siguiente la 
«tención de los insurjgentes, destacando un cuerpo de trescientcs 
hombres á las órdenes del capitán de Celaya Don ii^gustin Aguirre^ 

(18) Part» de Castañon, inserto eu la gaceta de 10 de-Octubre, número 96S 
iolio98l. 



mmoEíA BB M¿xioa 380 



■^p^^^^^^^^t^^P^rf^^^^^^^^^^^^^^^^^#^^^^^^^^^^^^%^^^^^^»^^>^^i^^^^^^^^^^^^^^^*N^^^^^^*^^^^^^^^^^^^^^ 



para ocupar Iob pantos de kutibera de kikgana por loa cualas.puf^i 
4ieseü iatontar hacer salida, y coloco una batería en una puntad», 
tiena, desde donde rompió el fuego al anochecer el dia 131 Mas en^^ 
trada la noche, se embarcó él mismo en las canoas qne babia roeor- 
Jido con la compaftia de granaderos del primer batallón diB Nueva 
Espafia, mandada por el capitán Don José Endérica, y éuarenta 
soldados de Frontera que era el cuerpo de C^tafion, los cuales sóir* 
vieron como remeros, y sin ser sentido por los de la isla, desembar-^ 
có en ella y se apoderó sin reaistencia, no solo de la linea de cír-* 
cimvalacion y del principal fortin, sino tamlDÍen de la cima del ce* 
no en donde creía |que lo -esperaban los insurgenteiEf con toda hú 
fuerza reunida; pero éstos habían huido porei lado opuesto en laar 
canoas que á prevención teníaUi arrojando al agua la artilleridbgr 
municiones. Dueño de la isla Castafion, dejó en ella un íaeKédes*' 
tacamente con gente operaría para destruir las* fortificaciones y sa* 
car la artillería echada ¿ la laguna por los insurgiantes, y continud^ 
con extraordinaria actividad sus expediciones en los corifínes délas 
provincias, de que^ á imitación de Iturbide, que parece haber sido» 
su modelo, llevaba un diario exacto» en que con mucha frecuencia^ 
líparece la anotación de gran número de hombres que hizo fusilar» ^ 
castigando con carreras de baquetas á los queno<:oiidenaba á muer* 

te. (1») 

De mayor importancia fué la toma de la isla dé Mescala, con to«^ 
do lo que de elia dependía en la gran laguna de Chápala^ Hemos, 
visto en BU lugar el principio que tuvo la fortiñcacion de esta isla y 
los varios é infructuosos ataques que las tropas de Nueva Galkía 
dieron contra cltn desde el afK> de 1813, en los que sufrieron pér^ 
dída considerable. (20) Desde entonces los ándibs, eninúmero de 
unos mil hombres, mandados. por JoséiSanta Ana, elrcual era.di- 
rígido por el P. Marcos Castellanos, se sosiuvjuBvon durante binca 
a&os en aquel penon, sufriendo todo género de privaciones, y vien- 

• ' . , . • • 

(19) Véanse estoB diarios insertos frecuentemente en las gacetas de aquel 

tiempo. 

(20) Véase tomo 3"^ de esta historia. Para la toma de eMa is]a<yéaM el |>ar- 
te de Crux nt virrey, inserto en la gaceta estraordíHaria de 8 da XMcievMireí 
m 991, fbl. ir93, y Bust., Caad. List., t. 4", f. 542, que es oon^lo qu«4erimmL 
BU obra« • • • •''■ •» '-i •• ' « 



390: HlffrOBIA'DK M¿XJBOO( 



do «Liiy rodacido €fa númáro por la cruel et>iddinmi'qiid fiadecierost { 
en principios de este aflo. Las operaciones de k>a\réa2i$ta&i en todty 
este período se redujeron á un bloqueo, impidieoid^» • boaducir 4 Ifh , 
isla víveres^ para lo cual hizo Cruz formar una escua^l villar ic^ti lan*^ 
<>bas conducidas de San Blas, y estableció un campo peroiaiiexx^e de^ i 
observación en Tláchichilco: pero como no obstaate; totas dji^pQ^^. I 
cienes, no podia evitarse que los defensores deMeseaiaísei{]roy,ey,0«. 
sen de lo necesario en la vasta extensión de las orilIa«i déla Ipga^a^^ 
mandó el mismo Cruz hacer una tala completa de los sen^b^fi^o^ ea^ 
las riberas inmediatas, destruyendo también todas las semilj^qui^j 
hubiese cosechadas. £1 capitán Don Luis Correa y el aUéj^^z d^.na:, 
vioí comandante de la flotilla, Don Agustín Bpcalan, fueron eiicac-*! 
:^dós de esta operación; el primero, después de haber derrotado .ei>> 
'<k»rrai de Piedra el 18 de Agosto á Chavez, como antes heniod re- 
ferido, (21} en cuya acción perecieron cosa de trescientos de ios iu- 
-dios de Mescala, hizo una correría por la parte del Sur de la U^ji-* 
^a que era la más accesible para los de la isla, on la que según los 
jpdrtes de Bocalau, (22) "acabó con todos los sembrados y ranche- 
rías, deteniéndose más de lo necesario para hacerlo bien de una vez' 
-en términos de que no quedase más que zacate, no dejándoles niel 
4íiás mínimo recurso de maíz en toda la costa, n Boducidos por es- 
tas rigorosas medidas los de la isla al extremo de la última miseria^ 
é impuesto de ello Cruz por una carta de que Bocalan tuvo no- 
ticia, en que aquellos manifestaban á Vargas, que tenia el título 
de comandante general de Galicia por la junta, qu^ si no los soco- 
nía prontamente se verían obligados á rendirse, se trasladó aquel 
general al campamento de Tlacbichilco desde el 8 de Octubre, y 
viendo que los indios no daban muestras de someterse, hizo todps. 
los aprestos necesarios para asaltar el peñón que se tenia por ixiac- 
cesible^ Sin embargo, á consecuencia de varias intimaciones que. 
Cruz hizo, Santa Ana se decidió á pasar al crmpo realista, ]bajo 
el seguro que se le dio y habiendo vuelto otra vez con el P. Caste- 

(21) Véase en este tomo y los partes relatÍToa A esta aocion, gac. de 9 d^ 
Jíoviembre. nüm. »78, fol 1086; 
' ^) Á bordo de la goleta Carmen el primero en Santa Columba, fecha '29^ 
^ Agosto, y el «egando ra elsorgidero de Tlacbichilco, 3 de Setiembre, in* 
aertos en la gaceta de 16 de Noyiembre, número 981, folio 1110. 



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llanos^ ae conviol^ron las condiciones de la entrega por una formal 
capjtfilacioii^ aegan el P. Castellanos pretende, ó sin otro ofrecí- 
miento que el índult^, conforme Cru7. informó al virrey. Los jefes 
r^flliataa desdcAaban dar. el nombre de capitulación á las condicio- 
nes para la entrega de algún punto ocupado por los insurgentes, te- 
niendo por indecoroso al gobierno tratar con los que tenian por re- 
beldeSi á los cuales no se podia conceder otra cosa que el perdón: 
yerémos en lo sucesivo otros ejemplos de esto mismo. Por efecto 
de este convenio, el 25 de Noviembre ocupó Cruz las dos islas graui^ 
de y chica de Mescaln, en las que encontró diez y siete cañones de^ 
todos ealibres y otras armas con diez cai*gas de parque, ¿ inmedia- ' 
tamonte dispuso que se llevitse cantidad de maíz para alimentar á 
tq^^l^ desgraciados, que estaban muriendo de hambre, mientras 
sijipesivament^e se volvian á ^us pueblos, quedando en la isla gran* 
de up destacamento cuyo maiyijio se dio al mismo Santa Ana, con- 
servándolo hasta que Cruz niandó construir alli un presidio pa- 
ra castigo de los delincuentes, que tiene todavía el mismo des- 
tino. 

Lejos estaba Vargas de pensar en dar á los sitiados en Mescala 
el auxilio que con tanta instancia le pedían, pues no trataba de otra, 
cosa que de obtener el indulto, y para merecerlo intentaba hacer al- 
gún sefialado servicio al gobierno, Don Ignacio Rayón, no habien- 
do logrado hacerse reconocer como presidente de la extinguida jun- 
ta de Zitácuaro y ministro del generalísimo Hidalgo, por Riavo y 
demás jefes de Ajuchitlan y sus inmediaciones, (23) se dirigió con 
igual pretensión á Vargas, y no haciendo caso de la desaprobación 
de^Bu hermano Don Kamon, se puso en camino para Tancítaro en 

4 

principios de Noviembre, en doivle á la sazón se hallaba Vargas. 
Este lo recibió como su jefe y, lo invitó á ver el fuer':e do San Mi- 
guel Cuiristaran, que el mismo Vargas habia hecho construir sobre 
una altura qu la provincia dé Nueva Galicia, lia yon examinó tod^ 
las oVras y acopios de ganado y víveres que alli habia, pero al que- 
rer retirarse el día seguiente, se halkS con que sus caballos y los de la. 
escolta que lo acompañaba no venían; pidiólos con repetición y yien* 

(23) Yéaie en este toiao^ • ^ 



392 HISTORIA JDB UÍXICO 

do que no llegaban, sospechó cuales fuesen los intentos de Vargas, 
porque la repetición de los indultos hacia que los jefes que queda- 
ban de los insurgentes se viesen con la mayor desconfianza unos á 
otros, y entonces le dijo con resolución; »que sin duda habia dado 
aviso á los realistas del pueblo inmediato de los Reyes, para que- 
viniesen á aprehenderlo; pero que si tal sucedía, le hacia saber que 
estaba decidido a defenderse hasta el último extremo, y á dirigir 
los primeros tiros de los soldados de su escolta á la cabeza del mis- 
mo Vargas. II Intimidado éste con tal amenaza, hizo venir inmedia- 
tamente los caballos, y Rayón so dio prisa á poneVse en salvo, dán- 
dose por muy contento de haber escapado tan felizmente del ínmi* 
nonte peligro en que se habia hallado. (24) 

Todo sucedió como Rayón lo previo,, habiéndose presentado á fi» 
nes de Noviembre al teniente coronel D. Luis Quintanar, á recibir 
el indulto el mismo Vargas y D. Joaquín Salgado» (25) de los cua- 
les el primero tenia el empleo de mariscal de campo y el segundo 
de brigadier, ambój con su gente, poniendo en poder de Quintanat 
el fuerte del Carrizalillo, situado entre los pueblos de los Reyes j 
Apatzingan, y desde entonces Vargas comenzó á prestar servicios 
importantes á la causa real. Rayón huyendo de la tropa que salió 
de los Reyes en su busca, llegó á Apatzingan, pero siguiéndolo 
muy de cerca los realistas, pasó el rio de las Balsas, dejando á su 
hermano D. Rafael en las inmediaciones de Taucítaro, allí lo atacó 

r 

él 7 de* Diciembre Negrete, con quien estaba ya unido Vargas, y 
lo desbarató enteramente en la barranca de las Aflileras: el D. Ra- 
fael pujo escapar con dificultad, quedando en poder de Vargas su* 
equipaje y algunos prisioneros, los que éste mandó fusilar, no obs- 
tante alegarle que él mismo los habia hecho entrar en la revolu- 
ción. (26) Extrafieza causa, leyendo los partes de Vargas, Epitacio, 

(24) Bastamante, Cuadro histórico, tomo 3? fol. 341. 

(25) Parte de Orrantia de 5 de Diciembre en la gf^ceta de 17 del mismo, 
«úra. 997, f<»l. 2033, y de Cruz al virrey el 7 de aquel mes en la gaceta ex- 
traord'maria del 30, DÚm. 1003, fol. 2086, Vargas em,oojo,.y; eon eitd apoda 
era conocido. Bustamante, equirocaudo todas las fechas como es su costum* 
bre, dice que Vargas se indultó el 10 de Dicrembre, sin reflexionar que íá sor- 
presa de D. Rafael Rayón, que el mismo Bustamante refiere, eu que Vargas 
turo tanta parte unido á los realistas, fué el 7 de Dún«tDbre. 

(2ü) Bustamante, Cuadro histórico, tomo 3?, fol. 343. 



HIflrrDItIA VK MÍKIO«. 30S 

Urhizu y otros indultadoa, cuan {Mronto adoptaban el lengmye de. 
lossrealistas, y como su» compañeros, venian á ser en sua plumas, 
"rebeldes, bandidos, n y sus tropas, ngavillas de salteadores y cua-, 
dríllas de ladrones y de asesinos, ti 

Con tales ejemplares, el indulto vino á ser la orden del dia para 
todos los jefes de cuadrillas de la Nueva Galicia: pidiéronlo á Cía- . 
veríno que estaba en Zapotlan, Gordiano Guzman, Manriques, 
Montoya y otros jefes oscuros de las cuadrillas de Jilotlan, Tecalis 
tlan y del mismo Zapotlan: (27) presentóse por influjo de Vainas ^ 
la üifantm*ia del fuerte de Cuiristarán y lo mismo hizo una Qompa- 
ftia de dragones vestida, armada y montada, con el que la manda-, 
ba, conocido con d noitabre de »Guaparron:ii las poblacipnes se- 
guian el mismo impulso, como sucedió en Tangancicuaro, que á la 
voz de "viva el rey^p el pueblo se echó sobre unos cuantos insur- 
gentes que allí habia y los entregó al capitán Bojas, que se acercó 
con una partida de tropa de la guarnición de Zamora. (28) 

Consecuencia de todo esto fué la rendición del fuerte de S. Mi- 
guel Cuiristarán. Habian precedido inteligencias por medio de Yar-, 
gas y aun se habia concertado una contra-revoIucion de todo aquel 
partido que se frustró, cuando el 10 de Diciembre se presentó de- 
lante del fuerte con su división, el teniente coronel D. Luis Quin- 
tañar. (29) Mandó éste que se aproximase al fuerte á tiro de fusil, 
el teniente D. Mariano Láriz con una guerrilla, llevando bandera 
blanca: contestó con la misma seña el comandante del fuerte D. 
Eermin Urtiz. entabláronse contestaciones por escrito, á que siguió 
una conferencia por medio de dos eclesiáisticos enviados por Quin- 
lanar, los cuales confirmaron á Uxtiz las seguridades que se le ha- 
Inan dado: pero habiendo salido entretanto dol fuerte Juan Bautis- 
ta Candelario con todos los iadios que aUí habia y algunos fusiles, 
Quintanar dispuso que luáriz se aposei^onase de él, quedando en 
poder de los realistas once cañones y dos obuses con mil doscien- 
tos tiros de bala y metralla, cantidad considerable de municiones 
y algunos víveres: ««¡Viva el rey, mi general! el fuerte de Cuirista- 

(27) Parte de Clayerinode 12 de Diciembre, gaceta de 30 de id., núm. 1003, 
fol. 2083. 
' (29) Gaceta citada fol. 2086. 

(29) Parte de Negrete y de Qaintacar en la citadla gaceta^ fol. 2083. 

TOMO iy.~50 



394- BSBsomA DSLf«tiaa0Oi 



^Hi ^1» ijii %_|l Jlijl~»|_( "i»_l ~i I l~<i li~i ^ I ^"^iii^~iiM^'i*^~^^~>il#~^^~^i^ 



rán éM&' en tinestro ptideriif' ítíce* lííegrete á €iúx% sá remftiria eU 
parte dé Quiíitanar. en que le avisa haberse heobodu^Ao^^e 'aquel . 
punto, (?0) cnn lo que manifestaba toda la importancia que le daba « 
á esto suceso y á los que le habian precedido. 

Con ellos en efecto quedaba^ asegurada la tranquilidad en los 
países limítrofes de las dos provincias, y debian influir mucho para • 
establecerla en toda la de Michoacan, en la que Rayón había in- 
tentado todavía hacer algún esfuerzo para apoders^rse de ella. Ck)a 
efecto^ habiendo puesto de por medio el rio de las Balsas, como án« 
tes vimos, volvió atrás con la poca gente que le quedába/para reu- 
nir á ella la de las partidas de Huerta y Sánchez, y atacado por el 
comandante de la provincia, Linares, que bubia^ ealido de ante- 
mano de Yalladolid con trescientos infantes y doscientc» setenta 
caballos coh el objeto de buscarlo, creyó poder hacerse de víverea' 
en Pátzcnairo ájue se le informó estar sin defensa; pero Imbi^do he- 
cho entrar en la ciudad á D. Juan Pablo Anaya, á D. José Ignacio» 
Gutiérrez su secretario, y al coronel Melgarejo, que era lego de San 
Juan de Dios, que lo acompañaban, (31) estuvieron éstos á riesgo de 
caer en manos de Linares que entraba por el rumbo opuesto con su 
tropa, retirándose Rayón al abrigo del mal país y breñales de las in* 
mediaciones. Rayón se dirigió desde allí á Jaujilla, y Linares al 
volver á Valladolid, destacó al capitán de Moneada D. Luis Corta-/ 
zar, para que con una partida de su cuerpo, tuviese en respeto á al- 
gunos insurgentes qnc se dejaban ver por su retaguardia; mas rece- 
lando que fuese mía llamada falsa, le previno que no se apartase mu- 
cho en su seguimiento, pero Cortázar empeñó la acción' habiéndose 
alejado demasiado, con lo que lo atacaron y envolvieron más de 
doscientos caballos que sobre él cargaron tan reciamente, que el* 
mismo Cortázar estuvo en poder de los insurgentes por algún rata 
y pudo ponerse en salvo, aunque herido, por el esfuerzo que hiciO" 
ron sus soldados pnra librarlo. 

Por tantos y fan felices sucesos, de que se hizo recopilación en 

(30) Véase la gaceta ci'tadji en las uotas antenores. 

(31) Aoaya ha muerto hace pocos meFes en L«gofi,: su patria, eieiKlo gene* 
ral de divieion: Gutiérrez ha fallecido en los dias en que esto escribo, siendo 
diputado por Guanajuato en el congreso general, y general de biigada, y Mel- 
garejo murió liaoe tiempo. 



la gaceta extr^ord^jq^ria de lirdAClciembre, y poFul^^ noticias re» 
cil|iclas de la llegada á E^gaiia de las iafaatás de Portugal destíoar , 
das para esposas del rey y de su .hermano D. Carlos asi coioo por> 
la extinción de la esclavitud de los cristiauos' en Argel» á con^e-, 
cuepQia de la victoria ganada por las:esc\iadras inglesa y holandesa,, 
del mando de Lord Exmouth, mandó, el virrey celebrasr el 15 del mis^ 
mo mes una solemne función de acción de gracias, cantándose en , 
la Catedral el Te Deum y una salve á la Virgen Santísima, por la»^ 
circunstancia de haberse recibido las noticias de los irás importan; - 
tes de estos sucesos en el dia. d,e su purísima Concepción y en 1%. 
festividad de Guadalupe, todo con repi(]^UQS^y salvas de artillería y;, 
asistencia de todas las autoridades. FueroQ además premiados lo» 
militares que tuvieron parte en. todas estas acciones: Calleja había 
sido muy económico en estopante^ pero A podaca fué muqho máa^ 
franco: en adición á los^empieos y grados que se dieron á los comaA^ 
d^^s y á veces al individuo más antiguo por clase en c^da división^ 
coneedíó á éstos escudos de distincipp, agotando su 'ingenio, en^ 
competencia con lo que al ínismo tiempo se hacia por el Ministerio, 
de Guerra en Madrid, (32) en discurrir lemas é inscripciones jsopjír, 
ras, de suerte que losf q¡ue hablan estado en diversas aQpiones, apé-, 
ñas. tenían espaíjio suficientje en el pecho y el brazo, p^ra colocar 
tapias emees dje premio y. escudos honoríftcos. Aun la viuda y otras! 
sefioras y criadas déla familia, del comandante de JuahipUa, D*. 
José Joaquín Jiménez de íM^nsana, que en el ataque dado por 
una partida de insurgentes á aquel pueblo en la provincia de Za*^ 
catecas el 19 de Octubre, contribuyeron con denuedo á defender 
la puerta de la casa del referido comandante^ en que se hizo fuerte^ 
el corto destacamento que allí había, obtuvieron por premio llevar 
al cuello una cinta de seda blanca con cantos color de oro, que <Je^ 
hia. terminar con un lazo ó rosa. (33) j 

finalizó el aiio con un suceso desgraciado, aunque sin relacjop^ 
alguna con la guerra^ El 25 de Diciembre se íncem^lió el santuario 
del Señor de Chalma, quedando reducida á cenizas la santa imagen 

(32) Véanse Ihs muchas reales ordenes publicadas por este tiempo en W 
gacetas de México, sobre este punto. 

(33) Gaceta de 30 de Noviembre, Qúm. 9S7, tbl. 1165. 



306 HUPTOftiÁ bs 'ictoM. 



•^•m^-m * 



que en él sé renerabá, todo lo que había dentro del templo j 8a« 
crtstla, j pereciendo en las llamas unas ciento cincuenta personas 
dé todo sexo y edad. £1 haberse pegado fuego por acci(!fónto á 
unos cortinajes y nubes fingidas con algodón, con qué se había 
adornado la iglesia para la festividad de la Pascua de Navidad, pa- 
rece haber sido la causa del incendio, siendo victimas de él tan^o 
numero de personas, que todos eran indios, porque en vez de salir 
dé la Iglesia, se acercaron al ¿tltar y se sofocaron con el humo. Es* 
te santuario era y ha continuado siendo después, lugar de mucha 
veneración para los indios, que concurren' á él en diversas estacio- 
nes del áfio, viniendo en romería desde mucha distancia; y en tiem* 
po de la gentilidad era igualmente venerado aquel lugar, habién- 
dose conservado desde entonces la costumbre, aunque haya varia- 
do por la conquista el objeto del culto. 

Los sucesos con que comenzó el año de 1817, fueron todavía 
más felices que los de los últimos meses del anterior, y el primero 
fué la rendición del fuerte de Cóporo, que se verificó el 7 de Ene- 
ro. (34) Siete meses hacia que el teniente coronel D. Matías Mar- 
tin y Aguirre, comandante do la sección de Ixtlahuaca, habia ido 
tomando con el mayor acierto todas las medidas convenientes para 
privar de auxilios y comunicaciones & la guarnición de aquel pun- 
to, ocupando con numerosas partidas, á las órdenes de los activos 
capitanes de Fieles del Potosí Barragan y Amador y de otros je- 
fes, todas las entradas, procurando al mismo tiempo captarse la 
voluntad de los habitantes por el buon trato y entrar en relaciones 
con U. R. Kaycn, comandante de aquel punto, y que se titulaba 
capitán general de la* provincia de México. Rayón se manifesUS 
desde luego dispuesto á tratar de la entrega del fuerte, ójtando 
persuadido de que le era imposible sostenerse en él por más tiem- 
po; pero tenia que vencer la resistencia de los que lo acompañaban, 
tan decididos algunos á defenderse, que llegó á temer una revolu- 
ción y morir á manos de los suyos, mientras que otros no solo es- 

(31) Parte de Agnirre de esta fecha, publicado en la gaceta extraordinaria 
4el 9, núm. 1009, fol. 33 del tomo 6?, y el pormenor en ia de 15 de Febrero, 
DÚm. 1028, fol. 194. Véase también Bsstamante, Cuadro hiatórico, tomo 3^ 
fol. 425, el cual insertó la capitulación y otroa documentoa importantes. 



HisTOBiÁ imuÉaco >9Qtl 



^»^*^Wiafc»»i^^^^l^%#^i^^^»«^W^^M»X^>^l*^^*ii^*»^«<Pl^W»^^*^i^M^W^«i*^J^i» ■^■■fc«^»*^lC« *i»^^^*^^— >^t» 



teba&^iiiclmados á tratar con Agiiirre, si&b que lo Mbtaa haetb ya 
jpor ai solicitando ocultamente el indulto. Bayon cofuisíoñórtá' B* 
Apolónio Calyo, sugetó de su confian^a^ para que pasase al dampo 
de Aguirre á ajustar cou' éste lasr condiciones de la entrega, lo que 
se hizo por medio de una capitulación formal; y vuelto Ca2yó cdn 
ella al fuerte, Bayou celebró una junta de todos los jefes, los cua- 
les la suscribieron, asegurándose también do la voluatad de los 
soldados, que todos se manifestaron conformad. Hecho est' .\. Agui* 
rre hizo acercar todas las partidas en que tenia distribuida su di- 
visión, para que presentándose á la vista de Cóporo, causasen te- 
mor á los que quisiesen todavía oponerse á lo convenido con Ba- 
yo», y el dia 7^ que era el señalado para la entrega de la plaza, 
mandó Aguirre formar toda su división delante de la triueliera de 
ésta, y Rayón salió con su gente que se colocó frente á la de Agui* 
iTe: las cajas y clarines de éste y la música de Cópóro tocaron. la 
diana, y levantando á un tiempo la voz los de uno y otro partido» 
dieron el grito de: »Viva el rey, viva la paz.it Formóse en s^uida 
una columna, á cuyoí cabeza marchaba el escuadrón de Fieles del 
Potosi, bajo el mando del capitán D, Joan Amador y del ayudan- 
te mayor D. Joaquín Parres, quien oón mucha inteligencia y abti- 
vidad habia prestado los más útiles servicios durante el sitio: se* 
guíanle dos cottpafiias de realistas de Ixtlahuaca con los tenientes 
Valle y Carmena: venian luego Aguirre con su capellán, ayudan- 
tes y otros oficiales, y á su lado Bayon con los suyos; en segtiida, 
formaba la infantería realista, tras de la que venia la artillería é 
infantei^ia de Cóporo, y cerraban la retaguardia los dragones de 
México, S. Carlos, realistas de Chapa de Mota, y mil doscientos 
indios que Aguirre habia hecho venir para destruir las fortificación» 
Bes, bajar la artillería y otras operaciones. En este orden entraros 
todos en el fuerte, cuya artillería hizo una salva, viéndose por la 
primera vez después de tantos años de guerra á muerte, juntas las 
tropas de los dos partidos, conduciéndose éstos entre sí como lo 
hacen las naciones civilizadas. Aguirre, siguiendo la misma politi* 
ca, trató con la mayor cünsideracion á Eayon y á sus hermanos^ 
y entre su gente y la de Cóporo se estableció una uniou ta!, qim 
se diria que siempre hablan militado juntos. 



T8d8 ' JBSnOBMJi fiKMÉnCO. 

. 'Por K ca(^ittiliiJcion; debian^ entregarse á Aguirre todas buBOiteAs 
^ mimicíones, > reservándose Bájíon disponer de los víveres qua ie 

< ^quedaban en fi|vor de su genteb todos \oü individuos depend!ai|ifes 
«de lá guarnición, aüoqne actnabttente no estuviesen en Cóporo, y 

ílos hermanos de Bayon, no solamente debiaü conservar su vida é 
intereses, sin poder ser molestados á titulo de perjuicio de tercero, 
eino que habían de ser respetados sin permitir que se les insulta- 
Me, mofase ó maltratase de ninguna manera, ni les perjudícase en 
sus ulteriores carreras el partido que habían seguido: los eclesiásti- 
cos regalares que se hallaban en el fuerte, debían ser recomenda- 
dos á sus prelados con el mismo objeto: los desertores de las tro- 
pas reales tampoco habían de ser castigados por la desorción, ni 
seguirse los procesos que por causa de infidencia hubiesen sido co- 
menzados contra algunos de los comprendidos en la capitulación, 
¿ntes de haber pasado á los insurgentes: todos los individuos de la 

, guarnición habían de prestar juramento de fidelidad al rey, pero 
«in quedar obligados á servir por fuerza en las tropas i ealesi en las 

' <iue serian admitidos todos los que voluntammente quisiesen alis- 

- tarse en ellas, y finalmente^ Aguirre empeñó, la palabra real para 
alanzar el cumplimiento de todo lo convenido^ debiéndose inser- 
tar en los periódicos la capitulación^ que firmaron además de Ba- 
jen, el Lie. D. Ignacio Alas, individuo que habtar sido del poder 
ejecutivo, el coronel D. Vic^ite Botana, y todos los oficiales de la 
guarnición y demás personas comprendidas en ella. 

En consecuencia, se entregaron á los comisionados nombrados 
por Aguirre para recibir todo el material del fuerte, treípta caño- 
nes que en él había de los calibres de 18 á 3, cinco obuses de 5 á 7 
pulgadas, trescientos fusiles y retacos, mil doscientos cartuchos de 
cañón, cincuenta y dos mil de fusil, doscientas cincuenta arrobas 
de pólvora, cien granadas, y cantidad grande de otras municiones 
y útiles de maestranza, así como también veinticinco cañones de 
madera forrados con cuero. Víveres no había casi ningunos, y Agtii- 
rre tuvo que hacerlos llevar para que no faltasen para la subsisten- 
cía de los capitulados, á los cuales en número de trescientos infan- 
tes, cuarenta y cijico artilleros y más de mil personas de ambos 
49exos que estaban en el fuerte, se expidió pasaporte para donde 



EmftomkiBR/MÉxseQi oS|9 

qnisiérón retirarse. A Agftiin^é se le -dio el emj^M dé oevoneljiMáB 
no obstante este premio de sus serviciod, se desaprobóla capitula- 
ciOn por el principio ya sentado de qne ño jié df^ia- tratar «oa kft 
íñsiirgentes, con cuyo motivo, Aguirre ofendido en [o- mis vivo de 
su pundonor, manifestó al virrey que esta desaprobación de su con* 
'ducCa lo obligaba á separarse de la carrera militar, en la que solo 
tiabia entrado obligado por las circunstancias; el virrey le satisfizo 
'y la capitulación se cumplió, aun(Q[ue sin publicarse. D. B. Bayotí 
se retiró ala hacienda de San Miguel Ocurio que tomóan arren- 
damiento, hasta que perseguido por los insurgentes pasó á Ziticua- 
ro, en donde levantó para defensa del pueblo una compañía de rea- 
''listas' de que fué nombrado capitán; después sé le dio este mismo 
empleo en el ejército, con el gi-ado de teniente coronel. Don Igna- 
cio Rayón publicó en esta sazón una proclama, reprobando alta- 
mente la conducta de su hermano, con quien ya antes habia tenido 
' otros disgustos, acusándolo por la rendición de Cóporo y animando 
á los suyos á seguir con empeño en lá revolución, no obstante esta 
pérdida. 

La toma de Cóporo habia puesto en poder del gobierno uno de 
los principales puntos dé apoyo que quedaban á la revolución, y la 
atención del virrey se habia dirigido también á las más importantea 
de Tehuacan y Cerro Colorado. Desde fines del año anterior dispuso 
el ataque^ proponiéndose ocupar primero todos aquellos lugares 
fortificados de las inmediaciones, que servían como de antemural á 
éstos, para lo cual hizo mover tropas en todas direcciones, dando 
orden á las de Oaxaca, bajo el mando de Obeso, para marchar so- 
bre Teotitlan; Hevia, á quien se unió Moran con la división que 
mandaba, debía atacar á Tepeji, auxiliando el movimiento Sama- 
niego y Lamadrid con la gente que tenían en la Mixteca, y el ata- 
que principal se reservó para la columna que se puso á las órdenes 
del coronel Don Rafael Bracho, el cual salió de México conel re- 
gimiento de Zamora de que era coronel, y en Puebla se le reunie- 
ron otras fuerzas, habiendo tomado en aquella ciudad la artillería 
y municiones necesarias, de que se formó un depósito en Tepeaca. 
Terán no podía oponer á esta reunión de fuerzas, más que las pocas 
con que contaba en Tehuacan y lugares circunvecinos, y previen- 



40D Síí^íLJ^JÍí^Sl^ 

iáoi que la defensa del Cerro Colorado debía terminar en reu^Us^, 
Bo puliendo especár socorro alguno exterior, puso en ejecu9Íon njk 
plan surriesgadOi poro que era el único que las circunstancias le per- 
ihítian, el cual consistía en disputar el terreno palmo á paimo^ si- 
tuándose en los lugares en que los realistas debian efectuar la^ reu- 
nión de todas sus fuerzas; interponiéndose entre las divisiones que 
estaban en mar<;ha, atacándolas y buscando un resultado impprtai^ 
te en la alternativa de sucesos que estos movimientos podían pro- 
ducir La serie de estas operaciones forma la campaña de diez y 
nueve dias que vamos á describir, una de las más interesantes de 
toda la revolución. (35) 

El 26 de Diciembre salió de Puebla Hevia con su división, com- 
puesta de setecientos infantes, doscientos caballos, dos cañones, el 
uno de 16 y el otro d^ á 8, y un obús, y el 30 llegó á las inmedia- 
ciones de Tepeji; estableció desde luego su batería y notando el 
poco efecto que producía, la adelantó el día I*" do Enero á ciento 
cincuenta varas del convento ocupado por los insurgentes, fábrica 
antigua muy sólida y que tenia ademas otras obras avanzadas. El 
misn^o dia llegó á incorporarse á la división sitiadora Lamadrid 
con la tropa de la Mixteca, el cual volvió á salir inmediatamente 
para atacar á Terán, que se había situado en el pueblo de S. Juan 
Is^eacuixtla: los realistas fueron derrotados y se vieron obligados á 
retirarse, habiendo sido gravemente herido el conde de S. Pedro d J 
Álamo. Terán volvió al pueblo de Atexcal á esperar las municio- 
nes que se le mandaban de Tehuacan, conducidas por el ayudante 
portugués Camera, que como dijimos, fué uno de los oficiales veni- 
dos con Herrera de los Estados -Unidos: recibidas que fueron, Te- 
rán se puso en marcha á las cuatro de la tarde del dia 3, para sor- 
prender por una vereda oculta la batería de los sitiadores: al aproxi- 
marse al campo de éstos á la una de la mañana, la caballería co- 
menzó á obrar fuera de tiempo: los realistas cargaron sobre ella y 
la dispersaron, pero fueron rechazados por U infantería y la retira- 
da se hizo con orden. Los realistas apretaron el sitio y' D. Juan 

(35) La descripcioo de eita campaña, esté, tomada de la qr^e hizo el mismo 
Teraii en su 2? manifestación, fol. üO y siguientes. Los parteado todos los je- 
fes realistas, se hallan en las gacetas del mes de Enero de este año. Basta- 
mante, Cuadro histórico, tom. 3*?, fol» 3S3 y siguientep. 



HISTORIA DE MÉXICO. 401 

Teráa quedefendia el convento con doscientos hombres, lo aban- 
donó en la noche del 5, sin mis pérdida que la de la artillería. He* 
yia mandó fusilar á cuatro prisioneros que hizo, entre ellos un ar- 
tillero que encontró en el hospital con las piernas rotas, no obstaa<» 
te la recomendación que de él le hizo D. Juan Terán» dejándole ea 
cambio tres prisioneros realistas. Hevia hizo reparar el convento 
de Tepeji, dejó en él una guarnición de cien hombres y regresó á. 
Tepeaca. 

Terán retrocedió al pueblo de S. Juan Tepango, á cuatro leguas 
de Tehuacan, para cubrir el camino por donde amenazaba Bracho 
que se hallaba en Tecamachalco: dio orden á la guarnición de Teo- 
titlan para que fuese á reunírsele abandonando aquel punto, y es- 
peró también á su hermano D. Juan con los que se retiraban a To* 
peji. Antes que la guarnición do Teotitlan se le incorporase, le dio 
nueva orden para que volviese á su posición, pero ésta había sido 
ya ocupada por Obeso con la división de Oaxaca. Púsose enton- 
ces en marcha para detenerlo, é incorporada la guarnición de Teo- 
tillan, se encontró el 10 en Coscatlan con Obeso, el cual retrocedió 
en la noche á las trincheras de Teotitlan. Terán tomó por la espal* 
da de los realistas el camino de Oaxaca, y en la tarde del 11 se si- 
tuó en el el trapiche de Ayotla. Obeso temiendo que Terán inten- 
tase algo sobre Oaxaca, dejó cien hombres en Teotitlun y se d¡rigi6 
á Ayotla, atacando en la noche del 11 en dos columnas: rechazadas 
éstas, desfiló por unos sembrados sin suspender el fuego, y vino á 
colocarse á la espalda de la hacienda, sin notar que en una loma 
inmediata, que era la clave de la posición en aquel terreno muy 
fragoso, habia situadas dos compañías de la infantería de T^rán. A 
la madrugada del 12 avanzó Obeso sobre el trapiche, y fué atacado 
á su \ez por la infantería que tenia á su retaguardia; quiso enton- 
ces ocupar una altura, que estando próxima al trapiche fué toma- 
da antes por los insurgentes, quedando por esta operación los rea- 
listas en una hondonada dominada por los del trapicho y las do» 
alturas vecinas, de la que salieron dispersos, siendo perseguidos por 
la caballería de Terán, que siguió el alcance hasta medio dia. Obe- 
so fué herido de un balazo en el hombro derecho, y sufiió una pér- 
dida considerable. Esta ventaja dejó abierto a Terán d camino d^ 

TOMO IV.- 51 



4:02 fíjffico9SA pv tfijiíqo. 



Oaxacu sin obstáculo para manchar sobre aauella ciudad^ pero sia 
poder aprovecharse de estas circunstancias por las demás dificul - 
tades que lo rojeaban, lo que dio lugar A que Obeso vplyiese 4 
reunir su gente y fuese reforzado por la que Saraaniego le mandó 
de Huajuapan. 

Los cien hombres que Obeso dejó en Teótitlan, estaban en mu- 
'cho riesgo de caer en poder de los insurgentes. Para salvarlos y 
ponerse en comunicación con Obeso, Bracho, que el dia 18 se ha- 
llaba en Tlacotepec con quinientos setenta y dos infantes* de Za- 
mora, ochenta caballos de Puebla y realistas de Acacingo y una 
pieza de á 4, habiendo sido reforzado en aquel dia por trescientos 
infantes de Castilla y cien dragones de México, apresuró su mar- 
"Cha y avanzó hasta Tepango. Ter¿\n, que habia retrocedido desde 
Ayotla, marchó también con celeridad, persuadido.de que todo el 
«uceso pendia de llegar á Tehuacan antes que Bracho, adelantando 
ےl 19 un cuerpo de cien caballos para que ocupase el convento del 
Carmen, y otro de ciento cincuenta bajo el mando del portugués 
Camera, para que retardase con falsos movimientos la marcha de 
los realistas. De estos cuerpos, el primero en vez de cumplir lo 
^ue se le habia mandado, tomó el camino de San Andrés y no se 
Tolvió á saber de él: Camera se situó on la altura del Calvario, 
donde fué atacado por Bracho, y á no haber sido prontamente so- 
corrido por un trozo de infantería y un cañón, hubiera sido derro- 
tado. Camera entonces se pasó á los realistas, y las noticias que 
clió á Bracho sobre la situación apurada de Terán, le fueron muy 
lü^iles para las disposiciones que tomó. En efecto, Terán, cortada 
por los realistas la comunicación con Cerro Colorado, estaba redu- 
cido á defenderse en el convento de San Francisco, la parroquia 
y la colecturía vieja, hallándose con escasez de municiones y de 
víveres. En tal posición, los realistas atacaron los edificios en que 
TercUi estaba guarecido, redoblando sus esfuerzos sobre elconven- 
to de San Francisco, en el que llegaron á penetrar hasta la esca- 
lera interior, y si el batallón de Castilla hubiera sido sostenido por 
el de Zamora con el que tenia rivalidades, franca como estaba ya 
la entrada, se hubiera terminado en aquel punto el ataque, siendo 
.pasados á cuchillo los insurgentes. Los combatientes pelearon 



uufímKUk Ds ifáxioa. 40S 

Üargo rato cuerpo á cuerpo, estando tan cerca unos do otros, tjiie 
ee serviaa de los fusiles como de garrotes, hwita que treinta. faom« 
bres de la compatUa de Tepqi, big^njdo C(m precipitación por la es« 
calera, forjaron con las bayonetas á 1m realistas á retirarse. Bndio* 
hizo repetir en la tarde del mismo dia 19 hasta polr dos veceft^ 
el ataque, aunque con menos empeño que el primero, j no sacand<^ 
fruto alguno, se ocupó en la nodie de cercar todos hw puntos ocn^ 
pndos por los insurgentes. 

Intentó Terán hacer una salida en la misma noche, la que no- 
sirvió más que para empeorar su situación, pues apenas estaba fue« 
ra del convento de San Francisco» cuando la caballería y la mayor 
parte de los oficiales que estaban montados, abandonándolo todo> 
se echaron á escape con el mayor desorden, buscando salida oor 
las calles de la ciudad: la infantería prorrumpió en lamentos y exer ^ 
oraciones cuando vio la fuga eitrepítosa de sus compañeros^ y loa; 
soldados preguntaban con ansia si también su comandante loa^ 
habia abandonado. £n tan desesperada situdcion, Terán, con lo^7 
trescientos hombres que le quedaban, se encerró en San Francia* - 
co, dejando los otros puntos que ocupaba, para sostenerse á lóa- 
menos el dia siguiente^ con la esperanza que la guarnición del ce^ 
rro unida con los dispersos de la caballeríai pudiesen dar álgua. 
auxilio á los sitiados, y no dudando que seria atacado muy en bre^ 
ye^ mandó que se distribuyesen municiones á los soldados; percv^ 
se halló con que las cajas estaban vacias, porque ios oficiales da: 
artillería encargados del parque^ temiendo que en la salida se ex- 
traviasen las muías de carga, repartieron los cartuchos en las ma* 
letas de los dragones que hablan huido, con lo que no quedabaa.. 
más que los que habia en las cartucheras. Fué menester entonces^ 
seguir las conferencias ya comenzadas por medio del presbítero D^. 
Francisco Bastos, para una capitulación, con tanto más motivo quo, 
en Cerro Colorado, luego que supieron los primeros desastres da 
Tehuacan, hubo una sedición, huyendo dos oficiales llamados He-^ 
rrora y Torres con parte de la ¿ropa, llevándose las munipiones qua. 
pudieron, y los que quedaron quitaron el mando al comandante D^, 
Juan Kodriguez, confiriéndolo á D, Manuel Bedoya, con lo que voU. 
vio á dispersaixe la gente de á caballo que comenzaba á reunirse^ 



404 HISTORIA DS MÉXICO. 

y se disipó toda esperanza de recibir algún auxilio por aquella 

parte. 

Tan deseoso estaba Bracho como Terán de concluir cuanto antes 
una capitulación: ambos sabían que Hevia estaba en marcha para 
Téfauacan, en cuyo caso recala en él el man Jo como coronel más an- 
tiguo que BrachOy el cual no quería perder la gloria de la toma de 
aquel punto, y Terán, por el carácter conocido de Hevia, estaba per- 
suadido que no podría conseguir de él otra cosa que una entrega & 
discreción. En tal disposición mutua. Bracho propuso á Terán que 
pasase con toda su tropa al servicio del rey, conservándole el inan-^ 
do de la división con el empleo efectivo de teniente coronel y el de 
capitanes sus hermanos. Terán tuvo por deshonroso cualquiera par* 
tido que no estuviese reducido á la seguridad personal de él mismo 
y de los que lo acompañaban, deseando ausentarse por algún tiem* 
po de su país, hasta que se olvidasen los recientes efectos de la re- 
volución, prefiriendo entre tanto irse á donde pudiese abrazar una 
profesión humilde, á la desgracia de vivir confundido con tanto mal- 
vado como habia hecho papel en aquella; y en consecuencia, des- 
pués de dos conferencias personales de Bracho con Terán, qued6 
convenido que á éste y á Don Matías Cavadas, se les daría pasa* 
porte y los gastos del viaje para cualquier país extranjero al que 
quisiesen trasladarse, exceptuando solo los Estados-Unidos: que en 
cuanto á los hermanos de Terán, no estando presentes, no podí^ 
responder por ellos, pero que no pudiendo abandonar el país por 
estar casados, entendía que preferirían algún pequeño empleo civil 
para mantenerse con sus familias: que se respetarían las personas 
BO solo de los individuos que actualmente se hallasen en Tehuacaa 
3 Cerro Colorado, el cual se comprendía en la capitulación, sino 
también los dispersos que fuesen aprehendidos en aquellos contor- 
nos, hasta quince días después de la rendición del cerro. La suerte 
de los desertores europeos, de los cuales había unos cuarenta en 
Tehuacan, fué motivo de muchos altercados, pretendiendo Bracho 
-que se le entregasen; pero Terán declaró resueltamente, que estaba 
decidido á romper la negociación si aquellos no eran comprendidos 
en ella, porque itera menester que todos se salvasen ó todos pere— 
• ciesen|it coulo cual disfrutaron de las mismas seguridades persona^ 



HIBTOBIA DB MÍIHCO; 40S 



^^Ni'^^^í»^»^'^»*^ 



les, concedidas á todos los demás. Terán se obligó á hacer se rin*^ 
^iese el Cerro Colorado y á pacificar todo el territorio que había, 
estado bajo su mando. En consecuencia» el 21 fué ocupada por laa 
tropas reales aquella fortaleza, con tola su artillería y municiones^ 
dando d^sde ella misma Bracho el parte de su rendición, por cuy<> 
servicio el virrey recomendó su mérito á la Corte, dio un grado por 
clase á los oficiales que se hallaron en el sitio, y también al ayu- 
dante que llevó á Puebla el aviso, y el de coronel á Obeso por la 
herida que recibió en Ayotla: la noticia se celebró en México con 
"Te Deum,ii al que asistieron todas las autoridades, y con la salva 
j repiques de costumbre. 

, £n la campafia de pocos dias: que acabamos de referir^fsetedeii^ 
tos hombres, que era tod9 Iq que Terán tenia bajo au mándb, eoBH 
batieron en una extensión de terreno de unas, cuarenta leguas, con 
cuadruplicado número de enemigos, contrabalanceando el éxito ,4 
fuerza de inteligencia y actividad de su jefe; si perdieron un punta 
fortificado, salvaron la guarnición y derrotaran en el campo á loa qn^ 
los atacaron; triunfaron otra vez en el extremo opuesto de su fron-^ 
tera y no sacaron mayor fruto de su victoria,. por tener que volver 
á Tehuacan á hacer frente á otra división enemiga, numerosa j 
compuesta de tropas de refresco. La capitulación, aunque Bracha 
la retuvo rehusando dar copia de ella á Terán, sp cumplió exacta* 
mente por parte de los realistas, excepto en cuanto al mismo Te*-^ 
rán, á quien se lo negó el pasaporte y los fondos necesarios para sa* 
lir del país como se le habia prometido, á pretexto de no haberlos 
en el erario, diciéndole pidiese un empleo en hacienda. Reducido á 
grande escasez, vivió en Puebla con un peso diario, que ganaba sir«^ 
viendo de escribiente en una oficina, y habiéndole echado en cara 
Bosains haber sido «• pordiosero en Puebla, u respondió con noble 
orgullo "que esto valia más que descender de coronel patriota á te« 
niente coronel realista como se le habia ofrecido por Bracho, por-* 
que la diferencia no era solo de un grado como parecia, sino que ea 
su concepto importaba tanto como abandonar ó retener el honor ea 
una desgracia^ tf Este decoroso comportamiento de Terán después d%. 
rendido, se realza aun más con el carácter humano que manifestó^, 
mientras tuvo el mando en Tehuacan: solo cinco individuos fueroft^ 



406 HISTORIA DB MÍZIOO. 



fAgadoa por hu» ansas en este período, y esto por séütéhcia de con- 
Jiejo de guerra 09Á las formas legales; de €fek)ir^ fueron dos desertó- 
Tes <lue se habían ¡treseniado 4 los realistas eáf Áeatzíngo; un car* 
j;Mlitero ^ un desertor del regimiento de Leve^k; ^e fué sorprendi- 
do descolgando armas del cuartel y depositándoíáift jen casa del car- 
pintero» habiendo seducido algunos soldados para pasarse con ellos 
4Üi enemigo, y Bou Evaristo Fiallo de quien hémós háblád¿. (36) 
JEstos y algunos pocos prisioneros fusilados en él eátnpo de bfeitáHa» 
itegm el cruel derecho dé represalia que la gueri^ Vátlia' estáMcci- 
«do^ fiiei^ los únicos que muriercmpor orden de TeÉ^n'/ Vitiviti, w 
Meion de guerra» 

Aunque las capitulaciones de Góporo y Tehiméán ñiJBSen áéH& 
más lioiirÓBOs para la revolución que etta ofrece eriitíáo sa 
^:Ve han atribuido á traición de Bayon y de leerán, y no obli- 
gante haberse vindieado el pinero completamente ante la junta de 
^einios después de heciha la independencia^ y haberlo hecho el b^^ 
Ipmdo en las manifestaciones que publicó^ este ha sido el motivo poh 
isl cual no se han insíerlto sus nombres, como los de otros muchos 
4e sus compañeros, en el salón del congreso de México. De las dé- 
más personas que residían en Tehuacan, Don Carlos Bustamante 
^se retiró á la provincia de Yeracruz antes del sitio; el cura Correa 
se presentó á Bracho á pedir el indulto desde el dia 16, (37) y tras- 
ladado á Puebla, obtuvo algüiios escasos socorros del obispo Pérez, 
hasta que el arzobispo Fonte le asignó una mesada y después le 
4Íió interinamente el cuatro del Real del Monte: Otal, pariente de 
Terán, que había seguido á Hidalgo desde el principio de la revo- 
lución, obteniendo el empleo de mariscal de campo, y hecho prisio- 
' nero con el misme Hidalgo, había sido mandado á la Habana, de 
•donde logró encaparse, fué aprehendido en Zapotitlan y se salvó 
4K>n varios de los dispersos, por el articulo de la capitulación por el 

(36) Declaración del teDÍente coronel Niño de Rivera, en la infornaacion 
Jieoha A pedimento de Teran. 

(37) Abí lo dice Bracho ea ,sa parte al virrey, gaceta e|[traordÍDaria de 24 d» 
' Xnero, núm. 1017, fol. 96. Correa en en manifiesta 6 relación, ioeerta en el 

Cuadro histérico, tomo 2*, fol. 120, pretende haber caído prisionero, y después 
de fcor muy maltratado por Bracho, dice «e le puso en capilla para fuAÜarto, 
ce lo que se libró por orden de Llano. Después de la independepcia, los ia- 
Multados tuvieron el mftyor empefio en ocultar que lo fueron. 



HÍSTORIA D¿ MÉXICO. ^OT 

que se décia raroi) comprendidos en e11<a los que fuesen cogidos den* 
tro de quince diaá. El portugués Camera no sacó fruto alguno d^ 
8Ú defección; habiendo concurrid^o á visitar á Terán estando enfer- 
xpo en el convento dé San francisco, con varios oficiales españoles 
de la división de Bracho^ que manifestaban á Terán todo el aprecio 
á que sé habiá hecho acreedor, habló aquel con tanta impudencia 
ae las bajezas que cometió en el acto de presentarse á los realistas,, 
añadiendo tales insultos A los vencidos, que el capitán de cazadores 
de Zamora, Ventura, joven dé pundonor, lo hizo salir violentamen-» 
te de la pieza, previniéndole que janiás alternase con él ni con sus 
compañeros, y do sólo no consiguió ser empleado en las tropas rea- 
listas, sino que se le condujo preso á Ácapulco, en donde fué eni- 
bárcado j enviado á los establecimientos ingleses de la Indkpir 

Terán,* en cumplimiento del compromiso que contrajo en la ca-^ 
piluláción, de contribuir á pacificar el país que habia estado bajo 
sus órdenes, aunque no cedió á las instancias de Bracho para que 
publicase una proclama favorable á la causa real, escribió á Osor- 
no. Espinosa, Sesma y otros jefes, refiriendo el hecho de su capi- 
tulación. Osorno, solicitado por el encargado del curato de S. An* 
drés D. José Antonio López de León, mandó de s oficiales suyos á 
tratar con el mayor del bataUon 1 P Americano D, Juan Ráfols, y 
convenidas las condiciones para su*indulto el 4 de Febrero y apro- 
badas por el virrey á quien se remitieron, (38) el 11 del mismo 
mes entró Ráfols en S. Andrés, siendo recibido con festejos por 
los vecinos: en la plaza estaba formada la gente de Osorno, que 
constaba de ciento setenta y cinco hombres, con el mismo Osorno 
á su cabeza. Dióse la voz de »»viva el roy,ii que fué saludada pop 
tres salvas de la infantería de Ráfols, y juntos insurgentes y realis- 
tas, se dirigieron á los cuarteles. (39) Osorno se retiró á un ran- 
cho que tenía y con él recibieron el indulto en aquel d¡a y los si- 
guientes, el brigadier Vázquez Aldana, que habia sido teniente 
coronel del ejército real; D. Diego Manilla, segundo de Osorno; 
el hermano de éste D. Cirilo, y otros muchos oficiales y tropa, y 

(38jk P^t0 A% R&fo^s, gaceta extraordinaria de 8 de Febrero, dúcq. 1025, 
fol. 175, tomo 8* 

(39) Parte del mismo Ráfols, gaceta de 8 de Marzo, Dúm. 1039, folio 283. 



408 filSTOBLá^ DE mAXICO. 

habiendo hecho después lo mismo D. Pedro Espinosa j todos los 
demás que aun permanecían con las armas en la provincia de Pue- 
bla, Llano avisó al virrej, ««que todos los veintidós partidos que 
componían la provincia de su mando, estaban libres de la desoía* 
dora insurrección, siendo consiguiente á esto el restablecimiento del 
¿rden y el arreglo do los intereses de la real hacienda. n (40) 

Llegó entonces la vez de que Victoria y Guerrero conociesen 
muy á su costa, lo absurdo de su sistema de encerrarse cada uno 
en su departamento: am]>os se hablan negado á Us propuestas de 
Terán para obrar simultáneamente bajo un plan combinado, y el 
primero le habia negado aun el desembarque de las armas que 
^necesitaba para la defensa de todos; Terán habia sucumbido, pero 
las tropas destinadas contra él quedaban libres, é iban á ser em- 
pleadas en los territorios que dependían de. aquellos. £1 virrey 
mandó que todas las fuerzas de Oaxaca, las de Samaniego y La* 
;inadríd, y la división del Sur á las órdenes de Armijo, atacasen los 
puntos fortificados que ocupaban Guerrero y Sesma en las Mixte- 
cas hasta la cesta del Sur, al mismo tiempo que la división de líe- 
vía pasase á las Villas, y se apoderase de Huatusco, Palmillas y 
demás posiciones fuertes de la provincia de Veracruz, y el coronel 
de Extremadura Armiñan, nombrado comandante general de la 
Huasteca, obrando en combinagion con Márquez Donallo, desalo- 
jase á los insurgentes de todo cuanto poseian en la costa del 
Norte. 

. En ejecución de estas disposiciones, (41) el capitán del batallen 
de Guanajuato D. Ignacio Urbina, de la división de Samaniego, 
60 apoderó sin resistencia del fuerte de Santa Gertrudis; el coman- 
dante de aquel punto D. Manuel Pérez, lo abandonó y perseguido 
por el ayudante de Samaniego D. Antonio López, fué cogido y fu- 
silado: el cerro de Piaxtla fué también abandonado: D. Patricio 
López con las tropas de Oaxaca, obligó á Sesma á rendirse en el 
fuerte de S. Esteban, en el que habia ocho cañones, ciento cuaren- 
ta fusiles, y porción Considerable de municiones: Armijo se hizo 

(10) Gaceta de 18 de Febrero, núm. 1029, fol. 202. 
(41) El pormenor de la toma de todos estos fuertes, puede rcrse 6^ los par- 
tes contenidos ea las gaoetM de los seis piimeros meses del año de 1817. 



HISTORIA pn uixwo. 409 

dueño sucesivamente de OstocingOi del fuerte del Alumbre eu el 
cerro de Tecoyo, defendido por el mayor general de Guerrero AJÍ? 
mansa, y de Tecolutla» arrasando en todas partes las fartifícacio* 
nes: en seguida, el mismo Armijo atacó el cerro fortificado de Sto. 
Domingo de Jaliaca, en el que se hallaba D. Nicolás Catalán con 
unos doscientos hombres, y después de una obstinada resistencia j 
de haber derrotado á D Nicolás Bravo que intentó socorrerlo, se hw 
20 dueño de él, saliendo los sitiados por una cañada cuyo paso for- 
zaron. El comandante de Oaxaca D. Melchor Alvarez, emprendió 
en fines de Febrero el sitio de Silacayoapan, cuya fortaleza defen« 
dianlos coróneles D. Miguel Martínez y D.José María Sanchex: 
siendo inútiles las invitaciones que les hizo por medio de D. Ba« 
mcm Sesma que lo acompañaba, para que entregasen el punto aco- 
giéndose al indulto, construyó cuatro reductos para batir desde 
ellos las fortificaciones de la plaza, embarazando la bajada á vam 
barranca, único paraje en que los sitiados podian proveerse-de 
agua; estrechados éstos por el hambre y la sed, habiéndose pasado 
á los realistas el capitán D. Agustín Arrázola, á quien con el nom« 
bro de oZapotillon hemos visto en otro lugar distinguiéndose con* 
tra los insurgentes, á los cuales se agregó después con la gente de 
Jamiltepec que mandaba, solicitaron por medio de Sesma una sus* 
pensión de armas que Alvarez resistió, amenazando pasarlos á cu- 
chillo sí no se entregaban inmediatamente, salvando solo las vidas« 
Asi lo hicieron, y la compañía de morenos de Guatemala entró á 
tomar posesión de las fortificaciones, á la que siguió toda la divi* 
sion, y los rendidos, despojados de sus armas, fueron encerrados 
en la iglesia del pueblo, y conducidos después á diversos sitios. No 
fueron más felices los que «e rindieron en S. Esteban, pues por al- 
gún recelo de movimiento, fueron llevados en cuerda á S. Juan do 
Ulúa y fusilados muchos en el camino por el capitán Ortega que 
los conducía, á pretexto de que intentaban fugarse. 

Xa provincia de Oaxaca quedó con la rendición de Silacayoapan 
enteramente sujeta al gobierno, y Alvarez mandó una sección au-- 
xiliar á las órdenes del teniente coronel D. Pedro Marín al sitio de 
JoTiacatlan, que á la sazón formaban Samaniego y Lamadrid. Es- 
tos comandantes con sus divisiones, reforzadas por una sección da 

TOMO IV.— 52 



4Íé HISTORIA DE íl^ÉXICO 

lá de Arniijo, la (l6 OaxaCii r,ue acabamos de tnencionar, y la áé 
Otnetepec, no pudiendo intentar tomar á viva fuerza aquella posí- 
ifion, establecieron un bloqueo y en treinta días que duró, los sitia* 
dos intentaron diversas salidas para procurarse el agua de que ca- 
recian, en una de las cuales murió combatiendo con el mayor valor 
Juan del Carmen, que era el comandante del puesto, y en la ma*^ 
drngada del 29 de Marzo se abrieron paso á fuerza de armas, man* 
dados por Gatvan, aunque pereciendo muchos hl forzar la linea 
)>br el punto en que se hallaba, con una avanzada del batallón píi- 
mero Americano, el sargento Ragoy, y en el alcance que siguieron 
con empeño D. Antonio León con los realistas de Huajuapan, y 
los Fieles del Potosí mandados por el alférez Zapata. En él^y du* 
rante ej bloqtfeo, se hicieron ciento quince prisioneros, entre ellos 
diez y ocho ofícíafes: éstos flieron fusilados y diezniádos los sóida- 
ffis, mandando en cuerda á Huajuapan á los que quedaron exentos 
mi diezmo. Guerrero, por resultado de todas estas operaciones^ 
tuvo que huir con una corta fuerza á la tierra caliente de Michoa- 
can, á donde también se retiraron Bravo y los escasos restos qua 
escaparon de las guarniciones de los puntos ocupados por los rea- 
listas, presentándose muchos al indulto, como lo hicieron también 
todos los pueblos comarcanos. ^ 

No eran menos felices los sucesos de las armas reales en la pro- 
vincia de Veracruz. Habiendo fallecido Montiel, (42) que ocupaba 
á Maltrata y hostilizaba desde aquel punto á Orizaba, siguió en 
las inmediaciones de esta villa á la cabeza de los insurgentes, D. 
José Antonio Couto que tenia el grado de coronel, con quien á ve- 
ces se reunía su 'hermano el Dr. D. José Ignacio, que habia sido 
cura de S. Martin en las inmediaciones de Puebla, ambos de una 
de las principales familias de Orizaba. Couto atacó á esta villa el 
7 de Diciembre anterior y fué rechazado: (43) se hizo fuerte en 

(42) Entiendo qne Montiel murió de enfermedad; la ilnioa mención que se 
kaoe de en falleeimiento, en el decir Moran en bu parte do 11 de Noviembre 
de 1816, inserto en la scaceta del 23, núra. 984, fol. 11ÍÍ4, tomo 7*, que Oon* 
cha habia cop^ido á la viada de Montiel, lo que repite (youcha en el suyo de 6 
idel mismo raes, «ijaceta nüm. 979, fol. 109G, añadiendo que la aprehendió ves- 
tida de hombre el ¿)1 de Octubre. 

, (43) Los partes de Ruiz sobre este j los demás sncesot qjiie se refieren de 
Contó, se hallan en las gacetas números 1011, 1020 j 1037 del t. 8*. 



^ecJelUní desde donde deMfió al coronel de Naitarra D. Jo^ Raix^ 
Sffiíeifí salió en &n basea el 27 del mismo mes^ se apoderó de ffrfs^ 
atrincheramientos y dispersó los doscientos dragones que Couto 
babia organizado y disciplinado, y el 9 de Febrero volvió á atacar^ 
)p en la barranca de Tomatlan, donde estaba reunido con Fétiat 
XiUna, y derrotó á{Ambos« oeupando el pueblo de S. Juan Cosco* 
jnatepec. La llegatl^ de Hevia coa sü división i tomar ei mandiK 
de aquel distrito, dio nuevo calor á las operacionas: este jefe oév^ 
pó él 17 de Febrero el pUelrfo de Huatuscó, (44) defendido por et 
batallón que Victoria levaittó allí con el nombre de la BepúUieib. 
(45) y protegido por la barranca, de Jamápeí, onyo^ posos hábittá^ 
sido fortificados, habiendo logrado el teniente coronel SanCa Mé^ 
xina, sof pi'ender con cuatro cimpafiías láe C^tiHa el liantado del 
Durazno: en seguida se apodeió Hevia el 26 del misnio Febrero d%- 
los {Míenos de Atoyae y el CiúquUmiCe, haciendo prisionero al cc^ 
^ndaiUe Crisanto, que huyó arrojándose por nn deq>eflidéro, ^ 
I^abJiendo hecho guarnecer ei puéMa de Ooseomatépec por el activa- 
JSaapta ly^arina, volviwon á poblarlo las familias que habiMt bmdü^ 
A los ]afK>|it^. Félix Luna, perseguido vivamente por el teniente 
d/i Caj3till$i D. An^tonio Casaric^o^ se vi¿ obligado á presentarse á. 
licitar el indulto, (4i&} lo que también hizo el cura de aquel pmt^ 
.blo p. Antonio ixmrt^s, que se titulaba vicario general é tntendentftr 
de la provincia. El coronel Moran con su división, obtuvo con ti* 
jauas ventajas en toda la faJda del volcan de Drizaba, y por su or- 
den, los tenienaes coroneles Zarzosa y Báfols ocuparon el cerro de- 
la-Fortuna, posición muy ventajosa en que se habia situado Cat^ 
zada y que habia fortificado, así como también el pueblo inmedia^- 
to de Quimixtlítn, que igualmente fué tomado por los mismos je^« 
íes. (47) Calzada, obligado á huir por los montes, fué perseguida 

(44) Partes de Hevia, en las gacetas niiras. 1038^ 1045 y 1056. ■ 

(16) Según refiere D. Carlos Btistamante, Victoria' daba el mando de este 
batallón al Dr. Couto que no preciaba de valiente, y lo rehusó diciendo, qu^ 
é\ solo podía mindar á un regimiento de conejos. 

(4G) No be podido averiguar si e%te Lttna es al mismo, con otro nombre qtio 
ol de D. Ignacio Luna, comandante de Ixtapa, de quien tanto habla Terán en^ 
jitts manifiestos, y de quien no se vuelve á hacer mención alguna. 

(47) Véanse los diversos partes de Moran, y especialmente en las gucetaa- 
Búms; 1Q03, 1Q58 y 1077 dsl tomo 8* 



41^ HISTOálA l}tMÉÍtíCO. 



■^■^^ ^^^^ 



oon empefio por el capitah de granaderos da Fernando Vil D* 
Antonio Amor» comandante deLdestacamento de Tepatitlan, y ha- 
biéndolo' alcanzado en la cañada de Biovaliente el 12 de Abril, fué 
cogido por el capitán de realistas D. Mariano Vargas, quien dirigi- 
do por uno que se presentó á pedir el indulto, aprehendió también 
al capitán Espinosa; Amor en la misma expedición, se apoderó del 
equipaje de Calzada y del de la viuda de Arroyo que lo acompa- 
fiaba, arrojándose ésta por nna barranca para escapar, y derrotó 
en Quimixtlan en donde de nuevo se habían fortificado, á Anzures 
j á los Goutos. Calzada fué conducido por Amor á San Andrés 
Chalchícomula, en donde fué fusilado con Espinosa por orden de 
Moran.. 

Mientras esto pasaba en el centro de la provincia, Armifian en 
el Norte de ella se hada dueflo de todos los puntos de la costa. 
£1 24 de Febrero se apoderó de Nautla, asaltando las trincheras 
que defendían la barra Nueva el teniente coronel D. Carlos María 
Llórente, y haciéndose duefto de los cationes qué estaban coloca- 
dos en un estero y enfilaban el paso de la barra, el capitán de Ex- 
tremadura D. Lorenzo Serrano que pasó en tres piraguas con cien 
hombres de su regimiento, con lo que quedaron en poder de los 
realistas, el pueblo de Nautla, la barra de Palmas y la barra Nue* 
▼a, con los fuertes de la Casa y dbl Estero, y la artillería y muñí* 
eiones que en ellos habia. (48) 

Victoria <;on los restos derrotados en estos ataques se retiró & 
Misantla, y para desalojarlo de aquel punto, combinaron un movi- 
miemto Armiñan y Márquez Donallo: hallábase éste con su división 
4>H Actopan, desde donde h^bia hecho diversas correrías, y con 
ellas el indulto que concedió á varias partidas y á^flus jetes, habia 
Asegnrado toda la izquierda del camino real de Yoracruz. (49) De- 
jando en aquel punto al sargento mayor de la Columna de grana- 
deros, D. José María Travesi, para que con ciento cincuenta hom- 
bres conservase lo que se habia ganado, y establecida una guarni- 
ción de cien hombres en Naolingo, para conservar francas sus co- 

(48) Gaceta extraardiDariade 6 de Marzo, núm. 1038, fol. 279. Téaiie tam- 
bién Biistamante, Cuadro hiitórico, tomo 1*, carta secunda fol. 30. 

(49) Parte de Marques Donallo, gaceta de 24 de Abril, n. 1063, f. 471« 



muaicaciones y asegurar su vueltai se puso en m^archa. el 20 do 

Marzo: vencidas las grandes dificultades que se le ofrederon al ba^ 

jar la cuesta de Chiconcoa, y la tenaz resistencia opuesta por los 

insurgentes al paso idel rio de los Pájaros, que vadeó al amanecer 

el 23 con el agua á la cintura, llegó á la vista de Misantla, y no 

siendo contestadas las señales que hizo por Armifian como estaba 

convenido, verificó por sí solo el asalto y se apoderó del pueblo^ 

habiendo mandado en seguida parte de su fuerza en auxilio de Ar<^ 

miñan, que detenido en su marcha por los obstáculos y resistencia 

que encontró, y herido gravemente Llórente, IJegó por fin á unirse 

con Márquez. Este regresó á Jalapa y Armiño n continuó en la 

Huasteca persiguiendo á las partidas que habian quedado, dejando 

todo el país sometido, á excepción del distrito de Cuyusquihuy^ 

que por la dificultad de Terreno continuó la resistencia por ^máa 

tiempo. 

En medio de este movimiento de las tropas reales en la ^previa- 
cia de Veracruz. llegó á ella D. Carlos Bustamante, con el fin de 
embarcarse en Mautla para los Estados-Unidos: supo pn Actopan 
la tenia de oquel puerto por Armiñan, y que Márquez Donallo se 
dirigia al mismo Actopan para marchar á Misantla, con lo que su 
posición vino á ser desesperada. Volver atrás era imposible; el ca- 
mino de las villas estaba dominado por Hevia; Topete estrechaba 
á los insurgentes en la costa del Sur, y Santa Anna con la división 
de la orilla no los dejaba sosegar en las inmediaciones do Veracruz^ 
Para colmo de desdicha se hallaba sin dinero, los criados que la 
acompañaban le robaron sus mejores caballos, y estaba á riesgo d© 
ser aprehendido por los jarochos que procuraban congraciarse coa 
el gobernador de Veracruz, presentándole cuantos insurgentes po- 
dian haber á las manos. En tal confleto, no le quedó más camina 
que pasar por las horcas caudinas del indulto, presentándose á pe- 
dirlo al comandante de destacamento del Plan del Rio, quien la 
recibió bien y procuró suavisar la amnrgura y vergüenza que la 
Cíiusaba su desgracia. Pasó de allí á Veracruz. y persistiendo siem- 
pre en la idea de dejar el país, para proporcionarse arbitrios para 
hacerlo, envió á México á su esposa; más sabido por el virrey, dio 
orden para que se la obligase á volver desde el punto en que se la 



411 bisróltiÁ í>É 



t * in.M'l .^ '. 



¿ácontr&ée én el caminó, como lo verificó el comandante de Tepe- 
j^áíiuaico, Maüliaá, (50) (e) y desde Jalapa el baigadíer Castillo 
Büstamante la hizo caminar á Yeracruz con una cuerda de malhe- 
tbored. Estimuló este incidente más y más el deseo de Büstamante 
Í3l6 embarcarse, y habiéndole facilitado los medios de verificarlo al- 
gunos españoles generosos, se hallaba ya en el bergantín inglés 
Bear, cuando fué aprehendido por el comandante del puerto, y so- 
lo pudo salvar lo que habia escrito de la historia de la revolución 
que entregó á un guardia-marina. Púsosele entonces en un pabe- 
jlon del castillo de S. Juan de Ulúa y fué tratado con el mayor ri- 
gor, aunque mejoró mucho su condición por prestar sus servicios 
-como abogado al comitre de la galera de aquella fortaleza, D. An- 
tonio Carrillo, para sus negocios particulares. 

Presentóse también á Márquez Donallo en Aciopan á pedir el 
indulto el Lie. Don José Sotero de riastañeda, que después de la 
•disolución en Tehuacan del congreso, del que fué último presiden* 
te, habia servido á Victoria en calidad de asesor. Márquez hizo al 
virrey una recomendación tan encarecida de Castañeda, que prueba 
-íA interés sincero que tomaba por su suerte, así como la exposición 
■que Castañeda dirigió al mismo virrey, manifiesta el grado de an- 
gustia á que se hallaban reducidos los insurgentes por efecto de la 
activa persecución que les hacíanlos jefes realistas, y la convicción 
que tenian los hombres honrados y sensatos de aquel partido, como 
CJasteñeda era, de la absoluta imposibilidad de obtener la indepen- 
da con los medios y personas empleados para ello. (51) Acogié- 
ronse también á la misma gracia el cura de Maltrata Alarcon, (52) 
Vergara, el Chino Claudio y todos los capataces animados de la 
provincia, quedando Victoria con pocos en el cerro de '•Tísar.n Ep 
todas partes eran muchos los que se presentaban al indulto, publi- 

(50) Mauliaá era francés: fué comandante de la Columna de granaderos, y 
Tüurio en Acapnlco en 1830, de tristeza, por la íunesta nccion del Manglar. 
Todo lo relativo á Büstamante está cacado de lo que él mismo dice en su bio- 
grafía que publicó con el título: "Hay tiempos de hablar y tiempos de callar.ir 

(51) Véanse estos documentos en el Apéndice núm. 11. Castañeda ha maer- 
to después de la independencia, siendo iudividuo de la corte suprema de jua* 
ticia. 

(52) Ee actualmente cura de San Juan de los L*aD0s en el obiipado d^ 
Puebla. 



HWXOJfU Í)B, |(|,ÍÍ^«JQ. ^11 



^^^^^^^^•^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^ 



djlodose al fia 4o cada mes en la gaceta del gobiwDO el itiioiéFO dfi 
Iqs que lo lit^bian obtenido, y aunque 3oto compr endia aquellos da 
ijue ii^bia ppdido Recibirse aviso ou la capitiali eiccedia siempre del 
ipil persQuas. A todos se les exigía nuevo juramento de fidelidad al 
^ey y parc^ suresguardo se les expedía un documento firmado por ei 
yirrey, que recibían por mano del jefe que les habla concedido aque^ 
ílA.gracia. (53) ^ . 

£1 virrey para dar mayor impulso á esta disposición casi general 
^n tpdos los que quedaban en la revolución para acojerse al perdón 
que se les concedia, publicó en 30 de Enero una proclama, que Ha* 
mó ti manifiesto exhortatorio, n en que exponiendo los males cansa- 
dos por la revolución que ^tribuyó á los error^s propagados por los 
filósofos^ y las ventajas obtenidas por las tropas reales, invitó á los 
gue aun permanecían con las armas en la mano, ¿ aprovechar la 
bcmdad del soberano, en cuyo nombre concedió un nuevo indulto, 
por el cual prometió no solamente el olvido más completo de todo 
lo pasado, sino también ofreció dar tierras de los realengos existen- 
tes en el interior del país, á todos los que quisiesen ocuparse de la 
labranza, señalando el término de sesenta dias para presentarse ¿ 
pedir estas gracias, é intimando que serian tratados con todo el ri- 
gor de las leyes, los que persistiesen en despreciarlas; (54) amena- 
za que el virrey tenia entonces todos los medios necesarios para re- 
ducirla á efecto, por la gran fuerza de que podia disponer. Otrp 
bando se publicó con la solemnidad de bando real en 28 de Junio» 
concediendo, con ocasión del casamiento del rey, un perdón gene«^ 
ral y ampiisimO| extensivo á toda clase de reos, aunque fuesen da 
traición ó infidencia, estuviesen ó no procesados, debiendo presen- 
tarse en el término de seis meses. 

No quedaba á los insurgentes otro punto de apoyo en la provin- 
cia de Veracruz, que el fuerte de Palmillas, qne defendía el Dr. 
Couto. Hevia encargó el asedio de este fuerte, formado á poca dis- 
tancia de Huatusco sobre un peñasco de poca extencíon, circunda- 
do de barrancas inaccesibles, fortificado por parapetos y defendido 
por siete piezas de artillería^ al coronel D. José Santa Marina, aun 

(53) Véase en el Apéndice el documento número 15. 

(54) InsertároBse en la gaceta de 6 de Febrerpí núm. 1023, fol. 164; 



4lé riii^RT^ 

que el mismo Hevia permaneció algunos dias^^en el campo sitiador; 
adelantadas las obras hasta el punto de hacer practieable el asalto, 
los insurgentes intentaron la fuga en la noche del 28 de Junio, 
descolgándose con cuerdas por unos precipicios en que cayeron y 
murieron cinco hombres y tres mujeres; más habiéndolo previsto 
' Santa Marina, habia mandado reforzar en la tarde ílel mismo dia 
las avanzadas por aquella ¡)arte, y éstas cogieron setenta y cinco 
prisioneros y entrt^ éstos al Dr. Couto. (55) De ellos fueron fusila- 
dos varios en el camino do Oriza va, según se cansaban; diez y ocho 
lo fueron en Huatusco y veintidós en Orizava.. 

A Couto se le dio tiempo, por in^^tancia del Dr. Valentín, cura 
de aquella villa, para prepararse á la muerte con unos ejercicios 
espirituales, permitiéndolo Hevia por consideraciones á la familia 
del reo, (56) aunque penetrando bien que el objeto de esta demora 
no era otro que ocurrir al virrey, quien mandó fuese Couto trasla- 
dado á Puebla. Puesto allí en la cárcel del obispado, logró salir 
de ella, cuando ya habia llej^ado la orden para su ejecución, pasan- 
do por entre la guardia con la ropa de un clérigo que entró á vi- 
sitar á otro de los presos, acompañándolo D. Bernardo Copea, (e) 
que era entonces dependiente de la casa del padre de Couto, y éste 
fué ocupado en la bóveda subteminea de los se^julcros de la igle- 
sia del Espíritu Santo por el Lie. Herrera, que después de indul« 
tado, como en su lugar hemos dicho, enseíiobá teología en el co- 
legio Carulino contiguo á aquella iglesia. Algún tiempo después 
obtuvo Couto que se le comprendiese en uno de los indulto j con» 
cedidos con diversos motivos, y lo mismo hizo su hermano D. José 
Antonio, cuya esposa y familia habia sido antes aprehendida por 
Márquez Donallo cerca de Huamantla. Hevia, después de la toma 
de Palmillas, pasó á encargarse del mando de la plaza y provincia 
de Veracruz, por enfermedad del mariscal de campo Dávila, y su 
división, distribuida en diversas partidas, siguió persiguiendo alas 
de los insurgentes que alentados por la desesperación y mandados 
por el gallego Garay que logró escapar de Palmillas, entraron en 

(5.">) Véanse los partes insertos en la«pncetup ej traonliimnaH, níim 1101 y 
11U9, y lo que «lioe líu^tamiinttí turnado ile estas en el tointi 5?, fol. 32. 

(56) Hfvia 86 alojaba en Orizava en ca«a dt-l paüro d« Couto, que era na- 
tural dj Galicia, y tenia una numerosa familia. 



mnOBlA D£ MÉXICO. 417 



el pueblo de Haatusco del que quemaron varias casas, obligando á 
los realistas á encerrarse en su cuartel, contribuvendo asi á coxish- 
mar la ruina de aquella desgraciada población. 

£n fines de Abril llegó á Veracruz el mariscal de campo D. Pas* 
cual de Liftan, nombrado sub-inspector de las tropas de N. Espa- 
ña, y con él vino el brillante regimiento de infantería de Zaragoza, 
cuyo coronel era el brigadier^D. Domingo Estanislao de Loacea. 
Este regimiento se componía de dos batallones, así como también 
el cíe Ordenes militares: los demás cuerpos expedicionarios eran 
de un solo batallón, formado de ocho compañías, aunque se les 
llamaba también regimientos. LiQan hizo 'embarcar la tropa para 
la ü^ntigua, desde donde marchó después á México, y él mismo en- 
tró en esta capital el 4 de Mayo, siendo cumplimentado por toda 
la oficialidad de la guarnición. Censurósele de ser sumamente 
aseado y apueisto en su traje y de un carácter afeminado, muy di- 
verso del que después manifestó en las operaciones militares de 
que estuvo encargado. 

Para restablecer la armonía entre el virrey y el presidente de 
Guadalajara, Cruz, dispuso el gobierno de Madrid por real orden 
de 20 de Febrero del afio anterior, que el último pasase á México, 
con el fin de arreglar las diferencias que entre ambos se habían 
suscitado. Cruz, dejando interinamente el mando al brigadier Ne- 
grete, emprendió el viaje que hizo con toda la pompa de un sobe* 
rano, acompañándolo un séquito numeroso y una escolta lucida: en 
todos los lugares de su tránsito fué recibido con aplauso, y en la 
capital^ á la que llegó el 31 de Enero, fué cumplimentado por toda 
la oficialidad y visitado por todos los vecinos principales: sin em- 
bargo, el viaje no produjo el ftuto que se había esperado, y des- 
pués de varias conferencias, habiendo sido Cruz poco considerado 
por el virrey, regresó á Guadalajara, para donde salió el 9 de Abril 
quedando ambos jefes poco satisfechos el uno del otro. 

jua revolución casi extinguida en las provincias del Oriente, se 

conservaba todavía c m fuerza en algunas de las del Interior, y ét 

virrey, deseoso de apagarla en todas, dictó las medidas que juzgó 

convenientes á este objeto. Díjose que se habia tratado de poner 

las provinciaiB de Guanajuato y Michoacan, bajo la dependencia de 

' Tomo IV.— 53 



/ 

418 HISTORIA ms México 

la Qomandancia general de la Nueya Galicia, como ya lo habiaueis- 
tado en el último período del gobierno de Veoagi^a, dando el man* 
do de ambas á Negrete; pero si este plan llegó á formarsCí no ^e 
llevó á efecto, y en su lugar, suprimiendo el título del £jéi*cito d^ 
Norte, se dio el mando de la ciudad de Guanajuato al teniente co- 
ronel Linares, que desempeñaba interinamente el de Michoacaní 
quedando con el de la provincia dol mismo Guanajuato el coronel. 
Ordoñez, el cual tenia bajo sus órdenes al coronel Orrantia, á I09 
tenientes coroneles Gastaflon y MpQsalve y á otros con^andantes 
con sus respectivas divisior^^s, y hi^biendo regresado á las provin- 
cias intergas la de Elosúa, el virrey aun^entó el; número de tropas 
que operaban en el Bajío, con el batallón expedicionario de Fer- 
nando VII, á las órdenes de su coronel D. Ángel Diaz del Castiyo. 
£1 mando de la provincia de Valladotid be dio al. coronel D. Ma* 
tias Martin y Aguirre, siendo causa de esta variación el babdr sido 
sorprendido por el P. Torres el pueblo de Tangancícuaro, que fué 
quemado: y el haber caido en poder del Padre Sánchez, con rnuo^a 
pérdida de gente é intereses, un convoy que aanuAaba para Pát^t '- 
cuaro á tres leguas de distancia de aquella ciudad, loqqe se^rí^ 
buyo á demasiada confianza de linares* La actividad de Agpirre 
reparó pronto estas pérdidas, y habiendo salido hasta los confines 
de Nueva Galicia para ponerse de acuerde con Negrete, durante 
su ausencia se presentó á Barragan cerca de Pátzcuaro el 14 de 
Mayo á pedir el indulto D. Manuel Mufiiz, que se titulaba capitán 
general de la provincia, y á quien hemos visto hacer, tan funesto 
papel en la revolución. (57) La rivalidad entre él y Rosales, pare- 
ce haber sido lo que le decidió á tomar aquel partido: perseguido 
por Eosales, pidió auxilio á Barragan, quien marchó á dárselo al 
paraje llamado la Fábrica, en el monte de Tacámbaro, (58) y guia* 
do después éste por el mismo Mufliz.'caminando por senderos desco- 
nocidos y extraviados, logró sorprender á Rosales en el rancho de la 
Campana en cuya casa se encerró, defendiéndose con tanta resolu* 
clon con los que lo acompafiaban, que mató é hirió á varios de Vh 

: (57) Parte de Castro qne quedó mandando en Valladolid por la aueenoía de 
Aguirre, gaceta Tíútn. 1075 de 22 de Mayo, folio 667. ^ 

(58) Parto de Barragan de 12 de Mayo en Tacarlo, gaceta extraordinaria 
de 12 de Junio, núm. 1086, fol. 663. 



tlragoaes de l^arragan; pero habiendo, entrado estos & viva fuerza en . 
la casa, cayó muerto» fibrazándose con él para impedirle toda resís^* 
tencia. e\ ^bo de realista de Chapa de Mota, Ignacio Pefia. {59^, 
Kosales tenía él grado de mariscal de campo y »e titulaba coman*^^ 
<lánte general de las provincias de Zacatecas y.Michoacftn, siendo» 
esto últiqío, lo qhe excitó la apimosidad de Muñíz, quien peleó coir 
tanto encarnizamiento contra su rival, que Barragan dice en sil, 
parte: i«el indultado D. Manuel Mufíiz, hizo prodigios de valor, y 
lo mismo su asistente, que &alió herido de gravedad, n Barragan, eoL 
combinación con Iqs capitanes Béistegui y Amador, siguió con em* 
peño persiguiendo á las partidas de Huerta que hostilizaba las in* 
fñeílíáciones de Pátzcuaro, (60) fusilando á todos los que caian en. 
sus manos y castigando con doscientos azotes á los que le parecían, 
menos culpablps. Por la muerte de Rosales, el virrey recomendé 4.^. 
Bárraga;n« á quién se hjabia concedido ya el grado de teniente co*^ 
rbnel, para que se le diese la cruz de Tsabel. El teniente D. Esté^ 
hsLTí Moctezuma aprehendió en Jorullo á Sánchez con otros varioat 
<}U6 fueron fusilados, (61) y la misma suerte habia corrido en éL 
fluebio de Coroneo Juan Alvarez, que tenia el grado de coronel 
traia iiiquietq todo el territorio desde Acámbaro hasta Amealco y 
S. Juan del Bio, el cual fué cogido en fines de Abril por el capitact' 
Filisola, comandante do Maravatío. (62) El indulto producía tanx*« 
bien sus efectos en esta parte del país; habiéndose presentado iL 
pedirlo en ñnes de Febrero, cuándo todavía tenia el mando de li^ 
provincia Linares, el. Dr. Gos, y con él otros muchos sugetos de» 
importancia. (63) 

En la provincia de Guanajua.to, la revolución se apoyaba, como 
en la dü Veracruz y la . Mixteca, en los varios puntos fortifícadoa; 
que en ella se habian ido formando. D. Pedro Moreno era due-^ 
ño del cerro del Sombrero en Coni'áhja, llegando con las correrías 
<]^ sus partidas sueltas, hasta la sierra de los Altos de Ibarra y pro-^ 

(59) Partes de Barragan, gaceta número 1086 y 1 103. 

(60) Gacetas cúmeros 1075 y 1099. Ea esta última véase el parte de Bi^ 
Tvagan, d^ 14 de Junio, tu Pátxou^ro. 

(61) ídem de 19 de Julio, número 1109, fol. 603. ^ 
- (62) ídem de 4 de Janio, número 1082, foL 623. 

. <63) Id. de 20 de Manso, iiúm. 1046. 



4^} |u/»xo4iA. PE. íctica 

TÍucía de Zacatecas: el P. Torres poseía elde los Bemedios en las^, 
inmediaciones de Pénjamo', y él mismo y su teniente Lúeas Flores, 
• se exteíidian en sus expediciones por todo el Bajío, aunque ince- . 
fiantemente perseguidos por el infiítigable Castañonipor el lado del 
Norte los Ortíces, llamados comunmente los Pachones, estaban si- 
tuados en la Mesa de S. Miguel ó de los Caballos, no lejos de S^ 
Felipe, comunicándose con la sierra de Jalpa, en la que Tovar ha- 
bía fortificado el cerro de la Faja, y elDr. Magos ocupaba lasmon 
tañas hasta el Real del Doctor. Desde estos puntos los insurgentes 
aprovechaban las ocasiones que se ofrecian de atacar ó de sorpren- 
der los peq\ieños destacamentos que guarnecían las poblaciones iiv 
mediatas, como sucedió por dos veces en Chamacuero, pueblo en- 
tre Cehvya y S. Miguel el Grande, en el que en ambaj fueron recha* 
zados con bizarría por el comandante D, Pedro Becally. (64) 

Para desalojarlos de estos puntos, el virrey dio orden al coronel 
Ordofiez, para que ocupase la Mesa de los Caballos: (65) conócese 
con este nombre, una superficie plana de unas dos leguas de cir- 
cunferencia, levantada sobre las llanuras y montañas inmediatas^ 
. provista de agua, con abundancia de madera para carbón y leña» 
fácil de defender por estar rodeada de un precipicio, y en las subi- 
<las accesibles, pero escabrosas y empinadas, defendida por trin- 
cheras y cortaduras. Beunidas en este punto las partidas del P» 
Oarmona, Ortiz y Núñez, que todas reconocían á la junta de Jau— 
Jiila, hablan recogí lo porción de indios destinados á trabajar en las 
fortificaciones, y á rodar sobre los asaltantes grandes cuartones da» 
roca, que al intento tenían prevenidos en la ceja de la Mesa. Ordo-, 
ñez intentó apoderarse r)or asalto de '^ste punto el 4 de Marzo, coa 
las secciones que mandaban Orrantia y Pesquera, pero habiendo 
sido rechazado con pérdida, hizo se le reunie;ie Castanon con la sa- 

(64) El primer ataque Je Chama^n.ero, fué el 26 de Noviembre de 1816r, 
liabiéiidole intimado Lúeis Flore» á Becally qne Re rirulies', 8Í no qnería ser 
pagado á cii( hillo con toda la guarnición, le conteslo: ^Tara Ine^i^o es tarde^ 
<?allHr, cbrar v nos veremos." Gaufta extraonlinariit ile 9 de Eniro, número 
1M09, fol. 36. El Reguudo, que se verificó el 10 de Enero, fué una fiorpresa^ 
<2&cetanüm. 1029. 

(6*^) Sobre la toma de este punto, vcantce los partes de OrdoT^rs, gaceta ex-i 
trnord. de 18 de Marzo, iitm 1045, M, 331, y nüm. lOtíl de 19 de Abril^ 
-ful. 455, at-í ('Ou)o lo que di^e Bust., Cnad. hist., tomo l^f, fol. 298, en dondd- 
^opiíi las comunicaciones reservadas de Ordoñes al virrey, sobre este sycepo^ 



&I8T0RIA DK idxiüO 421 



■»»N^»#«>^^»fc#^^»,#^<fc^^>^^^^»^»»i 



ya, 7 el If^ del mismo mes dio nuevo ntaqae en tres columnas de 
«uatrocientos ó quinientos hombres cada una, bajo el mando reft* 
pectíramente del coronel Orrantia j Je los tenientes coroneles IX 
^uan Pesquera y D. Felipe Castañon: la resistencia fué por todbs 
ios puntos obstinada, siendo el primero en pisar el plano de la Me« 
4Ba, Castafion con su columna, penetrando por las mismas troneraa^ 
"de los baluartes que defendían la entrada principal, Clemente Do* 
mingues, soldado de la compafíia de cazadores de Celaya; y Cíe* 
mente Ocejo, cabo de dragones de Frontera; entrado este punto» 
toda» las columnas ocuparon sin dificultad la Mesa. En ninguim 
parte se hablan manifestado tan desapiadados los vencedores: tó^ 
dos los que se encontraron en la Mesa, de toda clase j sexo, ñieroa 
pasados i cuchillo, escapando con vida muy pocos de los que, p6r 
librarse de la matanza, se arrojaron al precipicio que circunvalaba 
lá Mesa. La pérdida de Tos reah'stas fué de unos cien hombres, eix^ 
i^ muertos y heridos en ambos ataques, habiendo recibido en eL 
¿Itimo una fuerte contusión el: teniente coronel Castañon. £1 vi» 
rrey, que no estaba autorizado para conceder en lo-mili:ar otrost:^ 
grados que de coronel abajo, recomendó á la corte á Ordofiez para« 
^1 de brigadier, y á Orrantia para la cruz de comendador de la ór-^ 
den de Isabel, y dio el grado de coronel á Pesquera y á Castafion^ 
fññ) y el inmediato á toda la oficialidad que se halló ea la acción^ 
con un escudo de distinción á la tropa. 

A fin de sujetar el diátrito 'de la Sierra Gorda, que desde el 

principio de la rovolucion había sido materia de cuidado para ét 

gobierno, el comí^ndante general de Querétaro, brigadier Garda 

- Rebollo, formó tres secciones á las órdenes del capitán D. Jdsé 

Cristóbal Villaseñor, del teniente coronel D. Ildefonso de la Torr» 

y Cuadra, y del capitán D. Manuel Francisco Casanova. Villasb- 

'flor habia hecho en la revcilucion una carrera rápida para aquellos 

tiempos: siendo sargento de una de las compañías presidíales de^ 

las provincias internas de Oriente, lo mandó Arredondo á J/léX\co^ 

^cou una corta escolta, á llevar la noticia j|e la victoria del rio d^ 

Medina; hallábase detenido en la capiial por no ser posible el ro^ 

^ (66) Pesquera era enropeo: antéi de la rerolacion era comerciante en SÍDa«> 
loa y sirvió en los Fieles del Potosí; Castafíon era nativo, de Tolucf , y oficlaL 
del cuerpo de dragonea' iTe Pfottera\ 



SF^^Pf f^^^^^^ ^} vlrroj^.CaUeja^ e4ti;eoh^do.á,en^^ 
jfá^f^nps de la gueri^ to4a la tropa que po^íf^, Í^^0(,(^iL&,YiX]9L3^p6r 
^iqon.Ios ppcos hombres que tenia, fuesp é H^icl^apgu^l^ajp el ma^- 
^t}o de^.Casasola, j en su lugar hemos vj^fjQ. ,lf s / acpippes coa^qf^e fe 
distinguió (67) y q^e le merecierou ascensos ; ^ujq^^pf^ IjUista ¿^ 
,^adp de espitan del regimiento de dragones de ^Í6n'f^rQ$íl^v(|^)' 
.^patinado p9r Gftrcía KeboUo para per8eguir4'^.qyap,^^H4^Cff^- 
^4e|*eita|el 9 de Diciembre de 18 16, luego que reqi^j^ )^A^1^9^^t9ñr 
:Tfi Verifícarloi y dejando una guarnición en Jichú/ j^^f<|i^jg¡6 fi^cfíf^ 
,rrp díels^ Faja en donde se le informó que Toyar ^;k^lfk]}fi^,]^||¡^ 
quinto, como los otros de igual naturaleza, em f^ert^f pf^ff^^: ec»|f^ 
. tura y adeiúás estaba defendido por las obras que fip . h^i^r^^ff^» 
.rt^cadQ;,Yillaseñor,bizo diversas tentativas pa^*a.appd|ei^a^se 149,41,. 
j^^ufriendo bjistante pérdida, y cuando se preparabará.un.nu^voatf(» 
.fqfiOf so hall^ con qjua la gente que gaarnecia la cuoibr/^.d^ g^ 
.jróf habia hui4o en )a noche del 17, por un socavón . pre^eni4^ 4^ 
.intfsnto. Siguió entonces Yillaseñor coi^ la mayor actividad haf»í||t|* 
, do diversas correrías, en las que mandó fusilar á, muchos y con^edifV 

^1 indulto á; todos los quQ se presentaron d pedirlo, entre éstos elco- 
. Tonel D. Sebastian González, quien desde entonces lo guió en todas 

las Sucesivas excursiones. 

Toyar, perseguido también por Casanova, estuvo muy cercada 

«er cogido por éste, (70) y fue á caer en manos de Don IldefonsjO 
•de la Torre en Corral de Piedras, por cuya orden fué fusilado en lí 

de Abril en Monte del Negro. Otro de los jefes de la insurrección 
; len este rumbo, el coronel Vargas^ se acogió al indulto y acompaücV 
, Á Torre en todas 3us expediciones. Casanova se dirigió á Jalapa el 
, ^ de Junio, y aunque fué atacado vivamente, se sostuvo en un pu^* 
. to que comenzó á fortificar y desde donde siguió recorriendo aque- 
(ülas^i^nmediaciones; pero las dificultades del terreno y el auxilio q^e 
,viie {presentaban reciprocamente Don Miguel Borja, el Giro, el I)]r. 

4 1 X67)í V^a8e. este tamo. .i 

i) £1 general D. Pedro MarU A naya, que sirvió en el mismo cnerpo y 
las órdenes de VilIa^eQor, me ha comunicado todóB éstos pórmetxorcs. 
(69y Parte do Villasefior sobre: la touia del cerro de la Paja, ga^tn* inl«i. 
.I|0p6 de 4 de Enero, folio 9. Véase para lo que sigue Bastamante, Cuadro 
.'íUtóríco, tom. 6% fol. 4& y sig. 

(70) Gaceta de 26 dé I^^brero» núm. 1032, foL 231. . 



1)ajo la 



iiiSTOKIA DJI M¿XICO. 423 



^^^^^^^^^^^%^^^^*^^h^^^«^^^^N^^Mtf^^^^ta^^^"^^^k^^^^ 



Magos y los demás que capitaneaban las partidas del Bajío y las 
de la sierra» hicieron que la revolución se sostuviese todavía por 
largo tiempo en aquel distrito. 

Las multiplicadas operaciones que con tan feliz éxito para las 
armas reales habían tenido efecto en los primeros meses de 1817» 
habiendo circunscrito la revolución casi únicamente al Bajío de 
Guanajuato, Sierra de Jalapa y una parte de la provincia de Mi- 
choacan: quedaban en el primero en poder de los insurgentes, los 
iuertes del Sombrero y los Remedios^ y en la última el de Jaujilla 
en la laguna de Zacapu, que era la residencia de la junta de go- 
bierno: había todavía en diversas partes cuadrillas, pero reducidas 
ya á reuniones de bandidos, sin organización, sin relaciones entre 
8Í, sin obediencia á autoridad alguna: casi todos los jefes más no- 
tables se habían sometido al gobierno por capitulaciones ó por in- 
dulto, y muchos habían perecido en campana ó en el patíbulo. To- 
do pues hacia esperar que la tranquilidad iba á restablecerse, y el 
país á descansar de los desastres de tangos aflos de una guerra de 
desolación. Nuevos peligros, sin embargo, amenazaban al gobierno 
y un puflado de aventureros, dirigidos por un hombre valiente y 
atrevido, iban á poner todo en nuevo riesgo y á volver á encender 
la llama de la insurrección próxima á extinguirse. 



HISTORIA DE üéxICO. 425 



•^^««^^^l ^>^ll lll*IMII' 



CAPITULO Vi. 

Ama* 

'Expedición del coronel Don Fnttcisen Jarier MÍnm.-^Sa nacimiento j QsrrenL. — ^ICotitoc de tu éfti« 
preML-*Prínoipio« d« ésta en Londres.— Únesele el P. liier.— Tradádaie á loe Estados Unidos.-^ 
Sos preparativos, — Su vúye hatt^ la llegada á Galveston. — Desembarco en el rio de Santámder.— * 
Establécese Mina on Soto la Marina.— Destrucción de sns buques. — Dcsercisn de Pcrry.—Dirígess 
Misa di Interior, dejan lo sn la Marina una guarnición oun si miyor Sariá y el ?. Mxer — 'Dffpa* 
sicionesdel gobierno.— Entra Mina sn el ralle del Maizt— Acción do Peotillos. — Su marcba hasta 
el Cerro del Sosibrero.— Acción do San Juan ds los Llanos — Eatra á la hacienda del Jaral y la 

\ saquea. — Toma Arredondo i Soto la MarinSi — Suerts de los prisioneros!— El P Mier os condudin 
do á la o¿r«2el de la laqnisieion de M4txioo ---Ssúiisss un ejército cu Qnerétaro á las óirfeass.da 
Li&an. — Sitio y toma dtl fuerte *del Sombrero. —Fierte de los Remedios.- biítialo Liñan. — Yaríat 
excursiones de Mías. —Sorprenda á Guanajnato. — Es cojido en el rancho del Yenadito.— Su muer« 
tSi~-Toma del fuerts de los Remedios. ^Dxstribnoion del ijéreito qne concurrió al ñtio — ^Asottts% 

. cimiciitoB notables del ato de 1817. 

Cuando la revolución tocaba á au término en Nueva Espafla, e^ta* 
ba preparando en Londres y los Estados-Unidos una expedición de 
aventureros para darle nuevo impulso D. Francisco Javier Mina« (1) 
Fué éste hijo de un hacendado de mediana fortuna de las inmedia* 
ciones de Monreal, en el reino do Navarra en España, y su nací- 
míeato acaeció en el mes de Diciembre de 1789. Pasosas primergí^ 
AQos en las montañas de su país, ejercitándose en la caza, en la que 
adquirió aquella fuerza y agilidad, y aquel sufrimiento de la intem* 
perie y de las fatigas que tan útiles le fueron e ) el curso de su agi< 
tada y tempestuosa vida. Hi^o sus primeros estudios en Pamplona, 
destinándose á la carrera del foro, y de allí pasó á seguirlos á Za« 
ragoza, en donde se hallaba cuando ocurrieron los sucesos de Ma- 
drid y de Bayona, que ex sitaron en todo pecho español el deseo (ie 
la venganza, comunicándose el entusiasmo como un golpe oléctrico 
en toda la extensión de la península. Mii>a, por el temple enérgico 
de su espíritu, no podia dejar do tomar parte en el movimiento gt- 

(1) La relación de la expe<Ucion da Míds, está tomada dd las Méiooria^de 
Robinaon, traducidas por Mora j pubücaJas en Londres en 1824, rectificaiido 
altanos paFages por 1<»b documtntos publicados por BiiKiamante en el tomo 
4? dél Cofldro histórieo. Los partea^ ÍRseTtos en )as-fpic.elaa det gobierno, sen 
de corta utjlidad^ puea solo.se ti:ataba de disinmUr en ellos loa rovesefi suffi^ 
dos por las tropas reales. ' 

TOMO IV.— 54 . 



426 HISTORIA DE MÉXICO. 

nerali y abandonando los estudios, se presentó á servir en cíaseos 
voluntario enr el ejército del Norte. Los reveses sufridos por los 
ejércitos españoles, que no pudieron hacer frente á las tropas agüe* 
rridas de Napoleón, no entibiaron para nada la resolución de Mina^ 
pAro si le hicieron tomar div^ffea direction. Proyectó entonces ha- 
cer de las« montañas de Navarra, el teatro de la guerra, reuniendo 
.ftlgiunos jóvjeuQ^ acostumbrados á la vida do cazadores, para moles- 
tar continuamente la retaguardia del enemigo, intereeptando ana 
convoyes y correos y atacando sus destacamentos. La^ primeras 
piruebas fueron felices; eon doce honabre^ que la. eligieron por.. su 
caudillo, sorprendió un destacamento francés- de veinte, que fueron 
hechos prisioneros sin resistencia, lan buen resultado excitó a otros 
nrachos á seguir su ejemplo, siende este d( pvlncvpioide la insurec- 
cion de la Navarra, que fa6 imposible á íos franceses sofocar, aun- 
quaempkftron para ello nvucUo número de tropas y ejercieron las 
más atroces persecuciones. Mina consiguió oh breve organizar en 
lar Navarra, cuerpos numerosos > de vol un tarios, de los cuales fué 
nombi^do comandante con el grado de coronel por la junta central, 
y la de^ Zaragoza le confirió el mn,ndo del alto Aragón; pero tuvo 
la desgracia de ser hecho prisionero en una acción, después de ha* 
ber recibido muchas heridas, y fué conducido al castillo de Vincen- 
nés, cerca de Paris, en el que permaneció durante toda la guerra; 
y en esta prisión se dedicó al estudio de las matamáticas y de las 
ciencias militares, bajo la dirección del general Lahorie, aprove- 
thándose de la excelente biblioteca del mismo castillo; su tio Doa 
Francisco Espoz y Mioa, le sucedió en el mando de la Navarra, en 
el que se hizo memorable por Jas guerrillas que organizó, que vi- 
nieron á ser un ejército respetable, con el que tanto daño causó á 
los franceses. 

• Gon la terminación de la guerra, Mina quedó én libertad y |iasó 
á Madrid, pero siendo decidido por las ideas liberales, n'^ pudo su- 
frir que Fernando hubiese restablecido el poder abioltito, y habiert- 
•da rehusado admitir el mando qne el ministro Lardizábal le ofre- 
ció de uno de los cuerpos de tropas destinados á Nueva España, 
volvió á Navarra, en donde de acuerdo coii su tio Espoz, intentó 
hacer una revolución para restablecer la desti-uida Constitución. 



HISTORIA DK MÉXICO. 4^7 

Sus planes se frustraron, y tic y sobrino tu vieronf que huir d ]fran- 
cia^ de donde el últimp p^ó á Londres, y se le asignó por el gobier- 
no inglés una pensión considerable. Contrajo en aquella capital rc^ 
laciones coa diversas personas distinguidas, y también conocid* 
▼ trató al general americano Scott, residente entonces en ellá^. 
^ue estaba destinado á ser, andando lo^ años, el segando conqui^* 
tador dé México.' I)escabiertos los designioa de Mina, este se pusa 
bien preBto en comunicación con algunos comerciantes ingleses ^qiie^. 
fuese por miras liberales ó por fines interesados, deseaban fomen^-^ 
tar la independencia de Nueva España, cop cuyo objeto le propoi?* 
donaron un buque, armas y dinerOj^ y tomó informes y noticias de- 
algunos iñexicános, los cuales alucinados ellos mismos y formándo- 
se una idea muy erróneadel estado da su patria, de^ la que estaban' 
aúsentea hacia tiempo, confirmaron á Mina en su plan de trasladar- 
66 á México, con el doble objeto de vengarse del rey Eernando y de- 
dar vuelo á sus ideas liberales, üniósele en aquella sazón el Dr. 
Don* Servando Teresa de Mier. de quien hemos tenido tanta oca^ 
^sion de hablar en diversos lugares dQ esta obiti, qiie hallándose eik 
lyóndre^destituido'^de todo género de recursos, vivia á €fxpensa$de 
Ja liberalidad de algunos mexicanos que lo socorrían, y por habejr- 
éstos de dejar pronto aquella, ciudad, iba á quedar aun. sin este cor- _^. 
to auxilio. Ci>n Mier, treinta oficiales españoles é italianos y dók 
ingleses, salió Mina de Inglaterra eñ el mes d^ Mayo de 1816 ep. 
un buque que fletó, y aunque su primer plan hubia sido jr á desem- 
barcar en derechura éa las costas mexicanas, las noticias que reci- 
bió de los reveses sufridps por los insurgentes en aquella época, la. 
hicieron variar el intento y se dirigió á los instados- Unidos. 

£1 gobierno español habia sospechado desde la evasión de Eispa-^ 
fia de los dos Minas, qué el intento de éstos era pasar á algún puer- 
to de América, y habia ci*'culado órdenes á los comandantes de és- 
tos, desde 7 Je Octubre de 1814, para que se les prendiese y man- 
dase a disposicipn del rey. El gobernador de Verncruz.D. José da 
Quevedo, recibió esta prevención, -que se le hi^o directamente por 
el ministro Larclizábal, por evitar la dificultad que entonces pre- 
sentaba la interceptación del camino de Veracrou para que se le co* . 
mullicase por conducto del virrey^ á qui^n Que^vedo dio aviso en 21 



y 



428 HISTORIA DK MÉXICO. 

de Diciembre del misiro año, j en consecuencia se tomaron á pre- 
«caucion en los puertos de aquella provincia, las medidas convenien- 
tes. Durante la navegación, tuvo Mina una disputa con cuatro de 
)os oficiales espaBoles que 'lo acompañaban, y éstos, luego que dé* 
sembarcaron en Norfolk, se presentaron al ministro de España en 
los Estados Unidos Don Luis de Onis, y pusieron en su conocí- 
miento todo el plan: el ministro ocurrió al gobierno de aquella re* 
pública para que estorbase la expedición, pero á pretexto de no ser 
suficientes los datos en que su reclamación se fundaba y por no ha- 
ber ley que impidiese la exportación de municiones, no se dictó 
providencia alguna y Mina pudo libremente hacer sus preparati- 
vos. 

Alistáronse bajo sus banderas varios oficiales que Uabian servido 
en Europa en los ejércitos franceses é ingleses, algunos de las tro- 
pas de los Estados-Unidos, y porción de aventureros de los que 
abundan en aquel país: concluidas todas sus prevenciones, despachó 
de Baltimore el buque mismo en que habia venido de Inglaterra, 
expedido por la aduana para San Tomas, y habiendo anclado cerca 
del fuerte de Mac Henry, se embarcaron á su bordo en la tarde del 
28 de Agosto, doscientos aventureros, bajóla dirección del coronel 
alemán conde de Ruuth, acompañándolo una goleta con el teniente 
<^oronel Myers^ y toda su compaSía de artillería. Estos dos buques 
perdieron de vista las costas de Virginia el 1* de Setiembre, con 
rumbo á Puerto Príncipe en la isla de Haity ó Santo Domingo, j 
habiéndose separado durante la travesía, llegaron con diferencia da 

dos dias á su deslino, pero de resultas de un fuerte huracán, lago* 

í 
leta encalló en la costa y el otro buque sufrió grande avería. Mina 

con su estado mayor, el coronel Montilla, colombiano, que habia 
servido á las órdenes de Bolivar, y el Dr. Infante, habanero, que 
Iba en calidad de literato y periodista, dio la vela de Baltimore el 
27 de Setiembre en un bergantín que compró, y antes de salir en^ 
Tió una goleta muy velera á las costas de Nueva España, para ina- 
truirse del estado de las cosas y ponerse en comunicación con Vic- 
toria, que se suponia ocupaba á Boquilla de Piedras, cuya comU 
sion confió al Dr. Mier. 

A su llegada á Puerto Príncipe, se encontró Mina cou el estrago 



H(9^i^ jps México. 423t 

}i^i;hy..en sus baques .por el buracau y con ladesercioa de varios de^ 
los aventureros, tanto europeos como norte-americanos: el general 
Pet¡i»n, presidente de la república de Haity, le prestó todos losau-^ 
xilios necesarios para reparar el buque mayor, y habiendo queda* 
do perdida la goleta, so fletó otra en su lugar: alí^unos murínero^^ 
franceses, desertores de una fragata de guerra de su nación, reem» 
plazaron la pérdida do los individuos que.se habiau separado de la. 
expedición. Esta volvió á salir á la mar el 21 de Octubre, con di- 
rección á la isla de San Luis ó Galveston en el golfo de México, en 
busca del comodoro Aury, jefe de los piratas, que habla formado 
alli su establecimiento. (2) Las calmas que reinaroUi retardaron la 
navegación y dieron motivo á que se declarase la fiebre amarilla, 
especialmente á bordo de la goleta, en la que fueron atacados todoa 
los pocos que en ella babia, excepto una negra, de los cuales mi^. 
rieron ocho, entre ellos el teniente coronel Daly; con lo que noque- 
dando gente para la maniobra, fué menester que fa goleta fuese lie* 
vadu á remolque por el borgantin, en el que hubo menos enfermos, 
y un solo muerto: en el navio ó buque grande, caian en cania ciu* 
cuenta ó sesenta diariamente, pero murieron pocos, por el cuidado 
eficaz que de ellos tu yo el Dr. Hennessy. En tan triste estado arrí* 
barón los buques á la isla del Caimán, en la que se proveyeron dat 
t rtugas, con cuyo alimento y los vientos frescos que comenzaron 
á sopUi*, la epidemia cesó, y la expedición siguió su derrotero, de- 
jandt) en aquel punto la goleta y en ella los enfermos que no po-- 
dian seguir^ trasladando los sanos á las otras dos embarcaciones.. 
Estas, al cabo de una molesta pavegacion de treinta dias, Uegaroa 
á la isla de S. Luis el 24 de Noviembre. El coniodóio Aury, á 
quien Herrera habia nombrado en Nueva Orleans gobernador d^ 
la provincia de Tejas y general del ejército mexicano, recibió biea 
¿ Mina y proporcionó á su gente víveres frescos, con los cunleg^ 
acabaron de restablecerse los enfermos. La poca agua de la barra 
no perjftitió entrasen el navio y bergantín, por lo que y por temor 
délos nortes que comenzaban á soplar, se descargaron y despachar 

(2) LUmaso comofloro en la marina ¡r»gle8«í, al que no «íernlo xnún qiif» ca- 
piiHD, tit«De el mando de upa encuadra, y de aquí lo han tomado ins ütfinM; 
nacioue?. 



4éO HISTORIA DE WÉXICO. 

*4rbh á ÍTueva Orleans, depositando los víveres y munrciones en un 
<aisco viejo anclado en el puerto. ' 

desembarcada ja tropa se formó un campamento, plantando las 
tiendas al áur de un fuerte que Aury habia comenzado á construir: 
lleváronse á tierra dos. piezas de batir y dos ¡obuses, preparáronse 
«municiones y se distribuyeron uniformes á los oñciales y soldados; ' 
Mina se ocupó de organizar los cuadros de los regimientos que es- 
peraba llenar con los voluntarios que se presentasen, luego que es- 
tuviese en contacto con los independientes mexicanos: con los ofi- 
ciales extranjeros que no sabían hablar la lengua castellana, for- 
ano una con pafiía que se llamó n Guardia de honor del congreso me- 
:xicano,ii cuyo mando tomó él mismo y después lo cedió al coronel 
Young, norte-americano de mucho valor: al teniente coronel Myers 
^ejo el de la artillería, y dio el de la caballería al conde de Ruuth: 
tformó un regimiento de infantería con el nombre de 1/ de línea, & 
H^aya cabeza puso al mayor D. José Sarda, catalán de nacimiento: 
jT efttos cuerpos con los ingenieros, comisaría, hospital, herreros car- 
pinteros, impresores y sastres, era lo que por entonces componíala' 
expedición. 

Para dirigirla al punto conveniente se esperaban los avisos del 
.P« Mier^ mas éste, amedrentado con las tempestades que sobrevi- 
nieron en el golfo, habia vuelto á N. Orleans sin hacer nada, des* 
pachando desde allí la goleta, para que el capitán practicase el re- 
'•conocimiento quÍ3 se le habia encargado, el cual informó que el pun-» 
to de Boquilla de Piedras habia sido tomado por los realistas, pero 
que Victoria se habia hecho dueño de Nautla: recibida por Mina. 
iéata, noticia en Gal resten, envió de nuevo la misma goleta qpn car* 
^as para Victoria, pero en el intermedio Armifian habia ocupado á Ñau- 
tía. Estacircunstancia desconcertó el plan f(»rmado por Mina, que era 
desembarcar en aquel puerto para ponerse desde luego en comunica* 
«on con Victoria, Terán, Osorno y demás jefesquesuponiasemante- 
niaa con las armas en la mano, y no hay duda en que si hubiese lo* 
j^dó este intento llegando algún tiempo antes, poniéndose de acuer* 
^io con Terán y más capaz de comprender sus planes y de cooperar 
^«jecutarlos, la revolución hubiera tomada un aspecto bien peli- 
^groso y hubiera puesto en riesgo la existencia del gobierno. Mier» 



HlBTOitlA DE MÉXICO. 431 

Sabiéndola llegada de Mina á Galveston, se traslacíó á aquel puer , 
to, al que volvió también el bergantiu, armado ya en guen*a coa 
bandera mexicana y con el nombre del nCongreso mexicano.» Mi- 
na publicó en Galveston un manifiesto con fecha 22 da Febrero, en 
que expuso los motivos que lo habian decidido á tomar las armas 
contra el gobíenio español, procurando sincerarse de la nota de trai- 
dpr, y convencer que la independencia de la América estaba en los / 
intereses de la España y era deseada por todos los españoles ilus- i/ 
irados. El Lie. Herrera a su regreso á México, trajo ejemplares de 
este manifiesto que hizo circular desde Tehuacan, los cuales dej- 
pertaron las esperanzas de los insurgentes, é hicieron conocer al go- 
bierno cuáles eran los intentos de Mina, por lo que procuró desva- 
necer en sus gacetas, la impresión que aquellos habian causa- 
do. (3) 

Becibió entonces Mina las propuestas que le hicieron varíete co- 
merciantes de N. Orleans, ofreciéndolo armas y dinero para apo* 
derarse de Panzacola, capital de la Florida, y con el fin de impo- 
nerse de las ventajas que esta empresa podia presentar, se embar- 
có para aquel puerto, dejando el mando de la expedición al coronel 
Mon tilla; pero informado de que lo que se proyectaba no era más 
que el establecimiento de otro asilo de piratería contra el comercio 
español, no quiso admitir el mando que se le ofrecía, diciendo quo 
«>él no hacia 1^ guerra á los españoles, sino á la tiranía. n Durante 
su ausencia, habian ocurrido en Galveston entre los piratas noveda« 
des importantes: el coronel Perry habia intentado separarse de Au* 
ry desde la llegada de Mina, para asociarse con éste: Aury quiso 
impedirlo y llegó al extremo de poner en prisión á Perry y al ca- 
pitán Gordon, pero sabido por la gente de éstos, corrió á las armas 
para librarlos: Aury, para reprimirla, hizo marchar contra ella 
ochenta hombres con un cañón, á las órdenes del coronel Savary, y 
estuvieron á punto de combatir; mas Aury creyó conveniente ceder, 
dejando á la libre elección de Perry y de los suyos seguir al jefe 
que quisiesen, con lo que Perry pasó bajo las banderas de Mina 

(3) Én el número 16 del Apéndice, 5o han reunido todos los doctunentcNi 
ralativoa á la expedición de Mina, y entre ellos puede verse este manifiesto, 
•efialado con el número i. 



432 HISTORIA DK MÉXICO. 



engrosando su división con unos cien hombres, con los cuales se 
formó el cuadro de otro regimiento de infantería llamado de la 
«Unión, n bajo el mando del mismo Perry. Durante estas desave- 
nencias, Montilla se mantuvo encerrado con su tropa sobre las ar- 
mas, distribuyendo al rededor de su campamento centinelas que 
impidiesen toda comunicación fuera de él. 

Mina compró en N. Orleans un buque grande llamado 4a nCleo* 
patra^ii en lugar del que lo había conducido desde Inglaterra, cu- 
yo término de ajuste se habia concluido: contrató también la com- 
pra de un bt^rgantin, el iiNeptuno,ii y con estos buques volvió & 
Galveston el 16 de Marzo con algunos oficiales americanos y eu- 
ropeos, que vinieron a ocupar el lugar de otros que se separaron, 
entre ellos el coronel Montilla y dos colombianos, que desde aquel 
punto se volvieron á N. Orleans. Acompañó también á Mina des- 
de este punto, el Lie. D. Cornelio Ortiz de Zarate, que habia sido 
secretario do la legación de Herrera, y se habia quedado en los 
Estados Unidos cuando éste volvió á México. Mina no pudo lograr 
que Aury se pusiese de acuerdo con él para la ejecución de sus 
planes, lo que le hubiera proporcionado ainnentar sus fuerzas con 
doscientos hombres que Aury tenia reunidos para invadir á Tt^jas, 
y sobre todo habría podido contar con sus auxilios marítimos, 
que le hubieran sido de grande importancia. Aury^ sin embargo, 
ofreció conducir la expedición hasta el punto en que Mina quisiese 
desembarcarla, y puesta á bordo en varios buques apresados ó con- 
tratados al efecto, dio la vela en número de trescientos hombres. 
La navegación fué más larga de lo que era de esperar, y en la tra- 
vesía se consumió la escasa provisión de ajíua que se había hecho, 
siendo menester abordaí*, para procurársela, al rio Bravo ó Gran- 
de del Norte, en cuya boca habia una guardia de tropas realistas 
mandada por un sargento, para impedir que los piratas arribasen 
allí para hacer aguada: pero habiendo puesto los buqups de la 
expedición bandera española y bajado á tierra el mayor S ¿rdá con 
otros oficiales españoles, la guardia creyó que lo eran los buques 
que se presentaban, y no solo no puso obstáculo alguno al desem- 
barco,, sino que los soldados vendieron á loa marineros algún gana- 
do, del mucho que habia en aquellas inmediaciones* Siu embargo, 



HISTORIA DE UÉXICO. 433 

por ser la barra de escasa profftndidad, los botos pudieron con ríes» 
go y trabajo procurarse poca agua, y habiéndose volcado uno de 
ellos, cayó al río y se ahogó un oficial llamado Pallares, cuya per* 
dida fué muy sensible para Mina, de quien había sido ñel y cons* 
tante compañero en todas sus vicisitudes: cuatro hombres de la ex* 
pedición desertaron metiéndose en los bosques^ y habiéndose pre* 
sentado á los realistas, dieron noticia de todo cuanto sabían, con lo 
que se puso en alarma toda la costa. Mina dirigió en aquel punto 
una proclama á sus soldados, (4) en c^ue les manifestaba la magni- 
tud de la empresa proyectada, no siendo su objeto conquistar el 
país, sino ayudarlo á emanciparse, recomendándole^' el respeto á la 
religión^ á la^ personas y á las propiedades, asi como la más sevo> 
ra disciplina, pues que de ébta mas que del valor depende el éxito 
de las grandes empresas. 

La expedición no se detuvo en la barra del rio Bravo más quo 
lo preciso para proveerse del agua y víveres que necesitaba, y le^ 
vando anclas hizo rumbo hacia la embocadura del rio de Santan* 
djBr, en cuya ribera izquierda está situada la villa de Soto la Mari- 
na, sobre una altura distante diez y ocho leguas de la boca det 
rio. El viento cargó al Oeste' con tanta fuerza, que los buques^ 
se dispersaron y no teniendo víveres sino para una corta travesíar, 
la tropa, especialmente la que iba en la Cleopatra, á bordu do la 
cual se hadaba Mina con su estado mayor, comenzó á sufrir gran-^ 
des privaciones. Cada hombre, incluso el general, reeibia diaiía- 
mente media galleta, algunas almendras y una corta cantidad da 
agua, y 6sto duró cinco ó seis diaa. La Cleopatra llegó al punto 
señalado para la reunión el 11 de Abril, y los demás buques fue-* 
ron arribando en los dias siguientes. Juntos todos, se dispuso el 
desembarco, que se verificó en la mañana del 15. Por dos hombres 
que se presentaron en el mismo dia, supo Mina que el teniente 
coronel D. Felipe de la Garza, estaba con alguno tropa en la villoi 
de Soto la Marina, y los mismos se ofrecieron á servir de guias & 
una partida que se mandó á reconocer el país y recoger caballos:. 
pero en la primera ocasión oportuna desaparecieron, y después so 
supo que eran espías enviados por Garza á informarse de la genta 

(4) Yéaae en el Apéndice núm. 16 con el núm, 2. 

TOMO IV.— Sí 



434 HISTORIA DE MKXICO 



^^^^^^^a^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^'^^'^^^^^'^^^m^^^^^^^^^ 



que habia desembarcado. La boca ¿el rio de Santander e^a estre- 
cha y la barra que en olla se forma no permite pa^ar buques 
que calen m¿i3 de seis pies: fué pues necesario descargar en botes 
ítodos los pertrechos, quedando los buques anclados fuera del rio, 
arrimados á la costa. La división se alojó en el sitio en que antes 
■estuvo la villa de Soto la Marina, y el 22 emprendió Mina la. mar- 
x^ha á la actual población de este nombre, guiado por un natural 
de ella que habia traido consigo de N. Orlocáns. Sin embargo, e^te 
parece que habia olvidado el camino, pues se extravió y la marcha 
duró tres dias, dando un largo rodeo, en el que la tropa padeció 
mucho por el calor y falta de agua. Mina iba á pié á la cabeza de 
su división: la vanguardia, compuesta de la guardia de honor, la 
caballería y un destacamento del 1* de línea á las órdenes del ma- 
jror Sarda, no encontró oposición, aunque durante la marcha la si- 
guió a la vista Garza con su caballería, el cual al aproximarse Mi- 
na abandonó la villa é hizo que saliesen muchos de sus vecinos, á 
quienes persuadió que los que iban á llegar eran herejes, que ve- 
nían á saquear y cometer todo género de desórdenes. No obs- 
tan te esta alarma, Mina fué bien acogido por los que quedaron, 
saliendo el cura á recibirlo con capa pluvial y palio, y los que ha- 
il)ijiu emigrado fueron volviendo á sus casas. Las lanchas subieron 
tío arriba y condujeron una pieza de artillería con porción de mu- 
jiiciones y otros efectos. Mina nombró alcandés y las demás auto- 
TÍdados. Entórices el coronel conde de Ruuth, manifestó su resolu* 
•cion de abanilonar la expedición y volverse al buque del comodo- 
To Anry, cotoo lo verificó, con mucho sentimiento d© Mina, que con 
esto ejeui pío temió se desalentase su gente: el capitán Maylefer, 
-suiiío, qao lu;bia servido en Francia, promovido al grado de mayor, 
^ué nombrado ct'imandante de la caballería. 

El Dr. Don Joaquín Infante, que tomó el título de ttauditor de 
'la división auxiliar de la Bepública Mexicana, u estableció la im* 
prenta y lo primero que de ella salió fué el manifiesto que Mina 
liabla publicado en Galveston y el boletín núm. 1 de la expedición: 
<ül mismo Dr, compuso una marcha para inflamar el ánimo de los 



HISTORIA DE MÉXICO. 435 

^olda-los é iovitar á los mexicanos á unirse á la expedición: (5) tria- 
•te producción, que estaba muy lejos de poder producir ^stos efec-7^ 
tx)s. Mina vio con satisfacción el feliz principió de sá i^mpresa: niá£k. 
«de c¡<^a hombres' se presentaron & servir bajo sus banderas,, los cua«^ 
les permanecieron fíeles y valientes durante toda la expedicioni j 
4este' número do reclutas se aumentó después en más de doscientos. 
I^^resontóse también el teniente coronel de realistas Don Yaíentia 
^ubio y su hermano el teniente Don Antonio^ y por medio de cstoflL 
tse adquirieron buenos caballos, con lo g^ue la caballería quedó bien 
i^iiiontada, habiéndose formado además del regimiento de dragones» 
mn c^iei^po de húsares, incorporándose en uno y en otro los reclutas» 
^ue eran la mayor parte ginetes de profesión. Mina recomo el paía 
«nmpdifito é hijso reconocerlo por partidas, que aunque de cortil 
fuerza, no fueron atacadas por Garza que estaba en observación, y 
^aa do ellas llegó hasta la villa de Santander, cnyos habitantes hu-- 
3 eron por orden ae Garza, como lo habían hecho los de Soto laMa- 
riño. _ 

Uno de los motivos de esperanza de Mina consistía en los mis- 
mos cuerpos expedicionarios que había en Nueva España. La ma- 
48^nería había hecho en España grandes progresos, especialmente en 
^1 ejército, y casi todos los oficiales de aquellos cuerpos estaban ini- 
ciados en ella, como el mismo Mina, por cuyas relaciones y por la 
^ma de su nombre se prometía que apenas se presentase, todo^ loa 
^adictos á aquella confraternidad se declararían por él: esta esperan- 
xa no era infundada, pues como veremos en la segunda parte da 
•«sta historia, las sociedades secretas propagadas en el ejército, vi- 
id^on á ser el gran móvil de todos los sacudimientos políticos de 
ispaña y de México. Mina, con este objeto, dirigió desde Soto la, 
jbiarína una proclama á las tropas europeas empleadas en Nueva 

(S) Por muestra de esta pobre composición, daremos solo el coro y la pri^ 
éoiers estrofa. 

CORO. 
Acabad, mexicoíws. A defender valientes 

Ve romper las cadenas^ Derechos los más caros. 

Con que infames tiranos En vuestra insurrección, 

Redoblan vuestras penas^ Todo republicano i 

Do tierras diferentes Toma gastoso acción^ 

Venimos á ayudaros Cluiere daros la mano. \ 

Acabad^ tic. } 



t^ 



436 HISTOBIA DB MÉXICO. 



^^^ ^^^ta^^i^^^^^p*«tfa 



£spaflay (6) y para más halagarlaSi hizo insinuar entre ellas qao 
aunque habia proclamado la independencia, su objeto no era otro 
que el restablecimiento de la Constitución. Esto mismo creyeron 
los españoles afectos á las ideas liberales, entre los cuales se formó 
un partido considerable en favor de Mina, especialmente en el co» 
mercio de Yeracruz que era el más exaltado en este punto, sin aca- 
bar de persuadirse por lo que habían visto en el poco tiempo que la 
Constitución estuvo en vigor en Nueva España, que de ella á la in* 
-dependencia no habia más que un paso, y que el darlo se facilitaba 
•extremamente por los medios que la misma Constitución ofre- 

Entre tanto, el comodoro Aury habia dado la vela con au escuadri- 
lla, dejando contratada con Mina la vento que éste le hizo del ber- 
^ntin i> Congreso Mexicano, u con lo que no quedaron en la boca 
del rio de Santander más buques que la Cleopalra y el bergantín 
Neptuno, comprados por Mina en Nueva-Orleans, y la goleta Ele- 
na Tooker fletada por él mismo. El virrey habia dado orden al co- 
mandante de la fragata de guerra Sabina, Don Francisco de Beran- 
¿er, que habia venido á Yeracruz conduciendo al general Liflan, 
para que con ella y las goletas Belona y Proserpina armadas por 
aquel consulado, atacase la escuadrilla de Mina en donde se hallaba 
fondeada. En cumplimiento de estas "disposiciones, Beranger sali6 
úe Veracruz el 14 de Mayo, y dejando en Tampico el convoy á que 
habia dado escolta, por el que se remitieron armamento y municio- 
nes para el cuerpo de ejército que se iba reuniendo en aquel punto 
y los inmediatos, siguió el 17 su navegación hacia la boca del río 
<le Santander. Luego que se avistaron los buques españoles, la go* 
leta Elena Tooker levó la ancla, y merced á su superior audar^ es- 
capó de las goletas Belona y Proserpina, destacadas para apresar- 
la: la tripulación de la Cleopatra se echó en los botes y pasó á tie- 
rra no quedando á bordo mas que un gato que se olvidó sacar, y el 
bergantín Neptuno que era un buque viejo y pesado quedó también 
abandonado, habiendo sido antes varado en la arena, y después de 
descargado, se habia dispuesto desbaratarlo para emplear la made* 
xa en cosas más útiles; solo el capitán Hooper permaneció en el río 

(í) Yéaae en el número 16 dei Apéndice/sefialada con el numero 3. 



HISTORIA OB MÍXICO. 437 

«n nn bote, con el designio de observar loa movimientos de la 
cuadra española. La fragata Sabina se aproximó con mucha cante* 
la á la Cleopatra y rompió sobre eHa un vivo fuego de cafton; mas 
▼iendo Beranger que no se le contestaba ni se hacia movimiento al* 
guno en ella ni en el bergantin, echó al agua sus botes armados quo 
se apoderaron sin resistencia de ambos buques y sacaron ala mar 
á la Cleopatra, que estaba bajo los fuegos de una batería de seis 
cañones construida en la costa; pero notando que el buque no esta* 
ba en estado de navegar por tos balazos que habia recibido á flor 
de aguai y comenzando á arreciar el viento, se dispuso incendiar- 
Ifti sin tener tiempo ni aun para sacar algún armamento y vestua- 
rios que quedaban á bordo. Beranger se volvió á VeracruZi desde, 
donde dio un pomposo parte, (7) que le mereció una recomendación. 
á la Corte, para que se le premiase á él mismo y á la oficialidad 
con las gracias que el rey tuviese á bien, y el virrey concedió á to- 
dos los individuos de la escuadra un escudo que llevasen en el bra- 
xo derecho, representando, un mar con el epígrafe, "Al importante^ 
servicio en Soto la Marína,if y una paga á la tropa y marinería que 
fueron al abordaje en las lancháis y botes. 

En una de las excursiones de Mina en las inmediaciones de So- 
to la Marina, se dirigió á la hacienda de Palo Alto, cuyo dueño D. 
llamón de la Mora le habia hecho esperar auxilios y se habia au« 
sentado sin dárselos, trasladándose á un rancho á once leguas de 
distancia; para sorprenderlo en aquel punto, dispuso Mina que el 
coronel Perry lo atacase coh ochenta hombres de infantería, toman- 
do ¿1 mismo otro camino con veinte dragones; pero á su llegada at 
xancho lo halló abandonado, y no encontrando en él á Perry como 
lo esperaba por haberlo prevenido lo aguardase en aquel punto^ 
volvió á Soto la Marina. Entret<anto Perry habia llegado al rancho 
y hallándolo desierto» habia. seguido á Mora á quien puso eu fuga 
y le tomó cuanto llevaba: pero habiéndolo atacado Garza con nú- 
mero superior de caballería, tuvo que abandonar la presa y volver 
;á Soto la Marina, causando alguna pérdida á los realistas en la es^ 
«anmuza que se trabó, y tenido él mismo la de un muerto y dosL 

(7) Se insertó en la gaceta cztreordinaria del gobieroo de 4 de Junio; nii- 
ñero 1061, fiilio 61^, con el epígrafe en grandes mayúsculas: "Destrucción da 
Ift ^eeeoadrUla del traidor Mina.» 



438 HISTORIA DE MÉXICO. 

* 

prisioneros. Por las noticias que Mina recibió dje Ip^ ^reparatirocfev 
^ue hacia el comandante general Arredondo par» ve?p,^ ntacarlo^ 

resolvió construir en Soto la Marina un fuerte, & fia de protejer. 

• • 'i • • *• ' 

^us almacenes y capaz de que una corta guarnición (j|[ue ^n él qua^ 
^asB, sostuviese un sitio, mientras él.€on el grueso de la expedicioiiF 
penetraba en el interior del país, para ponerse en comm;acacian eont 
los insurgentes, y aumentadas con éstos sus fuej-zas, volvía á su sck 
t^orro. Rscogióse para este fin un lugar á propósi^to ^l^E^te de, la 
yilla, á la orilla del rio, é inmediatamente so comenzó . á. trabajar, 
bajo la dirección del ingeniero Rigual. Toda la división piJ^o pt^ano»* 
4 la obra, dando ejemplo el mismo Mina, y en poco tieqipQ el ^pt"^^ 
te estuvo en estado de que se montasen en él cuatro carroñadas da 
los buques, las piezas de campaña y los. obuses: también ?Q pts^^ie-- 
jon dos morteros de once y media pulgadas, y' se depositó graní 
cantidad de municiones y una parte del cargamento de^ Keptuno^ 
que consistía en armas y uniformes que se traían á prevención pa* 
ra armar la gente que se presentase^ habiéndose perdido una purte 
cuando aquel buque se echó d la playa^ dejando en la boca de! rio 
cantidad de pólvora y municiones, que Mina creyó hubiese inten?- 
tado destruir la escuadra española después de haberlo hecha con* 
los buques, y para protejerlas mandó un destacamento con una 
pieza de campaña; pero la escuadra se retiró sin intentar nada ea. 
tierra. 

Tomadas estas medidas y sabiéndose que Arredondo se adelan- 
taba con dos mil hombres y diez y siete cañones, Mina disptiso si> 
marcha, y para verificarla, hizo acampar la parte de la división qn» 
debia acompañarlo en la ribera derecha del rio, á cosa de una le— 
gua de Soto la Marina, y allí permaneció algunos días. La temcFi- 
dad de la empresa comenzó entonces á presentarse en toda su ex-. 
tensión á los .ojos de los hombres capaces de conocer todo el riesgo 
<jue iban á correr, internándose en un país poseído, por eleiiexn^p{>» 
teniendo que combatir con fuerzas numerosas» sin pode^ i^¿|ntener 
comunicación alguna con la costea, ni recibir auxilio de los Estados^ 
Unidos, habiendo sido destruidos los buques cen que podían pro- 
porcionárse\os. Tales reflexiones decidieron al coionel Perry ¿ se-, 
pararse de la expedición, volviéndose por tierra á los Estados-IFúi^ 



HISTOÍUA DE MÉXICO. 439 



dos y aproredhando la ocasio?) ile estar aust^nte del cumpamento* 
Mina y el coronel IToung, juntó á sus soldados, los arengó mani- 
festándoles los peligros qne los aguardaban si no lo seguían, ins- 
tándoles á que ló acompañasen ya que se les presentaba tan favo^ 
rabie coyuntura. El mayor Gordon, los demás oficiales que se ha- 
bían alistado con Perry en Galveston, uno de la guardia de honor 
y cincuenta y un soldados resolvieron seguirlo, y se pusieron dea* 
de luego en marcha para Matagorda, donde creían encontrar bote» 
pal a pa3ar á la frontera de los Estados- Unidos que estaba cercana;. 
Tal golpt filé muy sensible para Mina, quien para reemplazar & 
Perry, nombró comandante del regimiento do la Union al mayor 
Stirling, que había servido con distinción en el ejército de los Es- 
tados-Unidos, designando otros oficiales para ocupar los puestos 
dé los que habían desertado. 

Perry llegó sin oposición hasta las inmediaciones de Matagorda, 
guiado por Manuel Costilla, español, vecino de la villa de Camaf*^ 
go, una de las del Norte de la provincia de K Santander, é intima 
la rendición al presidio de la Bahía; pero tuvo que alejarse ínter* 
nándoáe hacia Nacodoches, por haber llegado el teniente coronel 
D. Antonio Martínez, que suHó de Béjar con poco más de cíen 
caballos, y entró en la Bahía el 18 de Junio. Siguió Martínez el 
mismo dia á Perry y habiendo logrado alcanzarlo, se entró éste 
en un bosque llamado iiPerd¡do,tt en el que Martínez lo cercó coa 
el intento de atacarlo al día siguiente, é intimándole en la noche 
la rendición bajo el seguro del indulto, contestó aquel: »»que antes 
de entregarse moriría con todos los suyos.» En esta sazón, recibió^ 
Martínez aviso de que un español nombrado Vicente Travieso, que^ 
había levantado una partida^ se dirigía con ella á la Bahía, con lo 
que tuvo que acudir á resguardar aquel punto con parte de su 
tropa, dejando setenta caballos y treinta infantes, bajo el mando 
del teniente D. Francisco de la Hoz, en observación de Perrj'. lo* 
tentó éste en la madrugada romper el cerco que la Hoz le tenía, 
puesto, pero habiendo llegado oportunamente cuarenta caballos- 
que Martínez mandó en auxilio de éste, Juego que supo que Tra- 
vieso se habia retirado, Pelry tuvo que retirarse á una loma á \(ju 
caida de un arroyo, en donde se sostuvo hasta perecer todos losr 



440 inSlORLA. DB MÉXICO. 






suyos, y habiendo sido él mismo herido acabó de quitarse la vida 
disparándose una pistola en la cabeza, por no caer vivo en manos 
de los realistas. Estos solo hicieron catorce prisioneros, de los cua- 
les doce estaban mortalmente heridos» siendo uno de los dos sanos 
el español Costilla, que fué fusilado en Bejar. (8) Perry habia con- 
eurrido á la defensa de N. Orleans, cuando aquella ciudad fué ata- 
cada por el ejército inglés del general Packenhan; acompafló des- 
pués á Gutiérrez do Lara en la invasión de Texas, y se halló en la 
acción del rio de Medina, en qíie fué derrotado Alvares de Tole* 
do, después de la cual volvió á los £stados-Unidos y se alistó con 
los piratas de Aury, de cuyo servicioi como hemos visto, pasó bajo 
las banderas do Mina. 

Acabado de disponer d fuerte de Soto la Marina, y aproxinuin- 
dose Arredondo, Mina lo guarneció con cien hombres armados al 
mando del mayor Sarda, con orden de que se sostuviese hasta lo 
último, asegurándole que dentro de poco tiempo volvería á obligar 
al enemigo á levantar el sitio, si se atrevía á peñérselo. £1 P. Mier 
se quedó en S'^to la Manna. PAsose entonces Mina en movimien; 
to con la fuerza siguiente: 

General con su Estado Mayor 11 

Guardia dé honor bajo el mando del coronel Young. 31 
Caballería. Húsares y dragones. Mayor May lefer. .. 124 
Begimiento de infantería de la Union. Mayor Stir- 

ling 56 

Primero de línea. Capitán Travino 64 

Artillería 5 

Criados armados 12 

Ordenanzas 5 

Total 308 

« 

Con este puñado de hombres se lanzó Mina en una de las más 
atrevidas empresas que jamas se han concebido, desafiando todas 
las fuerzas que podia oponerle el virrey de Nueva España. 

Luego que éste tuvo noticia cierta del desembarco de Mina en 

<8) Parte de Martines, en la gao. extr. de 16 de Jalto^ Bám. 'U07, fol 789. 



HISTORIA DK M¿XICO 441 



■1»^ «^i^^^h^^^ 



la boca del río de Santander, siendo ya inútilecTlas precauciones to« 
madas par^ impedir lo veríñcase en las barras de Nautla y Boqui* 
Ha de Piedras, guarnecidas al efecto por tropas de Armifian, se oca* 
pó de reunir las tropas necesarias para atacarlo en el punto en que 
se habia hecho fuerte y para impedirle penetrar al interior del país. 
Las ventajas últimamente obtenidas por las tropas reales, propor* 
cionaban fácilmente lo uno y lo otro. Teniendo Arredondo muy 
poca infantería, se dio orden para que marchase á unírsele el bata- 
tallón expedicionario de Femando YII, que habia sido reciente- 
mente destinadojá la provincia de Guanajuato, y se dispuso que 
todas las tropas que se hallaban más inmediatas al rio de Tampico, 
en la línea desdó la costa hasta Sierra Gorda, formasen un cuerpo de 
ejército á las órdenes del coronel del batallón deExtremaduraD.Be* 
nito Arn)iñan, comandante general de la Huasteca. En consecuencia 
se dirigid éste con el batallón de su mando áTampico,ysuce8Ívamen« 
te se le reunieron en diversos puntos el teniente coronel D. Facundo 
Melgares, con una sección de caballería de Durango ó N. Vizcaya, el 
teniente coronel D. Francisco de las Piedras con el escuadrón de 
Tulancingo; el mayor Báfols con el batallón 1/ Americano, y un pi- 
quete del provincial de México: el capitán Yillasefior con un escua-^ 
dron de Sierra Gorda, y el capitán Terrazas con un gran número de 
realistas de Bioverde. Para cubrir los puntos más importantes que 
quedaban desguarnecidos por la marcha de estas fuerzas, Márquez 
Donallo pasó con su división á Misantla, y se dio orden á Hevia 
para que levantase el sitio de Palmillas en que á la sazón, estaba 
empleado, la que no obedeció, por considerar inmediata la rendición 
de aquel fuerte, como ^n efecto se verificó. De la guarnición de Mé- 
xico salieron algunos cuerpos para cubrir los Llanos de Apam y 
camino de Veracruz. Estas eran las fuerzas respectivas con que iba 
á abrirse la canipafia. 

Mina, eludiendo con la rapidez de sus movimientos la vigilancia 
de D. Felipe de la Garza, se dirigió hacia el Sur de la provincia de 
N. Santander (Estado de Tamaulipas) y en una hacienda del tránsi- 
to sorprendió á varios sugetos délos lugares inmediatos, volviendo 
á coger en ella los efectos pertenecientes á D/ Ramón de la Mora 
que Perry h^bia tomado en Palo AltOj y tuvo que abandonar por 

TOMOIT,— s6 



442 HISTOHIA DK MÉXICO. 

la aproximación de Garza; todos los cuales mandó se diátribuyeseVi 
á la tropa, para' la cual fueron muy útiles, viniendo cansada y se* 
dienta por las largas marchas en la estación más caliéate del año; 
á través de un país soco, desprovisto de mantenimientos y aun dd 
agua, y abandonado por los liabitantes. Navla extraordinario, ocü- 
rrié hasta llegar á la ciudad de Horcasitas, (9) situada á la orillar 
del rió que biaja á Altamira; al pasarlo, cayó en él el teniente Ga- 
bet con au caballo y se ahogó. Dé^Sde Horcasitas mandó Mina una 
partida á tomar setecientos caballos mansos, pertenecientes ál co- 
ronel D. Cayetano Quintero, duefio de la hacienda del Cojo y uno 
de los jefes más activos del partido realista, quien los había hecÜb 
reunir allí para el servicio do las tropa^* reales. Está presa fué de 
la mayor importancia para Mina, pues aunque la mayor parte de 
ellos se extravió en la oác;irid<'td de una de las noches iiimediatas 
pasando Una cuesta áspera por un sendero estrecho y dificultoso 

en lá ¿(mtínuacion de la maf'cha, los mejores habian sido escojidos 

■ ' < • 

por los soldado^ y sirvieron para montar toda la división. 

Incierto ArminWn del punto á donde Mina intentaba dirigirse, 
que según su marcha podia ser Altamira ó la Huasteca, para inter- 
narse por ésta á ponerse en comunicación con Victoria como habia 
sido Sil primer plan, hizo Arinifian que Melgaros con la caballería 
de N. Vizcaya se situase en la hacienda del Cojo, cerca do Altanii- 
ra, mientras la infantería pasaba en canoas á esta villa, pronto á 
cubrir por la izquierda las avenidas de la Huasteca si el caso lo pe- 
dia; pero luego que supo que Mina desde Horcasitas so encamina- 
ba á pasar lu Sierra, no pudo dudar que su designio era entrar en 
la provincia de S. Luis por el Valle del Maíz, y en consecuencia 
tomó sus disposiciones para salírle al encuentro en este lugar» á pe- 
sar del adelanto que aquel le llevaba. Mina, que no tenia intención 
alguna de feombatir, sino que por el contrario, procuraba evitar 
todo encuentro doblando sus marchas hasta reunirse con los insur 
gentes del Bajío, habia aprovechado la ventaja; de tener su gente 
bieú ihohtada, y Cuando Armiffan estaba todavía en la misión da 

*(9) Aunque Horcasitas tiene el mníbie d« ciu(}nd, en bonor dtl.virrerpp 
merconde ae Revilla Gi^edo, cuyo apefliJo tiene por nombre, nó pasa de u 
corto pueblo, como son todas las llamadas villas de Tamaulipas. 



'^■i^^i ^ H ^^^ ^^^^1^ ^^^^^^^ifc^*^^^ 



HISTOKIA DK MÉXICO. 443 

^ á doá j^mukd de Hopcaaita^ eu doTtde recibió ios caba^ 
Ues.muy pradsos que pudo oonsegnir, tomados por Mana, los que 
debían haber servido á su tropa, éste se hallaba k' corta distaucia^ 
del Vallé del Máíz^ á donde había llegado el capitán YiUaseñor 
t^n £u escuadrón de Sierra Gorda para uhirse con Armifian* Súpo- 
se en ésta la marcha de Minu ^o ravisos repetidos en los lugares» 
del tránsito, y aunque Villaseitor no contaba con más fuerza que 
coto su escuadran que tenia 120 hombres, y con 32 raalistas d& 
aquel pueblo, resolvió salir á prevenirlo ocupando las gargantas de 
la Sierra por flondd Mina teuia qaé desembarcar: pero éste, por la^ 
iiipidez de sus marchas, las habia ya dejado atrás y cuuudo Villa- 
eeñor llegó al punto de Lobos, distante tres leguas .)r media del Va*. 
Ih dol Maiz, supo por sus avanzadas que Mina acampaba aquella: 
aocheá dos leguas, do distancia, por lo que retrocedió, situándose 
Yedtajosa^ienté'^n una altura juiitoial<cam¡iio. Miuadostinó^losnle* 
jores tiradores delu guardia de honor y del regimiento de la Union» 
á hacer el servicio de guerrillas, y cuando por el fuego do . éstas la* 
isqüierda do los realistas se replegaba subre su. reserva, cargó con^ 
el:grueso,de la división y ¿bligó á Villasenor á retirarse hasta las 
calles de la ^obijicion; pera no pudiendo sostenerse ni aun en ellas/ 
salió por el extremo opuesto siguiéndolo Mina con veinte ihúsares> 
oon los cuales los- pei'siguió hasta el valle de S. José, dos leguas 
mád adelante en dirección a S. Luis. Víliaseifíor sufrió una píérclida^ 
oonsidieráble: Mina toro varios heridos, uno solo dé gravedad, é hi- 
9» seis prísicineras,: qué dejó eu libertad. Enta acción, que sé dio el 
ocho de Junio, fué la pi-imsra en que Mina se hizo conocer á sua 
soldados, cuya conñanza y afecto ganó por lá intrepidez y habilidad 
de que dio pruebas, asi como él mismo; pudo contar cotí' la dectsioa 
y valor de nqi*ellos. • 

• El pueblo del Vallo del Maíz está situado cerca del rio Panuca 
qw desemboca eu el mar en Tumpico, y entonces disfrutaba do^ 
nuicha aliundaneia) poH el comercio que por este puerto- se hacia.- 
HaJ»a varios. alaiacenesí provistos de toda clase de efecto^; mas Mi» 
na publio((^ ioá órdenes» más severas para qiiesus soldados se abstu- 
iridseu dcrt «"laqueo y de todo desorden, exigiendo solamente de los 
vecinos una contribución en dinpro y algunos artículos de que te- 



444 HISTORIA DB MÍXIOO. 






nía necesidad para el equipo de su tropa. A ésta le dio dos dias 
de descanso, de que tenia mucha necesidad por las largas marchas 
^que acababa de hacer, ^ero esta demora hizo que Armiftan, que 
habia caminado con no menor celeridad, se acercase, y el 10 tura 
Mina aviso de su aproximación á aquel pueblo. No siendo, como 
Ikemos dicho, su plan combatir, no obstante las esperanzas de ven • 
cer que le hacia concebir el resultado del encuentro con Villaseftor 
y el deseo que sus soldados manifestaron de esperar al enemigo, 
«resolvió evitar una acción y en la noche del mismo dia 10, hizo salir 
en trozos la división por el camino de San Luis, dirigiéndose al 
Bajío. £1 mismo partió el dia 1 1 con sesenta hombres á caballo, 
'los más de ellos oficiales. 

La tropa de Armiñan comenzó á entrar en el Valle el mismo dia 
11, haciéndolo primero la caballería; el 12 llegó la infantería y cou 
un corto descanso salió en demanda de Mina, habiendo mandado 
antes Armiñan fusilar á uno de los húsares de Mina, que habia 
quedado herido con un muslo pasado de un balazo, en casa del 8ub« 
"delegado. Mina, sin detenerse más que lo absolutamente preciao^ 
<lobló sus marchas y en la noche del 14 llegó h alojarse ala haden- 
«da de Peotillos, á quince leguas de San Luis Potosí, perteneciente 
^n aquel tiempo á los religiosos carmelitas, en la que habia gran- 
des y hermosos edificios situados al pié de una sierra que va de 
^orte á Sur, extendiéndose al Oriente una llanura espaciosa sem- 
brada de trigo, limitada por colinas, y esparcidos en ella algunos 
breñales de espinos y maleza. £1 mayordomo y criados de la ha-* 
"hienda habían huido, llevándose el ganado y las provisiones, por la 
que los soldados de Mina fatigados y hambrientos, se encontraron 
sin cena: pero prevaleciendo el cansancio, se echaron á dormir es- 
perando para el dia siguiente un buen rancho; mas antes de que 
estuviese preparado, se avistó el enemigo y fué menester correr á 
íias armas. En efecto, Armiflan habiéndosele reunido en el Valle 
^el Maíz la infantería de Báfols y la caballería de Tulancingo, é in- 
€oi*por&ndose más adelante Yillaseñor con los que habia recogido 
de su cuerpo y los realistas de Rioverde, en número de quinientos 
kS seiscientos caballos, habia doblado las jomadas andando en tres 
boches y dos dias las treinta y seis leguaj que hay del Valle del 



HfRTORIADBMÉí^ 445 

Maíz á Peoiillos, y estaba á la vista de esta hacienda con todas su^ 
fueizas, que consistían en seiscientos ochenta hombres de infante* 
ría y mil cien caballos» con una reserva de trescientos.- Un soldado 
del regimiento de la Union que se quedó atrasado por ¿brío ó^ 
enfermo, dio noticia de la fuerza que Mina tenia, y después da 
tomar de él ArmiQan estos informes, lo mandó fusilar. 

Mina reconoció á los realistas desde la altura en que estaba co«^ 
locado, y vio que era indispensable empeñar una acción, siendo 
imposible pensar en retirarse á la vista de un enemigo que conta--^ 
ba con tan numerosa caballería, cuando por otra parte, encerrarse^ 
en los edificios de la hacienda era perderse. Kesuelto su plan^ 
arengó á sus soldados manifestándoles, que ajmque la fuerza da 
los realistas era grande, no estaba toda reunida y que esperaba 
poder desbaratar la que tcnian al frente, antes que llegase la re- 
taguardia que á lo lejos se descubria por la nube de polvo qua 
levantaba, concluyendo con preguntarles si querían salir al cam^. 
po á encontrar al enemigo, y ellos llenos de confianza en su gene- 
ral, contestaron con tres vivas, asegurándole que estaban dispues*^ 
tos á seguirlo á todas partes. Formó entonces su línea do batalla 
mandada por el coronel Young, compuesta de la guardia de honor 
y del regimiento de la Union: un destacamento de éste y otro del; 
primer regimiento, con los criados armados que eran gente de co- 
lor de la N. Orleans, á las órdenes del asistente de Mina, formaban, 
las guerrillas y la caballería cubría los flancos. Todos estos cuerpos,, 
incluso el general con su estado mayor y un refuerzo de diez hom-^ 
bres de caballería que vino de la hacienda durante la acción, no pa-^ 
saban de ciento setenta y dos combatientes, que eran apenas laoc^ 
tava parte de las tropas que los atacaban; el resto de la división & 
las órdenes del coronel Novoa, gallego, y del mí y jr M lylefer, quedó» 
custodiando la hacienda, en la que estaban los bagajes. 

Los realistas venían marchando en dos columnas de infantería, 
mandadas por Ráfols, y las componían las compañías de granade- 
ros y cazadores de Extremadura, trescientos hombres del 1 P Ame« 
ricano con un piquete del provincial de México, llevando delanta 
las guerrillas apoyadas por la caballería que formaba lab dos alas^ 
Las guerrillas comenzaron la acción, sosteniéndola con vivo fuego^^ 



446 HISTORIA DK MÉXICO. 



pero sin empeñarse mucho, esperando qae llegasen las columnas 
de infantería: la caballería cargó córi Vigor, y laxle la ala cierecha,» 
compuesta (le los dragones de Sierra Gorda, N. Vizcaya y Tulan» 
cíngo, lo'hizo con «^anta bizarría, que casi' acabó con la de Müm 
que se le opuso por aquel flanco: sin embargo, tuvo que retiraran 
por el fuego vivo de la línea de batalla, dejando veintidós muertes» 
Se adelantaron entonces las dos columnas de infiíntería á paso de 
4itaque, sin haber sido descubiertas, por la maleza que las cubría^ y 
Mina viéndose asaltado por fuerzas tan superiores, trató de reple- 
garse hacia la hacienda para reunir todas las suyas; mas los realis- 
tas, animados por este movimiento retrógrado, hicieron un fuego 
vivísimo que causó la muerte do muchos de la división de Mina. 
Este, conociendo qtie la retirada era imposible, hizo alto formando 
«n cuadro para rechazar á la caballería que lo atacal)a por los flan- 
cos y espalda: dejó que los realistas se acercasen, y entonces, des- 
pués de tres "burras,» (10) que gritaron con el mayor entusiasmo 
suá soldados, mandó hacer una descarga á qusmaropa, y avanzó 
•con denuedo á la bayoneta. La caballería do llíoverde no pudo re- 
sistir y cayó en desorden sobre la infantería: ésta se desordenó 
también y todos huyeron con tal prisa, que el teniente coronel 
Piedras, comandante de la caballería, arrebatado por el torrente^ 
no paró hasta Rioverde y no se supo de él en muchos dias; Báfola 
quiso que un corneta de Sierra Gorda lo tomase en ancas, y Ar- 
mifian que, huyó como todos los demás, se retiró hasta S. José^ 
situando en una estrechura que el camino formaba, un destaca- 
mento de caballería de'^Sierra Gorda, para contener á los fugitivos; 
mas éstos venian tan llenos de terror, que se metían ellos mismos 
por las lanzas de los soldados. (11) Tal fué la célebre acción de 
Peotillos, dada el 15 de Junio, que el gobierno tuvo el mayor em- 
peño en hacer pasar por una victoria, y por tal la presentó Armi- 
fian en el parte que dio el dia 16, que terminó sin duda per no sa* 
ber qué decir, con estas palabras: »íno hay más papel. n 

(10) i<Hurrah,it voz de aclamación de los ingleses y norte-amoricanos, qa* 
equivale á nuestro viva. 

(11) Mandabx este destacamento el alférez D. Pedro Maria Anaja ahora 
general y administrador general de correos, que me ha comunicado todos 
tos pormenores. 



HISTORIA DR MÉXieO. 447 



^^^^*^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^m^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^t^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^m^^^^^m^^H^^^^^^m0^^^^^^^^^^^^^0*^^^ 



Mina se ocupó con empeño en dar de comer á su tropa, fatigada 
Cfm tres boiras y media de conibate. (i2) j, en hacer repoger y cu- 
ri^ áJos beridoSi tan^o los suyos como los dejl enemigp^ Su pérdl- 
4a habia sido considerable, pues atscendió á 11 oficiales muertos» 
ij^reeliosdde la guardia de honop, 11 heridos» y soldados 19 
muertos y 15 heridos, lo que hacia el total de 56 hombres fuera de 
combate, número exorbitante para tan pequeña fuerza. Uno de loa 
muertos fué D. Lorenzo Goñi, joven navarro de mucho brío, muy^ 
estimado de Mina y de la división, el cual habia combatido con el 
inayor denuedo. £n el uniforme de uno de los oficiales realistas 
Qiuertos, se halló la orden del diadada por Armiñan, en que supo* 
i^iendo segura la victoria, felicitaba á sus soldados por haber podido 
por fin alcanzar al traidor Mina y á su gavilla^ mandándoles no dar 
cuartel ni entretenerse en saquear, hasta acabar la matanza, lison- 
jeándose d^ que no quedaría con vida uno solo de los que componían 
la gavilla. La pérdida que los realistas confesaron en sus gacetas 
haber tenido, fué la de 9 oficiales y 107 soldados muertos ó heri- 
dos, pero es probable fuese mucho mayor. 

Armiñan reunió la mayor parte de su gente en el campamento 
de S. José en el mismo dia de la acción^ y estuvo en disposición 
de salir en el siguiente en busca de Mina: previólo éste así» y no 
pudiendo aventurarse á otra accioui quiso tomarle una jornada de 
ventaja, con cuyo fin mandó quemar ó destruir todos los bagajes y 
cosas de menor utilidad, para poder llevar las armas y heridos, de 
los cuales dejó tres que no podían moverse, recomendados á Ar^ 
miñan, haciéndole presente que los suyos que hablan quedado en 
el campo de batalla, habían sido curados y asistidos; y á las dos 
de la mañana del 16 se puso en marcha llegando el 17 por la tarda 
al pueblo de la Hedionda: en la noche anterior, en un rancho en 
que la pasó, se separaron dos oficiales que se presentaron á Armt* 
fian. Este, como Mina habia presumido, ocupó á Feotillos el 16 
tratando bien á los heridos que quedaron en aquella hacienda, loa 

(12) Estaban paestos al faego los ranchos antes de empezar la acción, pero 
no habiéndose hecho caso de ellop, los perros, durante aquella, se apoderaron 
de las calderas y todo lo devoraron; de suerte que cuando los soldados yol- 
Tieron muertos de hambre, se hallaron sin nada y faé menester poner los ran* 
chos de nuevo. 



448 UISTORTA DE MÉXICO. 

qoe mandó al hospital de S. Luis Potosí, j cuando estuvieron reth 
tablecidos, obtuvieron permiso para salir del país: Armiñan no in* 
tentó seguir á Mina más lejos, impidiéndoselo el mal estado de su 
tropa y caballos^ con lo que sin ser inquietado pudo aquel seguir 
BU marcha hacia el Bajío. 

Al paso de Mina por la Hedionda, el cura lo recibió con repi- 
ques, pero aprovechó la ocasión para contar el numero de los sol* 
dados de la expedidon y dio parte al comandante de San Luis: at' 
llegar la división á la hacienda del Espíritu Santo, que estaba for<- 
tificada y defendida por su dueño, éste huyó á San Luis con to« 
dos los hombres y Mina fué recibido por las mujeres, que llevaban 
en procesión la imágee de la Virgen Santísima, cuya protección im- 
ploraban en el peligro de que so creian amenazadas; pronto sin em- 
bargo se tranquilizaron, viéndose bien tratadas y que en vez de ser 
sus casas saqueadas, los soldados pagaban exactamente cuanto ne* 

cesitab&n. 

Mina acampó con su gente fuera de la hacienda y continuó su 

marcha al Real de Pinos, á cuyas inmediaciones llegó al anochecer. 
La población estaba fortificada como todas entonces, con cortadu- 
duras y paredes en las calles que conducian á la plaza, y la defen- 
dían unos trescientos realistas con cinco cañones. Mma intimó la 
rendición, amenazando con las consecuencias que traería el tomar* 
la por asalto: el subdelegado López Portillo, que era al mismo 
tiempo comandante, contestó con altivez y Mina, tomó sns disposi« 
cienes distribuyendo su tropa para atacar el día siguiente; pero en 
la noche, quince soldados del regimiento de la Union, que iban á re» 
forzar un puesto en que estaban otros tantos del primer regimiento, 
fueron pasando sin ser sentidos por las azoteas hasta la plaza, á la 
que se descolgaron, y dirigidos por las lumbradas de la tropa que 
se hallaba de guardia, sorprendieron á ésta y se apoderaron de la 
artillería sin haber perdido más que im hombre. 

Mina, en castigo de no haberse rendido la población cuando se 
le hizo la intimación, la entregó al saqueo, prohibiendo rigurosa- 
mente todo insulto á las personas. Sus soldados se hicieron de 
mncho dinero y se proveyeron de toda la ropa que necesitaban; 
pero uno del regimiento de la Union, que fué cogido robando loa 



HISTORIA D£ M±nGO. 449 

▼asos iwigrados de jina iglesia, fué inmediatamente paaado por las 
armaA al frente de bt ¿ÍTÍ6ion; ejemirfar de sebera disciplina, qaé 
fué iábyútilen íoeacesitoi otro de igual naturaleza se hsbia h^cho 
en Soto la Marina, en donde Mina mandó fusilar á un mexicano 
{¡ntí robó la capilla de la hacienda de Palo Alto. Mina, después de 
í^prender al subdelegado por haber sido la causa del saqueo con sa 
imprudente resistencia, puso en libertad en la noche del 19 á los 
prisioneros y salió de Pinos, llevando consigo por trofeo de su víc* 
toria, utaa bandera, cuatro cañones y gran cantidad de municiones 
j otros efectos; pero no teniendo muías en qne conducirlos, fué ne^ 
cesarlo arrojar en un pozo quince cargas de municiones, dos caño- 
nes que se clavaron, y otros artículos. Antes habia sido necesaria 
abandonar por el mismo motivo, los cañones, armas y municiones tór 
mados en el Valle del Maíz y Peotillos. £1 subdelegado del Real d» 
Pinos, forjó un parte que se publicó en la gaceta, pintando la defen* 
sa que habia hechO| por la que se le dieron las gracias por el virrey. 

Tenia Mina que atravesar con su división las áridas 1 lanuras de 
la provincia de Zacatecas, en la que no encontró mas que casas arruU 
nadas y porción de osamenta humana eeparcida en varios lugares^ 
qae indicaban bastante his males que el país habia sufrido con 
la revolución. Después de tres dias en que los soldados apenas ha^ 
bian probado bocado, marchando inciertos del camino que debian 
seguir, un oficial mandado de descubierta con una partida de caba* 
Hería, se encontró con otra de los insurgentes, los cuales, no tenien*- 
do noticia de la aproximación de Mina, y viendo tropas bien arma- 
das y uniformadas, creyeron que eran realistas y comenzaron á ha^ 
cer fuego. £1 oficial logró con dificultad hacék'lo cesar y entrar etk 
parlamento, siendo el resultado que quedando él mismo en rehenes^ 
llegasen á ver á Mina algunos de los de la partida 

La alegría de éste y de su división fué grande, habiendo obte^ 
nido por fin el objeto de sus deseos, que era ponerse en co- 
municación con los que miraba como sus aliados. Mina pasó á ver 
al comandante de la partida, que se llamaba D. Cristóbal Nava, 
y en la tarde volvió acompañado por éste á su campamento^ 
El traje de ranchero de Nava, su sombrero adornado con una an* 
cha [toquilla de galón de plata y un cuadro de la Virgen de Gua^^ 

TOMO IV. — 57 



450 HÍSTOEU. DK HÉSICO 

iL-^<-»'i' j' h ' - I i I r ii r w r i ~ i r I r> i~ I i'^i . "■ r> i ~ r a j~ ii f~ iiii ~ i ~ f~ i~ r i i r ~ > ~ ~ i *" *• ~ r* r*' "^ i * '" "• '^^-**i ■ * f"^^ '~T^'^'^T^'t^~'^~'^|^~-''*'^*''*TT^ 

^alupe, llamaron la ateaelon de Ion 8olda4oa d^ Míiba, 7 n^jaé- 
nos el aspecto grotesco de la gente de D. QmtfibsL], que^estal^ qo 

obstante bien montada y firmada. . .« 

Informado Mina por Nava, de que á cinco leguas de allí ba^bianu 
rancho en que podía alojarse y que Cuatro más adelanta estaba el 
fuerte del Sombrero, se puso en marcha lleno de satisfaccioa; en la 
tarde antes de la reunión con Nava, habia sido hecho prisionero 
por los realistas el teniente Porter, que fue enviado & la villa de 
Liagos. Subiendo Mina pí r los Altos de Ibarra se descubrió un cuePr 
po considerable de realistas, cuyo encuentro habría sido funesto pop 
lo fatigada que eStaba la tropa: pero por fortuna de Mina, los rea- 
listas no intentaron estorbarle el paso; y llegó sin obstáculo al ran^ 
cho, en el que encontró abundantes previsiones, que fueron muy 
oportunas para los soldados que en tres días habían sufrido todq 
género de privaciones. La división enemiga qua Mina descubrió, 
se componía del batallón expedicionario de Navarra, que el viiTey 
liabia mandado marchar al Bajío, y de la caballería de Orrantia aV 
mando de éste, el cual sabida la derrota de Peotillos, habia recibí* 
do orden para impedir la reunión de Mina con los insiurgentes; muA 
fifn intentar nada, acampó en una bacíeuda destruida á dps le^oae 
de Mina, y en la mañana siguiente se retiró á la villa de León. 

El oficia:! que quedó en rehenes de Nava, pasó al fuerte del 3om« 
brero á ver á D. Pedro Moreno que lo ocupaba, y éste lo envió á 
Mina felicitan iolo por su llegada é invitándolo ¿ trasladarse al fuer- 
te: al mismo tiempo Moreno avisó á la junta reunida en Jaujillu 
y la noticia se difundió por todas partes. Mina con su estado ma- 
yor entró en el fuerte en la madrugada del 24 de Junio; su división 
habiéndose puesto en marcha algún tiempo despuesi llegó por la 
tarde y fué recibida con las más cordiales muestras de r^ocijo* Su 
fuerza al entrar en el fuerte, ascendía á doscientos sesenta y nueve 
hombres, entre ellos veinticinco heridos, y en treinta días de mar- 
cha, por los diversos rodeos que habia tenido que hacer, habia an* 
dado doscientas veinte leguas, atravesando tan grande distancia 
por un país ocupado por los realistas, casi siempre á la vista de és- 
tos, en medio de las mayores privaciones, pues se hablan pasado 
dos y tres días sin raciones^ y en una sola vez que se hizo más de 



jmmArVfi,4mm' 4fti 



: 5' 



llMh%^^j'jflfP¥^|Cf)%4^b^^ rooi^i raí» df 

4riQÜ«. ifoa^^ fu^raa ocho yw^ jm^fj^/t^q»^ la. auya» y,^tHp44o^)Wi 
|(|giur forti§({^9: traaos to49A.qDO^lA troflEt s^fíi^.^n aljagrii», Tidn^ 
40 ^ue su j€^, ora, el primero ap jtomfir {i^r^e.eu «llasi pQS^éa^QM 
i^ sa caV?^ ¿ I/^ hora del peligro, y animándola coa sa p^br/^ y 
fyex39plo« Toda ecta serie de sucqsqsi, b^bia hincho sxibJMr la xepütfí- 
9Qa de Miaa fl más alto ponto» ysua.spldados eri^n parados co9ao 

«Wia casta de hombres extraordmaría. 

... . . . ■ ^ 

Un nuevo combate contribijijó á. pqnfirmar estateOj^niqn» £1 00^ 
mandante general de GuanajoatO) Qrdofies, había sabido de.S. Ea? 
|Lip9(9on dirección al fuerte del Sombrero, habiéndopele reunido Cas? 
tjañon con su dinsion volantej lo qu^ h^<^i& ^1 total de unqs %ve^ 
^lentos hovabres. Túvose aviso de qg^ movimiento eiQ el Sombrero 
^1 28 de Jiufip^ y en la tarde del .misijio dia resolvió Mina salir *l 
imcuentrQ. 49 Ordofiez pon doscientos Jb^ombres de.su división, acom* 
^aftándolo D* Pedro Moreno con un ,4)9s(iaciimientadQ cincuenta jii« 
Cantes y ophenta}laiicj8ros, manda(j|ps por P. Encarnación Ortiz, (el 
Paf4ion«) Coi) esta fuerzai caminó h^sta medjla noche é hizo alto 
€01 las ruinas de una hacienda, en donde se le rejunieron cuasrocieU'» 
tos insurgentes de infanteria, en tan triste^ condición, quo sus fiísi^ 
Ü» eran viej^o^, los más sin bayoneta^, iip^s coq I4S Hav^. de^oom- 
pae^tas y otros sía piedra do chispa: el trqje jdc los soldados QQrrea • 
pondiar al armamento, pues se reduela á unos calzoncillos y vm 
frazada, y ademas de esta miserable jiparienciax aq^iellos, homb^eti 
lao tenian la menor idea de disciplina. £l.dia seguiente. á las siete 
^6 la mañana, volvió Mina á ponerse eu n^archa, y andadas. cerca de 
tres leguas, se descubrierót^ los realistas, marcfiando por el calino 
M;eú que atraviesa una extensa llanura, con dirección á lahacipnda 
^e San Juan de los IJanos, distante cinco leguas de San Felipe 
l^na se retiró con su división tras de un repecho, y con su acos«^ 
lumbrada destreza y prqntitud, tomó sus medidas para atacar á W 
realistas que habían tomado posición en la llanura, y para recono*- 
^^eilos se acercó tanto á su línea, que se le hizo por ésta una des- 
fajqga, aunque sin alean zarlB ningún tiro. 

JLa guardia de honor, el regimiento de la Uniop y la infaol^ria 



452 HUrrORUL ik ítÉ 



tA.4l^% 



dé Moi«ii<y, fbrmaron liáa cohxmáa de lioyentti hombres, qoe MImü 
pos^ aislas érdétíGS éel eüronel Tmrng: cd'priáier ngttxáBíObréd 
(Btíñ lá itifa Atería de los insótgefites/ formaba otra báj6 el 
de^eormiel Márquez. Young con so coliitñnai se adelantó 
los reftlístaB con rapidez em medió de un vivió fiíego, y despaes dei 
Una des<Arga cerrada dargó á la bayoneta, mientras que el mayov^ 
Maylefer con la caballería» en número de noventa hombres; se ecliS 
sobre la enemiga 'y la puso en completo desorden: los lanceros dft 
Ortiz, viendo que los realistas cedían, acometieron con fiíror j 1» 
derrota vino á ser general. Ocho minutos bastaron para decidir lia 
atcion, siguiéndose después el alcance matando á lo» fiígitíms. 
coroneles Ordoflez y Castáñon fueron muertos, y sr her de- 
crédito á las noticias recogidas por Bobinson, quedaron en el can» 
po de batalla trescientos treinüt y nueve cadáveres, se hicieron doe^- 
cientos veinte prisioneros y solo escaparon ciento cincuenta bont- 
bres de la mejor caballería que pudo reunir el teniente^Coronel OtS^ 
deron. Mina tuvo ocho muertes y nueve heridos, pero entre tos 
primeros se contó e^ mayor Mayleferi cuya pérdida en de tanta 
importancia, que ella sola equilibraba las ventajas de la Tictoaeia. 
Mina regresó al fuerte del Sombrero llevando por trofeo de su triáis 
fo dos cañones tomados A los realistas, quinientos fusiles, poretoii 
de uniformf^s y cantidad de municiones, haciéndose notable qutt 
durante la acción, los artilleros realistas no teniendo á manO' la 
tralla, cargaron los cañones con pesos duros. Una descarga de 
artillería del fuerte, anunció á los realistas de la villa inmediata d» 
León el triunfo de Mina, cuya noticia so celebró en Jaujilla y oi 
todos los lugares ocupados por los insurgentes» con Te Deum, aal^ 
Tas, músicas é iluminaciones. Mina invitó á los prisioneros á incor 
porarse en sus tropas, siempre que estuviesen resueltos á 
con fidelidad su causa, dejando libres á todos los que no 
alistarse: pocos usaron de esta libertad, pues los más pasaron á; 
banderas, y á los que quisieron retirarse, los proveyó de bagajes y 
dinero. 

Pocos dias de descanso dio Mina é sus soldados» y volvió á 
del fuerte con Moreno y Ortiz para otra expedición con di 
bjeto. £1 marqués^del Jarali coronel del regimiento á que por 



HI8T9KIA. DK ICfcnCp. 4^ 



«qpalOdo se dtó e' nombre de Mpacada, residía en la hacienda de 

•^p» tomalia su título, y undque el reaftablecimíento ^ la tranquili- 

^bd ea aquéllos contomos hubiese removido todo riesgo, ,tenia á la 

Caafte de la hacienda armada y lQ^ edificios dé la finca que eran muy 

extensos y sólidos» estaban defendidos por parapetos y artillería, ha* 

Vendóse aumentado su fuerza coii* los fugitivos de la acción de S. 

•Jiku de los Llanos^ que hábiai) ido á refugiarse á aquel lugar. £1 
• " ' ' ' fe 

marqués era hombre mu/ rico y sé deciq. tener guajrdado mucho di* 

neio. Mina se propuso apoderarse de eate tesoro, y proveer su ca- 
Jai militar á élpensas iel marqués. C^n este intento, se pu^o en 
vuvdia coh tal precaución, que estaba á' la vista dé la hacienda el 
7 de J'alio sin haber sido descubierto. Las fprtificacionés de la hia* 
ly inexpugáables bará los insurgentes^ cayeron sin resistencia 
poder de Mina: el fnarqijés huyó y temiendo' que estuviese in- 
tercqptado el pamino á^San I^uÍ3 Pojbosí, se dirigic^ á la hapiénda del 
Bizcocho, deJAndo encargado á su capellán que recibiese y obse- 
^oiase á Mina, dándole cuanto necesitase, pero suplicándole no cau* 
^^80 perjuicio en los edificios; la guarnición aunque ascendia á unos 
treadentos hombres, se retiró con el marqués sin intentar defen- 
diorse, abandonando tres cañones que tema. Era ya de noche cuan* 
db Mina con su división entró en la hacienda, y sorprendido de no 
lutUar resistencia, creyó que se le habia prevenido alguna embos- 
cada: pero habiéndose asegurado de no haber riesgo alguno, dio in- 
mediatamente orden á sus tropas para que respetasen las propio* 
dades y no malti'atusen á los habitantes. £1 dia siguiente, se tra- 
tó de bascar el dinero que se decia tener enterrado el marqués» 
y babiendo comenzado á cavar en una pieza inmediata á la coci- 
na» en que un criado de la casa dijo que estaba el tesoro, se en- 
4xmfcraron desde luego algunos pesos, lo que hizo se procediese con 
mayor empeño en la excavación en presencia de 'Mina, Moreno» 
Ortiz y tres ofíciajes del estado nmyor^ habiendo colocado centine- 
las k la puerta» y concluida la operación, se contaron 140^000 pe- 
«m. ¥1 marqués, en el informe que dio al gobierno, dijo que se le 
halÑan tomado en dinero ISS^SOO pesos, 86,000 en barras de platal'y 
mi efectos de la tienda, semillas y ganado, 87,100 pesos más,. su- 
üeado la pérdida total á 306,400: es probable que á pesar de las 



454 úistoriá' de úizíco^ 



1 * 1 ' ' 



precauciones que se tomaron por Mína,,á la vi^ta de tan rica 
sal algunos de los concurrentes se aprpvecnasen de ella y ocultaseoii 
mas que lo que Mina cojíó. Este, logrado su intento, dispusa 19- 
glrésar ai SQmbrero, y añadiendo, el insulto al saqueo, dejó dicho ati 
marqués por medio de su capellán, que ^entia mucho no haberles 
conocido, y que volverla dentro de algunos dias á hacerle otra via-^ 
tá; el dinero se puso en los carros ae la hacienda tirados por bao-. 
yes, mas siendo demasiado lento su paso, tomaron para c^nducixii^ 
asnos en el pueblo de San Felipe, y tales eran las manos que ep^es- 
Xo andaban, que ál llegar al fuerte, la suma en vez de 140^000 pe- 
sos, que salieron del Jaral, estaba reducida ¿ 10?,000que fueron ¡p» 
que se depositaron en la cnja militar en el fuerte: los 33,000 pesos, 
restantes hablan sido robados por la escolta» • 

Antes dé llegar al fuerte encontré Mina en ün rancho inmedia- 
to á Don Miguel Borja, quien le avisó que lo esperaban el P. To: 
rres, con el Dr. S. Martin y el Líe. Cumplido, estos ú,timos comt- 
sionados por la junta para felicitarlo por su llegada. Mina salió el 
dia siguiente por la mañana temprano y llegando ál fuerte se encon- 
tró con los sujetos referidos. Tratóse en las conferencias que coü 
ellos tuvo, de arreglar el plan de operaciones que debian seguir», 
que por entonces se redujo á sostenerse en los puntos fortificados^ 
ocurriendo todos á su auxilio cuando fuesen atacados. El mando en 
jefe se dio á Mina, manifestando Torres que lo cedia por conside- 
ración; pues á él debia corresponderle por tener el empleo de tCK 
niente general que le habia dada la junta, y desde entonces pudo 
echarse de ver que Torres veía con envidia el engrandecimiento de 
Mina; sin embargo, aseguró á éste, que tenia seis mil hombres, loa 
que dijo ponía á su disposición: «Si es así,ii contestó Mina, «mar- 
chó directamente ala capital. n Las ilusiones de IVIina comenzaron 
no obstante á disiparse, desde que estuvo en' contacto inmediata 
con los insurgentes: nó veía entre ellos mas que fgnorancía y auar- 
quía, y en lugar del. ardiente entusiasmo que esperuba encontraren 
favor do la libertad; en vez de un püeblp valiente y atrevido exci- 
tadó por nobles riipüvos; solo había hallado desórdenes y las máa 
bajas pasiones en juego. Ocultó, sin embargo, la pesadumbre que 
tal estado de cosas le causaba y solo la descubrió á aljgoños de sos 



U18X0RU. DB MÉXICO. 455 



' ^rf*^^^^^^^^^^^ 



amigos, lisonjeándose todavía tío dnr á la revolución un aspecto 
inuy diverso que el que tenia, si los jefes que en ella quedaban, qui- 
éiesen sacrificar sus pretensiones y cooperar de buena fé al logra 
de sus intentos. Esta coopo.racion solo la halló en Moreno, Borjá^ 
Ortiz y algunos pocos, pues los demás, desconfiando de la sinceri- 
dad de Mina ó por otros motivos, siempre se mantuvieron con cier- 
ta frialdad ó en decidida oposición, que f\xé funesta para todos. Mi* 
na, en medio del desengañó que ya tenia, puesto en una situación 
de que no podía salir, se empeñé en hacer todos los esfuerzos con- 
dnceütós patti hacer triuníar el partido que habla abrazado, y con 
los recursoáriiue le proporcionó la presa del Jaral, hizo que se traba- 
jase sin descanso en habilitar armamento y municiones, y en hacer 
vestuarios y calzado, que contrató en la misma villa do Lcoh ocix- 
pada por los realistas. Para dirigir las fortificaciones del Cerro da 
Sari Gregorio y organiiíar tropas en el territorio dependiente del P. 
Torres, acompañó á éste cuando regí eso á aquel fuerte el coronel 
Novott, y se dieron al mismo Torres ocho mil pesos, para que com»^ 
práse víveres con que aprovisionar el Cerro del Sombrero. El acti- 
to coronel Yonng fué nombrado inspector de las tropas del Bajío, 
y Mina entró en contestaciones am el comandante de Lagos Re- 
vuelta, reclamando al teniente Porter que habia sido hecho prisio* 
«ero y llevado á aquella villa; mas no consiguió se le devolviese, ni 
aun ofreciendo en canje un número considerable de prisioneros rea- 
1 gas, habiendo sido aquel embarcado en San Blas, para ser remiti- 
do al presidio de Manila. 

Mientras Mina conseguía tan señaladas ventajas en su marcha 
y á su llegada ar Bajío, Arredondo atacaba el fuerte de Soto la 
Marina, ouyá guarnición rindió las armas en el niismo dia y casi 
á la misma hora en que aqfael ganaba la importante batalla de 
PeotíUos. Desde l^i. salida de Mina, el mayor Sarda habia trabaja- 
ño con empóflo eñ completar Lis obras de fortificación, en disciplí- 
hár á* los reclutas, en formar una milicia nacioital de paisanos man • 
dados por el mayor Castillo, y en trasladar al fuerte las municione» 
que* habían quedado en la boci del rio, en la que habia vuelto á 
prQpei^a^e Iji' escuadrilla e^.pi^yola.. Para pjroyeerse de jtrigo quería 
faltaba, )bi2p «íalítteld^Álbr Jumo una pai*tida á'Ia villa de lad Presajsi 



456 HISTORIA DE MÉXICO. 



^«^»«» «-«^Wi .1 .^«i«,»..o^^»a » tjt^^' m 



del Rey, bajo . el mando del capitán italiano Andreas^ y al volvor 
con veintitrés muías cargadas, fué asaltada por los realistas con 
fyierzas superiores, quedando muertos todos los que la componían 
excepto tías, dos de los cuales fueron pasados por las armas, cuya 
muerte evitó Andreas, haciendo presente haber hecho la guerra en 
España contra los franceses, y obtuvo la vida á condición de servir 
en el ejército real. Además de esta pérdida, hablan ocurrido desa- 
zones entre los oficiales de la guarnición, á consecuencia de las cua- 
les Myers y el comisario Bianchi, se habían retirado al desta<2^ 
mentó de la barra, dejando el primero el man^o. deja artillería^t 
-que'se dio al capitán francés Dagassao. 

^ El lí* de Junio se presentó Arredondo delante de Soto la^Man-j 
na, cuya población habia sido quemada para (^ue no se alojae^n en 
<^lla los realistas, y asentó su campo en el rancho de S. José, á una 
legua escasa de distancia del fuerte, en la ribera derecha del rio» 
La fuerza que conducía eran seiscientos sesenta y seis inCanites de 
los regimientos de Fernando VII y Fijo de Veracruz, ciento nueve 
artilleros y ochocientos cincuenta caballos: (13) la que Sarda tenía 
era de solo ciento trece hombres, de los cuales noventa y tres com- 
ponían la guarnición y los otros veinte guardaban los almacenes. 
Arredondo rompió el fuego sobre el fuerte el 11 de Junio, y el 12 
estableció una batería en la ribera izquierda del rio: el 13 se pasa- 
ron al ejército real el oficial de ingenieros La Sala y el capitán Me- 
tternich del V de Línea, invitados por Andreas: el primero de es- 
tos oficiales, teniendo conocimiento del estado del fuerte, contribu* 
JÓ u'ucho á la dirección acertada de las operaciones del sitio. Sar« 
úi indignado por esta deserción, celebró un consejo de guerra, en 
el que todos los oficiales cruzando sus espadas, juraron defender 
aquellos muros hasta la última extremidad. Arredondo había co« 
locado una bateria á corta distancia del muro é impedido con sus 
fuegos tomar agua á los sitiados, los cuales no podían bajar al río 
8in gravísimo riesgo, al cual se expuso con heroísmo una mujer me- 
:KÍcana, que logró sacar alguna para aplacar algún tanto la sed de 

(13) Tomo e8to8 datos del parte qne Arredondo dirigió al vinrty en 30 de 
Junio, y que el mismo Arredondo pahl¡o6 en Msidriden 1820, qué tengo por 
exacto en esta parte. 



H^TORIADEM^ 457 

los soldados. £1 fuego activo délos realistas había desmontadQ la 
artillería del fuerte y abierto en sus muros una amplia brecharS^r- 
dá para suplir al escaso número de sus soldadosi habia ocurrido al 
expediente de cargar ú prevención muchos fusiles de los que habia 
en abundancia, y llenar hasta ^a boca de balas las piezas que habia 
podido volver á n;iontar; mil fusiles cargados y con bayonetas esta^ 
baü< siempre listos^ y el obús que le quedaba tenia más de nove« 
cientas balas de* fusil Los realistas el día 15» se presentaron e& 
UB^ pequeña altura á muy corta distancia amenazando atacar, y 
marchando & la voz de («Yiya el xey:tf Sarda hizo contestar por la 
aclamación de t>Viva la libertad, viva Mina^n y al mismo'tiompo 
hieo un fuego tan vivo con los fusiles prevenidos al efec^to, que loa 
realistas aterrados tuvieran que retirarse. Intimósele entonces la 
rendición, á lo que respondió que estaba resuelto á volar el fuerte 
oon todos sus repuestos de pólvora y municiones, áni;e8 que Ten* 
dirse: los reclutas que parecían amedrentados y^de los cuales aU 
gunos habían desertado, dijeron que estaban prontos á morir. 
Viendo Arredondo tal resolución de que no podía dudar^ y esca- 
seando en su campo los víveres y municiones, por medio de uno de 
sus ayudantes entró en nuevo parlamento^ en el que propuso Sar- 
da por escrito los términos de una capitulación honrosa, que el 
ayudante bajo su palabra aseguró que seria cumplida, en cuya 
confianza cesaron las hostilidades y aquella misma tarde Sarda sa* 
lió del fuerte con 37 hombres que lo quedaban, los cuales dejaron 
las armas á quinientos pasos del enemigo. Viendo Arredondo tan 
escaso número, se acercó á Sarda y le preguntó: »«¿Es esta toda la 
guarnición?!! «Toda,!! contestó Sarda; y Arredondo entonces vol- 
viéndose al coronel de Fernando VII que estaba á su lado, excla- 
mó cpn admiración: "¡Es posible! n Entregóse también el destaca* 
mentó de la barra, en donde estaba el teniente coronel Myers y el 
capitán de marina Hoopen Los realistas so hicieron dueños de upa 
gran cantidad de armas y pertrechos, que les fueron muy útiles pa- 
ra la gnerra que hacían en aquellas provincias contra los bárbaros 
que las habian invadido: la pérdida que sutrieron en muertos y he- 
ridos fué considerable, contándose entre los últimos los tenientes 
corondes Garza, Elosúa y Madero, estos dos del Fijo de Veracruz, 

TOMO lT.-*58 



458 HISTORIA DK M¿X!CO. 



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^^^^^^m^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^s^^^^^^^'^^^^^^^^^^^^^^N^^^^^^^^^^^^^^ta^^^^^^^^^^^N^^^ 



y el último el midtno que fué procesado por la capitülacian de Pa- 
chuca en 1812. (14) 

' La capitulación se Cumplió los dos primeros dias, quedando' Iw 
bres los individuos de la guarnición: al tercero, se les puso una 
guardia y se les obligó á trabajar en enterrar los muertos j des^ 
truir las fortificaciones. Arredondo en su parta a) virrey, soeturcf 
que sólo se les habia concedido la vida, y esto á los que estaban 
en el fuerte y la barra pues veinticinco hombres que componían una 
partida que estaba fuera y fué cogida por Garza, fueron todos foBÍ- 
lado ^i ihaciendo fuego al teniente Hutchin^on que la mandaba, é&tan« 
do tendido en el suelo, por no poder tenerse en pié por las heridiui 
que había recibido. Los prisioneros fueron conducidos en cuerda á 
Altamira, y habiendo intentado escaparse para apoderarse en Taím* 
pióo de algunos buques en que embarcarse,. fueron, asegurados Con 
prisiones y llevados por el camino do la Huasteca hasta Pachaca, 
y de allí á Veracruz al castillo de S. Juan de Ulúa. El P. Mier, á 
quieií se le habia roto el brazo izquierdo por la caida de la muía 
en que iba montado y con grillos, fué llevado de Pachuca á Méxi- 
co y encerrado en la cárcel de la Inquisición, con tanto secreto, 
que nadie supo de su llegada, y en ella permaneció hasta que nue« 
vos acontecimientos lo sacaron á seguir la carrera de sus incesan- 
tes vicisitudes: aquel tribunal no le formó causa alguna y fué tra- 
tado con singular consideración, habiéndosele proporcionado libros 
y permitídole escribir, con lo que empleó todo el tiempo de su pri- 
sión en redactar las Memorias de su vida y otros escritos curlosos- 
(15) El Dr. Lifaníe siguió con los demás prisioneros, á qiífenes 
acotnpaOaba y servia en el camino una francesa llamada Madama 
Lámar» que después de haber espado en Colombia, se habia unido 
á la expedición de Mina á la que fué muy útil: á su llegada á Ve- 
racruz, fué destinada al servicio del hospital, del que huyó, y vnel- 
ta & prender, se puso al cuidado dé una familia de Jalapa: los pri- 
sioneros, en'éádenadós de dos en dos, encerrados én los calabozos 

« 
• • ■ » ( « . 11 

• * 

.. (14) Tomo.2? t ^ ' :.'•.• , , I .' 

(1^ "Eíf, una audiencia á ^ue ae le llamo, le mandó el ¡DquÍB¡Jor Tirado 
que dijese el Padre Nuestro.^ «^Eso se les pregunta á los muchachos, rr* le c ' 
teitó Mier; "yo iwydoctíoreii teología:"' • '. ' • *• ^ * I . , 



cou- 



HSSTOHA BK México 459 



^^^^^^^^^^^^^^^MaB^^^^^^^M^N^^^^M^^^^^^^^^M^NaA^ 



deS. Juaiv de ülúa, sin sacat4os iriás que á tomar sol algún rato, 
sufrieron todas las miserias del hambre j de la desnudez, y fueron 
por fin conducidos á Espafla. en donde por consueta del coñi5e]o d^^ 
guerra, se les distribuyó de cuatro en cuatro en diversos presidios, 
recomendando á los comandantej, oque fuesen tratados con el ma* 
foi rigor, hasta que por pruebas indudables se hiciesett dignos de ht 
clemencia del rey.n (16) 

''Según el cur^o de los accntecimieTitos, babia tomado el tí- 
rrey las medidas convenientes para resguardar los ptintos qxxé 
podían ser amenazados: al i>rincipio se habtan lisonjeado con qiie 
laa tropaa que se habian puesto al mando de Armiñan, bas-^ 
tarian pan destruir d Mina; mas luego que se tuvo noticia dé 
lá batalla de Peotillos, que causó en México la mas viva impresión 
hasta temer que Querétaro fuese invadidb, se? pensó en más efica-' 
ees providencias, y al efecto se dio orden de marcha á diferentes: 
cuerpos que debian unirse en Querétaro, para fonnar un ejército 
respetable, confiriendo el mando al mariscal de campo D. Pascual 
de Liñan, á cuya disposición se pusieron, en la instrucción que se le 
dio en 3 de Julio, todas las tropas de las provincias circunvecinas; 
cumpliendo el virrey la orden expresa que se le habia comnnicada 
de Madriá luego que allí se supo la salida de Mina de los Estadoa 
Unidos, para que todo lo pospusiese al objeto de perseguir y ex- 
terminar á éste. Ádeniás del batallón de Navarra, que como he- 
mos dicho, marcha) al Bajío, pasó al mismo D. Anastasio Busta- 
mante con una fuerza considerable do caballería, el cual después 
de la entrada de Mina en el Jaral, receloso el virrey de que éste 
intentase apoderarse de Guanajuato, tuvo orden de observar d& 

4 I 

cérea sus movimientos, y la misma se dio á Melgares y al marquéa 
del Jaral, reprendiendo á éste por haberse retirado do su hacienda 
sin hacer resistencia alguna, pareciendo además al virrey grande 

indiscreción el no lúvbfer trasladado a San Luis eií tiempo oportuno 

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